Un profuso grupo de profesionales del periodismo gráfico gaditano son oriundos de El Puerto. Fotógrafos que durante varias décadas han ofrecido testimonio de la realidad informativa.

De arriba abajo, los fotoperiodistas Fito Carreto y Jorge Roa, David Clares, Juan de Dios Corzo, Pepe Ferrer, Adrián Morillo, Javier Gálvez, Agustín Álvarez y Borja Benjumeda
En el morral que cada periodista gráfico lleva consigo como alma pareja, no solo caben cámaras, objetivos y libretas, también encuentran hueco venturas y desventuras propias de un oficio que tiene un razonable espíritu de ubicuidad. En ese ejercicio de observadores públicos y de la realidad colectiva, los fotógrafos de prensa también son sabedores que un día apremia solaz la noticia y en otro se es testigo irrefutable del duelo ajeno.
No puede entenderse el mundo moderno sin el significado y el acento iconográfico que ha producido el fotoperiodismo en centuria y media de recorrido, desde que los avances técnicos y los mecanismos conceptuales (las rotativas de bobina continua, el fotograbado con semitonos o las transformaciones sociopolíticas), permitieron colocarlo en el epicentro mismo de la información. Un lapso que ha servido, con una voluntad de exploración continuada, para reproducir y crear un gran retablo de ilustraciones del todo. Un baño de imágenes, multiplicado tras la vívida era digital, que los medios de comunicación con más o menos acierto se han encargado de poner en danza.

Imagen de motociclismo de David Clares, especializado en esta materia
Y en lo que respecta al vedado gaditano, en el que un servidor está incluido, con gran apego y a lo largo de varias décadas un buen número de profesionales han ejercido este género fotográfico. Como David Clares Pozo, que comenzó a publicar a principios de los 90 en el desaparecido semanario El Puerto Información. Actualmente trabaja en los circuitos de velocidad más importantes y difunde sus imágenes en revistas y plataformas especializadas en el deporte de las dos ruedas a través de su agencia Photoclick. Agustín Álvarez Oreni, que comenzó a publicar a finales de los 80 en El Periódico del Guadalete y continuó haciéndolo en los diarios del grupo Publicaciones del Sur, tanto en El Puerto como en Jerez.

Fotografía de Juan de Dios Corzo del barco Hispania en una de las regatas que habitualmente se desarrollan en la Bahía de Cádiz.
Juan de Dios Corzo Domingo, que también realizó una intensa labor periodística en esos años en las páginas del Información. José Ferrer Morató, colaborador de las páginas del extinto Diario 16, de El Mundo y sus suplementos especiales y hoy metido de lleno en el periodismo gastronómico. Ha viajado intensamente por Europa, América Latina o el Magreb para realizar reportajes de carácter humanista. Javier Ríos Reyes, originario de Málaga, es ingeniero técnico en explotaciones forestales y colaboró algunos años con La Voz de Cádiz para terminar creando la empresa Fotoplanet especializada en publicidad y fotografía aérea a través de un zeppelín teledirigido. Javier Gálvez Castro, polifacético e independiente, ha realizado trabajos para revistas como Parques Empresariales, proyectos editoriales sobre motociclismo, así como cursos a través de su estudio 24x36mm. Jorge Roa Pérez, que desde su posición de funcionario municipal ha nutrido a los medios de las imágenes habituales de la vida política y administrativa de la ciudad como ruedas de prensa, inauguraciones y actos públicos. Asimismo realiza fotografías de los edificios más emblemáticos, la naturaleza, la cultura y las actividades festeras que sirven para ilustrar las distintas plataformas de reclamo turístico e histórico de la localidad; páginas webs, carteles e incluso participa en el proyecto editorial de carácter institucional El Puerto en imágenes.

Fotografía de Fito Carreto de niños bañándose en el río Guadalete a mediados de los 90
Alfonso Carreto Ruiz, Fito, todo un referente del fotoperiodismo de la baja Andalucía que lleva trabajando ininterrumpidamente más de 30 años en estas lides. Aunque ha colaborado con medios como El País y Cambio 16, es conocido por las imágenes que publica en los periódicos del Grupo Joly, especialmente en DIARIO DE CÁDIZ. Destacan sus trabajos relacionados con las regatas y los toros. Ha expuesto en espacios de arte y galerías su obra más personal y pertenece al colectivo sevillano CoberturaPhoto. Andrés Mora Perles, que comenzó a trabajar en la delegación de El Puerto de DIARIO DE CÁDIZ dos años después de su apertura en 1988 y que aún sigue ilustrando la realidad de la ciudad en esas páginas. Durante unos años también lo hizo como corresponsal gráfico en Puerto Real.

Dos imágenes de Borja Benjumeda. A la izquierda jugadores de fútbol de Sierra Leona y a la derecha una "Levantá" de atunes en la costa gaditana.
Borja Benjumeda Lobato, estudió en el IES La Granja y comenzó su andadura profesional en el año 2000 en Diario de Sevilla para posteriormente publicar durante un lustro en Diario de Jerez. Paralelamente ha publicado en la revista especializada en surf 3sesenta así como en la deportiva Don Balón. Es socio fundador de El Independiente.

Imagen de Adrián Morillo del ensayo "Bullfighters from the village"
Existen otras firmas emergentes como Adrián Morillo González, Mauricio Buhígas León o Miguel Ángel Páez Hernández, que han publicado en diversos medios y que cuentan con buena formación académica. Saben combinar sus conocimientos históricos de la fotografía con las técnicas y planteamientos más actuales. Como denominador común están preocupados por la antropología cultural y la sociedad que les rodea tomando imágenes del flamenco, la tauromaquia o los oficios manufactureros. /Texto: José Antonio Tejero.


Varela fue un artista polifacético que no solo destacó en la pintura, sino que fue un consumado ilustrador y un portentoso diseñador gráfico y de piezas de decoración, sin olvidar su labor pedagógica y teórica.






Estudió EGB en el colegio de la calle Gatona conocido como ‘Protección de Menores’, y lueto ‘Manuel Siurot’, desaparecido hoy día y ocupado en su día por grupos e inspiración anarquista. Más tarde pasaría por los Instituto de la Victoria, Instituto Santo Domingo y, en el colegio SAFA-San Luis pasará a formar parte de la primera promoción del Módulo de Técnico Especialista Superior en Educación Infantil, para luego realizar estudios de Magisterio en la Universidad de Cádiz.
INGLATERRA.

No recuerdo de él un gesto de malestar, una bronca o una palabra fuera de tono. Y eso que a alguno se le reventó una vez en su biblioteca una bolsa de canicas. Y eso que las entrevistas surrealistas a las que lo sometíamos nunca aparecieron en aquellas publicaciones, de edición siempre inminente, pendiente de la subvención juvenil que solía acabar dilapidada en una o dos barbacoas.
En el número 20 del Archivo Hispalense del año 1946, (Tomo VII. Pgs. 225-227) está recogida esta «Noticia sobre los ‘belenes portuenses’, que el zamorano Angel Peña Martín enviaba a nuestro embajador del belenismo porteño, Vicente Rodríguez Gimenez, --administrador de Sucesores de Angel Martínez-- y que reproducimos para los lectores de Gente del Puerto.
Entre las poblaciones españolas que se distinguen en la producción de figuras de nacimiento, destaca el Puerto de Santa María, con un taller familiar que ha llegado a alcanzar justo renombre en España e Hispanoamérica. Al tratar aquí este tema, no tenemos otro interés que el de registrar en Archivo Hispalense las noticias que hemos podido adquirir sobre el orígen, desarrollo y estado actual de esta industria , que pone el nombre de nuestra región a la mejor altura en este aspecto de la producción de las figuras de nacimiento.
Los portuenses que, como suele decirse, peinan canas, recuerdan que hace cincuenta años [es decir, a finales del siglo XIX], aproximadamente, la producción de figuras estaba en manos de algunas señoras particulares de la localidad, especialmente en las de dos que, por más conocidas, se les llamaba las muñequeras en razón de su trabajo. Desaparecidas estas señoras, que mantuvieron hasta hace unos cuarenta años [año 1906] el último taller importante, los continuadores trabajaron con mala fortuna y peor orientación, y por repetir constantemente los mismos modelos, produjeron una lamentable decadencia artística. /En la imagen, Hipólito Sancho.
Hace cosa de treinta años [año 1916] un hábil carpintero, llamado Ángel Martínez, hombre ingenioso y con temperamento artístico, quiso elevar el nivel de la industria y comenzó sus tarea recurriendo a escultores para que les proporcionaran modelos adecuados; pero fracasó en el intento, pues solo obtuvo figuras amaneradas sin ningún carácter. Ni siquiera tenían la gracia ingenua y fragante de las tradicionales figuritas toscas de nacimiento. Pero el maestro Ángel era tenaz en sus empresas y decidió acometer de nuevo la tarea, comenzando por perfeccionar sus naturales condiciones para el modelado. Logrados los modelos personales que su gusto peculiar exigía, montó taller y horno y lanzó figuras variadas y graciosas, muy correctas dentro del género; con lo cual despertó el interés de los compradores y dio nueva categoría artística y nueva vitalidad material a lo que ya resbalaba por la pendiente del olvido. /En la imagen, estanterías con la producción de Ángel Martínez. /Foto Colección Vicente Rodríguez.

















