
Rocío Áspera y Alejandro Narváez Bruneau, contándonos ilusionados sus realidades y sus proyectos.
Rocío Áspera (licenciada en Empresariales y Master por la UCA en Vitivinicultura en climas cálidos) y Alejandro Narváez (grado superior de Vitivinicultura y Enología por el IES Santo Domingo) ponen todos sus esfuerzos en sacar adelante "un vino que guste a la gente y que nos represente, somos de El Puerto". Por eso, la uva es autóctona para que "sepa a nuestra tierra, nuestro vino blanco es de uva palomina, pero seco", y de ahí que tengan ya en mente "recuperar la tintilla de Rota". Y no renuncian a producir, algún día, vinos del Marco del Jerez.
Producir vino ecológico elaborado con la uva autóctona de la tierra. Este era el sueño de dos jóvenes emprendedores de El Puerto, Rocío Áspera y Alejandro Narváez, cuando en el año 2009 comenzaron a dar sus primeros pasos. Algunos años después y tras haber recorrido una parte del camino ya ponen en manos del público su propio sueño, vino Forlong Tinto (2012) y Blanco (2013).

Alejandro atiende la visita organizada por Discovery Sherry, con Virginia Miller al frente, durante el pasado mes de junio, a la viña. Como afirma el crítico gastronómico Tubal: "Los viñedos de la bodega , se encuentran sobre tierra albariza, y cerca del mar, son estas características las que les aportan a sus vinos su mineralidad, intensidad aromática y salinidad, resultando vinos de excelente calidad".
AQUEL INGLÉS DE APELLIDO FORLONG.
Situada en El Puerto de Santa Maria "Bodega de Forlong" en el kilómetro 5 de la carretera de Jerez-Rota, cerca del Pago de la Arrejaná, nace del amor por el vino de una joven pareja. A la historia peculiar de estos jóvenes, "enamorados de nuestro proyecto", se suma un ingrediente más. Cultivan en una finca que tiene orígenes del siglo XVIII, un antiguo viñedo y olivar, que justamente son los mismos cultivos que ellos han plantado hoy, a pesar de que cuando llegaron era un terreno baldío y que tampoco conocían la historia pasada de la finca. Los datos históricos de la finca -perteneció a un comerciante británico de apellido Forlong- se los han aportado el equipo de Patrimonio Histórico del Ayuntamiento porteño.

Hasta el etiquetado que han elegido para sus botellas, diseñado por una joven artista portuense, forma parte del mimado proyecto y de una cuidada presentación ante el público que han procurado sus creadores, que se confiesan "enamorados de nuestro proyecto".
El nombre por tanto, tampoco es el azar. "Quisimos recuperarlo y también por la expresión inglesa for a long time, porque queremos que este proyecto sea para un largo tiempo". /A la izquierda, la taponadora de Forlong.
LA VIÑA Y LA BODEGA.
Actualmente contamos con cinco hectareas de viña y, después de haber adquirido la experiencia necesaria, hemos decidido lanzarnos y montar una bodega de vinificación. Esto, aunque es un proceso que nos cuesta mucho ya que las posibilidades de financiiación en estos momentos son bastante complicadas, se está llevando a cabo ya que nuestra ilusión hace que este proyecto siga adelante sea como sea.
Nos dedicamos en cuerpo y alma a la elaboración de vinos tintos y de un vino blanco de forma totalmente artesanal. Plantamos un viñedo de una hectárea en El Puerto hace ya 5 años y esto nos ha servido para poder iniciarnos en la elaboración de vinos. El viñedo es llevado de forma totalmente ecológica usando sólo productos naturales en caso de requerir algún tratamiento.

Alejandro explicando el proceso de vinificación, en la bodega.
COLABORACIONES Y AYUDAS.
De momento, irrumpen en el mercado llenos de ilusión y agradeciendo la colaboración que han encontrado en este camino. Agradecen sobre todo la colaboración de José María Mateos, director de la Estación de Enología de Jerez, Ramón Iglesias, de Bodegas Sancha Pérez, el Instituto Santo Domingo a través de su Ciclo Formativo de Vitivinicultura y las Bodegas Luis Pérez.

Se encuentran en las vinotecas Forlong Assemblage 2012 : Vino ensamblado con la variedades Syrah 60%, Merlot 40%, con 10 meses de crianza en barricas de roble. Forlong Blanco 2013 : Vino ensamblado con las variedades Palomino 85 % y Pedro Ximenez 15%A la espera de que el público quiera plantar en su mesa una botella de su vino ecológico, siguen entusiasmados con que "la gente aprecie en nuestro vino la expresión de nuestras tierras albarizas".
Sacar adelante vino del marco del Jerez, y que El Puerto de Santa María aparezca en las etiquetas de sus bodegas, algo que en la actual legislación no se permite como no sea con vinos adscritos al Consejo Regulador del Sherry, son unos de sus objetivos a medio plazo. La iniciativa ha contado con el apoyo del Ayuntamiento, desde donde se les ha dado un pequeño empujón, prestándoles colaboración también a través del Grupo de Desarrollo Rural (GDR), donde se ha gestionado que pudieran acceder a alguna ayuda de la Unión Europea.







José María Pemán --a la izquierda de la imagen-- dejó escrito que "La saeta, especie de oración silvestre y espontánea, con algo de copla y algo de sollozo, es la cifra y compendio de la devoción andaluza. En ella se increpa a Judas y a los sayones, se departe amistosamente con San Juan, se piropea a la Virgen y a las Marías, se lloran los dolores de Cristo con una familiaridad candorosa y sencilla, y al mismo tiempo con tal sentido de la realidad plástica y viviente, que, más que viendo desfilar a una cofradía por la calle, parece que estuviese el pueblo viendo pasar el trágico cortejo de Cristo, camino de la muerte, en las faldas mismas del Calvario".
Permitdme que recuerde a los saeteros portuenses a los que conocí, desde que por primera vez, acaso con siete años, me incorporé, como acólito provisional, en las madrugadas nazarenas, al lado de mi padre, fiscal de paso, y oí las voces fervorosas y venerables de Pellicer, de Laynez, de Gatica, de Paco El Azotea, de El Caneco, de Esperancita López, de Milagritos Forte, de Matiola, de Carrasco, de Juanito Arjona o el pito de caña con que un anciano interpretaba estremecedoramente su saeta en la Plaza de las Galeras, al paso del Nazareno, todos los años, hasta que uno de ellos faltó y nunca supe quién era. /A la izquierda imagen de Antonio Jiménez Salguero ‘el Caneco’. Debajo, Antonia Núñez Heredia, ‘la Obispa’, abuela de Rancapino y Orillo del Puerto.
El Puerto ha sido y es una ciudad de honda tradición saetera. Ha visto pasar la historia completa y tortuosa de cómo la saeta se engendró y tomó carta de naturaleza flamenca. El Puerto que, al amparo de la flota de las galeras tuvo en su solar a pícaros, a ciegos fingidos, a animeros; que tuvo Cofradía de Animas en la Prioral con magnífica capilla y retablo; que en el siglo XVII fundó la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno a la Cofradía de Animas de San Nicolás de Tolentino; que vibró con las penetrantes saetas de los misioneros franciscanos y capuchinos; que hizo suyos los retazos de coplas sentenciosas y morales y las pasó por el tamiz flamenco de un Tomás El Nitri, una Teresita Mazantini, una Ana Losa; una Antonia La Obispa, un Diego el Gurrino... hasta dejarlas pulidas e incorporadas a la tradición, tiene peso específico y legitimación para exaltar a su saeta. /Texto: Luis Suárez Ávila.






















Es el retrato de una tragicomedia en estado puro. Es la soledad de Hortensia Romero, que gira alrededor de una cama acoplada a lo largo de la representación a la propuesta escénica de la actriz portuense.







Náutico, cuna de la Puntilla y fin urbano de la Ciudad. En la conciencia más soñadora y extrema del Puerto siempre se tendrá presente su Bajamar, anclada en el río salino que es el Guadalete del Puerto, y se oirán los pitidos del Vapor, el bullicio de la Pescadería y sus barcos, la campanadas del Hospital anunciando ingresos, el sordo rumor de las vagonetas del embarcadero de la sal, etc. Sus ecos pasaron a la Historia pero su recuerdo nada puede borrarlo. /Texto: José López Ruiz
El Ministerio de Cultura y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) realizaron el proyecto de investigación, conservación, digitalización y difusión del 




«Alejandro Dumas fue un gastrónomo quen escribió novelas y un novelista que hizo incursiones notables en el mundo de la literatura culinaria. Por consiguiente es bastante lógico que no falten testimonios por su interés por las cosas del vino, quien incluyó, también, un amplio artículo ‘--Vino’-- en su Diccionario de Cocina, una obra compleja que fue su contribución fundamental a la literatura gastronómica». Pablo Lacoste y Frederic Duhart. /En la imagen de la izquierda, Dumas, fotografiado por Nadar.
"El vino de Jerez se extiende por el mundo gastronómico desde El Puerto de Santa María. Ya conoce el famoso jerez, el jerez de los caballeros que tanto le gusta encontrar a don César Bazán junto al rey de los patés. Por eso El Puerto de Santa María es un verdadero lugar de peregrinación para los ingleses. El barquito de vapor que cada hora hace el recorrido de Santa Maria a Cádiz lleva en cada viaje, si no un cargamento completo, sí por los menos una buena muestra de gentlemen viajeros que, tras haberse detenido en Sanlúcar, quieren comparar el pajarete con el jerez". /En la imagen de la izquierda, El Gran Diccionario de la Cocina.







