
Felipe Bononato Saez, nació en 1942 en el número 102 de la calle Larga. Su gran envergadura humana y su humanidad, hicieron que durante su juventud, fuera conocido con el cariñoso aumentativo de Felipón. Su padre, taxista, tenía un citröen color plata que era conocido como “el coche de los novios”, pues se usaba para los menesteres propios de las bodas. Estudió en el Colegio de la Merced, en la calle Ganado con Miguel Cea, donde hizo la Primera Comunión. Interrumpe entre los 9 y 11 años sus estudios a causa de una meningitis que superó, felizmente, incorporándose a continuación a los Jesuitas donde termina el Bachillerato. Hace la mili como voluntario en la Base Aérea de La Parra, en Jerez y entra a formar parte del mundo laboral, colaborando con la elaboración del censo de 1962, contratado por el Ayuntamiento. (En la fotografía, Felipe en la actualidad en el despacho de su casa).

En la fotografía, Felipe, el 5º por la izquierda, el día de su Primera Comunión.
Felipe Bononato Saez was born in 1942 at number 102 calle Larga. Being such a benevolent person meant that during his youth he was known as Felipón, an affectionate name given to him by others. His father, a taxi driver, had a silver citröen which was known as “the bride and groom’s car”, since it was used for weddings. He went to school at the Colegio de la Merced, in calle Ganado with Miguel Cea, where he did his First Communion. He didn’t attend school for two years from the age of 9 to ll due to meningitis which he recovered from, luckily, and the joined the Jesuits School where he finished studying for the Baccalaureate. He did his military service as a volunteer in the Air Base at La Parra, in Jerez and entered the world of work, helping carry out the census in 1962, working for the Town Council. (In the photograph, taken recently, we can see Felipe in his office at home).

De izquierda a derecha, Felipe Bononato, el Director General del Instituto Social de la Marina, y el alcalde de la Ciudad, a la sazón, Manuel Martínez Alfonso, en 1976, durante la inauguración de la Casa del Mar.
En 1963 estuvo trabajando en la bodega Fernando A. de Terry y entre los años 1964 y 1967 presta sus servicios profesionales en la Metalúrgica Portuense. Se casa en 1967 con Milagros Güelfo Álvarez, con la que tiene cuatro hijos quienes, a su vez le han dado seis nietos. En 1968 hace oposiciones para el Instituto Social de la Marina y, con el tiempo pasa a ser el director del mismo en nuestra Ciudad, hasta su jubilación.
Trabaja para la construcción de la Casa del Mar -el Instituto hasta entonces había estado en la Cofradía de Pescadores- y durante su etapa se amplían la labor administrativa del organismo, aumentando las prestaciones a los hombres del mar. En el año 2003 se jubila de forma voluntaria con 61 años, para dedicarse al Diaconado, estando adscrito a la Parroquia de la Palma. Se ordenó en el año 2001 por el Obispo de la Diócesis de Jerez-Asidonia, Juan del Río.
Su relación con la iglesia viene desde los 12 años como aspirante de Acción Católica, junto con su hermano Pepe, Jacinto Cossi, Pablo Cerdá, Rafael Corzo, Luis Fernández y tantos otros. Guarda muy buenos recuerdos de aquella época de los curas Luis Bellido Salguero y Anastasio Pérez de Andrés, el primero sería el párroco de San Dionisio en Jerez y el segundo Capellán del Penal. Se había iniciado a la música y el teatro con los grupos de jóvenes, con su voz de bajo, partició con el maestro Francisco Dueñas Piñero, Sochantre de la Prioral y director de la Banda de Música y de diversos coros, uno de ellos en Bellas Artes, durante cuatro años. (En la fotografía de la izquierda, Felipe en una actuación, interpretando con voz de 'bajo').
De ahí pasa al mundo de las hermandades y cofradías -con el tiempo llegaría a ser presidente del Consejo Local-, con Manolo Pico Ruiz-Calderón, Luis Poullet, José Luis López Franco, Guillermo Romero Rivas. Después de una Semana Santa se plantean crear alguna asociación piadosa novedosa en el mundo de las hermandades, dando un vuelco a lo existente hasta entonces, que fuera “de silencio” y dedicada a las obras sociales. Estamos en 1950 y Felipe era el niño de la Hermandad, el más joven, con apenas 18 años de la Hermandad del Dolor y Sacrificio, en la que pasó por todos los cargos. Entre 1971 y 1979 fue Hermano Mayor. Durante su mandato, en 1975, se añade el paso de Jesús Cautivo. Felipe recuerda que la labor social ha estado presente siempre en la vida de la Hermandad, dedicando al menos el veinticinco por ciento a dichas actividades caritativas. (Los titulares de la Hermandad del Dolor y Sacrificio y Jesus Cautivo, expuestos en besamanos).

El Consejo de Hermandades, inaugurando la Carrera Oficial en la Plaza de Isaac Peral en 1986. De izquierda a derecha los Hermanos Mayores, Adolfo Ortega, Antonio Márquez, Felipe Bononato, Enrique García Máiquez, Emiliano Cristóbal, Paco del Castillo semioculto por el capirote, Paco Rodríguez, al paso de la Hermandad de la Soledad y Santo Entierro.
EL CONSEJO DE HERMANDADES Y COFRADÍAS
En 1980 sustituye en el cargo de presidente del Consejo Local de Hermandades y Cofradías a Juan Ortega García, entidad religiosa constituida tres años antes. Felipe estuvo durante dos mandatos de cuatro años mas dos de prórroga. Durante esos diez años, se renovaron los estatutos de las Hermandades, se trabajó en la formación continua cofrade, se concienció a las cofradías en las reformas de la Iglesia Católica y el mundo cofrade y especialmente, adaptándolas a los nuevos tiempos que corren.
Cuando Felipe llevaba ocho años al frente del Consejo, el Obispo Rafael Bellido, conocedor de que nuestro protagonista quiere comprometerse de otra forma con la Iglesia, le propone que de un paso mas en ese compromiso y le invita a hacer los cursos de Diaconado. Esa decisión queda en suspenso al no aparecer nadie para sustituirle al frente del Consejo. El Obispo le anima a que busque a alguien y Adolfo Ortega se acaba haciendo con la presidencia del órgano de gobierno de las cofradías.
EL DIÁCONO BONONATO.
En 1990 el Obispo Bellido le emplaza para que se piense su paso al Diaconado. «Sentí la llamada del Señor por medio del Obispo Rafael Bellido», afirma. De acuerdo con su familia transcurre ese año de estudio y discernimiento y en 1992 inicia los estudios de Ciencias Religiosas -lo mismo que estudian los seminaristas- obteniendo la Diplomatura. Estuvo un año de pastoral -de prácticas para que nos entendamos- en la Parroquia de La Palma y está, como hemos dicho, adscrito a dicho templo con Julio Juez Ahedo, como Párroco. Allí es responsable de la pastoral social y de liturgia y ayuda al párroco en sus menesteres y sacramentos: matrimonio, bautizo y exequias. (En la fotografía, durante la ordenación como diácono por Monseñor Juan del Río, en 1991, en presencia de otro presbítero porteño).

El Diácono Bononato ha impartido conferencias, escrito artículos y pronunciado pregones: el de la Patrona en el año 2000 o el de Semana Santa en 1993, por citar los más relevantes. Es Secretario del Tribunal Eclesiástico, asistiendo algunas mañanas al Obispado jerezano donde colabora con el Vicario Judicial. También es Capellán de la Clínica Jerez, trabajado en la pastoral de la Salud. Heterodoxo y polifacético también cultivó la afición por los pasos en miniatura. (En la fotografía, durante el Pregón de los Cultos de la Patrona, en el año 2000. Foto Colección J.M.M.)

Pasos en miniatura, obra de Felipe Bononato, Vírgenes de El Puerto.



EL ANTIGUO HOSPITAL DE LA
En el siglo XX el edificio salvo la Iglesia que pertenece al obispado de Jerez , es comprado por la sociedad anónima “La Fidelidad“. Pero en 1923 la Congregación de Esclavas del Sagrado Corazón se hace cargo del edificio, por donación de esta sociedad con la condición de establecer en el mismo un colegio para niñas pobres. Las obras de rehabilitación y adaptación del edificio fueron costeadas por el conde de Osborne. Una vez instaladas las Esclavas del sagrado Corazón de Jesús, el inmueble funcionó como colegio, adaptado a los distintos planes de estudios, impartiéndose en la actualidad enseñanzas de infantil, primaria y secundaria. (Fotografía: Fachada del Colegio por la calle Misericordia, lugar habitual de entrada de los alumnos al centro escolar).
Pero volvamos al pasado: en el siglo XVII por decisión del duque de Medinaceli cede el edificio a los juandedianos, quienes por su buena administración y servicios convirtieron el mísero hospital en el edificio actual , con su patio de columnas, su amplia escalera, enfermería ventilada y buena iglesia. En el siglo XVIII se continúan las obras , a este momento pertenece el segundo piso. En el siglo XIX se destina a escuela primaria, la primera de carácter gratuito en la ciudad, pertenece a la junta beneficiaria municipal. A finales de siglo se convierte en biblioteca popular. Se ignora como fue el primitivo edificio, las primeras referencias se encuentran son del S.XVII en la Iglesia y del XVIII en escaleras, enfermería y despachos. En el S.XIX nuevas obras lo acomodan para nuevos usos como el de Biblioteca. (Fotografía: Altar Mayor y retablo de la Iglesia de las Esclavas).
LA IGLESIA: ESTILO BARROCO.
delante del presbiterio. Los azulejos que cubren la parte inferior de los muros y pilares de la Iglesia presentan motivos vegetales, florales y temas infantiles. Datan de 1923 y proceden de Triana, Montalván. (Fotografías: Fachada de la Iglesia de las Esclavas y detalle del azulejo trianero).
EL PATIO PORTICADO.

“MEDUSA” nace desde las entrañas de la propia desidia innata de la que la sociedad portuense hace gala en distintos periodos de su historia reciente. Ya se cuestionaban en sus principios la apatía que existía –y que aún hoy perdura- entre los portuenses de a pie, y que pregonaban a modo de señuelo en sus primeras soflamas para atraer a la concurrencia a los actos que organizaban: “...hartos estamos de decirnos y escucharnos que ‘en El Puerto no podrá nunca hacerse nada’, que ‘la gente de aquí somos así’. Pues bien no seamos más ‘así’, no seamos ‘gente’, sino personas, señores de nosotros mismos, capaces de asociarnos para alzarnos, apoyados los unos en los otros, en defensa de nuestra mejor parte…” Los primeros artículos de sus Estatutos tenían como objetivo la elevación del hombre por medio de la cultura, utilizando todos los medios y recursos que ésta te permite a través de una organización eficaz, regida por un grupo director explícitamente responsable de la consagración de los intereses de la propia Agrupación. Todo socio tenía el derecho adquirido por el mero hecho de serlo a participar siempre –salvo casos espacialísimos- gratis en los actos y servicios que se organizasen. La zangamanga que validaba todo lo anterior la encontramos en el artículo 23 de sus Estatutos que decía textualmente: "MEDUSA, Agrupación Cultural Portuense, estará siempre sometida a las direcciones pontificias de la Iglesia Católica, y al margen de toda política." Como no podía ser menos. (En la ilustración, el libro 'El Puerto de Santa María en la literatura española. Ensayo de una Geografía Literaria' de Manuel Martínez Alfosno, Doctor en Filosofía y Letras, Profesor Numerario de Lengua y Literatura en el Instituto Laboral de El Puerto. Publicación de MEDUSA).
El veintisiete de enero de 1961 se redacta el acta constituyente de esta Agrupación, siendo su primer presidente Manuel Martínez Alfonso que desde que llegó a nuestra ciudad diez años antes, se implicó tenazmente en elevar el nivel cultural de los portuenses, primero en el Instituto Laboral impartiendo su didáctica de la literatura; con la propia Agrupación “MEDUSA” y más tarde con la creación del bisemanario “La Voz de la Bahía”, publicación de la que nos ocuparemos en otra entrega de esta jerarquía de los tiempos. Junto al profesor Martínez Alfonso configuraron la primera Junta Directiva, José Luís Tejada, Rafael Tardío, Domingo Roa, Antonio García Amador, Francisco Muñoz, Antonio Pérez y los Rvdos. Padres Jesuitas Pascual y Montero. Ya por aquella época se encargaba de la comisión de prensa el polifacético pintor y poeta Rafael Esteban Poullet. Las iniciales cuotas de socios ascendían a la cantidad de 15 pesetas mensuales, celebrándose las primeras reuniones todos los jueves a las nueve de la noche. (En la fotografía, Manuel Martínez Alfonso, primer presidente de MEDUSA).
Su primera sede oficial estuvo ubicada en la planta alta del edificio del Círculo de Labradores y Profesionales, pasando más tarde y provisionalmente al salón de visitas del Colegio de San Luis, del que se trasladaron en junio del 61 a la Calle Jesús de los Milagros. Su deambular por El Puerto también les llevó al Colegio de la Pescadería, a la calle Larga, 97 y finalmente ya en la época de la incipiente democracia en las instalaciones de la extinta Organización Juvenil Española (OJE). En dieciocho años de existencia arengando a los portuenses con su ‘apostolado de la cultura’, demostraron con la sutilidad que caracteriza a las personas necesitadas de expresarse en libertad, que la mente humana es capaz de escabullirse delante de las propias narices de sus censores sin menoscabo de la dignidad inherente al ser humano. En su primer año de existencia consiguieron tener más de doscientos socios, lo que ya es un logro para una Ciudad como El Puerto, y llegaron a organizar unos cuarenta actos repartidos entre proyecciones de películas a través del primer ‘Cine-Foro’ que hubo en la ciudad, conciertos de música grabada, representaciones teatrales de autores tan dispares como Bernard Shaw, Valle Inclán, Shakespeare, Chejov y el propio Federico García Lorca, así como conferencias, exposiciones de artes plásticas y la creación de una revista literaria y de una línea editorial.
A fecha de hoy, y según palabras de su último y a la vez más joven presidente, el poeta Jesús María Serrano, “MEDUSA” entró en estado de hibernación a instancias suyas cuando tomó carta de naturaleza la Constitución Española de 1978. Curiosamente y ya en periodo democrático pero con las dudas existenciales de los de siempre, en una Semana dedicada al Cine Español en las dependencias donde se ubicó la OJE, y cuando se estaba proyectando la película ‘El Alcázar no se rinde’, irrumpió la policía nacional incautando todo el material cinematográfico relativo al pequeño certamen, con la clara intención de detener a los organizadores. El motivo de la denuncia: presuntas mofas al ejército. (Fotografía: Jesús María Serrano, último presidente de MEDUSA).


El 22 de abril de 1973, la Junta de Goierno de la Hermandad de la Humildad y Paciencia, radicada desde su restauración de la Capilla de la Aurora en tan coqueto edificio, decidió a propuesta de Manuel Girón Ceballos, realizar un nuevo paso para la imagen de la Virgen. Tras la reunión, de la que salieron muy contentos, posaron delante de los pasos de los titulares, preparados para la procesión en Semana Santa.
Inmaculada Niña, situado frente al palacio Arzobispal, junto a la catedral de Guadix. Como decimos, con 13 años, después de horas de tren se enamoró de la luz y la claridad de El Puerto: se sintió en casa, mas por El Puerto y sus gentes que por sus piedras, con lo cual no le dio tiempo a traumatizarse en tan delicada edad adolescente: fue feliz viviendo en aquel piso de la RENFE en la calle Uva Pedro Ximénez. Ana, de la que no se sabe si está a éste o al otro lado de la frontera de los 50 años, estudió en el Instituto Muñoz Seca, y le extrañaba -le gustaba- la forma de hablar de la gente ribereña con el mar, ella que venía de tierra adentro. Hacía frecuentes visitas a la cercana Bodega Terry donde eran bien recibidas las alumnas del Instituto cercano, a la que les alegraba alguna clase aquellos botellines que se traían para caldear el ambiente preuniversitario. Recuerda Ana el olor a vino y bodega de la calle Cielos camino de su casa. (En la fotografía, Ana de niña, en el Colegio de la Divina Infantita de Guadix, vestida de angelita, en una composición típica de la época).
arreglo por el choque tan fuerte entre culturas, entre Oriente y Occidente. Le pasó de todo por esos mares, como al Capitán Tan, en sus viajes a lo largo y ancho de este mundo. Era una mujer joven que le cogió afecto a las personas con las que compartía navegación. Y una frase que Ana repite mucho cuando habla de amor, pareja y afectos, le viene a la boca: «La vida es de compás y acompañamiento y si no no es» Era su coincidencia de pareja con el desaparecido Luis.
En 1997 funda junto con otras profesionales la Asociación de Mujeres Empresarias y Profesionales (AMEP) de la que es su segunda presidenta a partir del año 2000, habiendo ejercido tres mandatos, hasta su dimisión hace un par de meses al haber sido elegida presidenta de la Federación Andaluza de Mujeres Empresarias (FAME). En su día fue llamada por el presidente de la Confederación de Empresarios de Cádiz (CEAC), Miguel González Saucedo para integrarla como vicepresidenta, junto a Javier Sánchez Rojas, en la patronal de la provincia gaditana, donde continúa. Ana confiesa que se ha sentido apreciada y apoyada en todos los sitios. Ella que proviene del mundo social y político se dijo mentalmente, al inicio de su andadura empresarial, que se dedicaría en esa nueva etapa de su vida al mundo de la empresa. Pero no fue así ya que cada vez se implicaba mas. (La fotografía está tomada en el Casino Gaditano, en presentación a diferentes colectivos empresariales, de la Directora General de Políticas de Igualdad. De abajo arriba y de izquierda a derecha: Rafael Román, Ana Alonso, Javier Sánchez Rojas de la CEA, Carolina Camacho, la diputada Mamen Sánchez, la Directora General, Bibiana Aido, Isabel Gallardo, vicepresidenta de la AMEP; también se encuentran Lola Caballero, a la sazón Delegada Provincial de Cutlura, y la senadora María Jesús Castro, o el presidente de Horeca, Antonio de María).
creación del Premio a la Trayectoria Empresarial o las comidas coloquios con personas influyentes en el mundo de la política o la empresa son otras de las actividades creadas y consolidadas en su mandato, con asistencia del presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, o el líder de la Oposición, Javier Arenas; lo consejeros Griñán o Fernández, o el presidente de la patronal andaluza, Santiago Herrero. (En la fotografía, Javier Arenas en la comida coloquio celebrada en El Puerto con las Mujeres Empresarias).
UN SER ESENCIALMENTE POLÍTICO.
LA DEMOCRACIA Y RAFAEL ALBERTI.
de concejala recuerda que fue una escula democrática que le enseñó a ser más tolerante, a convivir más fácilmente con las ideas del contrario, y presume de tener buenas relaciones de su paso por el Ayuntamiento. Admira a los alcaldes de todo los pueblos del mundo democrático porque reconoce lo difícil que es la gestión diaria de un municipio.


y Francisco Muñoz Bela, hijo del Dr. Francisco Muñoz Seca, y tío de Joaquín Muñoz Manzanera. Sentados, de izquierda a derecha: Juan Pedro Velázquez-Gaztelu Caballero-Infante (padre de Cándido Velázquez-Gaztelu quien, durante el gobierno socialista, presidió durante bastantes años Telefónica, Tabacalera y presidió el Consejo Económico y Social de la Universidad de Cádiz), Manuel Gago Vélez, padre del que fuera alcalde Fernando Gago, Antonio Osborne Vázquez, Padre Arjona S.J., Padre Viu S.J., Javier de Terry y del Cuvillo, Joaquín Osborne Tosar y José Ignacio Merello Álvarez-Campana. Sentados en el suelo: Luis y Jesús Merello Álvarez-Campana. A la derecha, estampa de San Estanislao de Kostka.
Nació el 20 de octubre de 1958 junto a la casa-palacio del Marqués de la Candia, sede actual del Museo Municipal y de la Academia de Bellas Artes, en la calle Pagador, 3. Su abuela materna fue ama de llaves de la familia Cólogan Osborne, propietaria de la casa, donde nació y vivió hasta el primer año y medio nuestro protagonista. Hijo de Felipe Gómez Moreno, miembro del benemérito Instituto de la Guardia Civil y de María Antonia Castallo Mancera, abandonó pronto El Puerto como consecuencia del cambio de destino de su padre, pero no ha dejado de venir por su Ciudad natal, todos los veranos y siempre que puede, desde
entonces. Recuerda José Domingo que la familia portuense se trasladó a vivir a otra casa palacio, la de la Casa de las Cadenas, donde vivieran los veranos de 1729 y 1730 los reyes de España, Don Felipe IV y Doña Isabel de Farnesio. Allí pasaba los veranos de pequeño y ya de mas grande, ayudando a sus tíos, Manuel Pérez y María del Carmen Castallo en los Ultramarinos “Las Cadenas” que hoy regenta su prima. Es primo también de Enrique Pérez Castallo, de la Fundación Rafael Alberti, quien todavía tiene su residencia en la Casa de las Cadenas. Con los años, quien lo iba a decir viviría, profesionalmente en otro palacio: el de las Cortes, por su condición de Diputado. En José Domingo se puede acuñar el dicho “de Palacio a Palacio”. José Domingo tiene casa propia en El Puerto desde hace ya bastantes años, adonde regresa con la familia que ha creado: su mujer y dos hijos. (Cuadro primero: óleo de Juan Lara que representa la Casa
del Marqués de la Candia desde la Plaza de la Iglesia. Cuadro segundo: óleo de Angel Pantoja, que represeneta la Casa de las Cadenas).
SECRETARIO GENERAL DE LA FEMP
diciembre de 1985. (En la fotografía, José Domingo en su etapa como Secretario General de la FEMP).

de los últimos cargos en ser relevados por el gobierno de Aznar, y prisa tenía pues había recibido ofertas para trabajar, desde hacía tiempo en su en una empresa de autocontrol de la publicidad, cargo que no era compatible con su responsabilidad de gobierno, por lo que hubo de esperar a su relevo tardío. Vamos, que tuvo que pedir el cese pues permaneció mes y algo después de los distintos relevos en el aparato del gobierno de la nación. (En la fotografía, José Domingo con el presidente del Gobierno de la época, Felipe González, reunido en el Palacio de la Moncloa).
OTRAS RESPONSABILIDADES Y REPRESENTACIONES.














Esto escribía, un día después en Diario de Cádiz, Agustín Merello del Cuvillo, en su sección “El Ruido y las Nueces”, con el seudónimo de Damasceno: «Ayer vino al Puerto el obispo. Accediendo a la invitación del Centro Juvenil de la Prioral, monseñor Bellido estuvo en el Puerto, donde presidió la celebración comunitaria de la Eucaristía y, luego, en el local del centro anfitrión, se reunió con os jóvenes componentes del mismo» ... «Han querido compartir con el obispo sus inquietudes, sus deseos, sus necesidades. Ellos son conscientes que el obispo no es la panacea; también, que será a base de sus personales e intransferibles esfuerzos como consigan todo lo que intentan conseguir, para lo que les hará falta --mucho más que hasta aquí-- constancia, alegría, trabajo serio. Vale lo que cuesta. si ellos ya han sabido de las dificultades, tampoco van a creer que hasta lograr un centro juvenil con toda la barba, les queda mucho y muy afanoso; pero seguro estamos, como ayer con el obispo presente quedó dicho, que se entregarán a la obra con los entusiasmos propios y con la entrega que caracteriza a la juventud nuestra». (Foto: el Obispo rezando en el camarín de la Patrona. Foto Rafa. Colección J.M.M.)
Las verdaderas dependencias del Club, eran un local compartido de las antiguas Escuelas Pías de la Aurora, bajo una bóveda donde se guardaban también, tras unas cortinas, los pasos de la Hermandad del Nazareno. Se accedía por el Patio de la Iglesia Mayor, al que se llegaba, desde la calle, por la puerta del transformador de la Cía. Sevillana, junto a la capilla de la Aurora en la calle de San Sebastián; allí donde se
habían construido almacenes para guardar pasos y que ahora están despareciendo con la obra de restauración. El Club, independientemente de la inspiración religiosa recibida desde la parroquia, organizaba conciertos, fiestas, charlas educación sexual, torneos de tenis, actividades culturales: conferencias, exposiciones, proyecciones, etc. y acogió durante varios años a diferentes grupos procedentes de las calles próximas, loscolegios La Salle y Safa, así como de las
Carmelitas y las Esclavas. Una estratagema de la directiva juvenil consiguió que el Párroco admitiera a chicas, ya que Manuel Salido no era partidario de la mezcla de sexos, fruto de la moral imperante en la época: «El hombre es fuego, la mujer estopa, llega el diablo y sopla», decía. Así, mandaron un escrito a la Diócesis de Sevilla, de la que dependía aún El Puerto, al Secretariado de Juventud y les preguntaron que opinaban sobre la idoneidad de que el club juvenil fuera mixto, a lo que respondieron que no solo era idóneo sino conveniente. Manuel Salido no tuvo más remedio que claudicar, pero la verdad es que no se lo tomó a mal: si lo autorizaban desde arriba... El club tuvo tres presidentes: José Antonio Terrada, José María Morillo y Miguel Ferrer. (Las fotografías, de arriba abajo, muestran el acceso al Club por la puerta de la calle San Sebastián, junto a la capilla de la Aurora; la segunda foto corresponde al patio, que vive obras de restauración y resanado: en la puerta del fondo se accedía al Club Juvenil, la parte de arriba era el Salón Parroquial; la tercera foto muestra las obras que están dejando exento el templo de la Prioral, derrumbando cuartos y almacenes. Colección J.M.M.).








