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Tras veinte años ausente de El Puerto el chef portuense, que triunfó en el restaurante Focolare de Madrid (ver nótula núm. 551 en GdP), se establece en Jerez en un establecimiento situado en la avenida Alvaro Domecq donde elabora una cocina “al detalle”: Ajonegro.
 
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Cada vez que describe un plato te dan ganas de comértelo. Precisa la forma en que lo hace, como cuida cada detalle. “A las salsas no le pongo la verdura, tan sólo el jugo que sueltan, quedan muchísimo mejor”. El caldo de cocer las gambas lo reduce para luego incorporarlo a la ensaladilla. Es de los pocos que ejecuta ya recetas de cocina internacional como el steak tartar o el roast beef que sirve a la manera inglesa con puré de patatas y guisantes.

Roberto Romero Miura nació en Sevilla, aunque al poco tiempo se trasladó a El Puerto de Santa María. Desde pequeño estuvo relacionado con el mundo de la alimentación. Su padre, Roberto Romero Laffite (ver nótula núm. 333  en GdP) regentó “Conservas Sur” una legendaria empresa con sede en El Puerto y que hacía conservas tanto vegetales como de pescado.

Estudió en Madrid en la Escuela Sol donde adquirió ya sus primeros conocimientos técnicos como cocinero. En ese mismo periodo ya toca su primer gran restaurante “Lúculo” donde estuvo haciendo prácticas. Su primer trabajo, ya finalizados sus estudios sería en El Puerto de Santa María en el restaurante Pasta Gansa. Precisamente ahora, 20 años después, vuelve a trabajar con el mismo empresario Jorge Manrique, el mismo que ahora ha abierto Ajonegro en la avenida Alvaro Domecq de Jerez, en los bajos del Hotel NH, donde Roberto ejerce de jefe de cocina.

Durante estas dos décadas Roberto ha trabajado en Sevilla y, sobre todo en Madrid, donde regentó durante 11 años el restuarante “Focolare” donde, a pesar del nombre del establecimiento, ejercía una cocina gaditana en la que no faltaban ni las ortiguillas, ni el pescado frito, ni las tortillitas de camarones. De postre triunfaba el tocino de cielo. Su cocina llegó a captar el interés de importantes críticos gastronómicos: Julia Pérez, crítica del ABC de Madrid elogiaba en una de sus crónicas sus tortillitas de camarones: “doradas, ligeras y crujientes, como una filigrana con marcado sabor a marisco”.

Ahora con 46 años Roberto vuelve a su provincia  y con la intencion de quedarse en la zona. Por el momento está funcionando con una carta provisional para la apertura del establecimiento pero quiere renovarla para introducir más especialidades. Han optado por una carta corta, 20 platos. Es la idea que se está imponiendo. Huir de las grandes cartas para así garantizar la frescura del producto.

Pero lo fuerte del local serán las sugerencias de temporada. Para eso gran parte de las paredes de Ajo negro son pizarras en las que se puede ver el despiece de una vaca o de atún de almadraba además del anuncio de platos de atún, de salmorejo o de unos tomates “Raf” aliñados con aceite de Olvera, una ensalada muy de Jerez que es un plato bendito cuando se hace en condiciones.

La decoración de Ajo Negro es del propio Jorge Manrique y de Christian Harhoff. Hay aire de gastrobar con grandes pantallas de luz en el techo, mesas altas y bajas que se alternan por el salón, cocina a la vista del público, grandes cristales que iluminan el local y una amplia y cuidada terraza en la avenida Alvaro Domecq.

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Terraza Ajo Negro, en Jerez.

La carta alterna tapas y platos para compartir. Es la misma en todo el local. Lo mismo te puedes encontrar una selección de quesos de la Sierra de Cádiz o jamón ibérico de bellota de Extremadura que las propuestas elaboradas de Roberto Romero. Uno de sus fuertes son las croquetas. Las hace de bacalao y de jamón y son de esas, señala, de masa casi vaporosa. La masa debe estar fría de frigorífico para poder empanarlas bien, pero luego la esponjosidad es la que cautiva a los que las comen, asegura el cocinero. Se sirven solas, huyendo de la moda actual de acompañarlas con salsas para mojar.

Las propuestas son de cocina internacional, una asignatura complicada de encontrar ahora en hostelería. La temporada de atún se aprovecha con un sashimi (pescado crudo cortado en lonchas finas) o un tataki. Al roast beef, un plato típico inglés difícil de encontrar en la provincia se une otro clásico, el steak tartar, una masa de carne picada y aromatizada. Hay también huevos “Benedictine” otro plato de cocina internacional en el que un huevo escalfado se acompaña con una salsa holandesa, díficil de conseguir, y el toque personal del cocinero un pisto de verduras.

Está también presente la cocina peruana, ahora de moda con un “tiradito” de peza mantequilla y trufa. Para los clásicos la opción es un bacalaco confitado con pisto y un pil pil que se realiza con ajo negro. Este producto es el que da nombre al local. Se trata de un producto venido desde Oriente. Son ajos normales que se someten a un proceso de fermentación con el que se consigue que su color se oscurezca, de ahí su nombre, y que también su olor y su sabor sean mucho más suaves.

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Los huevos benedictine, uno de los platos de Ajo Negro.

Pero en la carta también hay propuestas de la tierra como la ensaladilla de gambas, otra tapa estrella de Jerez. La de Roberto sólo lleva patatas, gambas y mayonesa y se enriquece con una reducción del caldo de cocer el marisco. Con los chicharrones especiales de Chiclana se prepara un plato en el que se acompañan de lascas de queso payoyo de Villaluenga y un pesto (salsa italiana con ajo, aceite y albahaca) de tomates secos.

Hay también carrillada al vino tinto y unas alcachofas que el cocinero prepara de una forma singular, confitando solo la parte blanda en aceite y luego abriendo las hojas para que parezcan una flor. Tienen también chuletón de vaca retinta hecho al carbón. La idea es incorporando más especialidades como las manitas, un plato que triunfó también en Madrid. /Texto: Pepe Monforte.

 

 

pablojfdezcastillo_puertosantamariaPablo José Fernández Castillo nace en Cartagena en 1976. Era alcalde de El Puerto Manuel Martínez Alfonso y S.M. el Rey nombraba a Adolfo Suárez presidente del Gobierno. Primogénito de tres hermanos, sus padres son naturales de Cartagena y Vigo, respectivamente. En El Puerto ha vivido en la calle Aurora, Parque Europa y Carretera de Sanlúcar.

Ha estudiado en el Instituto Santo Domingo, cursando estudios superiores fuera de El Puerto. Ha estado dedicado 15 años a los Recursos Humanos, destacando en los últimos tiempos las posiciones de Jefe de Personal de S&G, director de RRHH para la cadena Barceló Hoteles, así como de Brassica Group. Y desde hace unos meses, gerente de Brunch & Koffee, en la calle Luna 22, donde estuvo durante once años la Oficina de Turismo.

Para Pablo, El Puerto proyecta desde la distancia una imagen de Ciudad hospitalaria y acogedora, con unas playas magníficas y calidad de vida. La imagen de El Puerto hace 25 años es en esencia la misma que la de hoy en día. Tras varios años en Madrid por motivos profesionales, Pablo aprecia cambios con la modernización y el desarrollo urbanístico propio de estos últimos años, aunque respetando su aspecto de ciudad abierta al mar, con un importante pasado, patrimonio histórico y un tamaño, servicios y censo de población que la hacen una Ciudad ideal para vivir y constituir una familia.

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Foto de Graduacion de ESIC.

Nuestro protagonista abre Brunch & Koffee convencido de su apuesta firme en nuestro casco histórico, “responsabilidad que tenemos todos los portuenses con nuestro legado: entre todos se debe potenciar y apostar por El Puerto”.

Aficionado al deporte en general, El Puerto dispone de instalaciones naturales y municipales para la práctica, entre otras actividades el ciclismo, jogging, kayak, fútbol… Disfruta de las playas en familia, del casco antiguo, lectura relacionada con la narrativa histórica, networking, … Tras vivir durante 20 años, en dos etapas separadas de su vida en El Puerto, se siente de aquí, como un portuense mas, totalmente identificado con su Ciudad donde está afincado con su mujer y su hijo.

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Fachada de Estudios Pantoja cuando estaba situado en la calle Larga, donde luego fueron los muebles y, con posterioridad una entidad bancaria. En la planta superior se encuentra en la actualidad la Sala de Esgrima 'Adalid'. La ciudad siempre contó con buenos y prolijos estudios de fotografía regentados por profesionales independientes e innovadores que desarrollaron una intensa actividad.

Según dicen los decires los fotógrafos de estudio o de galería como también eran llamados, siempre fueron un miembro más de la familia, teniendo en cuenta que cámara en mano se encontraban en los acontecimientos más sobresalientes de la misma, en todo un recorrido de la vida de lactantes a senectudes.

Era la época donde se iluminaba para embellecer con naturalidad, se revelaba el material con recelosas fórmulas químicas aprendidas de antaño, se retocaban las placas a mano con pinceles de un solo pelo y sobre todo donde la figura del fotógrafo en la sociedad era un hermoso y respetado oficio nada desvirtuado.

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A la izquierda, Estudios Pantoja en calle Ganado. A la derecha José Pantoja Leal en los años 20 del siglo pasado.
ESTUDIOS PANTOJA.
Fundado por el asidonense José Pantoja Leal (1907-2000). Hombre versátil que además de la fotografía se dedicó a la representación de máquinas de coser Singer, a los créditos Rucas e incluso al mobiliario del hogar. El estudio fotográfico primigenio se encontraba en la calle Larga 80, donde además de atender a los portuenses, se destaca la intensa actividad realizada en los inicios de la Guerra Civil en 1936 para los carnets de afiliación de los soldados (muchos de ellos italianos). Con posterioridad el oficio lo aprende y lo ejerce hasta los años 90 su hijo mayor José María Pantoja del Puerto (1928-2001), que trasladado en calle Ganado 14, sigue realizado hasta su jubilación fotografías para las tarjetas de comuniones y álbumes de bodas.
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A la izquierda, Antonio García fundador de estudios Garpre . En el centro con su esposa y retocadora Presentación Cómez Oller en los años 60 y a la derecha su hijo Manuel.
ESTUDIOS GARPRE
Fundado el 1 de abril de 1960 por Antonio García Estévez (1920-1990) y en la que ayudaba siendo una magnífica retocadora su esposa Presentación Cómez Oller (de ahí el nombre Garpre, de García y Presentación). El estudio estaba ubicado en la calle Luna 5. Se especializaron en retratos y recién casados (antes los novios se desplazaban al estudio fotográfico nada más terminar la ceremonia). Andando el tiempo es su hijo Manuel García Cómez (1945) quien además de realizar las labores propias del estudio, comienza a trabajar en el exterior del mismo para el Club Mediterráneo, la firma bodeguera jerezana González Byass o el parque acuático entre otros clientes con los que mantiene una larga relación laboral. La actividad de Estudios Garpre concluye en 2003, pero debemos mencionar en este sentido que existe una tercera generación de fotógrafos en la figura del hijo de Manuel García, Victor M. García Ruiz (1974) pero ya bajo la denominación comercial de Fotoartistica Oller (que toma el apellido de su abuela) y que actualmente se mantiene en activo en la Avenida El Tejar 10.
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Cinephot: a la izquierda y en el centro Antonia García Morales a mediados de los 70 y a la derecha el fotógrafo Antonio López Morilla
ESTUDIOS CINEPHOT
Fundado en 1975 por Antonio López Morilla (1926-2000), su esposa Antonia García Morales (1937) y su hermano José María (1942-1988). Dos años antes se instalan aquí venidos de la ciudad marroquí de Fez residentes desde 1960, donde ya tenían dos estudios fotográficos. Con anterioridad habían viajado por Francia y Argelia donde Antonio realizaba fotografías de reportaje y moda que se publicaban en las revistas ilustradas del momento.
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Fotografías realizadas por Antonio López Morilla fundador de Cinephot.
En 1973 llegan a El Puerto y compran un local en calle Larga 84 para instalar un completo estudio con todos los adelantos técnicos: fondos pintados, cámara de placas Sinar 9x12 y Rolleiflex 6x6, un laboratorio a color…etc, así como la venta de material para aficionados que demandaban películas y revelados de copias, quedando divididas las funciones en Antonio como fotógrafo, realizando fundamentalmente retratos, bodas, bautizos y comuniones, José María en el laboratorio revelando las copias y Antonia, de gran personalidad y don de gentes, en la atención al público y como ayudante de su marido en el estudio. Cinephot es actualmente el estudio fotográfico más antiguo de la ciudad ya que sigue en activo gracias a la figura de José Luis Ramos Cairón y Ana María Guerrero García (sobrina de los fundadores), de los que hablaremos más adelante, en una siguiente entrega. /Texto: José Antonio Tejero.

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Jan de Clerck nació en la ciudad de Kortrijk, en Flandes Occidental, hace 70 años, pero su vida la marcó el viaje de novios que hizo en 1969 a Rota. Si bien había estudiado Derecho, carrera que nunca ejerció, vino a hacerse cargo de un hotel, en parte de propiedad familiar, en Rota. Su mujer Caroline también nació en la misma zona. Se conocieron y casaron. El matrimonio tiene tres hijos: Stefaan, Ann y Sophie, que trabajan en el grupo hotelero de sus padres, Hoteles Andaluces Con Encanto (HACE), en la provincia gaditana, que agrupa los hoteles Jerez, Villa Jerez, Guadalcorte Park, Playa de la Luz y Duque de Nájera, gestionando, además, el Hotel Puerto Sherry. Es Cónsul de Bégica en la provincia de Cádiz, cuya nacionalidad conservan con mucho orgullo tanto él como sus hijos, nacidos en Jerez: “Mis nietos tendrán ya la doble nacionalidad”. Preside la Estación Náutica Bahía de Cádiz. Vive en El Puerto de Santa María.

Sobre la corrupción política, asunto de triste moda, opina que “no influye tanto, porque desgraciadamene la corrupción está en toda Europa, en Holanda, en Alemania... Aunque aquí parece que somos los campeones. En realidad esto viene de que en las últimas generaciones mucha gente vive de la política, y esa es la consecuencia. Pero esto ya empezó con el Mercado Común y la cantidad de instituciones que se crearon y la cantidad de gente que se metió a vivir de eso, y que pagamos entre la gente que trabaja como usted y yo”.

Este era el discurso que ofrecía a políticos, colaboradores y amigos, con motivo de su 70 cumpleaños en enero de 2013: “El 31 de Enero hace 70 años nací en Bélgica en  plena guerra mundial. El 31 de enero de 1943. Mi padre, joven abogado, había construido un bunker en el jardín de la casa para proteger la familia que eran mi madre mi padre y yo recién nacido, contra los eventuales bombardeos de los alemanes. Los vecinos decían que estaba loco. Pero cuando sonaban las sirenas  en la torre de la iglesia avisando  un bombardeo aéreo alemán quiso entrar en su bunker  con mi madre y yo pero no había sitio. Los vecinos se habían instalado dentro. Todo esto y muchas cosas más he sobrevivido allí en Flandes, que no es Walonia. Que los dos, junto con algunos de Bruselas (los que más ruido hacen), forman la nación que se llama Bélgica. Parece que hay situaciones parecidas en el mundo.

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Hotel Puerto Sherry visto desde la marina del puerto deportivo.

Así, 26 años mas tarde llegamos a Rota. Fue el 17 de Abril de 1969. Llegamos a Rota porque mi padre y mi tío Roger junto con otro socio en estos tiempos habían comprado la Almadrabade Rota  ala Excma. Diputación de Cádiz, donde Don Álvaro Domecq Romero era Presidente. Esto pasó hace  48 años (en 1965) y esto no era tan lógico  en estos tiempos. Vender un patrimonio público a unos señores extranjeros. O podría ser que don Álvaro en estos tiempos tenía  ya una visión turística de la Costa de la Luz que algunos no tienen todavía el día de hoy.

 Vinimos con el coche cargado hasta el techo y pasamos por Sevilla donde se celebraba la feria de Sevilla alrededor de los Juzgados actuales. Paramos y aparcamos delante de un kiosco de feria y dimos un paseo. Esto no lo habíamos visto nunca, Continuamos el viaje. Llegamos a Rota y nos instalamos en una casa alquilada en Arroyo Hondo, cerca del hotel Playa de la Luz.

Empezamos a trabajar el 1 de Mayo. Día que descansa todo  el mundo, especialmente los sindicalistas que necesitan más descanso que otros. Pero después de la feria de Sevilla, vimos la feria de Jerez. de El Puerto Santa María, Rota, Chipiona, Sanlucar y tantos mas. Un descubrimiento. Y rápido conocimos también el vino de Jerez. Otro descubrimiento. Había buen ambiente y nos adaptamos rápido.

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La familia de Jan de Clerck.

Pero había que trabajar y trabajar, y viajar para buscar turistas. Ir a llorar para conseguir un pequeño contrato de los tour operadores belgas, alemanes e ingleses. Nadie conocía la Costa de la Luz en el extranjero. Por fin, después de muchos años se abrió la Costa de la Luz con la apertura del aeropuerto de Jerez para tráfico civil. Durante muchos años hemos hecho un trabajo de pionero en esta provincia. Y ahora ya son 44 años. Fue muy bonito. Era un turismo más romántico. Se trabajaba con el corazón y los sentimientos… Ahora se habla solo de números, rendimientos, revpar, ebitda, web, Internet y todas estas palabras complicadas que hacen a uno sentirse de vez en cuando totalmente amortizado en esta profesión.

...continúa leyendo "1.746. JAN DE CLERCK. Empresario turístico."

justinocastroverde__puertosantamariaHace unos días escuché decir "La culpa la tiene Castroverde". Y, la verdad, hacía tiempo que este dicho que se hizo proverbial en nuestra Ciudad no lo escuchaba. Pero es que hay dichos y giros que han dejado de usarse, o si se usan, la gente que los oye, no les dan el sentido, ni saben su significado.

"La culpa la tiene Castroverde". Es un dicho portuense con personaje, como aquellos dichos que Don Luis Montoto Raustentrauch estudió en su rara obra de "Personajes, personas y personillas que andan por tierras de ambas Castillas" (Sevilla, 1902): refranes, dichos y proverbios en que se cita a una persona, verbi gratia, "Eres más feo que Picio" y daba toda una papeleta erudita sobre el personaje.

Pues bien, en El Puerto siempre, al menos desde finales del XIX, se le ha echado la culpa de todo a Castroverde. ¿Pero, quién era el tal Castroverde? Pues era don Justino Castroverde y García, natural y vecino de esta Ciudad desde el 2 de febrero de 1876, en que nació, hasta el 19 de diciembre de 1956, en que falleció, después de una azarosa vida.

Fue pionero de la fotografía en nuestra Ciudad, arte que aprendió del gaditano Reymundo, magnífico fotógrafo que se había formado en Barcelona y París. Castroverde tuvo su estudio en la portuense calle Castelar, 32 (Neverías), laboratorio de donde salieron las mejores colecciones de vistas de nuestra Ciudad y donde acudían toda clase personas a quedar inmortalizados ante la cámara de Castroverde.

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Escena costumbrista tomada por Castroverde en la Playa de la Puntilla. /Foto: Centro Municipal de Patrimonio Histórico.

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Foto profesional de Castroverde: escritorio de Bodegas Osborne. 1948. /Colección J.M.M.

Era muy apreciado en los retratos de niños de poca edad, a los que colocaba, encueritos vivos, sobre un cojín de terciopelo inevitablemente. También de niños de Primera Comunión, de novios en las bodas, de bautizos... y de toda clase de actos sociales.

Pero el dicho viene de lo repetido por las madres cuando mostraban las fotos de algún hijo particularmente feo. Ya se sabe aquel otro dicho de que "A nadie le huelen sus propios peos, ni les parecen sus hijos feos". Pues bien, ante la fotografía de un niño feo, feo, pero feo, la madre, al enseñarla, se justificaba: "¡Hay que ver cómo ha sacado a mi hijo Castroverde!", a lo que el interlocutor o la interlocutora respondía sarcástico/a: "La culpa la tiene Castroverde". Y el pobre Justino Castroverde, como un nuevo Redentor, ha cargado sobre sus hombros, desde finales del XIX, con todas nuestras culpas y deslices. Porque cuando no hay a quien echarle las culpas, aquí, en El Puerto, se le echan a él, inevitablemente. /Texto: Luis Suárez Ávila

Más información de Castroverde en GdP. Nótula 705.

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La fecha es el jueves 16 de mayo de 2013, --hoy--  a partir de las once y media de la mañana, cuando aparecerán las máquinas para llevar a cabo el desahucio del chiringuito de La Calita.

Necesitamos detener el desahucio para poder mantener las negociaciones e intentar salvar un enclave que no sólo pertenece a la familia de Pedrito García, también es patrimonio espiritual y sentimental de todos y cada uno de los portuenses.

 En la imagen de la izquierda, Pedro García Garrido, el hostelero del Chiringuito de La Calita, el Carnavalero de la Barriada de la Playa, el hombre de la sonrisa permanente, afirma: «--Tendrán que derribar La Calita conmigo dentro».

La intención es organizar una trinchera humana, lo más grande posible, para detener la acción de desahucio. Reclutar un ejército de corazones sin más armas que la palabra, la protesta y la canción. La voz del pueblo, este será nuestro mayor armamento para luchar contra la injusticia, injusticia contra un hombre y una familia que no piden otra cosa que dignidad y el hecho de que le permitan seguir trabajando.

En la imagen, un grupo de amigos en La Calita apoyando a Pedrito.

La Calita es patrimonio de El Puerto de Santa María, y por lo tanto, pertenece sólo y exclusivamente a los portuenses.


Modesto Barragán, director de Andalucía Directo con Pedrito, cuando el primero prreparaba su Pregón de Carnaval hace unos años en El Puerto.

Necesitamos tu ayuda para hacerle frente al opresor, por eso contamos contigo para formar nuestra trinchera humana. El jueves día 16 de mayo, a partir de las once y media de la mañana, en la puerta del chiringuito de La Calita… /Texto: Jose Luis Zampaña

Más información de Pedrito García en Gente del Puerto.

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Eran los primeros años de la década de los 90 cuando conocí a Enrique Atalaya. En el castillo de San Marcos de El Puerto de Santa María se preparaba una exposición antológica del pintor Pepe Belmonte. A nosotros nos cabía el honor de comisariar la muestra y él era el encargado del montaje. Se iniciaba, entonces, en aquellas tareas. Desde aquellos momentos han pasado muchas cosas. Este que esto les cuenta sigue escribiendo de lo artístico y, dicen que por culpa de la crisis, cada vez, comisaría menos exposiciones. Quique Atalaya, poco a poco, se fue haciendo con un equipo grande, profesional y comprometido; se fue abriendo un importante camino en el montaje de exposiciones y de todo tipo de eventos; lo sigue haciendo, a pesar de la crisis, de los problemas, de la falta de seriedad de muchas instituciones, del dinero que se le debe por su trabajo… con la misma inquietud y apasionamiento del primer día y con la misma perfección y maestría. En esto quiero detenerme porque el Grupo 956 que, así se llama el equipo de trabajo que el portuense encabeza, es una auténtica referencia en el mundo del arte. Les explico.

Un joven Quique Atalaya en el desaparecido 'Baobab' del Parque Calderón, propiedad de Juan Ruiz-Herrera.

Hace unos días, viendo la exposición de Nacho Criado en el centro Andaluz de Arte Contemporáneo de Sevilla, me entusiasmó la magnífica instalación museográfica de la muestra en algunos de los patios y espacios interiores del antiguo recinto de la Cartuja de Santa María de las Cuevas, después fábrica de cerámica Pitman y muchas más cosas, hasta recalar como espacio museístico. No era fácil el montaje de unas obras complejas, con muchos matices, infinitos encuadres, piezas de colgar, de suelo, de gran formato, cuadros diminutos, etc. La exposición gozaba de una rigurosidad y de un sentido museológico digno de ser destacado. No pude por menos que preguntar cuál era la empresa de montaje. 956, un equipo de Cádiz, me dijo Juan Antonio Álvarez Reyes, el director del CAAC. Debo confesar que me sentí orgulloso. Con ellos había trabajado, ellos habían montado alguna exposición comisariada por mí y, además, era una empresa de El Puerto de Santa María.

Con Antonio Casimiro y Rafa Tardío, en VISCON, Madrid.

956 ha destacado en muchas grandes acciones. La Diputación de Cádiz, cuando patrocinaba aquellas grandes acciones en forma de importantes muestras de lo mejor del Arte Contemporáneo, muchas veces contó con el espléndido y profesional grupo de Quique Atalaya. El Gobierno de Ceuta también sabe mucho de la rigurosidad del trabajo de la gente de El Puerto. Las obras de Dámaso Ruano, las de Juan Manuel Brazam, las varias exposiciones comisariazas por Manolo Alés tuvieron detrás la maestría y profesionalidad del Grupo 956. Mi paso por la Consejería de Educación, en aquel apasionante trabajo organizando exposiciones, se encontró de primera mano con los montadores de 956, llevando a cabo muchos montajes llenos de entusiasmo creativo. Sin ellos, las muestras habrían sido simples exhibiciones de cuadros. José Lebrero Stals, cuando estuvo al frente del CAAC contó sistemáticamente con el Grupo 956 para sus más importantes proyectos. Cuando la BIACS - Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Sevilla - centró el interés artístico nacional e internacional en una ciudad que se apuntó con ellas a una parte de la modernidad artística, los fabulosos montajes de la Cartuja y en los de las Reales Atarazanas fueron producidos y llevados a cabo por el equipo técnico que capitaneaba Quique Atalaya - todavía duele y mucho el descaro y la poca seriedad de los muchos que gestionaron aquellos acontecimientos y que se marcharon sin pagar a los que tanto y tan bien trabajaron-.

Fachada del Museo Picasso de Málaga.

El Museo Picasso de Málaga, con Pepe Lebrero, ha seguido contando con 956 para sus magistrales montajes. Allí hemos podido ver extraordinarios proyectos museográficos llevados acabo por esta empresa. Las exposiciones de Alberto Giacometti, los juguetes de las vanguardias o la que todavía llena los espacios del antiguo palacio de Buenavista de la capital malagueña, titulada El Factor Grotesco, tienen el sello de la gente de Quique Atalaya -Pedrolo, el Inglés, Sacaluga, Rafalito, el Gitano, Lolo, David, Pedro…y, por supuesto, ese Pepe, moviendo los hilos-.

Por todo esto y por mucho que me dejo atrás, por tanto tiempo vistiendo artísticamente a lo más estacado del arte nacional e internacional, el Grupo 956 merece un reconocimiento en un espacio como este dedicado a comentar los más especiales acontecimientos artísticos. Y, además, porque me sentí tremendamente orgulloso cuando, el otro día, el Director del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo de mi Sevilla, a mi alabanza sobre el espléndido montaje de la exposición de Nacho Criado, me dijo satisfecho: lo ha llevado a cabo el Grupo 956.

Entre el público asistente al Monkey Week Festival 2012.

Y si ustedes quieren constatar todo cuanto escribo no se pierdan la muestra del famoso artista chino Ai Weiwei que acaba de inaugurarse en los espacios de la que fue Cartuja de Sevilla. El Grupo 956 es, otra vez, protagonista. El esplendor artístico de las piezas tendrá su riguroso sentido museográfico.  /Texto: Bernardo Palomo.

Más información de Enrique Atalaya/956.

Estamos preparando la biografía del que fuera párroco de San Joaquín muchos años, persona muy querida y muy relacionada con todos, hombre sencillo que ayudaba a tantos y que a tantos pedía, desde su ministerio para paliar lasa necesidades de los más humildes. Si hoy viviera estaría sumamente preocupado para intentar llegar a muchos que hoy lo están pasando francamente mal.

 

De izquierda a derecha, Chano Colón, Paco Ferrer, Paco Guerrero, Pepe Adame, Pepín Cantera de pie, José María Rivas Rodríguez y Juan Perea Gandulla, en un día de campo en la parcela de Antonio García Flores en 1974.

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Álvaro Harillo Falcón, Francisco Javier Álvarez Sambruno y Justo Pérez Rodríguez son tres amigos aficionados a los vinos que en mayo de 2012 abrieron en la Ribera del Rio el establecimiento ‘La Cata Ciega’.

Carlos Herrera, Álvaro Harillo y Justo Pérez, en la visita del primero a 'La Cata Ciega'.

Sevillanos de nación aunque dos de ellos viven en El Puerto desde hace años han trabajado profundamente la selección de los vinos que ofrecen, justamente maridados con singulares aperitivos: anchoas San Filippo, --filetes de mas de 12 centímetros de largo-- o queso de búfala, por citar algunos de estos peculiares manjares. El comunicador Carlos Herrera, gran conocedor de El Puerto de Santa María, les ha dedicado este artículo, muy en su estilo

 Un paseo por el Puerto de Santa María cubre casi todas las expectativas placenteras. Bien lo saben los veraneantes habituales de la localidad gaditana o los visitantes ocasionales que se dejan caer de tanto en cuando. El paisaje urbano, las playas y su oferta gastronómica bien justifican unas horas o unos cuantos días, de bodega en bodega o de barra en barra. Me gusta la solera de Casa Paco, la irreverente creatividad de Aponiente -con un Ángel León cada día más audaz-, el afamado pan de la casa -mechada y jamón- de La Bodeguilla del Bar Jamón, las ideas sabrosas del El Laúl, el desbordante Brillante -¡ese gordo!-, desayunar en Los Pepes o comer en Ca Antoñín. O saborear los vinos de la tierra en la Bodega Obregón, o visitar Lustau, Osborne, Caballero, Colosía, donde se crían los aromas que dan olor al pueblo.

Un trío de aficionados al buen vino ha abierto un interesantísimo local en la calle Ribera del Río, en todo el cogollo -aunque con un par de parkings a la vera-, en el que degustar copa a copa lo mejor de la tierra. De toda la tierra española. Se llama La Cata Ciega y es el lugar idóneo para los consumidores curiosos, para los buceadores de bodegas de escasa producción, en el que saborear tintos o blancos de toda procedencia y de precio justo. Desde un euro hasta tres por copa uno va degustando vinos de extraordinaria originalidad, difíciles de hallar en comercios habituales y que suponen grandes sorpresas. Altún o Señorío de Cuzcurrita, por ejemplo. O tantos otros que nos despiertan interés por saber qué se esconde tras sus desconocidas etiquetas.

Este tipo de locales ha experimentado un cierto auge en los tiempos recientes, aunque muchos tienen un pero: suelen ser de buen gusto pero no todos saben acompañar la copa con la ingesta necesaria para amortiguar la cata continuada. Aciertan en la selección de vinos pero yerran en la oferta sólida -a veces no conservan el vino en la temperatura adecuada, por lo general un punto más fresco, que no frío, de lo que se suele servir-, y entonces mengua mucho el placer. En esa tapa fría han acertado contundentemente los amigos portuenses. Tostas novedosas, atún en manteca de roqueo, buen salmorejo y casi cada día un pequeño guiso casero que hace las delicias de los clásicos. Y la conserva de primera calidad.

En ese último ámbito destaca la anchoa. Y cuentan con la que, para este zampabollos que escribe, está la primera en el difícil ranking de la excelente serie de Engraulis Encrasicolus que se confeccionan en España: Sanfilippo. El sabor profundo, profundísimo de la anchoade esa casa hace que sean consideradas piezas de joyería por los seguidores de esa fantástica conserva. Seguramente hay mucho que discutir al respecto, pero las series limitadas y numeradas, el transporte en frío, el trabajo minucioso para no dejar ni una espina, la selección del bicho, su salazón la colocan en la cúspide. Claro que así cuestan: una anchoa sale por lo que una copa de vino, pero vale la pena. En Santoña bien lo saben. Visitar la población cántabra es sumergirse en un mar de calidad y de contrastes difícil de olvidar.

Cualquiera podrá recordar de por vida el momento en el que saboreó algún ejemplar de Don Bocarte, de Nardín, de Solano Arriola, de Emilia, de El Capricho, de Angelachu, o de cualquiera de las que se trabajan bien en esa localidad o en otras de tradición nada despreciable, como la paisana Castro Urdiales u Ondárroa en el vecino País Vasco. Fue una sorpresa encontrarme en su carta con la lata incomparablemente presentada de Sanfilippo. El día que me tengan la hueva de atún de Gourmet El Puerto, junto a la plaza de toros -otro lugar más que aconsejable en el que Manolo y Paqui exhiben un catálogo imbatible-, ya no me muevo de su barra. El agrado, en fin, y los precios bien medidos de este comercio vinícola hacen de él una visita obligada tal y como se entra en uno de los lugares con más encanto de Andalucía. (Texto: Carlos Herrera).

Momentos pastelería la ha puesto en marcha el pastelero Jesús María Fernández un profesional de bastante prestigio que colabora habitualmente con sus creaciones en revistas del sector. Además de la tienda quiere colaborar con restaurantes y hoteles de la zona que quieran reforzar su apartado de postres

Jesús María Fernández Ruiz en su nueva pastelería en El Puerto de Santa María.

Sus recetas aparecen en las revistas profesionales de pastelería de más prestigio en España como Confitería Española. Tiene su propio blog, “Patisier” donde pueden verse sus trabajos y reportajes sobre sitios míticos del sector. Viene desde Andorra donde ha estado al frente de la sección de pastelería de la cadena PrestigiHotels, una cadena de tres establecimientos situados en este pequeño país entre Francia y España. Se ha formado en nombres importantes tanto de España como de Francia, el número uno de la pastelería mundial. Ha estado en Spai Sucre, en Barcelona, en el centro Saper de pastelería, especializado en nuevas tecnologías aplicadas al sector o con Olivier Bajard, uno de los pasteleros punteros de Francia.

 

De vez en cuanto Jesús María Fernández Ruiz venía de vacaciones por la provincia, porque la familia de su mujer, la cocinera también especializada en dulces Elisenda Pastó, reside en la zona. Recientemente fueron papÁs y decidieron cambiar de vida, venirse a trabajar a un sitio agradable como Cádiz. Cuando encontraron en El Puerto de Santa María la antigua pastelería Rosi no lo dudaron en ningún momento y decidieron hacerse con el local. Jesús María señala “que mira que gusto trabajar aquí, con estas vistas”.

La pastelería Momentos, como han bautizado el local, impresiona. De líneas minimalistas y muy luminosa, llama la atención. La estética está muy alejada de las pastelerías que estamos acostumbrados a ver por la provincia. El obrador está a la vista del público tras una gran cristalera. Desde él Jesús María puede contemplar el paseo situado frente a la pastelería y también el río Guadalete. A un lado, en unos expositores refrigerados se alinean diferentes pasteles. Hay unos vistosos pitisús, unos milhojas que señala que están hechos con hojaldre invertido que hace que estén crujientes por más tiempo o una tarta selva negra en porciones. También hay tartas o un dulce de manzana de atractivos colores. Los dulces están en torno a los dos euros la unidad.

Pero no sólo hay dulces en la tienda, en otro expositor, en vistosas cajas transparentes hay galletas realizadas por el mismo, tejas de almendra, pastas, trufas de chocolate, algunas piezas de bollería como croasanes y atractivos bombones con frutos secos. Llamán la atención una especie de nubes aromatizadas con violetas.

Hay también una pequeña mesa donde degustar los dulces con dos bancos. Realizan tartas por encargo, incluidas las de pastelería creativa y tienen hasta monas de Pascua, una especie de huevos de chocolate decorados muy populares en Cataluña.

Jesús María, a sus 45 años, no sólo pretende vender al público sus dulces, su idea es contactar con restaurantes  y hoteles de la zona para asesorarles en cuestiones relacionadas con la pastelería y los postres y también hacer cursos de formación. Entre ambas partes de su negocio espera que sea rentable y así cumplir su sueño de hacer dulces mirando de cerca el mar. /Texto y Fotos: Pepe Monforte.

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María del Valle de la Riva Leiva nació en Castellón de la Plana en 1962, primer destino de su padre, abogado del estado, aunque enseguida la familia marchó a vivir a Córdoba, siendo la segunda de tres hermanos. De los cinco a los veinte años estudió ballet clásico aunque también conoce el baile flamenco, que aprende con Concha Calero. Estudia derecho y es abogado en ejercicio, presidiendo en la actualidad Marina del Puerto de Santa María, la empresa que gestiona Puerto Sherry.

 Empieza a conocer la realidad de El Puerto en 1980 a donde viene con unos amigos a Vistahermosa. En 1988 conoce en Benicasin al que será su futuro marido, Pedro Bores Saiz que le enseñará otro Puerto de Santa María que verá de su mano. Se casan en 1989 y tienen un hijo, que se suman a los otros tres del anterior matrimonio de Bores.

 

Valle de la Riva, con la tripulación del 'Inutil Team', ganaores del Catavino de Oro en la Semana Náutica Internacional.

En Puerto Sherry acometen la continuidad del proyecto que estaba en difícil situación. Lo compra Joaquin Rivero (Bami, Metrovacesa) quebrando la sociedad al año siguiente --estuvo quebrado durante 14 años-- y entra Pedro Bores, que decía que había que "seguir el ejemplo de la mina, hacer túneles, hasta descubrir la veta". Se involucra en 1998 en la situación jurídica del puerto deportivo, como abogada, trabajando en la quiebra, y empezó a implicarse con El Puerto, fruto del enamoramiento del que fue su marido con El Puerto, hace 15 años.

Mercedes Jara, Amparo Bernal, Susana Rendón, Valle de la Riva y Susana Crespo, en la Fiesta de Blanco en Puerto Sherry, el pasado julio de 2012.   /Foto: Ignacio Casas de Ciria  

En octubre de 2008 la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz levanta el secuestro sobre la concesión administrativa de Puerto Sherry, administrando la sociedad Pedro Bores con Valle a cargo de la parte jurídica. Al fallecer su marido en septiembre de 2011 en un desgraciado accidente de caza, nuestra protagonista se hace cargo del proyecto vital de Pedro Bores, porque sabía lo que éste tenía en la cabeza, a todas horas. Para Valle,  Puerto Sherry continúa siendo un proyecto ilusionante en un contexto aun mas complicado, pero un reto digno de asumir y resolver.   

Entrebares, un nuevo local de tapas que acaba de abrir en el centro comercial Vistahermosa de El Puerto, ofrece diariamente varios tipos de este plato andaluz que selecciona entre un catálogo de 20 diferentes que van rotando a diario

 La cocinera Monserrat Camacho junto a Jesús Matilla en la terraza de Entrebares. 

No se le puede negar su interés por ser originales. La carta de tapas se cambia a diario, e incluso a veces dos veces al día, señala su propietario, Jesús Matilla, pero si hay un plato fijo ese es el salmorejo de los que suelen tener, a diario, más de media docena en carta, todos diferentes y sacados de un catálogo de una veintena de fórmulas que ha ido desarrollando en los últimos años el propio Matilla con la colaboración de su cocinera Monserrat Camacho.

Jesús nació en Córdoba, no podía haberlo hecho en otro sitio, aunque ya lleva instalado en El Puerto de Santa María catorce años. En la actualidad tiene 38. La fórmula base la aprendió de su abuela María Madrid y destaca que “no lleva vinagre” porque esa, asegura, es una de las líneas características de este plato. Para todos los que hace emplea también cuatro ingredientes básicos: tomate, ajo, pan de telera del día anterior de la panadería de Roque de El Puerto de Santa María y aceite de oliva virgen extra que “cada vez que puedo me lo traigo de Priego de Córdoba”.

Los salmorejos se sirven en copas altas de cristal, de las de cócteles y todos van adornados. Matilla reconoce que es fundamental “presentar bien los platos porque por ahí es por donde se empieza a disfrutarlos, por la vista”. Reconoce ser un apasionado de la gastronomía  y ese afán creativo le ha llevado a tener un catálogo de salmorejos que va cambiando en su establecimiento que abrió el “Viernes de Dolores”, a las puertas de la Semana Santa.

Los diferentes salmorejos de Entrebares se sirven en vistosas copas de cristal

El clásico nunca falta. “Cada día puedo hacer hasta 30 litros para este establecimiento y también para la cafetería El Palmar donde es uno de los platos estrella”. Luego a esta base le añade diferentes elementos. Uno lo perfuma con albahaca, una hierba aromática muy habitual en la cocina italiana y que da al salmorejo un llamativo color verde. Por encima lleva una picada de bacalao ahumado.

Otro llamativo es el que realiza con queso de cabra y que luego decora con queso parmesano. Lo tiene también con una gelatina de vino oloroso que reduce a fuego lento hasta obtener la textura deseada o uno con pimientos asados que complementa con un poco de atún a la plancha. Lo tiene también de remolacha y uno que hace con algas al que agrega luego gambas picadas.

Uno de los más llamativos de su catálogo es el negro al que agrega tinta de calamar y para decorar un poco de chocos y gambas. También los hace con un toque dulce como el de melocotón o el de naranjas que combina con jamón serrano.

...continúa leyendo "1.721. JESÚS MATILLA Y MONSERRAT CAMACHO. Entrebares: el bar de los siete salmorejos."

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