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Tolkien huía de la alegoría. Por eso el cristianismo de ‘El Señor de los Anillos’ no hay que buscarlo tanto en sus tramas ni en los personajes, aunque se puede rastrear, sino en el vuelo de la visión y en el temple moral. Gracias a la exhaustiva investigación de José Manuel Ferrández Bru, que adelanta en su blog, www.josemanuelferrandez.com, y que desarrolla en el libro inédito ‘La conexión española de J. R. R. Tolkien’, vemos cómo el catolicismo también se encuentra (y cuánto) en la biografía del autor y en las circunstancias que hicieron posible su escritura. Con un papel esencial protagonizado, además, por un portuense.

UN PORTUENSE EN LA CORTE DEL SEÑOR DE LOS ANILLOS
Se trata de Francis Xavier Morgan y Osborne, nacido en el Puerto de Santa María en 1857, hijo de Francis, galés de nación y anglicano de fe, y de la española María Manuela Osborne. Marchó a estudiar a la Escuela del Oratorio de Birmingham, bajo la supervisión directa, nada menos, que del recientemente beatificado John Henry Newman. En 1880, el joven Morgan viaja a Roma y es recibido en audiencia por León XIII. Tres años después, en 1883 se ordena sacerdote dentro de la comunidad del Oratorio (donde lleva una vida nada ociosa de servicio a la parroquia y a la propia comunidad oratoriana, pues desempeña diversos cargos en ella). Muchos veranos, Father Morgan vuelve al Puerto de Santa María a descansar con sus hermanos, primos y sobrinos, que lo conocen con el nombre de “Tío Curro”.

La familia Morgan Osborne, de izquierda a derecha, María Manuela Osborne, Francis, Isabel y Tomás Morgan Osborne, Francis Morgan padre y Augusto Morgan Osborne. Año aproximado 1865. (Foto: Archivo Osborne).

TÍO CURRO, EL CURA QUE CUIDÓ AL JOVEN TOLKIEN.
Los hechos principales de la biografía de J.R.R. (John Ronald Reuel) Tolkien son mucho más conocidos. Nació en Bloemfontein, Sudáfrica, 3 de enero de 1892, en el seno de una familia inglesa de confesión bautista. Muere pronto el padre y en 1900 la madre, con sus dos hijos, se convierte al catolicismo, enfrentándose a su familia. Quedan en una condición económica muy delicada. Y en ese momento, aparece el padre Morgan, que, ejerciendo de párroco, los apoya moral y económicamente. Muere la madre, agotada y enferma, cuatro años más tarde. Tolkien consideró siempre que había sido una auténtica mártir por su fe. En su testamento, nombró tutor de sus dos hijos a Fr. Morgan. (En la imagen, un joven J.R.R. Tolkien).

SUBVENCIONÓ A TOLKIEN
El sacerdote asumió el encargo con celo. Animó a Ronald a continuar sus estudios en la prestigiosa King Edward’s School y, luego, en Oxford. Fr. Morgan administraba los bienes de sus pupilos, pero viendo que no bastaban, incrementaba discretamente la asignación con el dinero que le correspondía del próspero negocio bodeguero de su familia portuense. Todavía hoy los descendientes de Tolkien reconocen con agradecimiento que pudiese estudiar gracias “al dinero español del vino de jerez”.

‘NAFFARIN’, BASADO EN NUESTRO IDIOMA.
Tampoco descuidó la formación humana. Tolkien deseo aprender el español como homenaje a su tutor, para lo que usaba los libros en nuestra lengua que Morgan guardaba en su abarrotada habitación. Ese conocimiento le sirvió a Tolkien de niño para crear, jugando, el “Naffarin”, basado en nuestro idioma.

Luego, cuando en la adolescencia se enamoró perdidamente de Edith Mary Bratt, el tutor prohibió el contacto hasta la mayoría de edad. Tolkien obedeció. Hasta el mismo día que cumplió 21 años: entonces escribió a Edith, y retomaron su noviazgo. Fueron padres de cuatro hijos y, lejos de guardar rencor a Fr. Morgan, lo recibieron en su familia con cariño. Incluso pensaron que aquella dura prueba convirtió un momentáneo amor juvenil en un maduro amor conyugal. Que el sacerdote veía en Tolkien a un hijo lo demuestra el hecho de que le dejase en herencia un valioso reloj que él había heredado de su padre.

FERNÁN CABALLERO.
El ascendiente del sacerdote español fue más allá de lo crematístico. La influencia de JH Newman, insuperable prosista, le llegó a Tolkien a través de Fr. Morgan. José Manuel Ferrández Bru ha detectado, incluso, una muy probable deuda literaria de una adivinanza de Tolkien en El hobbit con una de Fernán Caballero, seudónimo de Cecilia Böhl de Faber (1796-1877), tía abuela del sacerdote. Eso testimonia una estrecha comunicación intelectual entre tutor y pupilo.

EL JEREZ, LA TINTA Y LOS ELFOS.
Las relaciones del vino de jerez con las letras son estrechas, y aún más con las letras inglesas. Es como si sus escritores hubiesen acatado con gusto el consejo shakespeariano: “Si mil hijos tuviera, el primer principio humano que les enseñaría sería abjurar de toda bebida insípida y dedicarse al vino de jerez”.

John Ruskin llegó a afirmar: “Considero justo y tolerable beber jerez desde que sale el sol hasta que se pone… Nelson el marino y Wellington el militar fueron grandes devotos del jerez…”

Una nueva página de esa vieja relación es la que escriben a la par el padre Francis Xavier Morgan Osborne y JRR Tolkien. El dinero proveniente de las bodegas pagó los sofisticados estudios que permitieron construir el complejo mundo de ‘El Señor de los Anillos’. En las bodegas del marco de jerez se dice que el incomparable aroma que produce la evaporación del vino es la parte de los ángeles. También era, y no lo sabíamos hasta ahora, la parte de los elfos. (Texto: Enrique García-Máiquez).

Francis Xavier y su hermano Augusto, mediados los años 20 del siglo pasado. (Foto: Archivo Osborne).

Casa de Augusto Morgan y Osborne, en la calle Nevería.

EL RELOJ QUE HEREDÓ TOLKIEN.
José Manuel Ferrández Bru, en su obra inédita que se encuentra en periodo de análisis por diversas editoriales, ‘La conexión española de J. R. R. Tolkien’ --a la que hacía referencia al principio de esta nótula de Enrique García-Máiquez-- escribe en el capítulo ‘Los último años’: «A la muerte de su hermano Augusto [Morgan Osborne] se complicó especialmente un asunto relativo a su herencia. Se trataba del la forma de hacer llegar su reloj (un reloj detradición familiar) a su hermano en Inglaterra. En esa época estaba muy restringida la posibilidad de sacarbienes o valores de España, de forma que la única manera de trasladar un objeto de valor como el reseñado, era llevándolo encima como si se tratara de una pertenencia personal. Francis Morgan escribió lo siguiente a su sobrino Antonio en una carta de mayo de 1933: "Es mucha bondad de tu parte tomar tanta molestia en cuanto al reloj y la cadena. Si de alguna manera pudieran ser traídos a Londres, algún amigo mío me los traería aquí. Esto podría hacerse muy fácilmente puesto que muchos amigos míos, y de los Padres, vienen de Londres aquí".


J.R.R. (John Ronald Reuel) Tolkien

Mientras se resolvía el tema del reloj, en las cartas que cruzaba Antonio Osborne con su tío en Birmingham, éste le comunicaba su idea de ir a Inglaterra puesto que ya "tenía casi convencidos a sus padres". Pero finalmente su deseo parece que no se hizo realidad y el enviado de la familia fue otro sobrino, el hijo de Rafael Osborne Guezala: Rafael Osborne MacPherson. Rafaelito, que es como se le conocía por entonces, fue el encargado de hacerle llegar el reloj junto con el crucifijo que había pertenecido a su hermana Isabel.

Firmas de nuestro protagonista español, como Francis Morgan y el familiar 'Tío Curro'. (Ilustración: Archivo José Manuel Ferrández).

A la muerte de Francis Morgan este reloj fue heredado por el mayor de sus protegidos, J.R.R. Tolkien, quien lo conservó en su estudio durante toda su vida y en más de una ocasión fue capaz de repararlo a pesar de la antigüedad de su maquinaria. La familia Tolkien llamaba al reloj ‘el flip-flap’ porque indicaba la hora girando las figuras como si fueran las páginas de un libro mientras emitía un leve ruido zumbante. Tras la muerte de Tolkien, el reloj fue heredado a su vez por su hijo mayor John, quien falleció en 2003, sin que se sepa cual fue el destino del reloj». (En la imagen, Tío Curro, ya de mayor).

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A la memoria de Juan Bocanegra.

Dimitir no es un verbo que conjuguen con frecuencia los políticos. No es habitual que un hombre público deje sus responsabilidades en los partidos, o en la propia oposición, y mucho menos con responsabilidades ejecutivas de gobierno, salvo estrategia al efecto. (Juan Bocanegra, inmortalizado por Fito Carreto).

Cuando uno mira para detrás a los partidos democráticos –incluso a los partidos que como tal se definen, aunque la democracia interna brille por su ausencia- observa con preocupación que aquellos entusiastas jóvenes que hacen veinte o veinticinco años eran unos enardecidos luchadores por la libertad y la justicia social, hoy son mas defensores de sus puestos de trabajo, de su estatus y de su salario, que del bienestar público. Son, genéricamente, lo que se conoce despectivamente como la clase política. Afortunadamente persisten en los partidos desde antiguo gente honesta que son el referente para los más jóvenes que llegan a las formaciones políticas con ganas de trabajar por unos ideales, o un territorio. Y es que, como decía un amigo mío, “Yo haré la revolución y luego me mataré, que no quiero corromperme en el poder”. Se refería a que estaría poco tiempo en el poder. No llegó a consumir dos años de cargo público.

Tampoco es usual encontrarse a políticos que llamen a las cosas por su nombre, y en el caso del ya ex concejal Juan Bocanegra, esa era la norma durante el ejercicio de su cargo, tanto para decir cosas agradables como lo contrario. No ha sido una persona que haya dejado indiferente a la ciudadanía cuando se ha tenido que pronunciar en aspectos relativos a la política local –sobre los que no me voy a referir- o con la gestión de una difícil área en el ayuntamiento, propia de gente con sensibilidad y que ha sufrido lo suyo: Bienestar Social. ¿Olvidará Juan cuando era discriminado hace ya tantos años, por ir en silla de ruedas y no le dejaban acceder a los bares de El Puerto?. Ha proporcionado a los periodistas suculentos titulares después de sus conferencias de prensa.

Bocanegra, el concejal de la silla de ruedas, llegó a la política sensibilizado con los movimientos vecinales, fortalecido por una compañera y esposa de ideas socialmente avanzadas –Pepi-, y ha administrado un área de especial crudeza, “Yo soy el comemierda de IP, el que se come todos los marrones”, con la intuición que le ha dado estar entre los más débiles en un prolongado periodo de su vida. Ácido en sus respuestas con aquellas situaciones que no eran de su agrado, se trocaba en  lo opuesto solucionando problemas a la gente. Sin disimulos, primario, ha dejado la impronta de un caballero de la política, alguien que se va, por razones de salud,  afirmando que “siempre he sido y seré una persona de barrio”. Nada más. Y nada menos. (Texto: José María Morillo. Año 2000).

Hablar del Vapor de El Puerto en la última década, era asociarlo a la entrañable figura de su patrón más conocido: Pepe. Sin embargo apenas se hablaba del otro hermano, Juan, quien también fue patrón del barco, cobrador, marinero y gestor de la nave hasta su jubilación. A Juan Fernández Sanjuán yo le tenía un afecto especial. Me relacioné con él durante 20 años por razones de índole profesional, y siempre aprendía algo de sus comentarios, parcos, pero certeros. Era un hombre de pocas palabras, las precisas, pero de un gran corazón y mucha sabiduría. Los años en el barco le hicieron ver la lámina de agua de la Bahía de forma diferente. (En la imagen, Juan Fernández, recogiendo el Premio a la Promoción Turística que le otorgó el Ayuntamiento en 1991).

Era una persona sencilla, amable, educada, que asumía la realidad de la pérdida de transportes de viajeros del Vapor con resignada corrección. Los cambios económicos y demográficos en la Bahía de Cádiz eran también cambios para el Adriano III. En eso era igual que El Puerto, que ha ido asumiendo la pérdida de negocio en la pesca, en la crianza de vinos y brandies, o en la agricultura, en silencio. Veía llegar el ocaso de la actividad del barco como veía próxima su jubilación, o el final biológico de su propia existencia. Con una sonrisa y los ojos entrecerrados, que es como mejor se mira el horizonte marítimo. Lo aceptaba. Sentí mucho no haber podido acompañarle en el adiós definitivo en febrero de 2004, va a hacer seis años, por encontrarme fuera de la Ciudad.

El Adriano III en construcción en San Adrián (Vigo) en el 1.955. En la fotografía Antonio Somorrostro, Presidente de la sociedad familiar que gestiona el barco: Motonaves Adriano, S.L. con su madre. (Foto: Colección A.F.V.)

Hogaño, otros familiares de los hermanos Fernández Sanjuán:  Andrés, hijo de Eduardo, hermano de Pepe y de Juan, y Antonio Somorrostro están al frente de este evocador transporte marítimo. El Adriano III, que no reporta beneficios a los múltiples propietarios que por herencia tiene el barco, sigue aún navegando en aguas de la Bahía más por mantener viva una tradición de sus mayores, que por negocio, y además crea unos cuantos puestos de trabajo. Otros enfoques pretenden darle al Adriano setentaiañero sus nuevos gestores. Pero están asustados antes la que se les viene encima: barcos modernos, necesarios y con precio subvencionado, recorren la bahía como antaño, cubriendo las necesidades de los viajeros del siglo XXI.

Sus gestores piensan que los catamaranes pueden dar al traste con este Bien de Interés Cultural (BIC) de toda la bahía gaditana, al no poder competir en precio por lo cuantioso de los gastos, y además, porque al estar el Vapor protegido por la ley, no pueden hacer con el cualquier cosa. Y para colmo, las pocas subvenciones públicas se les están apagando como una vela.

Ya hablan de amarrar, si no les tratan igual, si no les subvencionan ‘el billete’. Y amarrar puede ser sinónimo de final para las tablas del Adriano III. ¿O es que no nos acordamos de los desguaces de sus predecesores? Una vez más, las leyes que están para regular y proteger llevan a nuestros mayores –nuestros recuerdos, nuestra historia, nuestras costumbres- al desamparo.

Eduardo, Pepe, Juan Fernández Sanjuán no saben como patronear desde el más allá, para que el barco no encalle, como tantas cosas, en la desidia de los portuenses. (Texto: José María Morillo).

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Juan  José Carreto Aparicio, canónigo magistral de la S.R. E.J. Iglesia Colegial de Jerez de la Frontera, nació en la calle Alquiladores, núm. 4 el 15 de octubre de 1930, hijo de Francisco Carreto Sánchez y Carmen Aparicio García, fallecida en el parto de Juan. La partera que la asistió venía de otro alumbramiento y no se aseó adecuadamente, falleciendo la madre de nuestro protagonista de una infección general o septicemia. Juan será bautizado casi dos meses después en la Iglesia Mayor Prioral, el 6 de diciembre, por  el coadjutor Rodrigo Sánchez Laínez.

AÑO 1930
El año de su nacimiento, 1930, se crea en El Puerto de Santa María el Instituto Colombino. El Castillo de San Marcos es declarado Monumento Nacional. Rafael Alberti publica su libro de poesías 'Sermones y Moradas'.  Se produce relevo de alcaldes, siendo elegido el 26 de febrero José Luis de la Cuesta Aldaz y el 18 de marzo, Eduardo Ruiz Golluri. El 6 de junio se desborda el río Guadalete por el temporal de lluvias, arrastrando millares de haces de trigo y cebada y muchos animales muertos.

Alfonso XIII, acompañado de una abundante comitiva, visitó las Cuevas Canteras de la Sierra de San Cristobal en 1930, engalanadas para la ocasión con colgaduras y guirnaldas de hiedra. Visitantes de alcurnia, ágapes para la ocasión, jubileo en El Puerto y la provincia. La visita del rey y sus palabras: –»Efectivamente estas son las cuevas mas grandes y maravillosas que he visto», y la publicidad inherente a la misma propiciaron que las cuevas resurgieran de su anonimato y que fueran visitadas por personajes importantes de la época.

Edificio de la Real Sociedad del Tiro de Pichón, donde hoy se encuentra la Bodega de Osborne 'El Tiro'. (Foto: Centro Municipal de Patrimonio Histórico).

En agosto se celebró el Campeonato de Tiro de Pichón de El Puerto, resultando premiado el marqués de Villar del Tajo; en señoras, la señorita Lassaleta resultó ganadora. La Virgen del Carmen realiza el 15 de agosto su primera procesión marítima. Durante el verano  el novel equipo del Racing Club Portuense organizó una exitosa verbena en la calle José Navarrete --hoy Palacios--, donde tenía su sede social. En la plaza Marqués del Real Tesoro, se jugó un partido entre el Balompié F.C. de El Puerto de Santa María y el Andalucía F.C. de Puerto Real, venciendo los locales por 1-0.

A Pedro Muñoz Seca le dedican en Madrid un teatro con su nombre y ese año estrena, siete obras de teatro. El restaurador Juan Botaro da a conocer ese año la autoría, por parte de Juan de Mesa, de la imagen del San Francisco Javier, custodiada en la iglesia de San Francisco. Se funda la Hermandad de la Misericordia y Ntra. Sra. de la Piedad. Nace también, José Luis Mediana Gutiérrez, 'Peligro', conocido dependiente de la tienda de la calle Cruces 'Casa del Curita'.  (La imagen de la izquierda fue tomada en la calle Nevería, esquina con Palacios, delante del Cosario de Tablas. De izquierda a derecha, José y Francisco Llorca Ortiz, Juan Santisteban Muñoz con un bocadillo en la mano, José Gómez Moya 'Lupo Chico' con una garrafa. Delante Juan Carreto con el uniforme de botones del Banco Central. 26 de febrero de 1945).

SE CRÍA CON LA FAMILIA.
Como consecuencia de la desaparición de su madre, Juan se criará con su abuela Manuela García Tomeu y sus tías Luisa y Antonia Aparicio García. Con posterioridad, a raíz de las segundas nupcias de su padre con Luisa, nuestro joven protagonista convivirá con ambos, asistiendo al ‘Colegio/Amiga’ de Carmen, en la calle San Bartolomé. Años, después puestos de acuerdo su padre con su abuela y las tías anteriormente citadas, el  niño Juan volverá a vivir con ellas y con sus primos Juan y Manuel Muñoz Aparicio, así como con Pepito Ruiz Aparicio. En 1945, con 15 años de edad entrará a trabajar como botones en el Banco Central.

El Banco Central, segunda casa por la izquierda; la primera la Confitería La Perla.

LA VOCACIÓN.
Desde muy temprana edad, Juan ya ejercía como monaguillo en la Iglesia de las Concepcionistas, en la calle Nevería, adonde se llevaba de ayudante a su querido primo Manolín Muñoz Aparicio. Y un buen día le vino la vocación al sacerdocio. En 1947, con 17 años, ingresará en el Seminario Menor de Bonanza, (Sanlúcar de Barrameda), donde inició sus estudios religiosos, permaneciendo hasta 1952, año en el que pasa al Seminario Mayor Metropolitano de Sevilla, donde finaliza la carrera sacerdotal.

Juan Carreto, Paco Trabadelas y  José Luis Repeto Betes, natural de Sanlúcar de Barrameda y, durante muchos años, Deán de la Catedral de Jerez.

ORDENACIÓN.
El 21 de Junio de 1959 se ordena sacerdote con el ceremonial de ritual y en la Santa Iglesia Catedral de Sevilla,  siendo oficiada la ceremonia por el Cardenal Arzobispo, Dr. José María Bueno Monreal, junto a otro porteño, Jose Robles Gómez.  La Revista Cruzados contaba que "Al finalizar la ceremonia de ordenación y tras la unción de las manos por el Prelado, la madre y tía de los ordenados ataron las manos de aquellos como símbolo de la dedicación a las cosas de Dios. El Cardenal, a continuación, abrazó a todos al pedir la promesa de obediencia, y con las manos atadas tocaron el cáliz y la patena, y a partir del Ofertorio, hizo Bueno Monreal el ofrecimiento conjunto de los 21 sacerdotes que se ordenaban, oficiando éstos la ceremonia de concelebración del rito latino".

De izquierda a derecha, Luisa Aparicio García, Nicolasa Galarza, Carreto, Carlos J. de Terry, Francisco Carreto Sánchez.

Días después, el 24, cantó misa por primera vez en El Puerto, a las 6:30 de la tarde en el altar mayor de la Iglesia  Prioral, actuando como subdiácono, Manuel María Pérez Sánchez –‘Niño Pérez—y de Diácono el padre Robles, siendo los padrinos de altar el entonces arcipreste, Manuel Salido Gutiérrez y el párroco de San Joaquín, José María Rivas Rodríguez y padrino de honor Carlos Joaquín de Terry y del Cuvillo y su hija Milagros Terry Galarza, quienes eran sus benefactores. Su padre Francisco Carreto Sánchez y su tía Luisa Aparicio García ocupaban también el presbiterio.

El misacantano, entrando en la Prioral, José Robles y Sánchez Pérez y Carreto Aparicio.  A su derecha Nicolasa Galarza y a su izquierda Carlos J. de Terry y del Cuvillo.

Carreto era recibido esa tarde a las puertas del templo por el clero, órdenes religiosas, padrinos y familiares, efectuando solemne entrada en la Prioral. En el interior le esperaban, revestidos de capa y pértiga, otros sacerdotes y seminaristas compañeros del misacantano. En lugar destacado, asístían varios sacerdotes del clero, Jesuitas y Agustinos.

De izquierda a derecha, Manuel Salido Gutiérrez, arcipreste de la Ciudad, José Robles Gómez, Juan Carreto Aparicio y Manuel María Pérez Sánchez.

El cura ecónomo de la gaditana parroquia de San Severiano, Francisco Carmona Romero pronunció el panegírico, finalizando el acto con un besamanos al nuevo sacerdote. La capilla musical de Acción Católica interpretó a gran orquesta la misa de primera pontifical de Perossi. Era alcalde de la Ciudad, Miguel Castro Merello.

En la imagen, Carreto, Nicolasa Galarza, Clara Muñoz Villanueva y Antonio Rives Avellá, que cantará misa el 17 de junio de 1962; mas tarde colgaría los hábitos.

En mayo de 2009 se celebraba un acto en la Casa de Ejercicios de La Inmaculada, donde se conmemoró el 50 aniversario de la ordenación de tres sacerdotes de la Diócesis, entre los que se encontraba Juan Carreto, que no pudo asistir, ya aquejado de la enfermedad por la que pocos meses después fallecería.

DESTINOS.
Su primer destino fue como coadjutor en la parroquia de Villamartín. Después, ya como Párroco, en Bonanza (Sanlúcar), Guadajoz, Dos Hermanas y Montellano, (Sevilla), municipios que pertenecían a la Archidiócesis de Sevilla en la que estaba incluido El Puerto, hasta la segregación de la parte gaditana en la diócesis de Jerez.

CAPELLÁN DE PRISIONES.
Hizo oposiciones a Campellán de Cuerpo General de Prisiones, alcanzando el número uno en su promoción, estando destinado en los Centros de Cumplimiento Penitenciarios de Oviedo, Las Palmas de Gran Canarias y El Puerto de Santa María.

El antiguo Penal de El Puerto, antes de derrummbar sus edificaciones anejas.

FILÓSOFO Y TEÓLOGO.
Además, una persona tan inquieta como él, emprende de nuevo estudios obteniendo las licenciaturas de Filosofía y Teología, en la Universidad Angelicum, de Roma (Italia), llegando a dominar las lenguas muertas Latín y Griego, al nivel de los intelectuales docentes de la época.

Los padrinos en su toma de posesión como canónigo magistral, Milagros y Nicolás Terry Galarza.

El 29 de abril de 1978 fue requerido por el Dr. Bueno Monreal para que ocupara la Canonjía Magistral de la S.R., E.J. Iglesia Colegial de la vecina ciudad de Jerez, sumando nuevas obligaciones que  en él delegaban su círculo de confianza, entre otros ‘su primo’ –en realidad no le tocaba nada— José Luis Repeto Betes, antiguo Abad y Dean de la Colegial jerezana.

El Cura Carreto con sombrero y sotana blanca a la derecna, delante de la iglesia de una de las misiones en Barquisemeto (Venezuela).

VENEZUELA Y COSTA RICA.
Siempre se ha dicho que una canonjía, o capellanía, en el Derecho Canóico es como ser nombrado Consejero de una gran empresa a nivel estatal: buenos sueldos y poco trabajo, a lo sumo asistir a las sesiones de los consejos. Pues todos esos privilegios los cambió el Cura Carreto para irse a vivir a las selvas de Venezuela y Costa Rica. Allí durante casi 20 años realizaría una importante labor humanitaria y de apostolado católico.

Rodeado de niños en Barquisemeto (Venezuela).

Se adscribió a la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispano Americana, obteniendo permisos especiales de la Dirección General de Prisiones y del Cardenal Bueno Monreal, para poder trabajar en excedencia donde entendía que debía de trabajar, con los más desfavorecidos de aquellos países  latinoamericanos.

En 1997, la enfermedad  de un célebre alemán, de apellido Alzeheimer le visitó y se instaló a vivir con él, acompañándole hasta el final de sus días, en la festividad de San Carlos Borromeo, el 4 de noviembre del año 2009, óbito que le sobrevino con 79 años en la residencia donde vivía, en el Geriátrico de Montealto (Jerez), siendo concelebrado su sepelio en una multitudinaria ceremonia presidida por Monseñor Mazuelos,  acompañado por sus hermanos sacerdotes, en la Iglesia Mayor Prioral.

Alzado de la fachada Este de la bodega de Ramón García Gastón y Angel María de Castrisiones, hoy bodegas Colosía la parte izquierda y una distribuidora alimentaria, la parte derecha.

Dibujo de alzado de la fachada Este de las Bodegas Colosía, levantado en la década de 1830.

En paralelo y perpendicular a la margen derecha del río Guadalete, en las inmediaciones de la que era entonces su desembocadura a la Bahía de Cádiz y en las cercanías de donde se encontraba la antigua ermita de Guía, se extiende el más singular de los ensanches urbanos de nuestro país: el polígono industrial bodeguero del Campo de Guía,

Su interés radica en su impronta en la trama urbana de El Puerto y en el hecho de ser el único ensanche industrial bodeguero planificado en España en el primer tercio del siglo XIX, en la transición del Antiguo Régimen al liberalismo. El planeamiento, que fue obra de los insignes arquitectos Torcuato-José Benjumeda y Juan Daura y contó con la aprobación de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1835, se desarrolló en medio de conflictos de intereses públicos y privados e interparticulares.

Se trató de la segunda etapa de auge constructivo bodeguero en la zona (la primera tuvo lugar durante el último tercio del siglo XVIII), tras las guerras finiseculares y la de la Independencia y después de la emancipación de las colonias españolas en América Precisamente, parte de los capitales invertidos en este polígono bodeguero lo eran de indianos repatriados y de comerciantes de la zona que tuvieron que reorientar sus actividades económicas. Y entonces la vinatería ofrecía enormes expectativas de negocio. (Puerta de acceso a la actual Bodega de San José, en la Plaza Elías Ahuja).

El ensanche del Campo de Guía de El Puerto constituye un paisaje industrial urbano peculiar: lo forman grandes "bodegas catedrales" y amplios trabajaderos de tonelería, Las bodegas son de cubiertas a dos aguas, fachadas con ventanas a la máxima altura posible (excepto en los escritorios) y portadas neoclásicas rematadas en frontones triangulares. Los trabajaderos de tonelería son de menor altura, con ventanas simuladas con o sin ellas y sólo están cubiertos parcialmente Estas líneas arquitectónicas presentan varios colores: el blanco de los muros; las tonalidades ocres de las tejas y sillares y la calamocha de cornisas, recercados de frontones, vanos y zócalos; y el verde carruaje de persianas, rejerías y portones. (Portada ornamentla el el ensanche bodeguero de Campo de Guía.

A través de ventanas y puertas, el paisaje urbano se prolonga hacia los techos de las naves de bodegas y, sobre todo, a los almizcates y bellos patios interiores de bodegas y trabajaderos de tonelería. Desde las altura, de azoteas cercanas se disfruta de otras perspectivas sorprendentes.

Antiguas Bodegas Duff Gordon, germen de la bodega Osborne, a cuyo grupo perteneció, hoy desamortizada como bodega aunqueno en su totalidad pues existen botas en su interior, siendo un lugar para eventos y celebraciones, --la Bodega San José--, perteneciente al Grupo Los Jándalos, que gestiona el empresario Santiago Cobo Cobo.

El ensanche bodeguero del Campo de Guía es uno de los conjuntos constructivos de mayor "personalidad" de los que conforman la fisonomía urbana de El Puerto de Santa María y constituye un paisaje industrial único en su género, que hay que saber remodelar para seguir "reno-conser-vándolo". (Texto: Javier Maldonado Rosso. Director del Centro Municipal de Patrimonio Histórico).

El Puerto de Santa María, su historia y hasta la más popular de sus devociones, están asociadas íntimamente a la figura y al recuerdo de Alfonso X "Rey de Castilla, León y de Andalucía". En efecto, El Puerto de Santa María fue poblada y organizada por Alfonso X a través de una serie de actuaciones que culminaron en la concesión a la Ciudad el 16 de diciembre de 1281 de una carta-puebla que puede ser considerada justamente como el texto fundacional de esta Ciudad, a la que el rey dio nombre de Gran Puerto de Santa María.

Estas consideraciones justifican sobradamente la creación de la Cátedra que lleva el nombre del monarca en 1998, en El Puerto de Santa María y con sede en el Castillo de San Marcos, que contiene entre sus muros la antigua mezquita transformada en iglesia por el monarca castellano, de la "Cátedra Alfonso X el Sabio".

Sus objetivos principales son el estudio y difusión de la personalidad, época y obra del más universal de los reyes hispánicos medievales. La actuación de la "Cátedra Alfonso X el Sabio" se manifiesta a través de la celebración bienal de una Semana de Estudios Alfonsíes y en la publicación de los textos allí presentados y de otros estudios en la revista Alcanate. Revista de Estudios Alfonsíes.

Como actividad permanente, la "Cátedra Alfonso X el Sabio" tiene la intención de establecer en el Castillo de San Marcos un Centro de Estudios sobre Alfonso X y la creación de una biblioteca especializada en  temas referentes al Rey Sabio y a su época. Para ello está en fase adaptación una casa aneja al castillo de San Marcos. La "Cátedra Alfonso X el Sabio" está abierta a la colaboración de todas las universidades españolas y extranjeras interesadas en participar en este proyecto, que cuenta con el generoso apoyo y mecenazgo de la firma portuense Luis Caballero, S.A., propietaria del Castillo de San Marcos.

JUNTA DIRECTIVA
La cátedra está presidida por Luis Caballero Florido, siendo su director Manuel González Jiménez y vocales Rafael Cano, Luis de Mora Figueroa y Luis Suárez Ávila.

PUBLICACIONES.
Las publicación  Alcanate. Revista de Estudios Alfonsíes,  de carácter igualmente bienal, actúa como libro actas de las Semanas Alfonsíes, pudiendo ser consultado su índice en esta página de internet:  http://www.institucional.us.es/dhmcthus/alcanate.htm

CONGRESOS CELEBRADOS.
La celebración de los congresos, todos ellos celebrados en nuestra Ciudad, tienen carácter de bienal.

  • VII Semana de Estudios Alfonsíes, «El arte durante el reinado de Alfonso X», del 15 al 17 de abril de 2010.
  • VI Semana de Estudios Alfonsíes: «Alfonso X en la historia del español», del 3 al 5 de abril de 2008.
  • V Semana de Estudios Alfonsíes: «Diversiones, juegos y magia en la corte de Alfonso X», del 20 al 22 de abril de 2006.
  • IV Semana de Estudios Alfonsíes: «Alfonso X en Europa», del 16 al 18 de diciembre de 2004.
  • III Semana de Estudios Alfonsíes, «750 Aniversario. Permanencia e Innovaciones». 12 al 14 de diciembre de 2002.
  • II Semana de Estudios Alfonsíes: «Alfonso X y las órdenes militares». , del 14 al 16 de diciembre de 2000.
  • I Semana de Estudios Alfonsíes: «Estudios y Saberes» 1998.

PREMIO DE INVESTIGACIÓN HISTÓRICA.
La Cátedra Alfonso X ‘el Sabio’, fiel a sus objetivos de promoción e impulso de los estudios relativos a Alfonso X, instituye el Premio ‘Castillo de San Marcos, de investigación en torno a la figura de Alfonso X, su época y proyección histórica. Tendrá carácter bienal y se convocará todos los años pares. La primera edición ha sido en 2010 y está dirigido a estudiosos, preferentemente en sus fases iniciales de investigación, interesados en la temática propuesta. El estudio presentado habrá de ser original, siendo posible toda perspectiva de acercamiento al tema --historica, literaria, artística, arqueológica, …--, siempre que el tratamiento de las fuentes utilizadas responda a las exigencias críticas y metodológicas de un auténtico trabajo de investigación. Mas información en la sede de la Cátredra.

Asociación Cultural ‘Cátedra Alfonso X el SAbio’.
Plaza Alfonso X el Xabio
E-11500 El Puerto de Santa María (Cádiz) España.
Correo electrónico: castillosanmarcos@caballero.es

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Felipe Colón de Carvajal y Osborne, hijo de Juan Manuel Colón de Carvajal y Maroto y de María Fernanda Osborne Marenco, es junto a su hermano Juan, descendiente del descubridor Cristóbal Colón, del último rey azteca Moctezuma y por El Puerto, de los Osborne. Nació en Madrid, pero se siente muy vinculado con El Puerto donde veranea desde muy pequeño y viene con cierta frecuencia, donde vive la mayor parte de su familia. Estudió en la Universidad Herrera-CEU, licenciándose en Derecho.

Este empresario, dedicado a la importación y exportación, fundó en 1986 junto a un socio la empresa Alter y Ego International, de la que es su Director General especializada en productos originales.

«Si hoy viajara a la India en busca de especias, su carabela se llamaría Internet: la mayoría de productos que importa de países asiáticos (como unos chupetes con termómetro incorporado) los ha descubierto previamente navegando por la Red.»

Más información en:
http://www.alteryego.com

PROYECTO SOCIAL CON PRISIONES.
Tiene en marcha un proyecto de reinserción social laboral, mediante un convenio firmado con Instituciones Penitenciarias para la fabricación de una prensa que sirve para reutilizar papel usado, colaborando en la formación de los reclusos que les permitirá la reinserción laboral una vez finalizado el período de reclusión, al tiempo que reciben un sueldo por su trabajo y cotizan a la seguridad social. «--Los reclusos hacen un curso inicial y luego formación continuada, especializándose en carpintería metálica. Están más motivados y eso se nota en la calidad del producto, en su respuesta ante cualquier incidencia técnica y en sus ganas de tener trabajo. Este valor añadido de contribuir a su integración me satisface mucho». (En la imagen de la izquierda, en el centro penitenciario de Cuatre Camins).

PRENSA RECICLA PAPEL.
El único sistema para la obtención de combustible reciclado con un poder calorífico superior al de los tradicionales leños, obteniendo la máxima eficacia para la chimenea al mínimo coste. Contribuye a la protección del Medio Ambiente a la vez que hace utilizables al 100% los desechos del hogar. Se corta el papel en trozos de una cuarta aproximadamente; se puede usar papel de periódico o cartón fino. Se colocan los trozos de papel en remojo durante unos 20 minutos hasta que estén bien empapados. Se introduce el papel y, mediante sus placas perforadas, se presiona utilizando el mando de la prensa, a fin de compactarlo bien expulsando el agua sobrante. Una vez compactadas las briquetas, se han de dejar secar durante un par de días en un lugar seco y ventilado. Las briquetas, una vez secas, tienen un peso de alrededor de un kilo y unas dimensiones de 22x10x8cms aproximadamente.

Alter y Ego lleva más de quince años colaborando con los centros penitenciarios, y en la actualidad esta prensa se exporta a 17 países de Europa, EEUU y Canada.

Más información en:
http://prensapapel.blogspot.com

DESCENDIENTE DE LOS OSBORNE
Felipe Colón de Carvajal y Osborne, es descendiente del notable empresario portuense Roberto Osborne Guezala, fundador de Conservas Sur en El Puerto y La Cruz del Campo en Sevilla. El enlace familiar de Felipe con El Puerto, afincados en Madrid, es como sigue:  La madre es María Fernanda Osborne Marenco, es una de los cuatro hijas del matrimonio formado por Juan Osborne Vázquez (María Teresa, madre de Norberto Ortíz Osborne ‘Bertín Osborne’ para el mundo de la música; Ángeles, Carmen y la ya mentada María Fernanda), hijo de Roberto Osborne Guezala y de María Vázquez.

(En la imagen de la izquierda, Roberto Osborne Guezala).

DESCENDIENTE DE CRISTÓBAL COLÓN.
El  padre, Juan Manuel Colón de Carvajal y Maroto es hijo de Ramón Colon de Carvajal Hurtado de Mendoza (1989-1941) que reunió en su persona los títulos de Marqués de Aguilafuente, Duque de Veragua, Duque de la Vega de la Isla de Santo Domingo, Marqués de Jamaica y el de Almirante y Adelantado Mayor der las Indias. Era el segundo de los 8 hijos que tuvieron el el matrimonio formado por Manuel Carvajal Hurtado de Mendoza, Marqués de Aguilafuente y Maria Pilar Colón Aguilera. Al fallecer el primogénito de la familia en edad párvula adquirió ese derecho. Cambió el orden de los apellidos, como algunos otros de sus hermanos, poniendo en primer lugar el materno. Su madre, duquesa de la Vega de la Isla de Santo Domingo, era hija de Cristobal Colón de la Cerda, XV duque de Veragua, y otro apellido tan vinculado a nuestra ciudad por los siglos que mantuvo esta estirpe, la de los Medinaceli, el condado de El Puerto de Santa María. (En la imagen de la izquierda, Cristóbal Colón, en la pintura Virgen de los Navegantes por Alejo Fernández entre 1505 y 1536 (Sala de los Almirantes, Reales Alcázares de Sevilla).

Firma del Almirante Cristóbal Colón.

Felipe, junto al retrato de su bisabuelo Cristóbal Colón de La Cerda, duque de Veragua, en una imagen tomada en el año 2000.

Hace unos años, en Magazine, destacaban: «A Felipe Colón de Carvajal y Osborne se le desbocó el corazón cuando avistó La Martinica desde un confortable velero turístico. No era la mítica Guanahaní (San Salvador, en las Bahamas) que su antepasado --Cristóbal Colón-- pisó el 12 de octubre de 1492, pero sintió un escalofrío que le trasladó a un pasado remoto y familiar. «--Al ver la isla no pude evitar retrotraerme 500 años atrás--», recuerda este empresario de 42 años. Por entonces tenía unos 20 años -era la primera vez que cruzaba el Atlántico- y le faltó poco para gritar "¡tierra a la vista!".

Sentía una necesidad vital de hacer aquel viaje, y en 1991 se enroló en un barco que cubría la Ruta del Descubrimiento. Si Colón empleó más de dos meses en llegar a América, él cubrió el trayecto en dos semanas.

«--Me apasiona viajar», dice mientras desenrolla su frondoso árbol genealógico. Es aficionado a la heráldica: «--Por línea directa desciendo del primogénito del almirante, Diego Colón, fruto de su primer matrimonio con la portuguesa Felipa Muñiz de Parestrello», precisa. El familiar más vinculado con la navegación es su primo mayor Cristóbal Colón Gorosábel, heredero de los títulos del almirante: duque de Veragua, duque de la Vega y marqués de Jamaica, Almirante de la Mar Océana y Adelantado Mayor de las Indias y marino de guerra, como su padre --que fue comandante del Elcano y murió asesinado por ETA--. (En la imagen de la izquierda, Diego Colón, el hijo del descubridor).

DESCENDIENTE DE MOCTEZUMA.
De los apellidos de Felipe se deduce un curioso mestizaje: «--Soy tan Colón como Moctezuma, el último emperador azteca, ya que una nieta del emperador azteca casó con un español, y de esa unión procede la casa de Carvajal», afirma.»

En el periódico de México «La Voz de España», se publicó el 25 de febrero de 1882: «Herido el Emperador equivocadamente por los mismos suyos, momentos antes de morir hizo llamar a Hernán Cortés y le encomendó a sus tres hijas, muy especialmente a la mayor, a quien él más quería y a la cual reputaba como su hija legítima y heredera. Testó en favor de ésta, siendo testigos D. Pedro de Alvarado, D. Cristóbal de Olid, D. Diego de Ordáz, D. Gonzalo de Sandoval y D. Alonso de Grado, quedando Cortés como tutor de ellas. Bautizadas después estas tres princesas, se llamaron Dª Isabel, Dª María y Dª Marina.Más información en: http:// descendenciademoctezuma.blogspot.com. (En la imagen de la izquierda, Moctezuma, el último emperador azteca).

Representación de Moctezuma, último rey azteca.

ARBOL GENEALÓGICO DE MOCTEZUMA.
I. Moctezuma II Xocoyotzin, Emperador de los Aztecas (Entregó la soberanía del Imperio a Hernán Cortés, Conquistador de México). oo Teixtalco de Tacuba
II. Isabel de Moctezuma (Tecuixpo Ixtlaxochith), Princesa del Imperio Azteca, oo las dos primeras veces con sus tíos, Cuitlahuac y Cuauhtemoc, últimos Emperadores Aztecas. oo Juan Cano Saavedra, Capitán Cacereño de la Conquista de México.
III. Juan Cano de Moctezuma, progenitor de los Marqueses de Cáceres, nació y murió en México. oo  Elvira de Toledo.
IV. Juan Toledo de Moctezuma. oo  Mariana de Carvajal
V. Juan de Moctezuma y Carvajal, Caballero de Alcántara. oo Isabel de Sotomayor.
VI. Mariana de Toledo y Moctezuma. oo Álvaro Vivero y Luna, General de Caballería, Señor de Encinillas
VII. Isabel Vivero de Moctezuma. oo Juan de Carvajal, I Conde de la Quinta de la Enjarada

Más información en:
http:// descendenciademoctezuma.blogspot.com

DIVISERO DE LA CASA DE LA PISCINA PROBÁTICA
Es divisero 1993, de la Divisa, Solar y Casa Real de la Piscina, cuyo Patrono de Honor es S.M. el Rey, de la iglesia-basílica dedicaca a Santa María de la Probática (lugar por donde un antepasado participó en la I Cruzada, entrando en Jerusalén por dicha Piscina) situada cerca del lugar de Peciña, en la antigua Sonsierra de Navarra, jurisdicción de San Vicente de la Sonsierra, en La Rioja.

(En la imagen de la izquierda, el escudo de la Divisa, Solar y Casa Real de la Piscina).

Iglesia Piscina de Sonsierra, de la que Felipe es divisero.

Más información en:
http://realdivisa.blog.terra.com/

3

Podemos considerarnos dichosos, a pesar de todo, de conservar aún algunas casas de ilustres cargadores en la zona de la antigua marina: Vizarrón, Reynoso, Aranibar… porque de otros suntuosos palacios y edificios singulares, como los que se reproducen en el documento rescatado hace años del archivo militar de Segovia por el Sr. García Bernal, un Proyecto de Alameda y Campo de Entrenamiento para Tropas de Caballería en lo que conocemos como Campo de Guía, edificios de los que, un cuarto de siglo más un lustro después, solo queda –si es que queda- la memoria histórica de su existencia.

Trasposición actual del espacio explicado.

LETRA F: CASAS DE CORTÉS.

Nada menos que dos familias de comerciantes y aristócratas, de las más importantes de la oligarquía local del siglo XVIII, los Rodríguez Cortés y los Tirry tienen sus inmuebles reproducidos en este extraordinario plano. La casa de los primeros se indica con la letra F: “Casas de Cortés”.

Naturalmente, el personaje en cuestión, Luis Lorenzo Rodriguez Cortés y Barrios, no promocionaba su apellido “vulgar” como tantos otros que  esconden en una sola sigla (P.) el de Pérez o lo camuflan y engordan añadiéndole el siguiente, normalmente más rimbombante y enjundioso al de López o García y por eso mismo,  no es de extrañar que este inmueble que ocuparía las escuadra de las calles Aurora/ Los Moros, donde se ubica la empresa Rives en la actualidad,  y la de Los Moros/Ximenez de Sandoval, fuesen sus casas principales. No afirmo, solo apunto la posibilidad de que lo fuesen, habitando el edificio de mayor porte  y dedicando los bajos de ambos como almacenes de los productos o frutos propios(vino, vinagre, aguardiente, aceite) que exportaba, en su calidad de cargador.  Ocupó el cargo de alcalde provincial de la Santa Hermandad y era titular de una de las regidurías del cabildo local. Poseía viñas, olivares, bodegas, un molino de aceite, numerosos inmuebles y hasta un paquebote, con lo que tal vez fuese el bisabuelo lejano de nuestro vaporcito, llevando correo y pasaje a la vecina Cádiz.

LETRA Y. CASA DEL MARQUÉS DE LA CAÑADA.

Marcada con la letra Y figura la “casa del Marqués de la Cañada”. Era un palacio, tanto por su arquitectura, como por su contenido artístico, destacando una selecta biblioteca de más de siete mil volúmenes y un gabinete de antigüedades clásicas con piezas de gran valor en su colección, según relatan los eruditos. En la fecha en que está datado el documento vivía Guillermo Tirry y Tirry que, además de marqués era el Alférez Mayor de la Ciudad, título por el que pagó 60.000 Reales de Vellón, según  Hipólito Sancho, su esposa Mª Francisca Lacy, Camarera de la Reina, y su prole.  Parece bastante probable que el palacio ocupase el mismo espacio que el que ahora ocupa el Hotel Santa María junto con la letra H.

LETRA H. VAN DANME.

A su lado, marcado con la letra H, figura el denominado “sitio de Bandan”. Creemos se trata de la sede social, por definirlo de alguna manera, de la compañía que Pedro Van Damme, de nación flamenca, dedicado a la exportación e importación, tenía en nuestra ciudad.

LETRA L. CASAS MARQUÉS CUMBRE HERMOSA.

El impresionante edificio que cubría la escuadra de las calles Aurora y actual Valdés,  está señalado con la letra L.

Figura citado como “casas del marqués de Cumbrehermosa” y tiene un grave error en su enunciado porque Lorenzo Ferrari y Porro, un sevillano de ascendencia italiana que realizó una meteórica carrera en los negocios de la época, si bien adquirió un título de Castilla a la marquesa de Bedmar, con la debida licencia real, este se denominó “Conde de Cumbre Hermosa” y no marqués. Incluso, el Sr. Ferrari, que era Gentilhombre de S.M., pretendió obtener el título de vizconde de Casa Ferrari, que le fue denegado.  Al redactar estas líneas a vuelapluma no hemos tenido ocasión de comprobar  si el I conde de Cumbre Hermosa vivía en su palacio el año en que se imprimió este grabado, es decir si estaba vivo en esa fecha, o era su sucesor en el condado, su hermana Antonia, casada con un coronel de Infantería la que pudiera residir en temporadas en el mismo, ya que, habitualmente vivía en Madrid. El título nobiliario que dio nombre a la casa hasta que fue derribada por la piqueta (imagen de la izquierda), es uno de los muchos que en la actualidad están vacantes. El último poseedor y VII conde de Cumbre Hermosa, en 1888, fue Francisco Mayone del Mazo.

LETRA G. CASAS DE JOSEPH TERCERO.

La casa esquinera, señalada con la letra G como “casas de Joseph Tercero” en esa fecha estaban bastante deterioradas y cargadas de censos. El propietario real del inmueble creemos que era la madre de Joseph Tercero, doña Ana Vidal, viuda del conocido contraste platero de El Puerto, Pedro Tercero de Roxas, aunque tenía cedido su uso a su hijo, que ejercía como cargador a Indias.

LETRA D. HOSPICIO DE LOS JESUITAS.

Finalmente, con la letra D está marcado un bello edificio, mirando a la bahía, en el que destacan dos torres simétricas en sendos costados del mismo.  Está rotulado como "Ospicio de los jesuitas" y es el conocido y denominado en la historiografía como Hospicio de Indias de la Compañía de Jesús. La palabra hospicio puede confundir sus fines, aunque una de sus acepciones antiguas es la de "casa  para albergar peregrinos". Quizás hospedería se aproxima más al contenido para el que fue creado, el hospedaje, aclimatación y entrenamiento de los miembros de la Compañía que partian a las misiones jesuitas allende los mares. Formaba esquina con la calle Comedias y estaba casi estrenándose en la fecha que figura en el grabado pues se terminó de construir en 1735, fecha en la que, paralelamente, dicha compañía religiosa edificaba el colegio de San Francisco Javier en la calle Luna, en todo el frente de la manzana de esta calle, entre Pedro Muñoz Seca o Nevería y San Bartolomé. Por la descripción que del Hospicio de Indias realiza Anselmo Ruiz de Cortazar, historiador local contemporáneo, podemos hacernos una idea de su magnificencia: "...una casa de piedra labrada de tres altos con muchos aposentos, capaz de hospedar hasta ochenta sujetos, con un patio claustrado con muchas ventanas con rejas de hierro y dos torres que dan vista a la bahía y parte del Océano que le cae enfrente. Tiene una iglesia interiior como oratorio en que compitieron la generosidad, primor y devoción para que fuese admiración de propios y extraños. Sus seis altares, imágenes, reliquias y adornos, al paso que forman un hermoso prospecto, mueven a una profunda veneración."

Leyenda del Plano que se conserva en el Archivo Municipal de Segovia. 1755.

Estas son los principales componentes -todos desaparecidos- del llamado Campo del Socorro, por la ermita de esa advocación que también figura en el grabado, señalada con la letra M. Parece que, ese mismo año, en noviembre, fue arrasada por la fuerza del mar, al igual que la de Santa Catalina, Guía y San Antón, como consecuencia del reflujo marino o pequeño tsunami que siguió al terremoto de Lisboa.

Posteriormente la toponimia del lugar derivará en “Campo de Guia”, tomando también el nombre de otra ermita situada en la zona. (Texto: A. Gutiérrez Ruiz. A.C.PUERTOGUÍA)

Usted habrá comprobado por las estadísticas que el paro crece; que el paro decrece; que el paro se estabiliza. Total, lo que le dicen. Y usted lo creerá o no lo creerá. La verdad es que, desde que Chaves dice no se limpia los zapatos, el paro va a más. Si viviera el bedel Correas que, en el Club de Derecho de Sevilla padeció a Chaves y a otros muchos, le podría contar a Vd. qué clase de señoritingos del pan pringado eran, por los años sesenta, estos, hoy, servidores preclaros de la Patria. Pero lo más grave es que Chaves afeó a Arenas el que contratara a un limpiabotas para el aseo de sus zapatos y que fuera sorprendido por tal cual avispado fotógrafo de prensa en plena faena y en plena  campaña electoral. Chaves apostilló: "A mí nunca me han limpiado los zapatos". Eso, además de ser mentira, porque yo lo sé de ciencia propia, es una maniobra desestabilizadora del empleo, aunque sea un empleo precario y sumergido.

Al igual que publican --y con gran éxito-- libros sobre las "salidas" de las carreras para estudiantes desesperados y en trance terminar o haber concluido ya sus estudios, debiera de haber algún autor o algún organismo que se preocupara de sacar a la luz un libro sobre actividades ingeniosas y con porvenir, en trance de perderse.

Los palmitos, las tagarninas, los espárragos trigueros, los caracoles... ya no son objeto de ese "ius usus innocui", consuetudinariamente consagrado, como el rebusco en la viña, en los garbanzales o en los olivares. Ya los palmitos, los espárragos, las tagarninas, los caracoles, los higos de tuna y hasta los camarones nos vienen de Marruecos. Tenemos aquí un complejo de nuevos ricos, desde que el P.S.O.E. nos ha colocado en el mercado europeo, que nos está manteniendo en esa situación de gente bien, venida a menos, que no tiene redaños para confesarse pobre de solemnidad.

¿Quiere Vd. creerme si le digo que, en El Puerto, no hay, hoy en día, un solo limpiabotas? Pues no, no lo hay. (No lo había en 1994, ahora tenemos a José Serrano, Serranito, en la imagen de la izquierda).

En Sevilla, en el Bar Laredo, hace una semana, me cobraron quinientas del ala por adecentarme los zapatos y con todos los avíos: cepillado previo, dandi ( fabricado artesanalmente con anilina, goma tragacantos y agua del grifo [se advierte que algunos desaprensivos, no profesionales, le añaden algo de alcohol, que produce, al cabo del tiempo, grietas en la piel del zapato]), aplicación con los dedos de crema de cera (traida de Portugal, porque aquí, con los adelantos, ya se han perdido aquellas cremas "Tractor" o "Eclipse" tan puras en ceras vírgenes), cepillado a dos manos y lustrado con la bayeta de gamo. Como debe ser.

Pues este pequeño placer no te lo puedes permitir en esta Ciudad [de Historia, Turismo y Congresos]. Y no es que a uno le guste tener a un congénere arrodillado ante sí, realizando un trabajo servil. Nada de eso. El trabajo de betunero es una especialidad a la que no todo el mundo tiene acceso. ¿A que ni  Vd., ni  su santa esposa, ni  su criada de toda la vida son capaces de dejar unos zapatos tan lustrosos como un limpiabotas? El secreto está en la especialización. Cuando nos demos cuenta de que estamos en Europa, nos apercibiremos que lo necesaria que es la especialización.

Aquí, como digo, no hay quien pueda utilizar, hoy por hoy, los servicios de un honrado betunero. Y no por falta de tradición.

Sin remontarnos muy lejos, Vd. recordará los gloriosos nombres de "El Caneco", "El Tigre", "Calla-calla", "Dominguito", "El Quico", "El Mudo" o "El Lustre", por poner unos ejemplos. Usted recordará, sin duda, el salón de limpieza de calzado y la zapatería de Roque. Vd. recordará a Camacho que, solamente ejercía de limpabotas los domingos, porque el resto de la semana trabajaba en Haüpold. (Antonio, el Caneco, en la imagen de la izquierda).

Pues estos honrados profesionales mantenían  el calzado brillante a los portuenses y, además de revenderles lotería o tabaco, ellos --y los barberos-- tenían informada a la población de todo aquello que no podía publicarse ni en la "Revista Portuense", ni, luego, en "Cruzados" o en "La Voz de la Bahía". Item más, algunos, como "El Caneco", "El Tigre" o "El Mudo" dieron rienda suelta a su afición taurina, participando, gloriosamente, en festivales benéficos en nuestra Plaza de Toros. Juntos y por separado, dejaron muy alto el cartel de su torería, con "Cándida La Negra" pidiendo las llaves del toril, montada en un burro, a la presidenta, que no era otra que "La Farfolla", acompañada por preciosas señoritas, de la raza "calé",  naturales de las calles Lechería, Rosa y Santa Clara.

Vd. recordará a "El Tigre" vestido de "hombre hierba", sobre un pedestal, en el platillo de la Plaza, quieto como "Don Tancredo", forrado de hierbajos, salir de estampida cuando la vaca empezaba a dejarlo al descubierto después de engullir y rumiar su forraje verde. Vd. recordará a "El Tigre", esperando a porta-gayola al toro, vestido con un baby de crudillo y la máquina de fotos al minuto, prestada por Cuellar, con su cubito y su pañito,y, al punto, verla toda hecha añicos por el fiero animal.

Joaquín Zapata 'el Tigre', en su versión de 'El Hombre de Hierba', suerte por él inventada. Festival del 7 de enero de 1940.

Vd. tendrá memoria de "El Caneco" y de "El Mudo" dando lances irrepetibles, junto con "Cagancho" o "Moroncillo".

El Tigre, a la izquierda y El Chumi, a la derecha --desconocido el personaje del centro-- ante la puerta del Hospitalito, en la calle Zarza esquina con Ganado.

Pues "El Tigre", "El Caneco", "El Mudo", "El Quico" (cuya fotografía aún puede verse colgada en la taberna de Pedro "El de Los Majaras"), "Calla-calla" (todavía vivo, a pesar de sus muchos años y dolorosamente ciego), "Dominguito" (jorobado del que no he dicho, al presente,  que debe su renombre nacional a haber salido en "El Caso" con ocasión del asesinato de su hermana Antoñita a manos de "El Arropiero") y "El Lustre" (antiguo lugarteniente del general Miaja, en el bando republicano, durante la Guerra Civil), no solo mantenían su ambulante negocio en el Bar Central, en La Fuentecilla, en La Perdiz, en El Continental, en el Puerto-Bar, en La Granja, en La Liga y en los Casinos Portuense, de Labradores y el Mercantil, sino que giraban visita profesional a casas y escritorios de bodegas para dejar a sus clientes  con los zapatos más límpios que un espejo.

Calle Larga, engalanada para las fiestas a principios del siglo XX. A la derecha tienda de limpieza de  calzado, donde mas tarde se instalaría la zapatería de Roque y hoy hay una pequeña tienda de ropa;  en frente, donde hoy está el ‘Café di Roma’,  el Casino Portuense. (Foto Centro Municipal Patrimonio Histórico).

"El caballero elegante, lleva el calzado brillante"; "No creas que la elegancia empieza en el sombrero; empieza en los zapatos que te limpia el betunero". Así pregonaba "El Lustre". "El Lustre" se las daba de poeta. Tan es así que en los primeros Juegos Florales de las Fiestas de la Hispanidad presentó un poema que decía: "De España salió Colón/ con rumbo desconocido/ y al llegar al Ecuador/ dijeron todos a una voz:/-Mira, señor, un lantisco". La verdad es que, como él argumentaba y puede verse en la magnífica construcción del original poema, no se llevó la flor natural, por sus ideas políticas y porque, como España estaba como estaba, antes de la democracia, el premio se lo dieron a Eduardo Gener Cuadrado, poeta y almirante, afincado en Puerto Real.

El Bar Central --hoy un edificio nuevo sede del Banco de Andalucía-- en la confluencia de las calles Luna y Larga. 23 de febrero de 1978. (Foto: Archivo Municipal).

Sus temores tenía "El Lustre" en la España de Franco. Su militancia comunista le tenía un poco asustado. Yo no sé quien le dijo que José Manuel Almagro era Fiscal del Tribunal de Orden Público que venía a investigar las responsabilidades de sangre del bando republicano, cuando la guerra. El caso es que , cuando José Manuel venía de vacaciones de verano --estudiaba Económicas en Madrid- y asentaba sus reales en el Bar Central, "El Lustre" no aparecía por ese bar y merodeaba otros hasta que, a finales de septiembre, se le acababan las vacaciones a José Manuel. Entonces "El Lustre" respiraba. Pero José Manuel Almagro, del asunto, no sabía nada.

Los demás betuneros, nada versados en versos, se limitaban a acercarse al personal y ofertarse respetuosamente: "Se limpia el calzado, caballero". Excepto "El Mudo" que te señalaba  los pies y hacía un sonido así: "mun, mun, mun". El mismo sonido con el que, sacándose del bolsillo tabaco de contrabando o lotería, los ofrecía a los parroquianos.

Sin embargo, "El Caneco" era un hombre genial. Daba su vueltecita por bulerías, cantaba saetas y romances, disfrutaba de la amistad de todo el mundo e incluso abrazaba, cuando lo encontraba por la calle, al Secretario General del Excmo. Ayuntamiento, Don Federico Sánchez-Pece, diciéndole: "--Don Federico de mi arma, mi niño Antonio..., mi niño Antonio..., mi niño Antonio..." y alababa las cualidades de su hijo.  (En la imagen de la izquierda, otra fotografía de 'El Caneco').

"El Quico" era hombre muy aficionado al Carnaval, muy colorado, dicharachero y jovial. Murió joven.

"Dominguito" tenía la especialidad de batir los cepillos a dos manos y recogerlos después de haberlos tirado por alto.  Cuando se cansaba de andar por los bares, recalaba por el escritorio de Osborne, donde, además e limpiar zapatos, hacía los más peregrinos mandados a los escribientes: desde irles a pagar una letra o cobrar un cheque, hasta comprarles los periódicos.

El que era un hombre enfermizo de toda la vida, siempre asmástico, era Antonio "Calla, calla", pero los ha sobrevivido a todos. Todavía se le puede ver por ahí, de cuando en cuando, ciego, apoyado en el brazo de su mujer. Durante un tiempo vendió cupones de la O.N.C.E.. Ahora vive jubilado. Que sea por muchos años.

La gente es tan original que, al cerrar la zapatería y salón de limpieza de calzado de "Roque", por jubilación de Miguel, han puesto una boutique. La casa de Roque era un lugar en que se pecaba. Pero se pecaba venialmente contra el octavo mandamiento de la Ley de Dios. Yo, donde he oído más mentiras en toda mi vida ha sido en casa de Roque, mientras me limpiaba los zapatos. Y ocurrencias: lo que no se le ocurría a Roque, padre, se le ocurría a Miguel, hijo, mientras Serafín, que remojaba y batía las suelas para coserlas, lo presenciaba todo, sentado, al lado de la izquierda, en su banquillo, callaba y reía socarronamente cerrando la boca, huérfana de dientes, hasta darse con la barbilla en la punta de la nariz. (En la imagen de la izquierda, el desaparecido zapatero Miguel Morales Augusto, 'Roque').

Un fenotipo, totalmente distinto, subespecie del pícaro de los siglos áureos, era el gitano trashumante que, en tiempo de feria, aparecía con su caja. Si te descuidabas, además de dejarte los zapatos hechos trizas, te ponía unas herraduritas, unos virones, unas tapas y hasta unas medias suelas y todo ello, sin pedírselo, en un santiamén, para luego exigirte y de malos modos, un capital por sus servicios. Pero eso, siempre con un zapato en la mano. De manera que, o le dabas lo que te pedía, o tenías altercado.

Y, como siempre, los guardias por otro lado. ¿Habrá cosa más inútil que limpiarse los zapatos en la feria? Pues había quien se los limpiaba y no por exceso de pulcritud, sino por exceso de vino. Así, esos gitanos trashumantes, andaban a sus anchas.

Pero volvamos a los honrados betuneros portuenses. Los primeros en sucumbir fueron "El Tigre", "El Mudo" y "El Caneco". Le siguió "El Quico" y , luego, "Dominguito" y, así, se fue extinguiendo el contingente humano de la profesión.

Al cabo de los años, apareció un hombre, de raza gitana, procedente de Granada que pululaba del Bar Buenavista" al "Bar Trevi". Un buen día se supo que marchó a su tierra y que no volvió más.

José Serrano 'Serranito', en plena faena de limpiar el calzado, en la calle Larga, en las mesas del Bar Vega. (Foto: A. Gaitán Fariñas).

Desde entonces, nada. Han faltado vocaciones. Porque, para ponerte de rodillas a darle al cepillo y dejar los zapatos de cada quisque como los chorros del oro hace falta vocación y entrega. El caso es que no han salido nuevos betuneros y la gente se conforma con las esponjitas que venden en los hipermercados o los aplicadores de crema --con lanolina-- que ni necesitan cepillar. Y al cabo del tiempo los zapatos tienen costra y se tiran. Porque el secreto bien guardado de los betuneros era poner crema y quitarla a fuerza de cepillo. Hoy, como el consejo autonómico es no limpiarse los zapatos y consumir productos andaluces, lo que comemos viene de Marruecos y los limpiabotas no existen. (Texto: Luis Suárez Ávila). Escrito  en el año 1994.

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En la puerta del Bar ‘Los 48’, hoy ‘La Solera’ en la calle Ganado., tramo comprendido entre Larga y Nevería, acera de la izquierda en dirección al Mercado de Abastos. De izquierda a derecha, José Pantoja Leal, José Pérez Camacho --tenía una barbería en la calle Larga, frente a la zapatería de Roque aproximadamente--; dos desconocidos; Mora, encargado del bar que, posteriormente, sería fotógrafo del R.C. Portuense; Victor Gimenez Benito; el que está delante es Antonio Pantoja Leal, tenía una droguería en esa misma calle, un poco más adelante, donde hoy está la de Roque.

«Junto al Hostal Loreto, ha estado abierto hasta hace escasas fechas el Restaurante ‘La Solera’ regentado por José Luis Jiménez Alcázar. A fines del XIX era una sombrerería. En 1908, cuando lo llevaban Gervasio Brañas y Antonio Muñoz Cordero, era una taberna llamada ‘El número 15’ (el de la calle). En los años 10 su especialidad era el amontillado Amoroso, el fino Quinta X, el fino Menesteo, la manzanilla La Palma y el Aperitivo Radium, al precio de 15 céntimos la ‘chica’ de fino.

A fines de los 30, tras estar algún tiempo bajo la dirección de Vicente García, pasó a llamarse ‘Los 48’, siendo su dueño Manuel García de Velasco y sus especialidades la manzanilla Los 48, la manzanilla pasada (amontillada) de la bodega de los hermanos González Rico, y el coñac Diplomático.

En los años 50 fue llevado por Benito Sacaluga, luego por Manuel Gil y luego hasta su jubilación por Manuel Moreno Simeón, hijo del antiguo propietario de la ‘Antigua de Cabo’. Y como no mencionar aquí a la madre de éste, Bella Simeón, una de las mejores cocineras que en El Puerto han sido, desde su primera juventud aficionada a tocar, y bien que tocaba, el piano. Luego lo regentarían, con escaso éxito, hasta hace unos años que lo ha estado llevando Jiménez Alcázar, que lo tiene en barbecho  dado que está gestionando en la actualidad ‘Pescados Capitales’ y la antigua ‘Casa Luis’, en la Ribera del Marisco». Texto: Enrique Pérez Fernández.

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Terrenos bodegueros de Campo de Guía, entre Valdés y Los Moros, el río y la Plaza de Toros. Vista parcial del plano levantado por los arquitectos Torcuato José Benjumeda y  Juan Daura. (Ilustración: Centro Municipal de Patrimonio Histórico).

El Puerto ciudad de misterios, de sombras y de leyendas, tiene una calle o mejor dicho un callejón que no existe, un callejón fantasma. Éste, bien podría ser el comienzo de cualquier novela ligada al relato fantástico imbricada con el género literario de terror, pero no es el caso.

‘En paralelo y perpendicular a la margen derecha del río Guadalete, en las inmediaciones de la que era a principios del siglo XIX  su desembocadura en la Bahía de Cádiz y en las cercanías de donde se encontraba la antigua ermita de Guía, se extiende el más singular de los ensanches urbanos de nuestro país: el polígono industrial bodeguero del Campo de Guía’.

Estas palabras del historiador portuense Javier Maldonado Rosso, director del Centro Municipal del Patrimonio Histórico de nuestra ciudad, lanzadas al aire en las Jornadas Europeas de Patrimonio celebradas en El Puerto en el año 2008, nos retrotrajeron a una publicación del también historiador y buen amigo Rafael Sánchez González, editada por la antigua Caja de Ahorros de Cádiz en 1987, en la que se hace una introducción pormenorizada al estudio del urbanismo portuense en la década comprendida entre los años 1828 - 1838 sobre el Ensanche del Campo de Guía.

Cargando botas en la calle de Los Moros.

En el capítulo cuarto de esa publicación, el profesor Sánchez González ilustra su investigación con la reproducción del plano topográfico del Campo de Guía que realizaron a instancias del Ayuntamiento en 1835 el arquitecto portuense Torcuato-José Benjumeda y el tarraconense Juan Daura, ambos ejercientes en la capital gaditana y Académicos de Mérito de la Real Academia de San Fernando. Siguiendo sus explicaciones y contemplando detenidamente el plano caemos en la cuenta de que existe un callejón sin salida poco, o muy poco conocido por el común de los porteños. Nos estamos refiriendo al callejón de San Diego.

Si reparan en la reproducción del plano que complementa este artículo cedido gentilmente por el Centro Municipal de Patrimonio Histórico, observarán que hacia el centro del tramo de la calle San Bartolomé comprendido entre la calle de los Moros y la calle Valdés se ubica un callejón oculto entre paredes bodegueras que como veremos más adelante nunca debió existir.

Jardines de acceso a los escritorios y demás dependencias de las Bodegas de Mora, hoy propiedad de Bodegas Osborne.

Vista actual del mismo espacio de acceso a Bodegas Osborne, por la calle Los Moros.

El Ayuntamiento de El Puerto toma en su momento la decisión de racionalizar toda la zona conocida como el Campo de Guía. Paraje en el que ya se habían construido algunas bodegas, como la de don Manuel Moreno de Mora, y otros ya habían echado los cimientos para su construcción, como era el caso de don Carlos Carrera, siguiendo la línea marcada con un anterior plano que más tarde se desechó proyectado por don Valentín del Río el 13 de septiembre de 1833. Ante esta medida ninguno de los dos propietarios va a quedar conforme con el propósito del Ayuntamiento, pues veían perjudicados sus intereses.

Sería largo y enrevesado de contar las discusiones que se mantuvieron para fijar las calles maestras que habrían de servir como guías para planificar adecuadamente el ensanche industrial perseguido, pero no podemos obviar lo acontecido sobre el callejón oculto al que nos referimos.

Escritorio, Sala de Muestras y de Referencias de las Bodegas de Mora, hoy de Osborne.

Observarán en el plano que el callejón de San Diego sigue su proyección hasta la calle Aurora en paralelo con la de los Moros, pero que éste se corta a mitad de una manzana de bodegas. Los arquitectos redactores del plan consideraron más sensato que la trama viaria se basara sobre dos calles maestras: la calle Valdés y la calle de los Moros pretendiendo con ello sin destruir las líneas cardinales del proyecto, conseguir una cierta uniformidad en todo el conjunto.

Por tal motivo fue rechazada la nueva calle que se alzó con el proyecto de 1833 ‘calle proyectada equivocadamente por el “aficionado” que hizo el plano primitivo, la cual acomete contra la bodega del Sr. Mora y debe cerrarse en la embocadura de la de San Bartolomé…’, según palabras textuales de los arquitectos; de la cual se puede decir que no tendría la categoría de calle, pues sería un callejón formado entre dos edificios que presentaría además muchos inconvenientes. Pensaron en cambio que podría ser utilizada como comunicación interior por las bodegas ya edificadas y las que estaban edificándose en esos momentos, ya que su espacio aunque estrecho podría servir para desahogo, luz y ventilación de los edificios.

Vista aérea de la Bodega de Mora y el patio del Magnolio. Al fondo, sin desarrollar urbanísticamente Valdés y la zona de la Avda. de la Constitución y Crevillet. A la izquierda podemos observar la chimenea de la desaparecida fábrica de botellas VIPA.

Se razonaba entre otras consideraciones que “al quedar como callejón sería una zona propicia para el robo, y al estar al mismo tiempo habilitada como lugar de trabajaderos con un alto índice de combustibilidad se podrían causar importantes daños dado un fuego, que no sólo arruinaría a todos los dueños, sino que también produciría la infelicidad de multitud de familias que dependían de unos establecimientos tan poderosos que constituían la mayor parte de la riqueza de la ciudad.”

Interior de la Bodega de Mora, imagen de una antigua postal coloreada.

Finalmente se decidió que se cerrara con una portada por la calle San Bartolomé de la cual había de tener cada uno de los interesados una llave para cuando les fuese necesario, quedando en la obligación que en las horas de la noche tendría que estar cerrada para evitar los perjuicios que en otro caso pudieran ocasionarse no sólo a las bodegas sino al público en general.

El Campo de Guía, en un proyecto anterior a la construcción de las bodegas, previsto para lugar de entrenamiento de tropas militares, que no se llegó a ejecutar. Vemos la calle de los Moros, perpendicular al río con palacios, hospitales y residencias. Archivo Militar de Segovia. (Colección J.M.M.)

Como habrán podido comprobar, El Puerto ciudad de misterios, de sombras y de leyendas tiene un callejón que nació torcido cuyo espíritu permanece escondido entre cuatro paredes con olor a vinaza. (Texto: Manolo Morillo).

3

“Arco de la Santísima Trinidad y Ermita de los Caminantes”. Óleo sobre tabla. 50×70 cms. Anónimo. Donado por Valerio Marín a la Academia de Bellas Artes de Santa Cecilia. Aquí se construirá el monumento al Sagrado Corazón.

El año 1927 se inició con un acontecimiento social y religioso de gran transcendencia: la bendición del monumento al Sagrado Corazón, instalado en la entrada principal de la Ciudad, en el vértice de un triángulo imaginario que forman las calles Cielos y Larga, punto de nacimiento de ambas calles, dos de las principales arterias del casco histórico de nuestra ciudad.

Corazón de Jesús entronizado. Acto de recepción en el Salón de Plenos del Ayuntamiento al Gobernador Civil, Santiago Guillén Moreno. Lo recibe la Corporación Municipal bajo mazas, en presencia de clarineros, maceros y guardia de gala. En la presidencia el alcalde de la Ciudad, Luis Portillo Ruiz. Año 1962. (Foto: Juman. Archivo Municipal).

Previamente, se había celebrado la solemne ‘entronización’ de la imagen del Corazón de Jesús en el edificio de la Casa Consistorial, es decir la colocación de una efigie con esta advocación en lugar destacado y preferente del ayuntamiento el día 1 de enero, imagen que actualmente se encuentra en el patio de acceso a la iglesia de San Francisco.

La Plaza de los Jazmines, sin el monumento. A la izquierda, la Capilla de los Caminantes, en la esquina del Paseo de la Victoria. (Foto Colección: Mata).

La Plaza de los Jazmines, con arbolado en el lugar del monumento. (Foto: Colección Mata).

El monumento al Corazón de Jesús, con las palmeras washintonias recién plantadas, conservando aún las rejas que protegian el monumento. (Foto: Centro Municipal de Patrimonio Histórico).

La base del monumento se ampliaba con una breve escalinata cuadrada en cuyo perímetro se extendía una reja de hierro, artísticamente forjada y actualmente desmantelada, completando el exorno urbanístico del rincón unas incipientes palmeras, algunas de las cuales  --83 años después-- han caído o se encuentran gravemente enfermas y otras se mecen como guiones que escoltan, esbeltos y majestuosos, ese símbolo local de la religiosidad de otras generaciones que nos precedieron.

Día de la inauguración, con procesión extraordinaria de la Patrona. (Foto: Colección Vicente González Lechuga).

Y el día 2 de este mismo mes se organizó una procesión extraordinaria con la imagen de la Patrona al lugar donde el Apostolado de la Oración había levantado un hermoso monumento de mármol blanco de los denominados ‘Triunfos’ compuesto por una amplia base rectangular sobre la que se elevan cuatro pilastras o columnatas unidas entre sí que sustentan la imagen del Sagrado Corazón, en actitud bendicente.

El acto fue multitudinario y brillante a pesar de la ausencia de diversas autoridades invitadas. El obispo de Cádiz, Marcelo, excusó su asistencia alegando estar delicado de salud y los alcaldes de las ciudades vecinas de Jerez, Rota y Puerto Real que habían sido invitados, igualmente, declinaron su asistencia, enviando un representante el de Puerto Real, tan solo. El pueblo si que asistió, llenando las azoteas y los balcones de las casas colindantes, y todo el perímetro de la antigua plaza de los Jazmines, rotulada en esa fecha con el nombre del escritor nacido en El Puerto, Javier de Burgos. (Texto: Antonio Gutiérrez Ruiz. A.C. Puertoguía).

Agustín Vela Mariscal y Carmela Durán, ante el monumento del Sagrado Corazón, en la Plaza de los Jazmines, camino de la Feria y Velada  situada en el Paseo de la Victoria, con parte de los hijos, a principio de la década de los sesenta del siglo pasado. (Foto: Colección María Jesús Vela).

El mamotreto existente -Edificio Carabela- en el lugar donde estuvo la Casa de Martínez de Pinillos. Inexplicablemente se autorizó en 1989. La foto es en la actualidad. (Foto Vicente Utrera – Alberto Trigueros).

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