
Alberto Boutellier, flanqueado por José María Morillo y María del Carmen Cebrian, vicepresidenta de la Academia de BB.AA. Santa Cecilia, durante la presentación del libro.
Alberto Boutellier Caparrós nació el 31 de octubre de 1933, en Málaga. Lleva viviendo entre nosotros, desde 1975, es decir desde hace 38 años, casi la mitad de su vida. De su agitada vida juvenil y de la activa vida empresarial ya les hablé hace un año, en la presentación de su novela ‘A pesar del silencio’, el tercer volumen de producción propia tras ‘El Renegado’ e ‘Ipolka2’. Y tiene otro en cartera ‘Cana Maktub’, pero hoy estamos aquí para disfrutar de su cuarta entrega editorial: ‘Volando a media altura’
Vídeo de Gonzalo Díaz Arbolí que sitúa el libro a los lectores...
Créanme si les digo que la historia les va a gustar. Las conversaciones que Alberto mantiene con los personajes –con los iconos de sus estatuas que cobran vida— en el entorno del Castillo donde nos encontramos bien pueden recrear las tertulias que, por las noches se traen entre ellos, con Alberto de privilegiado invitado, hablando de sus cosas que no son sino las cosas de esta Muy Noble y Muy Leal Ciudad, desde que esta adquiere el nombre de Santa María de ElPuerto hace algo mas de 730 años, cuando la antigua aldea mora de Alcanatif empieza a tener protagonismo en la historia de Castilla y León.

Un aspecto de la bodega del Castillo, durante la presentación.
De lo trivial a lo profundo, nos enteraremos de lo que pudieran vivir personajes tan principales como los que aparecen en la novela: Alfonso X, Juan de la Cosa, Alí el alarife que construye la fortaleza, … y otros personajes que aparecen en las conversaciones y evocaciones, importantes para la historia de la Mezquita Iglesia de San Marcos. Les va a gustar.
Pero es que, también, Alberto nos trae reflexiones, poemas, artículos de una sensibilidad extrema, en una recopilación de su extensa producción literaria, que gracias a Dios, nos está poniendo por escrito haciéndonos pensar, sufrir, disfrutar y vibrar al terminar de leerlas: El Chigüi, el indigente de los perritos, el vendedor de higos chumbos, el Bar Vicente, el gitano canastero, lugares que nos enseña desde su interior de poeta y poesías bilingües o haikus completan el volumen, que seguro disfrutaran seguidores y amigos.
Y me voy a repetir porque mantengo lo que dije hace un año de este hombre, con la particularidad de que al acercarme a él, al agrandarse su figura ante mis ojos, no he visto defectos sino la grandeza de su corazón y el entusiasmo que transmite por El Puerto y su dolor por la incuria de muchos.
Por eso, para mi el Alberto que les traigo sigue siendo un descubrimiento que me produce admiración día a día, conversación tras conversación que mantenemos. Atrás queda el comunicador comercial y de marketing cuando supe de él allá por 1985 –que lo hacía y muy bien-- y se me aparece una persona joven en espíritu pero con una sabiduría que para si quisieran otros desde el Bienteveo de su vida. Como escritor, está sacando afuera todo lo que tenía guardado y es mucho, recibiendo una acogida extraordinaria por parte de nosotros, sus lectores.
...continúa leyendo "1.777. ALBERTO BOUTELLIER. Presentación de su libro ‘Volando a media altura’"

El nombre del bar Piriñaca se debe a la abuela de José Luis Riquet Bejarano, el actual propietario, que la conocían por ese nombre. Lógicamente el plato (ensalada realizada con trozos de cebolla, pimiento verde y tomate picado y aliñado con aceite de oliva, sal y vinagre de Jerez) está en la carta y se adorna con unos trozos de caballa en conserva. La carta está centrada en pescado fritos y a la plancha como doradas o lubinas. A veces tienen anchoba en adobo, un pescado de características parecidas al jurel o la caballa, aunque de tamaño más grande. Es un pez bastante voraz que se alimenta de otros mas pequeños como los boquerones. No es una especie muy apreciada, pero su carne, pescado azul, parecida también a la del bonito va perfectamente para una preparación tan de la bahía gaditana como es el pescaíto en adobo. Se captura de abril a septiembre, o sea que ya está en su época. 





Pablo José Fernández Castillo nace en Cartagena en 1976. Era alcalde de El Puerto Manuel Martínez Alfonso y S.M. el Rey nombraba a Adolfo Suárez presidente del Gobierno. Primogénito de tres hermanos, sus padres son naturales de Cartagena y Vigo, respectivamente. En El Puerto ha vivido en la calle Aurora, Parque Europa y Carretera de Sanlúcar.








Hace unos días escuché decir "La culpa la tiene Castroverde". Y, la verdad, hacía tiempo que este dicho que se hizo proverbial en nuestra Ciudad no lo escuchaba. Pero es que hay dichos y giros que han dejado de usarse, o si se usan, la gente que los oye, no les dan el sentido, ni saben su significado.



En la imagen, un grupo de amigos en La Calita apoyando a Pedrito.

Eran los primeros años de la década de los 90 cuando conocí a Enrique Atalaya. En el castillo de San Marcos de El Puerto de Santa María se preparaba una exposición antológica del pintor Pepe Belmonte. A nosotros nos cabía el honor de comisariar la muestra y él era el encargado del montaje. Se iniciaba, entonces, en aquellas tareas. Desde aquellos momentos han pasado muchas cosas. Este que esto les cuenta sigue escribiendo de lo artístico y, dicen que por culpa de la crisis, cada vez, comisaría menos exposiciones. Quique Atalaya, poco a poco, se fue haciendo con un equipo grande, profesional y comprometido; se fue abriendo un importante camino en el montaje de exposiciones y de todo tipo de eventos; lo sigue haciendo, a pesar de la crisis, de los problemas, de la falta de seriedad de muchas instituciones, del dinero que se le debe por su trabajo… con la misma inquietud y apasionamiento del primer día y con la misma perfección y maestría. En esto quiero detenerme porque el Grupo 956 que, así se llama el equipo de trabajo que el portuense encabeza, es una auténtica referencia en el mundo del arte. Les explico.







