Fotografiía de la Sole con la nieta de su hermana Pepa.
| Texto: Antonio Cristo Ruiz.
Soledad Villar García nació en el año 1902 en la muy flamenca calle Lechería, del barrio gitano del El Puerto Santa Maria y se nos marchó con los que no vuelven, a los 86 años, en 1988. Sus padres fueron Ramón Villar Sola y Josefa García Olmo. De esta unión nacieron once hijos.Y digo yo, para sacar en aquellos años a esta familia para adelante, ¡imaginen como lo pasarían!
Soledad estuvo casada con Jose Galán Herrera, capataz de la bodegaJiménez Varela; de este matrimonio nacieron siete hijos Ramón, Manuel, Jose, Dolores, Soledad, Carmen y Josefa. En esta casade la calle Lecheria han vivido tres generaciones de la familia de los Villar García.
| Fábrica de Juguetes hechos a mano de Esteban García Raull en El Puerto de Santa María, situada en el número 72 de la calle de las Cruces. En activo al menos entre 1933 a 1936. En la sierra, con corbata, distinguimos a Tío Luis Péculo.
| Texto: J.M. Morillo-León.
Esteban García Raull (1890-1936), natural de El Puerto de Santa María, fue un visionario de los juguetes artesanales y un maestro en el arte de la madera. En el número 72 de la calle Cruces, en la esquina con Durango (actual sede de la Hermandad del Olivo), estableció su Fábrica de Juguetes de vida efímera. Este taller, operativo al menos entre 1933 y 1936, se convirtió en un refugio para la creatividad cuyo destino eran los niños porteños.
El mundo de la náutica y la banca española lamenta profundamente el fallecimiento de Luis Ramón Enguita Melendo, quien fuera director de la oficinaprincipal del Banco Central en El Puerto de Santa María en los ochenta del siglo pasado y que dedicó su vida a liderar proyectos emblemáticos y construir un legado de compromiso, visión y excelencia. Nacido en Zaragoza en 1959, su trayectoria profesional y personal estuvo marcada por la pasión por el trabajo, el deporte y su tierra adoptiva, Huelva. En El Puerto de Santa Maria aún recordamos su paso por nuestra Ciudad.
Un trágico accidente acababa con su vida, acaecido el domingo por la noche en la localidad de Punta Umbría (Huelva), donde residía. Fuentes cercanas al que fuera directivo del onubense Club Atlántico y Consejero de Marina del Odiel, "se encontraba a las puertas de su domicilio cuando un coche lo embistió brutalmente".
La verdad detrás del asesino que estremeció a España
El Arropiero (segundo por la izquierda) junto al juez instructor y tres policías que conformaban la Comitiva Judicial, durante la reconstrucción fallida de uno de los crímenes, en Ibiza | Foto: Diario de Ibiza.
| Texto: J.M. Morillo-León.
Con El Arropiero. La deconstrucción de un monstruo, Cristina Amanda Tur (CAT) y Héctor Escandell nos invitan a sumergirnos en los oscuros pliegues de una de las figuras más enigmáticas y sobrecogedoras de la crónica negra española. Publicado por Balàfia Postals, este ensayo de true crime trasciende los límites del género al conjugar una rigurosa investigación histórica con una narración que captura la esencia de un hombre perdido entre el horror y la fascinación colectiva.
Manuel Delgado Villegas, con el apodo de 'el Arropiero', emerge en estas páginas como un espectro que oscila entre lo humano y lo monstruoso. Su historia, tejida por los confesos 48 asesinatos (de los cuales solo siete fueron corroborados), revela tanto las carencias estructurales de la justicia española de los años setenta como la perturbadora mente de un hombre cuya violencia parecía no conocer fronteras geográficas ni morales. A principios de 2009, el director catalán Carlos Balaqué estrenó el documental ‘Arropiero, el vagabundo de la muerte’, sobre la vida y asesinatos de Delgado Villegas.
Milagros Sánchez Jiménez, nacida y criada en el callejón Espelete, fue la menor de sus hermanos. Estudió en el colegio de las Esclavas de El Puerto de Santa María. Con 16 años montó su Miga[o Amiga] en el patio de la casa de vecinos en donde vivía con sus padres; su novio, y posterior marido, Francisco Aguilar Orihuela, carpintero de oficio, quien le ayudó haciéndole unas banquetas y la pizarra.
Óleo sobre lienzo, 81 x 55 cm, obra de José Aparicio e Inglada 1827. En depósito Museo Cerralbo (Madrid)
Fragmento de Desembarco de Fernando VII en El Puerto de Santa María con el retrato de Luis Antonio de Borbón (Versalles, Francia, 1775-Goritz, Austria, 1844), duque de Angulema, ostentando sobre el uniforme la insignia del Toisón de Oro y la gran cruz y banda del Saint Esprit, además de otras condecoraciones. El cuadro al que pertenece este fragmento representaba el encuentro de Fernando VII con los Cien mil hijos de San Luis, tropas francesas al mando del duque de Angulema, el 1 de octubre de1823, en El Puerto de Santa María ¡ a la vuelta de su exilio, que puso fin al Trienio Liberal (1820-1823).
El Día de la Lectura en Andalucía fue instituido por la Junta de Andalucía el 16 de diciembre, día del nacimiento del poeta Rafael Alberti y fecha del homenaje a Góngora celebrado en el Ateneo de Sevilla en 1927 que daría lugar a la Generación del 27, reunión en la que, además de Alberti, participaron Lorca, Bergamín, Cernuda, Gerardo Diego o Dámaso Alonso.
El pasado día 11 S.M. el Rey, Felipe VI, se refirió ampliamente al portuense Rafael Alberti en su discurso, durante la cena de gala ofrecida por el presidente de la república italiana en honor de los reyes, en su viaje oficial a Italia. Recogemos aquí parte de aquellas palabras:
La Iglesia Mayor Prioral a principios del siglo XX
| Texto: Antonio Gutiérrez Ruiz.
En diversas fechas del mes de julio de 1921 aparecen en la Revista Portuense noticias referidas a robos continuados en la iglesia Mayor, apuntando como presunto autor a uno de los empleados del centro parroquial. Esta “distracción” de ropas y enseres de poco uso y valor, dicho sea en justicia, se conoció gracias a una comunicación anónima que recibió el párroco y este, tras comprobar la veracidad de la denuncia, puso el caso en manos de la policía.
En la prensa local aparecieron breves notas relativas al tema: “… se amplía la lista de enseres y ropas desaparecidas en la Prioral, y se apunta que el suceso viene de atrás, de hace bastante tiempo” y como suele suceder en estos casos, cuando la noticia trascendió a nivel popular, el bulo se fue inflando de boca en boca hasta alcanzar unas dimensiones realmente exageradas que no correspondían a la realidad, al menos eso se desprende de lo que hemos podido averiguar al respecto, aunque siempre queda la duda de conocer realmente el alcance de lo sustraído, especialmente por algunas actuaciones policiales relacionadas con este asunto, como la acción judicial por la que retrasaron la salida de un viaje transoceánico en Sevilla: “… del reconocimiento practicado en el trasatlántico con destino a Nueva York, con antigüedades, no se ha hallado ningún efecto robado.”
El 6 de febrero de 1973, el pesquero Domenech de Varó, con base en El Puerto de Santa María, naufragó frente a la costa occidental de Lanzarote. La tragedia dejó un saldo de diez tripulantes fallecidos, de los cuales se recuperaron ocho cuerpos. Tres de ellos fueron identificados por el patrón del barco, Vicente Yañez, originario de Cádiz, quien sobrevivió junto con otro marinero, José Manga, de Sanlúcar de Barrameda. Cinco cuerpos más fueron enterrados en nichos sin identificar, mientras que los dos restantes nunca pudieron ser recuperados del mar.
Cincuenta años después, impulsado por un homenaje de Francisco Javier Roselló Marroquín a su padre, Jaime Roselló Zaragoza, uno de los marineros fallecidos, se creó la Asociación de Familiares y Amigos de las Víctimas del Naufragio del Buque Domenech de Varó. Su principal objetivo: dignificar la memoria de las víctimas y tratar de identificar los restos inhumados en los nichos anónimos.
Juan de la Cosa dibujando el mapamundi. Obra de Juan Manuel Núñez Báñez. Monasterio de la Rábida. Patio de la Hospedería. Palos de la Frontera (Huelva)
| Texto: J.M. Morillo-León.
Juan de la Cosa, navegante y cartógrafo que participó en siete viajes de Cristóbal Colón al Nuevo Mundo, es el autor de uno de los mapas más relevantes en la historia de la cartografía: el mapamundi de 1500, considerado el mapa más antiguo conservado en el que aparece el continente americano. Esta obra, elaborada en El Puerto de Santa María para los Reyes Católicos o alguno de sus cortesanos, es un testimonio visual de los primeros contactos entre Europa y América y refleja los conocimientos geográficos de la época. El original se encuentra en el Museo Naval de Madrid existiendo varios facsímiles en El Puerto.
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