
Fernando Córdoba, explicando una receta en El Faro de El Puerto. (Foto JMM).
El Faro de El Puerto vuelve a ser elegido por las guías gastronómicas españolas como mejor restaurante de la provincia y ya es casi una década en la que se mantiene en esta misma posición lo que confirma el trabajo realizado por el cocinero porteño Fernando Córdoba. Ha conseguido, entre otros galardones dos soles en la guía Repsol, la antigua Campsa, una distinción que sólo obtienen 7 restaurantes en toda Andalucía. Ha sido elegido mejor restaurante del año en la Guía Gourmetour. El Ayuntamiento le reconoce hoy en Madrid su trayectoria, en la Feria Internacional de Turismo FITUR, haciendo de nuestra ciudad un sitio de referencia en la gastronomía andaluza.
«Desde su apertura en 1988, he tenido el privilegio de estar al frente del Restaurante El Faro de El Puerto. Gracias al esfuerzo conjunto que me han brindado mi esposa Ana y un equipo de veintiocho personas, hemos conseguido que El Faro de El Puerto brille con luz propia y sea un importante referente gastronómico de la región. Nuestro éxito ha estado condicionado en gran medida a la confianza que supone contar con un mismo grupo de personas desde el comienzo de este proyecto. Así, Jaime, Ramón, Ignacio, José Luis, Pepe, Benito, y un largo etcétera aún continúan conmigo en el noble arte de servir a los demás. Por ello, tanto nuestros clientes más habituales como aquéllos que nos visitan por primera vez, perciben rápidamente que en nuestra casa se respira profesionalidad, cortesía y ganas de hacer las cosas bien.
Nuestra cocina, al igual que la atención en sala, ha evolucionado a lo largo de todos estos años fruto de la investigación, los viajes y la participación en congresos nacionales e internacionales que he realizado. Asimismo, el estudio de la bibliografía gastronómica y un continuo afán por seguir aprendiendo me han ido aportando la experiencia necesaria para adaptar mucha de las recetas de la cocina tradicional a técnicas más actuales, más saludables y sin perder por ello la identidad de los sabores que tanto caracteriza a la cocina andaluza.

En la cocina que realizo se pone especial énfasis en la combinación de gran variedad de pescados y carnes con verduras de temporada. Aconsejamos la elección de entrantes para compartir que servimos en el centro de la mesa, para después pasar al plato principal que en ocasiones recomiendo que sean medias raciones. Además, nuestra carta de postre es modificada mensualmente con nuevas propuestas y fruta de temporada, manteniendo aquéllas que nuestros clientes siempre nos solicitan.
Nuestras recomendaciones en materia de vinos se decantan por los caldos de Jerez, ideales para este tipo de gastronomía en la que abundan los mariscos y pescados. Nuestra casa dispone de una gran bodega climatizada que permite ofrecer una amplia variedad tanto de éstos como de otros vinos, y figura entre los establecimientos asociados a la Ruta del Vino y Brandy de Jerez, con su Ruta Urbana de El Puerto». (Texto: Fernando Córdoba).
RODAJES TELEVISIVOS.
«En una casa señorial rodeada de jardines y cuyos fogones ofrecen una maravillosa cocina de mercado con un leve toque de creatividad. Hemos grabado allí un completo reportaje con entrevista incluida a quien muchos grandes cocineros del momento consideran su maestro, Fernando Córdoba, cocinero y propietario de este restaurante de El Puerto de Santa María (Cádiz). De trato amable y sabiduría consabida, Fernando entiende bien el trabajo de cámaras y plumillas (está acostumbrado a que lo grabe incluso la BBC) y puso en nuestras manos todo y cuanto quisimos retratar. Y lo hizo con elegancia.

Olivo plantado en el interior de uno de los comedores del Faro de El Puerto.
Del Faro me atrajeron varias cosas. Entre ellas, el olivo que ha colocado recientemente dentro de uno de los comedores (¡está vivo! ¡está vivo!), la granjita con patos, pavos y gallinas y, sobre todo, el vergel que Fernando tiene a la espalda del restaurante, donde cultiva fruta, verdura y una gran cantidad de plantas aromáticas (albahaca, hierbaluisa, hierbabuena, tomillo…) que corta y emplea directamente en sus platos, algo que sus comensales reciben con agrado. Fernando me habló con pausa e interés del slow food, de su mimada bodega (doscientas cincuenta referencias aproximadamente) y del pescado, que reina sin discusión en su cocina, adonde llega vivo cada mañana (lo puedo atestiguar.)» (Texto: Manu Guerrero).
TESOROS OCULTOS DE LA PROVINCIA.
Como el cuento de la Cenicienta pero en pescado. Lisas de estero, borriquetes, sargos, peces sable, caballas, sardinas, sapos se acumulaban en la mesa esperando convertirse en atractivos platos de alta cocina por unos días. En este caso los príncipes encantados, y también dos princesas, eran cocineros y cocineras de los mejores restaurantes de la provincia convocados en El Faro de El Puerto el pasado noviembre de 2009 para demostrar las posibilidades de combinar lo que habían dado en llamar “tesoros ocultos de la provincia” y que no eran otra cosa que pescados de gran valor gastronómico pero poco usados en los restaurantes y las setas del Parque de los Alcornocales, un producto apreciado en toda Europa pero que en la provincia son practicamente desconocidas.

Los cocineros participantes en el evento Fernando junto a su hermano José Manuel, del Ventorrilo El Chato. Entre ellos podemos ver al también restaurador porteño Eduardo Silóniz, uno de los jóvenes talentos surgidos de la factoría de la Escuela de Hostelería de Cádiz y que tiene restaurante propio en El Puerto: El Lául. Silóniz apostó por un pescado poco habitual pero que está ganando enteros, el borriquete, y lo presentó relleno de setas de la lonja de Jimena y acompañado de una costra de pan de tomate y salsa de oloroso dulce.
Los cocineros habían sido convocados por el restaurante El Faro y la revista gastronómica digital www.cosasdecome.es con el objetivo de propiciar un encuentro entre profesionales de la zona y dar a conocer el trabajo que se está haciendo en la provincia en el que la gastronomía ha adquirido un importante impulso en los últimos años, colocándose ya entre las punteras de Andalucía. (Texto: Pepe Monforte).


LA SALIDA

El cocinero de las latas y “el congelao”, que tiene su cuartel general en nuestra Ciudad perpetra su tercer libro dedicado a los dulces.
El volumen, de 128 páginas y con cuidadas fotos a color, recoge más de un centenar de postres inventados por el cocinero como el “Lexatartín de melocotón”, el “Pudin de pasas dipsomaníacas” o “Vodkata, el cóctel que se come”, junto con algunas ya clásicas publicadas por Falsarius como la “tarta Thurman” o las “tortas Pataky”. El libro, con un precio de 18 euros, está ya a la venta en las librerías. (Texto: Pepe Monforte).

Anoche se presentaba en sociedad, en las Bodegas Colosía el libro “Alma Gitana”, una iniciativa de la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia. Para el presentador del libro, Luis Suárez Ávila, que no sabe decir que no a ningún amigo, “Es un verdadero placer poder estar aquí, ahora, con mi amigo Salvador Cortés Núñez, flor de la raza calé portuense, y un claro exponente de ella. Porque, si desde antes del siglo XV, los gitanos se ejercitaron en el oficio del hierro y, ya en sus postrimerías, fueron herreros gitanos los que hacían las balas para la incipiente artillería que reconquistó Granada, no es menos cierto que en ese oficio se ejercitaron en todo tiempo. El hierro es el material que han doblegado en las fraguas y el hierro es el material que ha doblegado en el torno, desde su niñez, mi amigo Salvador.







En su ya larga trayectoria, ha tocado casi todos los palos dentro del mundo del belén, ha impartido cursillos de distintos niveles, su incansable curiosidad e investigación ha dado como fruto el descubrimiento de nuevas técnicas en la construcción de belenes. Tiene artículos publicados en varias revistas, colaborador articulista en la revista "La Mar de Belenes" que la Asociación "Ángel Martínez" edita cada año.


Pintor, dibujante y grabador, Francisco Lameyer y Berenguer, nace en El Puerto de Santa María en 1825, localidad a la que llegó su abuelo, natural de Bremen, como vicecónsul de Prusia. En 1839, Lameyer llega a Madrid, traído por su tío el general de la Armada Dionisio Capaz, al quedar viudo. Con catorce años Lameyer ingresa en los talleres de Vicente Castelló. Su facilidad para el dibujo, le lleva rápidamente a colaborar en publicaciones de la época y en 1841 se matricula en la Academia de San Fernando, hasta 1843, dejando constancia por un ejercicio que allí se conserva y firmado al reverso por su maestro, Juan de Ribera. En aquel tiempo, contrajo matrimonio con Isabel Soriano, sobrina del Conserje de la Academia y tuvo dos hijos, Francisco de Paula y Alfredo, muertos ambos a temprana edad. (En la imagen, Francisco Lameyer, en un cuadro pintado por Raimundo Madrazo en París, en 1866).
Academia - para socorrer al Papa Pío IX en la revolución italiana y en 1854 como destinado en Filipinas, en su aifición por los viajes a países exóticos para descubrir el Lejano Oriente. (A la izquierda, firma del pintor).
De vuelta a Madrid, alterna prolongadas estancias en París junto a la familia Madrazo. Una larga enfermedad le lleva a fallecer en Madrid en 1877. Francisco Lameyer forma con Leonardo Alenza y Eugenio Lucas la escuela madrileña costumbrista llamada de "veta brava" en la estela dejada por Francisco de Goya a innumerables seguidores, pero su encuentro con Fortuny en África y su admiración por Delacroix le llevarán al orientalismo como estilo y temática predilecta. (En la imagen, 'Moros corriendo la pólvora'. Museo Lázaro Galdiano. 1860). (Texto: Fernando J. Martínez Rodríguez).

En una fiesta que se celebró en Cádiz por los años 1928 o 29, Federico García Lorca, relató que allí estaban los Florida, esto es Los Melu, "Que la gente cree carniceros, pero que en realidad son sacerdotes que siguen sacrificando toros a Gerión". Carniceros, tablajeros, jiferos, gandingueros, matarifes, cabestreros, mozos, porteadores, carreros de todos los mataderos municipales de la Baja Andalucía han sido los forjadores de este imponente tinglado que es el arte flamenco, en cualquiera de sus vertientes. Cuando yo, por los años 70 organizaba la Fiesta del Cante de los Puertos, no enviaba los carteles y los folletos a los Ayuntamientos de la zona, sino a los Mataderos Municipales. Precisamente porque allí estaban los destinatarios de esas proclamas y no en las oficinas, ni en los despachos de los alcaldes, de los secretarios, de los concejales...más que nada porque no los tiraran a la .papelera sin oficio ni beneficio para nadie. Los carteles y los folletos eran enviados a donde tenían que ir. (En la imagen, Anzonini, y a la derecha su mujer, María de los Reyes Suárez, conocida como María 'La Churrasca').
A Anzonini, siempre lo recordaré subiendo y bajando las escalerillas del carro de la carne, después de haber descolgado de un garabato media vaca y echársela encima, sobre la capucha de muselina morena y saco, tinta en sangre, y llevar el cuarto del animal a un puesto de la Mercado de la Concepción. Y eso una y otra vez y así todos los días. (En la imagen, Anzonini, dibujo de M. Alcalá).
Anzonini, nunca pude saber de dónde le vino el apodo, rubio, con los ojos azules, tenía facciones típicamente gitanas, a pesar de ello. Su estatura extrema, su delgadez, daban prestancia a su figura que se crecía, nada más cuadrarse y alzar los brazos, con una majestuosidad increíble. Por su rostro siempre desencajado, sobre cuya frente campeaba un mechón rizado de pelo, la boca huérfana de dientes, pasaban las memorias de sus gentes y de lo vivido. Sus pies paseaban, en un espacio mínimo, un baile rodado por los siglos, doméstico, casero. Nada había estudiado en él; todo era improvisado e irreflexivo. Pero también hondo, como un pozo sin fondo. Y es que en su baile surgía , como de un manantial inagotable, lo ancestral y genéticamente guardado en las entretelas de su persona. Ni había en su porte impostura, ni fingimiento, ni afectación, ni jactancia. Aparecía su baile sin aditamentos ni ropajes espurios, creadora e inconscientemente apegado a la tradición, legítima y genuinamente antiguo. (Otro dibujo de Anzonini, ‘Anzonini del Puerto’, "quant à lui, dansait dans sa cuisine et cuisinait en dansant". Realizado por Miguel Alcalá).


El proyecto es del cocinero Angel León. Se desarrollará el día 23 de enero y será filmado por una productora que se está encargando de preparar 12 nuevos programas del 

COCINA DE TRES ESTRELLAS MICHELÍN.
DOS SOLES GUIA REPSOL 2009.
Luis Antonio de Borbón, duque de Angulema, príncipe y general francés, exponente de las tendencias más reaccionarias de la Restauración nació en Versalles en 1775. Era hijo primogénito del conde de Artois, que llegaría a ser rey de Francia con el nombre de Carlos X, a quien acompañó al exilio al estallar la Revolución Francesa en 1789. Diez años después se casó con su prima María Teresa Carlota, única hija de Luis XVI y de María Antonieta, que había sido liberada por los revolucionarios en 1795.

