
Manuel García de Quirós Domínguez, el guardia municipal, el aficionado a los toros; el hombre que siempre se buscó la vida para salir adelante; el hombre que se vino del campo dejando un arado y se jubiló dejando un ordenador, tiene una compleja historia que se confunde con los últimos setenta y tres años de la vida de El Puerto. Policía Local jubilado en el año 2000, con una familia procedente de Asturias y Portugal, emparentado con ‘el Portugués’ de la calle Zarza y con los primeros propietarios de Lolita y Serafina, hoy reparte su tiempo entre recordar, caminar mucho, sentir la afición por los toros y su familia. (En la fotografia, en la cafeteria 'El Paseillo').
Nació en la calle Cruces, 32 el día 2 de diciembre de 1935, pero con cuatro años su familia se va a vivir a la calle Postigo, frente a la Fábrica de Harinas. Sus primeros recuerdos son para la droguería de la esquina y la frutería de Tito Pastrana o el almacén -luego bar y freidor- de La Gloria. (Manolo, de pequeño, posando para el fotografo).
Su familia vivía en el campo, labrando un campo propio, en el Pago Serrano, donde se crió Pernita. Solo bajaban a El Puerto un día de Feria, el Viernes Santo, el 18 de julio, la Virgen de los Milagros o por enfermedad o parto de alguno de sus hermanos. No se podía perder el tiempo en ir y venir a diario con los exiguos medios de transporte de los años treinta. No fue a la escuela de pequeño, un Guardia Civil retirado -Antonio Toro- lo instruía; el resto lo aprendió en el servicio militar o por su cuenta. Ni lo podían llevar al colegio. No fueron los seis hermanos mayores aunque si los dos mas pequeños, a la Escuela Rural de la Arreijanal y a la del Barranco.

Con el primer tractor, Manolo, a la izquierda, con su desaparecido hermano Jose, en El Barranco.
Manolo, como hermano mayor le tocaba dar de comer a las bestias muy temprano y luego pasaba todo el día al sol trabajando. Pero afirma que en el campo se vivía bien. Por lo menos se comía. Todos juntos: sus padres, hermanos, tíos y los trabajadores. Allí comía todo el mundo. Incluso algunos braceros -en aquellos tiempos difíciles- sacrificaba su comida y se la llevaban para la familia después de una dura jornada laboral. Recuerda que su padre, Juan, era reconocido por su gran humanidad y por eso a él le conocieron durante un tiempo por Juanito.
Un tío suyo, Paco, estaba suscrito a las revistas Clarín, Dígame y El Ruego y mientras las devoraba, se le metía la afición en el cuerpo a la par que practicaba la lectura. Todo el tiempo que tenía libre lo invertía en aprender, leer, documentarse... No sabe jugar a las cartas, ni al dominó, ni al carro, ni a las siete y media, ni a nada... No perdía el tiempo, su avidez por aprender no le dejaba tiempo para nada más. En julio de 1955, con 20 años, se marcha al Servicio Militar de voluntario. Como no había hecho la Primera Comunión, allí que la hizo, vestido de marinero, pero de marinero de verdad. Y seguía aprendiendo, estudiando, conociendo... Y a su vuelta al campo, a trabajar en las viñas, especialista como era en las tareas de las viñas, entre otras las labores de poda y castr. (En la fotografía del Estudio Pantoja, tomada el 26 de noviembre de 1955, cuando estaba haciendo la instrucción durante el Servicio Militar).

LA BODA Y LA CASA DEL PORTUGUÉS.
En octubre de 1960, el día 12, se casa con Milagros Pacheco Nucete, vecina de “el Portugués”: vivía en la calle Zarza, 57, -en la casa restaurada por la inmobiliaria de Antonio Caraballo Crespo-. El mote de “el Portugués” le viene a aquel buen señor, que tenía un puesto de chucherías en los bajos de la casa, por su bisabuelo, quien durante una epidemia de peste durante el siglo XIX fue dado por muerto. Lo depositaron en la piedra de los féretros en el cementerio y cuando despertó y se vio rodeado de muertos, empezó a correr y no paró hasta Portugal. Si no es verdad bien pudiera serlo.

Manolo y Milagros, en una foto de Estudios Pantoja, tomada el 16 de enero de 1957.
ADIOS AL CAMPO, ADIOS.
Manolo y Milagros se van a vivir a la calle San Juan, 27 a la edad de veinticinco años trabajando en el campo hasta los veintiocho. En enero de 1963 no se lo pensó más, de tantas veces como lo había hecho; aquello no era para él: tiró la azada, cogió campo a través y se vino a El Puerto a buscar trabajo. En el crucero de las calles Larga y Luna se encontró a un guardia, “el Tuli” que también había desertado del campo; le explicó su situación y éste le ofreció la oportunidad de entrar a trabajar con los municipales: «--se cobra poco, pero comerás todos los días. El hambre pasará por la puerta de tu casa, pero no entrará», le dijo. Su primera nómina sería de 333 pesetas con 33 céntimos, casi le faltaba dinero para pagar el tabaco que se había fumado ese mes y tenía ya tres hijos. Con el tiempo buscaría trabajos extraordinaros que le complemenaran el recibo de salario.

De izquierda a derecha: Francisco Muñoz Chacón, Manuel García de Quirós, el Comandante Manuel López Romero, Juan Barrios Quirós, Jaime Fernánez Criado, Secretario General del Ayuntamiento, Manuel Vázque, 'el Cuqui' y Manuel Rebollo Laynez, concejal de Policía Local. La foto de Rafa es del 5 de enero de 1973.
EL GUARDIA QUIRÓS.
Nuestro protagonista afina fechas: entró a trabajar en el Cuerpo de la Policía Local el día 4 de febrero de 1964 y se jubiló el 2 de diciembre del año 2000, después de 36 años de servicios prestados a la Ciudad. Ha hecho de todo en la policía municipal. Dirigiendo el tráfico en las esquinas; motorista con sus propios medios en 1968 (tenía un plus de 1.000 pesetas) llegando a estrenar las motos Sangla siendo concejal de Tráfico el desaparecido Manuel Rebollo Laynez. Estuvo en el grupo de Atestados durante nueve años, y de patrullero hasta su jubilación.

Manuel García de Quirós Domínguez, con la policía motorizada en Sangla, el primero por la derecha.
El último día salió de su puesto de trabajo una hora más tarde, siendo su compañero en el patrullero, Manuel Martínez Rodríguez, “el Volpa”. (El apodo se corresponde con la costumbre de éste, siendo taxista, de no beber alcohol y tomar el popular “refresco antised” fabricado en El Puerto). Manolo sostiene que, como hijo de El Puerto, durante la época de la represión se ponía de parte de los trabajadores, evitando ir a servicios complicados donde se repartían palos, o soslayando las primeras filas, algo que pueden corroborar -afirma- gente que hoy está viva. En vigilancias políticas, solía mirar para otro lado.

Patrullando a pie, por la calle Vicario en invierno, con salacof, junto a su compañero Juan.
Ya hemos hecho referencia a lo reducido del salario. Había que completar el sueldo y Manolo ha sido cobrador toda la vida, en el tiempo que no estaba de servicio. De máquinas de coser Sigma, durante siete años. Del Servicio de Aguas, luego Aguas del Puerto, durante 18 años. En la financiera de SEAT, 19 años. Incluso, como era un especialista. Incluso, como era especialista en las tareas de las viñas, acumulaba días de descanso para realizar las labores de poda y castra entre otros. También a lo largo de 25 años -en cinco ocasiones- se rebajaba del servicio policial para ejercer como Agente Censal, algo que le encargaban por sus conocimientos de los territorios campales.

En el Patio de Cuadrillas. De izquierda a derecha, Manuel Paz Reina, Paco Camino, Manuel García de Quirós y El Viti. (Foto Fariñas).
LOS TOROS
La afición a los toros le vino desde que tiene uso de razón. Quería saber, pero no sabía leer y eso le obligó a aprender: quería conocer el mundo taurino. Iba a los toros con su padre. Desde 1948, desde el 30 de agosto. Y por su cabeza pasan las primera figuras de la época que vio pisar el albero porteño: Antonio Ordóñez, Pablo Lozano, Manolo Vázquez y Conchita Cintrón, rejoneadora y novillera que le había comprado una yegua a su padre, con cuya venta compraron una finca de labranza. De Policía Local tuvo la suerte de estar en el callejón hasta que se hace cargo la Policía Nacional, entonces Policía Armada.

Manolo con el sombrero de ala ancha. (Foto Jorge López. Zarzaquemada).
Tiene un abono en Delantero Balcón Primer Piso, números 242 y 243 desde 1958, hace cincuenta años. Es el único aficionado que se destoca, que se quita el sombrero en la Plaza cuando un torero brinda la faena al respetable... «La fiesta taurina, como las ceremonias religiosas, son un ritual. Cuando un torero brinda la faena al público, me levanto y me descubro porque al ser yo público me considero brindado. Es un agradecimiento y respeto a lo que el torero hace. Hoy ya casi se ha perdido esa costumbre» afirma. Con tal motivo, en Bilbao le dieron un premio al mejor detalle. «Que tenga que venir un andaluz a enseñarnos lo que es el respeto en los toros» se escuchó en los ambientes taurinos vascos. De la Plaza Real se moja y opina: «En Andalucía, después de Sevilla, la siguiente en importancia es la nuestra. Ya quisieran tenerla para sí otras capitales de provincia de España. Es donde se da la mejor feria del verano en Andalucía, aunque falten toreros, que no hay en el mercado, para tanto festejo.»

Saludando desde el burladero de callejón de la Plaza de Las Ventas (Madrid). Año 1999.
Se ha recorrido media España asistiendo a los festejos taurinos y siguiendo a sus ídolos: Madrid (San Isidro y la Feria de Otoño), Bilbao, San Sebastián, Zaragoza, Logroño, Pamplona, Barcelona, Valencia, Málaga, Albacete,... y todas las de Andalucía La Baja (Algeciras, Jerez, Sevilla, Sanlúcar, la desaparecida de Cádiz, ...). En Francia: Nimes, Arlés. Con Mondeño era “mondeñista” y con José Luis Galloso el comunicador de lo que hacía a la afición y los medios, recién terminada la corrida allá donde torease. El llamaba o lo llamaban y comunicaba las incidencias habidas en la faena. Tiene amistad con Galloso, éste nació en el número 32 de la calle San Juan y Manolo vivía en el 27.

NUNCA VIÓ TOREAR A MANOLETE.
Manolo recuerda que nunca pudo ver torear a Manolete. Con nueve años, en 1944, el diestro actuó en El Puerto. Acompañaba a su padre que estaba trabajando en la finca que tenía arrendada, Haza de la Becerra, y venían a caballo para los toros por la carretera de Sanlúcar. En esto un coche marca Austin que llevaba en la baca teleras de pan, perdió una pieza. Y otra. Y otra mas. Hasta tres. Como comprenderán ese día no fueron a los toros, pero todos comieron pan en plena posguerra incivil. En otra ocasión estaba previsto que Manolete actuara en El Puerto el 20 de julio de 1947, empero, una cogida el 16 de julio impidió que el diestro se desplazara a El Puerto. El tercer intento sería definitivo en la frustración de poder presenciar una faena del torero cordobés, prevista su presencia en la corrida que se iba a celebrar el 31 de agosto de 1947. Dos días antes, el 28 de agosto el toro “Islero” lo mata en Linares.

Carteles en El Rincón de los Recuerdos.

En la bodega del Rincón de los Recuerdos, con su nieto en brazos, delante de las botas que tienen los nombres de los hijos. El Fino, el vino típico de El Puerto, lleva el nombre de su hijo Ignacio, concejal y portavoz socialista en el Ayuntamieto de El Puerto.
EL RINCÓN DE LOS RECUERDOS.
Tiene una especie de museo taurino, el Rincón de los Recuerdos, como le gusta llamarlo, que por cierto lo tiene en la Barriada de los Toreros. Allí conserva 12.000 carteles taurinos, más de 400 de ellos enmarcados; colecciones de las revistas Ruedo, Dígame, El Clarín de antes de los años 30, (le robaron una serie de Clarín y el Ruedo), 6 toros 6, desde que salió. Allí tiene capotes, banderillas, muletas, trajes de luce, películas, libros taurinos, incalculables entradas de toros de todos los sitios a donde ha ido, ... en apenas 210 metros cuadrados

Con el matador de toros, José Tomás.

«Manuel Jiménez García, conocido popularmente entre el gran público portuense como ‘Manolo el de la Tuba’, obrero de la construcción forjado a sí mismo, artesano del zapato, barbero por beneficio de su padre y músico por afición, nació el 5 de febrero de 1930 a las 4,30 h. de la madrugada en la calle Jesús de los Milagros, donde también vivían ‘los Lobitos’. Cinco días antes se instaura en España la dictablanda, tras el nombramiento en Madrid del general Berenguer como jefe del consejo de ministros, con el encargo del rey de preparar la vuelta al régimen constitucional anterior a 1923. Toda una época.
Era fácil ver por aquél entonces en la antesala de la barbería a ‘el Caneco’, limpiabotas y cantaor de tronío que aprovechaba la espera de los parroquianos para ejercer su oficio de lustrador de zapatos, y marchar luego a cantar por las esquinas con una copita de más el arte racial que llevaba dentro.Sus primeras letras las aprendió en el Colegio del Hospitalito con Doña Magdalena Ávila, también profesora de Rafael Gómez Ojeda. pasando luego a las sabias manos de Don Remigio Peñalver que le inculcó inequívocamente casi sin saberlo, su pasión por la música. Con diez años y tras la muerte de sus padres y de varios hermanos a consecuencia de la guerra y el hambre que pasaron –quedaron seis de 11 hermanos-, quedó a cargo de su hermana Antonia, para él, toda una heroína del momento que les tocó vivir. (En la fotografía el cantaor y lustrador de calzado, Antonio 'el Caneco'. Foto Colección Luis Suárez Ávila).
Los Salesianos de Cádiz lo acogieron como a tantos niños huérfanos de aquellos horribles años, aprendiendo el oficio artesanal de hacer zapatos y empezando a ser aprendiz de músico con los instrumentos de la clave de fa, símbolo usado en notación musical, cuya función consiste en asociar las notas musicales con las líneas o espacios del pentagrama. Allí aprendió también por estigma familiar a recortar las coronillas a los curas, aún conserva los aperos de aquellos menesteres. (Ilustración de María Fernández Lizaso.
Después de cumplir con el servicio militar en Figueras, se incorpora al gremio de la construcción donde desarrolla el resto de su vida laboral, y conoce a través del asilo de huérfanas de la calle Cielo, a la que más tarde sería su esposa, María Cárdenas Serrano.
Luis del Pino Robles, Luis 'el de los huevos', nació en la Ribera del Río el 15 de julio de 1923, en los soportales existentes frente a la Casa de la Munición o Provisión, donde por la época existía un cuartel militar de Artillería, y que muchos han conocido al final del siglo XX como Taberna 'La Resaca'. Su madre, María Magdalena Robles le lavaba y planchaba la ropa a los soldados. Su padre, Francisco Pino Suárez era primo hermano de Manolo y Miguel del Pino, los célebres diestros locales. El apodo de la recova le viene a Luis por su trabajo en el Despacho de Plácido Carvajal, con el que repartía huevos y queso al por mayor al comercio local con quince años.

SU OPORTUNIDAD ARTÍSTICA: CANARIAS.

CON LOLA FLORES.
23 AÑOS EN FRANCIA.
La ficha técnica es para leerla: Dirección Artística: M.Carrillo. Dirección Musical: M. Leveque. Maestra Concertadora, profesora: Lolita Lanzarote. Regidor de escena: Manolo R. Cortés. Maquinista Jefe: Francisco Camacho. Segundo Maquinista: Francisco Andrade. Gerente: José Valiente. Representante en Ruta: Guillermo Aguilar. Números de Baile montado y dirigido por L. del Pino. Vestuario confeccionado para este espectáculo por: M.Mariscal, según diseños de M. Carrillo. Decorados y atresso [sic]: Propiedad. Peluquería: Pepi. Grupo microfónico: Quico, montado por Manolo Pacheco. Organización: M. Leveque y M. Carrillo. Representante exclusivo: Manolo Astorga. El patrocinio era de una bodega portuense: Brandy Viejo Veterano Osborne y Amontillado Fino Quinta. (En la fotografía, perteneciente a otro festival benéfico, Luis caracterizado de mejicano en el Teatro Principal. Doña Virginia lo dirigía al piano y escogía para nuestro protagonista los números cómicos).

’LA VOZ DE LA BAHÍA habla hoy por primera vez. Y sus palabras iniciales han de ser para lanzar a estos cuatro vientos nuestros, orlados de espumas y de gaviotas, la cálida voz de nuestra llamada. Nuestro periódico quiere ser de todos. No es el manifiesto de un grupo determinado, el portavoz de una bandería ni el estandarte de una camarilla. LA VOZ DE LA BAHÍA pretende ser esto: el micrófono de la salada claridad de espumas que rodea nuestro Puerto mariano, el registro de cada una de las varias notas de sus vientos, el altavoz que lleve a todos cuantos quieran oír, el pensamiento y la opinión de cuantos quieran hablar. Por eso no te saludamos, lector, como solo lector. Nada queremos de ti, si sólo nos lees. Necesitamos tu opinión, tu crítica, tu mensaje, tu voz. Necesitamos el diálogo contigo. Porque LA VOZ DE LA BAHÍA quiere ser voz múltiple y plural. El vehículo de la conversación, del intercambio; de la polémica, si fuera necesario. Porque hablando se entiende la gente. Y eso es lo que queremos nosotros: conocernos. Porque conocer es amar. Nuestra primera voz, debe tener, pues, este carácter de pregón. Pero también de saludo. Saludo cálido y cordial para ti, lector, a quien ya adivinamos como a nuestro amigo y colaborador. Saludo respetuoso, con afirmación de servicio, a la jerarquía de la Patria, y a quien sobre todo, después de Dios, queremos servir. Saludo fraterno, de hermano menor, a nuestros colegas de la prensa provincial, de quienes esperamos aliento y consejo. A todos con emoción, con afecto, con inseguridad balbuciente, pero con firmeza, el saludo primero de LA VOZ DE LA BAHÍA”. 



Al final me enteré por qué mi padre, en broma, saludaba a Francisco Dueñas Piñero (Ubrique,1905-El Puerto 1986) con aquel "Venerable Fray Francisco de la Menor Observancia". Y yo pensaba que era porque Dueñas tenía gafas y no veía bien. Pero no. Dueñas, el más polifacético de todos los personajes que he conocido, comenzó de pastor, de curtidor de pieles, y, en 1921, ingresó como hermano lego en el convento de Capuchinos de la Menor Observancia de Sevilla. Como fraile estuvo de misionero en la República Dominicana, donde aprendió música y, en 1930, volvió a España para cumplir su servicio militar. (La fotografía de la izquierda pertenece a la colección de Vicente García Díaz. Es de Rafa y está tomada el 8 de mayo de 1980.).

Del mismo modo se le podría encontrar tocando el órgano en un bautizo, en una primera comunión, en una boda, de sochantre y organista en un funeral, o cantando los "gori, gori" en un entierro. Como músico, compuso muchas piezas notables, pero que yo recuerde, entre las de música sacra, tuvieron un gran predicamento una "Ave Maris Stella" y los Gozos de Nuestro Padre Jesús Nazareno que cantaba y acompañaba durante los famosos quinarios. No hubo nadie con mayores merecimientos para tener sobre su pecho la Medalla del Mérito del Trabajo que se le concedió con motivo de su jubilación en 1975, ni nadie más indicado para tener una plaza de la ciudad con su nombre, como la tiene. La Banda Municipal, hoy, se llama "Maestro Dueñas" en su recuerdo. Y, la verdad, es que la gente no se explicaba si había muchos Dueñas clónicos, o si era uno sólo. Porque, como Dios, estaba en todas partes, se multiplicaba, se transmutaba: en una hora lo veías de particular, por la calle con su "Mobilette", vigilando las obras, tocando el órgano en una boda en el coro, con el uniforme de la Banda en un acto, con sotana y roquete en un entierro y, de pronto, otra vez de paisano... Y todo sin perder la compostura, sencillamente". (Texto: Luis Suárez Avila). (Foto: Academia de Bellas Artes).

Enrique Pérez Fernández hace referencia en un librito homenaje sobre los 150 Años de Música en El Puerto, auspiciado por la Banda de Música Maestro Dueñas «que la “masa coral” apuntada en artículo de Buhigas era la Capilla Musical, que desarrolló su labor al amparo de Acción Católica una de las voces solistas fue la de la popular 








Joaquín Perles (Joaquín Martín Perles realmente), es de los porteños que tuvo que nacer en Cádiz por aquello de que en aquella época no teníamos funcionando el hospital. Siempre ha vivido en El Puerto. Siempre hasta que se traslada a Los Angeles (California) EEUU. Y ahora anda a caballo entre España, Norteamérica y Argentina, pues en los tres países funciona su productora, Perles Entertainment, grupo empresarial dedicado al entretenimiento en el ámbito internacional. Pero no es difícil verlo en El Puerto tanto en periodos vacacionales, como en los momentos que se escapa para respirar la sal de las playas de este lado del Atlántico. Joaquín es el mas pequeño de cuatro hermanos, sin que conste ningún antecedente artístico en la familia. Lo suyo es vocacional. Desde que tiene uso de razón se siente atraído por la lectura y la comunicación con el público. Aunque estudia tres años de Derecho, terminó licenciándose en Filología Hispánica.






PRODUCTOR EN ESTADOS UNIDOS
Peter Guber (Rain man, Batman, El color púrpura), la directora de Casting April Webster (Perdidos, Misión Imposible III, Star Trek), entre otros, los cuales compartieron con los participantes sus experiencias a lo largo de décadas de trabajo que conforman la Historia de Hollywood.


Trabaja para la construcción de la Casa del Mar -el Instituto hasta entonces había estado en la Cofradía de Pescadores- y durante su etapa se amplían la labor administrativa del organismo, aumentando las prestaciones a los hombres del mar. En el año 2003 se jubila de forma voluntaria con 61 años, para dedicarse al Diaconado, estando adscrito a la Parroquia de la Palma. Se ordenó en el año 2001 por el Obispo de la Diócesis de Jerez-Asidonia, Juan del Río.
De ahí pasa al mundo de las hermandades y cofradías -con el tiempo llegaría a ser presidente del Consejo Local-, con Manolo Pico Ruiz-Calderón, Luis Poullet, José Luis López Franco, Guillermo Romero Rivas. Después de una Semana Santa se plantean crear alguna asociación piadosa novedosa en el mundo de las hermandades, dando un vuelco a lo existente hasta entonces, que fuera “de silencio” y dedicada a las obras sociales. Estamos en 1950 y Felipe era el niño de la Hermandad, el más joven, con apenas 18 años de la Hermandad del Dolor y Sacrificio, en la que pasó por todos los cargos. Entre 1971 y 1979 fue Hermano Mayor. Durante su mandato, en 1975, se añade el paso de Jesús Cautivo. Felipe recuerda que la labor social ha estado presente siempre en la vida de la Hermandad, dedicando al menos el veinticinco por ciento a dichas actividades caritativas. (Los titulares de la Hermandad del Dolor y Sacrificio y Jesus Cautivo, expuestos en besamanos).
Cuando Felipe llevaba ocho años al frente del Consejo, el Obispo Rafael Bellido, conocedor de que nuestro protagonista quiere comprometerse de otra forma con la Iglesia, le propone que de un paso mas en ese compromiso y le invita a hacer los cursos de Diaconado. Esa decisión queda en suspenso al no aparecer nadie para sustituirle al frente del Consejo. El Obispo le anima a que busque a alguien y Adolfo Ortega se acaba haciendo con la presidencia del órgano de gobierno de las cofradías.







Como lo lleva todo para adelante, Pedrito también estuvo con Los del Carmen, el grupo de Sevillanas, entre los años 1988 a 1992, con Manolo Vaca y Miguel Lobato, en los papeles de managers.
LA HOSTELERÍA: LA CALITA.
«Elías Ahuja y Andria, Hijo Predilecto de El Puerto y uno de los grandes benefactores de la provincia, nació en Cádiz el 8 de enero de 1863, era hijo de uno de los dueños de las bodegas Sancho y fue enviado muy joven a estudiar a Norteamérica. A los cuarenta años ya era dueño de una fabulosa fortuna y director de los Nitratos de Chile. La gran depresión de los años veinte le sirvió para aumentar su capital y hacer nuevos negocios. Soltero y de carácter independiente, decidió regresar a España en 1922 y gastar su fortuna en obras benéficas. Elías Ahuja ponía como condición a sus donaciones que no se tuviera en cuenta la ideología del beneficiario y sí, únicamente, su necesidad. El principal beneficiario de las obras de caridad de este singular personaje fue la población de El Puerto de Santa María, donde construyó varios pabellones para el hospital de la ciudad, escuelas para los niños y unos comedores para necesitados en los que el propio Ahuja almorzaba dos veces por semana.
«El padre de Elías Ahuja era capitán y piloto y vivía en la gaditana calle San Francisco nº 38. Cursó sus estudios de primaria en Cádiz y en El Puerto de Santa María. Por motivos de negocios, al ser su padre Socio de la Casa vinatera Sancho, de El Puerto, que se llamaba entonces "Sancho-Ahúja", a los 17 años (1880) trasladan su residencia a esta Ciudad; y Elías Ahúja al cuidado del Agente General de dicha casa en EEUU, marchó a Boston, donde cursó en el Instituto Técnico la carrera de Comercio. A partir de entonces tuvo una muy intensa y variada actividad en el campo de los negocios, formó parte, como Socio, de la firma comercial "Hemenway & Browne". Se pueden citar firmas comerciales, lugares y fechas pero es difícil reconstruir con fidelidad su actividad comercial: Hemenway & Brown, General Motors Cars, Union Pacific, Tabacos de Cuba... en las más importantes ciudades de Estados Unidos. (Ilustración: Tarjeta de Visita. Colección L.S.A.)
En 1897 se apartó de los negocios, residiendo en varias poblaciones de Norteamérica, hasta que en 1903 se trasladó a la República de Chile como Vice-Presidente y Director de la "Dupont Nitrate Company" cuyos cargos desempeñó hasta 1915. En esos años formó parte de la Comisión nombrada por la Colonia Española para regalar a España por suscripción, un barco de guerra, con motivo de la guerra con los EEUU, recabándose la suma de un millón de pesos; y por su actuación, la Colonia Española le dedicó un homenaje. Fue un decidido protector de la Sociedad Española de Beneficencia Chilena, y de cuantos españoles llegaron hasta él; y al ausentarse de aquella República regaló a la Sociedad dos magníficos automóviles que poseía y otras cosas de valor para que, rifados, destinaran sus productos a necesidades de la misma. (Ilustración: azulejo publicitario de Nitrato de Chile).

HOMENAJE AL HIJO PREDILECTO.

Orden Civil de Beneficencia; Medalla de oro de los Exploradores y Medalla de oro Penitenciaria. Al proclamarse la República se encontraba en trámite la concesión de la Gran Cruz de Beneficencia. Lleva su nombre el Colegio Universitario de Madrid, en la fotografía.
Instalado en Estados Unidos, las noticias que llegan de él son cada vez más espaciadas. La guerra, la dura posguerra y no pocos problemas ocuparon la vida de los españoles. Elías Ahúja fue olvidado sin más. El verano de 1951 se supo en Cádiz que Elías Ahúja había fallecido en Nueva York el 20 de julio. Su obra en Cádiz le sobrevivió, pues la «Beneficencia Particular Elías Ahúja» terminó su actuación el 31 de diciembre de 1979, entregando el saldo de varios miles de pesetas a dos escuelas católicas locales.» (En la ilustración, esquela publicada en Diario de Cádiz. Colección V.G.L.). Artículo de Antonio Durán Azcárate.
Manuel Martínez Cordero, investigador porteño, está ultimando la biografía de Elías Ahuja que verá la luz en 2011. El autor del libro, de cuya portada ofrecemos la imagen que pueden ver a la izquierda, tiene en su haber otra publicación: ‘El Penal de El Puerto de Santa María: 1886-1981?, interesante historia del antiguo Monasterio de la Victoria adaptado a Penal tras la desamortización de los bienes de la Iglesia en el siglo XIX. Manuel Martínez es un porteño polifacético del que no vamos a contar más cosas aquí pues