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Luis Galán, en el muelle del Vapor, detrás el río Guadalete.

Luis Galán Pérez nace en la calle Yerba el 7 de Noviembre de 1.962 en el seno de una familia humilde y trabajadora. Hijo de Carmen y de Luis, ambos nacidos en El Puerto. Su padre, actualmente jubilado, fue carpintero y ebanista de los de siempre, por lo que Luis pasó su infancia entre olores de serrín y de geranios del patio de su casa. Una casa familiar del Barrio Alto conocida popularmente como la casa de María la de Guindate, tía abuela de Luis. Su bissabuelo era Antonio González Franco, hermano de Abelardo, ‘el Manco Guindate’ o ‘Manco de los Cuatro Mil Reales’, con nótula núm. 495 en GdP. Es el menor de dos hermanos, y aunque el mayor, Pepe Galán, siempre demostró una afición desmesurada hacia la tauromaquia, Luis prefería oír música y devorar libros de cualquier tipo.

DESDE PEQUEÑITO.

De niño, compartía su tiempo jugando a ‘la palmá’ entre la calle Santa Fe, Mazuela, Yerba y especialmente… la calle del Ganado. Era fiel visitante de la antigua Biblioteca Municipal ubicada por aquel tiempo en el anexo del Ayuntamiento, en la Plaza Isaac Peral, donde Antonio Femenía, bibliotecario, archivero y corresponsal de Diario de Cádiz, le proporcionaba libros que, por su ubicación en las estanterías altas, no podía atrapar. Descubre la poesía de la Generación del 27 y fascinado, comprende que aquello le iba a marcar para toda su vida. Tanto es así, que se aísla, se aparta del resto de los niños del vecindario para dedicarse casi en exclusiva en su tiempo libre a la lectura y la escritura, comenzando a elaborar cuentos a la edad de 9 años. Los veranos de la infancia de Luis eran en la playa de La Puntilla y, gracias a una caseta de madera de franjas rojas y blancas construida por su padre, podía incluso dormir allí la mayoría de las noches. Así que vivió muchos amaneceres en la playa que más tarde se convertiría en su mayor fuente de inspiración para las coplas de Carnaval. Su playa, --su novia, como él la define--, sería una constante en sus letras.

Pepe y Luis Galán, en una foto 'oficial' en el Colegio Safa.

EN EL COLEGIO.

Comenzó sus estudios en las Escuelas Profesionales Sagrada Familia, pasando luego a Safa-San Luis tras la unión de ambos centros. Durante la mayoría de los cursos, sería elegido Delegado, llegando a asistir a los claustros de profesores reivindicando los derechos de los alumnos, algo impensable en aquella época. Allí haría sus primeros pinitos en su gran afición: la escritura. En el colegio reconocen sus cualidades concediéndole diversos premios literarios a nivel interno. Sus redacciones son leídas de forma reiterada por los profesores al resto de la clase. Destacó ganando concursos de redacción de Navidad con Amor, Cuentos de la Hispanidad, y otros concursos de ámbito local e incluso regional. En Antonio Nogués Ropero, su querido profesor, encontró un aliado perfecto para sus inquietudes literarias, siendo éste su acompañante a Sevilla cuando se alzó con el segundo premio de Andalucía de Redacción.

Comparsa 'Lunarito Flamenco'. El primero por la derecha Pedrito García y el tercero Luis. También aparecen Ramón García Núñez y Eduardo García Leiva. EL

CARNAVAL, DESDE LOS 15 AÑOS.

Con quince años, y compaginando sus estudios de Administrativo, escribió su primera comparsa: ‘Lunarito Flamenco’, de la mano de su gran amigo y descubridor: Pedrito García. Cuenta Pedrito que Luis entró en la comparsa como componente, ya que su afición le venía de oír a uno de los hermanos ‘Guarigua’ y a su tío Antonio ‘Guindate’ cantar coplas de ‘Los Cuasimodos’. A los pocos días de ensayo, Luis se ofreció a poner letra a la música, y ahí empezó todo. Al día siguiente de ofrecerle la oportunidad de probar con su faceta como letrista, entregó cuatro pasodobles completos y de una calidad extrema. Tanto es así que en Cádiz criticaron que los mayores escribiesen para adultos, ante el desconocimiento que el autor contaba con quince años. A posteriori, la prensa se retractó y comenzó la leyenda.

Comparsa Infantil 'Los Lazarillos'. Primer Premio Infantil en 1979.

PRIMER PREMIO INFANTIL EN EL FALLA.

Sería al año siguiente, en 1.979, con ‘Los Lazarillos’, cuando Luis asumiría la autoría completa de la agrupación y consiguiera el Primer Premio de Comparsas Infantiles del Concurso Oficial del Teatro Falla.

La comparsa 'Húngaro Gitano' de 1979

PRIMER PREMIO JUVENIL EN EL FALLA.

Ese mismo año, 1979 Antonio Catalán, mítico director de Cádiz, le ofrece la oportunidad de escribir una comparsa de las consideradas de élite, ‘Húngaro Gitano’, entrando en la Gran Final de Adultos. Su carrera en el mundo del carnaval había comenzado. Al año siguiente, vuelve a conseguir el Primer Premio, esta vez en la modalidad de Juveniles con la comparsa ‘Niños de Écija’.

'Niños de Écija'. José María 'el Vinagre' es el primero por la derecha.

SERVICIO MILITAR, CALABOZO Y PRIMEROS PREMIOS.

Su consagración definitiva en la modalidad de Adultos, la consigue con la histórica ‘Heridas de España’, en el año 1.982, comparsa recordada por todos los aficionados y cantada por la mayoría de componentes de todas las agrupaciones. En 1.983, consigue hacer doblete: Primer Premio de Comparsas, con ‘Don Dinero, y Primer Premio de Chirigotas, con ‘La Quinta de Beethoven’. Es sacado a hombros al más puro estilo torero del desaparecido Teatro Principal.

Primero Premio de Comparsas 1983. 'Don Dinero'

Primer Premio de Chirigotas 1983. 'La Quinta de Beethoven'. Estas dos agrupaciones las escribe realizando el Servicio Militar, aprovechando el tiempo que pasa en los calabozos para escribir. No en vano, a causa de su rebeldía ante el ejército, pasa mucho tiempo en arrestos contínuos hasta el punto de que los mandos del cuartel deciden ‘licenciarlo’” tres meses antes con permiso indefinido hasta el día de la finalización de la prestación militar, por entonces obligatoria.

'Heridas de España', en 1982. En el centro de la imagen, aparece el padre de Luis.

LA GENTE DEL PICK UP.

El productor discográfico Rafael Izquierdo, concierta una entrevista con el coronel para que Luis pueda asistir a la grabación de la agrupación ‘Heridas de España’, cuyo repertorio también lo finalizó en el cuartel. En la negociación para la concesión del permiso, Luis acepta disolver una especie de comuna creada dentro del cuartel, aunque nunca cumplió con su pacto y siguió al frente de 'La Gente del Pick Up', convirtiendo dicho grupo de rebeldes en una chirigota a petición de los mandos del cuartel para que actuasen en la fiesta de la Patrona del recinto militar. La sorpresa fue mayúscula cuando todos esperaban algo dicharachero y el repertorio estaba plagado de quejas, reivindicaciones y críticas al Ejército y a los mandos con nombres y apellidos, siendo arrestado de nuevo.

Fotografía histórica con los autores del Carnaval Portuense, en 1984, en los comienzos de la restaurada fiesta en El Puerto.

Luis Galán, recogiendo en 1986 de manos del concejal de Fiestas de El Puerto, José Luis Sánchez Alonso, el Premio para su comparsa 'Poquita Cosa', en presencia del también concejal Manuel Rodríguez y el colaborador de la Comisión de Carnaval, Sr. Pérez.

CAMBIO DE RESIDENCIA.

De vuelta a su trayectoria carnavalesca, siguió cosechando éxitos y premios hasta que en 1.987, se traslada a Andalucía Oriental a trabajar en Pepsico Foods International, como Administrativo y posteriormente como Jefe Regional Administrativo, residiendo en Málaga, Granada y Almería.

En 1992, recogiendo el IX Vapor de Oro que otorga la Peña 'La Mezquita'.

PREGONERO Y VAPOR DE ORO.

Hace 19 años, en 1.992, El Puerto le rinde homenaje nombrándole Pregonero del Carnaval de nuestra y 'Vapor de Oro' de la Peña 'La Mezquita', realizando un Pregón itinerante por los rincones más carnavalescos de la Ciudad. No se guarda copia alguna del Pregón de Luis Galán, ya que fue recitado íntegramente de memoria. Para el pregón, sus amigos y antiguos componentes de agrupaciones suyas del Bar Camas, montan la 'Antología de Luis Galán', estrenando varios pasodobles. Quedaría para la historia el pasodoble a la Calle Luna, cantado por primera vez en la inauguración de la remodelación de dicha calle, que reproducimos en los comentarios, pulsando más abajo.

'Antología de Luis Galán', creada para el Pregón de Carnaval de El Puerto 1992.

LOS GITANOS. Regresa a El Puerto en 1994, y en 1.997 entra de lleno, de nuevo, en el mundo de Carnaval, formando el grupo conocido como la comparsa de ‘Los Gitanos’. Tras dos clasificaciones seguidas en semifinales, en el año 1.999, año glorioso para el Carnaval porteño, consigue el Primer Premio absoluto en Cádiz, con la agrupación ‘La Parra Bomba’. Ese mismo año es premiado con el Premio Pemán de las Letras, se le otorga la insignia ‘Gaviota de Oro’ de Cádiz y obtiene el Primer Premio de Pasodobles.

Luis Galán, cantándole a 'la mas grande' Rocío Jurado, con la comparsa de 1999 'La Parra Bomba', la obra cumbre, hasta ahora, de nuestro protagonista.

Este año cumplió su sueño como comparsista: ganar los tres primeros premios en las tres categorías de la comparsa, Infantil, Juvenil y Adultos. Como anécdota curiosa, peculiar y hasta sublime de este año, Luis decide cantar en la Gran Final del Teatro Falla un pasodoble dedicado a la Playa de La Puntilla, hecho inédito hasta ahora, esparciendo literalmente arena de la playa portuense recogida por él mismo horas antes de actuar, por todo el escenario del Teatro capitalino. En los comentarios, podremos leer el pasodoble 'A La Puntilla desde Cádiz'.

En los camerinos del Falla, tras la actuación de la comparsa 'Marinero en Tierra'. De izquierda a derecha, Juan Antonio Guerrero, concejal de Fiestas de Cádiz, María Asunción Mateo, Vda. de Rafael Alberti, Luis Galán, Fernando Gago, concejal de Fiestas del Ayuntamiento de El Puerto y varios componentes de la agrupación. Año 2000.

ESCRIBE A LOS MAJARAS. Es al año siguiente, año 2000, cuando salda una vieja cuenta pendiente: escribir a ‘Los Majaras’ y lo hace de la mano del músico y amigo Vicente Esquerdo, bajo la dirección de Pedro, el ya mítico estandarte de las coplas de Carnaval en El Puerto, con la comparsa 'Marinero en Tierra'. Aquel que cuando Luis era un crío leía las letras de sus agrupaciones infantiles tras la barra del bar Los Majaras en la calle del Ganado, ese año las canta y consiguen meterse en la Final del Concurso de Agrupaciones de Cádiz.

Con el maestro Rafael de Paula, en el Pub 'El Convento'. Año 1999.

Por aquel entonces, Luis Galán trabaja como encargado y administrativo del desaparecido Pub El Convento, donde vive la noche y la bohemia y aprovecha para conocer a un sinfín de personajes famosos que pasan por allí. Comparte noches de arte y conversación con Rafael de Paula, Javier Ruibal, Silvia Marsó, Joaquín Sabina, Vittorio y Luchino, Pau Dones, María Pineda, Emilio Muñoz, Ángel Nieto, y otras muchas caras conocidas..

Con el maestro de periodista y letrista, Antonio Burgos Berlinchón.

PREGÓN DE LOS PATIOS.

En el año 2000 recibe el galardón ‘Puente de San Alejandro’ de la Peña Corribolo, y en el año 2002, comienza a colaborar con Mar Barrera en su programa matinal de la cadena SER con una sección semanal titulada ‘Desde La Puntilla’, a la vez que escribe semanalmente una columna de opinión en la edición de El Puerto en Diario de Cádiz. Ese mismo año es elegido para pregonar la Fiesta de Los Patios, entregándose por completo a su barrio, con el que siempre se ha sentido comprometido.

En el Bar 'La Gallera', de izquierda a derecha, Luis Galán, José María 'el Negro', Fermín, Antonio Martín, Enrique Gago y Juan. Año 2003.

SAN ROQUE, MÁLAGA Y… PERSONAJE ENTRAÑABLE

En el 2005, es elegido ‘Pito de Oro’, año en el que se retira del mundo de Carnaval ya que su nuevo destino laboral, San Roque, donde ejerce de Administrativo en una empresa constructora, le impide vivir los ensayos día a día, aunque colabora con varios tangos del Coro de La Viña de Cádiz. Un año más tarde se traslada a Málaga, donde conoce a la que hoy es su pareja, Mar García Barranquero. Durante estos años, ha colaborado de forma anónima con varias agrupaciones del Puerto y de Cádiz, y aunque su nombre no figura en la autoría, los buenos aficionados reconocen cada letra que aporta. En el año 2010, recibe un nombramiento que Luis, como él mismo declaró, nunca pensó que le otorgaran: 'Personaje Entrañable', --vaya con el nombrecito-- del Carnaval de El Puerto ya que debido a sus letras comprometidas, nunca dejó indiferente a nadie.

De izquierda a derecha, Luis Galán, Antonio Catalán, Antonio Martín y José María 'el Negro'.

LOS AMIGOS.

Entre sus amistades de siempre, cabe destacar a José María García Flores ‘el Negro’, quien ha compartido con él muchas facetas y aventuras, Vicente Esquerdo, Javier Benitez ‘Gran Visir’, José Luis Sánchez ‘el Selu’, Manuel Gordillo ‘el Muerto’, Francis Muñoz ’el Torero’, Raul Villanueva, Paco Guerrero ‘Paquito Web’, Juan Luis Rincón Ares, con quien comparte opiniones y escritos y, como no, al desaparecido Paco Soto, con quien vivió madrugadas de conversaciones sobre la fiesta que los unía. A este elenco más íntimo, habría que sumar decenas de amistades cosechadas a través de tantos años de Carnaval.

De izquierda a derecha, Javier Ruibal, Luis Galán, Manuel Gordillo 'el Muerto' y el desaparecido Paco Soto.

LA MÚSICA: MIKE OLDFIELD.

Al margen de su afición principal, el Carnaval, Luis Galán siente debilidad por la música, destacando predilección por su paisano Javier Ruibal, con quien mantiene una antigua amistad. Admira profundamente a Mike Oldfield, habiendo realizado miles de kilómetros para asistir a sus conciertos, llegando a incluir en su comparsa ‘Por Cai Repicando’ las famosas campanas tubulares que hizo importar de Irlanda.

LA LITERATURA.

Entre sus autores literarios favoritos, se encuentran Herman Hesse, Antonio Muñoz Molina, Carlos Ruiz Zafón, Friederich Nietzsche, José Saramago y los poetas Miguel Hernández y Rafael Alberti, rindiendo un homenaje personal a este último con su Comparsa ‘Marinero en Tierra’, cuyo repertorio supervisó la propia María Asunción Mateos, aportando su voz en off en la presentación. Dicha presentación, en palabras de María Asunción, parecía escrita por el propio Rafael.

Luis Galán, disfrazado de Quasimodo, con el futbolista porteño Joaquín.

En el año 2004 colabora muy implicado en el pregón de Joaquín Sánchez, con quien inicia una amistad que hoy persiste, y ese mismo año, compone su última agrupación, contando con la música de Antonio Martín, viéndose cumplido uno de sus sueños: poner letra a la música de unos de los autores más admirados de la historia del Carnaval. En los comentarios, podremos leer el último pasodoble que Luis le escribió a El Puerto.

Con 'el Negro' y Vicente Esquerdo, en la Taberna Obregón.

AÑORANZA.

Lejos de El Puerto, añora las albóndigas del Bar Vicente, las merluzas rebozadas de Casa Paco Ceballos y las galeras de El Pescaíto; el Vino Fino en rama de la Taberna Obregón en la calle de la Zarza, la cervecita y la miel de Ultramarinos La Giralda, las coquinas del coquinero de la calle La Palma, la butifarra de los tablajeros Ortega y el Lengue, y los olores a vino por las calles de las bodegas --por Campo de Guía-- y los aromas a océano que respiraba desde una piedra del espigón que la considera su piedra. Siente nostalgia de aquellos paseos por la Bajamar hasta llegar a La Puntilla, los churros de la Placilla, las papas fritas del Parque Calderón, el café al caer la tarde en El Castillito, y como no, todos los días a las nueve de la noche, recuerda que es la hora del ensayo, pero que no asistirá.

Con su pareja, Mar, en la Playa de La Puntilla.

En la actualidad vive en Málaga, dedicado a su trabajo como Jefe de Servicio en Peugeot, y tras varias relaciones, confiesa haber encontrado la paz y la felicidad con la que hoy es su pareja: una malagueña llamada Mar. Parece ser que la unión del Mediterráneo y el Atlántico es posible en la vida de este autor inquieto, comprometido, portuense, gaditano, y sobre todo, enamorado de su playa de La Puntilla.

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Juan Muñoz, en las antiguas puertas de Taquilla de la Plaza de Toros. (Foto: Fito Carreto).

Juan  Muñoz Aparicio nació en 1934 en la calle Nevería, 32 --en el lugar que luego estaría ocupado por una fonda--, primer hijo del matrimonio formado por Juan Muñoz Villanueva (+1939) y Luisa Aparicio García (+2000). Su otro hermano, Manolo, con nótula núm. 803 en GdP y su primo el cura Juan Carreto, con nótula núm. 904 en GdP, huérfano de madre al fallecer ésta en el parto sería, prácticamente, el tercer hermano. Falleció el año 2005.

En la imagen, el Batallón Infantil, en formación por las calles de El Puerto en 1934, el año del nacimiento de Juan.

En 1934, el Ayuntamiento estuvo presidido ese año por tres alcaldes, desde junio del año anterior hasta marzo, por Francisco Cossi Ochoa; de marzo a Octubre, por Francisco Tomeu Navarro y, desde octubre hasta enero de 1936 por José Luis Macías Caro, padre de Luis Macías Rubio. El Consistorio, creemos que en el último trimestre del año, acordó que fueran días festivos locales, las festividades religiosas del Corpus, la Virgen del Carmen y la Virgen de los Milagros. Rafael Alberti funda junto a su esposa, María Teresa León, la revista revolucionaria ‘Octubre’ e iniciará una gira por diversos países americanos. Alberti publicará, ese año, ‘Bazar de la Provindencia’ y ‘La farsa de los Reyes Magos, dos farsas revolucionarias’. Agrupaciones carnavalescas de El Puerto participan en el Carnaval de Isla Cristina (Huelva).

El Teatro Principal, cerró sus puertas durante la Semana Santa, de 1934 reabriéndolas el sábado de Gloria, con la película ‘Melodías de Arrabal’, en la que intervenía Carlos Gardel junto a Imperio Argentina.

Manolín y Juan Muñoz Aparicio, en una foto oficial del Colegio de Alfonso Cárdenas.

Pero volviendo a nuestro protagonista, Juan se quedó huérfano de padre muy pronto, con apenas cinco años por lo que su madre, Luisa ‘la del Cosario’, viuda a los 33 años y con otros familiares a su cargo, fue la que sacó adelante a esta familia numerosa y ya, monoparental. Juan vivió una infancia difícil en plena Guerra Civil y posguerra.

El colegio de Alfonso Cárdenas, en la calle Luna, frente al dessaparecido Teatro Principal.

Estudió en el colegio ‘privado’ de Alfonso Cárdenas, en la calle Luna, cursando a continuación Comercio, estudios que abandona pronto para incorporarse al mundo laboral, algo que será una constante para el resto de su vida.

Empezó muy pronto, en el Cosario --mezcla de agencia de transportes, mensajería y gestoría--, situado en la esquina de Nevería con Palacios, frente al Bar Apolo. El Cosario Vda. de Juan Muñoz  desaparecería en 1971, con la llegada de las modernas agencias de transportes. Allí laboraban hasta los domingos.

| Antonio Gil y Juan Muñoz en el escritorio de Conservas Sur.

CINCO TRABAJOS A LA VEZ.
Juan llegaría a estar trabajando hasta en cinco sitios simultáneamente: a las seis de la mañana entraba  en una bodega. A las ocho, en la desaparecida fábrica de Conservas Sur. A las dieciséis en los desaparecidos Tejidos López, en calle Nevería. A las dieciocho, como representante de Conservas Sur, en Jerez. Y, además, era Subjefe de Taquillas en la Plaza de Toros, bajo las órdenes de Juan Martín Vélez y con Antonio Gil como compañero.

La fábrica de Conservas Sur, con nótula núm. 333 en GdP, recordaba Juan, eran una fábrica de ‘delicatessen’, productos tales como la mermelada de naranja agria de los árboles de las calles de El Puerto, se vendía en el Corte Inglés y en Inglaterra y en Alemania las sardinas en aceite sin piel ni espinas. La Salsa India, o la de Tomate, hubieran triunfado hoy ante los paladares más exigentes.

De pie, de izquierda a derecha, José Arjona González, Juan Muñoz Aparicio, María Isabel Morató Payares, Guillermo Romero Rivas, Francisco Bollullos García, Manuel García Sánchez y Jesús Ruiz. Agachado, desconocido y Antonio Gil González.

PRIMERAS VACACIONES, EN LA MILI.
Las vacaciones las disfrutó, por primera vez, durante el Servicio Militar, con 19 años, en el buque escuela de la Armada Española, Juan Sebastián Elcano, como marinero de reemplazo. Allí engordó 10 kilos durante nueve meses, los que duraron el viaje de instrucción de los guardamarinas. Y las siguientes vacaciones, 21 años después, cuando entró a trabajar en la desaparecida Caja de Ahorros de Cádiz --hoy integrada en Unicaja-- lo que le permitió prescindir de otros trabajos complemenarios. Y es que Juan, si pensaba que más cornadas daba el hambre, nunca permitió, a fuer de trabajar y trabajar,  que le cogiera ese toro.

En el desaparecido campo de fútbol ‘Eduardo Dato’. de pie de izquierda a derecha, José Arjona González, Manuel Jurado (trabajaba en la Cruz Campo), Joaquín Camacho Gordillo, Agustín Fernández González, Juan Garcelá, José Antonio Lojo Rodríguez, Manuel García Sánchez, Guillermo Romero Rivas, Antonio Gil González. Agachados: Manuel Jarque "Chicharito", Fernando Arjona González, Carlos Quiñonero Anguiano, Carlos Quevedo Janina, Juan Muñoz Aparicio, desconocido, desconocido.  Delante: José Lucas Morillo León, recién salido de una enfermedad por eso no jugó, recibiendo un homenaje de sus compañeros y amigos. (Foto: Fariñas).

Una prolífica vida laboral en la que fue cosechando amistades y conocimientos para sacar adelante, también, a la que sería su abundante prole. Casado con Carmen Rivas Acal, tuvo siete hijos y un agregado viviendo con ellos --siempre le gustaron mucho los niños-- a los que podía ver poco, pero a los que su mujer supo dar una sabia educación para que todos salieran adelante, además de los nueve nietos que les dieron.

De izquierda a derecha, Ramón Bayo, Juan Muñoz, José Luis Tejada, José Antonio Lojo, Andrés Perles y Francisco M. Arniz. Precisamente se trata de la inaguuración de la Exposición de Pinturas de Arniz, en la Caja de Ahorros de Cádiz de la Plaza del Polvorista. (Foto: Colección Francisco M. Arniz Sanz).

En el Salón de Plenos del antiguo Ayuntamiento, en un homenaje a José Luis Feria Fernández, José Luis Galloso, econ motivo de su triunfo en Madrid, como novillero, cuando cortó 4 orejas saliendo por la Puerta Grande. De pié, de izquierda a derecha, José Pérez Lechuga, propietario del Bar 'El Niño' en calle Zarza, Antonio Fernández Galloso, Francisco Ragel, puede ser Juan Luís de los Ríos, José Luís Galloso", Mateo Navarro y Juan Sánchez, picadores y Leopoldo López León, banderillero, formaban parte de la cuadrilla de Galloso y Soriano. Agachados: Antonio Gil González, Juan Muñoz Aparicio y con gafas, Jesús Vela Morillo. 1 de junio de 1971. (Foto: Rafa).

JEFE DE TAQUILLAS.
De su etapa de Jefe de Taquillas de la Plaza de Toros , en la que fue auxiliado por algunos de sus hijos, guardaba muy buenos recuerdos, y otros no tanto, que se fueron con él para siempre a la tumba, como a Juan le gustaba decir. Y muchas amistades. Entre las anécdotas vividas, nos recordaba lo   rumboso que era Manuel Benítez ‘el Cordobés’, el desapego al dinero que siempre tuvo para con  los más necesitados. Atendía con generosidad a quienes buscaban su ayuda, e incluso a quienes no se la pedían.

Con su mujer, Carmen, en los tendidos d ela Plaza. (Foto: Garpre).

Y otra anécdota vivida junto a Luis Miguel Dominguín. En la década de los sesenta, la esposa de cierto Gobernador Civil le pidió al maestro , mediante recadero, que le firmara un abanico, a lo que este se negó debido al estado de trance torero en el que se encontraba, con el castizo «--Que se meta el abanico en el c***» . Y ni lo firmó, ni fue puesto a disposición de la autoridad tampoco, aunque por mediación de la Vda. de Miguel Castro Merello, lo firmó 15 días más tarde en otra visita a El Puerto.

HOMENAJE PÓSTUMO.
Juan desaparecería prematuramente el 28 de marzo del año 2005. Ese año, en la corrida a caballos de la Feria de Primavera, se guardó un emotivo minuto de silencio, en memoria y recuerdo de quien, durante 57 años trabajó en las taquillas de la Plaza de Toros, los últimos como Jefe de Taquillas, con las diferentes empresas que regentaron el coso taurino.

Descubrimiento del azulejo en el homenaje póstumo a Juan Muñoz, en las taquillas de la Plaza de Toros.

Unos meses después, el 8 de agosto, Juan Muñoz Aparicio recibiría un homenaje póstumo en el bodegón que alberga las taquillas de la Plaza. Fue descubierta una placa realizada en azulejos por Pepita Lena Terry, ante la presencia de su viuda e hijos, los presidentes de la Plaza de entonces, Fernando Gago e Ignacio García de Quirós, y diversos oficios auxiliares de la la Fiesta: veterinarios, médicos, personal de puertas, etc…

Azulejo situado en el bodegón de taquillas de la Plaza de Toros.

SEGUIDILLAS DE LA PLAZA REAL DE TOROS
DE EL PUERTO DE SANTA MARIA

A la buena memoria de Juan Muñoz Aparicio, taquillero mayor de la Plaza Real.
por Luis Suárez Ávila.

¡Toros en El Puerto!
trenes, vapores,
faluchos de la hora,
los breacks, los coches;
y los piqueros,
en caballos cruzados
van caballeros.
Van caballeros,
y en manolas de mulas,
van los toreros.

¡Toros en El Puerto!
Suenan clarines,
que no los tocan hombres:
son serafines.
Arce y Viñas:
¡Que despejen la plaza!
¡Salgan cuadrillas!
¡Salgan cuadrillas!
y detrás, Atalaya
con sus mulillas.

¡Toros en El Puerto!
Arena de oro,
regada con la sangre
de tantos toros.
De toros, toros,
que lidiaron El Lavi
y Paco de Oro.
¡Vaya toreros!
Mazantini y Redondo
y El Chiclanero.

¡Toros en El Puerto!
grita el gentío.
Que torean Guerrita
y Lagartijo.
Toros de Ortega:
seis en un mano a mano
y uno, de prueba.
Seis, de Gallardo,
con un toro de prueba,
en mano a mano.

En una cena en el campo de fútbol en el estadio José del Cuvillo. En primer término podemos ver a Fernando Arjona Cia. 24 de agosto de 1973. (Foto: Rafa).

Juan se lamentaba, en los últimos años de su vida, que en la sociedad actual hubiera «menos altruismo y mas agresividad, menos gente sana. Pero gracias a Dios también hay buena gente que son la esperanza de que el mundo no acaba».

Maksim (Máximo) Paliazhakin, violinista y Piotr (Pedro) Shaitor, contrabajo, son dos músicos naturales de Bielorrusia, formados en la Orquesta Filarmónica Nacional de Minks, capital de su país, aunque cuentan ya, con 10 años de residencia en España.  A nuestra Ciudad ya han venido en otras ocasiones y ayer pudimos disfrutar, de la interpretación de algunas piezas de música de cámara en un tramo peatonal de la calle Luna.

En su repertorio cuentan con grandes compositores clásicos: Mozart, Vivaldi, Bach, Brahms... Incluso aceptaban peticiones, como el Canon de Pachelbel, que también sonaba ayer. Sevilla, donde residen hace 10 años --han colaborado, también con la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla--, Córdoba, Huelva, Cádiz, Jerez, son otros de los escenarios callejeros donde deleitan con sus impecables interpretaciones, acompañados por las 'minus one' en el reproductor, es decir, la reproducción de los instrumentos de acompañamiento en 'playback'. /En la imagen, Maksim Paliazhakin.

Amenizan fiestas, ceremonias religiosas y civiles, y se les puede localizar en los teléfonos: Maksim (646433621) y Piotr (628494887). /En la imagen, Piotr Shaitor

Considerada como una de las formaciones orquestales más experimentadas de su país, la Orquesta Filarmónica Nacional de Bielorrusia, con sede en su capital de Minsk, ha cimentado su prestigio internacional a través de una prolífica labor, en la línea de la mejor tradición musical rusa.

La Orquesta Filarmónica Nacional de Bielorrusia

Ampliamente conocida en el ámbito de los estados de la extinta Unión Soviética y del Este de Europa, la Orquesta Filarmónica Nacional de Bielorrusia, a raíz de los cambios políticos acaecidos en 1991 y la consiguiente apertura, ha participado en importantes giras, ciclos y festivales en el extranjero, extendiendo su actividad a países como Alemania, Holanda, Francia, Italia, Grecia o España, donde tomó parte del programa cultural de los Juegos Olímpicos. Asimismo, esta destacada orquesta está llegando a un amplio sector de público a través de su intensa producción discográfica con diversos sellos europeos. Su repertorio incluye lo más representativo de la música sinfónica, con especial dedicación a compositores rusos y bielorrusos, tanto clásicos como contemporáneos. (Texto: Carlos Muñoz Gómez).

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Aunque la palabra «portón» está definida por la Real Academia de la Lengua como puerta principal de una casa, o la puerta que separa el zaguán del resto de la casa conocida como ‘puerta de la calle’, aparte de puerta de toriles que da a la Plaza, que es otra acepción, en El Puerto llamamos así, especialmente, a las puertas de acceso de bodegas y cocheras y cualquier otro almacén o accesoria, que es una habitación que tiene entrada distinta y uso separado, del resto del edificio principal.

Presentamos en esta primera entrega, siete imágenes originales de Antonio Gutiérrez Ruiz.

Calle Santa Lucía. Antigua cochera.


Plaza de Juan de la Cosa o Bizcocheros. Bodega del Castillo de
San Marcos, propiedad de Bodegas Caballero, antes de
González Rico Hermanos.


Calle Durango. Accesoria.

Bodegas José de la Cuesta (Caballero. Calle San Bartolomé.


Calle La Palma. Bodegas Osborne.

Otro portón de Osborne, puede que por Valdés o Comedias, ¿o
quizás La Palma o Los Moros? El lector nos dirá...

Portón de la casa natal de Ángel Urzáiz, en el número 6 de la calle del mismo nombre nombre.

Esta casa fue labrada en los primeros años del siglo XIX en una parcela segregada de la finca colindante de calle Larga por Joseph Bellido, Factor de las Reales Provisiones y Víveres de la ciudad de Cádiz y Comisionado de Guerra de los Reales Ejércitos. A destacar de ella, aparte su armonía y belleza arquitectónica, que fue cuna de Ángel Urzaiz. Al que ostentó en varias ocasiones la cartera ministerial, lo parió entre esos muros doña María Dolores de la Cuesta Núñez, una joven viguesa, en 1856. Y la Corporación Municipal, sesenta años después, en 1916, coincidiendo con el nombramiento de este portuense de nacimiento Ministro de Hacienda, acordó poner su nombre a la calle donde está ubicada la casa, antes denominada Curtidores, Sarmiento, Puerto Chico y de la Plata. En 1930, al reestructurarse el callejero se ratificó esta denominación que continúa vigente.  El actual propietario es Mr. Thorpe quien la adquirió a la familia Osborne Tosar. Precisamente de estos últimos, los Tosar, fue sede de las oficinas de la empresa vinícola, sala de degustación y despacho al detall de sus productos y gabinete para reuniones y negocios. (Textos: Antonio Gutiérrez Ruiz. A.C. Puerto Guía).


Rafael Ricardi, en una imagen tomada en octubre del pasado año en el Parque Calderón. / Foto: Mónica Cebeiro.

A Rafael Ricardi Robles, nacido en 1960,  le conocen muchos vecinos de El Puerto como ‘el Caballito’ por su forma de caminar, que, según dicen, recuerda el trote de un equino. Su hermana Milagros relata en su casa de El Puerto de Santa María que sufrió de joven un accidente de moto que le dejó destrozada la columna vertebral. Su padre, Rafael, calafateador, y su madre, Josefa, vendedora de cupones de la ONCE, engendraron 12 hijos (uno de ellos, Manuel, epiléptico, murió ahogado en el mar; y otra hija murió siendo bebé).

Rafael era un chico bajito, tímido e introvertido, que cobraba unos duros por una pensión de la Junta de Andalucía. Es analfabeto. Tuvo con una mujer una hija que hoy cuenta 24 años. Pero rompió con ella y se enredó con una toxicómana a la que apodan 'la Negra', que, según la familia, "salía a la carretera a prostituirse" y con la que tiene un adolescente de 16 años. Lo que se conoce como una familia desestructurada. /En la imagen, Rafael de joven.

Rafael no trabajaba. Si acaso, como gorrilla: dirigiendo las maniobras de los automovilistas que intentaban aparcar en las calles de El Puerto. «--Dormía en la calle, estaba sucio y desnutrido. Le buscamos hasta siete centros de desintoxicación y de todos se escapó. Todos los hermanos sufrimos mucho entonces. ¡Y nos cansamos de él!», admite Milagros, madre de tres niños y convertida en improvisada portavoz de los Ricardi, pero que siempre mantendría algún tipo de relación con su hermano.

DELITO Y CONDENA.
En 1995 Rafael era detenido acusado de dos delitos de violación que no cometió. El 15 de octubre de 1996, la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Cádiz, dictaba sentencia y consideraba a Ricardi culpable de las violaciones sufridas por M.C.A.P, el día 12 de agosto de 1995. Fue condenado a dos penas de 18 años, como violador y cooperante de otro encapuchado no apresado. /En la imagen, Rafael Ricardi, en la foto de identificación policial.

Rafael Ricardi fue condenado en virtud del reconocimiento fotográfico y de voz realizado por la víctima y por un informe de ADN efectuado en 1995 por el Instituto Nacional de Toxicología, en el que se decía que se habían encontrado alelos (forma alternativa de un gen) del semen del acusado, pero también otros que no se correspondían ni con el acusado ni con la víctima.

Informes posteriores, realizados con mayores avances tecnológicos, evidenciaron con mayor certeza que Rafael Ricardi no había cometido el delito por el que había sido condenado. En abril del 2008 la Policía detuvo a otra persona, Juan B.G.  cuyo ADN coincidía con las muestras conservadas en el Instituto de Toxicología en relación con el hecho por el que fue condenado Ricardi.

RETRATO ROBOT
Autorizada por un juez, la policía acudió a prisión y obligó a Juan B.G. a dejarse extraer una muestra de saliva. Los análisis confirmarían que su perfil genético coincide con el encontrado en una de las violaciones en la que también intervino supuestamente su compinche. Las caras de ambos tenían muchas similitudes con los retratos-robot elaborados por la policía desde hace varios años. Sobre todo el de Juan, el individuo alto, calvo, con bigote, confeccionado años atrás con la descripción dada por una mujer que descubrió que estaba siendo seguida por dos hombres durante varios días. Eran ‘el Alto’ y ‘el Bajito’. /En la imagen, el entonces Comisario Provincial de Policía, José María Deira y Raquel Díaz, junto a otros responsables de la investigación, mostrando un retrato robot de uno de los implicados en los sucesos.

Los investigadores convencidos ahora de que Ricardi era inocente y que posiblemente fue confundido con Fernando P. porque éste también tiene «un defecto muy peculiar en la vista»: un ojo más grande que otro y, sin las gafas que usa habitualmente, tiene la mirada como hundida. ¿Sería a esto a lo que se refería Carmen, la chica de la motocicleta violada el 12 de agosto de 1995?

LA POLICÍA DUDA.
«--Creemos que este hombre no cometió las violaciones por las que estaba condenado. Pero la verdad es que está vivo gracias a los 13 años que estuvo preso, porque comía a diario y se aseaba; si no, la droga le habría matado en la calle», comentaba un policía. No obstante, éste admitía que es muy duro estar recluido y más aún si eres inocente. La inspectora gaditana Raquel Díaz, siguiendo instrucciones del entonces comisario provincial, José María Deira --con nótula 835 en GdP-- , había dedicado los últimos años  a aclarar la oleada de violaciones que hubo en El Puerto y sus alrededores y había visitado repetidas veces a Ricardi en el Penal de Topas (Salamanca), donde cumplía prisión. /En la imagen, el ex comisario provincial, José María Deira.

NUEVA SENTENCIA Y LIBERTAD
El Supremo aceptaba el 18 de septiembre de 2008  el recurso de revisión interpuesto por los abogados de Ricardi contra la sentencia. Según la sentencia del Tribunal Supremo «existen nuevos elementos de prueba que permiten acreditar de modo indubitado la inocencia del acusado», y que se llega a identificar en los restos de semen perfiles genéticos que coinciden con certeza «casi total» con los correspondientes a uno de los sospechosos y con menos índice de probabilidad con el otro, mientras que no se han detectado restos de ADN perteneciente a Rafael Ricardi. Al portuense, encarcelado desde hacía 12 años y ocho meses, le quedaban más de dos años para saldar sus cuentas con la justicia. Fue condenado a dos penas de 18 años (como violador y cooperante del otro encapuchado no apresado) por el antiguo Código Penal, que permitía redenciones por trabajos.

El excarcelado, con gesto cansado, barba de varios días y pelo muy canoso que le hacían parecer mayor de los 48 años con que contaba en el momento de la salida de la cárcel salmantina de Topas, vestía camiseta negra, pantalones piratas de color azul y calzado deportivo y, nervioso, apenas hizo declaraciones a los medios de comunicación, tan sólo para asentir que ahora sí se sentía ya libre, tras serle concedido el tercer grado penitenciario, hasta la revisión de su condena. /Foto Fito Carreto.

La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo declaraba nula la sentencia de la Audiencia de Cádiz por la que se condenaba a Rafael Ricardi por dos delitos de violación que no cometió y por los que  pasaría 13 años en prisión. Recuperaba la libertad el 25 de julio de 2008 tras dejar la cárcel de Topas.

Rafael Ricardi en una imagen actual.

INDEMNIZACIÓN.
El 31 de diciembre de 2010, dos años y medio después de recuperar la libertad, Rafael Ricardi recibía en una cuenta corriente 555.600 euros mediante transferencia del Banco de España, como indemnización por los casi 13 años pasados en prisión. Nada que ver con los 10 millones de euros que solicitaba su defensa, pretensión que abandonó tras comprender que tardaría años de pleitos en resolverlo. Y el ahogo económico era evidente. Hasta entonces una paga de 400 euros al mes como desempleado recién salido de prisión era su sustento.  «--Esto no está pagado ni con todo el dinero del mundo», afirma, aunque admite que el dinero recibido servirá de ayuda». 120 euros por cada día de prisión injusta. (Basado en textos de Jesús Duva e información de prensa).

Rafael Ricardi ofreciendo una conferencia de prensa a los cuatro días de su excarcelación.

8

«El día 23 de febrero de 1984, el jueves pasado hizo 27 años, una nube de humo negro cubría el cielo de la calle Luna y cientos de portuenses fuimos testigos impotentes de la incineración provocada del Teatro Principal. Con él quemaron también el espíritu de su creador Nicolás Setaro, el de tantos actores y actrices que pasaron por sus tablas, el de varias generaciones de porteños que aprendieron entre sus muros de terciopelo a amar el noble arte de Talía, y como no, acallaron igualmente de un fogonazo lleno de desvergüenza inmobiliaria la voz de un pueblo indolente con sus cosas, con su calles, con sus casas. Aunque las comparaciones siempre son odiosas, sabemos de otros lugares con el mismo padecimiento –Liceo de Barcelona-, que no dudaron ni un instante en ponerse manos a la obra el día inmediatamente posterior a tan luctuoso suceso incendiario». Manolo Morillo

Aquella madrugada el Teatro Principal de El Puerto, construido en 1845, había quedado completamente destruido a consecuencia de un incendio cuyo foco, según fuentes de toda solvencia consultadas por Diario de Cádiz, se había localizado en el aljibe del propio teatro. No fue posible, en los primeros momentos, cuantificar las pérdidas por la desaparición del edificio, para el que el Ayuntamiento había iniciado los trámites necesarios para declararlo Monumento Histórico Artístico.

Los bomberos, actuando desde La Placilla. (Foto: Pedro Lara. Colección Manolo Morillo).

Diario de Cádiz, recogía la triste noticia: «Entre las tres y las cuatro de la mañana del 23 de febrero de hace 27 años un penetrante olor a madera quemada y el crujir de las viejas tejas de la techumbre del noble edificio, despertaron a los vecinos del inmueble de al lado que, alarmados ante la columna de humo que se colaba por las ventanas de sus casas avisaron a los bomberos y a la policía municipal. Cuando llegaron los bomberos el incendio afectaba al escenario y al patio de butacas, teniendo dificultades para realizar su trabajo al encontrar rotas las bocas de agua más cercanas, por lo que tuvieron que utilizar otra situada en la calle Nevería. Ante lo incontrolable de la situación, fueron avisados también los bomberos de Cádiz, Jerez, Chiclana y los de la Base Naval de Rota para colaborar en la extinción del fuego. La magnitud de la catástrofe se vio acrecentada al prender rápidamente las vigas de madera que servían como soporte al techo del coliseo portuense, que rendido ante el fragor de las nocturnas y traicioneras llamas, cayó fulminantemente sobre el patio de butacas impidiendo cualquier posibilidad de salvación. (Las tres fotos anteriores pertenecen a la Colección de Carlos Pumar Algaba).

Los bomberos, actuando en el interior, con mangueras y máquinas. (Foto: Pedro Lara. Colección Manolo Morillo).

Ruinas del Teatro Principal, tras ser sofocado el incendio.

Acomodadores del Teatro, entre otros, Robles, Manuel Güelfo y Miguel o Antonio Cíes, que fue jugador del Sevilla F.C. (Foto: Colección VGL).

Sobre las ocho y media de la mañana, el fuego consiguió ser dominado, aunque por razones de seguridad permaneció en el lugar un retén de bomberos. No sólo se había destruido el teatro, sino que se habían visto afectadas viviendas cercanas al mismo, siendo la de mayor trascendencia el derrumbe del dormitorio principal de la familia Astorga Trillo, que tuvieron que huir del humo y las llamas en ropa de cama y con lágrimas en los ojos ante la desgracia que les sorprendió esta fatídica noche de febrero.

Interior del Bar 'La Concha', en la planta baja del Teatro, que daba a la confluencia de las calles Luna y Placilla. (Foto: Colección de V.G.L.).

REACCIONES.

  • Juan Leiva y su madre Rafaela, propietarios del 'Carrillo de Severo' que durante años había abastecido de golosinas y frutos secos a los espectadores que acudían al teatro, fueron llamados con urgencia para que retiraran sus enseres del edificio entre los que se encontraba una bombona de butano, que de haber explotado hubiera añadido mayor desgracia al siniestro.
  • Maximino Sordo llamó sobre las tres de la mañana a Manolo Ramírez, titular y heredero del negocio familiar “Zapatería La Jerezana” ubicado en los aledaños del teatro que daban a “La Placilla”, que forzó la situación ante las fuerzas de seguridad que acordonaban la zona, para que le dejaran pasar hacia su negocio con el fin de poder retirar el género que guardaba y la documentación del mismo.
  • A los propietarios de “Electrodomésticos Milar” les sorprendió el fuego en su casa del Camino de los Enamorados donde dicen, veían las llamas desde la azotea de su casa, teniendo que posponer un viaje que tenían previsto para el día siguiente al tener que ocuparse del arreglo de su establecimiento.
  • Por las inmediaciones del teatro se acercaron también Prudencio Rábago, Genaro, El Tete, Manolo Ojeda, Camilo Liz y Macario Valimaña entre otros,  miembros de la tertulia del “Bar La Concha”, pudiéndose observar sus caras desencajadas ante la desgracia que les estaba tocando vivir.
  • Un numeroso grupo de personas que se encontraban arremolinadas entre la farmacia de Fernández Prada y la tienda de comestibles “La Giralda”, mantenían el comentario generalizado de que el incendio había sido provocado, ya que la versión que corría de un cortocircuito se descartó inmediatamente al saberse que el suministro eléctrico había sido cortado en octubre de 1983.

Programa del Teatro Principal. Función de Despedida. 1883. (Colección Tomás Ramírez).

LA PROPIEDAD.
Los propietarios del Teatro, Juan Sánchez, Ángel Sáenz y Antonio Collado –accionistas de una empresa de Jerez--, permanecieron en el lugar durante varias horas, manifestando a Diario de Cádiz que no tenían ni idea de cómo se había producido el incendio. Uno de los propietarios afirmó que el siniestro se hubiera evitado si el Ayuntamiento hubiera concedido una licencia de obra «--Ya que hubiéramos construido los locales aprovechando la estructura». El pasado mes de octubre, el Ayuntamiento en Pleno acordó iniciar un expediente de declaración del Teatro Principal como monumento histórico artístico, por lo que se paralizaba cualquier tipo de obra en el mismo.

Postal circulada de la fachada del Teatro Principal, firmada por el abuelo de los Moresco Suárez y fechada en 1904.

DATOS HISTÓRICOS.
En 1842 la Junta de Beneficencia de esta ciudad elaboró un proyecto para construir un teatro por acciones en el local que poseía «calle de Luna, esquina a la de San Bartolomé conocido por el nombre de Trabajadero de la Compañía, agregándole el antiguo Reñidero de Gallos que se halla a su espalda».

SS.MM. los Reyes de Oriente, a su paso por El Puerto después de la Cabalgata, en el Descanso y Entronización de los Reyes en el Teatro Principal. Año 1929. (Foto Colección Vicente González Lechuga).

El objetivo de este teatro era el de sufragar las necesidades de un asilo piadoso. El capital se conseguiría a través de 80 acciones de 2.000 reales y otras 20 más que representaría la Beneficencia, como dueña de la finca, y se estableció una comisión integrada por un miembro del Ayuntamiento, Jacobo Oneale; un vecino, Carlos Carreras y un vocal de la Junta de Beneficencia, Miguel Pajares. Sin embargo un año más tarde la única esperanza de que se llevara a efecto el teatro era una proposición de data a censo hecha por Críspulo Martínez, ya que la Diputación había prohibido «invertir cantidad alguna de fondo de Beneficencia en la obra, ni pueda distraerse para pago de premios de los accionistas ni algún otro objeto» y las circunstancias de que el comercio de extracción de vinos estaba en el mayor abatimiento por un tratado con Gran Bretaña aconsejaban dejarlo para una época más próspera.


Teatro Principal, a la izquierda. Debajo el Bar 'La Concha', enfrente el Bar 'Las Columnas. Año 1930 (foto: Centro Municipal de Patrimonio Histórico).

La esperanza se cumplió, Críspulo Martínez (ver nótulas núms. 311 y  319 de Gente del Puerto) tomó a censo el solar y en mayo de 1845 estaba a punto de concluirse la construcción del teatro. El 18 de junio de 1845 la Academia Nacional Gaditana de las Nobles Artes elaboró un informe del reconocimiento del edificio en el que resaltaba, «por su importancia y novedad», una serie de detalles de la construcción, sobre todo de los palcos, el cielo raso y la cubierta; señalaba que las madreas eran de pino de Flandes, que el ornato era «bello y elegante y dispuesto con tanta ligereza y buen gusto que nada deja de desear» y que su cabida era de 1.200 personas sentadas y 300 de pie, para concluir: «en suma, este bello teatro, por su acertada y bien entendida construcción, su decoración y cabida, es digno de figurar en una capital».

El Teatro, en la década de los cuarenta del siglo pasado. (Foto: Colección VGL).

"La Venganza de Don Mendo" Comedia en verso de Pedro Muñoz Seca, representada en el Teatro en la década de los cincuenta del siglo pasado. Pepe Morillo, a la derecha, en el papel de Don Pero. Intervinieron Manuel Sánchez 'Zutanito' como Don Mendo y Milagros Lage, como Magdalena; Manolo Gago García, Angelines Ayuso, Lolita Nimo y un largo etcétera hasta completar el amplio reparto de personajes de la obra. En primer término, el piano situado en el foso y, detrás, 0la concha' cubierta con un paño, espacio donde se colocaba' el apuntador', que recordaba la obra a los actores por si había algún despiste. (Foto: Colección JMM).

Rondalla actuando en el Teatro Principal. Niño con pandereta, Gómez Giménez. Primera fila delante, Enrique Esteban Poullet, José Luis Villar Guerrero, Fernando Arjona González, Juan Arjona Acá. Segunda fila, Antonio Pérez Brea, José Sánchez González, Enrique Miranda García, Manuel García Mateos, Diego García Mateos. Tercera Fila, Joaquín Albert, Manuel Sánchez Caballero, Francisco Ramírez Tallón, 'Koki'. 10 de octubre de 1962. (Foto: Colección V.G.L.)

Proclamación de la Reina de las Fiestas y sus damas de honor de la Fiesta de la Hispanidad,  que recayó en Isabel Portillo Cía. Al micrófono, el mantenedor del acto: José Cádiz Salvatierra, de Jerez. Año 1964. (foto: Archivo Municipal).

Entrada bajo mazas, de la Pastora Mayor y su corte de Pastorcillas en la Gala de Navidad con Amor. Podemos ver al Jefe del Negociado de Fiestas, Antonio Romero Castro, al centro. 25 de diciembre de 1973. (Foto: Rafa. Archivo Municipal).

138 separan la creación del Teatro con esta fotografía de 1983, con la celebración del Concurso de Agrupaciones Carnavalescas. Un año mas tarde, ardería pasto de las llamas.

Los últimos espectáculos que los portuenses hemos podido contemplar en «nuestro teatro» ha sido el concurso de agrupaciones carnavalescas, así como la preselección de participantes que actuaron en el concurso de baile a celebrar durante los días de Feria».

Edificio que ocupa el espacio donde otrora estuvo el Teatro Principal, en la confluencia de las calles Luna y Placilla. Octubre de 2006 (foto: CPA).

5

El 12 de octubre de 1966 se conmemoraban varias efemérides en El Puerto: Día de la Hispanidad, Domund, … En la imagen podemos ver a Humberto Jiménez Ruiz, José María Valle del Valle, Francisco Javier Camacho Barba, Francisco García Áspera (hijo de Francisco García Ríos, 'Chicuelo', con nótula en GfdP), Luis García Áspera, con sombrerito, Francisco Gordillo Perea, al que solo se le ve la cabeza a la derecha.

Un grupo de Scouts Católicos instalaron una tienda de campaña en la Plaza de Juan Gavala con objeto de recaudar fondos para las misiones. Era el Domund (Acrónimo creado en 1943 por las Obras Misionales Pontificias, cuyo primer Director Nacional, el monseñor Ángel Sagarminaga lanzó a la calle el eslogan "DoMund" que quiere decir "Domingo Mundial de la Propagacion de la Fe). Recaudaron 1200 pesetas de la época con huchas como la de la imagen de la izquierda, en esta ocasión, con una figura oriental.

El grupo de “Scouts Católicos” de El Puerto fue fundado por en 1965 por el sacerdote Antonio González Montaño, hermano de Ramón. Ambos eran concientes de la oportunidad que esta agrupación daba a las familias no solo de la feligresía del Carmen, sino de toda la ciudad. Tenía su sede en Acción Católicas debido a que la parroquia del Carmen aún no estaba construida. Fue una difícil y compleja travesía por la. Prioral,  OJE en la Calle Valdes, Baños Termales, Siervas de los Pobres y a partir de 1967 en la Plaza del Polvorista donde por fin se pudo compartir reuniones y encuentros con la sede de Acción Católica, hasta su actual ubicación, Avenida de la Constitución, construida en 1970. El que Antonio y Ramón fueran profesores de Religión en el Instituto Laboral fue trampolín para que muchos de sus alumnos formaran parte de los Scouts, así como otros alumnos del distintos colegios de la ciudad. Además de los mencionados en la fotografía también fueron Boy Scouts y formaran parte de tropa y patrullas, entre otros, José Luis Cordero González, Francisco Sánchez Matabuena, José Joaquín y Gabriel Ponce de León Fernández, Gaspar Luis Ramírez Perea, Pedro Femenia Ruiz, Manuel Nimo Gutiérrez, Juan Ferrer Lamadrid, Antonio Dueñas Redondo, Rafael Morro Velazquez, Bernardo Muñoz Leiva, Diego Llopis, José Luis Soriano Valiente, Gaitán, Antonio Carbonell… En 1966 se formó la rama de los Lobatos, agrupación de los pequeños que después pasarían a ser Boy Scouts. Asunty Poullet y mas tarde Pedro Solís estuvieron al frente de ellos, todos bajo la dirección del recordado Antonio González Montaño hasta el año 1968 que fue destinado como párroco de la Parroquia Nuestra Señora de Fátima en Jerez de la Frontera.

En la imagen superior, infantes de marina de San Fernando, ante la Iglesia Mayor.

Ese año fue Reina de las Fiestas de la Hispanidad, María Victoria Osborne Sanz-Magallón (imagen de la izquierda) y el mantenedor de los Juegos Florales, Francisco Montero Galvache, periodista y escritor. La Flor Natural fue para Rafael Guillén por su poema ‘Símbolo y perfil de Simón Bolíbar’ con Accesit para Julio Alfredo Egea. El premio a la poesía de tema libre, para Francisco Toledano Serrano por su poema ‘Llena de gracias’. El premio al trabajo en prosa sobre ‘La Hispanidad hoy’ quedó desierto.

6

'Los Quasimodos' actuando en el Teatro Principal de El Puerto, luciendo ya el Primer Premio Provincial Especial, obtenido en el Gran Teatro Falla de Cádiz, en el Concurso de Agrupaciones. (Foto: Rafa).

Aquella tarde, la siesta había sido inquieta, sin dejarse mecer en el descanso de las ideas. Una y otra vez, entre sueños, aparecía en el escenario onírico la silueta de un hombre extraño, desgarbado... cargando una joroba en su espalda repleta de pensamientos, vivencias, desprecios y desamores. Era la silueta de un cuasimodo agitando un farol, que se había salido del libro que el joven panadero leía en sus ratos libres. Notre Dame de París, novela escrita por Víctor Hugo, había calado en las inquietudes de Manuel, y quiso hacerla suya, y que mejor manera para conseguirlo que representar la obra del francés sobre el escenario del Teatro Falla. «--Si Paco Alba», pensó Manuel, «se ha inspirado en Juan Ramón Jiménez para realizar  ‘Los Pajeros’ el año anterior, ¿Porqué no puedo yo escribir ‘Los Quasimodos’?».

Con esta pregunta afirmativa despertó de la siesta de aquella tarde de otoño. Anduvo por las calles absorto en su obra, caminando pero olvidando los pies, era el pensamiento quien le conducía hasta el bar ‘El Único’ como peregrino vestido de pierrot que busca  su  catedral de coplas.

Al llegar a la barra, estaban sus amigos inmersos en  una reunión informal y distendida. Manuel se dirigió a todos y expuso su idea de escribir ‘Los Quasimodos’ y sintiendo cada palabra que pronunciaba en lo más profundo de su alma, explicó con énfasis el ‘campo de escritura’ que tenía ese tema y ese tipo. Reunía tantas cualidades que nunca antes vio tan claro un tipo  siendo, en este caso, tan complejo. Manuel Camacho Francés, ‘el Chusco’, no escribió una comparsa. Escribió sus propios sentimientos trasladados a un personaje que había hecho suyo. Y eso... se nota siempre. (En la imagen de la izquierda, Manuel Camacho Francés, 'el Chusco').

Ante esta propuesta, uno de los componentes, concretamente ‘Torreguera’, subrayó la problemática a la hora de conseguir plasmar el tipo en escena, contestándole ‘ell Chusco’ que ya encontrarían la forma, porque no estaba dispuesto a dejar escapar este tema tan profundo y lleno de matices. Con un boceto a lápiz extraído de un libro, presenta el tipo a los componentes y coinciden que lo más difícil de conseguir sería la caracterización del rostro, que presentaba un ojo caído y desfigurado.

En la fotografía inferior, de la década de 1940, podemos ver la calle Luna, y la puerta de La Giralda. A continuación,  por la puerta principal del edificio -la Casa de los Sancho Salgado- se accedía, en la primera planta al Colegio de Infantil de La Divina Pastora, por donde muchos portuenses pasamos. A continuación se encontraba la Barbería de “Pichilín” y, frente a la Farmacia de Fernández-Prada, ‘El Único’ tienda de Vinos Finos, abierto entre 1920 y 1974. El nombre  lo tomó del Oloroso del mismo nombre, de la Bodega de Hermanos Sancho (fundada en 1812) y que se anunciaba como ‘especial para los enfermos’. Luego, a finales del siglo pasado se instalaría en esa misma tienda la Cuchillería Navarro, hoy rehabilitada la finca como Apartotal Casa Palacio Luna, albergando en ese local una tienda de Compra de Oro. Un poco más arriba la tienda de moda ‘Lolita y Serafina.

ENSAYOS.
Comienzan los ensayos en la casa de ‘el Pote’, y atreviéndose con la música, ‘el Chusco’ muestra el pasodoble completo de letra y música al grupo. El vello se eriza y la piel de gallina se apodera de los componentes. Manuel había sacado del sueño de aquella siesta de otoño al personaje, y escrito en primera persona, deja impresionados a los presentes con la letra de este pasodoble:

Cuando nace una criatura
entre sabanitas blancas
lo reciben con dulzura
entre mimos y alabanzas.
En cambio mi nacimiento
fue lo más horrible
que hubo en esos tiempos.
La que a este mundo me trajo
se horrorizó de mi cuerpo.
Al nacer
como me iba a figurar
que en este mundo cruel
así me iban a tratar
... con que maldad.
Comprendí
mi gran inferioridad
cuando me quise reunir
con los niños de mi edad
... que crueldad
en mis negras letanías
lloraba gotas de sangre
pensando en la mare mía
de noche en mis oraciones
de rodillas a Dios decía
con un pesar muy profundo:
si luego me abandonó
¿porqué me trajo a este mundo?

Cuando Manuel acabó de cantar este pasodoble, entendieron la importancia de la obra que estaban comenzando. Aparte de la letra conmovedora, la música estaba compuesta con una rotundidad excelente, haciendo gala del estilo más puro de El Puerto.

Tertulia Carnavalesca en el Bar ‘El Único’, en la calle Luna, donde luego estaría la Cuchillería Navarro y en la actualidad una tienda de ‘Se compra oro’, en los bajos del Apartotel Casa Palacio Luna. Eran los comienzos del recuperado Carnaval de El Puerto, aparecen entre otros: ‘el Chusco’, ‘el Pote’, ‘el  Bola’, Eduardo Chaparro, etc. Resulta paradógico que en en el cartel de arriba a la derecha, aparezca un cartel con la leyenda ‘Se prohibe el cante’, cuando era lo que más se hacía en el Bar ‘El Único’. ¿Dónde estarán tantas y tantas fotografías enmarcadas que decoraban las paredes de este establecimiento de hostelería? Si algún lector tiene noticias y pudiéramos recuperarlas para ser publicada en estas páginas, les quedaríamos muy agradecidos. La foto está fechada en 1959.

EL TIPO.
Tal era la preocupación por convencer al grupo en la posibilidad de representar aquel tipo, que desde los comienzos comenzó a estudiar la forma de conseguir la joroba y el efectismo del rostro desfigurado. Con bolas de paja, simularon la joroba sujetando la bolsa de tela rellena de paja con dos cuerdas de distintas medidas. De esta forma, quedaba inclinada hacia un lado y el resultado podía ser mas positivo. Para la cara, se trasladaron algunos componentes a Jerez de La Frontera, donde existía una tienda de disfraces. En este comercio, hicieron las gestiones para traer desde Madrid una cera especial para configurar las prótesis. Corría el año 1961, no lo olvidemos. Si en la actualidad es fácil conseguir todo tipo de materiales, en aquellos tiempos todo era difícil, muy difícil.

Fotograma de la película 'El jorobado de Notre Dame', de 1923, basada en la novela de Victor Hugo, en la que podemos ver la figura de Quasimodo en la que, posiblemente, se inspirara José Camacho Francés, 'el Chusco'.

Los tres años que llevaba Manuel dedicándose en cuerpo y alma a las coplas, le habían aportado la experiencia necesaria y el conocimiento total de cómo había que realizar una obra carnavalesca. Nunca soñó con escribir una comparsa, su ilusión y su objetivo iban en otra dirección: su deseo era representar una obra personal artística, valiéndose del Carnaval como instrumento. Obsérvese el sentimiento de soledad que derrocha en el siguiente fragmento del popurrí, propio de una narración poética:

Debajo de mis campanas
Tengo un nido de palomas
a las que le echo migajas de pan,
para que ellas coman.

De noche al acostarme
les doy un beso en el pico
y me dicen cucurreando:
buenas noches, buen amigo
.

No sería justo dejar de poner un par de cuplés buenísimos teniendo en cuenta siempre la época que estamos tocando. Sobran las comparaciones con cuplés actuales donde todo vale.

(En la imagen de la izquierda, podemos ver la portada del libreto de 'Los Quasimodos¡, patrocinada en aquel entonces por la conocida casa de mariscos Romero García (Hijo), hoy Mariscos Romerijo).

El carbón en las casas se sustituía por la cocina de gas y aunque nadie se deshacía de los enormes lebrillos de barro cromados, las lavadoras comenzaban a quebrar el silencio de los patios. La venta a plazos se imponía y las necesidades creadas del consumismo comenzaba a dominar la sociedad española. Sirva de ejemplo periodístico cantado, este cuplé:

Hemos visto en este siglo
lo a gusto que vive el hombre
es raro el que no tiene
moto o bicicleta, abrigo y relojes.

Dicen que todo lo pagan
con muchas facilidades
y algunos tienen más letras
que siete universidades.

Le compran a sus mujeres
muchas cocinas modernas
no tienen que preocuparse
de carbones ni de leñas
y con el gas butano
que hoy se emplea en las casas
vemos a los carboneros
con telarañas en la garganta.

El depósito de agua, junto a la Fuente de las Galeras, sobre 1960.

Aunque en diversas partes de su repertorio, las letras muestran el ferviente deseo de ser considerado gaditano por encima de todo, no dejan excluido a El Puerto y reflejan acontecimientos locales. Este es el caso del depósito que había en la Plaza de Las Galeras, que una vez que fue derribado, motivó este cuplé en el que hace referencia a su arquitectura en forma de copa o trofeo.

Catorce taladradoras
y setecientas espiochas
gastaron los albañiles
para tirar del parque
la famosa copa.

Debían de haberla dejado
en honor a su memoria
o jugarla en un partido
entre el Racing y el Vitoria.

Lo que más gracia me hizo
eran dos que habían al lado
que con lágrimas en los ojos
decían desconsolados:
¡Ay mi copa del Parque
porque te habrán tirado
cuando todos los veranos
le dabas sombra a los parados
.

Magistralmente supo incluir un tema local con el equipo de fútbol y acabar con una ironía digna de un gran autor burlesco.

Tras esta exposición sobre el repertorio de “Los Quasimodos”, retomaremos la historia donde la dejamos: el tipo pendiente de lograr. En el local de ensayo, realizaron una prueba de lo que sería el atuendo definitivo. Aquello funcionaba. La joroba era creíble y la cera se adaptaba a la cara formando arrugas y deformaciones.

RIVALIDAD Y ENSAYOS.
Convencidos de que la parte supuestamente mas difícil de conseguir estaba resuelta, se concentraron en los ensayos. La rivalidad entre ambos grupos era muy fuerte. Mientras que ‘Los Quasimodos’ tenían como cuartel general el bar ‘El Único’, ‘Los Burros Inteligentes’ se reunían lejos de la calle Luna, concretamente en la calle Ganado, en el estanco de Eloy, que más tarde se transformaría en el bar San Eloy hasta derivar en la sede de la Peña ‘Los Majaras’. La tensión era latente entre los componentes, pero de una forma sana, aguardando con impaciencia la fecha de la presentación en el Teatro Falla. ‘Los Burros…’ conocían la calidad de ‘el  Chusco’ y ‘Los Quasimodos’ sabían perfectamente de años atrás la capacidad de ‘el Cote’ y su padre para escribir coplas mientras que en la faceta musical, ‘el Chusco’ experimentaba por primera vez. (En la imagen, instantánea de Joaquín, despachando en el Bar 'El Único', en 1968).

LA CUARTA VOZ.
Tal vez el ansia de demostrar que tenía cualidades musicales, innovó de una forma espectacular al incorporar en las voces un nuevo tono. Hasta ahora, siempre se había cantado en tres cuerdas: la de tenor, la de segunda y la de octavilla o alta. ‘El Chusco”, con su menuda voz pero melodiosa, subió un tono completo por encima del octavilla, instaurando así lo que hoy se denomina contralto. El Puerto llevaba con este invento una aportación significativa por primera vez, que a través de los años,  convertirían esta voz en una de las más solicitadas.  Apuntar para los aficionados mas jóvenes, que la guitarra todavía no se había incorporado a las agrupaciones de carnaval.

Gran Teatro Falla. Cádiz.

EL SORTEO.
El 13 de enero de 1.961, se efectúa el sorteo del orden de actuación de agrupaciones, siendo la fase clasificatoria el día 31 de enero y 1 de febrero y la final el día 2 del mismo mes.  La suerte está a favor de ‘Los Quasimodos’, ya que su turno sería en la función de noche del martes 31, mientras que a ‘Los Burros…’ le toca cantar el mismo día pero en función de tarde, con la consiguiente frialdad que suponía un espectáculo que daba comienzo a las 18`30.  En estos días previos al Concurso de Agrupaciones, se afina a conciencia y el día antes del comienzo, sancionan a la chirigota de Paco Alba ‘Pancho Albachi  y sus Mamarrachis’ por actuar en un establecimiento, no ajustándose a las normas impuestas que dictaban la prohibición de actuaciones en público antes del Concurso. Queda patente con esta actitud hostil la suerte que correría la agrupación de ‘El Brujo’ en el Concurso de este año.

'Los Burros Inteligentes', rivales de 'Los Quasimodos', en aquel 1961.

LA ACTUACIÓN.
‘Los Burros…’ gustan al público y salen contentos con su actuación. Por la noche, llegado el turno de ‘Los Quasimodos’, los nervios se apoderan de la agrupación que tiene que soportar la magnifica actuación de ‘Los Taxistas’, chirigota gaditana buenísima que deleita al público con cuplés pegadizos y graciosos repitiendo una y otra vez haciendo interminable la espera de los portuenses para iniciar su actuación.

Con un farol de complemento en la mano, los componentes pasean por detrás del escenario aguardando su momento y... se abren las cortinas para dar paso a un momento histórico para las coplas de El Puerto. Se apagan las luces y un cañón disparando una luz roja sobre la torre del campanario del decorado, contrasta con las pequeñas luces de las velas que portaban en sus farolillos movidos oscilatoriamente. El público, aprovechando el anonimato que la oscuridad de la sala proporciona abuchea a la agrupación de forma aislada desde el gallinero. “El Chusco”, en pleno escenario, ordena a los componentes que se queden quietos y que no comiencen a cantar hasta que el silencio no se adueñe del teatro.  De rodillas en el escenario, y con un silencio relativo, comenzaron la presentación. Al llegar la estrofa de «Campanas, suenan mis campanas…» y retumbaron en el Falla las cuatro voces que habían ensayado, el público guardó silencio total y comenzó el gran pelotazo que todavía se recuerda entre los círculos de aficionados ancianos.

FELICITACIÓN DE PACO ALBA.
Las repeticiones a petición del respetable se sucedían y la cera que llevaban sobre el rostro para simular los desperfectos, comenzó a derretirse con el sudor, pero ya no importaba nada. La catarsis estaba presente y era imparable. Agotaron el repertorio compuesto por seis pasodobles y seis cuplés más el popurrí, por lo que ante la insistencia del público no tuvieron más remedio que interpretar ‘Los Duros Antiguos’ para completar su actuación. Ya en los camerinos, y en plena celebración del éxito, ‘el Chusco”’ recibió la visita de Paco Alba, y según testigos, sus palabras textuales fueron: «--Enhorabuena, ¿cómo se me ha podido escapar a mí este tipo?» (En la imagen de la izquierda, monumento erigido en 1986 a la memoria de Manuel Camacho Francés, 'el Chusco', en su emplazamiento original de la Plaza Juan Gavala. En la actualidad se encuentra en la calle Guadalete, sufriendo el vandalismo periódico de la incultura con patas).

PRIMER PREMIO.
A los dos días, en plena final, la suerte jugó un papel decisivo para aumentar la fama de esta comparsa. Cuando acabaron uno de sus pasodobles, las luces del Teatro Falla se encendieron por completo, y ante el asombro de la agrupación, observaron que en ese instante entraba la Reina de las Fiestas Típicas, señorita Casilda Varela, y en honor a su llegada, ‘Los Quasimodos’ ejecutaron una reverencia que le reportó un aplauso exagerado por parte del público con el consiguiente ‘calentón’ en beneficio del repertorio pendiente de interpretar. Con las mil pesetas que suponía el primer premio, regresaron a El Puerto de Santa María habiendo escrito un capítulo importante para la historia de las coplas. Aquella siesta  inquieta de Manuel en esa tarde de otoño, acabó siendo un sueño placentero viendo su obra realizada y refrendada por el público más sabio: el público gaditano. (Texto: Luis Galán).

18

Manuel García Berciano nació en El Puerto en 1922, falleciendo el 17 de julio de 1977 a los 55 años de edad. Hijo de Francisco y Mercedes, ambos de El Puerto, era el tercer hermano de cinco, aunque su madre parió a 21 hijos, de los que no sobrevivieron todos. Los mayores se llamaban José y Paco, ambos vinculados al Carnaval habiendo salido en la chirigota ‘Los Albañiles’; seguían Manuel ‘el Chato’, Mercedes y Salvador, al que apodaban ‘el Manquito’, cantaor de saetas y vendedor y pregonero de semitas por las calles.

El año del nacimiento de ‘el Chato Guarigua’, 1922, llegaba a El Puerto --a la iglesia de San Francisco-- una reliquia de San Francisco Javier, copatrono de la Ciudad, concretamente un brazo. Era alcalde de El Puerto, Manuel Ruiz-Calderón y Paz. Ese año la hacienda pública embargó el 66% de los ingresos al Ayuntamiento por débitos, y el 25% del sobrante por igual morosidad, con la Diputación Provincial. Bodegas Osborne funda la la solera del oloroso medium ‘Solera India’ de al menos 25 años de vejez.

A la izquierda, el Bar Navío II, junto a éste, la Biblioteca Popular y al lado la Iglesia de San Juan de Dios. A partir de 1922 desaparecerían y pasarían a formar parte del Colegio de Las Esclavas.

Ese 1922 Rafael Alberti expone una muestra pictórica en el Ateneo de Madrid y publica sus primeros poemas en la revista ‘Horizonte’. Se transcriben y reproducen las Cantigas de Santa María, de Alfonso X, ‘el Sabio’ que se conservan en la Biblioteca Nacional de Madrid, a cargo del musicólogo Julián Ribera. Ese año nacían el coleccionista Ramón Bayo Valdés y  América Martínez, la primera mujer catedrático de guitarra de España, que falleció el pasado 2010 en El Puerto. ABC publicaba en su edición de 17 de septiembre la crimen o suicidio por ahorcamiento, del sargento de carabineros retirado, Roque Fernández Regueira, natural de nuestra Ciudad.

De izquierda a derecha, la madre de Chato Guarigua, el protagonista, su hermana Mercedes y su mujer Pepa. La niña es su hija Mercedes.

GUARIGUA.
Todos los hermanos de ‘el Chato Guarigua’ llevaron ese apodo. El mote es debido a que su padre, vendía naranjas washintonas (guachintonas o guachis), en un esportón (capacho de esparto que se usaba para transportar artículos, especialmente frutas y verduras). De ‘guachi’ derivó a ‘guari’ y de ahí a ‘guarigua’, sobrenombre por el que se conoce a esta familia.

Al parecer no fue al colegio, aunque si sabía leer y escribir, algo que aprendió durante el Servicio Militar en Mahon (Menorca).

Vivió en la calle del Postigo, hasta que se casó con Pepa Torres Martín-Bejarano, marchando a vivir a uno de los bodegones de la Plaza de Toros y mas tarde a la Barriada de la Inmaculada. Con Pepa, ‘Chato Guarigua’ tendría una hija, Mercedes García Torres. De esa descendencia nacieron ocho nietos: Mercedes, Santiago, José, Enrique, Carolina, Estefanía y Jesús Manuel, de los que viven seis. Y a su vez otros tantos bisnietos: Claudia, Marta, Noelia, Santiago, Lucía, Natalia, Daniel, Mar Inmaculada y otro que viene en camino.  (En la imagen de la izquierda, Manuel y su mujer Pepa, inmortalizados por el fotógrafo Cuellar, en el Parque Calderón).

TIEMPO DE HAMBRE.
A su hermano mayor, José, describe Antonio Muñoz Cuenca «le brillaba mucho la frente y por las mañanas se situaba, manos a los bolsillos de su raído pantalón a escasos metros de la Panadería ‘La Divina Pastora’, a ver lo que caía. Una mirada ansiosa, nerviosa, parpadeante…  mirada de menesteroso. En cierta ocasión una de las veces en que compró una piececita de viena caliente y crujiente, al estrujarla con la mano, el pan caliente empezó a quebrarse y casi a chillar. La respuesta de Guarigua fue breve, genial: «--No me eches cojones que como tú me como yo una espuerta». Y más adelante: «La Taberna de La Burra, --ver nótula núm. 489 en GdP-- fue habitual parada de  de célebres personajes populares como Saldiguera, Alemania, el Chumi, el Camión, Gabriel Ulo, Canuto, Caneco, la Filomena y su hijo el Cota, el Tarugo, la Tula y el Guarigua».

La agrupación carnavalesca 'Los Albañiles', donde actuaron José y Paco 'Guarigua', hermanos de nuestro protagonista. No destacó por méritos propios, pero todavía es recordada. Año 1959.

Trabajó en el campo, en lo que saliera, y en el horno de la Panadería de la calle San Juan, donde hacía semitas y tostaba almendras. Manuel compraba almendras que su hija Mercedes y él partían en una piedra con un martillo pequeño y que luego tostaba en el horno anteriormente citado, usando las cáscaras como combustible. Luego se apostaba con un canasto en la esquina del Bar Los Maera, en la calle Ganado y las pregonaba así: “Almendras de los almendros/ los niños las roban y yo las vendo”.

Con su hermano Paco, perfectamente uniformados, y con su hija, vendiendo tortas de aceite en La Placilla.

Vendía fruta del campo, moras, almendras como ya se ha dicho y semitas por las calles con el siguiente pregón: «--Semitas, que están calientes y calentitas». En Navidades, junto a su hermano Paco vendía tortas de aceite en la Placilla, junto al puesto de Frutas y Verduras de Agustín Vela Mariscal.

EL CERDO QUE NO LLEGÓ A SEVILLA.
Debido  la necesidad que imperaba en aquellas fechas vivió una amarga experiencia que le costó pasar un tiempo en la cárcel. Un conocido le encargó llevar un cerdo a Sevilla --tenía que llevarlo andando ya que en aquella época no todo el mundo tenía coche u otro medio de transporte--. Pero ‘Chato Guarigua’ no se lo pensó dos veces ante la necesidad que había en su casa: antes de llegar a su domicilio ya lo había vendido por 900 pesetas de la época. Una vez en casa, llevó a su mujer y a su hija al entorno del Mercado de Abastos, donde hicieron una compra grande y se dieron un homenaje gastronómico en el ‘Bar Vicente’. Ya de noche, como las noticias volaban en una Ciudad pequeña como El Puerto, el dueño del marrano se personó en casa de nuestro protagonista reclamándole el dinero o el cerdo, a lo que éste le respondió: «--En mi casa no había para comer y yo he vendido el cerdo para darle de comer a los míos». Le cayeron nueve meses y un día, un mes por cada 100 pesetas de la venta.

Callejón de entrada por la puerta grande de la Plaza de Toros. Vemos a un curioso ‘Chato Guarigua’. (FOTO: AGR).

EXTRA EN ‘LA BECERRADA’.
En la imagen, un fotograma de la película de Jose María Forqué “La Becerrada”,-nótula 662 en GdP--, rodada en 1962 entre otras localizaciones en El Puerto de Santa María y en Sabiote (Jaen), siendo  estrenada al año siguiente.  Ha pasado medio siglo.

Manuel García Bernal, ‘el Chato Guarigua’ fue siempre un buscabidas, trabajando en lo que saliera para dar de comer a su familia. Era un hombre bueno, de quien sus nietos no tuvieron la suerte de poder disfrutarlo, dado su prematuro fallecimiento, a la edad de 55 años, en 1977. Los niños, al conocer la noticia de su óbito sacaron una coplilla que se escuchaba por calles y plazas: "Ya se murió Guarigua, Dios le perdone, ya se lo llevan volando, los cigarroness".

Agradecemos a su nieto Santiago Martínez García, la información y material gráfico facilitado para la confección de esta nótula.

4

José Pantoja Leal nació en Medina Sidonia el 7 de octubre de 1907, falleciendo en El Puerto el 10 de febrero de 2000, con 92 años. De pequeño asistió a la escuela del Catón, las cuatro reglas de aritmética y poco más. La situación económica, el lugar y su poca afición a l colegio no dieron para otros estudios. De mozalbete, aparte de sus correrías propias de chiquillos, siempre estuvo muy cercano a su tío paterno Juan, representante de las máquinas de coser ‘Singer’ en Medina, Paterna y Casas Viejas --hoy Benalup Casas Viejas--, utilizando para sus desplazamientos un charré tirado por un caballo. A José le encantaba acompañarle en los viajes, una aventura para el pequeño, que le ampliaría los horizontes y el mundo de las ventas y las máquinas que hacían la vida más fácil.

LLEGADA A EL PUERTO.
Más adelante, su hermana Ángeles se casó  con el maestro de la Fábrica de Harinas asidonense: Antonio Gómez Martín quienes, transcurridos unos años, se trasladan a El Puerto. Ésta le invitará a pasar unos Carnavales en nuestra Ciudad y aquella visita será primordial para el futuro de nuestro protagonista.

José ve un anuncio colgado en el escaparate de un comercio en la calle Larga: «Se necesita cobrador» y, sin apenas pensarlo, entra en el comercio --una delegación de las máquinas de coser ‘Singer’-- y muestra su interés por el puesto que se demanda. Casualidad tras casualidad, resultó que el inspector jefe de zona se encontraba en el comercio, al que sorprendió llamándole por su nombre «--Vd. es don Celestino Madrera», lo que asombra al interpelado, al que justifica el conocimiento por las visitas que hacía a su tío Juan a Medina. Le aceptan para el puesto, pidiéndole dos fiadores, al tratarse de un empleo en el que se manejan fondos. Su hermano Antonio le consigue a esas dos personas y, al ser muy joven, el contrato se hará a nombre de su padre, de igual nombre. El sueldo semanal sería de 21,75 pesetas mas el 5% de los cobros y el 20% de las ventas al contado.


El matrimonio formado por Ana del Puerto Capilla y José Pantoja Leal.

CONOCE A ANA, SU MUJER.
El paseo dominical y festivo, hasta casi el último tercio del siglo XX, se distribuía en nuestra Ciudad entre la calle Larga, a la altura de la Plaza de Isaac Peral, el cruce con la calle Luna, hasta el desaparecido Teatro Principal --hoy Caja Rural--. En las idas y venidas de los más jóvenes y no tanto, le presentaron a José a la que acabaría siendo su futura mujer: Ana del Puerto Capilla, formalizando con el tiempo sus relaciones hasta que, en 1928, se casan en la Parroquia de San Joaquín, apadrinados por su hermana Ángeles y esposo, el ya citado maestro de harinas.

SÁNLUCAR.
En una primera instancia vive con sus suegros y en casa de su hermana, hasta que el joven matrimonio se instala en Sanlúcar de Barrameda, por espacio de dos años, como representante de las máquinas de coser Singer. Allí José intentará abrir nuevos mercados y se aventura a ir al Coto de Doñana, donde intentará colocar sus productos entre los pocos colonos que allí vivían y el retén de la Guardia Civil.

Cruzó el Guadalquivir en barca, hizo sus ventas en el cuartelillo de la Benemérita y se adentró en aquellos desconocidos parajes, hasta que se perdió, a pesar de haber sido advertido por los miembros del instituto armado de lo fácil que era extraviarse en aquellos parajes tan iguales. Era verano y la noche le sobrevino, afortunadamente, con luna llena. Pero seguía perdido hasta que divisó una luz potente al fondo, pensando que era un faro, que le llevaría a la orilla del río. Era una fogata mantenida por un anciano que, no sin cierta desconfianza en principio, le acabará acogiendo e invitándole a cenar un trozo de pan y unos tomates asados a la brasa, los mejores que recordará siempre haber comido nuestro José. Allí pasó la noche hasta que, con las indicaciones precisas, al amanecer pudo llegar al punto de embarque y regresar de nuevo a Sanlúcar.

José Pantoja Leal, segundo por la izquierda.

REGRESO A EL PUERTO.
A principios de 1930 regresa a El Puerto. Según el investigador Antonio Gutiérrez Ruiz, en aquellas fechas «Eduardo Ruiz Golluri ocupaba la alcaldía. En el breve periodo en el que ocupó el cargo (marzo 1930 - junio 1931), dejó una impronta cultural notable, reivindicando la participación portuense en la gesta del Descubrimiento de América a través de charlas y conferencias, creando y presidiendo el Instituto Colombino, entidad que pretendía aunar a las poblaciones del entorno, vinculadas todas ellas al Descubrimiento, proyecto efímero y sin continuidad debido a la falta de apoyo tanto de los municipios de la comarca como de las autoridades nacionales. Otra de sus iniciativas fue la de constituir una Junta Local de Turismo, con ánimo de promocionar la Ciudad, sus monumentos y rico pasado cultural, recuperando el prestigio de ciudad de veraneo que gozó al comienzo del siglo XX.  Se realizó el dragado del río, abriéndose un nuevo canal en la desembocadura que permitía la entrada de buques mercantes de 1.700 toneladas, se instaló el transbordador de sal y se construyó la fábrica de cemento.».

Construcción del Muelle de San Ignacio (muelle del Vapor), enfrente, la Fábrica de Cemento y el Transbordador de la Sal. (Foto: F. Sánchez).

La familia Pantoja del Puerto al completo en un montaje fotográfico: de arriba hacia abajo y de izquierda a derecha: José María, Francisca, Diego.  Ana del Puerto Capilla y José Pantoja Leal. Antonio, Miguel Angel y Angel.

Ya en El Puerto, empiezan a nacer sus hijos: José María, Francisca, Diego, Antonio, Miguel Ángel y  Ángel. Continúa con la representación de Singer y además, amplía sus ingresos vendiendo quincallería y accesorios, una especie de mercería: peinecillos, zarcillos, jabón, brochas y hojas de afeitar de diferentes marcas,  precios, y calidades. Como ejemplos hojas de afeitar en paquete de a 100: La Reja (25 ptas.), El Tanque (14 ptas.), La Andaluza (8 ptas.), siendo sus clientes Eugenio Pedregal, Eloy Fernández Moro, Rafael Leveque, Federico Caro, Gumersindo Martín, Rafael Tejada, Miguel Caro, Martín Peris Felices, José Olete. Intervino en la venta de una bicicleta, cuyo precio para la época no era barato: 340 pesetas, obteniendo por ello una comisión de 34 pesetas, que no venían nada mal para una familia que ya era numerosa.

LA FOTOGRAFÍA.
José continúa con las máquinas de coser e idea una nueva empresa: la creación una Academia de Bordados a Máquina. Pero no se queda parado ahí y continúa buscando otras oportunidades de negocio. Piensa que el futuro está en la fotografía. Un paisano suyo de Medina, fotógrafo ambulante de nombre Juan, le alecciona y da consejos profesionales. Tal es el grado de colaboración, que le proporciona sus fórmulas secretas, entonces, del revelado y fijado de negativos: (metol, hidroquinona, sulfito de sosa y bicarbonato de sosa para el revelado y partes de agua con hiposulfito para el fijador). (En la imagen de la izquierda, José Pantoja, con cinco de sus seis hijos, en la puerta de la tienda de la calle Larga).

Y José se arriesga. Considera que ha llegado el momento de emprender un nuevo negocio. Deja de lado la calle y los reportajes y se especializa en la fotografía de Estudio y Galería. Estamos a principios de la Guerra Civil, 1936. Llegan brigadas de soldados, entre ellos los italianos que estuvieron acuartelados en El Puerto, y necesitaban fotografías de carnet para su afiliación --¡cuantas fotografías realizadas por José no se encontrarán en álbumes de familias en Italia!-- . «--Tessera, tessera» (tarjeta de identidad) indicaban los italianos.

SERVICIO MILITAR.
Se librará de prestar el servicio militar de armas. Prestó su tiempo obligatorio como auxiliar militarizado, unas veces en el Arsenal de Matagorda (Puerto Real), otras haciendo guardias en el antiguo Penal de El Puerto, y hasta de vigía en el torreón de Telefónica.

Muchas fotos de novios se realizaban en su estudio, que va mejorando con el tiempo. Ha finalizado la Guerra Civil. El Estudio Pantoja está en auge y su trabajo aumenta especializándose en bodas y comuniones, que seguro existen en la actualidad en las cajas y álbumes de muchas familias portuenses, con la estampilla de Foto-Pantoja en el reverso. (En la imagen, de la izquierda, la tienda de Pantoja que era, además de tienda de fotografías, quincallería y ya Delegación de Créditos Rucas).

CRÉDITOS RUCAS.
En la década de los cincuenta conseguirá hacerse con la propiedad de la finca en la que tiene el Estudio de Fotografía en la calle Larga. Sus hijos le ayudan en los negocios. España comienza a desarrollarse y, pasadas las penurias de la postguerra, José, que tiene una buena intuición para los negocios se adentra en otra aventura empresarial: ser nombrado agente en El Puerto de una firma mercantil que está rompiendo los moldes comerciales para la época: ‘Créditos Rucas’.

Créditos Rucas era una cadena de establecimientos especializados en las ventas al contado --también funcionaba la venta al plazos--, con la que se empezarían a dotar los hogares de El Puerto de los primeros electrodomésticos que en aquella época se lanzaron al mercado: neveras, cocinas de butano --que comenzaron a entrar en el mercado--, máquinas de coser Alfa, bicicletas B.H., camas metálicas con el célebre somier Numancia y otras niqueladas, colchones de muelles, además de baterías de cocina y multitud de pequeños electrodomésticos, siendo prácticamente, líderes en la zona. (En la imagen de la izquierda, publicidad de Créditos Rucas en ABC).

Vehículo de reparto de Muebles Pantoja, donde se muestra la publicidad de Créditos Rucas.

En 1961, publicaba Diario de Cádiz: «Muy pronto la televisión llegará a Cádiz. Actualmente Madrid y Barcelona, con sus respectivas áreas de influencia, pueden ver los programas de televisión. La empresa gaditana Créditos Rucas está especializando a su personal en cursillos que se llevan a cabo en las fábricas de televisores y cuenta ya con personal especializado para Cádiz y su provincia. Los clientes de Créditos Rucas pueden tener la absoluta garantía al adquirir una televisión de que se instalará y dejará funcionando correctamente».

José siempre fue un entusiasta y pionero poseyendo una buena colección de vehículos a motor a lo largo de su vida. En esta imagen con su mujer y un amigo, con una moto con sidecar.

Pretendemos publicar, en su momento, la colección de coches que tuvo nuestro protagonista. En la imagen, el vehículo Bradford  matrícula M-83251, repostando  aparecen junto al coche, Diego Pantoja del Puerto, Antonio Márquez Fernández y José Pantoja Leal.

José ya es propietario, también, de otra finca en la calle Ganado a la que se traslada a vivir con la familia y, a donde se ubicará en la planta baja el Estudio de Fotografía, donde su hijo mayor, José María, continúa con la misma fuerza el negocio familiar iniciado por su padre, precisamente donde hoy el menor de la familia, Ángel, tiene una tienda de Bellas Artes, Modelado y Pintura, frente al Hostal Loreto.

La tienda de Muebles Pantoja, el 19 de enero de 1968. Hoy está ocupada por una entidad bancaria: el Banco Sabadell Atlántico.

MUEBLES PANTOJA.
Otra nueva oportunidad de negocio se presenta y, en los años sesenta el mundo del mueble está haciendo furor. Ruca desaparecerá del mercado con la misma fuerza que empezó y se desliga de la firma. Nuestro protagonista se ha independizado totalmente. Necesita nuevos espacios para ampliar el negocio de los muebles, y con el desalojo de vecinos que se va sucediendo en la finca de su propiedad, se van ampliando espacios expositivos.

Inaugurando la primera tienda de muebles, vemos de izquierda a derecha a los hermanos Carlos y Manuel Román Ruiloba, coadjutores de la Prioral junto a Manuel Salido Gutiérrez, párroco del mismo templo y Arcipreste del Partido, junto a José Pantoja Leal.

"Los sabios atómicos, chirigota carnavalesca de 1960, patrocinada por Muebles Pantoja.

Exceptuando a su hijo Miguel Ángel, con nótula 459 en GdP,  que marcha a Alemania y Francisca que al casarse inicia una nueva etapa con su esposo, el resto de hijos continúan en la empresa familiar ayudando al patriarca. Al conseguir por fin poseer toda la finca de la calle Larga --ya sin inquilinos que dificulten nuevas operaciones de expansión--, se pone a la labor de construir un edificio comercial, de nueva planta y tres alturas con grandes superficies, dedicado al negocio de los muebles y electrodomésticos.

Inauguración de la última y gran tienda de Muebles Pantoja en la calle Larga.

El 31 de enero de 1976 se inaugura la nueva tienda, para responder a las demandas de El Puerto, tienda que, con la aparición de las grandes superficies, y las posibilidades de automontaje que irían cambiando los gustos del mercado, cerraría a principios de 1990. En la actualidad, en sus bajos se encuentra una entidad bancaria y en una de las plantas la Sala de Armas para la práctica de esgrima ‘Adalid’.

1

Reproducción de un libreto original censurado, de ‘Los Vocalistas’. Año 1959.

El pasodoble censurado estaba dedicado al alcalde anterior, alabando su gestión, y sin embargo la censura actuó implacable, debido a que el alcalde de aquel tiempo, Luis Caballero, era monárquico. ¿Porqué se censura una letra que habla de la buena acción de un político?

Porque Luis Caballero Noguera, alcalde de El Puerto de Santa María entre 1952 y 1958, era de ideología monárquica y, aunque ostentase el cargo de alcalde, no era bien visto por los censores el halago hacia alguien que no estaba vinculado directamente con el régimen franquista. Ante esta tachadura en su libreto, la agrupación quedó confundida, ya que era una de las letras más aplaudidas en los ensayos.
Con los libretos impresos, tuvieron que pegar a mano un papel en blanco que ocultara la letra en cuestión. No obstante, aquí queda recuperada, en las líneas que siguen, gracias a la memoria de algún componente que todavía la recuerda:

PASODOBLE DE LOS VOCALISTAS
Como los que agradecen
ahora vamos a cantar
como todo portuense que te aprecia
y nunca te olvidará.
Con tu gran entereza
y tu noble corazón
has dado auge y grandeza
a nuestra hermosa población.
Calle del Ganado, Plaza de la Iglesia
y calle de Nevería,
los que del Puerto
mucho tiempo han faltado
no te conocerían.
Parque de Calderón,
en tus jardines deberían
poner un letrero
pues tu belleza y tu finura
te la dio un noble Caballero.
Y nosotros agradecidos
como todo hijo del Puerto
porque Caballero has sido
hasta el último momento.
Satisfecho debes estar
y puedes sentirte ufano
porque te ha bendecido ya
la Virgen de Los Milagros.
Días llegarán,
que el Puerto entero te pagará.

(Texto: Luis Galán).

6

‘Toros en El Puerto’, así reza el cartel inserto en el gran mural de la planta superior del restaurante madrileño ‘Taberna Viña P’. En su publicidad se anuncian como proveedores de Vinos Finos. (Foto: Adrián Morillo González).

En el número 3 de la madrileña Plaza de Santa Ana existe desde hace 40 años un restaurante de nombre 'Taberna Viña P'. En su publicidad habla de  cocina casera y Vinos Finos. Antaño era típico comer y después ver salir a los toreros del cercano Hotel Victoria. Es un lugar "con solera", según la cantante Rosario Flores, que ya frecuentaba de pequeñita, cuando sus padres --Lola Flores y Antonio ‘el Pescaílla’-- actuaban en el cercano tablao de Villa Rosa.

Sus paredes están adornadas con los carteles anunciadores de las diferentes corridas de la Feria Taurina, acumuladas junto a retratos de toreros, cantaores y artistas como la torera Cristina Sánchez, clienta asidua; el ganadero Victorino Martín o el genial guitarrista Paco de Lucía. Por Viña P han pasado todas las figuras del toreo español sin excepción, además de ganaderos, cuadrillas de subalternos, pintores de toreros, escultores, artistas del cante y el baile flamenco. Y últimamente vemos mucho al actor Fernando Conde, uno de los fundadores de ‘Martes y Trece’ que abandonó el trío en 1984.

En el restaurante no consiguen recordar el nombre del autor del mural donde se encuentra el cartel de ‘Toros en El Puerto’ que preside la planta superior del restaurante y que da paso a la planta sótano donde otra pintura de gran formato ocupa un testero. (Foto: Adrián Morillo González).

El diseño y la decoración del bar, que salvo alguna reforma sigue igual que entonces (estamos hablando de 1971, año de su apertura), corrió a cargo de Manuel García, quien en 1969 era decorador de TVE, cuando el ente estaba en el Paseo de la Habana. El jefe de decoradores era un tal Mariano y uno de los pintores se llamaba Bonifacio.  Su propietario, entonces y ahora, es José Luis Amieiro y, entonces como ahora mantiene una clientela fiel que disfruta de su cocina española, casera y tradicional y los camareros, castizos y algo bruscos.

El Hotel Reina Victoria, en la Plaza de Santa Ana, donde me hospedé hace 25 años. A la derecha de la imagen, la Taberna Viña P.

Desde hace algo así como 25 años suelo hacerles una visita a los hosteleros de la Taberna Viña P, siempre que puedo, cada vez que voy a Madrid. (JMM).