
Marisa Doblado y Jesús Vela a las puertas de su nuevo restaurante.
El que fuera durante 30 años jefe de fogones del prestigioso restaurante Los Portales de El Puerto, Jesús Vela, abre un establecimiento basado en la cocina clásica en Jerez: Mesón Los Claveles. En el proyecto le acompaña Marisa Doblado, otra experimentada profesional de la hostelería, muy conocida en Jerez por su paso como jefa de sala y encargada del Asador La Carreta. Antes había estado en el Club de Golf de Vistahermosa y también en Los Portales donde ya trabajó con Vela.
Con 19 años ya era jefe de cocina del restaurante Los Portales de El Puerto de Santa María, un establecimiento que durante años ha sido uno de los sitios de referencia de la gastronomía de la provincia, uno de esos establecimientos con el expositor lleno de mariscos y pescados frescos, donde el cliente elegía la pieza a preparar. Su suegro, Albino Casal, cocinero, vio en él, desde joven, «madera de cocinero», aunque la idea de Jesús Vela era dedicarse al mundo de la electrónica, al menos para eso estaba estudiando. En casa eran 11 hermanos, así que había que buscar panoja para que no faltara el plato caliente. Jesús terminó dejando los estudios y dedicándose a la hostelería, en la que descubrió su vocación.

La amplia barra del Restaurante Los Portales.
No le ha ido mal y se ha mantenido durante más de 30 años como jefe de cocina en el restaurante portuense. Le ha dado de comer a lo más florido de la sociedad española, pero ahora ha decidido emprender nueva aventura «porque si no lo hacía ahora, no lo iba a hacer nunca», señala a sus 51 años. Modesto, pintor por afición, amante de la cocina clásica, es de los pocos cocineros que sigue utilizando como una de las bases de sus platos la salsa española, una de las básicas de la cocina tradicional y una de las que no debía dejar de dominar un cocinero francés de los de prestigio, de cuando eran los reyes de la gastronomía antes de que llegaran los españoles y les quitaran el puesto. La salsa española es una reducción de un caldo de carne con verduras que se aromatiza con especias y se puede engordar con un poco de harina. Para que nos hagamos una idea, era la que se lo ponía a muchas carnes de las que se servían en los convites.
Jesús la aprendió de su suegro, que le enseñó las bases de la cocina. Luego la experiencia, mucho «robo de vista», como le llaman los cocineros a aprender de los demás, algún curso de formación y mucho interés por conocer le han hecho madurar. En su etapa en solitario Vela no cambiará de estilo. Seguirá ofreciendo cocina clásica, la que sabe hacer «con presentaciones cuidadas y buena materia prima».

El atún mechado, una de las especialidades del Mesón Los Claveles
De hecho, se trae a su restaurante algunas de las recetas que creó en su etapa en Los Portales, como la corvina a la crema de cangrejo, el solomillo de queso al roquefort, cuya salsa elabora añadiendo a la nata y el queso brandy de Jerez y salsa española o el 'pantoffe', una evolución del pan perdío, un postre que le ha dado también gran fama partiendo de una receta monacal de pan duro.
En la carta predominan los clásicos: atún mechado, paté de cabracho, unas tortillitas de camarones, pero hechas con gambas, el lenguado o el calamar a la plancha, las gambas al ajillo, cocidas o a la plancha o unas papas aliñás con atún. Cuentan con barra para tapear y un salón con una decena de mesas. Fuera, una pequeña terraza que se agradece ahora en las noches de verano jerezanas.
Pero junto a estos clásicos no faltan algunos toques de cocina más evolucionada como una bacalao con boloñesa de marisco. Traen también carne de retinto y cerdo ibérico y no falta tampoco el arroz, una disciplina que domina Vela. En carta lo ofrecen con rape y langostinos aunque, por encargo, pueden hacer otras especialidades. El cocinero señala que para dar color al arroz no utiliza colorante alimentario, sino cúrcuma, una especia india.

Las albóndigas de corvina y calamares, otro de los platos del Mesón Los Claveles
La idea es cambiar la carta por temporadas y así cuando entren ya temperaturas más bajas incorporar los guisos de cuchara, platos de caza u otras especialidades con productos que estén entonces en su mejor momento de consumo.
En el proyecto le acompaña Marisa Doblado, otra experimentada profesional de la hostelería, muy conocida en Jerez por su paso como jefa de sala y encargada del Asador La Carreta. Antes había estado en el Club de Golf de Vistahermosa y también en Los Portales donde ya trabajó con Vela. De esa etapa surgió una relación de amistad y por eso ahora han decidido asociarse en este proyecto. Doblado se ocupa de la atención al público y también de la carta de vinos donde se pueden encontrar, además de los clásicos, jereces y también vinos de la Tierra de Cádiz. /Texto y fotos: Pepe Monforte.



En febrero de 1890 es promovido al grado de teniente de Navío. Una Real Orden de fecha 11 de abril de 1893 lo destina a Filipinas y se encarga de los Guardias Marinas que prestan servicios en las Escuadras de Instrucción destinados en dicho Apostadero. Meses después es nombrado comandante del “Albany”, cesando en marzo de 1894 para coger el mando del cañonero “Paraguay”. Y es en esta lejana colonia, sumergida en la guerra por su independencia, donde iniciaría el tramo más brillante de su carrera profesional. Allí obtiene tres condecoraciones casi seguidas: en julio de 1897, la Cruz de 1ª Clase al Mérito Militar, con distintivo rojo, por las operaciones de Mindanao; en noviembre de ese mismo año la Cruz de 1ª Clase de María Cristina por los méritos que contrajo en el rio Paombong y en octubre de 1898, terminada la guerra, Cruz de 1ª Clase del Mérito Militar, con distintivo blanco por servicios prestados a lo largo de toda la campaña de Filipinas. /En la imagen, la revista El Mundo Naval Ilustrado que nace con los enfrentamientos con Cuba y Filipinas.
Fue repatriado en los primeros días de 1899, embarcando el día de Reyes con destino a Cádiz. En esa fecha, tenía 36 años, graduado como teniente de Navío, consiguiendo una licencia de casi seis meses por enfermedad y repatriación, designándosele después como segundo comandante de la Ayudantía de Marina de Huelva. Tengo la impresión de que no le gustó nada ser segundo y, de hecho, no se incorporó hasta noviembre de 1900, pero ya como comandante de la Ayudantía. Estaba aún soltero, aunque por poco tiempo, pues el 24 de agosto de 1901 contrajo matrimonio en la iglesia Mayor Prioral con la hija del bodeguero local Ramón Jiménez Dávila, María del Carmen Jiménez Mateos, que tenía en esa fecha 25 años. La ceremonia, un tanto extraña, pues se celebró a las cinco de la mañana en la capilla de la Patrona, con la novia vestida de negro, fue oficiada por don Antonio Iñigo, en presencia del abogado Lorenzo González Villagrán, secretario del Juzgado, actuando de testigos Rafael Franco Gil y José Molares Delgado. /En la imagen de la izquierda, camarín de la Virgen de los Milagros, en cuya capilla se casó nuestro paisano en 1900. /Foto: Justino Castroverde de principios del S. XX.
En 1912 asciende a capitán de Fragata y en 1914, con esta graduación ejerce como segundo comandante en los cruceros “Reina Regente”, Extremadura” y el cañonero “María de Molina”. En 1916 asciende nuevamente a capitán de Navío y en 1917 es nombrado comandante del acorazado “Pelayo” en el que inició su carrera militar.
























--¿Es cierto que la sociedad que gestionaba el Vapor nunca quiso subvenciones de organismos públicos?





En 2012, ayudado por su esposa, Rocío Feria Guerrero, --portuense o porteña, como él--, creó Cervezas ACHT (‘Ocho’ en idioma alemán), pues ocho grados de alcohol son los que quería dar a sus creaciones, que son básicamente tipo pilsen por la malta que llevan, término aplicado a cervezas doradas, de fermentación baja y sabor convencional, pero que nuestro protagonista hace diferentes con las variaciones que introduce. El nombre Pilsen proviene de una cerveza original de la ciudad de Pilsen (República Checa). /En la imagen de la izquierda, etiqueta de la cerveza ACHT, elaborada en El Puerto de Santa María.





El cuadro de la Virgen del Rosario ‘La Galeona’ vuelve a su capillita 20 años después tras una larga y dificultosa restauración o podríamos decir mas bien ‘renacer’ dado su estado de conservación. Participaron amigos que ya nos dejaron, Clemente, Faelo Poullet y otros que felizmente pueden aun disfrutarla J. Luis Villar, Ángel Pantoja etc. Es una pena el cableado tercermundista que le acompaña ¿para cuando su ordenación? /Texto y foto: Julián Flores Vencelá.
El sacerdote don Diego de Ojeda fundó en 1512 un hospital donde se atendiese a los forzados, cuya capilla fue elevada a la categoría de basílica lateranense por Breve de León X en 1514. /En la imagen de la izquierda, el cuadro, antes de su restauración, en 1982. Foto: Fernando Vidal.1982. Guía Histórico Artística de El Puerto de Santa María.
Los oficiales y tripulaciones de las galeras reales construyeron, hacia 1564, una Cofradía protegida por el comendador don Luis de Requeséns. Se tituló de la Piedad y de la Caridad, y fue confirmada por el Papa San Pío V quien, a petición del Generalísimo dc la Santa Liga, don Juan de Austria, concedió no solamente la confirmación de lo ya hecho, sino que lo amplió con la facultad singularísima de investir al capellán de la Hermandad con la prerrogativa de ser el Ordinario de la Armada, siempre que se fundasen cuatro hospitales, a lo menos, para forzados, que se intitulasen de la Santa Liga, como consta en el Breve de dicho Pontífice de 19 de marzo de 1569. /Cruce de las calles Pozuelo o Federico Rubio con Pagador Natera o Dr. Palou. Foto: J.F.V.








El escritor, político y militar español, José de Navarrete y Vela-Hidalgo
[En un comentario que hace a una antigua tonadilla: el Trípili, evoca sus años mozos en El Puerto] Esa tonadilla se cantaba medio siglo ha en el teatro, que ya entonces llamábamos Viejo, sito en la calle de la Misericordia, en el Puerto de Santa María... Recordaba yo ese pasado en el Casino de Niza como si fuera el presente, y así mismo veía en la calle de Palacio, frontero al paseo del Vergel y a la iglesia de la Caridad, una caserón de los Duques de Medinaceli, en el cual vivía una señora joven, con los cabellos casi blancos, bien parecida y de carácter angelical, casada con un anciano valetudinario [*], seres que ya dieron sus cuerpos a los gusano y velan hoy por mí desde o alto...”.