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Por El Puerto han pasado, cumpliendo con sus obligaciones profesionales, bien por elección bien por destino, numerosas personas que han ocupado y ocupan en la actualidad, algún papel relevante en las historias cotidianas, en nuestro tiempo. Tal es el caso del Director de Comunicación de la Radio Televisión Andaluza -Canal Sur- Manolo Casal López, aupado ahora hace un año a su cargo, con una larga trayectoria en el mundo de la comunicación y que vivió en nuestra Ciudad siendo Jefe de Informativos primero y luego Delegado de la Cadena SER. Manolo se implicó con El Puerto cuanto fuera menester, y allí estaba con la emisora más imaginativa en todo lo que hiciera falta a sus paisanos de adopción, orgullosos de 'ser' portuenses. Manolo también compatibilizó sus tareas de radio con la prensa escrita, actuando como pionero con aquel fallido proyecto periodístico que fue El Periódico del Guadalete y a Manolo la Ciudad -la provincia- pronto se le quedó chica. Aquel cañailla, portuense de adopción, cogió sus bártulos y se fue a Sevilla a conquistar un buen sillón.

logocsY la historia se repitió, de redactor a Jefe de Informativos de la Cadena de Radio y luego ya, Director General de Canal Sur Radio: la radio en colores -como afirma Rafael Navas --director de Diario de Cádiz-- de otro amigo e igualmente eficaz paisano: Modesto Barragán.  Hace un año, cuando se comentaba el relevo del Director General de la RTVA, se barajó en la terna a Manolo. Y menos mal que no le dieron dicha responsabilidad porque, todavía, tiene que hacer mucho en Andalucía nuestro Casal. Tiene mucha tela que cortar aún y si lo hubieran designado tan pronto, luego hubiera volado a otras latitudes y esos que nos hubiéramos perdido los andaluces. Ya vendrá el momento. Lo cierto es que hacía falta un gaditano en estos tiempos difíciles para el Departamento de Comunicación y Comercial de la RTVA. Hacían falta la imaginación y las buenas maneras, el entusiasmo y tirar para delante de Casal, y allí, de nuevo, se fijaron en él y le encargaron un difícil y a la vez bonito cometido que ya está bordando: comunicar lo que se hace e implicar a los agentes sociales y económicos con el proyecto de la radiotelevisión andaluza

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Don Tomás Martín-Barbadillo, Paúl, Fernández-Herrera-Dávila y Arozarena, Vizconde de Casa González (Sevilla 1897-1983), fue un asiduo visitante y veraneante en El Puerto. Paraba en casa de Margara Almansa, en la calle Larga, porque, según él decía, era el único sitio donde le ponían orinal en la mesita de noche. Licenciado en Derecho, aviador deportivo, fundador del Aeroclub de Sevilla, Alférez Provisional, tripulador del Zeppelín,... Fue autor de un gigantesco libro titulado "Sevilla, Aeropuerto terminal de Europa" y de otro sobre el Autogiro de La Cierva y era muy diestro en conocer, por muy lejos que estuviera, qué clase de avión surcaba los cielos: Un "Rata", un HeiEnkel...

Así que, presentado voluntario fuera de edad, en la gloriosa Cruzada, lo primero que hizo fue requisarse su propio Fiat "Balilla", con el que iba visitando las torres y prominencias de los pueblos, en donde instalaba vigías y emisoras de radio. Ocurrió en una de ellas que, preguntado Don Tomás, cuyo nombre de guerra era "Rego Ronco", por su teniente "¿Qué ve el vigía?", respondió: "Unos aviones que, por lo majestuoso de su vuelo pertenecen, sin duda, a la gloriosa aviación nacional". Al punto, esos aviones comenzaron a bombardear las posiciones nacionales, por lo que "Rego Ronco" hubo de rectificar: "No, no, no, pese a lo majestuoso de su vuelo, son unos hijos de la....,Corto y cambio".

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Cámara de cine aficionado, rodó, desde el Zeppelín, el año 29, una película sobre Andalucía a vista de pájaro que, sus herederos han entregado, en comodato, a la Filmoteca de Andalucía, como una reliquia.

Don Tomás fue asesor jurídico de muchas entidades y Jefe de Protocolo del Ayuntamiento de Sevilla. Conocedor, por tanto, del nivel intelectual necesario para ser edil, un día me vio con el burrito moruno que me había regalado José de los Reyes "El Negro", me paró y, dándole al burro una palmada en la tabla del cuello, le dijo al semoviente: "A crecer y a ser un buen concejal". Tomen nota. (Texto: Luis Suárez Ávila).

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Vamos a recordar algunos retazos de la historia de una de las más hermosas tabernas que en El Puerto han sido, La Burra, ubicada a escasos metros de la Plaza de Abastos, en la acera derecha de la calle Cielos.

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En 1994 entramos en el local acompañados de Ramón Sordo de la Borbolla, quien estuvo al frente de la taberna, hasta su cierre en Octubre de 1990, durante las últimas cinco décadas. Salvo el polvo acumulado en estos años, que no dejaba de proporcionarle cierto encanto, el local continuaba intacto, igual que hace más de un siglo, con el lógico deterioro que el paso del tiempo conlleva, que más que restarle valor, le añade sabor de lo añejo, de lo que tiene solera y tradición.

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Paseando y parando en cada recoveco de la taberna, por cada recuerdo, tuvimos la ocasión de comprobar que todo continuaba igual que siempre: el típico suelo de losas de Tarifa; los zócalos de azulejos multicolores “de plantilla”; el pequeño hierro junto a la pared para que los parroquianos se limpiaran las suelas del calzado al entrar, cuando las calles apenas estaban empedradas; los gastados mostradores de caoba; los vistosos anaqueles repletos de botellas; la pizarra, el antiguo escritorio y la vieja caja registradora, marca National, americana; las nueve botas de roble; el reloj de pared, por el que no parecía haber pasado el tiempo; y a la izquierda del mostrador, enfilados a un largo pasillo, los once reservados o camarotes, auténticas reliquias de otros tiempos, sin las puertas de vaivén desde que se mandaron quitar cuando vino el Movimiento, aunque Ramón siempre las conservó en su casa. Todo como siempre, si pero ¿desde cuando?.

laburra4_puertosantamariaEL ORIGEN DE LA TABERNA.
Al menos, desde 1863, documentalmente, tenemos constancia de la existencia de este lugar, en la calle Cielos, actual número 104, de una tienda de vinos, aunque no podríamos asegurar que su aspecto fuese semejante al que aún ofrece hoy. Más bien nos inclinamos a considerar que su fisonomía actual se debe a su segundo propietario, Miguel Felices, transformación que se realizaría hacia el año 1880 [...] A principios de la década de los 80 del siglo XIX, Juan de la Portilla dejó la propiedad de la taberna y destilería de la calle Cielos, ocupado en otros menesteres y prestando las funciones de vicecónsul de la República Argentina. El nuevo dueño de la taberna fue Miguel Felices Camino, otro montañés, este de Santillana del Mar, llegado a nuestra ciudad en 1856, cuanto tenía 27 años. Debió ser Miguel un tipo espabilado y de “buenas luces” pues en 1883, cuando ya explotaba la tienda y la destilería era regidor del Ayuntamiento, desempeñando una fecunda labor municipal. [Al fallecimiento de éste la familia se encargaría de la gestión de la taberna, pasando luego a la propiedad del hijo de un dependiente, Norberto, hijo de Benigno Sordo en el año 1910, etapa que siguió hasta nuestros días].

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LA FAMILIA SORDO DE LA BORBOLLA.
Norberto, nacido en la Montaña, en prio, cerca del límite con Asturias y la costa cántabra, tuvo el acierto de llamar a la taberna La Andaluza, el nombre más bonito en consonancia con el local, que podía llevar. En 1910, su especialidad era la manzanilla Argüeso. Dos años después abrió una fábrica de arguardientes, anisados y licores con el mismo nombre, en la calle Ganado núm. 26 (lindera a la pafinicadora La Divina Pastora, ya existente entonces). De aquí salieron los anises Las Tres Perlas y La Andaluza, y años después La Cigüeña, seca o dulce, muy afamada.

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La taberna, a pesar de no ocupar una de las esquinas comerciales del centro, a las que los montañeses, como avispados comerciantes, tenían especial inclinación, si se encontraban en un emplazamiento estratégico. A escasos 30 metros de la calle Ganado y de la Plaza de Abastos, siempre populares y bulliciosas, era un lugar idóneo para que los parroquianos parasen a tomar unos vasos de vino o de aguardiente, al tiempo que, sentados en los reservados, hablaran de negocios y cerraran tratos comerciales.

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LA BURRA
Afuera, en la entrada, los vendedores ambulantes de leche de burra apuraban las ubres, mientras que los más asiduos clientes de la taberna, los arrieros, ataban sus bestias de carga en las argollas dispuestas para tal fin en la fachada. Pensábamos que estas estampas --reales-- podían ser el origen del nombre popular de La Burra, o, quizá, que hiciera referencia al madero utilizado en las bodegas para almacenar las botas, pero no. Resulta que un día, hace mucho tiempo, con plena seguridad antes de 1920, en uno de los camarotes, dos arrieros gitanos se enzarzaron en una agria discusión a cuenta de la propiedad de una burra; que si tuya, que si mía, la disputa concluyó cuando uno de los arrieros apuñaló de muerte al otro. Desde entonces, en recuerdo de aquel suceso, el pueblo comenzó a llamar a La Andaluza, La Burra, y Burra se le quedó para siempre.

moroncillo_puertosantamariaFue habitual parada de célebres personajes populares como Juanillo Paterna; Belita, Luis Agacha, Saldiguera; Alemania, «gran paletón con la picha de papel y los huevos de cartón»; El Chumi; El Camión; Gabriel Guarigua, «Ya se murió Guarigua/ Dios le perdone/ ya se lo llevan volando/ los cigarrones», que decía la copla. En uno de los reservados, nos apuntó Luis Suárez --colaborador de Gente del Puerto--, solían reunirse a cantar romances José de los Reyes “el Negro”, Chamarit, El Caneco y José Morón “Moroncillo”. Cada uno entonaba cuatro hemisquistos, y quien no sabía continuarlo o se equivocaba, tenía que pagar una botella de vino para los demás. (En el centro de la imagen, José Morón 'Moroncillo', con una guitarrra. Fotografía Archivo de LSA).

Como en otros establecimientos, La Burra fue escenario, como no, de algunos robos, como éste que recogió la Revista Portuense el 7 de agosto de 1924, cuyo autor fue el propio encargado del local: «Por el guarda Francisco Díaz Toro fue detenido ayer José Puente García, encargado del establecimiento de bebidas La Andaluza, conocida actualmente por La Burra, el que había sustraído del cajón 125 pesetas. De éstas fueron ocupadas 62 que conservaba en un calcetín, habiendo distraído las restantes. Fue ingresado en la cárcel a disposición del señor Juez de Primera Instancia».

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Norberto Sordo contaba parra el almacenado de vinos propios con dos bodegas. La mayor, con dos lagares, se encontraba arriba de la calle Lechería [hoy  Santa Clara], en donde se criaba el fino Tambor. Y la pequeña, dos números más abajo de La Burra, en Cielos núm. 100, especialmente dedicada a manzanillas, que todavía conserva algunas botas.  Ramón Sordo entró a trabajar con su padre en 1941, cuando tenía 17 años. Tras la muerte de Norberto en 1957 continuó llevando el negocio, ya sin la destilería, hasta que a fines de 1990 cerró el local. Falleció en los años finales del siglo pasado. Con Dios debe estar porque fue un buen hombre.

antonio_ordonez_puertosantamariaDurante años el establecimiento fue sede de la Peña Taurina La Burra, promovida, entre otros, por Juan Marchán, padre e hijo, siendo su titular el maestro Antonio Ordóñez, quien en alguna que otra ocasión, nos dio Ramón, asistió a las tertulias. Cuando escribíamos estas líneas, La Burra, con la finca completa, acababa de venderse. Que será de ella, lo ignoramos. Sólo podemos esperar --y acaso rogar-- que el nuevo dueño no la desmantele y sepa valorar y respetar la fisonomía y los elementos que configuran esta peculiar e histórica taberna, porque a la vez de ser una propiedad privada, también es un patrimonio etnológico --Título VII de la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía-- que El Puerto debe conservar, remozado y revitalizado. No vaya a ser que en un futuro próximo lamentemos su pérdida. (En la ilustración, el diestro Antonio Ordóñez). (Textos: Enrique Pérez Fernández). (Fotografías: Fito Carreto).

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El primer y único Festival de la Canción Juvenil se celebro en los jardines de  “La Ponderosa”, donde hoy se encuentra la cafetería del gallego --Pepe Basteiro, con nótula núm. xxx en Gente del Puerto--, frente a la Comisaría de la Policía Nacional. En esos tiempos lo habitual era organizar bailes y guateques para la juventud. Fue un sábado del mes de Agosto del año 1.968 y estuvo organizado por la Agrupación Cultural Juvenil Memphis, perteneciente a la Vocalía Juvenil de Medusa, siendo en esa época el vocal de música Álvaro Rendón Gómez.

Álvaro, persona emprendedora desde su juventud, perteneció a un grupo de música folk que creó el mismo junto con unos amigos. También por esa época cuando el Cine Macario terminaba la temporada de verano, organizaba bailes en la parte techada donde obtuvo un éxito importante de afluencia de jóvenes, llevando a actuar varios grupos de la provincia.

Este fue el orden de actuaciones:

  1. “Pueblos”, autor: J.A. Zambrano, interpreta: Los Radar’s
  2. “Amor eterno”, autor: José Martín, interpreta: Francisco Calles
  3. “Nora” autor: M. Ruiz Herrera, interpreta: M. Ruiz Herrera
  4. “Súplicas”, autor: A. Gómez Benítez, interpreta: A. Gómez Benítez
  5. “Dímelo”, autor: J. L. Zaragoza, interpreta: J. L. Zaragoza
  6. “Soy vagabundo”, autor: J. C. Rodríguez Rendón, interpreta: Dúo Amisk
  7. “Atardecer”, autor: Inés Monguió, interpreta: Inés Monguió
  8. “Unos que vienen”, autor: Los Radar’s, interpreta Los Radar’s
  9. “Quiero enseñarte a vivir”, autor: J. L. Zaragoza, interpreta J. L. Zaragoza
  10. “Renunciar”, autor: M. Ruiz Herrera, interpreta M. Ruiz Herrera
  11. “Pastorcillo”, autor: J. E. Poullet, interpreta: Los Radar´s
  12. “Vieja balada”, autor: Inés Monguió, interpreta: Inés Monguió

Este Festival fue presentado por Isabel Mata, de El Puerto, recién elegida “Maja de Andalucía” en aquel mismo año y José Antonio Guerrero Torres.

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De izquierda a derecha, Lele, Juande, Julio, Koky y Pete, componentes de Los Radar's, posando para una publicidad del año 1967.

El grupo Los Radar’s interpretó “Pueblos” de Zambrano, “Pastorcillo” de Poullet, el tema “Unos que vienen” compuesta por ellos, fue cambiada por otra que se llamaba “Vivo el amor” también del propio grupo, otorgándose a está canción un premio especial fuera de concurso ya que el jurado consideró a Los Radar’s como profesionales de aquella época y el Festival estaba enfocado a jóvenes noveles de la música.

lavidasigueigual_puertosantamariaEn aquella época el autor de esta nótula tenía una grabadora "Philips" de esas de bobina grande, comprada en "Quicar" y pagada en pequeños plazos. Como estaba casi siempre escuchando la radio que es lo que había en esa época, hablamos de 1.968, aparte de una sola cadena en TVE, emitieron como primicia en una emisora las canciones que se presentarian en el Festival de Benidorm y las grabé. Unos días después estuve con Alvaro Rendón en mi casa preparando el Festival de la Ponderosa, cogí la guitarra y le dije: "--Esta es la canción que vamos a interpretar Los Radar's" y se la canté. Él dijo: "--No esta mal, ¿como se llama?», a lo que le respondí que no le habíamos puesto nombre todavía. Inmediatamente le puso "Unos que vienen". Momentos antes del Festival le dije que iba a cambiar la canción por la otra que era "Vivo el amor" compuesta por "Los Radar's" para el Festival. A Alvaro le pareció estupendo porque la verdad es que no le gustaba mucho "Unos que vienen" así que interpretamos "Vivo el amor". La sorpresa se la llevó cuando unos meses después se escuchó la canción de Julio Iglesias que ganó el VII Festival de la Canción de Benidorm en 1.968 con "La vida sigue igual". Era la misma que yo le canté aquel día en mi casa con la guitarra, desestimándola después para el Festival Juvenil. Yo creo que esa broma no me la perdonará nunca.

No se volvió a celebrar ningún festival de este tipo en El Puerto a pesar de que tuvo una gran aceptación, Alvaro Rendón se marchó a estudiar Bellas Artes en 1.970 dejando esta pequeña historia de la música en el Puerto de Santa María. Gracias Álvaro. (Textos: Francisco Ramírez Tallón).

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Ramón Sánchez Pina nació en la Ribera núm. 41 entonces, en la Casa de la Escalerita el 3 de marzo de 1921. Cuando Ramón contaba apenas un año, su padre Manuel Sánchez Atalaya, se colocó de Sacristán en la Parroquia de San Joaquín a donde se fue a vivir toda la familia, y donde fue bautizado nuestro protagonista, hace ahora 88 años. Con cuatro años cursaría sus primeros estudios -con una amiga- en el Asilo de Huérfanas, con entrada por la calle Diego Niño. Allí estaría poco tiempo, luego pasaría a otra amiga en la calle Melero -con Paca la mujer de Juan Pinto, aunque lo llevaba la hija- cuando la familia tenía dinero para destinar 1 “perra chica” diaria a tal menester.

sanchezpina_monaguillo_puertosantamariaAllí aprendería las primeras reglas y, con seis años se vería de monaguillo, a las órdenes de su padre, el Sacristán, en San Joaquín. Luego estudiaría en el Pósito de Pescadores, en Puerto Escondido, aunque por poco tiempo: hacía falta arrimar algún dinero para la familia y dejó pronto la escuela. (En la imagen, Ramón de monaguillo, en 1926).

PROCLAMACIÓN DE LA REPÚBLICA.
La proclamación de la II República le cogió el 14 de abril con 10 años. Vendrían malos tiempos para la familia porque al padre lo echan de Sacristán de la Parroquia, debido a que su hijo era presidente de la Sociedad de Camareros, una especie de sindicato gremial progresista y porque también otros hermanos de Ramón militaban en partidos de izquierda que no se llevaban precisamente bien, con la Iglesia. Y así empieza un largo peregrinar por diversas viviendas de aquel Sacristán venido a menos y su larga prole -6 hijos- por diversos domicilios: Larga 72 -hoy 74-, Pozuelo, Durango, ...

El padre coloca a Ramón de monaguillo en  la Iglesia Mayor Prioral, donde estará dos meses y luego con el mismo oficio además de mozo, en el antiguo Hospital San Juan de Dios.  También ejercería en el Convento del Espíritu Santo, el Asilo de Huérfanas y las Capuchinas. Un par de años más tarde, en 1933, se va a trabajar en la Papelería Cortés, con Emilia y Elisa, como repartidor y vendedor de periódicos, llegando a ganar 1 peseta diaria, compatibilizándolo con la venta del periódico comunista Mundo Obrero, donde se ganaba otra peseta al día.

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Ramón es el primero de la derecha, con sus padres y hermanos. La fotografía es de 1932.

LA REBELIÓN DE 1936.
En 1936 ya no vendía periódicos. Entra a trabajar como aprendiz, con 15 años, con Pepe Lora en la Carpintería La Palma y de chiquillo en las casetas de playa. El día que se produjo el Desembarco de los Moros en los muelles de El Puerto, el 18 de julio, lo mandaron para su casa.

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Los moros de Franco, camino de Madrid.

Los moros eran seguidos por la chiquillería, alborotadora, que contemplaron como sacaban a los falangistas que estaban presos en la Prevención. En el Ayuntamiento se cambiaron las tornas y organizaron el nuevo régimen; luego fueron a la Casa del Pueblo. Hubo tiros, algunos heridos y los niños desaparecieron, se cerraron comercios y en España y en El Puerto empezaría una nueva etapa que duraría 40 años.

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La Taberna 'La Burra', en una instantánea tomada después de su cierre. (Foto Fito Carreto).

Ramón siempre fue un buscavidas y buscando trabajo llegó a ejercer de freganchín en la Taberna “La Burra” en la calle Cielos, en “La Antigua de Cabo”, en las corridas de toros y en fiestas privadas. Como aprendiz de carpintería ayudaba a su padre, que en aquellos tiempos se ganaba la vida como fotógrafo de comunión, tomando instantáneas a los marineros o a los niños del Batallón Infantil, junto a otros conocidos retratistas de la época de El Puerto como Quico Sánchez o Justino Castroverde.

sasnchezpina_esposa1_puertosantamariaLA GUERRA Y SU NOVIA.
Debido a su papel como repartidor de Mundo Obrero, los Requetés lo quisieron llevar al frente de batalla y para ello lo pusieron a hacer instrucción militar. Pero un amigo le presentó a Juan Ignacio Varela Gilabert que lo introdujo en la organización juvenil de la Falange -los flechas- y se salvó de ir a la guerra. Eso si, todos los domingos y fiestas de guardar, tenía que ir a misa. (En la imagen, Ramón y su mujer, Catalina, el día de su boda celebrada en el año 1946).

Fue precisamente con los flechas que fueron a Rota a escoltar la procesión de la Virgen del Rosario cuando conoció a la que habría de ser su mujer, Catalina Santos Lucero. Estamos en 1938. Y a partir de entonces, domingo si domingo no, se desplazaba a la vecina población a ver a su novia. En 1939, con la mayoría de edad, lo mandan a Utrera a hacer la instrucción para ir, esta vez si, al frente de batalla. Allí conoce Manuel Delgado Almisas, que era practicante, y con él estuvo en el botiquín y haciendo la instrucción durante 21 días, con tan buena fortuna que se acabó la guerra y no conoció la confrontación en primera persona. Vuelta a El Puerto y se coloca de eventual en Bodegas Caballero, primero y luego en Bodegas Terry como arrumbador.

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De izquierda a derecha, Pepe Morillo León, Ramón Sánchez Pina y un desconocido. Foto de los años 40 del siglo pasado.

LA DIVISIÓN AZUL.
En 1941 se incorpora de nuevo al Servicio Militar. Viendo el hambre que había en Cádiz decide enrolarse en la División Azul -al menos comería- ganando 7,50 pesetas al mes. La División Azul --Blaue Division, para el ejército alemán, o la 250 Einheit spanischer Freisilliger de la Wehrmacht--, fue una unidad de voluntarios españoles que sirvió a partir de 1941, y oficialmente hasta 1943, en el bando alemán durante la II Guerra Mundial, principalmente en el frente oriental contra la Unión Soviética.

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En el frente ruso, a la derecha, llevando un carro de artillería.

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En Hoff (Alemania) 1943, poco antes de su repatriación a la derecha del grupo.

Allí estaría con otros porteños, entre otros Pepe Benjumeda, el Neno, con nótula 115 en Gente del Puerto,  pasando dos inviernos de auténtico frío. Fue artillero conductor del 4º de Carros del 2º Escuadrón, llevando también un armón de artillería. Recuerda aún el ametrallamiento aéreo de la columna en la que iba en el frente de Nogolor y también su paso por el Frente de Leningrado (San Petesburgo). De El Puerto fueron unos 25, --en Sevilla se bajaron 4-- regresando los de Artillería, no así los de Infantería que volvieron pocos. Recuerda a Pepe Barragán, Francisco Camacho Ullén, Ramón Ortiz, José Navarro Guerra, Quirós Vergara, Manolo Morillo (de infantería, que no regresó, muerto en Voljow). Ramón hizo amistad con el Cabo Carmelo Gómez Corella, con el que todavía se habla por teléfono.

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En las bodegas Terry, a la derecha con algunos compañeros, entre otros Alex R. Eady, con nótula núm. 391 en Gente del Puerto y Manuel Delgado Almisas, con el que compartió instrucción durante el Servicio Militar.

REGRESO A EL PUERTO.
En 1943 se incorpora de nuevo en Bodegas Terry donde haría de todo: arrumbador, embotellador, pintor, ayudante de carpintero, camarero, ... jubilándose como conserje en 1981, con 60 años. Lleva pues 28 años de jubilado jubiloso, con una memoria impecable, una conversación amenísima y nada pesada ni aburrida, y muchas cosas que contar y compartir que, en una segunda parte esperamos ofrecerles a los lectores de Gente del Puerto.

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Ramón y Catalina, con sus once hijos, en una reunión de aniversario.

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Ramón con sus nietos, no están, todos, en la misma reunión de aniversario.

LA FAMILIA Y EL TRABAJO.
Ramón se casaría en el año 1946 con Catalina Santos Lucero -recientemente desaparecida- con quien tuvo 11 hijos: los nietos y los biznietos siguen de camino. La ceremonia la celebró en la Iglesia Mayor Prioral, fijando su residencia en la calle Luna, 47. En la actualidad vive en un piso en una barriada que no podía tener un nombre más apropiado con su relación profesional: la Barriada de la Vid.

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Con un grupo de compañeros, de camarero.

Ramón, con tanta familia, tenía que seguir haciendo lo que hizo toda su vida: trabajar y compatibilizó sus ocupaciones en Terry con las de camarero -algo que también ejerció en la Bodega- en Los Tres Reyes, el Bar Vicente, el Resbaladero, en la Feria llevando la Caseta de Helo-Libo. Además, participó en la construcción del Depósito de Gasoil en “La Otra Banda”, o cuando estaba parado, acarreando tablillas en el Muelle, e incluso descargando maletas en la Estación. También fue conserje y cobrador de la Asociación Cultural 'Medusa' con nótula núm. 181 en Gente del Puerto, ayudando a sus hijos y  cobrador de la Hermandad del Olivo.

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Catalina y Ramón, el matrimonio duró más de sesenta años.

Su larga prole se tiene que sentir orgullosa de un hombre trabajador, sensible, culto e inquieto que al enterarse de que Gente del Puerto se lee por Internet, no ha dudado en pedirle a sus hijos que le instalasen en su casa un ordenador para conocer -tiene muchas ansias de conocer- que se cuenta de sus paisanos, de las Gente y Habitantes de El Puerto.

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Paco Arniz, durante la inauguración de la Exposición Taurina celebrada en Cádiz en el año 2000, que sería inaugurada por Rafael Román, a la sazón, Presidente de la Diputación Provincial.

Pescar el instante mágico en todo lo suyo y darle consistencia durable a lo efímero e irrepetible, no es que sea difícil, es casi un milagro. Si además, intervienen en él personas y animales, la cosa se pone todavía más complicada. Si a ello se une el tratamiento, con toda propiedad, de la anatomía, los gestos, los ademanes, las vestimentas y complementos y toda la parafernalia, el ambiente, el rumor, el misterio, que rodea un súbito y fugaz momento de gloria, se nos pone casi rayano en lo imposible. Habrá visto Vd. pintores y dibujantes taurinos (Ruano Llopis, Marín, Juan Lara, Humberto Parra...) impresionistas, pero la rara avis es encontrarse con un dibujante de temas taurinos que roza en el hiperrealismo.

El hiperrealismo es una forma sospechosa de dar cuerpo a lo que se observa con la vista, tal cual es. Casi un retrato de al minuto, al vivo; una instantánea de un instante; un photo-matón a mano alzada. El hiperrealismo es sospechoso por el impresionante parecido con la realidad pintada. Del hiperrealismo es tanto más la sospecha, cuanto a lo efímero y fugaz de lo visto, se contrapone lo laborioso y detenido de su plasmación corpórea en una superficie blanca, plana, a la que se le sacan, a fuerza de ver y más ver, luces y sombras que son las que, al fin yal cabo, configuran lo visto.

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De izquierda a derecha, un miembro de la Gestora Pro-Plaza Multiusos en Cádiz, Paco Arníz, Rafael de Paula -a quien se dedicó la exposición- y Gonzálo Córdoba, del Restaurante El Faro, en un día distinto a la inauguración.

El hiperrealismo es el resultado del ejercicio casi científico de la paciente observación para el artista y la suspicacia que barrunta sospechas del escamado que ve la obra acabada. El hiperrealismo es lo vivo pintado, tan al vivo, que es casi un equívoco buscado. Es el reto al original y al presentimiento de un presunto fraude a la vista, al compás y al son. El hiperrealista es una rara avis. Posiblemente un individuo sin alteraciones de carácter, de conducta plana, observador, minucioso, sin reloj, escamondadamente impecable. O a lo mejor no. Sea como fuere, ahí tiene a uno.

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Una faena del diestro local José Luis Galloso, obra de Paco Arniz.

Es Paco Arniz que se ha profesionalizado en el planeta de los toros. Y se ha profesionalizado hasta el punto de tener en el bolsillo su carnet de novillero practicante. Para no ver los toros sino desde el ruedo. Cuando un toro sale por el portón de los toriles, es lo mismo que un lienzo en blanco o un papel impoluto. O al menos el torero lo mira así, como el pintor o el dibujante. Domeñarlo, ahormarlo, sacarle partido y hallar el resultado artístico de lo virgen es la meta del torero, del pintor, del dibujante. Que haya alcanzado esa gloria Paco Arniz, lo podrán Vds. ver. ¡Pasen y vean! Expuestos instantes mágicos, sin trampa ni cartón, libres de sospecha, obtenidos de ciencia propia, detenidos, ... (Texto: Luis Suárez Ávila).

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El pintor Alonso Santiago nació en Cabra, al sur de Córdoba. Egabrense o cabreño, según se mire, aquel hecho marcó su carácter y, tal vez, su andadura. Alonso es hijo de pintor y se familiarizó con el arte en el estudio de su padre. Aunque esta circunstancia apuntaba hacia una relación maestro-discípulo, no fue así. Tal vez intuyó la servidumbre que el sello del maestro estampa sobre la personalidad futura del futuro creador y se formó como autodidacto lejos de él. Sin embargo, en el estudio paterno se le abrió la mirada de pintor y  adquirió importantes percepciones que facilitarían después su aprendizaje. Aquel tiempo en que ejerció de espectador fue fundamental en su formación, y de su padre recibió una carga sin la que, con seguridad, todo hubiera sido trabajoso, menos fluido y, tal vez, imposible.

logoFBBIENAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO DE FLORENCIA.
En su condición de pintor, ha recibido algunos premios estimulantes y ha mostrado su trabajo en multitud de exposiciones colectivas y algunas individuales, quizá la de más renombre haya sido la Bienal de Arte Contemporáneo de Florencia, donde fue artista invitado.

¿PINTURA FIGURATIVA, PINTURA ABSTRACTA?

La mayoría de las veces Alonso Santiago parte de alguna sugerencia figurativa levemente esbozada que no desarrolla. El crítico de arte Antonio Manuel Campoy escribió de él: “le tengo, hoy por hoy, por uno de los representantes más significativos de la figuración nueva” Y añade...”una de las obras más sugestivas de la pintura española actual, una obra solemne y suntuosa”.

portadalisboa_pessoa_puertosantamariaALONSO ILUSTRADOR.
Alonso Santiago ha encontrado en la ilustración de libros y revistas, campo abonado para desdramatizar la trascendencia de la pintura y se ha entretenido en dibujar lúdicamente para lectores de literatura “subidita de tono”, o erótica como gusta decir a otros. Así abordó el encargo de ilustrar la inédita novela de Oscar Wilde, “Teleny”. Después vendrían “Diálogo de Cortesanas” de Pierre Louys, “El libro del gazpacho y de los gazpachos” de José Briz, el “Diccionario de términos taurinos” de Pedro Beltrán, “Europa, Europa...” de Rafael García, “Tercera mitad” de Carlos Álvarez, “Lisboa” de Fernando Pessoa, “El Invisible Anillo”, revista literario-poética...

ALONSO ESCRITOR.
Alonso Santiago es, pues, pintor de amplia trayectoria y bien ganado prestigio, pero también escritor en posesión de algún premio literario que unir a los conseguidos en su más reconocida profesión. Escribe poesía, ensayo, cuentos, relatos cortos, artículos, y  algunas bromas literarias al estilo de Gómez de la Serna, a las que, por respeto a sus greguerías, llamará Ramonerías. Como consecuencia de estas actividades fue finalista del Premio Despeñaperros de poesía y el “Camilo José Cela“ de cuentos, amén de algunas menciones menores. En palabras un tanto jocosas de nuestro biografiado, en la actualidad está ocupado, “como cualquier español que se precie”, en una novela y en un guión cinematográfico.

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Recogiendo el premio de cuentos de Camilo José Cela, del que fue finalista. Trabajó en Madrid, en las clases de dibujo y pintura del Circulo de Bellas Artes y en la Academia Libre de Arte y Letras de San Antón. Tambien colaboró con el Grupo Puzzle.

DE MADRID A EL PUERTO.
Con este bagaje llega Alonso desde Madrid hasta El Puerto de Santa María, pero antes ya había coqueteado con nosotros. De vez en cuando se encerraba en algún apartamento de Valdelagrana para sestear por las playas desiertas del invierno, mirar hacia la Bahía y embarcarse en el Adriano por vivir la singladura de ir a Cádiz, pararse un rato emocionado ante el monumento a “La Pepa”, volver a casa con El Puerto en el horizonte, y penetrar por el Guadalete hasta el corazón ciudadano, una más de las hermosas vivencias que esta población ofrece.

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'Torero' de Alonso Santiago. Tiene obra en colecciones particulares de Cordoba, Madrid, Palma de Mallorca, Huesca, Las Palmas, Tenerife, Valencia, Tanger, Casablanca, Fez, Milan, Vicenza, Pavia, Lisboa...

Alonso dice: “--No fue cosa baladí que aquí aprendiera que los desayunos ya no son triviales y que, para asomarme al día, me instruyera con aplicación en el café con churros, en los molletes con jamón rubios de aceite, o en las vienas enrojecidas por la zurrapa “colorá”. No, no fue cosa baladí”. Y nuestro amigo decidió que este no es un sitio cualquiera, sino el sitio para vivir. Y en el año 2.007, como tarjeta de visita, la sala Alfonso X el sabio se esponjó con una exposición antológica suya, donde la pintura y los visitantes se encontraron  “hasta que la muerte los separe”.

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Vista desde la azotea de Alonso.

Alonso se instaló en un ático del barrio alto que se llenó de flores, desde donde se  otean 360 grados de la ciudad elegida: la Prioral presidiendo la ciudad, la Bahía con Cádiz al fondo, las salinas tras el gran meandro del Guadalete,  Medina Sidonia en el horizonte, la Sierra de San Cristóbal por donde trepan los coches hacia Jerez, Las Beatillas... De aquel paisaje imposible, como homenaje, nacieron algunos cuadros de la exposición.

juanfrancoDesde entonces, a Alonso le han crecido amigos por doquier y  se enfrascó en toda actividad con el entusiasmo de un recién nacido (si antes nació egabrense o cabreño, ahora se siente crecer portuense o porteño). Se le puede ver tanto ante un cóctel de Juan Franco, interviniendo activamente en las tertulias culturales de Razzia Artis en el café Milord, como en un partido de rugby  vibrando como un hincha porteño:  ¡Portu, Portu, Portu...! ¡A la playa!
Este Alonso no se pierde una.

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blasdelezo_museonaval_puertosantamariaSeguramente, para la gran mayoría de ciudadanos y ciudadanas, el nombre de Blas de Lezo les es desconocido. Quizá hayan oído hablar de una fragata de la Armada que lleva ese nombre y la gente de la vela sabrá que hay una importante regata nocturna que organiza el Club de Mar Puerto Sherry -el pasado 2008 asistió el actual Marqués de Ovieco, descendiente de Lezo-. Pero, por fortuna, en los últimos meses la figura del insigne marino vasco Blas de Lezo y Olavarrieta (también conocido como El Almirante 'Patapalo') ha sido difundida a través de conferencias, artículos periodísticos y radiofónicos, cientos de páginas web -algunas de ellas con errores y anacronismos-, varios vídeos que se pueden visionar en www.youtube.com y libros como el de Carlos Alonso Mendizábal: Blas de Lezo, el Malquerido, de la Editorial Dossoles o el de José Manuel Rodríguez El Almirante Blas de Lezo, el vasco que salvó el Imperio español, de la editorial Áltera .

Existe además una plataforma ciudadana que está recabando firmas para que el Ayuntamiento de Madrid le dedique un vial o una plaza al gran almirante, como ya existe en otras ciudades españolas y colombianas, y reconocer así al gran militar --"el terror de los ingleses", "el marino que surgía de la niebla"-- que fue este guipuzcoano de Pasajes.

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La memoria de Lezo es honrada por la Armada Española, donde su nombre se recuerda con el mayor honor que puede rendirse a un marino español, siendo costumbre que exista siempre un navío de la Armada bautizado con su nombre. El último, una fragata de la clase F-100, la Blas de Lezo (F103), que encalló en 2007 durante unos ejercicios de la OTAN en Escocia. Curiosamente, no es el único barco con este nombre que sufre percances, ya que el crucero Blas de Lezo se perdió en 1932 al tocar un bajío frente a Finisterre. (Dibujo: Revista Naval).

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En la imagen, detalle de la estatua erigida en honor de Lezo en Cartagena de Indias (Colombia). Muchas de los cuadros y dibujos existentes del Almirante, procuran disimular desde el punto de vista del autor -como en la fotografía- los defectos físicos del personaje, que blasedelezo_dibujo_puertosantamariase fueron acentuando en los distintos frentes en los que participó. Era tuerto, cojo y manco. (Foto Juan Carlos Muñoz).

Todo lo anterior ha contribuido a que su intensa carrera en la mar y su azarosa vida sean conocidas por un mayor número de personas. Desde su alistamiento como guardiamarina a los 12 años -1701- en la flota francesa, hasta su muerte en Cartagena de Indias (Colombia) en 1741 tras infringir una severa derrota a la imponente armada inglesa del almirante Edward Vernon, participó en numerosas batallas de forma valerosa y con una estrategia fuera de lo común. Fue herido en varias ocasiones y, a los 25 años, había perdido una pierna -sustituida por una de madera-, la movilidad de un brazo y la visión de un ojo.

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La fragata de Blas de Lezo contra el navío Stanhope

blasdelezo_tuerto_puertosantamariaLas diferencias de estrategia que mantuvo con el virrey de Nueva Granada, Sebastián Eslava, en la defensa de Cartagena hizo que éste conspirase contra el marino (en el cuadro de autor desconocido que aparece a la izquierda de este texto) y el rey Felipe V actuase de tal manera que su determinación ocasionó a su familia la ruina económica y social, hasta el punto que ni siquiera pudieron pagarle una sepultura digna, por lo que se desconoce su enterramiento. Incluso después de muerto fue destituido. Finalmente y, pasado un tiempo, fue rehabilitada su figura y el 26 de agosto de 1760 el Rey Carlos III le otorgó, a título póstumo, el Marquesado de Ovieco, que recayó en su hijo Blas Fernando de Lezo y Pacheco, el cual fue investido en diciembre de 1771 por el Rey como maestro de ceremonias de la Orden de los Caballeros de las Grandes Cruces de Carlos III. Gracias a este reconocimiento, los descendientes de Lezo empezaron a obtener privilegios y nombramientos y a emparentarse con la aristocracia del país. Tomás de Lezo y Pacheco murió en Santa Cruz (Bolivia) en 1782, siendo gobernador.

blasdelezo_estandarte_puertosantamariaUn sobrino de los anteriores, hijo de una hermana, llamado Alvarado Lezo, llegó también a ser Almirante. Blas de Lezo y Castro, Marqués de Ovieco, fue nombrado Académico de honor de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1815. Otro Lezo, José Lezo y Vasco, durante el período 1858 a 1900, año de su muerte, fue Senador vitalicio, además de llevar el título del Marquesado. En la actualidad, el título está regentado por Antonio Marabini y Bérriz. (En reconocimiento de sus servicios al Rey, este le concedió en 1731 como estandarte para su capitana la bandera morada con el escudo de armas de Felipe V, las órdenes del Espíritu Santo y el Toisón de Oro alrededor y cuatro anclas en sus extremos).

LOS LEZO EN EL PUERTO.
Tras estas sucintas reseñas, pasamos a la finalidad principal de este artículo, la estancia de los Lezo en El Puerto de Santa María. El almirante ya había estado en 1719-20 y en 1730 en Cádiz. De allí partió, ya viviendo en El Puerto, el 3 de febrero de 1737 hacia Cartagena dirigiendo la que sería la última carrera de Indias y donde encontraría, como ya se ha reflejado, su fatal destino.

larga70_puertosantamariaTras las investigaciones realizadas en los padrones de la época por Miguel Ángel Caballero Sánchez -historiador de Patrimonio Histórico de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de El Puerto- al que agradezco su constancia y dedicación ya que, sin sus aportaciones, no se hubiesen podido divulgar estos datos que se relatan a continuación, hemos podido saber fehacientemente tras el estudio de los padrones de la Iglesia Mayor Prioral que Blas de Lezo, su mujer, Josefa Pacheco Bustos -una criolla peruana con la que se había casado el 5 de mayo de 1725 en Lima- sus hijos y un criado (¿?) afroamericano llamado Antonio Lezo, vivieron desde 1736 en una casa de la calle Larga, para ser más exactos en Larga, 70, hoy reconvertida en apartamentos de alquiler. Tras su muerte, su viuda -conocida en la localidad como 'La Gobernadora'- y sus hijos permanecieron en ella hasta la muerte de ésta el 31 de marzo de 1743. (En la imagen, la 'Casa de la Gobernaora', hoy Apartamentos 'Larga 70').

blasedelezo_firma_puertosantamariaA la izquierda, firma del Almirante Blas de Lezo.

La Excma. Sra. Doña Josefa Pacheco fue enterrada en el Convento de Santo Domingo, sito en la calle del mismo nombre. A partir de esta fecha, los descendientes de Blas de Lezo desaparecen de los padrones portuenses. Durante su residencia en la ciudad, el Cabildo municipal, siendo conocedor del prestigio del almirante, hizo a su familia diferentes concesiones, entre las que destacó una toma de agua para la casa. Hasta hace pocos años, la ciudadanía portuense siguió llamando a la mansión casa de 'La Gobernaora'. (Texto: Juan Ig. Domínguez Gil).

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Placa conmemorativa descubierta en el día de ayer, situada en la fachada de la casa donde vivió el almirante. (Foto: Vicente González Lechuga).

DESCUBRIMIENTO DE PLACA.
El alcalde Enrique Moresco, el almirante de la Flota (Alflot), Juan Carlos Muñoz-Delgado, el contralmirante Juan Rodríguez Garat comandante del Grupo de Unidades de Proyección de la Flota (Congruflot) y la presidenta del Club de Mar Puerto Sherry, Elena Colomer, presidieron ayer sábado, 21 de noviembre de 2009, el solemne acto de homenaje al almirante Blas de Lezo, con el descubrimiento de una lápida en el que fuera su domicilio en El Puerto y que su familia ocupara hasta 1843, en la calle Larga, 70.

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El acto contó con la participación de la Banda del Tercio Sur de la Armada que interpretó la marcha militar 'Almirante Blas de Lezo', original del joven compositor Joaquín Drake, quien estuvo presente en el acto. (Foto: Vicente González Lechuga).

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El reloj de sol, visto desde la calle Cruces. (Foto: Jacinto del Buey Pérez).

El reloj de sol de la fotografía está situado en en la esquina de la calle San Sebastián esquina y vuelta con Cruces. Me impactó de tal manera que pasé mucho tiempo observándolo y ampliando la foto para apreciar sus detalles. Lo primero que llama la atención es su color amarillo "chillón", que lo hace visible a gran distancia, después, cuando te acercas a él ves que es un reloj muy humilde. Está pintado en la pared, pero se aprecia que la persona que lo hizo dominaba muy bien los principios de la Gnomónica (*). En realidad son dos relojes, el que da a la calle Cruces (a la derecha) es un reloj declinante a Levante con los números arábigos. El reloj de la Calle San Sebastián, está mejor orientado hacia el Sur pero en este caso es algo declinante a Poniente, ya que la línea subestilar está prácticamente encima de la una. En este reloj el limbo está marcado con números romanos. Según dice el catálogo de la Asociación de Amigos de los Relojes de Sol, (pincha aquí), es muy exacto, cosa que pude comprobar cuando fui a verlo. Sus coordenadas son las siguientes: 36º 36’ 01’’N  6º 13’ 50’’W. En los bajos de esa casa había un bar que evidentemente se llamaba "Bar el Reloj". [Quedan los restos de un anuncio de plástico, de color rojo de dicho bar que simula un reloj de Cuco, en la esquina].

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El reloj de sol, visto desde la calle San Sebastián. (Foto Jacinto del Buey Pérez).

¿QUE ES LA GNOMÓNICA?
(*) Gnomónica. (Del lat. gnomonicus). f. Ciencia que enseña el modo de hacer los relojes solares. ?gnomon. (Del lat. gnomon). m. Indicador de las horas en los relojes solares más comunes, frecuentemente en forma de un estilo.

Desde pequeño me han fascinado los relojes de sol. Nunca me pasan desapercibidos, cuando cruzo una plaza, o ando por una calle, donde hay un reloj de sol, es como si un imán me atrajera la mirada hacia él, haciendo que todo pase a un segundo plano. Incluso la nomenclatura usada para referirse a sus diferentes elementos me parece fonéticamente armoniosa, es como si escondiera grandes misterios esotéricos: "gnomon", "línea subestilar", "limbo", "meridiana", etc.

Cuando alguien, profano en la materia, observa un reloj de sol automáticamente mira su reloj de pulsera para tras un momento de confusión argumentar, "Ese reloj no marca la hora bien". Cuando le dices que es el suyo el que marca una hora equivocada, suele responder, "¡Eso como va a ser, si mi reloj varía segundos al mes!".

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Una foto del reloj de sol fue enviada por el porteño Antonio Ramón a Antonio Castillo, sevillano, autor de esta nótula. Lamentablemente, el estado del edificio puede hacer que este histórico medidor del tiempo, desaparezca un día, fruto de la desidia, la ruina o la no adecuada aplicación de las medidas de protección de Casco Histórico de El Puerto. (Foto Antonio Ramón).

¿CUANDO AMANECE, DE VERDAD, EN EL PUERTO?
En El Puerto amanece 14,4 minutos después que en Castellón (por allí pasa el Meridiano 0). En Sevilla amanece 24 minutos después que en Castellón, y en Coruña 33,6 minutos después. Por lo tanto un reloj en El Puerto debía de marcar aproximadamente un cuarto de hora menos que en Castellón.

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Amanecer en El Puerto de Santa María. (Foto de Javier Sánchez).

[Pero para eso están los usos horarios, que marcan a un territorio. Geográficamente, se llama huso horario a cada una de las veinticuatro áreas en que se divide la Tierra, siguiendo la misma definición de tiempo cronométrico. Se llaman así porque tienen forma de huso de hilar o de gajo de naranja, y están centrados en meridianos de una longitud que es un múltiplo de 15°.
Actualmente, la definición de huso horario se basa en las fronteras de países y regiones, y sus límites pueden ser bastante irregulares. En este sentido, a veces se usa el término zona horaria. El Tiempo Universal Coordinado (UTC), centrado sobre el Meridiano de Greenwich define nuestros horarios y despertares, cambios de horario en invierno y verano y diferencias con otros países de nuestro entorno europeo, donde adelantamos otra hora más.
En El Puerto vivimos en la zona horaria de Europa Occidental: UTC+1]

relojsolportatilEl tiempo varía 4 minutos por cada grado de longitud. Conociendo la longitud del lugar, si multiplicas los grados por cuatro hallarás la diferencia horaria con el meridiano 0. También debes de tener en cuenta que los países añaden o quitan horas para aprovechar la luz (en España la hora oficial es GMT+1 en invierno, y GMT+2 en verano). En definitiva que lo que marca el reloj de pulsera es una hora de conveniencia, y no la hora real del lugar donde estamos.Por último me gustaría resaltar que los relojes de sol suelen llevar una leyenda que los hace más enigmáticos, si cabe, y yo voy a colocar aquí una como fin de la entrada: "Omnes feriunt, ultima necat". Que traducido quiere decir: “Todas (las horas) hieren, la última mata”. (Textos: Antonio Castillo). (En la imagen, reloj de sol portable).

FICHA TÉCNICA.

  • Autor/De - fecha, hora foto: Jacinto del Buey Pérez - 18 de junio de 2007, 11:59
  • Lugar: San Sebastián 22 esquina y vuelta con Cruces,
  • Coordenadas, altitud: 36º 36' 01.22'' -6º 13' 50.26'' (36.600335,-6.230623) (Pulsar en el enlace para ver el mapa de situación).
  • Autor - fecha reloj: Desconocidos.
  • Descripción: Reloj doble con caras a levante y meridional, ambas con ligera declinación hacia el alba, pintado en la esquina con gnomones bien colocados. El reloj indica muy bien las horas. (Asociación de los Amigos de los Relojes de Sol. AARS)

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Fray José Cordero de Torres, religioso lego del convento de San Francisco de El Puerto, nació en nuestra Ciudad en 1718 y falleció en 1797. Construyó el reloj de la torre de la Giralda de Sevilla, empezándolo en 1757 y terminándolo en 1764 'obra de singular valía --dice una popularísima descripción impresa-- por la exactitud con que funciona y la belleza de su construcción'. "La campana será o no la misma del reloj primitivo, que cambió por el suyo Fray José Cordero; pero  allí está el primoroso artificio, saturando de espiritualidad las horas de Sevilla" (Mariano López Muñoz). Realizó la reja de la Capilla de San Pedro de la Catedral hispalense, terminándola en 1780. Igualmente realizó los cuadros de cobre que se conservan en la Sacristía de la Prioral y el reloj de la torre del Convento de San Francisco. Tiene atribuido, aunque sin confirmar, la reja del entrecoro de la Cartuja de Jerez. (Foto: Francisco Sánchez).

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