1.116. LA EXPLOSIÓN DE ALCOHOLERA DEL PUERTO. 24 agosto 1988.
24 08 2011

Efectivos municipales tras el incendio. /Foto: J.M.Serrano.
Hoy se cumplen 23 años de la tragedia. A las 14:20 de la tarde de aquel fatídico miércoles se producía una gran explosión que se escuchó en todo El Puerto, dando pie al pavoroso incendio que consumió un millón y medio de litros de alcohol almacenados en la empresa Alcoholera de El Puerto, S.A., propiedad del empresario granadino afincado en Jerez, Luis Javier Sánchez Navajas. La factoría llevaba un mes sin producir debido a las vacaciones estivales de los trabajadores, acogidos del Convenio de la Vid, y se estaba preparando para su puesta en funcionamiento, ese mismo día, a las seis de la tarde. Una semana antes se había producido un conato de incendio.

En la imagen, depósitos todavía en pie de la abandonada fábrica de alcoholes. /Foto: Grupo de Investigación AJENP
1988.
Aquel año era alcalde de El Puerto el socialista Juan Manuel Torres Ramírez (ver nótula núm. 827 en GdP) quien interrumpió sus vacaciones en Gijón para apoyar moralmente a los familiares de las víctimas. Felipe González Márquez, presidentes del gobierno de España y José Rodríguez de la Borbolla y Camoyán, del de la Junta de Andalucía respectivamente, llamaron para interesarse por el suceso y ofrecer los medios de ambas administraciones. S.A.R. el príncipe de Asturias, don Felipe de Borbón y Grecia, que estaba regateando en la Semana Náutica Internacional de El Puerto alojado en el hotel Meliá ‘Caballo Blanco’, mostró su interés, igualmente, por las familias al alcalde accidental, José Antonio Navarro en la cena de clausura de aquellas regatas, celebrada en los jardines de la Casa Grande de la Urbanización Vistahermosa. Fernando Quiñones intervenía el viernes 26 de agosto en la Tertulia ‘El Ermitaño’ y ese mismo día, el Orfeón Portuense ofrecía su VII Concierto de Verano en el Casino Bahía de Cádiz. Unos días más tarde, el lunes 29 de agosto, ingresaba Rafael Alberti en el cuerpo de académicos de número en Bellas Artes, con un recital poético ofrecido en su antiguo colegio de San Luis Gonzaga.

Aspecto de la zona, tras el incendio. /Foto: Fito Carreto.
OCHO MUERTOS Y TRES HERIDOS GRAVES.
Ocho personas entre trabajadores y familiares que vivían en la fábrica –ninguno era de El Puerto– perdieron la vida. Los cadáveres correspondían al capataz, José González, y cinco miembros de su familia que aparecieron en la vivienda de éste, calcinados y sentados a la mesa, naturales de Atarfe (Granada). Al día siguiente, los cadáveres de dos trabajadores más, Javier Romero Blasco, procedente de Hinojosa del Duque (Córdoba) que residía en El Puerto en casa de los padres de su novia y Lindo Lozano Ríos, electricista, de nacionalidad francesa y con residencia en Jerez, aparecieron totalmente calcinados e irreconocibles, entre los escombros. Tres miembros de la familia Torres Expósito, naturales de Priego (Córdoba) tenían su vivienda en el interior del recinto al ser el cabeza de familia guarda en la Alcoholera, sufrieron heridas de carácter grave

Vista aérea de la zona en la actualidad, a la izquierda podemos ver sendas naves y al fondo, la Residencia de Ancianos ‘El Madrugador’. /Foto: Juan Fabra.
El suceso pudo haber constituido una catástrofe de gran magnitud si las llamas hubieran alcanzado las viviendas e industrias colindantes en el Pago del Madrugador (almacén de frutas, Alquileres y Venta El Puíto, Taller Mecánico y alquileres de maquinaria pesada, los centros asistenciales de la Diputación en el Madrugador, y por cercanía en la Nacional IV, Viveros Macías y la Venta Arana, entre otras empresas dedicadas también al almacenaje y transformación de alcoholes (Terry, Rives), así como viviendas circundantes.

Aspecto exterior que presenta las oficinas en la actualidad.
LA EXPLOSIÓN.
Quizás uno de los trabajadores desaparecidos estaba soldando una cubeta, quizás… y sobrevino la gigantesca explosión –una onda expansiva de más de 300 metros– que afectó al edificio de las oficinas, la caldera de refinado y al resto de instalaciones, especialmente a las viviendas del capataz y la del guarda, situadas a escasos metros de uno de los tres depósitos que se fundieron. Al propagarse las llamas de forma inmediata por lo inflamable del material procesado, los trabajadores que se encontraban allí así como los familiares del guarda –éstos con quemaduras– salieron huyendo. Rotura de cristales en las viviendas cercanas, en la Residencia de Ancianos del Madrugador –sus inquilinos fueron trasladados en su interior a una zona considerada como ‘segura’– y los cascotes y restos metálicos que pudieron ser recogidos a varios kilómetros de distancia dan una idea de la magnitud de la deflagración, que destruyó una zona de 15 hectáreas de arbustos, pasto bajo y pinares contigua a la Alcoholera, el Rancho Linares y Pinar de Coig.
El centro repetidor de Televisión Española sufrió una avería que afectó a uno de sus módulos, provocando cortes en la emisión en la zona de la Bahía de Cádiz, así como en emisoras de radio que tenían en la Sierra de San Cristóbal sus antenas y repetidores. También resultó afectado un transformador de la Compañía Sevillana de Elecricidad (hoy Endesa), situado junto al complejo de transformación de alcoholes.
SEGUNDA EXPLOSIÓN.
Al día siguiente, jueves, finalizadas las tareas de desescombro sobre y rescate del último de los dos desaparecidos, sobre las 14:30 horas se produjo una nueva explosión, al parecer originada por un escape de gas de una tubería que había quedado al descubierto tras los movimientos de tierra, en las proximidades de los tres depósitos siniestrados. Justo debajo había un depósito subterráneo. Al producirse el estallido, fuentes de la empresa señalaban que en dicho subsuelo quedaban dos depósitos de 20.000 litros de alcohol cada uno que no habían ardido, por lo que los bomberos procedieron a formar un nuevo perímetro de seguridad a inyectar productos anti ignífugos que impidieran la combustión del alcohol restante. En esa zona, precisamente, fue en la que se había establecido la base operativa del rescate y salvamento, según informaba el Ayuntamiento de El Puerto. ¿Que hubiera sucedido si la explosión hubiera ido a mayores?

EFECTOS COLATERALES.
Durante el fin de semana una enorme mancha de peces muertos, procedentes del vertido contaminante tras la explosión de la Alcoholera, inundó el río y las playas de El Puerto. Precisamente el viernes 26, mientras en el Ayuntamiento se estaba realizando una recepción municipal a los periodistas destacados en la Ciudad que cubrían las noticias del verano, los ecologistas se presentaron en el Salón de Plenos con algunos especímenes de peces muertos por la contaminación subsiguiente, para poner en evidencia, ante los medios de comunicación, la catástrofe ecológica. “Parecía como si la naturaleza se hubiera muerto”, afirmaban quienes presenciaron el espectáculo en la playa de Santa Catalina, a la altura de la urbanización ‘Las Redes’.

Los depósitos, calcinados, aún humeantes, tras la catástrofe. /Foto: Fito Carreto.
400 EFECTIVOS.
Durante dos largas jornadas, cerca de 400 efectivos entre Protección Civil, Cruz Roja, Policía Local y Nacional, Guardia Civil, Imucona, Bomberos del Consorcio Contraincendios de Cádiz, El Puerto, Jerez y San Fernando, así como personal de la Base Naval de Rota pertenecientes a EEUU intervinieron en las tareas de salvamento y extinción del incendio provocado tras la explosión. La Junta Local de Protección Civil se constituía a las dos y media de la tarde del miércoles dirigiendo los trabajos que se prolongaron por más de 24 horas.

Los medios empleados, tres vehículos autobombas, dos cubas de 10.000 litros cada una, una cisterna de 25.000 litros, otras cuatro cisternas militares, tres vehículos contra incendios, un brazo articulado, cuatro vehículos todo terreno, dos vehículos de mando, dos camiones militares de poyo logístico, un autobús y al menos seis ambulancias dan la medida, también, del siniestro.
PRESUNTO FRAUDE FISCAL.
A día de hoy desconociemos si han finalizado las actuaciones judiciales que emprendió el juzgado número uno de El Puerto para esclarecer el origen del suceso.
El periódico ‘Cinco Días’ informaba en abril 1994 que “La titular del Juzgado de Instrucción núm. 3 de El Puerto, ha decretado el embargo preventivo de esta compañía, propiedad del empresario Luis Javier Sánchez Navajas, acusado junto a doce personas más, de un presunto fraude fiscal por importe de 11.500 millones de pesetas”. El Correo de Andalucía informaba en noviembre de 1998 se trasladaba a la Audiencia Nacional las diligencias abiertas al inhibirse la titular del juzgado, dado el montante que se investigaba, superior a los límites de actuación de un juzgado ordinario. Las empresas imputadas: Alcoholes del Puerto, Alcoholes Portuenses, Inversiones Portuenses y Forjados Andalucía. Desconocemos, igualmente, el desenlace de las actuaciones descritas.

Los depósitos abandonados, al atardecer. /Foto: Grupo de Investigación AJENP
ORÍGENES.
Alcoholera de El Puerto se fundó en nuestra ciudad en la década de los setenta para abastecer de alcohol a las empresas vinateras del marco del Jerez-Xeres-Sherry, fabricando alcoholes con los excedentes del vino y almacenándolos para su venta. Perteneció en origen la sociedad a tres accionistas: Hijo de Rainera Pérez Marín, propietaria de manzanilla ‘La Guita’ de Sanlúcar, Rafael Cruz Conde Hermanos, de Montilla (Córdoba) y Román Cantarero, almacenista de alcoholes y exportador, de Horcajo de Santiago (Cuenca). Con el tiempo salió de la sociedad el de Horcajo de Santiago entrando en su lugar un el granadino Francisco Sánchez Aroca, fundador y presidente de Alcoholes Sánchez Aroca para, más adelante, hacerse con la totalidad de las acciones y crear la sociedad Alcoholes de El Puerto, esta sí ya a nombre del hijo del primero, es decir de Luis Javier Sánchez Navajas, bajo cuya presidencia ocurrió tan lamentable desgracia.

El interior de las oficinas, abandonadas. /Foto: Grupo de Investigación AJENP
ABANDONO.
Tras el trágico accidente la fábrica quedaría abandonada hasta el día de hoy. Algunos jóvenes la frecuentaban para ocupar las paredes que quedan de pie haciendo graffitis o jugar al paint-ball. También se detectó en su día la presencia de algún ‘ocupa’ que vivía en la oficina, bastante afectada por la explosión, con partes del suelo de la primera planta derrumbados. Algunos depósitos antiguos, a la intemperie, son bastante profundos y se se ha podido observar el cadáver de alguna cabra ahogada. (Texto: José María Morillo).
(Agradecemos al Archivo Municipal la documentación facilitada para la realización de esta nótula).
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El ganador de la etapa Sevilla-El Puerto, fue el belga Arthur Decabooter. Al día siguiente los corredores cubrieron la etapa El Puerto-La Línea. Ese año, el vencedor sería el español Jesús Aranzabal que cubrió la prueba a una velocidad media de 35,550 km/h. En la clasificación de la montaña y en las metas volantes se impusieron respectivamente los también ciclistas españoles Juan Fransico Granell y Domingo Perurena. /En la imagen, Decabooter, en su época de corredor en un cromo de coleccionista y en una fotografía reciente con 75 años.
Mi nombre es Antonio Cristo Ruiz; me dejé caer por este mundo el 30 de Junio de 1943, en El Puerto. Mis padres: Lino Cristo Charneco, y Carmen Ruiz Camacho; el primero nació en Portugal, en una aldea de pescadores llamada Alagoas, (Faro). Se vino a El Puerto, con quince años, era de profesión marinero y chatarrero, apodado “El Portugués”. Mis abuelos paternos, Carolina y Juan, del mismo pueblo que mi padre. Mi madre nació en Badalona, y se crió de pañales en esta Ciudad. Mis abuelos maternos, Carmen y Antonio, los dos de la vecina San Fernando. Hoy, por desgracia, mis padres no se encuentran entre nosotros, fallecieron con 93 y 89 años. Somos cinco hermanos, dos varones y tres hembras, por orden de edad: Antonio, Juan, María del Carmen, Lina y Consuelo, mis hermanas amas de casa. Mi hermano Juan, hoy jubilado, se dedicó a la compra y venta de chatarra, en la calle de La Rosa, donde siempre tuvimos el negocio.



Personas que conocí en esta zona de aquella época: ‘el Calé’, Manuel Bermúdez Junquera 
Tuve grandes amigos como fueron: Alonso Jiménez ‘Churrasca’, Rafael Herrera Arana ‘El Jerezano’, Angustias Flores Suarez, José Antonio Garcia Bernal, Diego Cortes ‘el Alpiste’, Manuel de los Santos ‘el Viejo Agujeta’, Tomasa de los Santos ‘Agujeta’, Manuel y Antonio Robles Romero ‘Chiculi Hijo’, Antonio Gatica ‘el Cuca’, Rafael Luque ‘el Caga’, Soledad de Los Reyes ‘la Mona’, Manuel de Los Reyes ‘el de la Monjita’, Rafael Luque de los Reyes ‘el Monstruo’, Diego ‘el Mijita’, Manolo ‘el Avellana’, la familia de ‘la Tormenta’, Antonia Garcia Moreno ‘la Obispa’, Eduarda Núñez Garcia, Lorenzo Vargas Ortega, Juan Núñez Garcia, 
EL PINTOR DE LA LUZ.
CERVANTES, POR OTRO NOMBRE ‘LECHERÍA’.
Recuerdo en el barrio, entre los años cincuenta y sesenta, estuvo de moda por las necesidades perentorias, los hábitos morados de Jesús el Nazareno. Algo que me impactó y se me viene una letrilla gitana, por ‘Soleá’ que cantó en muchas ocasiones José A. Díaz Fernández ‘Chaquetón’ con quien pasé muy buenos ratos de amistad, que dice como sigue:





DICCIONARIO ENCICLÓPÉDICO FLAMENCO.
La historia de una Ciudad no la marcan únicamente los políticos que la gobernaron o los hitos históricos que la tuvieron como escenario. Más allá de los manuales, hay miles de relatos que dan aquella otra imagen, la del día a día de un pueblo que se amolda al paso del tiempo. Francisco Rodríguez Ceballos, conocido en vida como Paquito Ceballos, uno de esos hombres, al que los años le permitieron conocer el antes y el después de su Puerto natal, de cuya particular historia, sigue siendo un ejemplo.





MANOLETE Y EL CARDENAL SEGURA.
LOS ALICANTINOS.



A pesar de haber trabajado toda su vida no llevaba bien su jubilación. “–Hasta los ochenta seguí haciendo cosas en casa. Limpiaba el pescado antes de llevarlo al bar, arreglaba las mesas, etc. porque me calmaba los nervios”, afirmaba. En 1996 recibía un homenaje de la patronal de hostelería HORECA, que le impuso la insignia de oro de la entidad. Había recibido, también, un homenaje del desaparecido Club Taurino del Parque Calderón, del que era su socio número 1./En la imagen, con la distinción de HORECA, en 1996. Por cierto que su hijo Paco ha recibido recientemente, al cumplir 66 años, idéntica distinción.




SAMUEL CAÑAVATE FERNÁNDEZ.
Ya sea un paseo para conocer la Ciudad de los Cien Palacios, visitando muchas de las casas palacio que nos pasan desapercibidas por la costumbre; conocer los patios portuenses, la ciudad en tiempos del Descubrimiento de las Américas, paseos en barcos por la Bahía, visitar las bodegas Terry con una amplia gama de servicios y precios para grupos y un largo etcétera para que todo el mundo conozca los tesoros escondidos de El Puerto”, afirma Samuel. /En la imagen, los guías de Amaría Alcanter enseñando la Casa de Los Leones, en el entorno de la Placilla. Foto: Diario de Cádiz.
PALMA FLETHES MILLÁN.
¿POR QUÉ EL PUERTO?
































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