Realmente es una pena lo de las palmeras de Micaela Aramburu. Y las del Parque Calderón. Y las de tantos otros espacios portuenses y foráneos en los que el puñetero picudo rojo ha causado estragos y, quizás, la desidia y falta de previsión de las autoridades. Nunca hay que bajar la guardia en la defensa del patrimonio natural e histórico que hemos heredado de quienes nos precedieron, y por ello echaremos un vistazo atrás para conocer los antecedentes de las palmeras de tan destacado enclave urbano, donde en el último tercio del siglo XVIII se estableció un paseo público. /En la ilustración, Alejandro O’Reilly retratado por Goya. Museo de San Telmo de San Sebastián.
EL VERGEL DEL CONDE (1779)
Según un testimonio de 1778, la plaza de las Galeras y su entorno era entonces “el paso para el tráfico en el embarco y desembarco de Cádiz y su Bahía, paseo de tarde y noche de todo el Pueblo y paradero fijo de la marinería […], un lugar pantanoso y desagradable a la vista de esta parte principal de la ciudad, cuyo desaseo influía inmediatamente contra la salud […], donde es cuasi imposible remediar los desacatos que en él se cometen por ambos sexos”.
Al año siguiente el lugar iba a presentar un aspecto bien distinto. Una vez derribada la capilla de las Galeras (levantada en 1657 para que los galeotes pudieran oír misa desde las galeras –letra e en figura adjunta), el paraje iba a realzarse con la habilitación de un paseo que por su belleza el pueblo llamó el Vergel y las autoridades apellidaron del Conde, en honor a su promotor y mecenas, el conde Alejandro O’Reilly (1722-1794), Capitán General del Mar Océano, por su cargo residente en El Puerto y a cuya gestión también se debió, entre otras obras, una nueva Pescadería –el Resbaladero- y un puente de barcas sobre el Guadalete –también en 1779- que bautizaron con su nombre.

Entorno de la plaza de las Galeras en 1734. Plano del proyecto de construcción del nuevo muelle de Galeras. Archivo General de Simancas.
Antonio Ponz en su Viage de España dejó escrita en 1794 esta breve impresión del paseo: “Sobre la ribera del Guadalete [O’Reilly] estableció un jardín público para paseos y diversión del pueblo, adornándolo de flores, naranjos y otras plantas, con comodidad de asientos, que es una delicia.”
Pero el paso del tiempo, que todo lo nuevo e innovador lo transforma en viejo y caduco, trajo que el aspecto del Vergel se abandonara, hasta el punto que a la altura del año 1859 los espacios que antaño ocuparon los hermosos jardines se encontraban, literalmente, sembrados de hortalizas.

El Vergel del Conde y su entorno en el último tercio del s. XIX. Archivo Municipal de El Puerto.
El paseo arrancaba junto al Hospital de la Santa Caridad (luego de San Juan de Dios), esquina a la calle del Palacio; continuaba por la calle de la Caridad (Micaela Aramburu) hasta el centro de la plaza de las Galeras, donde se dispuso una glorieta circular, y proseguía recto hasta la perpendicular con la plaza de la Herrería, junto a la Fuente del Sobrante y el Caño de la Villa (un antiguo sumidero de aguas residuales que bajaba por la Herrería hasta el río, que antes fue el arroyo de la Zangarriana). En toda la extensión de este segundo tramo (Galeras-Herrería) el salón contaba a cada lado con zonas ajardinadas y parterres con variadas plantas y flores, cercadas para su protección con rejas de hierro. Y a lo largo de todo el paseo se intercalaban 60 naranjos y 50 canapés de piedra de Martelilla, también dispuestos en la prolongación que se estableció desde la glorieta hasta el muelle.

El paseo del Vergel en su tramo de Micaela Aramburu. A la derecha, el Hotel Vista Alegre (1843-h.1941), derribado en 1972.
LA REFORMA DE 1870
Este panorama cambió en 1870-71, cuando se procedió a remodelar el paseo. Pero el proyecto se ejecutó, principalmente, en el espacio comprendido entre las plazas de las Galeras y de la Herrería. Y ello porque desde su misma fundación, el paseo del Vergel por las Galeras-Aramburu absorbió un nivel de ocupación y de tránsito muy diferente al de su prolongación hacia la Herrería. Por las Galeras no sólo se paseaba, que también, sino que, sobre todo, se transitaba. La plaza, desde sus orígenes, formaba parte del entramado urbano, vía principal de comunicación de la población con el muelle de las Galeras, mientras que la continuación del nuevo paseo hacia la plaza de la Herrería, aislado con verjas y encasquetado entre la muralla del río y la calle del Vergel (Ribera del Marisco), lo convertía en un lugar más reservado e íntimo, sin formar parte del viario urbano aunque inmerso en él, por lo que era el espacio más indicado para el esparcimiento y solaz de los portuenses y foráneos, especialmente a partir de 1846, año que marca el comienzo del turismo en El Puerto y la ocupación festiva del paseo del río y del propio río.

Desde el salón del Vergel, en 1910.
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Allí compartiría vestuario con un conocido de la liga española, Borja Valero o al delantero Luca Toni. Además, Vicenzo Montella, entrenador del conjunto desde el año 2012 estaría encantado con la llegada de un extremo para apuntalar su juego por las bandas.. El club 'viola' se quedó fuera de la Champions League en la última jornada de la liga italiana.
El nombre del bar Piriñaca se debe a la abuela de José Luis Riquet Bejarano, el actual propietario, que la conocían por ese nombre. Lógicamente el plato (ensalada realizada con trozos de cebolla, pimiento verde y tomate picado y aliñado con aceite de oliva, sal y vinagre de Jerez) está en la carta y se adorna con unos trozos de caballa en conserva. La carta está centrada en pescado fritos y a la plancha como doradas o lubinas. A veces tienen anchoba en adobo, un pescado de características parecidas al jurel o la caballa, aunque de tamaño más grande. Es un pez bastante voraz que se alimenta de otros mas pequeños como los boquerones. No es una especie muy apreciada, pero su carne, pescado azul, parecida también a la del bonito va perfectamente para una preparación tan de la bahía gaditana como es el pescaíto en adobo. Se captura de abril a septiembre, o sea que ya está en su época. 







La música es su voz, con ella transmite sus penas y sus alegrías, en definitiva sus sentimientos. Aún conserva, con cariño, una bandolina que su padre usada por éste en la desaparecida Filarmónica Portuense. /Un dibujo de Miguel Ángel Pantoja.





Los otros dos vinos de esta gama de Osborne presentes fueron el Oloroso Solera India, y el Amontillado Solera AOS, una solera creada en 1903 por Tomas Osborne Guezala, a la sazón presidente de Osborne, para conmemorar el nacimiento de su hijo Antonio Osborne, de ahí el nombre elegido para el vino. Una selección de las mejores botas de amontillado de la bodega La Palma, situada en la calle de el mismo nombre en El Puerto de Santa María.






Ese año de 1922 año Rafael Alberti expone una muestra pictórica en el Ateneo de Madrid y publica sus primeros poemas en la revista ‘Horizonte’. Se transcriben y reproducen las Cantigas de Santa María, de Alfonso X, ‘el Sabio’ que se conservan en la Biblioteca Nacional de Madrid, a cargo del musicólogo Julián Ribera. En 1922 nacían también el coleccionista Ramón Bayo Valdés y América Martínez, la primera mujer catedrático de guitarra de España, que falleció el pasado 2010 en El Puerto. ABC publicaba en su edición de 17 de septiembre la crimen o suicidio por ahorcamiento, del sargento de carabineros retirado, Roque Fernández Regueira, natural de nuestra Ciudad. /En la imagen de la izquierda, Adelina, con 18 años de edad.
A raíz de su situación económica tuvo que salir a buscar trabajo para poder llevar adelante a sus hijos, encontrando un trabajo en el antiguo Cangrejo Rojo --luego Club Mediterráeno--, donde se llevó cinco años en los servicios hasta que, más adelante, pudo conseguir una pensión del Estado que consiguió dada su situación familiar. Mientras le llegaba la pensión, y con solo 12 pesetas y un kilo de pan, tenía que hacer maravillas para llegar a fin de mes. /En la imagen de la izquierda, Adelina en plaza de Isaac Peral, en una fotografía tomada en 2010.

El ex presidente de la Federación Española de Asociaciones de Enólogos (FEAE), Juan Gómez Benítez
Precisamente, los estudios enológicos constituirán uno de los ejes de la legislatura recién comenzada del Grupo de Formación de la OIV. De hecho, en la última reunión celebrada, sus integrantes revisaron la nueva redacción de la definición del enólogo y le dieron el visto bueno sin grandes modificaciones. La definición se encuentra en estos momentos como proyecto de resolución en la etapa séptima, de un total de ocho, y una vez que ya ha sido revisada en los órganos internos de la OIV, se someterá a votación en la 11ª Asamblea General de la OIV que tendrá lugar del 2 al 7 de junio de 2013 en el Palacio del Parlamento de Bucarest (Rumanía), coincidiendo con la celebración del XXXVI Congreso Mundial de la Viña y el Vino.