
| Texto: José María Morillo
Las marismas del río Guadalete, integradas en el Parque Natural Bahía de Cádiz, están desempeñando estos días un papel decisivo frente a un episodio hidrometeorológico excepcional. Tal y como subrayan técnicos ambientales, estos espacios naturales están absorbiendo millones de metros cúbicos de agua dulce y amortiguando el impacto de las mareas vivas con una eficacia que desconocíamos, actuando a modo de diques de contención.
Para el ambientólogo Juan Martín Bermúdez, de la ONG Salarte: “Son gigantescas esponjas, inmensos colchones de absorción de agua. Se demuestra así su función de “tanques de tormenta naturales” uno de los servicios ecosistémicos que procuran las salinas marinas, los esteros y las marismas a la sociedad. Tenemos que conservar, renaturalizar y restaurar marismas, esteros y salinas para mejorar nuestras vidas”.




El pasado 9 de abril se presentó en la Bodega Osborne el libro La capilla de la Aurora. Historia y patrimonio, del historiador del arte Francisco González Luque, publicado por Ediciones El Boletín a iniciativa de la Hermandad de la Humildad y Paciencia. La obra, dividida en dos capítulos principales, ofrece un minucioso análisis histórico y artístico de la cofradía de Nuestra Señora del Rosario de la Aurora desde el siglo XVII hasta su desaparición en el XIX, destacando su papel docente y su valiosa biblioteca. También se abordan las otras cofradías que compartieron la capilla y se dedica un extenso apartado al estado reciente del edificio, incluyendo su deterioro, cierre en 2014 y el proyecto de intervención de 2019. El autor denuncia el abandono institucional sufrido por este patrimonio, al tiempo que documenta con rigor su evolución hasta la actualidad.