Habitantes y Gente de El Puerto de Santa María » Religiosidad

761. PEDRO GUERRERO GONZÁLEZ. El querido y recordado jesuita.

3 09 2010

padre_pedroguerrerogonzalez_puertosantamariaHoy 3 de septiembre, se cumplen 37 años de accidente que costó la vida al jesuita Pedro Guerrero González, S.J., –el Padre Guerrero– quien desarrolló un importante trabajo en El Puerto de Santa María entre los años 1956 y 1962. Según cuentan quienes le conocieron, era raro verle descansando y siempre andaba entregado a tareas pastorales o caritativas, en todo momento abierto a ayudar a quien lo necesitase. Mostraba un notable afecto por los pobres y facilitaba importantes donaciones y ayudas a familias de limitados recursos económicos, a la par que atendía con especial atención y delicadeza a los enfermos. Ejerció, ademas, como capellán de la Base Naval de Rota.Todos, sus compañeros jesuitas y el resto de quienes con él se relacionaban veían su plena disponibilidad, su afán de servicio, su caridad y su humildad. Su causa de canonización se inauguró oficialmente el 3 septiembre 2001.

Nació en Jerez de la Frontera el 22 de marzo de 1918. Fue el mayor de cinco hermanos, hijos de padres ya mayores. Después de cursar los primeros estudios de bachillerato en Lausana (Suiza) y Madrid, tomó cursos de economía en Suiza y Milán. De 1936 a 1939 se enroló en el Tercio de requetés de la Virgen de la Merced, de Jerez, y fue a la guerra civil española, en la que dio un ejemplo heroico de caridad con los dos bandos enfrentados. Después de ampliar estudios de comercio en Jerez, ingresó en el noviciado de la Compañía de Jesús en El Puerto de Santa María el 6 de octubre de 1941.

JhsSu vida en la Compañía fue la de todos los jesuitas, sin distinguirse más que por su entrega a Dios y a los demás de un modo extraordinario: hay testimonios de sus compañeros jesuitas que así lo aseguran. Sus virtudes características fueron la caridad y la humildad. Se ordenó sacerdote el 15 de julio de 1953, en la Facultad de Teología de Granada.

EN EL PUERTO.
De los años en que ejerció el ministerio sacerdotal, la mayor parte de ellos los pasó en El Puerto de Santa María. Incluso cuando estuvo destinado como ayudante del administrador provincial en Sevilla, siempre siguió acudiendo a El Puerto, en donde ejercitaba la caridad apostólica con toda clase de personas, especialmente con los más pobres, que todavía lo recuerdan.

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Botiquín de ‘Primeros Auxilios Espirituales’ del Padre Guerrero, custodiados en la Parroquia de San Francisco.

Fue en todo momento un verdadero Hombre de Dios para todos. Pasaba muchas horas en el confesionario; asistía a los enfermos, hasta ayudar a los familiares a asearlos y darles la comida; llevaba la comunión a infinidad de impedidos; fomentaba la Adoración Nocturna, etc.  A su muerte se supo que tenía dado el teléfono de su habitación a varios párrocos, para que lo diesen a las familias de enfermos que pedían auxilios espirituales durante la noche: de este modo, eran pocas las noches en que podía dormir durante algunas horas seguidas. Apenas tenía un rato libre de su trabajo en la oficina de la administración, acudía en una pequeña moto a asistir a enfermos o a llevarles la comunión.

ACCIDENTE Y MUERTE EN SEVILLA.
El 3 de septiembre de 1973 murió en Sevilla, cuando iba a asistir espiritualmente a algunos que lo necesitaban, en un accidente de moto.

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Ornamentos habituales del Padre Guerrero: sotanilla, alba y estola, custodiados en la Parroquia de San Francisco.

[Como se recoge en la documentación que obra en poder del propio obispado, «Vino a morir a consecuencia de un accidente. Iba en moto detrás de un camión que llevaba barras de hierro colgantes. El camión frenó y el P. Pedro chocó contra las barras, clavándoselas en las entrañas». El propio Guerrero, moribundo, en un alarde de generosidad más llegó a decir que el había sido el culpable del accidente, para que no actuaran contra el conductor del camión. El jesuita Manuel Tejera cuenta que en el Hospital de la Ciudad Sanitaria Virgen del Rocío de Sevilla, uno de los médicos «nos dijo que estaba muy grave. Que había sido como una cogida de toro en la femoral. Que estaban haciendo todo lo posible, pero que había poquísimas esperanzas. Al cabo de un rato volvió a salir para decirnos que no había sido posible salvarlo»].

Sevilla fue un clamor en aquella calurosa tarde de verano: “¡El P. Guerrero ha muerto!”, decía todo el mundo con mezcla de dolor y de asombro. Había muerto un hombre sencillo y cercano a todos los que le habían buscado para alcanzar misericordia. Desde Jerez y El Puerto de Santa María se trasladaron inmediatamente infinidad de personas (entre ellas, su madre), que lo velaron aquella noche y no querían separarse de él hasta la hora del entierro.

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TRASLADO DE SUS RESTOS A EL PUERTO.
A los 25 años de su muerte se tuvo una Eucaristía en su recuerdo en la Iglesia de la Compañía de Jesús de Sevilla. Fueron desde El Puerto dos autobuses llenos de gente para tomar parte en ella: allí estaban todos los que lo habían conocido y habían sido objeto de su inmensa misericordia, y los hijos de los amigos que lo habían visto de pequeños en sus casas. Desde su muerte son innumerables los que se encomiendan a su intercesión y alcanzan de Dios favores. Viendo esto, se pidió permiso al Obispo de Jerez para trasladar sus restos a la Iglesia San Francisco de El Puerto de Santa María, en donde había ejercido más su ministerio apostólico lleno de caridad con todos. Esto se realizó el 2 de octubre de 1999: la Iglesia de la Compañía, de grandes dimensiones, estaba a rebosar de toda clase de personas de El Puerto, Jerez y Sevilla. Sin duda allí se unieron en oración todos los que querían agradecer a Dios el haber conocido al P. Guerrero durante su vida.

pedroguerrerogonzalez_oracion_puertosantamariaCAUSA DE BEATIFICACIÓN.
Ante la insistencia de tanta gente, se pidió a Roma el permiso para introducir su Causa de Beatificación. Llegó el decreto “Nihil obstat” de Roma en mayo de 2001, y el 3 de septiembre del mismo año, coincidiendo con el 28º aniversario de su muerte, se tuvo la ceremonia de la Apertura Oficial de la Causa. La ceremonia tuvo lugar en la misma Iglesia de la Compañía de El Puerto, en donde descansan sus restos. Volvió a llenarse hasta rebosar la Iglesia de San Francisco, y esto después de 28 años de su muerte. (En la imagen de la izquierda, oración para pedir la beatificación del Padre Guerrero, con licencia eclesiástica para uso privado).

SIERVO DE DIOS.
Desde ese momento de la apertura de la Causa de Beatificación, se le denomina Siervo de Dios P. Pedro Guerrero González, S. J. El 7 de septiembre de 2003, en la misma Iglesia de la Compañía de El Puerto , se tuvo la solemne ceremonia de clausura del Proceso Diocesano de la Causa de Beatificación del Siervo de Dios P. Pedro Guerrero González, S.J. Con la iglesia abarrotada de nuevo por toda clase de gente, se tuvo la solemne ceremonia, presidida por el Obispo de Jerez, Juan del Río Martín.

fernandogarcia_sjDespués de esto, se trasladó el proceso de la Causa a Roma, donde se seguirá estudiando todo lo enviado allí desde la Diócesis de Jerez. La voz unánime de todos los asistentes a aquella ceremonia, como a todas la anteriores, era la misma: el Padre Guerrero era un hombre de Dios para todos. (Textos: Fernando García Gutiérrez, S.J., en la foto de la izquierda).

La dirección de la Causa de Beatificación es:

Causa de Beatificación del P. Guerrero, S.J.
Apartado 994. Tfno. y Fax. 956855009
11580 El Puerto de Santa María (Cádiz)



717. DON CASTOR MONTOTO DE SEDAS. Notario peculiar.

22 07 2010

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Castor Montoto de Sedas y Luis Ramón Suárez Rodríguez.

castormontotodesedas_libro_puertosantamariaLeyendo que el Beato de Liébana, en pleno Concilio de Sevilla, el año 785, increpó a Elipando, Obispo de Toledo, influido éste por la herejía adopcionista, y le llamó “Cojón del Anticristo”, me viene a la memoria un santo varón que no pronunció nunca una palabra más alta que otra. Lo más fuerte que se conoce que dijo fue “¡Pardiéz!” y hay algunos que le oyeron decir, en una ocasión, hasta “¡Cáspita!.

Se trata de Don Cástor Montoto de Sedas Raustentrauch y Vigueras, Notario que fue muchos años de esta Ciudad, gran jurista, Caballero del Santo Sepulcro, de distinguida familia sevillana e hijo del ilustre polígrafo Don Luis Montoto Raustentrauch. Don Castor, con el seudónimo de “Gustavo Luis”, escribió una magnífica biografía de su padre y aun otra del predicador Padre Alfonso Torres. S.J. y dio a la imprenta algunos escritos sobre la beata Madre Rafols. (En la imagen de la izquierda, ‘Un orador ascético’ uno de los libros de Castor Montoto, publicado en Cádiz en 1954, prologado por José María Pemán).

notaria_castormontoto_puertosantamariaEstuvo en dos etapas en nuestra Ciudad. En la primera sucedió a un particular Notario, Don Francisco Rojas, que además de cervantista fue boticario. En la rebotica, alguno de su tertulia le recomendó estudiar Derecho, lo que hizo, y opositó para Notario, lo que consiguió, aportando una fórmula de tinta indeleble, de su invención, que hacía duraderos y legibles los protocolos. En la segunda etapa, Don Cástor sucedió a Don Francisco Rodríguez Perea, Notario que, no se sabe por qué extraña razón, se sabía todas las líneas ferroviarias de España, con sus estaciones, llamaba a su mujer “la cadena perpétua” y a su yerno, militar de profesión y padre los “Murillo”, unos compañeros míos del colegio, “El Gran Capitán”. (En la imagen de la izquierda, la casa donde estuvo la Notaría de D. Castor Montoto, durante su segunda etapa, en Federico Rubio, esquina con Santa Lucía, frente al Estanco de Vicente Peris Tey).

luis_montoto_raustentrauch_sevillaRANCHO DE POLLA TIESA, HIJUELA DEL CHOCHO, LA CACHONDA, CACHONDILLA
En su vida profesional, Don Cástor se vio en serio un apuro, cuando tuvo que autorizar una escritura de compraventa en Rota: se trataba de la finca denominada “Rancho de Polla Tiesa”, que lindaba con la “Hijuela del Chocho”, “La Cachonda” y “La Cachondilla”. Don Cástor enrojeció al leer, para sí, el instrumento. Así que invitó a cada uno de los otorgantes a leer,  por sí, la escritura y, pesaroso por tener que autorizar tamaña obscenidad, luego de signar con la cruz patriarcal y las iniciales de sus padres, L (Luis) y A (Asunción) como solía, puso su firma, a continuación de la de los otorgantes, dijo: ¡Cáspita! (En la imagen de la izquierda el padre de Castor, Luis Montoto Rautenstrauch (Sevilla, enero de 1851 – ibídem, 30 de septiembre de 1929), escritor, paremiólogo y folclorista español).

Y es que los santos varones, ya sean el Beato de Liébana o Don Cástor Montoto, algunas veces no tenían más remedio que desfogar por la boca su indignación, lo que es enormemente saludable y, en modo alguno, pecaminoso. (Texto: Luis Suárez Ávila).



711. EL AGOSTO MARINERO DE 1930.

16 07 2010

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La Virgen del Carmen, en el falucho ‘Bellita’, el día de la Asunción, hace 80 años.

Hace 80 años que la imagen titular de la hermandad del Carmen, la que se venera en las Concepcionistas, procesionó por la ribera del Guadalete. El 16 de julio de 1930 lo había hecho por las calles de la ciudad, procesión iniciada en El Puerto en el en el verano de 1896. Pero en la Festividad de la Asunción de dicho año, el 15 de agosto, presidió una inédita (hasta entonces) procesión marinera, que se ha convertido en tradición local a partir de los años 50 y que se celebra de forma paralela a la llamada “procesión terrestre”.

ruiz_golluri_puertosantamaria2La iniciativa del cortejo marítimo partió del Ayuntamiento encabezado por el Alcalde Eduardo Ruiz-Golluri, (en la imagen de la izquierda) quien promovió los festejos durante su mandato. Fue un emprendedor alcalde que truncó su inquieta trayectoria con la llegada de la Segunda República. Entre otros eventos ideó la denominada Fiesta del Vino en el Parque de la Victoria, una de las precursoras de nuestra actual Feria de Primavera. El turismo estival, demasiado elitista entonces, se convertía en uno de los mimos del gobierno local más por prestigio que como una fuente de ingresos de primer orden. Aunque algunos empresarios y políticos visionarios comenzaron a sospechar de las posibilidades del sector.

Como las arcas municipales no podrían acometer demasiados dispendios  lúdicos, a través de una cuestación popular se sufragaron los gastos de la llamada Fiesta del Mar, para la que se recaudó entre empresas y particulares 3.557 pesetas (unos 5.000 euros al valor actual). En la tarde del 14 de agosto, en medio de gran expectación, fondearon en el muelle pesquero los Torpederos 16 y 19 de la Armada, como visita excepcional, abriéndose con la bienvenida esta festividad marinera. Por la noche se ofreció en el Consistorio de la Plaza Peral una cena de gala, organizada por el recién nacido entonces Club Náutico. El baile estuvo a cargo de la orquestina del Casino.

La procesión marinera se inició a la calurosa hora de las cinco de la tarde del festivo 15, con el traslado de la imagen desde la Prioral hasta el muelle de San Ignacio. El paso iba portado por los marinos de los torpederos y a las siete y media la Virgen fue colocada en un falucho rotulado como Bellita, adornado como una góndola veneciana. La procesión partió a las ocho, con la escolta del remolcador Nefiche y el vapor Virgen de las Nieves. Los barcos tomaron en principio hacia la sede del Náutico, entonces junto al puente San Alejandro, adornado su perfil con luces de colores, al igual que el desaparecido transbordador de sal, para después recorres la ría hasta La Puntilla. La Virgen fue llevada en su paso hasta la Prioral y al término de la ceremonia se celebró en los baños Termales otra cena de gala y baile, organizados en esta ocasión por otra de las corporaciones señeras de la ciudad, la Academia de Bella Artes. (Texto: Francisco Andrés Gallardo).



692. ASILO DE HUÉRFANAS. Hoy Colegio Luisa de Marillac.

27 06 2010

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El Asilo de Huérfanas, corral, iglesia y colegio, visto desde la esquina de la calle Cervantes, antes Lechería. (Foto: A.G.R.)

En 1872 la Junta Directiva de la Asociación de Católicos de El Puerto pone bajo la protección de una “Sociedad de Señoras” el Asilo de niñas huérfanas denominado de “San José”.

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Reunidas en Junta General Extraordinaria y aceptada la responsabilidad y funciones del Asilo,  se proponen acoger el mayor número posible de niñas huérfanas para atender sus necesidades, suministrándoles alimento y vestido, instruyéndoles y dándoles una educación básica y formación cristiana a fin de que cuando salgan del establecimiento sepan ganar con el trabajo su sustento y ser en la sociedad ‘mujeres honradas’.

Para conseguir tales objetivos el Asilo de San José se pondrá a cargo de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul. Esta Casa se mantendrá con el producto de suscripciones voluntarias, de los vecinos generosos y caritativos de El Puerto  y con las limosnas que puedan obtenerse. (En la imagen, fachada principal del Asilo de Huérfnas, por la calle Cielos).

Las Hermanas creyeron conveniente abrir de inmediato clases gratuitas para niñas pobres externas. Al ir pasando el tiempo fue aumentando el número de internas y externas y al estar al arbitrio de limosnas obligó a las monjas a desplazarse por la zona en busca de ayuda.

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Fachada de la iglesia del Asilo de Huérfanas.

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A la izquierda, edificio que hoy ocupa el espacio dejado por la iglesia y el Colegio, en la calle Cielos.

Desde su casa en la calle Cielo nº 23 las religiosas tratan de dar al Centro el carácter  legal requerido para su funcionamiento. En 1949 el Ministerio de Educación Nacional otorga la autorización definitiva monedaasilosnajose_puertosantamariapara impartir Enseñanza Primaria en las “Escuelas del Niño Jesús”. En 1952 se logra el reconocimiento como “Centro Docente Benéfico” lo que le asegura la ayuda del estado. (En la imagen, ficha del Asilo de San José).

En 1957 el Colegio es propuesto por el Ministerio de Justicia, Junta de Protección de Menores, para instalar en él un internado y medio-pensionado dedicado a niñas pertenecientes a dicho departamento. El Delegado Local justifica esta elección “por llevar casi 100 años funcionando en esta localidad dando un rendimiento extraordinario”.

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Clase de primaria de niños, de izquerda a derecha, fila superior,  la señoritas María Luisa Barriola; José Ignacio Gonzalez Lechuga; Antonio Chamorro; Agustín Peralta Tosar; Jose Esteban Poullet; 3 desconocidos; Murga; Enrique Esteban Poullet; Leopoldo Jimenez Ruiz; la señorita Rosa Alcón. Siguiente fila de izquierda a derecha: Lore (tonelería); Jesus Bononato; Antonio Ojeda Lores; Lores (primo del anterior); José Villar Guerrero; Fosco Antonio Valimaña Lechuga; Juan Monje Reinado; Rosso; otro Rosso; Juan Miguel Fernández; Manuel GarcÌa; García (hno. de Manuel); José Luis Lojo Lozano; Ramón Villar; Vicente Tur; Alvaro Osborne Tosar; Manuel Camacho Villegas; Desconocido; Juan García; Miguel; Desconocido; Desconocido; Tiene el nombre de 2; 2 desconocidos

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Foto de niñas perteneciente a la Asociación de la Medalla Milagrosa, acompañadas con las monjas con las antiguas y características tocas, posando en el patio del colegio en la calle Cielos.

asilohuerfanas7_puertosantamariaEn 1970 se incluye en dicho Centro  una Escuela Hogar en donde un numeroso grupo de niñas de los campos de la comarca se integraron junto con las internas adscritas a Protección de Menores.

En 1972 el centro cumplió su centenario, y el Ayuntamiento, por acuerdo de  la Corporación Municipal donó al colegio los metros cuadrados necesarios para construir un nuevo Centro según la Ley de EGB, una Escuela Hogar y una vivienda para la comunidad religiosa. La construcción se llevaría a efecto con los ahorros aportados por todas las comunidades religiosas de la orden, en la provincia. (En la imagen, niñas jugando en el antiguo colegio).

En 1976 se inaugura el nuevo Colegio denominado a partir de entonces Luisa de Marillac, situado en a calle Maestro Juan Pinto, núm 8. El equipo educativo estaba formado por seis hermanas y cuatro profesoras seglares. Durante el curso 2002/03 el Colegio celebró su 25 aniversario. En la actualidad el equipo educativo está formado por tres hermanas y dieciséis profesores seglares. La comunidad  del colegio cuenta con nueve hermanas.

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Patio del antiguo colegio del Asilo de Huérfanas.

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Fiesta Fin de Curso, en el antiguo colegio.

El colegio Luisa de Marillac, Centro Privado Concertado,  tiene como entre sus fines fundacionales el de los Centros Educativos Vicencianos. Ofrece las enseñanzas correspondientes a Educación Infantil, Educación Primaria, Educación Secundaria Obligatoria.



676. CAMPBELL Y EL CEMENTERIO INGLÉS.

11 06 2010

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«Así llegamos a la ocupación de la casa [Larga, 67 antiguo, 27 moderno y 23 actual] por parte de Carlos Sutton Campbell, al que normalmente citan sus contemporáneos como Carlos S. Campbell debido a que en la firma que poseía desde hacía muchos años utilizaba solo este apellido: “Campbell y Hodges”. Dedicada a la crianza y venta al por mayor de vinos, con tonelería propia, transformó la compañía, que paso a llamarse posteriormente: “Campbell & Co.” (Portada de Larga, 67 antiguo, 27 moderno y 23 actual. Foto: A.G.R.)

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Libro de Registro del Padrón de Habitantes de El Puerto de Santa María, donde figura Carlos Campbell, el primero de la lista. (Foto: A.G.R.)

Este caballero inglés, nacido a principio del XIX en la ciudad de Edmonton, Vicecónsul de Su Majestad Británica en esta ciudad  se había casado por el rito católico en la iglesia Mayor portuense el 2 de Agosto de 1834 con doña Luisa Walsh Linche, enviudando nueve años más tarde. De dicho matrimonio nacieron Carlos Luis, Francisca Guillermina, Juan, Isabel Luisa y Luis Alejandro Campbell Walsh. Seis años después contrajo nuevas nupcias en Woolwich, Inglaterra, con Margarita Murray, quince años más joven, que le dio media docena de hijos. Tres de ellos figuran censados en la casa de Larga  27 en el padrón de 1865: Aurora, Ernesto y Alejandra. Faltaba Isabel, que en esa fecha tendría 14 años y residía con su tía Isabel Norton Campbell, en Inglaterra y aún no habían nacido ni Olga, ni Oscar, que lo harían en los años 1870 y 871 en la propia casa. También estaba censado uno de los hijos del anterior matrimonio, Juan Campbell Walls que en esta fecha tenía 25 años y estaba soltero. Elegido por el padre y educado para ello, sería el continuador de los negocios familiares.

campbell2_puertosantamariaEntre los bienes que conocemos poseía se encontraban tres suertes de tierra en el pago de “Balbaina la Baja” que, juntos, sumaban casi treinta aranzadas sembradas de viñas, con casa de piedra en la que realizaban las faenas de vendimia. El edificio de bodega constaba de cinco naves y un patio que servía de trabajadero de tonelería, con pozo,  en el valle de San Francisco –creemos se trata del ensanche del Campo de Guía-. A espaldas de las naves de bodegas tenía una huerta, nombrada “Santa Susana” compuesta de 8 aranzadas de tierra calma, con casa de piedra, pozo y alberca. Este fue el último inquilino, hacendado y bodeguero, que tuvo la casa.

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Una insólita vista de una de las Bodegas de Campbell, desde los tejados de la Plaza de Toros.

EL CEMENTERIO INGLÉS.
Cerramos el presente capítulo aportando algunos datos sobre una obra suya, desparecida  en la actualidad,  de la que se sintió orgulloso mientras vivió. Se trata del lugar conocido como “Cementerio Inglés” o “Cementerio Protestante” que construyó en terrenos baldíos del Palmar de la Victoria que había comprado al ayuntamiento. Contando con la aprobación gubernamental y con las instrucciones recibidas del lord Obispo de Gibraltar procedió el día 3 de Julio de 1875 a la consagración del lugar, según el rito y ceremonia de la Iglesia de Inglaterra, como camposanto destinado para dar sepultura a los súbditos ingleses y demás extranjeros que profesasen la religión protestante. En un codicilo que redactó el verano de 1878 en la notaría de D. José Maria Palou, expresó su voluntad de que sus herederos cuidasen y conservasen este   recinto, cercado con una tapia de mampostería y dotado de arbolado y jardines.

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Vista aérea del Cementerio Inglés, en la antigua N-IV, a la altura de donde se ecuentra el Centro comercial El Paseo.

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Fachada semiderruida de la desaparecida tapia del Cementerio Inglés. (Foto: Centro Municipal de Patrimonio Histórico).

El paso del tiempo y la extinción de la colonia inglesa existente sepultaron en el olvido y abandono aquel lugar, demoliéndose por necesidades de planificación urbanística de la zona después de cumplirse el siglo de su construcción, con la anuencia de las autoridades británicas a las que solicitó licencia el Ayuntamiento local. [Se construiría un Centro Comercial] (Antonio Gutiérrez, de A.C. Puertoguía. Fragmento de su trabajo inédito «Historiografía social de la Casa Palacio de Larga, num. 67 antiguo»).

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Vista aérea de El Puerto en la década de los setenta. Podemos ver a la izquierda, el Cementerio Inglés. Aún no se habían construído ni PRYCA ni las Galerías de El Paseo.

En marzo de 1997, un octogenario John V. Drysdale Wilson, al que tuvimos oportunidad de  conocer, estuvo visitando El Puerto investigando la historia de su tatarabuelo Charles Sutton Campbell vicecónsul de Inglaterra en El Puerto entre 1834 y 1883, es decir, durante casi 50 años. Nos refirió en aquella visita que su antepasado llegó a nuestra Ciudad procedente de Jamaica, donde su familia tenía plantaciones y empleados en situación de casi esclavitud, algo que no le gustaba y por eso cambió la orientación de sus negocios. Aquí se estableció en el Pago de Balbaína, por la carretera de Sanlúcar, detrás de la Viña del Caballo, en un lugar conocido por la gente del campo como ‘Locambre’, –Lo de Campbell– algo que le resultaba difícil de pronunciar al campero. Y tuvo oportunidad de visitar entonces tanto la Viña Maria Luisa como la Bodega de Campbell & Co, que en 1997 pertenecía a Osborne. (Texto: José María Morillo).



637. JUAN VILLARREAL. El profesor pregonero y oído para los presos.

4 05 2010

juanvillarrealpanadero_puertosantamariaJuan A. Villarreal Panadero, nació –“le nacieron” dice él– el 21 de mayo de 1954 en Córdoba, ciudad de la que procede toda su familia materna, aunque, pasado poco más de un mes, llegó por primera vez a El Puerto, para quedarse definitivamente.

El año 1954, nacieron también, la cantautora catalana Marina Rosell, la actriz y modelo estadounidense René Russo, el actor John Travolta, el actor, productor y director de cine de origen chino, Jackie Chan, la actriz y modelo española, Amparo Muñoz, la política alemana y canciller, Angela Merkel; Hugo Chavez, presidente de Venezuela, el actor Antonio Resines, el cantautor español de Radio Futura Santiago Auserón; el músico, cantante y compositor británico Elvis Costello, el director de cine y músico serbio Emir Kustirica; Prachanda, líder maoísta en la guerrilla del Nepal, iniciada en 1996. Ese mismo año, le otorgaron el Premio Nobel de Literatura a Ernest Hemingway y el de la Paz a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.

Su infancia, a caballo entre las dos ciudades, por aquello de visitar a los abuelos, la pasó viviendo en la calle de San Bartolomé y acudiendo a los colegios de Las Carmelitas y de La Salle. El bachillerato lo estudió en el colegio de San Luis Gonzaga. Comenzó sus estudios universitarios en Cádiz y los concluyó en la Universidad de Sevilla en la que se Licenció en Filosofía y Letras, en la especialidad de Lengua y literatura Españolas. Está casado, tiene tres hijas y dos nietas.

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En su etapa de director del IES José Luis Tejada, durante la visita del entonces Delegado Provincial de Educación –hoy Director General de Juego s y Espectáculos de la Junta de Andalucía, Manuel Brenes, con un grupo de alumnos y profesores, entre los que se encuentra Jesús Py.

Estuvo trabajando como profesor en el colegio de San Luis Gonzaga hasta el año 1984 en el que aprobó las oposiciones y se incorporó a la enseñanza pública. Desde entonces, ha estado en institutos de Ubrique, Jerez y Rota. En el año 1992 ocupó su plaza en el instituto José Luis Tejada de nuestra ciudad, en el que permanece en la actualidad y del que ha sido director durante seis años.

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De izquierda a derecha, Ramón González Montaño, Monseñor Rafael Bellido Caro y Juan Villarreal Panadero, el día de su ordenación como Diácono, en la Iglesia de San Marcos.

Ese mismo año de 1992, el año de la Exposición Universal de Sevilla,  se ordenó como Diácono Permanente en la catedral de Jerez, tras cinco años de formación teológica. Como Diácono ha ejercido su ministerio en la parroquia de San Marcos, en San Joaquín y desde 1995 trabaja en la Pastoral Penitenciaria, desempeñando la función de capellán del Centro Penitenciairio Puerto I aunque también visita a los presos de Puerto II.

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De izquieda a derecha, Juan Villarreal, José Galán Venegas, entonces Hermano Mayor de la Hermandad del Carmen y el que fuera Obispo de Jerez-Asidonia, Rafael Bellido Caro.

Es también profesor del Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Jerez, donde imparte la asignatura “La idea de Dios en la Literatura” a los alumnos de 4º y 5º. Ha pronunciado, asimismo multitud  de charlas y conferencias tanto de contenido religioso como educativo.

Ha colaborado en distintos medios de comunicación con artículos y comentarios. Entre ellos el Diario de Cádiz y Radio Puerto. Actualmente tiene una columna quincenal en Noticias Locales e interviene periódicamente en la televisión por internet de dicho medio.

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Con el torero Rafael de Paula y el entonces presidente de la Academia de Bellas Artes, Francisco Arniz Sanz.

Nuestro protagonista escribe poesía. Es por ello que forma parte de la Antología de Poetas Portuenses que publicó la profesora Rosario Guardiola, ha intervenido en los diferentes Belenes Poéticos que organiza la Hermandad del Dolor y Sacrificio, ha publicado en diferentes revistas literarias y está pendiente de la publicación de un libro de poemas en los que ha recogido sus vivencias en los muchos años que lleva visitando la cárcel durante  su labor pastoral.

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Pronunciando una conferencia en el Salón de Actos del Casino Bahía de Cádiz, junto a Francisco Arniz y el desaparecido alcalde de El Puerto y catedrático de Lengua y Literatura, Manuel Martínez Alfonso.

Juan Villarreal, como es conocido por todos, tiene un extenso currículo como pregonero tanto en El Puerto como en otras ciudades. Concretamente en nuestra ciudad ha pregonado la Semana Santa, la Feria, la festividad de nuestra Patrona, la fiesta de la Virgen del Carmen, la fiesta de los Patios y otras muchas efemérides en distintas organizaciones tanto civiles como religiosas. Como dato curioso y anecdótico podemos señalar  que ha pronunciado el pregón de la feria taurina de la ciudad gallega de La Coruña.

juanvillareal_feriaEL PREGÓN DE LA FERIA DE 1988. Fragmento.
«La feria es el espectáculo total. Es imposible inhibirnos de su magia, de su fuerza. Parece como si todos los elementos que se dan cita en ella nos envolvieran y nos hicieran sentirnos en otro mundo de fantasía, como si fuésemos transportados hacia un éxtasis bullicioso y festivo. Los cinco sentidos se te llena de feria y no puedes librarte de su influencia porque cada uno de ellos nos transmite sensaciones diferentes y, a la vez, complementarias. Por eso me gustaría, con mis palabras, ser capaz de analizar, de describir la feria desde cada uno de los cinco sentidos, de poder darle cinco perspectivas, de explicarla desde cinco ángulos, de acercarme a ella por cinco caminos diferentes que, como en peregrinación romera, nos condujeran al santuario de la fiesta en su más pura esencia popular.»  (En próximos días Juan Villarreal nos contará, a través de Gente del Puerto, los cinco sentidos en la Feria, fragmentos de su pregón pronunciado en la Caseta de Helo-Libo, en 1988).

Pregón del Cincuentenario de la Hermandad del Dolor y Sacrificio, a cargo de Juan Villarreal, celebrado el 19 de mayo de 2007, en el Auditorio Municipal de ‘Las Capuchinas’, siendo presentado por el hermano fundador de dicha cofradía y antiguo hermano mayor, Felipe Bononato Saéz, diácono, con nótula 187  en Gente del Puerto.



631. SAN SEBASTIÁN. Otro desconocido copatrono de El Puerto.

28 04 2010

calledesansebastian_puertosantamariaHoy 28 de abril se cumplen 485 años  de la formalización oficial del culto a San Sebastián, como copatrono de la Ciudad, junto a San Francisco Javier y a la Virgen de los Milagros. Desconocido para muchos, durante la Edad Media y debido a la epidemia de peste que afectaba a El Puerto, San Sebastián fue considerado como “santo abogado de los contagios”, celebrándose una fiesta religiosa en su honor, sustentada por una cofradía y una ermita, lo que da una idea de la importancia que tuvo para aquel Puerto del siglo XVI. Si bien los orígenes del patronazgo de San Sebastián se remontan a finales del siglo XV, no será hasta el año 1525, cuando se consolida el culto del santo. El culto a San Sebastián es muy antiguo, siendo considerado como el Apolo cristiano, al ser uno de los santos más reproducidos por el arte en general. Un santo, que fue martir muriendo asaeteado por  flechazos y que es considerado por algunos como el patrón de los homosexuales. Celebra su santoral el 20 de enero. (En la imagen, azulejo del siglo XVIII, de la calle San Sebastián esquina con calle Cruces).

Para el periodista José Pablo García Baez, «Según un acuerdo capitular fechado el viernes 28 de abril de 1525, contiene una noticia basada en cuatro puntos, que nos hace pensar que este año fue oficialmente formalizado el culto a San Sebastián. Los cuatro puntos trataban del eje principal del culto y su fiesta eran éstos: la existencia de una Capilla de San Sebastián, la existencia de una cofradía en su honor, la celebración de la fiesta y el voto de la ciudad para la celebración de ésta. La devoción por este mártir era enorme en este siglo XVI. Llegaba a tal extremo, que en el mencionado acuerdo anterior, el mayordomo de la cofradía pedía a la ciudad que para evitar los tumultos que se formaban en la fiesta de San Sebastián, sólo concurrieran a la procesión los cofrades del santo.

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Manuscrito del siglo XVI

Ésta se comenzó a realizar para pedir el cese de la fatídica peste que asolaba a la ciudad en la Edad Media. Don Fernando Valdés, en nombre del Cabildo Municipal, hacía esta singular petición: “que los curas y clérigos hagan procesión  el día de San Sebastián y celebren su fiesta y la de San Roque gratis como se solía hacer pues se hace por la salud y bien público”. Con esta curiosa misiva, la Ciudad se curaba en salud, y nunca mejor dicho, e invocaban de esta forma a San Sebastián y San Roque, abogados en los contagios.

oterocruces_puertosantamariaLa Cofradía de San Sebastián, fundada a principios del siglo XVI, continuaba con la ermita que tiempo antes había comenzado a utilizar para el culto de su titular, pero hasta cierto punto mediatizada por la ciudad que consideraba como suyo todo lo que tenía que ver con el patrono. Ésta ermita, situada en lo que hoy conocemos como la barriada Durango, y en la que todavía se encuentra una cruz de ésta, se encontraba en mal estado y necesitaba un arreglo urgente.  Para el seguimiento de estas obras y para darle mayor solemnidad a la fiesta, se creó la figura de los hermanos mayores y el mayordomo.

En el Cabildo de 2 de enero de 1611 se nombró como hermanos mayores a Antonio del Rico Abano y a Tomás de Quirós. A pesar de que la ciudad aportaba el dinero para gastar en lo que fuera necesario, además de sufragar el gasto de reedificación, la hermandad quería desligarse y emanciparse del municipio, pero no había ocasión. Ya entrados en el siglo XVII, la cofradía pierde su fuerza en la Ciudad, y poco tiempo después, desaparece. Esta circunstancia, junto a que no existía patrono en la Ciudad, daban derechos plenos a la ciudad sobre el culto y la fiesta del mártir. (En la imagen, la cruz de la Ermita de San Sebatián, que aun se conserva en el lugar donde fue construida ésta, y en los terrenos aledaños donde más tarde habría un Hospital de Mujeres).

Estando la capilla de San Sebastián en obras, y la Iglesia Mayor con dos naves caídas y una tercera amenazando, la fiesta en honor al santo tuvo que celebrarse en el Monasterio de la Victoria, de la que era patrón el Duque de Medinaceli, señor de la Ciudad. Los patios del Monasterio fueron testigos de la procesión solemne, la misa cantada y sermón. Entre tanto, la obra de la capilla iba adelantando y se instalaba la efigie de su titular.

Juan-Francisco-II-Tomas-de-La-Cerda_8oDuque-de-MedinaceliLa devoción en El Puerto era creciente, y se creyó a bien comprar unos terrenos anejos a la ermita para su ampliación. Por siete reales, la Cofradía de las Ánimas vendió sus propiedades. Esta compra se convirtió en los cimientos de una muerte anunciada para el culto religioso en la ermita de San Sebastián. Este amplio terreno despertó el deseo de varios fundadores de monasterios y hospitales, y su ocupación por parte de éstos no tardó en ocurrir.

En este caso el antojadizo fundador era el capitán general de la Mar Océana, y señor de la Ciudad, Don Juan Francisco Tomás de la Cerda. Este señor se convertiría una auténtica amenaza para el culto de San Sebastián y su ermita. Anteriormente había dejado sin bienes a la cofradía de la Santa Misericordia. Y en sus trece por construir un hospital de mujeres, pidió al Ayuntamiento la capilla del patrón. (Retrato de Juan-Francisco II Tomás de La Cerda y Enríquez de Ribera, Marqués de Cogolludo y 8º Duque de Medinaceli (1637-1691); obra realizada por Claudio Coello. El 8º duque llegaría a ser el primer ministro del rey Carlos II, sucediendo a Don Juan-José de Austria y precediendo al conde de Oropesa al frente del Gobierno de una España mortificada.).

En 1696 se fundaba mediante escrituras públicas el hospital de Nuestra Señora del Amparo, gracias a las aportaciones que una importante aristócrata de la Ciudad hizo en favor de la creación de las enfermerías necesarias.

virgenmilagros_miniatura3_puertosantamariaEn el siglo XVIII el culto disminuyó  considerablemente. Varias son las causas que justifican este descenso de la devoción en la Ciudad por el patrono San Sebastián. Por una parte, la devoción popular giró en torno a la Virgen de los Milagros; por otra parte, cada vez más, San Francisco Javier, copatrono de la ciudad, tenía mas adeptos entre la feligresía. Además, la fiesta en su honor, ganaba solemnidad y aceptación; por último, los votos a Nuestras Señora de la Merced por la liberación en 1702 de la invasión angloholandesa, y la Santa Cruz por la desaparición de la peste.

En el siglo XVIII hubo un intento de recuperación de la capilla y el hospital de San Sebastián, para el establecimiento de un nuevo hospital de mujeres. Entonces tres sacerdotes portuenses fueron al Concejo de Castilla en solicitud de permiso para la fundación de un hospital de mujeres, que vería la luz tras ocho años de litigio.

flagelacion_puertosantamariaPoco a poco el patrono San Sebastián ha ido perdiendo peso específico en la historia de la Ciudad, hasta llegar al desconocimiento por parte de gran número de portuenses. Nada se sabe de la imagen primitiva, ni siquiera si pudo haber más de una. Lo cierto es que actualmente la ciudad carece de una imagen de un San Sebastián para el culto, a pesar de ser patrono de la misma.

Bien es cierto que un estudio de restauración llevado a cabo por los restauradores Enrique Ortega y Rosa Cabello hace ahora 14 años, se concluyó que la imagen del Cristo de la Flagelación posee una talla de un San Sebastián. Como explica Enrique Ortega: «las  representaciones de Cristo azotado aparecen atadas a la columna con las manos por delante, para tener la espalda libre para recibir los latigazos. Este Cristo tiene las manos atadas a la columna con las manos por detrás, y además presenta numerosas heridas en la parte delantera de su cuerpo». Por tanto podemos afirmar que el Cristo de la Flagelación representa iconográficamente la imagen de San Sebastián. Lo que no puede afirmar el restaurador es la procedencia de esta talla. (En la imagen de la izquierda el Cristo de la Flagelación, que se venera en la Parroquia de San Joaquín).

Así, no se puede desvelar si este Cristo pudo pertenece algún día a la Cofradía de San Sebastián, si procesionó por las calles de El Puerto como patrono de la Ciudad, o si alguna vez estuvo expuesto en la capilla que ocupaba lo que hoy es el final de la calle San Sebastián. Sólo las investigaciones y el paso del tiempo podrán responder a estos interrogantes».



624. ÁNGEL ANGULO. El Evangelio según San Mamés.

21 04 2010

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Ángel Angulo Fernández (O.F.M.), nacido en Portugalete (Bilbao) en 1942, vive con nosotros desde la década de los setenta del siglo pasado.

¿Les suena esta cara? ¿En qué lugar se cruzó con ella? ¿En el Instituto, en una Iglesia, en un Juzgado, en la cárcel, quizá? ¿Tal vez en un campo de fútbol? La cara de este hombre que mira al objetivo de la cámara como mira a la vida (de frente y por derecho), las gafas de miope, el pelo alborotado, su voz de profeta del Antiguo Testamento (no me digan que no la oyen), forman parte, desde finales de los 70, del paisaje sentimental de varias generaciones de portuenses.

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De izquierda a derecha: Pepe Mendoza, Rafael Bermudo, Antonio Muñoz-Repiso, Pedro Masa y Emilio Flor. Agachados: Ángel Angulo, Alberto Martínez Pérez, Ignacio Fernández Prada, Enrique Bartolomé y Agustín Fernández. Viaje deportivo a Portugal. Año 2007.

Más que inescrutables, este compañero del alma de Francisco de Asís, amigo de Concepción Arenal y admirador de Iríbar (todavía el mejor portero del mundo), ha creído siempre que los caminos de Dios son convergentes. Porque Dios, eso nos dijeron de pequeños, está en todas partes, ¿no? Es cierto que nadie ha demostrado todavía la existencia del Creador (ni falta que hace), pero sí que  hay datos contrastados de que los sábados por la mañana acompaña al fraile de Portugalete al Colegio Sagrado Corazón, para hermanarse con alguna de sus criaturas, en esa liturgia pagana que tiene como altar dos porterías, y para celebrar después del partido, entre jarras de cerveza y chorizos de San Millán de la Cogolla, que es fantástico que todos seamos hermanos en la fe en la pelota que rueda por los recreos de la infancia.

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De izquierda a derecha: Ángel Angulo, Rafael Bermudo, Enrique Bartolomé, Agustín Fernández, Antonio Muñoz-Repiso y Alberto Martínez Pérez. Viaje deportivo a Portugal. Año 2007.

Anda también Dios, entre semana, de procurador del abogado Angulo (procurando que no pierda la esperanza), ora en los Juzgados, ora en las cárceles, convencido de que el dolor es la dignidad de la desgracia; que la injusticia, siempre mala, es horrible ejercida contra los desdichados; que la persona que se levanta es aún más grande que la que no ha caído nunca. A uno, pecador impenitente, le encantaría poder contar con Ángel Angulo como abogado defensor en el Juicio Final, no sólo por tener alguna posibilidad, por pequeña que fuere, de salvarme, sino por disfrutar, antes del veredicto inapelable, del discurso sabio y elegante de esa gran inteligencia al servicio de la  hermosa causa de la fraternidad.

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A orillas del Nervión. De izquierda a derecha: Andrés Orihuela, Ángel Angulo, Isabel Ramos, Vicenti Vichi, con sus dos hijos,  y Josetxu Angulo, hermano de nuestro protagonista. Año 2005.

En fin, que la cara en cuestión que se asoma por delante del muro de ladrillo tosco, (en la primera fotografía), seguro que les suena. Hagan el favor de decirnos, aquí abajo, en los comentarios, de qué.  (Por cierto, en la foto no se ve, pero debajo de la camisa, a flor de piel, tiene una sotana, y debajo de la sotana una camiseta del Athletic. Por encima de tanta prenda, eso sí se percibe claramente, resplandece el corazón de un hombre bueno).

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De izquierda a derecha, Paco Guerrero, Juan Ceballos, Ignacio García, Rafael Portela, Ito Maraver, Luis Benvenuty, Juan Bocanegra y Ángel Angulo, gestora de la fundación’Solidaridad Humana’. Año 1991 en el Salón de Actos del Instituto Santo Domingo.

LAS JUVENTUDES FRANCISCANAS. COSECHA DEL 79.
No falla: cada vez que atravieso ese afluente asfaltado del Guadalete que es la Avenida de la Bajamar, la mirada se me va volando hacia una de las ventanas de lo que un día fue la Casa de las Cadenas, ese palacio habitado por gente humilde al que la burocracia indocumentada le metió un día la piqueta.

Es pasar por allí, alzar los ojos hacia esa ventana luminosa de la memoria, y vuelvo a ver asomados, como en el verano de 1979, a un puñado de adolescentes amaneciendo juntos a la edad adulta, de la mano de Ángel Angulo, el cura del vespino, el franciscano rojo, rojiblanco del Athletic, para ser más exactos.

angelangulo_1985_puertosantamariaNos reuníamos cada tarde de sábado en una habitación de aquella casa y, con Violeta Parra, le dábamos gracias a la vida, que ya por entonces nos había dado tanto. Teníamos quince años y algunas espinillas, y unas ganas locas de explorar el mundo, de instalarnos para siempre en aquel compromiso festivo que eran las Juventudes Franciscnas. “Serás hombre”, nos prometía un librito que aún conservo y que ayudó a Angulo a tejer, contumaz y paciente, la construcción de un nosotros. Un grano no hace granero pero ayuda al compañero. (En la imagen de la izquierda, de arriba abajo, Rafael Bermudo, Pepe Mendoza y Angulo; agachados, José Luis Capitán y Fermín Sande. Año 1985).

Recuerdo las mañanas de domingo de aquel verano, cuando partíamos andando de El Polvorista a la playa de Las Murallas, hijos del agobio y del dolor, aires de la alameda, la marcha de los enanitos, rock andaluz combinado con tinto y casera en La Chocita. Y la vuelta, extenuados y morenos, a la caída de la tarde. Era llegar a casa, ducharnos y volver a salir, ante las protestas airadas de mi madre, la fiesta guateque, aquella novia primera, los primeros cubatas, el tocadiscos susurrando que de amor ya no se muere. Pero era mentira: moríamos, y de qué forma, porque nada será lo mismo If you leave me now.

Han pasado más de treinta años. Casi sin darnos cuenta, por el desván desordenado de los recuerdos, aparecen rostros que no he vuelto a ver, anécdotas indelebles que nos siguen robando sonrisas, esfuerzos inocentes por adecentar el mundo, travesuras que inauguraron nuestro aterrizaje forzoso en el tiempo convulso de la adolescencia.

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Disfrazados de izquierda a derecha, Angel Angulo, Isabel Ramos, Manuel Mengual, David Fernández, Manuel Barragán, Miguel Vallecillo y Pepe Mendoza. Monasterio de Montes Claros (Santanter), durante un encuentro del Movimiento Autogestionario Cristiano. Año 1987.

Tal vez lo mejor de lo que hoy somos se fraguó en aquellos maravillosos años en los que construimos lo que iba a ser verdad ya para siempre, con el póster de la película Novecento al fondo, el misterioso buzón de sugerencias, los campeonatos de ping pong, los bocatas del almacén de Manolo, la paciencia infinita de las vecinas que nos soportaban, Rosa y Pepa.

pepemendozaLa primavera de la vida floreciendo, milagrosa, en aquella habitación desde la que tocábamos el Reino de los Cielos.

No falla: cada vez que pasó vuelvo a ver a aquellos quinceañeros construyendo la hermosa utopía de poner alegría donde hubiera tristeza, de llenar de fe las dudas, de convertirnos en un instrumento de paz, de cambiar la desesperación por esperanza. Entre las ruinas, sólo hay que saber escuchar, aún se oye al Padre Angulo rezando, por nosotros, la oración de San Francisco. (Textos: Pepe Mendoza).

RAFAELNAVAS_DIARIODECADIZESCRIBE RAFAEL NAVAS, DIRECTOR DE DIARIO DE CÁDIZ:

“¡Muchachos, aquí hay marisco, aquí hay marisco!” De esta forma se expresaba, a grito pelado, el padre Angulo, cuando quería hacernos ver a sus alumnos que había algo importante, vital, en lo que nos estaba contando o leyendo. Ángel, era, es, un torbellino, puro nervio, todo carácter, y en el fondo pura dulzura. Acompañaba su torrente de voz con aspavientos con las manos y la cabeza, al estilo de Jesús Hermida, con quien competía en tupé. Pero, sin duda, el padre Angulo era, es, más auténtico. Acababas queriéndolo por cómo era, cómo decía las cosas, pero sobre todo porque daba ejemplo de lo que contaba.

Yo tuve la suerte de disfrutar de él de muchas maneras. Como alumno, en el Muñoz Seca, en un tiempo inolvidable; como amigo de mis padres, pues nos regalaba visitas que llenaban la casa de optimismo y alegría; y como futbolista, pues durante unos años tuve la oportunidad de jugar esos partidos en Sagrado Corazón (mi colegio) y en Vistahermosa con don Rafael Bermudo, Agustín Fernández, Enrique Bartolomé, Muñoz Repiso, Pepe Mendoza (la zurda de oro y la pluma de oro), Emilio Flor y muchos otros entrañables profesores, amigos todos. Confieso que daba miedo entrar al balón cuando lo tenía en sus pies, pues como buen defensa vasco repartía cera sin que se le moviesen las gafas y al grito de ¡¡¡Carrasclass!!! o algo así, parecía un guerrero en plena batalla cada vez que disputaba el esférico. Cuántas mañanas de sábado de futbito a su lado… Qué buenos ratos. Recuerdo que la primera vez que le vi con una camiseta a rayas verticales rojas y negras le dije: “Hombre, padre, no sabía que a usted le gustaba el Milan”. A lo que me contestó, no sin cierta indignación: “Pero qué dices, muchacho, esta camiseta es la del Arenas de Guecho”. Y es que luego me enteré que el padre Angulo fue futbolista en sus tiempos y que iba para estrella en el Athletic de Bilbao. Perdimos al predecesor de Goicoetxea pero ganamos a un cura grandísimo, a una persona buena que era, es, un santo. Gracias, San Mamés.