1.078. TIENDAS DE ULTRAMARINOS EN EL PUERTO

Se denominan ‘tiendas de ultramarinos’, al establecimiento comercial que vende especialmente productos alimenticios, tanto envasados como a granel, al peso, abarcando un sinfín  de productos de nuestra gastronomía.

'Casa Joselito', de José Fernández, el 25 de noviembre de 1958./ Foto: Rafa.

El vocablo ‘ultramarino’, proviene de que los productos que antiguamente se vendían en estas tiendas procedían de territorios de Ultramar, eran artículos de importación; actualmente es una palabra en desuso y estos establecimientos han quedado en ‘tiendas de alimentación’, en  El Puerto ‘almacén’. Al propietario del almacén se le solía decir ‘almacenero’. Quiero referirme a los años de mil novecientos cincuenta del siglo pasado en El Puerto, en la zona comprendida dentro del casco antiguo.

EL ALMACÉN.
El Almacén, era un local de medidas de determinadas, curiosamente, las tiendas hacían esquina, perspicacia comercial del comerciante de entonces; el suelo solía ser de losas de Tarifa, mostrador de madera o fábrica de ladrillo con frente que podía estar forrado de azulejos y la parte interior de cajones que podía servir para guardar los pequeños artículos que, previamente, se habían envasado en pequeñas porciones en papel de estraza, tales como el café, pimiento molido, ... Algún cajón podía servir de caja registradora, balanza de la marca Berkel, encima del mostrador, como garantía de una pesada justa. La fábrica de balanzas Berkel, inventó más tarde las rebanadoras para chacinas que tanto éxito tuvieron en los años de mil novecientos sesenta. Además se solía colocar un artístico molinillo de café, el aparato para medir aceite y una guillotina para cortar bacalao, quizás también un recipiente con garbanzos “remojaos” y alguna bandeja con “carne membrillo”, cubierta adecuadamente para evitar las moscas. /En la imagen, estanterías del 'Almacén Casa Nicanor', en la esquina de Ricardo Alcón con Placilla. (Fotografía tomada el 15 de octubre de 2008).

Instantánea de Martín Peris Felices en 1990, padre de Vicente Peris Tey. (Foto: Carmelo Ciria Pino).

LAS ESTANTERÍAS.
El frente de la tienda lo conformaban estanterías de madera donde se colocaban, cantidades de conservas de pescado y vegetales. Recuerdo las tiendas de entonces con los productos de Conservas Sur, cajas de galletas María, grandes bolsas de paquetes de café, paquetes de Malta, leche condensada, cajas metálicas bellamente policromadas de pimentón murciano, azafrán El Aeroplano, especias de todo tipo, licorería, con vinos quinados, anises y vinos de nuestra zona, caldos Potax, --eran unos dados de un extracto de carne, que las amas de casa ponían un cazo con agua hirviendo y ya estaba el puchero hecho--.

Cajas de pimentón murciano.

Una chirigota de Cádiz, llamada “Los tontos de pueblo” sacó un cuplé al respecto,  que decía:

Con ezo de las comías
paecen cozas de medicina
con una pastilla jervía
ya er puchero jabe a gallina
con unos porvos amarillos
a los ciquillos le hazen flan
que igan lo que quieran
lo mas güeno en una telera
una buena jolla berza
y ju pringá.

PRODUCTOS CON PREMIO.
Como les decía y siguiendo con los caldos Potax, que eran unos dados del tamaño aproximado de un centímetro y medio envuelto en un papel que por el anverso venía la publicidad de Potax  y por el reverso la relación de premios que esta firma obsequiaba a los clientes por el consumo de los famosos cubitos del concentrado, recuerdo que el primer premio: “Un balón de reglamento con bomba y vejiga de recambio”, segunda premio: “Una pluma atómica” –consistía en un bolígrafo dorado con dos puntas una escribía rojo y otro azul, que no escribía nada bien, ya que fueron los comienzos de los bolígrafos– . El chocolate Elgorriaga también regalaba un balón de reglamento (de cuero), con la compra de un determinado número de tabletas de chocolate. Hubo casas en las que se llegó a aborrecer tan, entonces como ahora, apreciado producto.

CARAMELOS Y TAQUILLAS.
En lugar de la estantería, bastante visibles, existían algunos recipientes con caramelos. Había un espacio para colgar la chacina, una tabla para cortar ‘los avíos del puchero’, chacinas, ... La parte baja de las estanterías eran unas taquillas, donde se colocaban las legumbres para venderlas a granel; ver un a almacenero envolver en papel de estraza medio kilo, de alubias, garbanzos, arroz, dos reales de pimiento molido, una peseta de café o un octavo de ‘mantequilla de reino’,  era un primor. Por fuera del mostrador se solían colocar sacos de alubias del Barco, garbanzos y garbanzas, arroz, harina de trigo, lentejas, azúcar, harina de garbanzo para hacer las famosas “panizas”, que después se cocinaban aliñadas o fritas; alguna caja de frutas, alguna barrica de sardinas arenques como la de la imagen de la izquierda...

El Almacén de Nicanor en 1948.

LA TRASTIENDA.
El interior  de almacén o trastienda, era utilizado como almacén propiamente dicho, en donde se ubicaba en algún rincón o, colgada del techo, una balanza romana para pesar sacos y todo envase que pudiese pesar más de veinte o veinticinco kilos; un barril de buen vino fino, jamones colgados del techo. Quizás era el sitio adecuado para que el almacenero pudiese hablar con representantes o amigos, después de la jornada de trabajo. La contabilidad era bien simple, dos clavos en la pared, en uno facturas pagadas y en otro facturas pendientes de pago.

EL ALMACENERO.
La indumentaria del almacenero, solía ser un babi color beige o gris. Nuestro protagonista, salvo excepciones, era una persona amable y educada, con gran visión comercial, desde que entraba un cliente por su establecimiento, sabía en un alto porcentaje sus posibilidades de compra. Recuerdo una frase de Miguel Caro Beato, que tuvo sus comercio en la esquina de calle Larga y Chanca donde se encuentra hoy la Caja de Galicia, que decía: “--Un comerciante al que le entra un posible cliente y lo recibe con una sonrisa amable, tiene el cincuenta por ciento de la venta hecha”. Los clientes llevaban el control de turno a la hora de ser atendidos, preguntando: ”--¿Quién es la última/ o el último?”. Recuerdo, también, que había una forma de dirigirse al almacenero, que puede parecer hoy un tanto pintoresca; era utilizada por los niños que, poniendo en el mostrador  una cantidad de dinero aproximada de lo que iba a compra, decía: “--Pepe, me ha dicho mi madre que dé un cuarto y ortavo de aceite y la vuerta.”. / En la imagen, papel encerado de 'La Giralda'.

MIXTURA DE OLORES.
Las cantidades de artículos tan dispares que existían en estos comercios, producían una  la mezcla del olores nada desagradable, que hoy han desaparecido: el olor del bacalao, sardinas arenques, legumbres, aceite, café, chacinas, especias, el olor de los garbanzos ‘remojaos’, galletas... En Navidades estos olores se acentuaban ostensiblemente con la matalahúva, ajonjolí, anís, miel que se vendía a granel, además de los dulces propios de esta fecha como polvorones, alfajores, turrones, y las botellas de anís Periquito tan solicitadas, de las Destilerías Morphy dirigida por los Benventuy. Habían tiendas que adornaban sus escaparates en Navidades, con luces de colores, virutas de papel celofán, cajas de bombones, tarros de frutas escarchada, fiambres envueltos en bonitos papeles de colores, cajas de mazapanes y cajas familiares de cinco kilos de polvorones y alfajores de Estepa, Medina y Antequera./En la imagen, papel encerado de 'La Diana'.

El almacenero Diego Utrera Sánchez y Ramón Matiola Gutiérrez, empleado del Banco Hispano Americano.

Recuerdo algunas  tiendas que en aquellas fechas navideñas hacían un  alarde de buen gusto e incitaban al cliente a comprar, arreglando sus escaparates: La Argentina, La Giralda, Las Campanillas y el almacén de Diego Utrera. En algunas tiendas se ponía una cartel “Hay pavo trufado”.

La Argentina, en la esquina de la calle Luna con Nevería, cuando era propiedad de López Terán.

AUTOEXPLOTACIÓN POR DECRETO.
Por reconocimiento hacía estos profesionales que se autoexplotaban, con jornadas de trabajo interminables, vendiendo artículos casi al coste por prescripción gubernativa, siempre con el ánimo de servir al cliente, quisiera recordar algunos establecimientos emblemáticos que de alguna forma marcaron una época y que fuero la antesala de lo que después fueron economatos, supermercados e hipermercados:

En la imagen, José Sánchez Berrocal, desaparecido hace pocos años, propietario de La Argentina.

En la plaza de la Herrería, Casa Serafín. En calle Misericordia; esquina con Luna Almacén de Suárez. En calle Larga; esquina con Chanca,  Miguel Caro Beato; esquina con Federico Rubio, José Gómez Recalde. En calle Nevería; esquina con Ganado, Almacén de José Montes Enriquez --hoy Droguería de Roque Morales Augusto--; esquina con Luna, La Argentina de José Sánchez Berrocal (Ver más en nótula núm. 008 en GdP); esquina con Santo Domingo, Almacén de Cañadilla. Dentro del Mercado de Abastos estaba el almacén de Manuel Carrasco de la Bandera.

José Joaquín Sánchez Sena, en 1969, en Ultramarinos 'La Diana' que continúa abierto en la confluencia de Palacios con San Bartolomé.

En calle de San Bartolomé; esquina con calle Palacios, ‘Ultramarinos La Diana’, hoy de José Joaquín Sánchez Sena, (antes de Isidro Gómez Recalde y antes de Antonio Camacho Caballero), comercio tradicional de El Puerto --así fue distinguido por el Ayuntamiento-- que tiene el coraje y mérito de continuar en la brecha (Ver más en nótula 090 en GdP); esquina con calle Luna, ‘La Giralda’ de la familia Ruiz, almacén de siempre en nuestra ciudad, continua su actividad que además de los productos tradicionales, ha incrementado su oferta a productos de macrobiótica  y delicatessens (Ver más en nótula núm. 043 en GdP). Esquina con Luna, almacén de los hermanos Genaro y José González Noval; esquina con calle Luna y la Placilla, Almacén de Leopoldo. El almacén de ‘Los Dos Pepes’, esquina con Ricardo Alcón el almacén de Nicanor Gómez Soto y terminamos esquina con Ganado el almacén de Antonio del Valle.

Concha y Angelita, en Ultramarinos 'La Giralda'.

En calle Cielo esquina con Espíritu Santo, almacén y bar de Manuel Gatica; en el número, 54 se encontraba el almacén de Luciano Vázquez y junto a éste haciendo esquina con calle Chanca estuvo el ‘Almacén de Coloniales’, suministrador de casi todas las tiendas de El Puerto de José Velarde Díaz-Munio; en la esquina con calle Santa Clara estuvo el almacén y estanco de la familia de Ricardo Velarde Sánchez de Cos y esquina con Ganado, estuvo el ‘Almacén de las Campanillas’ de Juan Custodio.

La imagen muestra la tienda de Ultramarinos de calle Cielos esquina con Espíritu Santo en 1989, poco antes de su cierre. A ella vino de chicuco Nicanor Gómez Soto y de la que se hizo cargo allá por 1920. Luego pasaría, en la década de los cuarenta del siglo pasado a manos de Manuel Gatica, quien la tuvo abierto con una tienda de bebidas separada por una mampara, tal y como que se puede apreciar en la foto, hasta finales de la década de los ochenta del siglo pasado. (Foto José Ignacio Delgado Poullet. Centro Municipal de Patrimonio Histórico).

El Almacén de Joselito Verde, en la confluencia de las calles Ganado y Cantarería.

En calle Ganado, frente a lo qué fue la antigua droguería de Roque, estuvo el Almacén de Diego Utrera; en la esquina con Cantarería (también se llamó la calle Pedro de Villa) estuvo el Almacén de José Verde, que más tarde fue regentado hasta hace poco tiempo por sus hijos Manuel y José, fallecido el primero y felizmente jubilado el segundo. En calle Vicario, esquina con Ganado estuvo ‘El Cañon’; esquina con Sierpes estuvo el almacén de Eloy Fernández Moro (ver nótula núm 087 en GdP), a su jubilación  lo regentaron sus hijos Manuel y Eloy; en la esquina con calle San Juan el almacén ‘La Puerta del Sol’ de Federico, después pasó a Isidro Gómez Recalde.

Eloy Fernández Moro y su hijo Eloy Fernández Lobo, en el almacén situado en la confluencia de las calles Vicario y Sierpes, frente al Mercado de Abastos. Eloy Fernánez Moro, había nacido en 1906 en el municipio onubense de Cumbres Mayores. Era marchante, viajante o representante de Ultramarinos y se acabó estableciendo en El Puerto con su padre y hermanos, abriendo un almacén de ultramarinos que, fíjense que curioso,  no era gestionado ni por gallegos ni por montañeses.

En la imagen de la izquierda, Manuel Leveque Delgado, que regentó un almacén de comestibles en la confluencia de las calles San Juan y Cruces, frente al desaparecido Almacén de Rafael y el Bar 'El Golpe'.

En calle Santa Lucía esquina con Federico Rubio el almacén-estanco-taberna de Martín Peris Felices y después su hijo Vicente Peris Tey (ver nótula núm. 714 en GdP).  En calle Cruces, esquina con calle Ganado estuvo el almacén taberna de Eloy Eizaguirre, después lo llevó su hija Julia, a continuación el hijo de ésta Eloy Bayard Eizaguirre y después fue adquirido por Roberto Carmé Ramírez; esquina con Arena, estuvo el almacén de Antonio Rodríguez; en la esquina con San Juan estuvo el almacén de Manuel Leveque Delgado (ver nótula núm 097 en GdP) y en la esquina con San Sebastián estuvo el almacén de González Heredero.

Ultramarinos 'El Carmen', almacén de Eloy Eizaguirre, luego gestionado por Eloy Bayard Eizaguirre y más tarde adquirido por Roberto Carmé Ramírez, en calle Ganado esquina con Cruces. En la imagen, el establecimiento a principios del año 1960.

El Almacén de Nicanor, en la calle Ricardo Alcón, esquina con Placilla. 1948.

En calle Federico Rubio, esquina con Micaela de Aramburu estuvo el almacén ‘Los Caballos’ propiedad de Nicanor Gómez Recalde (ver nótula núm. 080 en GdP), después hasta su cierre lo arrendó José Manuel García Gómez; esquina con calle Cañas, estuvo el almacén de Nicanor Gómez Recalde; en la esquina con plaza Juan de la Cosa, estuvo el Almacén de Julián, que después paso a manos de José Montes Enriquez;  en la esquina con calle Gatona estuvo el Almacén y Taberna de Panseco.

Solar del almacén y vivienda de Victoriano García Linares, derribado el pasado año, en la confluencia de las calles San Juan, 5  y Postigo.

En calle San Juan esquina con calle Postigo estuvo el Almacén de Victoriano García Linares, (en la imagen de la izquierda) natural de El Puerto, pero hijo de santanderino de La Montaña (Cabanzón) (Ver nótula núm. 848 en GdP). En la esquina con Santa Fe estuvo y sigue estando el Almacén de Manila, hoy regentado por Manuel Rodríguez Tey. En calle Postigo; en el número 24 estuvo el almacén de José Fernández Rodríguez, “Casa Joselito” (Ver nótula 122 en GdP). En calle Zarza  esquina con Arenas estuvo el almacén de Benito; frente al Colegio Hospitalito estuvo el Almacén de Fernando Güelfo; en la esquina de Santa Clara estuvo el almacén de Ramona y Máximo Fernández Lobo y en la acera opuesta haciendo esquina también con calle Santa Clara estuvo el Almacén de Noriega.

Casa Joselito, con José Fernández Sánchez en los comienzos en calle Postigo.

Probablemente puede que alguna tienda se me haya quedado involuntariamente olvidada, pero creo que el colectivo de ultramarinos o almacenes de alimentación está suficientemente representado en el casco antiguo. Sé que había otras tiendas que, además, vendían otros artículos que tenían más rotación que en el centro como, hortalizas, frutas, verduras, refrescos, pan, etc.; pero estas al igual que la mayoría de los almacenes  fueron absorbidas, por lo que son supermercados de barrios y  los  grandes espacios comerciales, donde se vende de casi todo y se compra cosas que no necesitamos. Puede ser que hayamos ganado con esto algunos ochavos con estos cambios; pero se ha perdido un colectivo importante de trabajadores autónomos y el contacto humano que existían entre  cliente y almacenero. (Texto: Francisco Bollullos Estepa. Fotos: Colección J.M.M.)

36 comentarios en “1.078. TIENDAS DE ULTRAMARINOS EN EL PUERTO

  1. manolo

    Me llamo Manolo y he sido dependiente de la tienda de ultramarinos de Joaquin Perez Castiñeira en los años 50 en la calle Santo Domingo y Neveria.Me acuerdo perfectamente de sus 2 hijos,Joaquin y Mari que por ese tiempo tendrias la edad de ocho,o nueve años Joaquin y sobre trece Mari.Yo tendria sobre 17 años y supongo que se tendran que acordar de mi, porque fueron varios años que estuvimos conviviendo durante todo el dia.No me puedo olvidar de Joaquin y Concha su señora porque me trataron como uno mas de la familia y la abuela me queria mucho.Espero que si ven este comentario y se pueden poner en contacto conmigo me daria un inmensa alegria. Dos Hermanas (Sevilla) 26 - 06 - 2013

  2. Maria jesús

    A Paco Bollullos, entre la Farmacia de Bizcocheros y el palacio de Valdivieso, habia un pequeño comercio, que no sé si era almacen o fruteria, pero recuerdo a una chica rubia de pelo corto, encantadora por cierto de nombre Margarita.Ella iba a casa por genero, y era un torbellino de alegria. Alguien la recuerda?

  3. Manolo

    Yo me acuerdo de la panaderia en la calle Larga, (Panaderia de Rosado), buen pan, de la lecheria de la calle Cielo y la lecheria de la calle Vicario conPlaza Juan Gavala, de Paco Buhigas, frende a mi casa, Tambien la Drogueria de Antonio Soto, junto a mi casa Vicario 20 antiguo y 26 moderno, que era propiedad de mi padre Domingo Monge (El Practicante).......

  4. Conchita.P.S.

    Bollullo, efectivamente lo habias mencionado, era muy grande y bonito este almacén de ultramarinos, de allí eran muy buenos "los avíos de puchero".
    Un saludo,( aúnque hace mucho que no vivo en el Puerto, creo que te conocia).

  5. Francisco bollullo Estepa

    PARA CONCHITA P.S.

    El almacén "Los Caballos" propiedad de Nicanor Gómez Recalde, está contemplado, si repasas el artículo, donde se vé la fotografía de Casa Nicanor, debajo viene reflejado esta tienda. Siento que se me pasara la tienda de Casa Juan.

    Con Dios.

  6. Conchita.P.S.

    Creo que no se menciona a estas dos tiendas de ultramarinos, que al menos en los años cincuenta estaban, las dos en la calle Pozuelo, cerca de la pescaderia.
    Pozuelo haciendo esquina con Plaza Juan de la Cosa, le llamábamos Casa Juan, con taberna incluida, y al mismo tiempo separada con un biombo, o tabique de madera.
    La segunda, almacén Los Caballos, Un poco más abajo que la anterior, Pozuelo esquina a Cañas, frente al horno y en los bajos de la casa de los Gutierrez Colossia. Esta era de la familia gallega Nicanor, de hecho creo que así se llamaba el dueño que debia ser el mayor de los hermanos, todos o casi todos con tiendas de ultramarinos en esa época.
    Esta también, con una buena taberna, pués por estar tan cerca de la pescaderia iban los marineros a tomarse una copa y tambien hacian "el costo" para irse a la mar.
    Esto es abrir el baúl de los recuerdos, y lo demás es cuento.

    Un saludo.

  7. Pepe Salmaron

    Creo que la culpa del caso Barcenas y los eres de Andalicia,tiene la culpa el dictador,el dictador tambien tiene la culpa de que el sindicalista de UGT se halla llevado tantos millones de Euros de los trabajadores.Estos señores politicos,politicos entre comillas,mas bien "zampaeuros",van a beatificar al dictador,lo van a alzar hasta los altares.Y tambien tiene la culpa el dictador que el partido andalucista se vendiera con Adolfo Suarez,y no tengamos un partido fuerte que nos defienda en Madrid.Yo prefiero morir de un tiro,una muerte rapida,y no morir como nos estan matando todos los politiquillos de ahora poquito a poco.

  8. Conchita.P.S.

    JOPEE........... Diego Utrera. Creo que tu padre, (primo del mio por cierto). No estaria de acuerdo con tantas tonterias e insultos como dices, si, lo cierto es que antes se trabajaba más y se ganaba muy poco, pero se hacia con ganas de hacer las cosas bien, yo recuerdo a tu padre, siempre sonrriente con el público y feliz con su prole.
    Yo cuando pasaba o iba a comprar algo, me daba un beso y un caramelo, su tienda (almacén) era divina , todo de primera calidad y buén gusto.
    De que te quejas muchacho, desde luego los que no son malditos franquistas se ven que están amargaos.

  9. Diego Utrera

    La sucia moral del gobierno dictador de la época limitaba el margen beneficiario a un 20%, del que cabía sustraer todos los gastos de funcionamiento. Con su doble moral, "haz lo que yo diga y no lo que yo haga", el gobierno dictador creaba economatos militares con artículos a precios de saldo. Y ojo con los inspectores de la Fiscalía, que eran unos crápulas ávidos de encontrar el menor fallo para sancionar. Pese a la famosa Transición, no hay olvido, malditos franquistas.

  10. Maria jesús

    En este articulo,se habla sobre Las Campanillas-creo que estaba en la calle cielo-pues bien, me cuenta Milagros Pérez,esposa de Rafael Vela Verdugo-primo hermano de mi padre-que éste establecimiento lo abrió su padre Juan Pérez, al parecer ha oido que fue el padre se Paco Custodio y quiere desmentirlo.Dicho queda.

  11. Paco

    Hola, puede ser que se me ha pasado y no lo he leido, el almacen de Las Palomitas en calle Ganado entre zapateria El Cañon y Bar La Pediz y tambien en calle Ganado esquina a Cielo casa Custodio de don Juan Custodio Rivas, saludos, Paco.

  12. javier

    Todo esto se lo han cargado las grandes superficies y se van a cargar los pocos comercios que quedan en nuestra ciudad

  13. Joaquín Pérez Tinoco

    Soy hijo de Joaquín Pérez Castiñeira,todos lo conocian por Joaquín Castiñeira,en efecto el almacen se llamaba "CASA CASTIÑEIRA" sonaria más que PEREZ,
    saludos para los que se han acordado mencionarlo

  14. Mariló

    ¡Que buen artículo! ¡Cuanto recuerdos! Yo vivía en la calle larga enfrente de las Capuchinas y mi madre me mandaba a casa Angel o a casa Angelito, (que era el hijo) por los mandados diarios. Este almacén estaba enfrente de la Parroquia de San Joaquín.
    A mí me encantaba ir a comprar allí, porque aquello era un mundo aparte, o me lo parecía a mí en mi imaginación de chiquilla. Con su mezcla de olores, colores, voces, etc.
    En fin, ha sido un poco como volver a mi niñez. Gracias.

  15. Vicente

    Después de ver esta nótula unas cuantas veces me he acordado del Almacen, como bien dice Jerezana y portuense, de Marcelino, que estaba en la calle Javier de Burgos esquina a Recta, hoy Curva, y que hay un Hotel.
    Diego Utrera Sánchez, aunque de éste se hace mención, superviviente del Baleares, que tuvo el establecimiento en la Calle Ganado, junto al Colegio de la Merced, con esas manos tan grande, que habilidad tenía cuando cortaba la chacinas "a mano" todas con el mismo grosor, y aquel jamón de Cumbres Mayores, chorreando de grasa cotado como el papel de fumar. Yo recuerdo cuando iba con mi padre a comprar que le decía a Diego que le cortara un poco de la parte más dura de la pata pero en taquitos.

  16. joseluis

    Paola, estoy sorprendido agradablemente que, con los datos que te di, hayas deducido tantas cosas de mi familia. Efectivamente, soy el marido de Marisa, hija de Tomás y de Luisa. Luisa tiene en la actualidad 90 años y se encuentra bastante bien de salud, si me facilitas datos de tu familia, seguro que se acordará.
    por ejemplo, cómo se llama tu abuela y su hermano, el que trabajaba con mi hermana Pepita en la Perla.
    El mundo es un pañuelo y la informática todavía lo hace más pequeño si cabe. espero tus noticias. Saludos desde Alicante

  17. Paola

    Joseluis, a mi abuela le ha dado mucha alegría el leer tu mensaje. Dice que conocía a tus suegro, sobre todo a Luisa, que era de Reinosa. Tu hermana Pepi estuvo trabajando con su hermano en La Perla, justo en frente del almacén. Recuerdos desde El Puerto, y besos a Marisa

  18. joseluis

    Paola, en tu detallada relación de "armacenes" se te ha pasado el de "Las Palomas" en la Calle Pozuelo-Larga, de Pepe Nicanor, conocido en el barrio como la viudita Kenedy, ya que lloró al fallecido presidente más que la propia viuda.

    Ya que estamos se hace referencia al almacén de c/Nevería-Ganado frente a la Perla que lo llevaba José Montes Enriquez, buena persona donde las haya. Anteriormente fue regentado por Tomás García Herrera, mi suegro, que al morir fue mi suegra quien se hizo cargo del negocio con "Pepe" al frente del mismo. Pepe después regentó el almacén de Julián en Plaza Juan de la Cosa-Pozuelo.
    Mi suegro también tuvo otros almacenes como, el c/Cielos-Santa Clara, que también tenía estanco y otro en la c/Vicario.
    Cuantos recuerdos...saludos desde Alicante de un añorante empedernido.

  19. Manu Bernabé

    En la foto del almacén de José Verde, el dependiente primero de la izquierda, detrás del chaval, es Antonio Gatica Lara, mi tío. Un hombre muy conocido en El Puerto ya que toda su vida fue representante de comestibles y bebidas.

  20. Jerezana y portuense

    He encontrado una foto de mi tio Luis muy entrañable, mi padre tambien fue dependiente de ultramarinos o almalcenero como se les llamaba y a mucha honra eh que mucho que trabajaban y duro uno de los sitios que recuerdo fue en Los Pepes que era tambien confiteria. Recuerdo con cariño mis años de infancia en esas calles cerca de la plaza la panaderia, carniceria de Miguel dueño de una casa en la calle San Juan donde vivieron mis abuelos. La venta de mi tio Gabriel en el cruce de la carretera de Sanlucar junto a las vias del tren donde se comia el mejor menudo que mi tia cocinaba. Me haq gustado encontrar esta pagina son muchos recuerdos.

  21. francisco J. Santisteban del Buey

    Hola, acabo de leer este articulo y eme ha parecido estupendo, aumque falta unoas cuantas tiendas.
    Mi Abuelo Vicente santisteban y despues Mi Padre Juan Santisteban ( mas conocido por SANTI), fueron los dos unos grandes de la venta de productos de alimentacion para estos almacenes. Este articulo me ha traido muchos recuerdos muy entrañables seguro que a ellos le hubiera encantado. MUCHAS GRACIAS.

  22. Francisco Bollullo Estepa

    Estimado amigo Antonio: Magnifica fotografía de dos grandes personas vinculadas al comercio de alimentación de El Puerto, recuerdo lo amable que era Diego y lo buen profesional que fué.

    Tú padre, juntamente con Vicente Santisteban Naranjo y Juan Manuel Ariza González, fueron los grandes representantes de productos de alimentación, que las grandes firmas se lo rifaban, por los conocimientos e informes que poseían; alguna vez haremos un artículo sobre ellos. Había otros representantes de alimentación que no trabajaban en bancos, como Francisco Zampaña, Manuel Castaño Valdenebro y Marcos, no recuerdo sus apellidos, pero le conocí en un comercio que en los tiempos de escasez de azúcar intentaba vender pastillas edulcorantes.

  23. Paola

    Según me indica mi abuela, a continuación les mando algunos mas:
    -Almacén de Joaquín Castiñeira, en Nevería con Santo Domingo
    -Almacén de Leopoldo estaba en Santa María con Placilla
    -Almacén de Ernesto Güelfo, Pozuelo con Nevería
    -Almacén de Casimiro, esquina de Jesús de los Milagros con Palacios
    -Almacén de Pedregal, San Bartolomé y Pozuelo
    -Almacén de Manolo el del Santóleo, Plaza de la Iglesia cocn Pagador
    -Las Cadenas, Plaza del Polvorista
    -Almacén de Milagritos, tía de Nina Macías, calle de las Cruces y Durango
    -Calle Cielo, donde está la tienda de productos de peluquería estaba el de Antonio López el Gallego
    -En Ribera del Río, donde está la Reconquista, estaba el almacén de la Señora de Vega el taxista
    -En Larga y Palacios había otro almacén de Leveque
    -En San Francisco y Gatona, el almacén de Antonio
    -Pozuelo y Pagador, almacén de Juanito

  24. M.Q.

    recuerdo algunos mas. En calle ganado enfrente del hostal Loreto: Jose Diaz Doña, en la calle Cielo frente a la iglesia habia dos, Angel duque y Francisco Chica, en calle gando esquina con mazuela Mercedes Leveque, calle larga esquina con palacio la Montaña de Luis, en la plaza del polvorista Las Cadenas de Manuel Perez Gonzalez calle cruce con espelete Antonio Gutierrez maza aqui estaba dedependiente PELIGRO

  25. antonio fernandez

    El ultramarinos de la calle Cruces y San Sebastian frente al Bar el RELOJ, se llamada LA HABANA, y por 10 reales, llevando tu el pan te lo llenaba de atún, el boquete que tu le hacias contra más grande mejor. Latas que por cierto permanecian abiertas con su cuchara de madera encima del mostrador, como la carne de menbrillo, y nada se estropeaba, y hoy dia mucho frio para todo, venga neveras y frigorificos.

  26. Maty

    En el almacén de la calle Ganado con Cruces vivia una niña compañera de clase en las Carmelitas, ahora será una Sra de mi edad, se llamaba Carmen Bayard y creo que tengo oido que se casó con un funcionario de prisiones, me gustaría saber de ella.

  27. Maria Jesús

    Qué bonito articulo! Me trae muchos recuerdos de una época en la que a pesar de haber tantas necesidades, estos establecimientos ayudaron con sus fías a muchas familias. Era cotidiano ir a los almacenes y decir: apúntamelo en mi cuenta. Así se sostenían estos negocios y llegaban las familias a fin de mes. Ni que decir tiene que la gente pagaba religiosamente, y en ocasiones a estos mismos comerciantes se acudía en momentos críticos de alguna necesidad, pero eso quedaba en la más absoluta discreción. No sé por qué seria, pero recuerdo que en ocasiones dependiendo de lo que fuéramos a comprar te mandaban a un establecimiento u otro, es decir si íbamos por aceite íbamos al almacén de Jenaro, supongo que sería porque como se vendía a granel -llevábamos nuestra botella de casa- no todos los establecimientos lo vendía, si por café a la Giralda etc. etc. Era como si cada almacén tuviera alguna especialidad en concreto y aunque se comprara en el habitual, gustara más o nos diera más confianza un artículo de otro comercio. Lo que si recuerdo son los olores de cada uno a los que fui, si ibas a la Giralda era su olor a café, si a Leopoldo a los huesos para el puchero y a esa manteca colorá tan socorrida para desayunos y meriendas De los Dos Pepes recuerdo el olor a chacinas con la particularidad del olor a dulces recién hechos que se entremezclaban. Y el olor a tomates cocidos listos para freír, que vendía Servando, en bolsas de medio y de kilo lo recuerdan? Yo sí y también ese olor particular de las Sardinas en arenque que muchos establecimientos exponían en esas barricas redondas. En fin, estos establecimientos, eran muy especiales, mantenían una familiaridad con sus clientes y mantenían además a muchos empleados durante toda la vida, algunos aprendían el oficio desde pequeños y ya se quedaban en las tiendas, eso les daba una seguridad qué más quisiéramos en esta época. Lo dicho me ha encantado!
    SALUDOS.

  28. carlos

    se echan de menos mas tiendas de este tipo, la cantidad de puestos de trabajo que se creaban

  29. Ana Maria Reinado Albert

    Muy entrañable, buen reportaje que me ha transportado en el tiempo, gracias.

  30. Mario Gilabert

    Recuerdo de cuando era niño el olor del ultramarino la Diana, en la calle palacios, cuando mi abuelo me mandaba por la compra...

  31. Menestea

    El nombre completo del dueño del almacén "La Puerta del Sol" era Federico Caro Oviedo y tenía entrada por la calle Vicario y calle San Juan.

  32. pepita

    Bueno el termino ULTRAMARINOS significa que viene de ultramar osea que se vendian mercancias procedentes de america y procedente de ma alla del oceano, sobre todo especias

  33. antonio

    el nombre de mi padre era RAMON MATIOLA GUTIERREZ.,CON SU IMSEPARABLE AMIGO DIEGO UTRERA SANCHEZ Y SU CATEGORIA PROFESIONAL ERA COBRADOR DE CALLE DEL BANCO HISPANO AMERICANO. .,

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