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El periódico Hoy, de Extremadura, ha realizado un reportaje sobre los extremeños que veranean en la playas de El Puerto de Santa María, especialmente de Valdelagrana. Desde siempre, profesores, funcionarios, y muchos ciudadanos procedentes tanto de Cáceres como de Badajoz tienen en El Puerto su primera o segunda residencia y como lugar de veraneo. Así lo ha visto el periodista Antonio J. Armero. | En la imagen, de izquierda a derecha, Maite Durán, Ángela Gómez, Marcos Díaz y Maricarmen Villa llegando a la playa de Valdelagrana.
...continúa leyendo "3.240. Los extremeños se tocan. La neocolonización de Valdelagrana."

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(Continuación) Aunque, como comenta Morales en su artículo, “medio siglo ha servido para asociar de forma inequívoca unos colores a una población”, es interesante preguntarse por esos otros colores, o por esa “bandera anterior”, que comentaba Francis Gallardo en 1995. El carmesí o el grana y blanco son sin duda una referencia al Pendón Real de El Puerto, cuya historia rocambolesca historia relata Hipólito Sancho en un artículo publicado en la Revista Portuense (puede consultarse aquí). | En la imagen las banderas de Andalucía, España y El Puerto de Santa María, ondeando en los mástiles del antiguo Ayuntamiento, en la plaza del Polvorista.  ...continúa leyendo "3.239. Sobre la bandera (II)"

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Si preguntamos a cualquier vecino o vecina de nuestra ciudad por cuáles son los colores de la bandera de El Puerto, con casi total seguridad la respuesta sería la misma: verde y amarillo. La bandera de nuestra ciudad está presente en los edificios municipales, en nuestras fiestas locales, en el salón de plenos, en la toma de posesión de alcaldes y concejales, en las recepciones oficiales, en Wikipedia… Pero basta con investigar un poco sobre la historia de nuestra bandera local para toparse con un hecho sorprendente: El Puerto no tiene bandera oficial.
...continúa leyendo "3.238. Sobre la bandera de El Puerto de Santa María (I)"

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De los ritos infantiles de obligado cumplimiento ninguno me resultaba tan fastidioso como el de guardar la digestión. Qué indigestos los mayores con la digestión. Si algún día salgo con Proust en busca del tiempo perdido, tendré que pasarme sin falta por La Puntilla para recuperar el rastrillo rojo que perdí una tarde nublada de agosto y desenterrar aquellas horas muertas de la sobremesa. Los jugos gástricos, que debían ser unos cuantos, tardaban mucho más en embadurnar el bocadillo de tortilla que mi madre en embadurnarnos a todos de Nivea (madre entonces solo había una).

...continúa leyendo "3.234. La playa de La Puntilla y la digestión."

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Hoy se cumplen 57 años de aquel primer domingo de verano de 1960. Recuerdo con especial cariño aquellos veranos de mi infancia, siempre llenos de una gran nostalgia y al atardecer las calles pobladas de vecinas en las puertas de sus casas sentadas en sillas de enea para sentir la brisa fresca, posibilitando a la vez un rato de tertulia, mientras que los niños éramos felices jugando, haciendo todo tipo de travesuras, diabluras y chiquilladas a todas horas, con algunas escaseces por la época, pero felices, sin necesidad de tanta tecnología como las actuales, cuyo uso excesivo de dispositivos y juegos están creando problemas de salud que pueden llegar a ser graves.
...continúa leyendo "3.193. Aquel verano de 1960"

La calle Zarza, como la de la Yerba, era otra de las calles castizas del Barrio Alto. Transcurre desde la de San Juan hasta la del Espíritu Santo. Y, como la de la Yerba, es paralela a Santa Fe y a Cruces. Atraviesa las calles de Ganado, Santa Clara y Cervantes, y se sitúa casi en el mismo límite de la Ciudad. Esa zona constituía la división del extramuros. Son las salidas que la Ciudad tenía al campo. Arrieros, carreteros, agricultores, viñadores y hortelanos la atravesaban cada mañana, a la salida del sol, para ir a faenar a las viñas y a las cortijadas de los grandes propietarios, o a los pequeños arrendamientos de las carreteras de Sanlúcar y Rota.

...continúa leyendo "3.180. Calle Zarza (II)"

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Según la historia de la Tierra, en el mar apareció la sopa macrobiótica, proteínica, de la que procede la Humanidad.  Análogamente, en una analogía interesadamente localista, El Puerto también nació en el mar. Mejor dicho, en las orillas del Guadalete, que es salino a su paso por el Castillo.  Y sigue aferrado a la mar, a pesar de los fluctuantes tiempos separatistas, gracias a su Bajamar, que es el barrio que sirve de cordón umbilical entre El Puerto y la mar. /Foto: Lolale.

...continúa leyendo "3.178. Fitoplancton portuense"

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