El próximo mes de enero de 2014 tendrá lugar la primera edición del Festival de cortometrajes ShortyWeek, en El Puerto de Santa María. ShortyWeek se celebrará los días 23, 24, 25 y 26 del próximo enero; durante los días 23, 24, 25 y 26, profesionales y aficionados de mundo del cine y concretamente del corto se darán cita para poner en común, aprender y sobre todo disfrutar de una experiencia audiovisual.

De izquierda a derecha, los organizadores del ShortyWeek: Miguel Angel Moreno Navas ‘Migue’, Mar Rascón Sanchez, Irene Berbel Godino, Sergio Ceballos de la Torre y Miguel Angel Gil Camacho ‘Mikel’; componen el equipo de organizadores del I Festival de Cortometrajes Shorty Week.
Shorty Week. Está organizado por Proyecto Ásilo, Producciones Varadas, la web CineYear, FPY Productions, la agencia de publicidad Tooblup, y colabora el Ayuntamiento de El Puerto de Santa María a través de El Puerto Film Office.

Cartel de la primera convocatoria del Festival.
El ShortyWeek es un festival de cortometrajes destinado principalmente a encontrar y dar espacio a los nuevos talentos. Hablando con Mar Rascón, webmaster de CineYear y una de las organizadoras del festival, comentaba sobre cómo surgió la idea... «--Mikel Gil y Sergio Ceballos habían hecho ya una serie de cortometrajes con su productora ‘Producciones Varadas’, y veían que en la gran mayoría de festivales siempre había una serie de cortos que acaparaban las secciones oficiales o los puestos finalistas, pero que muchos cortos que igual tenían un interés alto no llegaban a tener la oportunidad de que el público los disfrutara. Así que, pensaron en hacer algún día un festival de cortos que pudiera dar la oportunidad a todos aquellos que no la tenían. Con esa idea, un día surgió el ofrecimiento de algunas instalaciones hoteleras de la ciudad, y eso fue lo que hizo que, con un soporte físico donde comenzar a trabajar, se lanzaran a poner en marcha el festival.»

Teatro Municipal Pedro Muñoz Seca, el espacio para la Sección Oficial.
Bajo una filosofía de festival low cost el I Festival Internacional de Cortometrajes ShortyWeek comparte formato con el consagrado festival de música independiente MonkeyWeek también celebrado en la ciudad unos meses antes. El concepto de showcases del MonkeyWeek, se traslada al ámbito del corto, llamando a cada local de proyección ‘Bar-aderos’, que consiste en una red de locales asociados en los que se proyectarán todos los cortos participantes en el festival, más algunos seleccionados.

Recepción del alcalde y concejal de Turismo a parte de la organización del Festival, el pasado martes en el Ayuntamiento. De izquierda a derecha Mikel Gil, Mar Rascón, Enrique Moresco, Sergio Ceballos y Raul Capdevila.
Mar Rascón también comentaba sobre el objetivo principal del festival... «--Nuestro objetivo principal es el de dar valor a la idea por encima de la producción. Es decir, en la actualidad es más sencillo grabar un corto pues tenemos medios al alcance de todos, la calidad en la grabación ya casi no es un problema, pero un cortometraje es algo más que grabar, es crear de la nada una historia, por eso queremos premiar la idea y su puesta en práctica, su capacidad para filmarla. Con el ShortWeek queremos ser una nueva forma de festival de cortometrajes, no sólo queremos premiar, sino también crear una red en torno al cortometraje, festivales de cortos hay muchos y de muchas temáticas, pero nosotros queremos compartir, aprender, conocer y ser parte de este medio audiovisual quizás poco valorado. Por este motivo, además durante el festival, habrá conferencias, exposiciones, talleres y un punto de encuentro para realizadores tanto profesionales como amateurs».

Mar, Mikel y Sergio, en los inicios del proyecto. Luego se sumarían Irene y Migue.
En definitiva, el "Shorty Week" tiene la finalidad de, promover el cortometraje como medio de expresión, y por lo tanto, parte de nuestra cultura. Dar oportunidad a la difusión de los trabajos de nuevos talentos. Acercar al público el mundo del cortometraje a través de diferentes actividades. Posibilitar, a través de este formato, la contribución a la mejora del mundo en que vivimos. Divertir y divertirse y disfrutar con lo que hacen. El plazo de inscripción finaliza el 30 de noviembre de 2013 y ya se han superado las 300 cintas presentadas al I Festival Internacional de Cortometrajes Shorty Week. Aquí se pueden consultar las bases para participar. La recepción de cortos de hasta 9 minutos de duración se está haciendo a través de la plataforma Movibeta. Hay premios a la mejor comedia, al mejor guión, a la mejor animación, al compromiso con el entorno e incluso al ‘making off’, además de los dos mejores trabajos elegidos por el jurado (2000€ en premios). Para ver detalladamente todos los premios, puedes hacerlo pulsando AQUÍ.

TRES LÍNEAS BÁSICAS.
Sección Oficial. Se proyectará una selección de los cortometrajes presentados al concurso, en sesiones públicas y gratuitas en el Teatro Municipal Pedro Muñoz Seca de El Puerto de Santa María. El día 25 de enero se proyectarán los cortos ganadores y se celebrará la ceremonia de entrega de premios.
Punto Shorty. Centro neurálgico del festival situado en el Hotel Santa María de El Puerto de Santa María en el que se realizarán debates, coloquios, charlas, exposiciones y puntos de encuentros entre personas vinculadas al mundo del cortometraje, centrándonos en el aprendizaje para la gente que comienza en el tema audiovisual. También será un punto de información del festival para todos los que quieran visitarnos.
Red de BARaderos. Paralelamente, los días 24, 25 y 26 de enero se proyectarán en otros locales situados en el centro de El Puerto de Santa María cortometrajes que no participen en la sección oficial, dando así oportunidad a los creadores de difundir su trabajo aunque no hayan sido seleccionados. Uno de ellos será el Palacio de Araníbar, sede de la Oficina Municipal de Turismo, uno de los patrocinadores a través de El Puerto Film Office.
El día 26 se cerrará con una reflexión pública sobre el transcurso del festival y nuevas proyecciones de cortometrajes en los locales del centro de la ciudad. Si quiere participar y saber más sobre el festival, puede visitar su página Web: shortyweek.com /Texto: Oscar Vela Peris.

Una de las privilegiadas memorias que estaban vivas en 2004 presentó un libro sobre la historia viva de nuestra Ciudad, correspondiente a las décadas de los 50 y 60 del siglo pasado. Quizás me equivoque, pero me arriesgo a afirmar que del santuario de la libación del que se ha escrito aquel libro: “Casa Lucas”, salieron más decisiones que afectaban a la vida local –política, intelectual, artística, social, etc- que del propio Ayuntamiento que por la fecha estaba en la Plaza de Isaac Peral a la que está regresando en estos días.
D. Manuel, -Manolo- rescató en este libro múltiples vivencias y circunstancias de la época, para deleite de cuantos tienen aún en su mente un Puerto en el que todos se conocían, y por el que ponían una ilusión distinta a la que hoy ponemos los que lo habitamos desde la globalización, quizás porque no cumplimos con la máxima de “Pensar en global y actuar en local”.










El ajedrez trajo consigo un modelo de sociedad, un modelo de conocimiento y un pasatiempo que se tornó a llamar «real» (de la realeza, por supuesto) que reflejaba una gran metáfora de la situación del momento. Lo habían dejado los árabes en la Europa meridional y lo jugaban tropas y cortesanos y reyes. Frente a los otros juegos, era paradigma de la razón, de la inteligencia y así lo entendió el rey Alfonso. En ese diálogo entre un rey que busca conocimientos de sus vasallos herejes, en medio de esas guerras que se hacían en nombre de la fe, el rey y sus traductores terminaron, hacia 1283, el Libro de los juegos, ajedrez, dados y tablas, una recopilación, podríamos decir, de actividades ociosas permitidas por la gracia divina. El libro, como muchos otros que salieron de manos de los traductores de la corte alfonsina, procedía de obras árabes hechas tiempo atrás. Los traductores transmitían la cultura y el conocimiento que traían los árabes del norte de África y más allá hacia oriente, de Persia y la India y hasta de la antigua China, a una península que se había pasado demasiado tiempo absorbida en las guerras y en las inopinadas consecuencias de la misma gracia divina que permitía algunos juegos.
¿Al Vino Fino se le cría y se le cuida como a un niño chico? --Cuando se pasa del mosto al vino, cuando le quitamos ‘las lías o heces’ es como si le cambiáramos los pañales a nuestro vino. Aquí, entendemos por ‘fino’ a alguien de fuera que habla marcando las eses y se expresa en un correcto castellano. ¿El Fino es un vino que cae bien y se expresa mejor? --Por eso mismo es el tipo de vino más elegante que existe en el Marco del Jerez. Es como un tío finolis. A través de la marca Lustau, de la que Vd. es proveedor con los vinos que cría, sus caldos fueron premiados en Chicago, en Australia. ¿Qué le transmiten a Vd. sus vinos en la intimidad? --Emoción, placer. Es que es un vino que no está ni bien tratado, ni ayudado, ni subvencionado por las administraciones. Bodegas Obregón lleva 70 años almacenando vinos y brandies, con soleras que son ya abuelas y bisabuelas… --Y los hijos, nietos y biznietos de quienes venían por aquí lo siguen haciendo para trasegar a sus gaznates el Fino ‘en rama’ de El Puerto. El Cacao Obregón. ¿En que momento aconseja tomarlo, Manuel? --Es un licor ideal para los postres, que acompaña a los dulces y pestiños en Navidad. Cuando escaseaba el azúcar, se usaba para endulzar el café. ¿Cuál es su primer recuerdo de una bodega y de una copa de Vino Fino? --En Jiménez Varela, en la calle Alvareda, al probar el Fino Jardín: se me quedó impregnado el aroma que aún perdura en mi olfato.

Macarena Claudia Osborne Heard, única hija de Rafael Osborne Macpherson y Claudia Antonia Heard, de origen norteamericano perteneciente a una familia petrolera de Tejas (EEUU). Fueron quienes construyeron la casa palacio de la Finca ‘El Cerrillo’ edificio que, durante los años ochenta, fue la célebre discoteca ‘Joy Sherry’, gestionada por Pedro Trapote, y de la que Macarena fue propietaria hasta mediados de dicha década. Había nacido en 1951.
Manuel Caballero Carmona nació en La Campana (Sevilla) el 20 de febrero de 1944, siendo el mayor de diez hermanos que pronto tuvo que dejar de estudiar para dedicarse a las labores del campo, ayudando a sus padres.
En 2002, con la jubilación pudo conseguir el sueño de estudiar, de formarse, algo que le fue vedado en su infancia y juventud por su pronta incorporación al mundo del trabajo en el campo. Alumno del Centro de Educación Permanente de Adultos ‘La Arboleda Perdida’ se graduó y luego participaría en los talleres de cultura y escritura, impartido por el maestro Juan Rincón Ares 









