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La pequeña historia de esta mujer no podía quedar en olvido, por liberal y por la valentía con la que vio la vida y la vivió. /En la imagen, 'La Macaca' en París, a finales de la década de los cincuenta del siglo pasado.

Josefa Martin Lanzarote, “La Macaca”, nació portuense, en 1922. De unas familias muy conocidas en nuestro pueblo, por parte paterna de los 'Macacos' y materna de los 'Tocatejas'. Ya he dicho en muchas ocasiones que en las fechas que nos vamos a mover, se conocía en nuestra ciudad más por los apodos que por los apellidos. Creo que estuvieron domiciliados en Pozos Dulces o zona de La Ribera del Río,  según me cuentan.

Los  Martin Lanzarote estuvieron obligados a emigrar a Francia, por pertenecer el patriarca de la familia al Partido Comunista. Huyeron al inicio de la contienda nacional, de la que heredamos, huérfanos, muertos y hambre.

Se crió en el ambiente liberal y democrático que tenía Francia, en aquella época. En Paris, tomo clases de baile moderno. Al principio de nuestra guerra nacional, llego a la capital gala, un profesor de danza madrileño, de nombre Esteban con quien, durante unos meses estuvo practicando flamenco. Según Luis Maravilla, el nombre de este maestro era falso, no me dio más referencia, ni explicación. Los refugiados políticos que emigraron a Francia, en los años treinta seis, la gran mayoría ocultaban sus nombres y apellidos por miedo. No fue una bailaora flamenca para vivir de este arte, pero se bailaba bien por fiesta. Con dieciocho años entro el cuerpo de baile, de un cabaret, de lujo de la capital cultural de Europa, de aquella época. /Antonia Gallardo, 'La Coquinera', en un afiche publicitario.

LIBERAL Y SOCIALISTA.
Mujer liberal de ideología socialista, transmitida por sus progenitores, Manuel Martin y  Rafaela Lanzarote. Hembra que según los que la conocieron se le podía clasificar de monumental. En los años cincuenta, se paseaba por nuestro pueblo en un coche mercedes descapotable. Tuvo un incidente por estas fechas en la feria del Puerto. Un guardia municipal, la llamo al orden y la tachó de ir  provocando por el recinto ferial, comunicándole que le acompañara a comisaría. Ante la actitud del guardia, las personas presente en la caseta ferial, se manifestaron y protestaron la conducta de este guardia del orden, por lo que tuvo que intervenir el comandante de los municipales, quien ordenó y le mandó al puritano municipal, salvador de almas, que se marchara, porque que él estaba alterando el orden público, era él.

En estos tiempos todo aquel que fuera ideología de izquierda, estaba controlado o vigilado por las autoridades de la ciudad. Por lo que yo creo, que este agente, conocía los antecedentes de la familia de “Los Macacos”, y quiso ganar méritos, llevándola detenida. Los portuenses que tenemos más de sesenta años, conocimos a este policía municipal del orden suyo, era tanto de izquierda, como de derecha, se cambiaba la camisa, al mejor postor. No vale la pena mencionar su nombre, hay que dejarlo que descanse en cal, con los que no vuelven.

Luis Maravilla, de joven, con la Copa Pavón, un trofeo flamenco de prestigio.

Luis Maravilla es el nombre artístico de Luis López Tejero. (Sevilla, 1914, Alicante 2000). Este ilustre maestro de la guitarra, persona educada y de modales exquisitos, me contó: "--En el año cuarenta nueve o cincuenta, estuvo de gira en Paris, con el ballet de Pilar López. En esta ciudad conoció a una joven porteña, de nombre Pepa Martin, actuando en dicho cabaret, como bailarina del coro, de este local faustuoso". Se acordaba de ella porque sobresalía por encima de las demás coristas. Entablamos conversación, preguntándome como estaba España, en estas fechas, con el tiempo supe que se casó con el Príncipe Gitano. "Pepa tenía un cuerpo monumental, de cara, ojos y cabellos, en concordancia con su morfología".

Compañía de Pilar López

MUJERES GUAPAS.
Si hay una de las cosas que  podemos presumir los portuenses,  es de mujeres guapas en el mundo artístico flamenco, estas fueron: Antonia, Pepa y Milagros Gallardo “las Coquineras”, su tía Maria del Carmen Gallardo Rueda “la Gaditana”, Josefa Martin Lanzarote “la Macaca”, Milagros Lechuga y Josefa Gallardo “la Gallardo”. De algunas de estas mujeres dejó constancia de su belleza, Fernando de Triana, en su libro, Arte y Artistas Flamencos.

RELIGIOSA Y MODERNA.
Pepa, le tuvo un gran cariño a su pueblo, cuando podía escaparse, regresaba a su tierra, a pesar de los kilómetros que había entre Paris, Madrid, y El Puerto. Que me lo digan a mí, llevo cuarenta años viajando de la capital de España, a mi patria chica, cuatro o cinco veces al año.

Le tenía mucha devoción a la Virgen de Los Milagros, siempre que venía a su origen la visitaba. Posiblemente en el tiempo que venía de vacaciones a su ciudad, estaría en boca del vecindario por su libertad de expresión y la forma de ver la vida, que nosotros en aquel tiempo no teníamos. Utilizaba biquini, para bañarse que, en aquellos años, no estaba bien visto, por los motivos que todos sabemos y que no voy explicar, porque lo conocemos.

Se hospedaba cuando venía a su origen, en el domicilio de sus tíos en la calle ya mencionada. Me contaba Milagros Párralo, familia de Pepa, "que tenía un cuerpo diez y una cara guapísima, cuando paseaba por la calles Luna, Larga y El Parque Calderón, llevaba gente detrás como si fuera un paso de Semana Santa".

Familia de los Tocajeta en una reunión. De izquierda a derecha, Rosario Ruiz Camacho, Francisco Martín Murga 'Tocateja', familiar de 'La Macaca', Carmen Ruiz Camacho, madre de Antonio Cristo Ruiz, Ángeles Ruiz Camacho, José María Martín Murga 'tocateja', Luis Martín Murga Ruiz y Maruja Ruiz Camacho.

ENTRE LA LECHERÍA Y EL TAXI.
La familia de los Macacos tenían una lechería, en la bocacalle de Palacios, San Bartolomé, y las cabrerizas o vaquerizas estaban situadas en la calle San Bartolomé, esquina calle de Los Moros. Los Tocatejas, familia de la madre, se dedicaban mayormente al transporte de mercancías y a los taxis. Que por cierto Francisco Martín Murga, muy conocido en El Puerto, por Paco Tocateja, “el Taxista”, y su hermano José María Martín Murga, transportista apodado “Requeté” eran familia de Josefa. Estos dos portuense, estaba casados con dos hermanas de mi madre, mi tía Charo Ruiz, con Paco y Angelita Ruiz, con José María.

...continúa leyendo "1.455. JOSEFA MARTÍN LANZAROTE. ‘La Macaca’, belleza de una porteña en París."

José Manuel Pinto, segundo portero del Barça, el jugador de la trenza negra que derrocha energía bajo los palos, especialmente en la Copa del Rey, en la que es el guardameta titular, comparte el entusiasmo por su profesión con una pasión oculta: la música hip hop. La afición del cancerbero azulgrana por el género que nació en los años 70 en el Bronx de Nueva York, le ha llevado a convertirse en productor musical hasta el punto de crear hace 12 años su propio sello discográfico, Wahin Makinaciones.

Parte del tiempo libre que le deja el fútbol lo invierte en sus proyectos musicales, incluso ahora, que está de vacaciones, trabaja en el estudio de la firma discográfica, abierto en su ciudad natal, El Puerto de Santa María. Y es que lo suyo por el hip hop es más que pasión. «--Siempre me ha interesado este tipo de música. Empecé bailando 'break dance' desde muy pequeño y cuando tenía 9 años gané un concurso que organizó un circo que recaló en El Puerto» cuenta desde su ciudad gaditana, donde apura el descanso estival ya que el 16 de julio se reincorpora a a los entrenamientos, aunque estará en Barcelona el 8 de julio (¿Será para asistir a la boda de Iniesta?).

Imagen del Estudio de Wahi Makinaciones.

Otra vista de los estudios de la Productora del cancerbero portuense.

Con 14 años se compró su primer teclado y ha estudiado piano, solfeo, armonía, guitarra y batería. También ha realizado cursos de técnico de sonido, una especialización en estudios de grabación y un máster en producción musical. Un currículo espectacular, igual que el palmarés que ha atesorado con el mejor Barça de la historia.

MAQUINANDO DESDE NIÑO.
El guardameta, cuyo alter ego musical es Wahin, explica que bautizó como Wahin Makinaciones a su discográfica porque sus amigos gaditanos le llamaban Wahin y porque de pequeño su madre le decía que siempre estaba ‘maquinando’. Y lo cierto es que era así. Pinto maquinaba música rapera mientras defendía la portería del Celta de Vigo y sigue maquinando hip hop desde los palos del Camp Nou. «--Soy productor, el máximo responsable de todo, elijo la música, el videoclip, el diseño, hasta el micrófono». /En la imagen de la izquierda, el logotipo de la productora Wahi Makinaciones.

En estos momentos anda enfrascado en la grabación del LP del grupo pontevedrés Delahoja, ‘Más difícil todavía’. «--El título, que saldrá en septiembre, tiene mucho que ver con la crisis», dice. Este será el tercer trabajo del grupo gallego que produce Pinto. Y es que Delahoja se ha convertido en un talismán para el equipo azulgrana. Hace unos meses, su amigo Messi desveló en su Facebook que el tema del grupo «--Nuestra BSO ha sido la canción más escuchada por el equipo esta temporada».

Pinto ha logrado que en lugar de ‘Viva la vida’, de Coldplay, la banda sonora de los seis títulos que el Barça ganó en el 2009, ahora suene Delahoja en los trayectos del conjunto en autobús: "Ries o lloras, la vida tiene sus bandas sonoras. Que te transportan hasta aquella experiencia que añoras", dice la canción. «--Delahoja es mejor que Coldplay», comenta el gaditano, que asegura que a sus compañeros Abidal, Dani Alves y Cuenca les gusta el hip hop y a Messi, «aunque depende de la canción». /En la imagen de la izquierda, el CD de Delahoja que saldrá en octubre.

El cancerbero piensa seguir con su sello musical cuando deje el fútbol, aunque reconoce que tal como están las cosas «es poco rentable». Por esa razón, además de producir también hace anuncios, videoclips y diseño. «--Esto es una pasión, que siempre me ha llenado», afirma mientras trabaja por dar una oportunidad a los nuevos talentos. (Texto: Carmen Muñoz).

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El utópico paraíso comunista, en el que tantos intelectuales creyeron, como el poeta Rafael Alberti, se cubría de una aureola ficticia de perfección ideológica no fácil de percibir a primera vista.

Maria Teresa León y Rafael Alberti con el poeta soviético Samuíl Marshak en 1937.

En sus memorias, en 'La Arboleda Perdida', Rafael Alberti habla de sus abuelos de origen italiano, que  junto con otras familias extranjeras llegan a la Bahía de Cádiz al olor de los vinos en pleno auge de las viñas de Jerez, y fueron, en su momento, los verdaderos amos de El Puerto de Santa María. Grandes burgueses, propietarios de viñas y bodegas, cosecheros de vinos que llegaron hasta los zares de Rusia.

Recuerda Alberti de sus abuelos los «pesados y vanos comentarios sobre ‘aquellos tiempos, aquella buena época’ de lujo, de largos y anecdóticos viajes a Rusia, Suecia y Dinamarca…» Países que Alberti imaginaba entonces como «largas llanuras de nieve deshabitadas y oscuros bosques de abetos».

Alberti coleccionaba las bellas y románticas etiquetas de los vinos de su familia, con los retratos de los zares y reyes nórdicos. Rafael Alberti y su esposa María Teresa León posiblemente fueron los primeros que visitaron la URSS en 1932, cuando aún la Unión Soviética no había sido reconocida por el Gobierno de la República. Parece que vinieron para ocho días y la Unión Internacional de Escritores Revolucionarios les propuso quedarse dos meses. /Etiqueta de amontillado del padre del poeta, Vicente Alberti.

El Alberti de la visita de 1932 distaba mucho del Alberti que volvió en 1977. En la última ocasión se mostraba  apesadumbrado o ensimismado. ¿Qué había ocurrido para que experimentara tal cambio? Gracias a Ella Braguínskaya, fallecida en 2010, que fue la traductora rusa de Rafael Alberti y al que conoció personalmente tenemos interesantes testimonios de la estancia del poeta en la utópica tierra comunista.

NOTICIARIO DE UN POETA EN LA URSS.
En su primera visita, en 1932, vino a observar los movimientos teatrales de Europa oriental. A medidados de 1933 publicó en el diario madrileño republicano 'Luz' --que duró desde 1932 a 1934-- el ‘Noticiario de un poeta en la URSS’, donde se refleja el espíritu de un hombre fascinado por la idea de un ‘mundo feliz’, diario en el que mostraba una gran admiración hacia la madre patria comunista por cualquier motivo, hablaba con sincero entusiasmo de todo y de cualquier cosa, de los helados rusos, del cambio de guardia del Mausoleo, de cómo trabajaban en las fábricas, etc. Sin embargo en la segunda parte de La arboleda perdida, en las páginas en las que habla de su viaje a la Unión Soviética, ya solo comenta, parco de palabras y sin exaltación, algunas anécdotas.

Edición rusa de un poemario de Rafael Alberti.

PRIMER CONGRESO DE ESCRITORES.
En 1934 participó en el primer congreso de escritores, donde prometió que en España pronto se levantarían por todas partes banderas rojas —y así lo creía--. En 1937 lo recibió Stalin al que pretendía convencer para enviar una delegación soviética a un congreso en defensa de la cultura. Pero Stalin se resistía, no le había gustado que André Gide escribiera un panfleto difamatorio de la URSS.  Definitivamente enviaron una delegación, formada, entre otros, por los escritores  Iliá Erenburg, Alexéi Tolstói , Vsevólod Vishnevski  y por supuesto Fiódor Kellin. Con el intérprete Fiodor Kellin, patriarca de los hispanistas rusos, conoce a los escritores rusos de la época, entre otros a Pasternak o Lili y Iósif Brik, los visita en su casa, va a recitales en fábricas. Traduce el poema de Svetlov sobre Granada. Los Alberti conocieron también a famosos directores de algunos teatros soviéticos como Meyerhold y se encontraron con Eisenstein y Prokófiev. Según palabras del propio Alberti, Pasternak tradujo muchas cosas de Alberti.

PROPAGANDA COMUNISTA EN OCCIDENTE.
Pero en medio de toda esta atmósfera de un idealizado mundo prometido, se escondía otra verdad. Parece ser que Yuri Kublanovski, poeta contemporáneo de gran talento calificaba a Erenburg de “agente de influencia, adaptado al ambiente occidental que convertía a estos prestigiosos amigos de la Unión Soviética en una especie de almohada de aire para propagar ideas comunistas en Occidente”. A Iliá Erenburg le dedicó Alberti un poema, como amigo entrañable al que quería sinceramente y cuya muerte lloró de todo corazón.

Maria Teresa León y Rafael Alberti en la URSS.

Cuando estuvieron en Georgia, cuenta Braguínskaya, que en el coche siempre iba con ellos la misma persona. Les decía que trabajaba para el Ministerio de Cultura y que les hablaría de los monumentos, pero cuando pasaban por delante de los monumentos emblemáticos, callaba. Al día siguiente, Alberti, que ya había entendido todo, le dijo a Braguínskaya: “Pregúntele dónde trabaja”. Se lo preguntó y esta vez resultó trabajar en el Consejo de ministros, así empezaron este juego en el que cada vez contestaba una cosa distinta a la pregunta. Parecía no ser capaz de recordar cada cargo que inventaba.

PATRIA COMUNISTA PROMETIDA.
En su trabajo sobre Alberti, Braguínskaya, comentaba que Rafael Alberti no era el único poeta hechizado desde sus años juveniles por la ideología de una patria comunista prometida. También lo estuvieron Neruda, Picasso Malraux, Bernard Shaw, Antonio Machado o Romain Rolland. /El matrimonio Alberti-León visitando una fábrica en la URSS.

URRS VIRTUAL.
Alberti estuvo más que ningún otro poeta en la URSS, pero “en una realidad virtual que casi no tenía nada que ver con la realidad verdadera. Así, puede decirse, que Alberti nunca estuvo en la URSS, sino en un país virtual. Y en mi país había gente que sabía cómo alimentar ese hechizo, mostrándoles una realidad virtual que casi no tenía nada que ver con la realidad verdadera”, decía Braguínskaya. Rafael Alberti durante toda la vida fue amigo de la Unión Soviética, y en 1965 galardonado con el Premio Internacional Lenin para el Fortalecimiento de la Paz entre los Pueblos. (Texto: Carmen Marín).

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Juan Galarza Cabrera nació en El Puerto de Santa María en 1932, aunque está afincado en Tenerife desde los dos años de edad adonde se fue su padre, exportador de frutas y verduras. Posee una carrera de más de medio siglo dedicada a la mayoría de las artes plásticas. La docencia, el cartel, la caricatura, la escenografía, el pergamino o el dibujo publicitario son sólo algunas de las disciplinas en las que ha trabajado, pero es sin duda como acuarelista donde se encuentra el eje de su trayectoria vital y profesional. Profesor de Dibujo por la Escuela Superior de Bellas Artes de Sevilla, perito mercantil y miembro de número de las agrupaciones de acuarelistas de México, Canarias y Cataluña, el artista forma parte también de la Agrupación Vanguardista Hispana de Caricaturistas Personales.

1932.
En 1932, año del nacimiento de nuestro protagonita, recoge el investigador Antonio Gutiérrez que "el gobierno de la II República dictó diferentes normas y decretos tendentes a la normalización laica del Estado, que pasaría de confesional a laico, suprimiendo ayudas, desvinculando la iglesia de la enseñanza y otros espacios civiles que se encontraban bajo la influencia clerical. Ese año se subleva en Sevilla contra la República, el General Sanjurjo. En El Puerto era alcalde Francisco Tomeu Navarro.  El 2 de febrero, las autoridades provinciales y locales, cumpliendo con el decreto de disolución y confiscación, procedían a clausurar el Seminario de los Jesuitas y la Casa de Ejercicios de ‘La Inmaculada’. Esta decisión trajo paro a la ciudad y perdida económica para los comercios que vivían de abastecer y servir a la Orden. Lo mismo ocurrirá en Semana Santa, al suspender las propias  hermandades de penitencia los desfiles procesionales, ante el enrarecido ambiente que se vivía. Los bares y comercios, e industrias auxiliares que vivían de las procesiones, se quejaron de la pérdida de oportunidad de negocio al desaparecer los desfiles".

Academia de Bellas Artes de Santa Cecilia. 1932. Reparto de pan y comestibles del catecismo parroquial, costeado por el Ayuntamiento y el benefactor Elías Ahuja y Andria (ver nótula núm. 634 en GdP).

El Casino Portuense se mudaba a la calle Larga. ‘El Kiosko del Chico’, en el Parque Calderón,  se anuncia en la Revista Portuense ofreciendo sus afamados chocolates y buñuelos. La Antigua de Cabo era ya un asentado restaurante próximo a la Playa de la Puntilla. Muñoz Seca estrenará en Madrid, ‘El corzo,  ‘Marcelino fue por vino’, ‘¡Te quiero Pepe y ‘La Oca’ mientras Rafael Alberti. Se tardaba 45 minutos en tren omnibus, en el trayecto entre El Puerto y Cádiz. Se produce una transición en la presidencia del Racing Club Portuense: Genaro González dará paso a Bartolomé Sánchez Bela.

Carteles de Juan Galarza: Rally, Fiestas de Invierno, Carnaval, ...

EL CARNAVAL DE STA. CRUZ DE TENERIFE.
Hablar del cartel del Carnaval en Tenerife es hablar de Juan Galarza Cabrera. Pocos como él han sabido convertir, y resumir, en un cartel la esencia de esta fiesta a los largo de varias décadas. Suyos son los más recordados por muchos chicharreros, sobre todo, aquellos que contienen las imágenes que vienen a la cabeza cuando se piensa en Carnaval; sus arlequines, sus dibujos cuidados al detalle, sus canarios… Solo Juan Galarza puede presumir de haber hecho no solo el primer cartel en 1962; sino, además, ser el autor del primer programa, un no cartel en 1961, que dio inicio a las Fiestas de Invierno. Su vinculación con la fiesta va más allá, ya que firmó innumerables programas de las recordadas piñatas del Centro de Iniciativas Turísticas o afiches para marcas comerciales.

Hasta llegar a 2008, Galarza había realizado un largo recorrido carnavalero. A aquel programa de 1961, le siguieron ocho carteles oficiales más (1962, 1963, 1964, 1968, 1978, 1980, 1981 y 2008), aunque hay muchos otros no oficiales que siguen presentes en el recuerdo de los carnavaleros. /En la imagen de la izquierda, mostrando la distinción que recibió en el homenaje que le tributaron en 2008 junto a Harry Beuster.

CARICATURISTA
Galarza hizo sus primeros bocetos para matar el aburrimiento de las clases de Comercio. Se sentía atraído por la obra de Paco Martínez. Así fue como Galarza comenzó a dibujar más y más. Mientras tanto, su padre, conoció al conocido caricaturista Harry Beuster y le pidió que le diera una opinión sobre las caricaturas de su hijo.  Al ver sus obras, los maestros de entonces lo alentaron a seguir dibujando. Poco después, la Agrupación Vanguardista Canaria de Caricaturistas Personales (AVCCP),  convocó un concurso de caricaturistas noveles.  Galarza se presentó con una caricatura de un profesor suyo, el matemático Arístides Ferrer, que aparece con la cara convertida en la ventanilla de un banco y su pelo rizado y voluminoso, totalmente poblado de números. Con esta representación, Juan Galarza obtuvo el primer premio

MEDIOS DE COMUNICACIÓN.
Colaboró desde los años 60 con El Día, Deportes 7 Islas y Jornada Deportiva, entre otras publicaciones. Además, en 1981 concurrió al Salón de Dibujo Deportivo Humorístico de Ancona (Italia), donde se hizo con la Medalla de Plata. Más adelante, en 1989, participó en la primera edición del Certamen Internacional de Humor convocado por el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, donde se llevó el tercer premio. Hasta 2005, Juan Galarza continuó dedicado al mundo de la caricatura, con la publicación de sus obras en La Opinión de Tenerife. Anteriormente había realizado trabajos para el semanario Azul y Blanco y para La Gaceta de Canarias. /La organización de la Vuelta Atlética a Tenerife rendirá homenaje a Juan Galarza, el artista que ha elaborado los carteles de la ronda durante la última década. En la imagen, el cartel de 2004.

‘Los Beatles de Cádiz’ de visita en las bodegas Osborne en 1966, siendo atendidos por el Jefe de Publicidad de la firma, entonces, el jerezano José Luis Gómez, primero por la derecha. En la imagen aparece también el creador de la comparsa, Enrique Villegas, tercero por la derecha.

‘Los Beatles de Cádiz’ fue un grupo musical que se formó a raíz de la comparsa gaditana de Enrique Villegas, ‘Los Escarabajos Trillizos’. Participaron en el carnaval de Cádiz en 1965 --entonces Fiestas Típicas Gaditanas--, obteniendo el segundo premio en la modalidad de comparsas en el Concurso de Agrupaciones. Aquel año quisieron representar a la famosa banda británica, The Beatles, tan de moda en aquel tiempo. ‘Los Beatles de Cádiz’ grabaron varios discos y estuvieron de gira por toda España e Hispanoamérica, donde cosecharon muchos éxitos a finales de los sesenta.

En aquellos días vinieron a descansar a Cádiz tras pasar una temporada actuando en Madrid, grabando dos programas para TVE, un nuevo disco y rodando su segunda película: ‘Jugando a Morir’. Crearon dos nuevos ritmos que se divulgado por TVE que titularon ‘El Baile del Amargao’ y ‘El Baile de la Gripe’. /Fotos: Fariñas.

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Hablar de Muñoz-Seca es chocar con eso del ‘astracán' aunque yo quiero pasar sobre él sin detenerme, porque para mí el astracán, que según Sáinz Robles lo inventó Enrique García Alvarez, pero que como él dice fue el inolvidable autor portuense, su ‘máximo pontífice', para mí el astracán es algo que no lo tengo en cuenta. Pedro Muñoz-Seca, 'un hombre bueno, un corazón limpio, una gracia fresca, una modestia clara', como ha escrito José María Pemán, es una figura indiscutible en el teatro cómico español de todos los tiempos, al lado por ejemplo, de Jardiel Poncela o de Miguel Mihura. Cada uno, eso sí, con sus características inconfundibles, pero a una igual altura. Por tanto a Muñoz-Seca no hay que relegarlo al olvido, como es el caso de algunos que parecen ignorarlo, tal ves porque existe una creencia, de la que yo no participo, de que el teatro cómico es, diríase, un teatro menor al que no debe prestársele demasiada atención. Admito que Pedro Muñoz-Seca tengan sus detractores pero de eso a punto menos que ignorarlo, me parece un error lamentable. Con astracán o sin él, no siempre sus obras de las cerca de trescientas que escribió, han de ser consideradas como productos tan sólo para la risa, lo cual es ya un bien, porque el hacer reír no sienta mal a nadie. En Muñoz-Seca, muchas veces, tras la escena disparatada y regocijante, se esconde un fondo humano y serio.

En la fotografía aparecen, de izquierda a derecha, Pedro Muñoz-Seca, don Alfonso de Borbón y Tirso Escudero. Fue obtenida en el saloncito del Teatro de la Comedia (Madrid), en el entreacto de un estreno.

He leído no hace mucho, en un libro de publicación reciente, que Muñoz-Seca "no es que fuera un hombre inculto, aunque en su teatro, generalmente, brilla por su ausencia la literatura, arrastrando por el torbellino de su peregrino ingenio, de su fecundidad fabulosa". Me permitirán no esté conforme con ese parecer, porque no es que don Pedro rodease a sus obras de un marcado tinte de literatura, lo cual hasta cierto punto, no conviene a un tipo de teatro como el suyo, pero de eso a decir que los valores literarios en su teatro brillan por su ausencia, me parece hablar en términos muy expeditivos. Más prudente encuentro a Gonzalo Torrente Ballester cuando afirma que, 'aunque parezca raro, el teatro de Muñoz-Seca supone un pensamiento'. De ahí lo que dije antes de que muchas de sus obras esconden una idea formal y seria, pese a su envoltura superficial y cómica.

En la imagen,  Pedro Muñoz-Seca y su mujer Asunción Ariza, con su hermano el Dr. Muñoz Seca y Elisa Bela Marchena, en Sevilla.

Una de las virtudes del autor portuense es que su teatro gustaba a todos los públicos, con sus excepciones claro. Es de notar en el teatro muñozsequista dos perfectas y definidas facetas, las que corresponde a las obras escritas por Muñoz-Seca solo y las debidas a su estrecha y continuada colaboración con Pérez Fernández.

...continúa leyendo "1.396. PEDRO MUÑOZ-SECA. Gracia fresca, modestia clara."

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Estas imágenes tienen en común el Bar Santa María y el fotógrafo de la época ‘Cuellar’, a principio de la década de los setenta del siglo pasado, (ver nótula núm. 399 en GdP).  Es muy difícil que cualquiera de entonces no tuviera alguna foto hecha por él, y en la palmera, que estaba junto a una heladería de Camy, deberían de haber puesto una placa en homenaje a este peculiar fotógrafo. Fueron muchos los portuenses, y los que no lo eran, que dejaron su imagen ahí.

En la imagen uno de los hermanos Sánchez, Francisco Áspera Jiménez del grupo Chiqui Fly Travel Nirvana (ver nótula núm. 677 en GdP), Angelín Lozano y Méndez, entre otros.

En las imágenes  estamos entre otros Paco Guerra, que en paz descanse, Mary Carmen, de la que en la actualidad soy viudo y Ángel Lozano, actual propietario del establecimiento. Y ‘Cuellar’ , en el bar Santa María, era de la familia. Corría el año 1974 o 75. Paco Guerra y yo estábamos haciendo el servicio militar, en  el Arsenal de la Carraca (San Fernando). Angelín Lozano se fue unos meses mas tarde a El Aaiún, aún colonia española. Allí vivió la Marcha Verde. Paco Guerra y yo, arrestados en La Carraca, cargábamos municiones y víveres en los barcos que salían para allí. A los tres nos cogió la muerte de Franco en la mili. Y ahora, cada uno, recordamos aquellos desde distintos lugares de España y el mundo, los mas en El Puerto, otros ya tristemente desaparecidos. / En la imagen de la izquierda, el desaparecido Paco Guerra.

Reunión en el Bar Santa María.

Los hermanos José y Ángel Lozano, segundo y cuarto, de izquierda a derecha.

Durante un tiempo, este bar se convirtió en el punto de reunión de aquellos  que despertábamos a otra forma de vivir la vida, algunos incluido el ‘porro’. Era conocido en Cadiz, Jerez, Sevilla y hasta de Madrid venían buscando el bar y su ambiente. Fuimos acogidos, en principio, muy bien, ya que la madre de Angelín tenía unas cualidades humanas extraordinarias, hasta que empezamos a perjudicar la imagen del bar y la caja registradora. Ninguno teníamos un duro y estuvimos a punto de cargarnos el medio de vida de la familia.  El testigo pasó al Kiosko de Luis, pero esa es… otra historia.


El fallecido Paco Guerra, Ángel Lozano, Manolo 'el Casca', de la barriada de la playa y José Antonio Zambrano.

TIERRA MAR Y VINO.
La auténtica revolución social de Los Radar´s tuvo lugar años mas tarde, en la inolvidable caseta de feroa de Crevillet ‘Tierra, Mar y Vino’, que se convirtió en un lugar estable. Se esperaba con impaciencia al domingo y una vez allí, comenzaban a surgir todo tipo de emociones y experiencias que hacían unirse con mas fuerza a los jóvenes emergentes. Marcó época. Allí nacía, cada domingo, la experiencia, el amor y... los niños, ya que teníamos el pinar enfrente. (Texto: José Antonio Zambrano. Fotos: Cuellar, de la colección de J.A.Z.).

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Enrique Ortega, en el Museo 'Julio Romero de Torres' de Córdoba. Al fondo, 'La Chiquita Piconera'. Ortega regenta junto a Rosa Cabello, el Taller de Restauración cordobés 'La Regespa'. /Foto: Miguel Ángel.

Enrique Ortega Ortega lleva más de media vida dedicado a la restauración y una década empeñado en devolver su esplendor a los lienzos y tablas de Julio Romero de Torres en el Laboratorio de Los Museos Municipales. Este gaditano de El Puerto de Santa María, licenciado en Bellas Artes, presume de tener, sobre todo, paciencia y tiento. Revela que el secreto de una restauración está en no quitar más de lo necesario para preservar la obra intacta. Por sus manos han pasado más de 60 obras del insigne artista cordobés; entre ellas «La chiquita piconera», expuesta en la reapertura del museo Julio Romero de Torres en la cordobesa plaza del Potro.

—Repase una década restaurando.
—Durante la última etapa del museo, en los últimos 10 ó 12 años, se ha intentado restaurar la totalidad de los cuadros. Algunas restauraciones han sido complicadas; otras, sencillas; unas más largas y otras más cortas, pero en esta reapertura del museo se ha tratado de que todas las obras estuvieran restauradas.

—¿Cómo ha sido el trabajo sobre el cuadro de «La chiquita piconera»?
—A nadie le tengo que explicar lo que significa restaurarlo. El trabajo sobre esta obra ha sido primero de documentación. Se ha investigado sobre sus componentes, los materiales con los que está hecho, se han realizado radiografías, fotografías con luces especiales para conocer el cuadro, aún más si cabe. A continuación, se ha realizado un tratamiento de limpieza de barnices, de eliminación de suciedad superficial, y, por último, se ha procedido a la reposición del nuevo barniz que le dé garantía de conservación. /En  la imagen ‘La Chiquita Piconera’. 1930. Museo Julio Romero de Torres, restaurada por nuestro paisano Enrique Ortega.

—¿Qué secretos le han revelado los cuadros?
—Simplemente, en la «La chiquita piconera» al eliminar el barniz recupera muchísimos barnices que quedaban ocultos por la opacidad del barniz envejecido. Pero, sobre todo, en los cuadros de Romero de Torres, y en especial en éste, los fondos recuperan la luminosidad. El paisaje del río en la esquina superior izquierda se aprecia mucho mejor.

—¿Cómo son los trazos de «La chiquita piconera» bajo la lupa?
—Los análisis radiográficos no apuntan a unos bocetos, sino todo lo contrario. Romero de Torres ejecuta el dibujo y, a continuación, hace el cuadro prácticamente del tirón, con mucha decisión. No ha habido ningún arrepentimiento ni cambio de composición o de color. De ahí podemos saber que era el cuadro que él quería pintar.

Enrique Ortega restaurando ‘Flor de Santidad’, cuadro favorito del escritor Ramón María del Valle Inclán, amigo del pintor durante su estancia en Madrid. 1910.

—De las más de 60 obras restauradas, ¿cuál le ha sorprendido?
—Cada restauración tiene su peculiaridad y todas tienen su interés, gracias a Dios. «La chiquita piconera», por su carácter emblemático, es interesante por sí sola; otros, en cambio, por las dificultades técnicas durante su restauración también son dignos de recordar. Entre las obras de Romero de Torres, destacaría el cuadro «La niña del candil», que está realizado sobre tabla, que no es muy habitual en el artista cordobés. Tenía muchos problemas con el barniz con superposiciones y nos dio muchos quebraderos de cabeza pero conseguimos quitar esas capas de barniz añadido, dejar el original y que el cuadro recuperara su belleza primitiva.

—¿Hay diferencias en las obras de Romero de Torres con la edad?
—El maestro cordobés utiliza unas capas muy finas, muy delgadas y muy sutiles en las que va combinando el temple con el óleo para conseguir el detalle, la vibración del color. Una de las dificultades en la restauración de Romero de Torres está precisamente aquí, en poder distinguir cada capa y no alterarla. Hay capas muy delgadas de veladuras que si se eliminan cambias sustancialmente el cuadro. Se trata de limpiar el barniz, no eliminarlo totalmente, sino dejar una fina capa que nos garantice que no hemos tocado la pintura.

—¿Cuál es el secreto de una buena restauración?
—La restauración es una actividad que necesita de mucha paciencia. El éxito de una restauración no está en lo que se hace sino en lo que se deja de hacer. A veces, por las prisas, por el desconocimiento, o por el afán de que quede bien la restauración, eliminamos pintura que no debemos de haber eliminado. Por tanto, hay que saber que la restauración como tal es laboriosa, pero aún más laboriosa es la parte intelectual de la restauración que comprende diseñar la restauración y resolver los problemas que presenta cada cual.

'Salomé', de Julio Romero de Torres.

—¿Qué revelaría del autor a través del estudio técnico de su obra?
—Romero de Torres era un artista con todas las letras en mayúsculas y como tal artista no valoraba su arte. Hoy lo consideramos muchísimo pero para él todos los cuadros que pintaba eran de Julio Romero de Torres y si no le gustaba un cuadro o pensaba que podría mejorarlo le daba la vuelta y pintaba encima. En el museo hay varios así. De los expuestos, hay uno, «Salomé» en la sala de la capilla, que está pintado sobre un retrato inferior de una señora, una señora no determinada pero diferente a la protagonista. De hecho, esta obra tiene una composición horizontal y el retrato de la señora era una composición vertical, totalmente diferente. (Texto: P. García Baquero).

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El pasado día 30 de Abril coincidiendo con la visita a El Puerto de Juan Carlos Terry Muñoz (ex presidente fundador del Orfeón Portuense entre 1980-81) --que reside en Filipinas desde hace ya 14 años años, país en el regenta varios negocios de restauración--, (ver nótula núm. 142 en GdP) se reunieron un nutrido grupo de amigos de juventud, muchos de los cuales no se veían desde hacía entre 40 y 50 años.

Pulsar sobre la imagen para ampliar la fotografía.

El encuentro tuvo lugar en el Club Las Redes con un almuerzo donde se degustó una berza de  chícharos y habas en honor de Juan Carlos, por ser una comida no muy usual por aquellas tierras. A tal evento asistieron amigos de Madrid, Sevilla, Córdoba, Valencia, Cádiz, San Fernando, Sanlucar de Barrameda y por supuesto de El Puerto. Al terminar el condumio las señoras fueron obsequiadas por el porteño de la diáspora filipina con un colgante de perlas de aquel país, otrora colonia española. Estas son las procedencias y los nombres de los asistentes:

De Filipinas: Mari García Von Kauffmann, Juan Carlos de Terry Muñoz. De Madrid: Amparo Sánchez Cossío Melgarejo, Juan Ortiz Úrculo, Leopoldo Jiménez Ruiz. De Sevilla: Julia González Padilla, Jesús Jiménez Alcazar, Luís Osborne Tosar, Conchita Lerdo Labat. De Córdoba: Encarna Gil de Reboleño Insúa, Fernando León García. De Valencia: Eduardo Ruiz Cortina Ruiz. De Cádiz: Maribel Gay Palacios, Quitita Pastor Ávila, Elisa González Padilla. De San Fernando: Boli Fernández Dosal, Mariló Merchante Gutiérrez. De Sanlúcar de Barrameda: Nana Fernández Dosal.

De El Puerto:  Luís Suárez Ávila, Josefa Lena Terry, Fernando Bootello Reyes, Mayte Pérez de Luna, Álvaro Osborne Tosar, Ana María Gutiérrez Diosdado, Joaquín Osborne Tosar, Carmen Huarte Emmanuel, José María García Máiquez, Beatriz Sánchez García, Milagros Bernal Fernández, Loti Benjumeda Abreu, Vicente González Lechuga, Agustín Peralta Tosar,  Isabel Fuentes Solsona, Juan Osborne Tosar, Teresa Sánchez Moreno, Fosco Valimaña Lechuga, Isabel Domínguez de los Reyes, María del Carmen Osborne Fernández, Charito González, María Cárave García, Eloisa Martínez Govantes, Marian Juliá Díaz, Ángel Moresco Suárez, José Javier Caveda Pérez, Pilar Fernández Dosal, Fernando Arjona González, José Luis Jiménez Ruiz, María de la Luz Peralta Tosar, Vicente Zuasti Tosar, María Jesús Mayo Fernández, Neni Caveda Pérez, Nieves Ruiz García, Marivi Jiménez González-Nandín, Miguel Casado González, Juan Carlos Gutiérrez Colosía, Carmen Pou Riutort, María del Carmen León Gutiérrez, Cristina León Gutiérrez, María del Carmen Fernández Dosal, Antonio Ortega Rojas, Adolfo Ortega García, Pepita Romero, Fernando Benjumeda Abreu, María del Carmen García Román, Antonio Gil de Reboleño Insúa, Milagros Roselló Tarrio, Angel Ferrer Zamacola, Lourdes Arredondo , Lourdes Merello Govantes, Javier Renedo Varela, Manuel Jesús Merchante Gutiérrez , Angelita Pedregal Valenzuela, Javier Merchante Gutiérrez.

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Hace poco más de dos meses, 121 años atrás, moría de un tiro en la frente en un salón de baile bonaerense una cantaora y bailaora flamenca llamada Soledad Montoya. Los que presenciaron el infortunado hecho no lo describieron  como un crimen, sino como un trágico accidente, a pesar de que el autor del disparo, plenamente identificado, había sido la pareja que le acompañaba, un joven de 22 años llamado Carlos Rivero. En el periódico madrileño “La Epoca” del 4 de marzo de 1891 y también en “La Correspondencia de España” del día siguiente figuraba un breve suelto en una de las columnas de sus páginas interiores que decía textualmente:

«En Buenos Aires ha sido muerta una flamenca llamada Soledad Montoya en un baile público. Al querer el individuo que le acompañaba disparar un tiro a otra mujer que había en el salón de baile se le disparó el arma, yendo a clavarse el proyectil en la frente de la cantaora, que quedó muerta en el acto.»

Días después, parte de la prensa madrileña –“El Imparcial” y “La República” entre otros- se hacían eco de la noticia,  encabezada con el título de “Muerte de una Flamenca”, más ampliada. En la crónica del suceso, haciéndose eco de la prensa de la capital porteña, describían a la víctima “más bien baja que alta, delgada y nerviosa, blanca como la palidez de la luna…” Asimismo hacían referencia a sus aptitudes artísticas: “bailando con muchísima gracia y moviendo la cimbreada cintura con un acento particular; en la boca, un nido de jilgueros: cantaba la pobre por seguidillas lo mismo que por polos o se arrancaba por malagueñas y así todo el repertorio del cante jondo.”

Al parecer, Soledad Montoya formaba parte de un cuadro flamenco formado por emigrantes andaluces que alternaban sus actuaciones en el “Prado Español” de la Avenida Quintana, “la calle Larga de la Recoleta” el popular barrio de la zona Norte de Buenos Aires y un café cantante de la calle Suipacha, ahora convertida en peatonal, en el Barrio de San Nicolás, cerquita de la famosa calle Corrientes, una zona de tránsito y parada de toda la bohemia porteña.

El cronista del suceso continúa definiendo la personalidad de Soledad: “Amiga de correr una juerga fina después de su trabajo, nunca sabia decir que no cuando un  amigo la invitaba a pasar un par de horas en un baile” Uno de estos amigos ocasionales la invitó al baile de “La Sin Rival” y allí se fue Soledad Montoya “muy linda y jacarandosa, envuelta en su mantón de Manila, largo de flecos y amarillo de tonos, y muy calladita y reservada como siempre que iba a ‘reuniones de personas finas’, como ella solía decir…”  El acompañante, Carlos Rivero, tal vez la utilizó para encelar a alguna novia o amante, pienso yo, pues a estas alturas resulta imposible conocer las circunstancias que rodearon al trágico incidente, aunque todo lo que sucedió en el salón de baile tiene el color rojo pasión de los celos y la ira, el mismo de la sangre de la infeliz Soledad, ajena a lo que realmente pudo suceder.

El Prado Español en la Avenida Quintana de Buenos Aires.

...continúa leyendo "1.374. SOLEDAD MONTOYA. Muerte de una flamenca."

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