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El segundo hijo de Gervasio Winthuysen La Haya y María Magdalena Garrasi sería bautizado como Tomás Felipe al día siguiente de su nacimiento, un miércoles 20 de diciembre de 1705, de manos de Don Tomás Antonio de Abreu y Brito, cura en la iglesia Mayor Prioral de El Puerto, y apadrinado por Juan Bautista Porro, de la familia política del tío de su padre, Mathias Winthuysen.

La primera referencia documental válida obtenida sobre Tomás Felipe corresponde a los padrones civiles o de vecindario del año 1734. Generalmente los que se conservan de este siglo, salvo dos o tres excepciones, están incompletos de ahí que resultase una sorpresa conocer su filiación en esa fecha: “Tomás Wintuisen, de oficio corredor, de hedad de veintiocho años, de estado casado, con dos hijos, el uno varón, de hedad de tres años.” Figura empadronado con su familia en una casa señalada en cuarto lugar de calle Santa Clara, actual Carmen Pérez Pascual, casa que se indica como propia del presbítero Don Juan del Clavo.

Pasaron varios años en los que nada supimos de la vida y milagros de este interesante personaje. Decimos lo de interesante porque la siguiente noticia que de él tenemos nos la proporcionó el autor norteamericano Donald Chipman que  sitúa en la primavera de 1741 a Tomás Felipe Winthuysen  en Texas, enviado por el Virrey de Nueva España como gobernador del presidio de San Antonio de Bexar, sustituyendo a Prudencio de Orobio y Basterra.

Relación de gobernadores de Texas. Entre 1741 y 1743, estuvo nuestro protagonista, señalado en rojo.

Realmente, la primera noticia me la proporcionó la familia Winthuysen Aparici, residentes en EE.UU. que habían localizado un documento registrado como “Relato de la expedición a Texas y las Nuevas Philipinas” en la colección del “Center for American history”, en Austin (Texas), fechado el 19 de agosto de 1744, con la firma de Thomás Phelipe de Winthuysen, personaje que ellos, que conocían su genealogía familiar desde sus orígenes, no acertaban a encajar en la misma.

El documento proviene, según me informó la familia Winthuysen Aparici, de una donación que hizo un industrial norteamericano, dueño de la “American Smelting and Refining Company” en 1920. Al parecer, este millonario lo adquirió en una subasta de documentos supuestamente pirateados, como muchos otros del reino de España que se encuentran en los archivos norteamericanos, y después hizo la donación que atestigua una carta dirigida a Baker, en la Universidad de Tejas.  Parece que fue traducido al inglés al poco tiempo de su donación –continúa informando los Winthuysen Aparici- “por especialistas de la Historia de Texas que tanto empeño pusieron en demostrar la identidad única del estado con una bandera en la que campea una estrella sola. El caso es que el relato si proviene de una segunda expedición para verificar el problema que causaban los establecimientos de los franceses y como la población india vivían bajo protección de misiones y presidios, -huyendo de la violencia de los Apaches- que mantenían la corona española en las áreas de San Antonio, Brazos y madre de Dios, suena verídico, no como una copia amanuense. El tono que mantiene el relato es el de comprobar que en verdad existe la posibilidad de que esas nuevas provincias sean un día productoras de pingües rentas y de que convenga continuar sosteniendo las fuerzas militares en los presidios, más el servicio eclesiástico en las misiones.”

Estos documentos, conocidos como “relatorios” eran informes técnicos realizados por encargo de alguna autoridad. En este caso, parece que por encargo del Virrey, aunque en el encabezamiento del documento original, que consta de once pliegos, simplemente se enuncia como “Señor”. Reproducimos el primer y último párrafo de dicho documento, en el que puede apreciarse por su redacción el alto nivel de educación, conocimiento y observación del redactor del mismo.

Esto dice la página que reproducimos a la izquierda: “Señor: Para aver de informar a V.S. sobre el adelantamiento de la Provincia de Texas y Nuevas Philipinas. En virtud de su precepto tengo por conveniente exponer primero el estado actual de sus presidios y misiones, y sobre este el dictamen del remedio que a mi cortedad alcanza.

Primeramente desde el rio llamado de Medina, se da principio a la vasta Provincia de Texas y Nuevas Philipinas, y a distancia de él, como de seis leguas, está el Presidio de San Antonio de Béjar, y Villa de San Fernando, situado a orillas del rio de S. Antonio, por la vanda del Norte y por la del Sur a orillas del río de S. Pedro; este no es abundante de aguas como el río antecedente, el cual nace dos leguas Delante de dicho presidio, tan abundante de aguas, que no solo contribuye al riego de las labores de dicho presidio, villa y cinco misiones, sino que es capaz de contribuir a muchísima más poblazón, siendo al mismo tiempo sus aguas muy delgadas y saludables; y las tierras son sumamente fértiles, pues en ellas ay experiencia de darse todo género de semillas, plantas y frutas.”
…      …     …     …      …    …    …    …    …     …    …    …    …    …    …    …

Por tanto, atendidas las principales causas que me an parecido exponer las pongo en la alta comprehensión de V.S. para que vistos sus fundamentos y mi buen deseo en que se adelante Provincia tan (sic) dirija y ordene a conseguir el fin mediante la acertada conducta de V.S. por cuya vida le pido a Dios le guarde muchos años. México y Agosto 19 de 1744.  B.L.P.V.S. (Besa los pies de Vuestra Señoría)= Rúbrica

Con estos datos podemos llegar a la conclusión de que, a partir de 1735, abandonara su actividad mercantil y se iniciara en la militar, emigrando a las Indias, como soldado de fortuna, posiblemente sin su familia. En Nueva España debió mostrar aptitudes muy positivas para, en tan corto espacio de tiempo, gozar de la confianza del Virrey mexicano que le nombró jefe del presidio citado que, al ser el más importante de la colonia tejana, llevaba aparejado el cargo de gobernador

La sede del gobernador de Texas, el presidio de San Antonio de Bexar.

La denominación “presidio” en el contexto de la época nada tiene que ver con cárcel o confinamiento. Era un centro de defensa para proteger a los colonos instalados en tierras fronterizas, denominadas misiones, especialmente contra los nativos hostiles y también para controlar el robo de ganado y el contrabando. El presidio de San Antonio de Bexar fue fundado en 1718 en el lado oeste del río San Antonio (San Antonio River) aunque su puesta en funcionamiento no se consolidó hasta 1722, fecha en la que se instalaron cuatro familias de colonos, y se dotó con 54 soldados, la mayoría novatos, con solo una decena de  veteranos que hacían la labor de guarda  y escolta de diversas misiones cercanas, entre ellas la  de San Antonio Valero, San Antonio del Álamo y el asentamiento de “Los Adaes”. A este colectivo citado hay que añadir las familias de los soldados, totalizando unas doscientos españoles agrupados en torno al presidio.

Una década antes de la llegada de Winthuysen a San Antonio se amplió el número de colonos, agregándose quince nuevas familias procedentes de las islas canarias: de Lanzarote, Tenerife y Las Palmas, coincidiendo este movimiento migratorio con una época de grandes erupciones volcánicas en este archipiélago  (1731-1736).  A estos colonos canarios, a los que se les llamó “isleños” y que en años posteriores se mezclarían con los indios, se les consideran los fundadores de la ciudad de San Antonio, actual capital del estado de Texas. Sumaban 57 individuos, entre hombres, mujeres y niños. Llegaron a Veracruz y, en una penosa marcha de muchos meses, con sus propios medios debieron recorrer más de 1.500 kilómetros, pasando por Tampico, Monterrey y Nueva Laredo hasta llegar a su destino: el presidio de San Antonio de Bexar.

Debió ser un hombre audaz, además de poseer dotes de mando y organizativas, como queda reflejado en los comentarios de Chipman pues, acompañado de un fraile y un guía de la cercana misión de San Antonio Valero y una corta escolta, viajó a las orillas del río Trinidad (Trinity River) a los territorios de las tribus indias de los Atakapa y Tonkawa, contribuyendo a convencer a estos para que se integrasen en la comunidad de la misión.

Situación de San Antonio (Texas) y el río Trinidad.

Respetado  por los “Isleños”, a los que consentía se suministrasen de la colonia francesa de Luisiana de algunos productos básicos  como el poroto  o el maíz, desobedeciendo las órdenes del propio Virrey y también por los indios, por los que se tomó un gran interés, demostrado a las diversas etnias nativas en su relativamente corta estancia en aquellos parajes fronterizos. Puede ser que este humanismo que le atribuimos, sumado a su espíritu crítico con las autoridades, considerando la variedad de problemas que se presentaban en el desempeño de sus funciones contribuyesen a acortar su estancia en aquellas exóticas y lejanas tierras, aunque la presumible ausencia de su familia, aspecto este que no he podido constatar por lo que debo indicarlo como una mera suposición, forjaría en su espíritu la clásica morriña del emigrante y no vio con malos ojos su relevo en 1743 por Justo Boneo Morales, del que dice Chipman que “hizo muchos elogios de su antecesor”. No iba a ser menos. Este curtido militar, capitán de Granaderos, ¡con 38 años de servicio a la corona!, era paisano suyo. Un portuense, por segunda vez, Gobernados de Texas, el decimoctavo.

(Texto de Antonio Gutiérrez Ruiz. Fragmento de su último libro, IV volumen de la serie “Mansiones y Linajes de El Puerto de Santa María” editado hace unos días, titulado “Los Winthuysen” que puede adquirir las personas interesadas en las librerías locales o por correo electrónico: sedtel@hotmail.com)

La A.C. PUERTOGUÍA, editora de esta serie, invita a los seguidores de GdP a la lectura del IV volumen para conocer otros interesantes personajes de esta misma familia y, en general, un abanico de anécdotas, sucedidos, relatos, crónicas e incluso leyendas referidas a los personajes protagonistas y a la ciudad en la que, generalmente, nacieron, vivieron y murieron: El Puerto de Santa María. ¡VOSOTROS, LOS LECTORES, SOIS NUESTROS ÚNICOS PATROCINADORES!

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Agustín Castro Merello, nacido en El Puerto de Santa María, ingresó en la orden religiosa de los Jesuitas en 1941. Gran parte de su vida religiosa y docente la realizaría en Las Palmas de Gran Canaria. Durante varias décadas fue colaborador de la edición dominical del rotativo grancanario ‘La Provincia’, publicando ensayos de diversa índole y comentarios de pastoral religiosa.

En 1981 obtuvo el Premio Nacional de Periodismo, convocado por el ayuntamiento onubense de Moguer, por un trabajo dedicado al Nobel y alumno de los jesuitas de El Puerto, Juan Ramón Jiménez. También, durante su etapa como Superior en la Residencia de los Jesuitas de Huelva, fue colaborador habitual del periódico onubense ‘Odiel’. Está en posesión de otros premios de poesía a nivel nacional. Fue autor de otras publicaciones: poesías, artículo y ensayos, así como de investigación.

Superior de la Orden Jesuita en Las Palmas de Gran Canarias, ciudad de la que fue Hijo Adoptivo y en la que falleció en 2003. Allí ejerció como profesor de Literatura Española donde, todavía, es recordado por quienes fueron sus alumnos, no solo por la calidad de sus enseñanzas, sino también por la amplia dimensión humana de nuestro protagonista.

Agustín Castro Merello con su primo, Rafael Alberti Merello.

ALBERTI, COLEGIAL Y MARINERO.
En 1994, editado por la Unión Eléctrica de Canarias, publicó el libro ‘Alberti, Colegial y Marinero. Historia y Poesía’. El volumen sería presentado por la viuda del poeta, María Asunción Mateo y el colaborador de GdP, Luis Suárez Ávila, en la Fundación que lleva el nombre del poeta de la Generación del 27. Ambos primos, Rafael Alberti Merello y Agustín Castro Merello estuvieron presentes en la misma.

La investigadora Mercedes García Pazos hizo en 1995 una recensión sobre la obra a la que nos referimos, de la que destacamos: «El hilo conductor de ‘Alberti, Colegial y Marinero (Historia y Poesía)’ que se centra fundamentalmente en los años escolares de Rafael Alberti, es el colegio de San Luis Gonzaga de El Puerto. Su autor, que también ha publicado otros trabajos relacionados con la imagen personal y literaria del poeta de ‘Marinero en Tierra’, aúna en una misma personal el ser portuense, primo de Alberti, sacerdote jesuita y alumno y profesor de ese centro escolar. A través de las páginas de este libro realiza una aproximación a la historia del colegio, apoyándose en interesantes aportaciones documentales, a la vez que realiza un acercamiento biográfico al poeta mediante el que refleja el cariño albertiano por el colegio de su infancia y desvela, a su juicio, algunos errores, poetizados ya en su madurez, y conservados en la memoria de Alberti. […] Añade algunas aportaciones fundamentalmente a la historia del colegio que Rafael Alberti conoció, vivió y recordó, así como una completa recopilación literaria albertiana a la que se suman análisis e impresiones muy personales de Castro Merello».

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Ramón del Cuvillo Jiménez nació el 14 de noviembre de 1934 en El Puerto de Santa María y fallecía en Madrid el 6 de diciembre de 2012. Tenía tres hermanos: José Luis, Rafael y Alfonso. Era Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos por la Universidad Politécnica de Madrid desde 1962, alcanzado el doctorado en Ingeniería en 1967. Su relación con nuestra Ciudad, a nivel profesional, lo tanto como ingeniero municipal, como asesor técnico del Centro de Iniciativas y Turismo.

Estaba casado con Carmen Martínez-Ridruejo Pascual y tuvo cinco hijos: Ramón, Carlos, José María, Alfonso y Álvaro.

Su trayectoria profesional se inició en la empresa de ingeniería norteamericana AESB, en el proyecto de la Base Aeronaval de Rota. Ingresará en el Ministerio de Obras Pública en 1963, destinado en la Jefatura de Puentes y Estructuras, hasta el año 1967. Ese año será el nuevo Jefe de Servicio de Puentes y Estructuras de la Dirección General de Carreteras hasta el año de su jubilación, en 1991.

Durante esos años dirigió, entre otros proyectos, el nuevo inventario de Puentes que evaluaba la totalidad de los puentes de carreteras de la red estatal, compaginando esta actividad con la Dirección de la empresa de ingeniería CETELEC, S.A., de la que fue fundador en 1965.

Fue docente en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Madrid, primero, como profesor tutor del Curos de Edificación de 1963 a 1967; luego profesor encargado del Curso de Hormigón desde 1966 hasta 1991, siendo encargado de la Cátedra de Hormigón, desde 1974 hasta 1986.

Su colaboración con la Asociación Técnica de Carreteras (ATC), se inicia con la presidencia del Comité Internacional y Nacional de Puentes, desde su creación en 1992 hasta el año 2000. Participa activamente en el Congreso de la Asociación Mundial de la Carretera (AIPCR/PIARC) en Bruselas en el año 1987. En 1991 continuó su colaboración con la ATC, habiendo sido director técnico del Simposio Internacional sobre Conservación, Rehabilitación y Gestión de Puentes.

Perteneció al  grupo de trabajo de Puentes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) compuesta por 34 países, cuyo objetivo es coordinar sus políticas económicas y sociales, conocida como el ‘club de los países ricos’. Fue vocal de la Delegación Española en las Comisiones Internacionales para el proyecto y construcción de los puentes de Ayamonte (Huelva) sobre el Guadiana, del Miño en Tuy (Pontevedra) y en Salvaterra y presidente de la del río Erjas en Cáceres, todos ellos en la frontera con Portugal.

Autor de numerosos puentes construidos, entre ellos  la cobertura de la calle Aragón en Barcelona con vigas pretensadas (1959); la cubrición de la plaza del Rey en Barcelona, con vigas pretensadas (1963); el puente pretensado para el ferrocarril los Consorios , Asturias (1974) o el nuevo puente de San Martín, en Toledo (1975).

"A medio camino entre las obras de ingeniería y las de arte, los puentes tienen un significado especial. Han sido temas de películas, de creaciones literarias, de reflexiones filosóficas... Punto de encuentro, unen fronteras, superan obstáculos naturales, permiten la comunicacioón... Escenarios de batallas y acontecimientos históricos... Constituyen una de las señas de identidad más genuinas de un lugar". Manuel Toribio García.

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Julio Moreno Bueno es un porteño de la diáspora. Nacido en 1977 en la clínica Santa María del Puerto –Frontela para los de aquí— su familia vivía en la Barriada de San Isidro; sus padres Julio y Pilar, tienen otra hija: su hermana Milagros. Estudió en el Colegio Cristóbal Colón y con posterioridad en el I.E.S. José Luis Tejada y empezó pronto y cerca de trabajar: a los 16 años en el Bar ‘Lolo Calvario’ en la calle Santa Fé, donde estaría trabajando desde 1993 hasta el año 2007, cuando el bar es vendido a sus nuevos propietarios.

Montañas de pinchos de jamón, entre otros, flanqueán la triple barra de 'Los Jamones de Barakaldo'.

Y como el amor y el paro lo pueden todo, Julio, que conocía a una cántabra de Castro Urdiales de nombre Paula, se fue para el Norte y encontró trabajo en Baracaldo, en la provincia vascongada de Vizcaya. Sería el mismo año 2007, en el conocidísimo y popular bar ‘Los Jamones de Barakaldo’ en la concurrida y peatonal calle de tapeo de Zaballa, donde Julio es una institución por su simpatía, su don de gentes y su ritmo frenético de trabajo. Se lo disputan otros establecimientos de la zona.

Fachada del bar 'Los Jamones de Barakaldo', en la popular calle Zaballa.

Nuestro protagonista que echa de menos el clima y las playas de El Puerto de Santa María, no descarta volver en cuanto encuentre trabajo: tiene, como muchos, una hipoteca que defender mensualmente. Pero, en cualquier caso, se siente querido por los vascos que le han acogido como a uno más y donde ha hecho grandes amistades ‘para toda la vida’. “Si no fuera por el frío, las gentes, paisajes y la gastronomía vasca –y por supuesto el trabajo-- son motivos suficientes para querer a esta tierra que me ha dado una oportunidad”. Es otro portuense por el mundo. (Texto: José María Morillo).

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diegoutrerasanchez_puertosantamaria

Nace el 14 de agosto de 1950 en la calle Palacios, hijo de porteños por ambos padres. Su abuelo materno tenía una casa en la calle Luna, en la parte baja se ubicaba la Ferretería Sánchez y arriba la vivienda donde la familia se traslada al fallecimiento del abuelo. Se califica como "un Leo venido a menos", ya que la ilusión, la esperanza y los proyectos son productos perecederos a los que se les acerca la fecha de "fin de consumo preferente"...

LOS UTRERA Y LOS SÁNCHEZ.
Su padre, Diego Utrera era porteño. Con apenas 14 años entra de ‘chicuco’ en el comercio de ultramarinos de la viuda de Mendez en la calle Ganado, a la que posteriormente compra la tienda en la que permanece hasta que la edad empieza a pasarle factura.. Conocía a un alicantino que era patrón de pesca quien, al tener doble parte de pescado en el reparto de las capturas, le llevaba una cantidad de pescado que cambiaba por artículos de alimentación. «Nunca supe cómo valoraban la mercancía para que el trueque fuese justo» recuerda su hijo Diego.

Algunas tiendas tenían alguna actividad singular (el tueste de café de La Giralda), la de su padre era vender chucherías a los carrillos y quioscos. También fue proveedor de caramelos para la Cabalgata de Reyes. E incluso le reconocían tener un jamón de calidad. Una firma bodeguera, Osborne, le compraba jamones para regalo. Su madre se llamaba Josefa Sánchez. El padre de ésta tenía una tonelería y la ferretería Sánchez en la calle Luna, que luego regentaron sus tíos Salvador, Pepe y Paco Sánchez. /En la imagen de la izquierda, con su padre, en la pista de 'coches choques' de la Feria.

LOS ESTUDIOS.
Diego es el segundo de cuatro hermanos (Ignacio y las mellizas Pero y Luisa), da un susto a su madre cuando con 3 años se presenta sólo en casa el primer día de colegio en La Divina Pastora, donde permanece hasta examinarse de Ingreso en el Instituto Padre Luis Coloma de Jerez. Aconsejados sus padres por la directora, hace la Primera Comunión cuando aún no había cumplido los 6 años "porque sabía leer y escribir". El bachillerato lo cursa en el colegio de La Merced y, al no ser un centro reconocido, los exámenes finales los seguía realizando en el citado Instituto jerezano, de donde guarda recuerdos del Padre Becerra en religión y de José Cádiz Salvatierra en geografía.

CONOCE A JUAN DEL RÍO.
Ingresa en el Centro Marcelo Spinola en Umbrete (Sevilla), donde jóvenes con inquietudes religiosas maduraban su posible futuro ingreso en el Seminario a la vez que finalizaban sus estudios de Bachillerato Superior. En su promoción figuraba el ayamontino Juan del Rio, hasta hace poco Obispo de Jerez o Miguel Ángel Morales Jerez, párroco de La Milagrosa. Y nuestros paisanos Luis Merello Govantes,  párroco en Los Palacios, y Falele Muñoz Bellvis, párroco en Sevilla.

CRUZADOS, MEMPHIS…
En aquella época conoce a José Ignacio Buhigas, con quien comparte ilusiones periodísticas en la publicación ‘Cruzados’ bajo el cariñoso amparo del inolvidable Agustín Merello. Entre las hazañas de la época figuran las entrevistas a Raphael y María Dolores Pradera en la Gala veraniega que la Cruz Roja organizaba en Los jardines de Terry. El compromiso cultural les lleva a fundar la agrupación "Memphis", plataforma juvenil de "Medusa", donde los "mayores" (José Luis Tejada, Zaccagnini, Faelo Poullet, Javier Renedo, Alfredo Bootello, etc.) les acogen encantados.

Verano de 1974, con su primera mujer, Elena de nacionalidad francesa y su hijo David, en la Plaza de Isaac Peral.

Verano de 2012, 38 años después de la fotografía anterior, con Elena, ya jubilada de maestra en Francia y actualmente ejerciendo de porteña. Su hijo David es preparador físico en Qatar.

PSICÓLOGO EN FRANCIA.
Estudia Preuniversitario en San Luis Gonzaga y se traslada a Sevilla donde trabaja como educador en un colegio de la ONCE para niños ciegos. Atado por la edad militar y titular de la primera prórroga, solicita revisión médica alegando molestias a raíz de una fractura de pierna. Tras una semana en el hospital militar, donde leía a Sartre, le conceden una prórroga temporal por un año, lo que le permite obtener un pasaporte y establecerse en Francia. Simultanea los estudios de Psicología con el trabajo de educador en un centro psicopedagógico para niños con trastornos de la personalidad y de la conducta. Posteriormente realiza la formación de director de centros socio-sanitarios en la Escuela Nacional de Salud Pública.

Caseta de Feria de los Andalucistas en los primeros años de la década de los noventa del siglo pasdo. Vemos a un jovencísimo Antonio Jesús Ruiz Aguilar, el ex alcalde de San Fernando Antonio Moreno Olmedo, Diego Utrera, agachado Arturo Armario y otros responsables provinciales y locales de dicho partido.

TRABAJO EN JEREZ.
Vuelve a España en 1987 para vivir la democracia en su país. Tras un año en Almería, donde conoce el proyecto andalucista, vuelve a casa para dirigir el departamento de Servicios Sociales Especializados en el Ayuntamiento de Jerez,

Antonio Moreno, entonces alcalde de San Fernando y cargo orgánico del PA.

CONCEJAL ANDALUCISTA.
La militancia política la ejerce en su ciudad natal, donde en 1991 es elegido concejal andalucista, hasta 1995. Guarda el grato recuerdo de haber propuesto el nombre de José Luis Tejada para el Instituto que así se denomina. Partidario de listas abiertas, piensa que actualmente estar en la oposición es inútil e inoperante. Vuelve a Francia en el año 2000 para dirigir un complejo asistencial para discapacitados psíquicos. Actualmente está jubilado de su actividad profesional en Francia.

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| Texto: José María Morillo.

Ha sido director general del Consejo Regulador de la Denominación de Origen ‘Ribera del Duero’ entre 1992 y 1998. En la actualidad elabora dos de los mejores vinos de este país, según las más prestigiosas guías enológicas. Es un portuense de la diáspora que triunfa allá donde pone su intuición y conocimientos. Busca las mejores vides en las mejores aranzadas de tierra; excepcionales barricas y bodegas donde criar sus nuevos caldos mientras construye las propias. Sabe dar con el enólogo, esa figura fundamental, que firmará el vino como propio, aunque ya todos saben en el mundo de vinatería que los vinos que elabora Javier Zaccagnini, llevan su firma: un a modo de calidad española certificada.

Es la firma de un portuense en la distancia, que recordará el olor avino de su infancia en unas bodegas bien diferentes para llegar a las que tiene en Ribera del Duero, o en la zona de Rueda. “Aalto PS 2004 (Mágnum)”, Ribera del Duero Tinto Reserva alcanza en el mercado el precio de 155,5 euros. El gurú internacional del vino, Robert Parker, editor de The Wine Advocate, puntuó 98 sobre 100 a este vino, como el mejor español de la añada de 2001 (sirva como referencia que Parker puntuó con 92 a Vega Sicilia en 1987).

Nos encontramos pues con un vino excepcional, firmado por el enólogo Mariano García. Ahora otro vino, en este caso blanco, Ossian, elaborado con vides extremadamente viejas, anteriores a la filoxera, de hasta 150 años de antigüedad , verdejo al ciento por ciento, de cultivo ecológico. En la Guía Peñín 2008, el Ossian correspondiente a la añada de 2006, ha obtenido 96 puntos sobre 100, siendo ya considerado como uno de los grandes vinos blancos españoles.

El enólogo Pierre Millemann, aplica la filosofía de La Borgoña francesa en la elaboración de estos caldos. A otro portuense, el presidente de los Enólogos de España, Juan Gómez Benítez, le gusta decir que los vinos tienen autor: el enólogo. Yo me atrevo a añadir que también tienen a otra figura de excepción, aquella que sabe conjuntar todas las variables posibles para llegar a producir tan buenos caldos, como es en el caso de nuestro Javier Zaccagnini Sancho de Sopranis.

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(continuación)

Calles del centro, escenarios de recorridos de procesiones del Corpus y de la Virgen de los Milagros, olores a romero y nardos que anunciaban el comienzo y el final del verano. Olor a primavera, a azahar, a Semana Santa, a cera, incienso y a naftalina de las dalmáticas de los monaguillos. /En la imagen, el arcipreste de la Ciudad, Manuel Salido y el miembro de la Archicofradía del Santísimo, Ramón Jiménez Loma, en una procesión del Corpus de los años sesenta.

A veces, siempre en compañía de mi hermano, me aventuraba para explorar nuevos límites, nuevas calles hasta lo que hoy llamamos Barrio Alto. Nuevas sensaciones, gitanos de la calle de la Rosa y un olor nuevo, el de alhucema quemada (parece que para favorecer el sueño), miré a mi hermano y le dije: "¡Huele a vieja!". Recuerdo el olor de otra aventura, me intrigaba un indigente al que veia algunas veces sentado en una casapuerta comiendo pan y pescado frito (o "mijitas", no lo sabía). Quise experimentar esa sensación de "ser pobre" comprando su misma comida en el freidor de la calle Nevería y adentrarnos en calles oscuras, donde nadie nos viese, y vivir a fondo la sensación de ser mendigo por un instante. Tal vez fue mi forma de ser solidario con su injusta desventura.

Muchos adolescentes de mi edad frecuentaban el salón de juegos de la calle Palacios, billares y futbolines a los que mis padres me prohibían el acceso, pero no pusieron pega para apuntarme a Acción Católica, donde había un futbolín y una mesa de ping-pong. Nuevos olores de comida benéfica los domingos, donde se instalaba un comedor (con acceso,por la calle Diego Niño) gestionado por las Damas de la Caridad y donde colaborábamos instalando y sirviendo las mesas. A partir de ahí, mi hermano se integró en una pandilla de amigos y me cambió por los guateques de azotea.

La pubertad llegó al mismo tiempo que el turismo. Olor a coco del bronceado de las guiris del "Cangrejo Rojo", las niñas de mi pandilla preferían sin embargo un preparado de aceite de oliva, Inma y Carlota olían a ensalada en el Club Náutico. /En la imagen de la izquierda, publicidad del Cangrej Rojo, luego Club Mediterráneo.

Los olores de la plaza no formaron parte de mi primera infancia. Algunos recuerdos de ver a animales disfrazados, creo que por Todos los Santos o la Inmaculada. Funesto y grotesco. Nada que ver con el olor a chicharrones y manteca colorá, tan poderosos como el de los puestos de pescado. Olor a hierbabuena, apio y fruta del Vela en la Placilla.

El tiempo vuela y el otoño del 68, el otoño de las nuevas ideas y ansias de libertad, me lleva al último Preu de los Jesuítas (luego sería Cou), Pepe Buhigas, Miguel León, Javier Díaz, Tony Castillo, Emilio Flor, compañeros, amigos. Colegio de los Jesuítas y la casa de Faelo en la calle Larga, puntos opuestos en la distancia y tal vez en la mente de los curas, pero genialmente complementarios para comprender que la cultura es hermana de la libertad. Olores denlas calles Santa Lucía, Durango, Conejitos, San Francisco. Visita por las tardes a casa de Faelo, olor a jazmines y dama de noche, embriaguez de perfumes, de música clásica, poesía y de alguna copita del barrilito de fino. Placer infinito y paz interior en las puestas de sol de Fuentebravía.

Sopa de Tomate, hecha con pan duro a fuerza del Levante.           

A todo esto, ¿y el Levante?. De entrada, el Levante huele a Estrecho, a los Alcornocales y a las colinas de Vejer, a Valdelagrana y a Guadalete, a sirena del vapor en la azotea y a gaviotas que se adentran en tierra. El dolor de los juanetes de mi abuela, los brincos repentinos de los gatos, el "pato" de las niñas de la pandilla y los delirios de más de cuatro anunciaban su llegada. Para saber más sobre la influencia del viento de Levante recomiendo el opúsculo escrito por el bueno de Enrique Bartolomé. Y si el Levante pone el pan duro, bienvenidos sean la sopa de tomate, el ajo caliente y las torrijas, todo tiene su parte buena, para eso somos del Puerto.

Vivir en Francia me aportó innumerables beneficios ideológicos, culturales, profesionales y familiares. Cuando veníamos de vacaciones dejábamos la autopista en Jerez y no en Puerto Real para buscar un sentimiento apoteósico: divisar El Puerto desde lo alto de la cuesta de Matajaca, el mar, las salinas... y oler, oler El Puerto, porque los olores de lo vivido son eternos.

Pisa de la uva por el sistema tradicional.

¿Qué diferencia puede existir entre el olor a vino fino en una calle bodeguera de El Puerto y en otra de Jerez? La respuesta merece detenerse un instante. Cuando los 20 o 30 millones de células olfativas captan un olor, la información llega al sistema límbico y al hipotálamo, que son las regiones cerebrales responsables delasmemociones, sentimientos, instintos e impulsos. Ese olor va a modificar directamente nuestro comportamiento y las funciones corporales (producirá emociones, sentimientos de adhesión, rechazo). Sólo más tarde, parte de la información olorosa alcanza la corteza cerebral y se torna consciente.

Al tornarse consciente, el olor se racionaliza, se cataloga y se generaliza: en todas las calles bodegueras del marco de Jerez el olor a vino fino es el mismo, pero el que percibo en El Puerto es el mío, el que descubrí, el que generó en mí determinadas emociones antes de aprenderlo y guardarlo en la memoria para reconocerlo en otros lugares. Donde quiera que huela a vino fino, mi memoria dirá: "¡El Puerto!"

En base a esta premisa he pretendido describir olores que, desde la infancia, jalonaron mi vida, crónica del conocimiento, emociones y vínculos que estructuraron y definieron mi personalidad afectiva y mi conciencia de pertenencia a esta tierra. (Texto: Diego Utrera Sánchez)

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Alejandro Parra García, nace en El Puerto de Santa María en 1993. Muy pronto, a la edad de cuatro años demostrará sus dotes artísticas zambulléndose en el mundo del teatro, debutando con la obra ‘La Zapatera Prodigiosa’, de Federico García Lorca. Estudia en la Universidad ‘Juan Carlos I’ de Fuenlabrada (Madrid) Comunicación Audiovisual.

Tocando su instrumento: el clarinete.

Pero antes, mucho antes y no sabemos de donde ha sacado el tiempo, Alex cursa sus estudios musicales de clarinete, lenguaje musical y coro en el Conservatorio de Música ‘Joaquín Turina’ de Sanlúcar de Barrameda, pasando posteriormente al Real Conservatorio Profesional de Música ‘Manuel de Falla’ de Cádiz. Es miembro de la Banda de Música Maestro Dueñas donde toca el Requinto. Ha actuado en directo junto al cantante Hakim. Presenta el Encuentro Musical que se celebra en El Puerto.

Interpretando la obra 'El Cíclope', hace cinco años. "Y cantad Viva Grecia, siempre firme!!".

Ha interpretado obras de teatro grecolatino en el Grupo Balbo como: El Cíclope, --Premio Nacional de teatro Grecolatino-- Aulularia, Mostelaria, Rudens, Antígona… interviniendo en ellas como actor, músico y coreógrafo. Alex ha participado en diversos cortometrajes.

En los camerinos del Teatro ‘Mira’ de Pozuelo de Alarcón (Madrid) en mayo de 2012, con ‘Eureka Espectáculos’.

En ‘La Ópera de los Dos Centavos’ de Bertold Brecht.

Nuestro protagonista es fundador y director del grupo Forever Espectáculos con el cual ha interpretado musicales como ‘Alladin’ y ‘La Bella la Bestia’, adaptación de Hairspray y Chicago. Además,  es compositor de bandas aonoras para cortometrajes y obras teatrales como ‘Ángel’ en la cual participa como actor y músico de la compañía ‘El Aedo Teatro’ y  ‘Cuento de navidad, de la porteña compañía ‘Olvido Producciones’.

Junto a un cartel de ‘La Vida es Sueño: El Bululú’, basada en la obra de Calderón de la Barca, donde Alex fue Ayudante de Producción con ‘El Aedo Teatro’.

En la imagen, de izquierda a derecha, Alba Bootello, ‘el Sevilla’ y Alex, tras una grabación de ‘Tu si que vales: El Espectáculo’.

Este polifacético Alex además, es fotógrafo, siendo autor de los libros de ejercicios musicales para niños Do-Mi-Sol de la editorial ‘Carish’ y con la editorial ‘Enclave Creativa’ el libro ‘Mis Notitas Musicales’ y autor del ‘Diccionario para Futuros Músicos’. Y tiene toda la vida por delante.

En la actualidad está preparando el papel de Don Álvaro de Luna, con el que nos deleitará en breve por los escenarios españoles.

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Francisco de la Milla y Aliaño nació en El Puerto el 12 de agosto de 1912, hace 100 años. Su padre, maestro de escuela, lo observó desde pequeño en sus estudios, buscando para él una carrera profesional que le resultara natural, que no fuera contraproducente a sus condiciones.

No era buen estudiante Paquito Milla, y así lo demostró en la escuela portuense. Con ocho años, su padre fue trasladado a una escuela nacional de Vejer de la Frontera y allá que se fue nuestro eterno niño. Hasta los catorce años, es decir, durante su infancia y primera adolescencia. Milla recorrí la bellísima población vegeriega, se enamoró de sus niñas y escudriñó su cielo azulísimo, reafirmando a su padre que era un desastre en los estudios pero que, sin embargo tenía una gran facilidad con las manos, sobre todo para dibujar y modelar todo aquello que le llamara la atención.

De nuevo trasladan al padre, con los 14 años de nuestro protagonista, a otro municipio, Puerto Real y será, precisamente, una decisión paterna lleva a Milla a Jerez de la Frontera, a viro con una tía y a comenzar los estudios de Artes y Oficios, acercándose al arte, su obsesión. Ya, con 19 años, su padre le matricula en Madrid, en la facultad de Bellas Artes, hospedándose en casa de otro tío que era director del Banco Industrial Mercantil.

Afiche de la película 'Gracia y Justicia', con Morena Clara, rodada en los Estudios Cinematográficos Roptenses, donde trabajó De la Milla.

Relacionado con la ‘buena sociedad madrileña’ y el mundo de los negocios, su tío lo colocó en los Estudios Cinematográficos Roptenses, de donde era accionista, donde vivirá su primera experiencia con el mundo del cine y contactó con la profesión que, le iba a servir para ganarse la vida. Como ayudante de cabina de proyección en los estudios, Milla pasó sus primeros meses madrileños esperando a que comenzara su primer curso de Bellas Artes, un curso que nunca iba a iniciarse para nuestro protagonista, por el estallido de la Guerra Civil.

Por lo que se llamaba entonces ‘estrecho de pecho’ Milla quiso esquivar el conflicto y salirse de la guerra, pero la guerra terminó reclamándolo a un puesto casi de cine: la UGT creó, en los Estudios Roptenses, una unidad de defensa antiaérea y metió a milla en la contienda. Desde la azotea tenía que escudriñar el cielo con los reflectores del Estudio para alumbrarlo, un destino peligroso. Así pasó la guerra y así la terminó, compaginando la defensa de los cielos con su trabajo en los estudios. Tanta confianza había despertado en los cineastas, y tanto se creía avanzado en el mundo del séptimo arte, que hasta tuvo tiempo de imaginar una escenografía, fijarla en una maqueta y presentarla al productor, que a punto estuvo de aceptársela para una película.

Al finalizar la guerra se colocó en la Academia Majón, como profesor de dibujo para los bachilleres. Pero hubo de reincorporarse a filas --no sirvió de nada el anterior servicio militar al servicio de la república-- y, aunque lo hizo con celeridad ante la carta amenazante que recibió, fue declarado prófugo por lo que hubo de resolver como pudo con la ayuda paterna, presentándose en un Cuartel de Osuna: contó su aventura madrileña, hizo valer su argumento de ‘estrecho de pecho’ para librarse del servicio, y consiguió tras jurar bandera, volver a casa.

Una vista de la plaza del Altozano, de Utrera, a donde llegó nuestro protagonista en 1943.

En 1943 su padre trabajaba como maestro nacional en Utrera había había sido trasladado forzoso por el Ministerio de Educación Nacional, y allí llegará Francisco por vez primera. Pronto encontrará trabajo en un cino de verano de Sevilla, y en años sucesivos en un cine de Jerez, Vejer, El Palmar de Troya, Los Molares y vuelta a Utrera donde donde pasó, ya en un puesto fijo, en el cine Avenida, de invierno, hasta que se jubiló.

Hasta que se casó ya mayor, vivió en la utrerana calle Porras con su madre, África. Cine por las noches y cine vespertino los sábados y domingos. Pero mucho tiempo libre para matar el gusanillo de su existencia: el arte. Milla pintaba cuadros, modelaba objetos, restauraba crucifijos viejos, nacimientos de barro, imágenes de escayola de la Virgen, juguetes antiguos, jarrones… Esa parte de su vida se la pasaba en su estudio. El que disfrutó la mayor parte de su tiempo estaba en la calle Sevilla, en dos habitaciones repletas de cachivaches, despojos antiguos, cuadros, objetos destrozados, pinturas, pinceles, estanterías repletas y una bombilla desnuda de la que Milla sacaba toda la inspiración.

Como el pueblo de Utrera tampoco estaba sobrado de esta clase de artesanos, pronto le llegaron encargos importantes. Encargos para los que no estaba demasiado preparado pero que él trataba de solventar de la mejor manera posible: Cristo de los Gitanos, Virgen del Rosario de Santiago, Camarín de la Virgen de la Consolación de Utrera, Sagrario de Santa María, frescos y pinturas de las hermanas de la Cruz… con resultados desiguales y, en ningún caso nada que no pudiera subsanarse en los que Milla ponía su vida y su tiempo, y de ellos sacaba lo justo para vivir, para seguir llevando la vida humilde que llevaba, ya casado y sin hijos. /En la imagen, Cristo de la Buena Muerte. El artista Miñarro ha recuperado la encarnadura del Siglo XVIII, eliminando la intervención realizada en 1.956 por el artista portuense afincado en Utrera y hermano de dicha corporación  Francisco de la Milla y Aliaño

Antigua Cabalgata de Reyes.

Este portuense se volcó, de forma desinteresada, en la organización y construcción de carrozas de la Cabalgata de Reyes de Utrera desde los años cincuenta hasta casi el día de su muerte, participando activamente en todas las etapas de este desfile de la ilusión. Ya con unas cataratas, en 1996, no pudo colaborar con el evento, pero iba  las naves donde se construían a oler y respirar aquel mundo de pinturas, de papeles, de pegamentos y prisas. Siempre al lado de la Cabalgata hasta el día de su muerte.

Paco de la Milla, junto a las carrozas.

Ahí terminó la historia vital de este chiquillo de El Puerto que no servía para los estudios pero que tenía muchas habilidades manuales. Hoy la asociación utrerana que organiza el cortejo real se llama ‘Asociación Cultural Francisco de la Milla y Aliaño’. Y una plaza lleva desde el 2006, el nombre de ‘Maestro Milla’ y se ubica en la Avenida del Matadero, junto a la barriada que lleva su nombre, en Utrera, la ciudad que lo acogió y donde vivió hasta el fin de sus días. (Texto: Salvador de la Quinta Garrobo).

Nuestro agradecimiento al utrerano Jesús Fernández Lobillo.

Juan Luis Perles Giner nació en El Puerto en el año 1942, por lo que tiene en la actualidad 70 años y después de  estudiar en el Colegio de las Carmelitas y hacer el bachiller en el Colegio de la Pescadería, se integró a trabajar en la empresa familiar propietaria de varios barcos de pesca.

AGENCIA COSTA DE LA LUZ.
En uno de los múltiples viajes que con su familia realizaba al municipio alicantino de Altea, donde habían comprado una finca rústica y de recreo en 1950. Altea se encuentra entre los pueblos mediterráneos de Benidorm y Calpe --de donde eran sus padres--. En los años sesenta del siglo pasado se vivió el auge turístico e inmobiliario de aquella franca de la costa española. «Se me ocurrió la idea de dar un giro en mi vida y conocedor de que El Puerto era poseedor de unas extraordinarias características naturales: magníficas playas, excelente clima, ubicación estratégica en la provincia y buenas comunicaciones, es por lo que en el año 1966 me fui a Madrid a examinarme y obtener el título de Agente de la Propiedad Inmobiliaria y así me decidí a abrir la primera Agencia Inmobiliaria en el Puerto denominada ‘Costa de la Luz’».

De izquierda a derecha en la fila superior, Fernando Arjona González, Rafael Gómez Giménez, Manuel Jesús Merchante Gutiérrez, Gaspar Aranda y Antón, Antonio Arredondo del Río, José María Gutiérrez Colosía, Desconocido, Juan Luis Perles Giner, Juan Palomino; Segunda fila: Enrique Rodríguez, Javier Renedo Varela, Juan de Dios Sánchez González, José Luis Moresco Suarez,  Manuel Serrano García, Rafael de los Santos Márquez, Enrique García Máiquez, José Miguel Merchante Gutiérrez; Fila del suelo:  Antonio Ortega Rojas, Desconocido, Fernando León García, Adolfo Ortega García, Antonio Sánchez Pece Gutiérrez. Foto tomada en el Colegio de las Carmelitas, con motivo de una fiesta de disfraces; iban de betuneros. Instantánea del 29 de marzo de 1949, hace 63 años. (Foto Pantoja. Colección e identificación de Vicente González Lechuga).

De pie, de izquierda a derecha, Juan Luis Perles Giner, desconocido, Manuel Muñoz Aparicio y Pedro López. Agachados, Isidoro Nogués Ropero, José Joaquín Muñoz Manzanera, desconocido y Rafael Rivas Acal. En el desaparecido campo Eduardo Dato, 3 de marzo de 1957. (Foto Fariñas).

LA CONSTRUCTORA.
Simultáneamente constituyó con su amigo Sebastián González Martín, --Maestro de Obras al que había conocido jugando al fútbol en los equipos filiales: ‘El Portátil’, ‘San Javier’,y otros--  la Agencia y la Constructora en la vivienda de su familia ubicada en la Avda. de la Bajamar, finca que pasaría a su propiedad al fallecer su padre por compra a la familia y que, años mas tarde se convirtió una parte en el conocido pub ‘El Convento’, creado y regentado por su  hermano José Ramón con quien también había compartido  otro negocio innovador para la época: el Pub Milord, que luego pasaría a manos de sus trabajadores: Antonio Márquez, Antonio Villar Garay y Juan Franco del Valle, quien en la actualidad lo dirige en solitario en la calle Larga.

La inauguración de la inmobiliaria en Valdelagrana.

Al poco tiempo y después de haber cedido su parte de  la constructora a Sebastián González, abrió una nueva oficina de la Agencia Inmobiliaria ‘Costa de la Luz’, ubicada ésta en la Plaza Peral esquina con la calle Diego Niño, debajo de la Notaría y junto al Ayuntamiento antiguo, abriendo al poco tiempo también otra oficina en la Urbanización El Manantial, en Fuenterrabía.

Inauguración de la Oficina de Turismo de Valdelagrana y de la Inmobiliaria Costa de la Luz, en el mismo y actual edificio de Turismo en el Paseo Marítimo. De izquierda a derecha, Javier Merello, Fernando T. de Terry alcalde, Jua Luis Perles Giner, Nicomedes Santos Luis, comisario de policía, y Ramón González Montaño, párroco del Carmen y San Marcos. 19 de abril de 1973. /Foto: Rafa. Archivo Municipal.

OFICINA DE TURISMO DE VALDELAGRANA.
En los años setenta se iniciaba el desarrollo turístico inmobiliario de la Playa de Valdelagrana, siendo alcalde Fernando Terry Galarza (ver nótula núm. 749 en GdP), «--Le propuse al alcalde que el Ayuntamiento me diese una concesión gratuita de 50 años por un espacio de suelo ubicado entre el Paseo Marítimo y la Avda. de la Paz, ésta propuesta consistía en que yo me obligaba a construir a mi costa en ése espacio una Oficina Agencia donde además de ofrecer mis servicios  de Agencia, también ofrecería de forma gratuita para el Ayuntamiento los servicios de una Oficina Municipal de Información y Turismo, siendo entonces ambos servicios compatibles y a mi me daba la oportunidad comercial de que si una persona venía a solicitar información turística del Puerto, como por ejemplo donde había un Hotel, ésta persona podría ser un potencial cliente mío, ya que después de facilitarle la correspondiente información le ofrecía también mis servicios inmobiliarios en alquiler o compraventa y ello me dio unos magníficos resultados de captación de negocio, en ésta Agencia tuve trabajando de empleado a Gaspar Perea (hoy Agencia Bahía) y también a Ignacio Prieto (antes, Director del Club el Buzo y el Cangrejo Rojo)»

La Oficina de Turismo de verano, en Valdelagrana, al poco de su inauguración.

CENTRO DE INICIATIVAS DE TURISMO. (CIT).
Juan Luis fue cofundador del C.I.T. (Centro de Iniciativas de Turismo), siendo presidente honorario el alcalde, Fernando T. de Terry  y nuestro protagonista vicepresidente ejecutivo. Esta entidad estuvo auspiciada por el Ministerio de Información y Turismo y fueron precursores de los Patronatos de Turismo y Delegaciones Municipales, con participación del sector empresaria. Tuvieron bastante actividad promocionando El Puerto «--En  representación de nuestra Ciudad acudí a la Feria Inmobiliaria de Colonia en Alemania, para presentar el proyecto y maqueta del puerto deportivo Puerto Sherry.»

Oficina de Costa de la Luz en la plaza de Isaac Peral.

Oficina de Costa de la Luz en El Manantial, hoy se encuentra una peluquería.

Al poco tiempo, y dado que también fue un agente pionero en Valdelagrana, tuvo la oportunidad de formar parte de una sociedad promotora en la que se encontraba también Juan Galvez, adquiriendo una parcela de 20.000m2 en primera línea del Paseo Marítimo construyendo el Complejo Vigalpe 500 de ocio, comercial y de viviendas. El acrónimo VIGALPE se corresponde con las siglas de Viviendas, GAlvez y PErles.

VISTAHERMOSA: VERAMAR.
Juan Luis se sentía un arquitecto frustrado al que le gustaba mucho el diseño y la construcción, --tiene una hija Arquitecto en el Corte Inglés de Banús--. En los años setenta del siglo pasado conoce al aparejador  Ramón Sicre Buenaga, quien había venido a nuestra Ciudad para trabajar en el Ayuntamiento como Aparejador Municipal; pero pronto dejó lo público por lo privado y ambos formaron junto a un arquitecto de Jerez una nueva sociedad promotora que se dedicó de forma intensiva a la construcción de chalets y Conjuntos Residenciales de viviendas en Vista Hermosa que estaba en pleno auge y desarrollo inmobiliario, construyeron y promovieron 4 Conjuntos de Casas Adosadas VERAMAR, 1.2.3.4 y también unos 50 chalets unifamiliares de alto nivel, en la que los socios vivieron durante algún tiempo.

Las promociones Veramar, en Vistahermosa.

La actividad como socio promotor la desarrolló independientemente de la Agencia Inmobiliaria donde nunca tuvo socio alguno, habiendo llegado a tener abiertas tres Agencias simultáneamente:  Plaza de Isaac Peral, Valdelagrana y El Manantial.

NUEVA VIDA EN MARBELLA.
Tras esta primera etapa de 15 años de frenética actividad, «Hubo un momento en que mi inquieto carácter me equivocó creyendo que El Puerto ya me venía pequeño y necesitaba nuevas inquietudes en el Sector Inmobiliario, por lo que decidí,  en 1978 darme una vuelta por Marbella que era ‘otro mundo’ y me deslumbró la calidad y altísimo nivel de las Agencias Inmobiliarias que allí había». Decidió entonces abrir una Agencia en Marbella y durante dos años estuvo a caballo entre ambos lugares, hasta llegar a desprenderse de las agencias, propiedades  y negocios en El Puerto y definitivamente establecerse con su familia en Marbella donde lleva viviendo 34 años.

...continúa leyendo "1.552. JUAN LUIS PERLES GINER. Agente y promotor inmobiliario."

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