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Un total de 35 bares de El Puerto, --un hito en las convocatorias de este tipo en la Ciudad-- con presencia de establecimientos de casi todas las zonas de la ciudad, participan desde el pasado jueves día 18 de octubre y hasta el 16 de diciembre en una nueva edición de la ruta gastronómica “De Tapeo por El Puerto”. La iniciativa está dirigida por el que fuera presidente de ACOCÉN y  presidente fundador de HOSPOR, el propietario de la cafetería-pub “Milord”, Juan Manuel Franco del Valle (Maestro Coctelero). Colabora con el evento gastronómico la bodega Osborne, permaneciendo al margen administraciones públicas ni asociación de empresarios alguna.

Cada establecimiento participante ofrecerá al menos una tapa acompañada de bebida a un precio único de 2,5 euros en las barras de los bares que se integran en la iniciativa empresarial. /En la imagen de la izquierda, Juan Franco del Valle, organizador de la iniciativa empresarial.

Alborada
Cojonudo Rollitos Kati
C/ Arión, 5

La Andana
Guiso del día
C/ Misericordía, 9

Andalusi Restaurant
Milhojas de Cordero Mermel, Dátiles y Frutas rojas
Micaela Aramburu, 3

La Bodeguilla del Club de Rugby
Ajo caliente, Garbanzos con acelgas
C/ La Palma, 23

Antojito
Chimichanga
Avda. Bajamar, 6

La Fuentecilla
Pimiento del Piquillo relleno
(C/ Estuario, 7) Pol. Ind. Las Salinas

Apolo
Tortilla Apolo
C/ Palacios, 44

...continúa leyendo "1.533. DE TAPEO POR EL PUERTO. Del18 de Octubre al 16 de Diciembre."

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Antonio García Flores, director durante muchos años del Colegio La Merced, entre dos alumnas.

Tras el fallecimiento de nuestra querida Directora --Doña Francisca González Sosa-- el Colegio La Divina Pastora, cerró  definitivamente sus puertas. Para las alumnas la noticia fue más que tremenda, pues en este centro, habíamos  aprendido, desde nuestras primeras letras, hasta las más  provechosas normas de urbanidad, amén del compañerismo  y las amistades sinceras. Nuestros padres, de repente, se vieron inmersos en la tarea de buscarnos realojo en otros colegios. Buscaban, a poder ser, cerca de nuestras  viviendas. Nada  fácil por cierto. El primer escollo, fue  como lograr que admitieran a todos los hermanos en el mismo centro. En nuestro caso no iba a ser una excepción así que, por la amistad de mi familia con doña María Jesús, directora del Colegio San Agustín, mis  dos hermanas mayores pasaron a dicho colegio, mientras que yo  pase a La Merced, en la calle Ganado.

MI PRIMER DÍA.
El primer  día, a pesar de la compañía  y los ánimos de mi Tato --Milagros Gálvez--,  era más que notable que temblab como una hoja. Lo primero que me impactó, fue su escalera,  pues era amplia y preciosa. Lo segundo, que era un colegio mixto, y por tanto eso haría que me sintiera insegura, dada mi timidez. Desde el primer día, mi profesor Don Fernando Vela Morillo --nada que ver con mi familia-- con su cordialidad, hizo  que me sintiera cada vez más cómoda. La mayoría de los alumnos,   me acogieron con agrado y pronto  dejé de ser ‘la nueva’, para pasar a ser una más de ellos.

Fachada del colegio en la calle Ganado.

Que no fue fácil, ya se los digo yo que no, acostumbrada como estaba a los hábitos de mi   anterior Colegio y a la reconfortante  compañía de mis amigas,  con las que desgraciadamente, no coincidí en esta nueva andadura. Creí  que no llegaría a adaptarme pero, ciertamente, lo hice, especialmente por una compañera: María. María era una niña dulce y cariñosa  a la par que  responsable que sin apenas elevar la voz, todo cuánto decía, y hacía era coherente y lleno de sensatez. Desde primera hora, nos caímos bien, entre nosotras no había celos ni malos entendidos, si no todo lo contrario.

DON FERNANDO.
El curso fue muy animado, Don Fernando  era un magnifico maestro, estricto cuándo tenia que serlo, pero a la vez, desparramaba alegría, optimismo y simpatía a raudales. En este centro, todo era diferente, empezando por ese gran patio, que albergaba, a la derecha la clase  de los párvulos, a cargo de la señorita Milagros Leveque. Una mujer encantadora, con la que solía hablar a menudo, y a la que recurrí en algún momento en busca de alguna chuchería, pues aunque poca cosa, algo vendía, al igual que su hermana Rafaela. Esta última, junto con Nena  se ocupaban del resto de los menores. Estas clases estaban en la azotea. Me cuentan que, al tener el reloj del Ayuntamiento tan cerca, los alumnos aprendían a descifrarlo asomándose a mirarlo. Nena, ha sido con la que más trato he tenido durante todos estos años. Era pequeñita de  tamaño, pero muy grande, en  simpatía, y calidez.

La autora de esta nótula, María Jesús Vela, en una imagen de su paso por el colegio La Merces.

También en el patio, estaban los servicios, pero lo que realmente me encantaba como ya he dicho, era esa impresionante escalera, acostumbrada a la alta y empinada de la Divina Pastora, esta me parecía muy señorial.

Tras traspasar el umbral de la puerta, a la derecha del recibidor, estaba un pasillo  que  nos llevaba directos a la cocina, y las habitaciones privadas de la familia de nuestro director, Antonio García Flores. Desgraciadamente no tuve el placer de conocer a su  primera esposa, pues había fallecido, pero no sé si mucho o poco tiempo antes de mi ingreso en el centro. Quién sí estaba era María, hermana de Don Antonio, ella era la encargada, de  la cocina y de paliar en lo que podía  las necesidades derivadas de esta como algún pequeño accidente  casero sin importancia que requiriera  de  una  simple tirita, o un  sorbo de agua. María era muy agradable, pero sabía ponerse en su sitio, para que no nos desmandáramos en sus dominios.

A la izquierda del recibidor, el despacho de nuestro director, al que rara vez entrábamos. No así a una habitación continua,  que si mi memoria no me falla, daba al pasillo de acceso a las clases. Para entrar a éstas, pasábamos por una amplia galería, a la que años posteriores,  convirtieron en clase. En esta zona, recuerdo especialmente a un  chiquillo muy guapo --hijo de unos conocidos comerciantes  n el arte de freír  como nadie,  el pescado--  frente a lo más castizo de nuestro Puerto ¡El Vaporcito! Debía ser un poco trasto, pues  a menudo estaba castigado. Lo malo era que su hermano pequeño, aguantaba estoicamente, la más que aburrida espera. Las primeras veces que le vi, le pregunte: «--¿Otra vez estas aquí. Criatura que has hecho ahora?  Se bueno hombre por Dios! Hazlo por tu hermano, pobre».

El director del colegio y algunos profesores: Antonio García Flores, María Pulido Vega y Milagros Barba Lloret. Curso 1987/88.

Tras la galería, la clase de Don Fernando, y a continuación la del director. Frente a ésta había una habitación, que más tarde seria la clase de doña Lola Castilla. Lola  era una mujer muy  alegre,  y de colorida sonrisa. Dotada con un buen torrente de voz, parecía que pudiera amedrentar, pero ¡que va! No era el león tan fiero, apenas un gruñido.

GIMNASIA.
Volviendo a mi primera aula, una novedad fue  la noticia de que debíamos hacer gimnasia --yo no la había hecho hasta entonces--. Para ello,  frente al colegio estaba Denia, un establecimiento de ropas,  en el que creo recordar compramos unos puchos azules --pantalón corto bombachos-- con los que estábamos como un “cuadro surrealista”. Muy feas, ¡la verdad sea dicha! O cuánto menos poco agraciadas. Nuestra profesora fue Fina Rosso, Sánchez,  una mujer simpática y dicharachera, con la que nos lo pasábamos genial, tanto que a veces charlábamos más que hacíamos ejercicio. No quiere decir que fuera descuidada, ¡eso no! Solo que la camelábamos, para que nos contara historias y no fuera muy dura.

...continúa leyendo "1.530. COLEGIO NTRA. SEÑORA DE LA MERCED. (I)."

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El 4 de mayo es el 124.º día del año en el calendario gregoriano. Aquel día de 1994, hace 18 años, se reunía la entonces activa tertulia de ‘Una Alto en el Camino’ que contaba con la presencia del consejero delegado de ‘Impulsa El Puerto, S.L’, José Gijón Gallego, estando también presente el entonces Coordinador de los Servicios Municipales de Fomento, Antonio Caraballo, siendo alcalde Hernán Díaz Cortés, de Independientes Portuenses,  merced al pacto de gobierno alcanzado con el PSOE para el mandato 1991-1995.

De izquierda a derecha, el entonces gerente de Impulsa El Puerto, José Gijón Gallego, el propietario de 'Un Alto en el Camino', Manuel Jesús González Reyes y el entonces Coordinador del Área de Fomento, Antonio Caraballo Crespo. /foto: Fito Carreto.

Los temas centrales de la tertulia fueron la fusión de la Caja de Ahorros de Jerez por absorción de la Caja San Fernando de Sevilla, (José Gijón provenía de dicha entidad financiera) que pasaría a denominarse Caja San Fernando Sevilla-Jerez, y que luego derivaría en Caja Sol y ahora se denomina Banca Cívica. Entre los asistentes interesaba conocer porque se había constituido Impulsa El Puerto como sociedad limitada y no anónima, planteando algunos sus dudas sobre el futuro de esta empresa pública municipal.

El ambiente estuvo caldeado por los acontecimientos de corrupción política y económica que salieron a la luz aquel 4 de mayo de 1994, hace 18 años:  Manuel de la Concha ex síndico de la Bolsa de Madrid y socio fundador del Banco de Inversiones Ibercorp y a Mariano Rubio, ex gobernador del Banco de España,  fueron detenidos por orden de los fiscales del 'caso Rubio', que habían presentado una querella por delito fiscal y falsedad documental continuada, puestos a disposición judicial, y llevados a la cárcel de Carabanchel y días más tarde a la de Alcalá-Meco, siendo procesados ambos por los denominados ‘caso Ibercorp’ y ‘caso Rubio’. De la Concha, para quien la fiscalía pedía 15 años de prisión en el ‘caso Ibercorp’  que se vio reducida a un año tras un acuerdo entre la defensa y el fiscal. No fue a la cárcel a pesar de estar condenado dos veces,  tras una nueva condena de seis años en el ‘Caso Rubio’. Mariano Rubio estuvo poco tiempo en prisión.

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El establecimiento de Pepe Fernandez (ver nótula núm. 122 en GdP) situado en la Finca Santa Elisa (junto al Molino Platero) estrena propuestas con un toque de humor como la tortilla campera sobre fondo de Duralex o las brochetitas de salmón y piña “sin terminar”

El restaurante Bar Jamón acaba de estrenar una nueva carta de tapas con 24 propuestas todas al mismo precio, 2,5 euros. Además estas se pueden tomar en todo el establecimiento, tanto en la barra como en los comedores. La lista es muy variada con el toque clásico que caracteriza al establecimiento y con algunos de sus clásicos presentes como la berza o el solomillo ibérico al queso manchego aunque hay muchos estrenos y además con un llamativo toque de humor.

Así se propone probar una tortilla campera “sobre fondo de Duralex” que no es otra cosa que unos platos de los que existían a finales del siglo XX de color transparente y con una decoración en los bordes. Así la tortilla, como explica Pepe Fernández, el propietario del establecimiento, se sirve sobre uno de estos platos reproducciones de los antiguos.

Las croquetas del puchero “en transparencia” son unas croquetas clásicas aunque presentadas en un vaso de cristal transparente mientras que la brocheta de salmón y piña sin terminar, viene con los tacos sin poner aún en el palillo que la sostiene, que se sirve en el plato. Así es más fácil de comer y se juega también con el toque de humor.

Otro de los estrenos de la carta es una serie de platos que se proponen para compartir. Así se puede elegir entre 3 grupos de platos de los que los comensales eligen 5, con la única condición que sean del grupo que han elegido. Hay un grupo a 18 euros los cinco platos, otro a 22 y otro a 25. El menú en los tres casos incluye postre y una bebida por persona dentro del precio.

El establecimiento mantiene además su carta de restaurante. Si quiere ver la lista completa de tapas de la nueva carta y las tres propuestas de platos para compartir pulse en el recuadro de la izquierda, donde aparecen las nuevas propuestas en formato ampliado. (Texto: Pepe Monforte).


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Sor María Aguilar nació en 1925 en Alborada (Valencia), descubriendo su vocación reliiosa en Madrid, trabajando en una oficina, ocupación de abandonó para tomar los hábitos en la comunidad religiosa de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul, también conocida como Hermanas de la Caridad o vicencianas.  /En la ilustración, cartel de la convocatoria del I Certamen Escolar de Relatos Cortos 'Memorial Sor María Aguilar' que ya ha alcanzado su décima edición.

Sor Aguilar llegó a El Puerto de Santa María el 15 de julio de 1949 (cuando aún no hacía un año de la profesión de sus votos), queda incorporada de forma activa y plena a la Casa de Huérfanas que las Hijas de la Caridad poseían en esta Ciudad en la calle Cielos esquina con Cervantes y Diego Niño, haciéndose cargo, junto con otras dos hermanas, de 35 niñas huérfanas de padre, madre o ambos, niñas que recibían asistencia, alimentación, educación y todo cuanto precisaban. Fue una discípula aventajada de Sor Bonifacia García.

PROTECCIÓN DE MENORES.
En plena postguerra, y con el progresivo incremento del número de niños acogidos en la Casa, fue necesario firmar un Acuerdo con Protección de Menores, del que fue principal impulsora Sor Aguilar, que señalaba un precio acordado por cada niño acogido. No obstante, dicha asignación resultaba insuficiente para cubrir sus necesidades, por lo que Sor Aguilar tuvo que salir a casas e industrias portuenses, tales como Osborne, Caballero, Terry, 501, Destilerías Rives, etc, quienes, junto al Ayuntamiento, aportaban los recursos materiales y dinerarios requeridos por la Institución de Acogida.

Los Reyes Magos en el colegio de las Hijas de la Caridad, en 1952.

LA SIERRA DE CÁDIZ.
A pesar de todos los esfuerzos desplegados, continuaban siendo crecientes las necesidades asistenciales, por lo que Sor Aguilar extendió su labor a Arcos de la Frontera, en donde, junto con las hermanas de la Casa Hospital de allí, recorrían los cortijos pidiendo grano, el cual repartían luego entre las dos casas; de igual modo, en Jerez y Cádiz obtenían frutas, verduras y hortalizas, teniendo que articular un complicado sistema de transporte, que pasaba, desde el motocarro del Hospital Psiquiátrico de Cádiz, siguiendo por el Vapor del Puerto, hasta otro vehículo desde el muelle de El Puerto para el traslado a la Casa de Acogida, servicios éstos que Sor Aguilar consiguió que se prestaran  de forma desinteresada.

Otra actuación destacada en este ámbito fue la consecución de la ayuda procedente de los EE.UU., con métodos artesanales e ingeniosos para una rápida transformación de leche en polvo a líquida (haciendo uso del centrifugado de una lavadora de ropa, ya que había que preparar grandes cantidades), teniéndola dispuesta para la hora en que presentaban las personas necesitadas, a las que dispensaba la leche, así como quesos y harina igualmente obtenidos en la cuestación.

Sor Bonifacia, superiora de las Hijas de la Caridad, durante la celebración de las Bodas de Oro de permanencia en el Asilo de San José de Niñás Huérfanas de Rosario Estévez, aparecen de izquierda a derecha, Antonia Lerma Meseguer, Sor Bonifacia, Rosario Estévez y Manuel Girón, quien junto a su esposa apadrinaron a Rosarito. 15 de octubre de 1968.

COMEDOR SOCIAL.
En el comedor de la Parroquia, Sor Aguilar, junto con otras dos hermanas, daba de comer a muchas personas necesitadas, al tiempo que se desplazaba a hacer repartos de comida en casas particulares, como a obreros en tiempo de necesidad, cuando realizaban trabajos en las inmediaciones de la Casa de Acogida. Sor Aguilar se prestaba solícita a mediar para conseguir empleos a otras personas, así como a prestar asistencia médica o a realizar las gestiones más variadas en beneficio de quien requería su intervención.

EDUCACIÓN.
En el terreno educativo, Sor Aguilar ha contribuido a la educación de miles de niños portuenses. Primero, en las clases de Párvulos que la Orden tenía en las Calles Cielo y Diego Niño de la Ciudad. Posteriormente, viendo la necesidad de trasladar las instalaciones --entonces Colegio y Orfanato-- a otra zona de El Puerto, promovió la construcción, trabajando de forma activa, central y plena en la construcción y traslado del nuevo centro docente Luisa de Marillac, interviniendo decisivamente en la obtención del suelo necesario y de los recursos financieros indispensables para acometer tan ingente obra. Allí se crearon dos instituciones: el colegio que educaba a los niños de la localidad y la escuela  hogar, que atendía a más de cien niñas de la sierra de Cádiz y de familias desfavorecidas de la ciudad. La obra fue completada en 1997 años con la adaptación del Centro a la LOGSE como Centro de Secundaria.


En la imagen, la iglesia y la casa de la calle Cielos del Asilo de Huérfnas.

TODOTERRENO.
Otras múltiples actividades jalonan la incansable vida de más de 50 años de servicio a los demás, tales como actividades culturales, catequesis, retiros espirituales, integración en instituciones sociales, dando testimonio de su religiosidad, así como su participación directa en tareas manuales: en el arreglo de averías eléctricas, construcción, o fontanería, actividades íntimamente ligadas a las necesidades que se iban presentando en su incesante labor. O transportando niños, enseres, viandas o lo que fuera necesario en su sempiterna furgoneta DKW, cuando la Superiora de la comunidad le decía «--Sor Aguilar, despacio».

...continúa leyendo "1.520. SOR MARÍA AGUILAR AGUILAR. Hija Adoptiva de El Puerto."

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David Oliva Villar, 'el Niño Villar', lleva 32 años bailando y cantando. Con dos discos grabados y el tercero para este año, la afición le vino a David con cuatro o cinco años y es que pertenece a dos familias de aristas: los Oliva y los Villar; por un lado, los cantes rancios y por el otro los de fiesta o de compás. Y es que su familia destaca en el flamenco en tres facetas: el cante, el baile y la guitarra.

Con seis años sus padres lo llevan a la Feria de Ganado y le cantaba a los turistas extranjeros subido en lo alto de una bota de vino. Con diez años empezará a cantar y bailar en tablaos, salas rocieras, salas de fiestas, fiestas particulares... A los dieciséis se marcha a Barcelona a actuar y a los veinte a Madrid, donde permanece un año entero en los tablaos y salas de fiestas: Al Andalus,  Faralaes, Los Cuatro Puntales, etc... acompañado del guitarrista Manolo de Badajoz.

A los diecinueve años graba su primer disco junto al grupo porteño 'Solera Fina' con el título 'Juglares de Andalucía'. Con años su segundo disco: 'Querida amiga', ambos grabados en Cordoba y presentados en Barcelona en la Discoteca Up & Down.

'El Niño Villar' ha acompañado en el baile a 'Los Romeros de la Puebla' y a 'Los Marismeños', así como cantando y bailando para el grupo 'El Canto del Loco' en la Peña Flamenca 'El Chumi'. Tanto en esta peña como en la de Tomás 'el Nitri' nuestro protagonista se ha prodigado con frecuencia, llegando a tener cuatro actuaciones consecutivas en un mes.

'El Niño Villar' ha compartido cartel con consolidados artistas tales como 'el Nano de Jerez' y su hermano 'el Gordo', María José Santiago, la familia Carpio, Juani Loro, José Gálvez, Juan Valenzuela, 'el Boquerón' hermano de 'Camarón de la Isla', Manolo Simón, 'el Gitano de Bronce', 'el Pescaílla de Jerez', Concha y Sara Baras, Manuel de los Ríos 'el Lokito', corona de Puerto Real, 'el Forestal', 'el Almendro', 'el Ruiseñor de Paterna', 'Caracolillo', Rufino, el Cachorro', Los Marismeños, Requiebros, Ecos del Rocío, Romeros de la Puebla, Ecos de las Marismas, Amigos de Gines, Sal Marina, Los del Río, Rumba Tres, Las Carlostas, El Mani, María de la Colina, Manolo Orta, Zamarra.

David Oliva con José Cortés, 'Pansequito' en El Rincón del Arte. Ver nótula 131 en Gente del Puerto.

Con el torero local José Luis Fernández Feria, 'Galloso'. Ver nótula núm. 368 en Gente del Puerto.

...continúa leyendo "1.517. DAVID OLIVA. ‘El Niño Villar’"

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El diseñador portuense Carlos Antonio Millán Ortolá nació en El Puerto el 2 de septiembre de 1974. Está casado con la también diseñadora Myriam Rubio Márquez. Carlos regresa a sus raíces para trasladar al Sur un modelo de negocio hotelero económico, sostenible y cercano: la Casa de Huéspedes Santa María.

Un simposio de matamoscas de diferentes colores decora el pasillo de entrada de la finca situada en el número 38 de la antigua calle Nevería de El Puerto. En el patio, un buzo gris se estampa en la pared y, en uno de los recovecos de la casa, dos sillones sacados de una mercadillo y una mesa construida con viejas maletas generan una salita acogedora. Carece conscientemente de lujos este lugar. Todo es reciclado. El mobiliario es usado, pero resucitado con ingenio para una nueva vida. En la fachada no ha una P ni una H sobre un fondo azul. No hay estrellas, no hay parafernalia hotelera. Lo pone bien claro en la fachada: Casa de Huéspedes. Una declaración de intenciones.

Carlos Millán es el artífice de este escenario. Portuense, se fue hace diez años a Madrid para trabajar como decorador, especialista en museos y exposiciones. Tuvo cierto éxito y, de hecho, en la actualidad sigue trabajando para el Prado, "pero lo hemos apostado todo por El Puerto", dice refiriéndose a él y a su compañera, igualmente dedicada al mundo del diseño. ¿Y a qué han apostado todo estos dos treintañeros? Vayamos por partes.

La familia de Carlos siempre estuvo vinculada al negocio hotelero en El Puerto, mucho antes de la llegada de los grandes hoteles. Y los grandes hoteles son lo contrario al pensamiento que tiene Carlos sobre lo que es el hospedaje:"Nunca he estado en un gran hotel, nunca he pisado un resort, no me interesan". En el caso de sus padres regentaban esta misma casa en la que nos encontramos, una casa que recibía familias de veraneo, una especie de hostal vacacional. Ese concepto, en alguna medida, se ha perdido. Consistía, recuerden, en casas de los lugares costeros en las que una familia acogía a familias de interior. Entre ellos, con los años, ya que los 'clientes' repetían cada año, se creaba un vínculo. La relación hospedador-huésped trascendía al negocio. Ese es el origen de la idea de Carlos y su compañera, explica en el patio de la casa de su infancia, pero sólo el origen. Continuemos.

Una pequeña revolución en el mundo de la hostelería se está produciendo en los barrios castizos de Madrid como Malasaña. Jóvenes cogen casas antiguas, las decoran con muebles viejos --no antiguos, viejos--, alguno de ellos escogidos en los más selectos basureros. Reciclan, decoran, hacen habitable un espacio, quizá un antiguo puticlub. Han creado un establecimiento cómodo, sin estridencias, para recibir huéspedes.

Carlos traslada e El Puerto esa filosofía. "Nos dirigimos a un público que aún no existe en Andalucía, que hay que crearlo". Esa es la apuesta. Se ha dado dos años para llevarlo a cabo. Si no es posible, lo dejará y emprenderá otra cosa. No hay miedo. Explica Carlos: "Sabemos que hay 200 millones de casas rurales, muchas de ellas se mueren de hambre porque el concepto es bueno, pero está saturado. Hay un público que quiere ese mismo concepto de casa rural en las ciudades. Esa es una idea aproximada. A nosotros no se nos podría clasificar. Quizá estaríamos en el apartado de hotel con encanto, pero tampoco es eso. Y tampoco somos una pensión, que es un término que el propio mercado ha convertido en peyorativo". Continúa: "Para la temporada alta no hay problema. Las diez habitaciones se llenan todo el verano. Queremos que el resto del año el espacio siga vivo, que la casa sea un centro de diseño, impartir cursos, concierto de formato reducido..."

Y todo esto se ha hecho sin pedir un duro a los bancos. Carlos no quiere ni oír hablar de la palabra crédito. Si el negocio funciona, bien; si no, a otra cosa. Nada de ponerse unas soga al cuello."Hemos invertido buena parte de lo que teníamos. ¿Y sabes en lo que mas hemos invertido? En camas, en buenas camas, en buena ropa de cama. Nuestras camas no desmerecen de las de un gran hotel. Porque queremos ofrecer cercanía, pero también comodidad".

De las obras en la casa, también previstas, prefiere casi ni hablar. Lleva meses esperando una licencia municipal. "Parece que el ayuntamiento no tiene prisa por crear empleo", se queja. Carlos y su chica no son los únicos. Poco a poco se está creando una red de establecimientos de este tipo. Comparten información. "Hace poco vino una pareja de Córdoba que tenía un hotel de este mismo tipo. Vinieron para conocer qué  habíamos hecho nosotros y nos intercambiamos información. Hay otro centrado en el surf pero que también tiene ese concepto". No muy lejos de aquí, a menos de 50 metros, una pensión trabaja el concepto británico del bed and breakfast. Lo pequeño, lo doméstico, busca su hueco.

En esas estamos cuando del cuartillo de los sillones sale una pareja madrileña de jóvenes con un café en la mano y un mapa. Están descansados, se nota. Arrastran sus maletas y cargan mochilas. Carlos abandona un momento la conversación para dirigirse a sus huéspedes y bolígrafo en ristre viaja con ellos, a través del mapa, por las playas más recónditas de la provincia. (Texto: Pedro Ingelmo).

Ludwik Tarszeñski Konarzenski, el Conde de Lipa (1793-1871), hijo de un Grande de Polonia y capitán del ejercito que se trasladó a España vía París y que por sus peripecias contra los carlistas se ganó el aprecio de la Corona. Traía en sus alforjas asuntos de espionaje, levantamientos contra los rusos y otras intrigas palaciegas. Fue fotógrafo de cámara de Isabel II y de la Reina María II de Portugal e igualmente uno de los originarios docentes de fotografía que existieron contando en su pléyade de alumnos con la primera mujer fotógrafa, Amalia López Cabrera (1838-1899). Vivió en El Puerto de Santa María, al menos durante dos años.

El Conde de Lipa se casó en Sevilla con Magdalena de Voisins y fruto de ese matrimonio nacieron dos hijos; Enriqueta y Luis. La mayor, Enriqueta Isabel Tarszeñski de Voisins concretamente lo hizo el 27 de abril de 1845 en El Puerto. Al hilo de ese nacimiento y posterior bautismo en la Iglesia Mayor Prioral el 2 de mayo (libro de bautismo 122, folio 114 vuelto) se certifica por el padrón municipal que la familia vivió en la calle Luna nº 28, entre los años 1845 y 1847, donde queda meridianamente claro que tenía como ocupación el ser maestro de florete. Hay que reconocerle al Conde un desplegado nomadismo por todo el territorio español, que además de vivir en El Puerto lo hizo en Málaga, Córdoba, Madrid y Zafra.

Quedan escasas fotos realizadas por el Conde de Lipa al resguardo histórico, y que se sepa, ninguna de la ciudad portuense, y eso que fue uno de los innovadores del daguerrotipo en nuestro país (por su personalidad, se entiende que no se preocupó en demasía de esa salvaguarda). La imagen más representativa si cabe es la que ilustra la puesta de la primera piedra de la Biblioteca Nacional, en abril de 1866.

Sello original del Conde de Lipa donde se indica que es fotógrafo de la reina.

El Puerto no fue diferente a cualquier ciudad española decimonónica cuando aparecen los originarios intentos fotográficos. Se evidencia que las primeras imágenes obtenidas hasta finalizar el siglo tienen que ver con los monumentos característicos, los paisajes urbanos, trabajos relacionados con la industria vitivinícola, militares, familias bodegueras, políticos y algún destacado periodista. En este sentido actualmente se cuenta con escasísimas fuentes documentales que custodien originales que sirvan para arrojar luz sobre las primeras imágenes fotográficas, pretendidamente realizadas en la década de los cuarenta del diecinueve. Sí se puede decir que era habitual, y se repitió en innumerables ocasiones, que los primeros interesados en hacerlas fueran personas ilustradas en la ciencia y no en el arte; médicos, farmacéuticos, grandes conocedores por oficio de los procedimientos químicos que iban parejo a la obtención de imágenes, como el vapor de mercurio para sensibilizar las placas de metal del daguerrotipo francés, o el nitrato de plata y el yoduro de potasio del calotipo inglés.

Empero, aunque hay que reconocer que la fotografía fue un medio democratizador (con el paso de los años y las nuevas técnicas la sociedad pudo aún más coparticipar de ella), es importante reseñar también que inicialmente no estuvo exenta de polémicas y diatribas encendidas contra el nuevo "diabólico artificio". En la prensa alemana del momento (Leipziger Anzeiger) se llega a decir que "el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios y ninguna máquina humana puede fijar la imagen divina". O la crítica acérrima del poeta francés Charles Baudelaire donde dice que "la sociedad inmunda se precipitó, como un solo Narciso, a contemplar su trivial imagen sobre el metal. Una locura, un fanatismo extraordinario, se apoderó de todos estos nuevos adoradores del sol". /Texto: José Antonio Tejero Lanzarote.

Un joven de El Puerto que realizó sus prácticas profesionales en la empresa municipal tecnológica El Puerto Global ha sido nominado a los Tweets Awards. Por segundo año consecutivo, Madrid acoge estos premios anuales de la red de información Twitter, en los que colabora la Fundación Telefónica. Estos reconocimientos premian a los mejores profesionales del mundo online y a los tuiteros más comprometidos. Entre los nominados se encuentra Miguel Ángel Moreno (@Migue_Twitt), un portuense de 27 años que acaba de terminar sus estudios de programación en el Instituto Mar de Cádiz. ??Tras terminar sus prácticas en El Puerto Global, Moreno se ha lanzado al mundo empresarial. Durante su etapa en la sociedad municipal participó activamente en el lanzamiento de "El Puerto al caer el sol" (@elpuertosunset). El objetivo de esta iniciativa, impulsada por la Concejalía de Nuevas Tecnologías, es dar a conocer fuera de la ciudad la oferta de ocio nocturno de calidad que tiene El Puerto. Posteriormente, comenzó a responsabilizarse del mantenimiento del proyecto con el apoyo del Centro Comercial Abierto (CCA).

Para apoyar a Miguel Angel es necesario tuitear "#TA2012 #CMGeek @migue_twitt y el mensaje que creas conveniente". La evolución de las puntuaciones puede seguirse en la web www.tweetsawards.com. ??Moreno explica que "sin duda la nominación ya es en sí un reconocimiento para mí, puesto que reconoce una labor muy desconocida aún por muchas empresas". En esta línea asegura que "es también un impulso para seguir trabajando en algo en lo que creo que puede ser beneficioso para las empresas de El Puerto".

Según Lola Rodríguez «Tenía previsto ir para escuchar las conferencias y tomar buena nota sobre las nuevas ideas y las opiniones de los gurús de las redes sociales. Lo que no contaba era con estar entre los nominados en las 31 categorías de los Tweets Awards 2012, que comenzaba ayer en Madrid. Miguel Ángel Moreno, de 27 años, aspira a ser el tuitero más 'geek', el más picado por las tecnologías y las redes sociales. Ha sido seleccionado por el jurado del evento, que deja la elección en manos de la votación popular. Gane o no, el lunes regresará a la oficina que comparte con su pareja, la publicista Irene Berbel, en la calle Pedro Muñoz Seca. Ambos forman un tándem perfecto en Tooblup, una empresa de comunicación, publicidad y gestión de redes sociales que ya se ha hecho un hueco en El Puerto. De momento trabajan con Golf El Puerto, Electrodiesel Bahía, Iván Moreno, y 'Ridethrough', una revista de motociclismo". /Miguel Ángel e Irene. Foto: El Puerto Global.

Tal día como hoy, 26 de septiembre, también miércoles, de hace 174 años, el presbítero Don Rafael Ruiz Marchante, Examinador Sinodal de la Abadía de Olivares, Beneficiado de la iglesia Mayor Prioral y Vicario de la ciudad, "con anuencia del cura semanero", derramaba el agua bendita que contenía una concha de plata sobre la coronilla de un varón de pocas horas de nacido, suspendido boca abajo sobre la hermosa pila de la capilla bautismal, capilla compartida en esa fecha y desde que se instituyera en 1644, con la Cofradía de San Pedro de Venerables Sacerdotes, sostenido por algún miembro de la familia. Antes, el oficiante, en la puerta del templo, revestido con alba, estola y capa pluvial morada, había leído el ritual de los catecúmenos, ornamentos que cambiaría por la estola y capa pluvial blancas al pasar al Baptisterio, presidido por la “pila de Rota” nombre con el que era conocida  por los antiguos la pila bautismal. (Mi erudito amigo Luis Suarez Ávila me ha ilustrado sobre el origen de esta denominación. Parece ser que siglos atrás un carro que transportaba esta pieza con destino a la iglesia Mayor Parroquial de Nuestra Señora de la O de Rota rompió un eje en la calle San Juan, aledaña a la Prioral, depositándose la pila en la sacristía hasta que fuera reparado. Como tardó más tiempo del previsto y la pieza le gustó al Vicario, terminó por instalarse aquí, sustituyendo a la existente, pasando a ser llamada popularmente con ese nombre) Allí, en aquel lugar, el padre Ruiz Marchante pronunciaba con solemnidad la frase de ritual: "Yo te bautizo, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo".  Era un bautizo de postín. En el acta contenida en el Libro de Bautismos número 116,  folio 103 vuelto, se indica que había nacido el día anterior, "entre la una y las dos de la madrugada" y que se le impuso los nombre de Juan Bautista, Nicolás, Rafael, Lope.

Pila bautismal de la Iglesia Mayor Prioral.

Circunvalando la baranda de hierro forjado que rodea la pila bautismal, presenciando el acto, presumiblemente, se encontraba su padre, Tomás Osborne Mann y tal vez su tía materna, la escritora Fernán Caballero, que en esa fecha residía en Sevilla. El año anterior había contraído matrimonio por tercera vez con Antonio Arrom, después de enviudar de su segundo marido, el marqués de Arco Hermoso. La otra hermana de su madre, Ángela, casada con un militar francés, el Barón Chatry de la Fosse en esa fecha estaba fuera de España y los abuelos Juan Nicolás Böhl de Faber y Francisca Javiera Ruiz de Larrea, más conocida como Frasquita Larrea -traductora de Byron y precursora del Romanticismo en nuestro país- habían fallecido; el primero hacía dos años y Frasquita ese mismo año, aunque al no conocer la fecha exacta del óbito, es posible que aún viviese uno o dos meses más de la fecha que estamos refiriendo. Su madre, Aurora Böhl de Faber y Ruiz Larrea, recién parida, y con una edad peligrosa para dar a luz, pues habiendo nacido en 1800 cumplía años con el siglo y tenía, por tanto, 38 años, no parece probable asistiese. Este que se bautizaba sería su quinto  y último hijo, segundo de los varones, todos portuenses, a excepción de la primogénita: María Manuela, que nació en Cádiz y tal vez Cecilia, de la que no he podido localizar ni el año ni el lugar de su nacimiento Ella, María Manuela, futura madre del clérigo Francis Morgan -Curro Morgan para sus primos de El Puerto- el preceptor y amigo del famoso escritor Tolkien, sería también parte importante de la ceremonia, a sus once años, pues fue la madrina.

Los hermanos que  precedieron a nuestro personaje, el benjamín familiar, además de la mencionada María Manuela fueron Cecilia, que casó con García de Porres, marqués de Castilleja del Campo y falleció en 1903; Francisca Javiera, que enlazó igualmente con la nobleza de sangre, en este caso con el marqués de Saltillo, Antonio de Rueda Quintanilla. La boda se celebró en la iglesia Mayor de El Puerto en agosto de 1852, y Tomás Osborne Böhl de Faber, dos años mayor que Juan Nicolás que se unió a la anglo-canaria Enriqueta Guezala Power, cuyos hijos formaron las diversas ramas de las que descienden todos los Osborne de la zona. /En la imagen, un joven Juan Nicolás Osborne.

Como era costumbre en esa época, las hembras quedaban descartadas de la gestión de los negocio bodegueros, con lo que Tomás Osborne y Juan Nicolás se repartieron el incipiente imperio vinatero que había iniciado su padre, asociado a Duff Gordon, sociedad que refundaron en 1855 y que, posteriormente, en 1890, fusionaron en una nueva firma: Osborne y Cia., integrada por Juan Nicolás, su cuñada Enriqueta ya viuda y uno de sus sobrinos, Tomás Osborne Guezala. La realidad es que, en la practica, el peso del negocio vinatero recayó siempre en Tomás Osborne, primero y después en el hijo de este de igual nombre pues él, bien joven,  se introdujo en el mundillo diplomático, trabajando en diversas legaciones españolas, concretamente como secretario de las de Nápoles, San Petersburgo y París, llevando una vida que podemos calificar de bohemia.

Había heredado la casa-bodega de calle Palma, cuya fachada pone fin a la calle Larga, donde figura una lápida conmemorativa de haber vivido en ella sus abuelos maternos y, de vez en cuando, venía por tu tierra natal, cada vez más espaciadamente, para visitar a la familia, firmar documentos, revisar las cuentas de resultados y... pegar un pellizco a los beneficios, supongo.

...continúa leyendo "1.508. JUAN NICOLAS OSBORNE BÖHL. Primer Conde de Osborne."

Inés Tejada Verano es una diseñadora de Alta Costura nacida en El Puerto de Santa María que está instalada desde hace años en Valencia (Carabobo) en Venezuela. Casada con el prestigioso conservador y restaurador de obras de arte, Fernando de Tovar Pantin, tienen cuatro hijos: María Inés, Fernando José, Alejandro y Rafael.

El estudio de Inés Tejada es un lugar lleno de color: un pequeño estudio de diseño ubicado en el estado en la Valencia venezolana, en el estado de Carabobo. Sus cuadros, --porque Inés es además, pintora-- decoran el estudio.

Desfile de modelos de Inés Tejada Verano y su hija Inés de Tovar celebrado el pasado año 2011.

Si bien nuestra protagonista ya trabajaba en el mundo de la moda, fue su implicación a través del Opus Dei --el actual prelado de dicho movimiento religioso, monseñor Echevarría fue quien la animó--. Y se metió en el año 2000 en el reto de darle un vuelco a la moda. «--Hasta ese momento yo me sentía cómoda con lo  que estaba haciendo, pero ante ese nuevo panorama pensé que debía hacer más. Al principio me dio miedo porque había que invertir mucho tiempo y dinero, pero luego, en un proyecto con dos amigas más, nos lanzamos».

Inés Tejada en su estudio venezolano, mostrando un boceto.

Para Inés Tejada: «--Diseñar es una gran labor, de alguna manera es conocer a las personas, acercarse a ellas. Yo me intento adaptar a la personalidad, porque de eso se trata, de descubrirlas, de destacar lo propio de cada una. Es cierto que a veces, las personas te sugieren modelos que no son dignos, pero se los digo, con cariño. Está claro que Inés Tejada no puede ir en contra de Inés Tejada. También es cierto que a veces es difícil diseñar porque muchas mujeres han perdido el sentido del pudor y del señorío. Sin embargo, la gente busca las cosas buenas y es allí donde se puede hacer mucho»

Inés Tejada y su esposo, el prestigioso conservador y resturador de obras de arte, Fernando de Tovar.

Y abunda: «--A mis clientes les gusta mi estilo y están de acuerdo con lo que les diseño. Cuando hablo con las personas las voy descubriendo y diseño según su personalidad, su carácter. Cada una espera que acierte con su look. Algunas te dicen: mira, no tengo ni idea de cómo vestirme, vísteme. Y es que el tema de la moda no es una frivolidad porque tienes la responsabilidad de hacer ver bien a las personas, y eso es muy importante».

Con motivo del 100 Aniversario de la coronación canónica de la Virgen del Socorro, patrona de Valencia (Venezuela) fue vestida de gala por la diseñadora portuense, con un estilo propio.

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Isabel Andrés con la tarta Selva Negra, y la tarta típica del Puerto, dos de los productos que hicieron famosa a la firma y que ahora han recuperado.

La pastelería Selva Negra, una conocida confitería de El Puerto de Santa María ha vuelto a abrir despacho en la ciudad y de la mano de la misma familia que la tenía. El establecimiento está situado en el número 20 de la avenida de La Libertad, en la zona nueva de El Puerto y cuenta con obrador propio tanto de pastelería como de panadería. Además, el local, ofrece  cafetería propia donde se puede desayunar o merendar con pan o disfrutando de las especialidades de bollería y confitería que elaboran.

El nuevo despacho abre de la mano de Isabel Andrés Calvo, que ya era copropietaria junto a su ex marido, Fernando Jiménez cuando se fundó la empresa en 1986 y sus hijos, Fernando Jiménez Andrés que es el maestro pastelero y Jennifer Jiménez Andrés, que se encarga de atender el establecimiento que tienen en Jerez.

La vuelta a la actividad de la familia al ramo de la pastelería, después de que cerraran su establecimiento en El Puerto en el año 2006, situado en la plaza de España, frente a la Iglesia Mayor,  se produjo en 2011 cuando adquirieron el obrador de panadería y pastelería “Delicia Rosa”. Bajo esta enseña cuentan con otros dos establecimientos, uno en la calle Porvera número 31, en Jerez, y otro en el centro comercial El Paseo en El Puerto de Santa María.

La tarta de frutas, una de las especialidades de la pastelería.

En el inicio del verano han añadido este tercer establecimiento pero para él han preferido escoger el antiguo nombre de la empresa “Selva Negra” ya que “con él somos  muy conocidos en la ciudad y queremos mantenerlo” señala Isabel Andrés.
En principio la idea de la pastelería es mantener los dos nombres, el de Delicia Rosa y el de Selva Negra, aunque ya han unificado los productos que tienen, que son los mismos en todos los establecimientos. Isabel señala que han decidido mantener la línea de panadería artesanal que había ya puesto en marcha Delicia Rosa . Así cuentan con panes de estilo gallego que elaboran ellos mismos en el obrador de Arcos, además pan de campo, multicereales u otros tipos de piezas especiales.

A ello han unido los pasteles y tartas que ya tenía en su catálogo Selva Negra. De la elaboración se ocupa Fernando Jiménez Andrés, el hijo de Isabel. El continúa haciendo la famosa tarta “Selva Negra” que le dió nombre a la pastelería. Es una especialidad alemana aunque la familia la conoció cuando estuvieron en Venezuela. Fernando la elabora de la forma clásico utilizando incluso amarenas, unas guindas salvajes que se obtienen en los bosques de Centroeuropa, además de guindas españolas. La tarta lleva más ingredientes como chocolate, nata trufada y un bizcocho también de chocolate.

La mousse de chocolate y el pocito, dos de las especialidades de Selva Negra.

TARTA TÍPICA DEL PUERTO.
Selva Negra también era muy conocida por elaborar la “tarta típica de El Puerto” que han vuelto a fabricar ahora, incluso con la misma caja. Se trata de una tarta de almendras que se adorna con  mermelada de frambuesas. Isabel Andrés señala que puede “recordar en textura a la tarta de Santiago. La hicimos así, con mucha almendra, porque encontramos datos de que en El Puerto de Santa María había mucho cultivo de este producto”. La tarta es idónea para regalar como recuerdo ya que está en perfecto estado durante 3 semanas sin necesitar frío y es fácilmente transportable.

Junto a las tartas, que es una de las especialidades de Fernando Jiménez, los bollos y también dulces típicos de la zona. Así elaboran su propia versión de un dulce muy famoso en Jerez, el pocito, que lleva una base de pasta brisa sobre la que se coloca una especie de crema pastelera rodeada de un fino bizcocho, muy parecido a la lengua de gato. Por encima se espolvorea con canela. Las especialidades que tienen más éxito, además de el pocito, son la mousse de chocolate o la de limón o el surtido de pastelería francesa. (Texto y Fotos: Pepe Monforte).

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