Agustín Merello nace en El Puerto el día de los Santos Inocentes de 1942, el 28 de diciembre, en la calle Luna, 40, en el edificio donde hoy se encuentra el Banco Español de Crédito. Hijo de Agustín y Dolores, nuestro protagonista Agustín, fue el primero de seis hermanos: Rafael, Dolores, Álvaro, Carlos e Ignacio. La familia se fue a vivir mas tarde a la Hijuela del Tío Prieto, en el campo de la Hermanas Rioja. Entre 1949 y 1951 se fueron a vivir al Caserón de los Lasaletta, donde hoy está “Oh Puerto». Era sobrino del poeta universal Rafael Alberti. Estuvo en el Seminario de San Telmo de Sevilla, durante dos años.
Con apenas quince años, en 1958, ya escribía en el desaparecido bisemanario “Cruzados, que editaba la Acción Católica y colaboraba con Pepe Morillo y Hortensia Renedo en la Emisora de Radio del Instituto Laboral, Radio Puerto. Junto a Fernando Gago creando una especie de sociedad juvenil denominada PRAF (Producciones Radiofónicas Agustín y Fernando) que era la que “producía” los programas; aunque, todo hay que decirlo, hasta que Agustín no descubre la magia de la radio por dentro, tenía aversión a la misma. Allí colabora, también, junto con Mari Pepa Nogués, Juanita Salas y María Teresa Renedo. Y sería además, a través de la radio, como conocería a la que sería su mujer, Kitty Pastor.

Agustín, al micrófono, en la elección de Miss Veraneante, conduciendo el acto en el Club Náutico. A su izquierda, Manolo Pico y a su derecha, Ricardo Carrero.
También, de pequeño, Agustín maquetaba, escribía, dibujaba, un periódico para sus amigos más íntimos, actividad precursora de cual sería su vocación. Además, a sus íntimos amigos, les leía su producción poética -sus poemarios juveniles- y éstos habían de adivinarle si la poesía estaba escrita de día o con la calma del conticinio, con la calma del silencio de la noche.

Producciones Radiofónicas Agustín y Fernando (PRAF) un a modo de sociedad formada para las presentaciones, para Radio Puerto y hasta para las fiestas del Club Náutico de la que Gago era el Delegado Festejos en los años sesenta del siglo pasado.
CONCURSO REDYGOL
Agustín Merello, organizó y presentó el concurso Red y Gol (REDYGOL) partiendo de la misma filosofía del por entonces popular programa televisivo Cesta y Puntos que presentaba Daniel Vindel a mediados de los años sesenta del siglo pasado. Participaron alumnos y alumnas de bachillerato de los distintos colegios de la ciudad. Los partidos se celebraban los fines de semana en el Salón de Actos del Instituto Laboral y las hinchadas respectivas de los centros intervinientes daban colorido al concurso que se mantuvo durante los años 1967 y 68. Cruzados, por aquel entonces, daba buena cuenta de las eliminatorias, resultados y ganadores. Los campeones y subcampeones de las dos ediciones fueron agasajados por firmas comerciales y con una una excursión a Ceuta. (El pequeño Agustín Merello, en la desaparecida fuente del Paseo de la Victoria, con seis años, con el bastón y la gorra que de pequeños pedíamos a nuestros padres para sentirnos integrados en la Feria, cuya Velada entonces se celebraba en los Jardines del mencionado Paseo de la Victoria).
DIARIO DE CÁDIZ.
Nuestro protagonista cursó estudios de periodismo y filosofía, empezando su actividad profesional en Radio Jerez y en ABC de Sevilla. Ya en 1972, con el Diario en plena expansión en la provincia, publica en Diario de Cádiz la columna titulada “El verano en su rincón”, con el seudónimo de Damasceno. Dicha columna se transformaría en “El Ruido y las Nueces”, firmada con el mismo seudónimo, primero en las páginas de El Puerto y más adelante en Cádiz, ya luego con su nombre, o más adelante cuando ocupara el puesto de primer Delegado del Diario en el Puerto con “La Fuente de las Galeras».

Agustín Merello, con su tío Rafael Alberti Merello, el 24 de mayo de 1977, en el Talgo procedende de Madrid en el que acompañó y entrevistó al poeta Rafael Alberti en su regreso a El Puerto, tras 46 años de ausencia.

Con el Conde de Barcelona, en el yate Giralda.
Es en 1975 cuando entra definitivamente a trabajar en el Diario, donde pasó por todas las secciones, de forma especial por las de ámbito local, siendo responsable de diferentes áreas informativas. Fue informador político, actividad que desarrolló durante los años de la transición política española.

De izquierda a derecha y de arriba abajo, Pedro Ríos, María José Sánchez, Agustín Merello, Diego Mora, Fito Carreto, José Joly Martínez de Salazar, Manuel de la Peña y Enrique Alcina.
LA DELEGACIÓN DE EL PUERTO.
En 1988 el Diario abre la primera de las Delegaciones en la provincia y la de El Puerto, de la que hizo veinte años de su inauguración el pasado 2008, fue dirigida magistralmente por Agustín hasta que, en 1990 pasó a desempeñar el puesto de Redactor-Jefe. Agustín supo insuflarle a la Delegación de El Puerto el espíritu del periodismo clásico que no desaparece, con certeros comentarios a la actualidad esu columna ya citada de “El Ruido y las Nueces”. Así como información veraz, y crítica cuando era necesario, a la par que entusiasmo en los proyectos de futuro de El Puerto. Casualidades de los números, el 91 es el de la calle Larga donde se encuentra la Delegación, y el del año que se lo llevó la Parca a escribir crónicas de la actualidad del Más Allá.

Compañeros del Diario, en Cádiz, Emilio López Mompell, José Antonio Pérez Sauci, Agustín y Paco Perea.
Agustín nos dejaba hace ahora justamente 18 años, en la madrugada del 25 de abril de 1991, joven, con 48 años, en el Hospital Naval de San Carlos, después de sufrir una cruel enfermedad --previamente pude hablar con él en una clínica de Pamplona--. Estaba en posesión de la Cruz del Mérito Naval. Sus restos fueron incinerados y sus cenizas fueron esparcidas, por su expreso deseo, en aguas de la Bahía de Cádiz.
Las cenizas tienen alas
y las de Agustín Merello,
vuelan sobre el mar y cantan.
(Francisco Montero Galvache).

De izquierda a derecha, Rafael Alberti, José Ignacio Buhigas, Agustín Merello y desconocido. En segundo término a la izquierda, Rafael Gómez Ojeda y al fondo, Mario Peluffo, en el Salón de Plenos del Ayuntamient.
JOSÉ IGNACIO BUHIGAS
Recuerda José Ignacio Buhigas, Archivero Municipal y colaborador de siempre del Diario que «Desde el primer día de la Delegación en El Puerto, Agustín Merello nos cautivó con su recuadro “La Fuente de las Galeras”. Volvía a tener a su ciudad como universo donde desarrollar su pasión por comunicar y en El Puerto quedó decantada la plenitud de su ejemplar trayectoria de integridad intachable. Asumió el compromiso de plantarse con su voz cada mañana en el foro diario de la ciudad y proponer una mirada sobre la actualidad que iba más allá del impersonal lenguaje periodístico y la acercaba, no limitándose a “mostrar la noticia” sino demostrando por qué era importante. Hacía entonces 14 años que se había separado de su personaje “Damasceno”, al trasladar a Cádiz el ámbito inicial de su recuadro protuense “El Ruido y las Nueces”, y muchos mas que lo había hecho de otros como “Alfa Mi” de su entrañable “Cruzados”. Pero esta vuelta a sus orígenes iba a permitirle retomar aquellas divagaciones que tan hondo calaban a fuerza de sencillez. Cambió el título por el de “La Fuente de las Galeras» y, con su nombre por delante, mantuvo en el fondo el credo que lo inspiraba. [...] Aquellas palabras de Agustín, bandera de una información valiente, sin remilgos ni dobleces, que fueron la mejor veta que alimentaba su fuente y aliento de la delegación, siguen ahora --”lejanas” y “vivas” como los retornos albertianos-- ofreciéndose ilusionantes frente a la bochornosa y decepcionante tristeza de una tan extendida prensa lacayo de los poderes.»

Con Felipe González, Secretario General del PSOE, a su izquierda Germán Álvarez y a la derecha, Agustín.
ASOCIACIONES Y DISTINCIONES.
Vicepresidente de la Asociación de la Prensa de Cádiz, fue uno de los fundadores de la Agrupación Cultural Portuense “Medusa” y perteneció a la Academia de Bellas Artes “Santa Cecilia”; también a la gaditana Cátedra Municipal “Adolfo de Castro”, a la Asamblea Amistoso Literaria de “Jorge Juan” y al Instituto Español Sanmartiniano. Estaba en posesión del Premio Nacional de Periodismo con motivo del Díade las Fuerzas Armadas 1981 y entre otras distinciones ciudadanas y de diversas entidades e instituciones, poseía la Cruz al Mérito Naval, concedida en 1983.
Cuando ingresó en la plantilla del Diario se trasladó a Cádiz capital junto con su mujer Kitty Pastor Ávila, en cuyo domicilio nacerían sus hijos Agustín y Kitty que es también periodista. Fue miembro del Comité de Empresa del Diario en alguna etapa de su vida profesional.

Agustín, entrevistando al que fuera obispo de Cádiz, Monseñor Dorado Soto.
PERIODISTA CRISTIANO
Su faceta de cristiano y periodista la ejerció pregonando entre otras a la patrona, la Virgen de los Milagros, en 1988 y ese mismo año el Centenario de los Marianistas en Jerez. El año anterior, en Cádiz, pregonaría a la patrona de la capital, la Virgen del Rosario. También anunció la Semana Santa en nuestra Ciudad en 1990 y, un año antes en Algeciras. Pronunció, igualmente, el pregón a la Virgen de la Esperanza de la cofradía gaditana de Nazareno del Amor en 1990. La hermandad gaditana de “La Borriquita” le entregó a su familia el galardón “Emilio L. Bartús”, que no pudo recoger por su trágica desaparición.

Con Santiago Carrillo, Secretario General del PCE.
Leer un artículo retrospectivo de Agustín es, como afirma su compañero y amigo Emilio López Mompell: “retroceder treinta años en la realidad cotidiana de aquel Puerto de Santa María, desde la limpia óptica del portuense, periodista y cristiano, con la verdad por delante, ese valor moral en el que decía que había que insistir, ‘porque la demagogia y la dictadura están en permanente estado de amenaza y, de hecho, nos castigan con la mentira, la calumnia y el engaño’”.

Con Manuel Chaves, Ministro de Trabajo socialista.
NADA NUEVO BAJO EL SOL
“Siempre nos ha gustado guardar todo aquello que, en el momento determinado de su aparición, hemos creído de possible interés algún día. Eso nos ha supuesto rellenar estanterías y más estanterías de papeles manuscritos o impresos, de nuestra un poquitín ya larga vida de aprendiz de periodista. La verdad, muy pocas veces hemos hecho uso de ese ingente archivoque tiene algo de ‘vanidoso’, muy poco de práctico y una barbaridad de polvo.
Pero llega un día en que es necesario exhumarlo, porque poderosísimas circunstancias nos obligan a dejar libre los estantes ocupados, y empezamos a resolverlo todo, a reencontrarnos viejas historias que nos llenan de alegría, a veces; otras, nos ponen de un tristón subido; algunas más, nos sumen en la indiferencia más cruel. De cualquier forma, pasan los recuerdos como en una película rancia que tiene defectuosos el dentado y se atasca.
No hemos podido resistir la tentación de realizar el cambio sin asomarnos a aquello con olor a humedad, los bordes ocres y, en los manuscritos, la tinta desvaída, como si nos dijera adios sin possible hasta luego. En un pedazo de papel, una hoja mal arrancada de un cuaderno de rayas, pudimos leer un poema, que tuvimos hasta la osadía de estamparle al pie una ostentosa firma, y la fecha: 1956. Nos pareció algo de ayer mismo y, a la vez, algo de siglos atrás. El verso contenía una correctísima métrica –seguramente estábamos entonces con lo de la preceptiva literaria-, que impidió un desarrollo de la idea con toda probabilidad, ya que apenas si llegábamos a esbozarla, al menos a nuestras entendederas actuales.
También descubrimos nuestros programas de radio, los que con illusion rayana en lo imposible hacíamos en Radio Puerto, sin medios apenas; pero que lograron, entre otras cosas, fuertes sumas de dinero en favor de los damnificados cuando las inundaciones de Sevilla, por ejemplo. ¡Que tiempos! Parece que estamos, en todo lo alto del entonces Instituto Laboral, microfono en mano, con Pepe, Fernando, Hortensia, Javier… Y el teléfono que se ponía ronco y la emisora que nos reventaría de un momento a otro.
Y abrimos las revistas ‘Cruz de Guía’ y los ‘Cruzados’. Con la colección del bisemanario local nos hemos llevado horas y horas, releyendo, sonriendo, alegrándonos, entristenciéndonos al fin.
Nos van a perdonar tanta evocación. En realidad no lo queríamos. Nos hemos dejado llevar estúpidamente por los recuerdos, cuando nuestra pretension era la de sacar a relucir cuantas coincidencias hemos hallado entre los que por entonces escribíamos y lo que ahora, aquí, escribimos día a día. Domo el cupo ha quedado cubierto, les prometemos en próximas ‘nueces’ traer algunos ejemplos. Nada hay nuevo bajo el sol…”
Damasceno" (Agustín Merello). Diario de Cádiz. 10 de marzo de 1974.
LIBROS DE ARTÍCULOS DE AGUSTÍN
Agustín Merello trazó la vida de El Puerto y Cádiz a través de sus artículos, como el de más arriba. Reclamó a los políticos una mayor concienciación de los problemas de la ciudad, que pisaran sus calles para que aprendieran a través de sus baches lo que ocurría dentro de los barrios. Defendió la lucha por la autonomía andaluza y se paró a escuchar a aquellos a los que, durante la dictadura, nadie dio la voz. La Academia de Bellas Artes Santa Cecilia editó una selección de artículos en el año 2004 y la Quorum Editores en el año 2006, una nueva selección efectuada por Ana Rodríguez-Tenorio, Jesús Collantes, Emilio López Mompell y Carmen Morillo, ambos con el título de 'El Ruido y las Nueces", libro que aparece en la ilustración de la izquierda.
Agustín era un ser inmensamente bueno. Su humanidad traspasaba limites insospechados, haciéndonos participativos e importantes ante una sociedad mucha más preocupada por las apariencias que lo que realmente atesorábamos en nuestro interior…

Con el desaparecido escritor Fernando Quiñones y el mar de Cádiz al fondo.
PREMIO DE COMUNICACIÓN «AGUSTÍN MERELLO»
La Asociación de la Prensa de Cádiz y UNICAJA, con el ánimo de hacer honor a la memoria y los valores del periodista porteño Agustín Merello, han convocado ya la XVIII edición del Premio de Comunicación que lleva su nombre para distinguir a profesionales de la información, entidades e instituciones que destaquen por sus valores periodísticos y humanos en el desempeño de su labor. El Premio Agustín Merello de la Comunicación está dotado con 12.000 euros y un diploma acreditativo diseñado por Rafael Alberti y entre otros lo han obtenido la Casa de los Periodistas de París, los periodistas Fernando Orgambides, Antonio Burgos, Colectivo de Periodistas del País Vasco, Francisco Lobatón, Matías Prats, Iñaki Gabilondo, Juan Luis Cebrián, Salima Ghezali, José Saramago, Lorenzo Milá y Fran Lorente, Carmen Sarmiento, Manuel Rivas, Raul Rivero y Ali L’Mrabet, Luis del Olmo, César Antonio Molina y Augusto Delkáder han sido los anteriores ganadores del Agustín Merello.


Por el programa de José Prudencio muy vinculado con nuestra Ciudad por estar casado con una vecina nuestra, Susana González Borrás y por sus colaboraciones tiempo atrás con Tele Puerto, han pasado entre otros porteños, Javier Ruibal, Tily Santiago, Julio Rivera Cross, Raquel Zarazaga, José María García López, Lola Caballero, Charo Troncoso (fue profesora de literatura en el Instituto Juan Lara), Enrique García Máiquez, Carlos Benjumeda y está previsto que desfilen por el mismo otros paisanos nuestros tales como Ángel Mendoza, Muñoli, Verónica Pedemonte, Juan Manuel Gallardo Bernal, Luis Suárez, Faelo Poullet, etc. (En la fotografía, la porteña Susana González Borrás, esposa y compañera de José Prudencio).
Victor Bellvis Acosta --Belva-- nace en El Puerto el 13 de julio de 1985. Hijo de José Ignacio y Carmen, porteño y jerezana, es el segundo de dos hermanos y nieto del conocido bancario jubilado del Andalucía, Rafael Bellvis. Vive en la calle Manuel Álvarez, 44, pegado al coso taurino, a una de sus grandes aficiones: el mundo de los toros. Tiene un perro, de nombre Henry, que lleva con la familia once años. Estudió primaria y parte de secundaria en el Colegio SAFA-San Luis, terminando sus estudios de bachillerato en el Instituto “Pintor Juan Lara”. En la actualidad estudia Ciencias Empresariales en Jerez de la Frontera. Satisfecho de los estudios que está llevando a cabo, el año próximo tiene previsto terminar la carrera de grado medio en Inglaterra, en la Universidad de Wolverhampton, con una beca Erasmus. (Victor, con su Cannon reflex, en el burladero de fotógrafos de la Plaza Real).
Victor, no tiene antecedentes familiares en el mundo de la fotografía. Su afición a la Semana Santa le hace entrar en el mundillo de los objetivos y las cámaras, empezando en el año 2004 con una cámara réflex de carrete, de forma autodidacta y agradeciendo los consejos de los profesionales que va conociendo, con los que llega a entablar una relación de amistad.
Apasionado tanto de la fotografía cofrade como de la taurina, colabora con la web taurina
DISTINCIONES SEMANA SANTA.


Dicha empresa era valenciana y se encargaba del suministro de intendencia de los ejércitos de Tierra, Aire y Marina de Guerra, así como a las prisiones. Se mudó posteriormente junto a su familia a una casa al lado del antiguo penal de El Puerto, edificio que no existe en la actualidad.
Fernando Durán Rey es hijo del Cuerpo. De la Guardia Civil. Nació en Cádiz en 1952 y, diez años después a su padre lo destinan a Tarifa --aquellas vistas del Estrecho y Tánger al fondo--, donde se va a vivir dos años hasta que, a la edad de trece se vienen a vivir a El Puerto un domingo de enero de 1965. Conserva un pedazo de cada sitio donde ha vivido. Con 45 años en El Puerto, Fernando asegura que «me siento de donde al abrir una ventana me encuentro a gusto. Llegaron con el camión de las mudanzas, de Viuda de Requejo. Fernando recuerda la primera impresión que se llevó de la Ciudad al leer en la Avda. de la Estación (antiguo Camino de Urda), el letrero que anuncia en una de las antiguas bodegas de Terry reconvertidas hoy en viviendas, que El Puerto es “Cabeza de Partido Judicial”, algo que no entendía con aquella edad. Vinieron a El Puerto por seis meses y aquí redescubre otro tramo de mar Atlántico -encerrado en la Bahía- desde el acantilado de Fuerte Ciudad, donde se encontraba el Cuartel de la Guardia Civil al que es destinado su padre, en principio para seis meses. «Allí supe que yo quería morirme en El Puerto», afirma.
Los olores de aquel lugar: retama, arena, mar y otros, entre los que se encuentra una planta que huele a regaliz y que él pone en los “Nacimientos” (lantana o “meao de gato”), quedaron fijados en su memoria olfativa.




FERNANDO Y EL PERIODISMO.
LA HISTORIA DE UN TRANSGRESOR.
Fernando lo deja claro: «Yo empecé a transgredir en 1978, cuando no se podía ser un transgresor. Le eché genio a la vida con 27 años, cuando me hago dueño de mí. Mi madre no se pudo equivocar pariéndome, y yo me esfuerzo por gustar» y abunda: «Me han hecho ser un transgresor, pero tengo un desdoble de personalidad controlado», habla este Fernando convertido en una especie de Juan Luis “Sabio Tarifa”, que bien pudiera, a pesar de su timidez no aparente, interpretar monólogos ante pequeños auditorios que, sin lugar a dudas, se le entregan. Y lo mismo puede contar verdades que mentiras, interpretándose a si mismo o reinterpretando a su personaje. Eso si, no entiende el Carnaval en la calle: «Me agobian las masas». (En la fotografía, a caballo de regreso del Rocío).

D. Enrique Bartolomé López-Somoza nació, circunstancialmente, en Málaga el 29 de enero de 1926 y falleció el 16 de marzo de 1998, hace mañana lunes once años. Pero D. Enrique nace oficialmente para El Puerto en 1952, año en el que es nombrado Profesor Titular del Ciclo de Geografía e Historia en el Centro de Enseñanza Media y Profesional en nuestra Ciudad, aunque ya le era familiar El Puerto desde un tiempo anterior, cuando conoció a la que sería su mujer, Elisa, haciendo las milicias universitarias. Es aquí donde contrae matrimonio con la porteña Elisa López-Quevedo con quien tuvo tres hijos, Enrique, Santiago y Juan Ignacio. A su llegada a El Puerto vivió en el Egido de San Juan, junto a la finca del Manco Guindate, en la casa conocida como de Santa Ana, propiedad de D. Manuel Rubín de Celis -paralítico que usaba un carrito de madera de caoba y que tenía una gran biblioteca, donde por cierto vivió también a su llegada Manuel Martínez Alfonso-. Con posterioridad ocupó uno en los chalecitos de los profesores del Instituto de la Rotonda de La Puntilla, hasta su fallecimiento. El mayor de sus hijos, Enrique, abogado en ejercicio y colaborador habitual de Diario de Cádiz, está terminando la biografía que D. Enrique dejara inacabada por su triste desaparición. (En la fotografía, D. Enrique en un acto en el Colegio de Espíritu Santo, del que fue organizador y benefactor).
EL PADRE DE D. ENRIQUE Y LA INSTITUCIÓN LIBRE DE ENSEÑANZA.
En las memorias que D. Enrique dejó a medio escribir –y en las que su hijo Enrique está trabajando y recopilando, base importante de esta nótula-, describe sus primeros años estudiantiles aprendiendo a leer con su padre cuando le enseñaba con los periódicos ‘La Voz’ y El Sol’. Comenzó su andadura estudiantil en el Colegio de ‘Las Francesas’ de la Calle Santiago de Valladolid, cuando contaba cinco años de edad y con su madre recién fallecida. En ese colegio estuvo hasta los siete años, que se fue a vivir con su tía Eloisa (hermana de su madre) que ejercía de maestra en Madrid, y se matriculo en el colegio ‘Ruiz Zorrilla’ en la Ronda de Toledo. Un año después pasa al Instituto-Escuela en los Altos del Hipódromo, al final de La Castellana, donde hoy se encuentra el ‘Ramiro de Maeztu’. Con veinte años se matricula en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense, licenciándose en Geografía e Historia (Sección de Historia de América) en el año 1951.



PERIÓDICOS Y PUBLICACIONES.
Entre sus publicaciones se encuentran: ‘El viento de levante en el Puerto’, ‘Orígenes histórico legendarios de los núcleos de población de la Bahía de Cádiz’ y ‘La Carta Puebla de El Puerto de Santa María’, entre otros. En la Revista de Historia de El Puerto del Aula de Investigación Histórica 'Menesteo', publicó: “Diario del viaje del piloto mayor Diego Thomas de Andia y Varela a las costas de Patagonia (1745-1746)” y “Notas para una historia de El Puerto de Santa María en el siglo XIX” (El periodo 1800-1814), “Documentos y libros relacionados con América (1560-1899) de los fondos del Archivo Municipal y de la Biblioteca Pública Municipal de El Puerto de Santa María”, «Apéndice a "Documentos y libros relacionados con América (1560-1899) de los fondos del Archivo Municipal y de la Biblioteca Pública de El Puerto de Santa María”», «Medidas higiénico-sanitarias de la administración municipal de El Puerto de Santa María en la prevención y tratamiento de la viruela (1805-1891)». Además tiene escritos numerosos textos inéditos sobre política, sociología, geografía e historia. (En la ilustración, Carta Puebla del Gran Puerto de Santa María. D. Enrique hizo la transcripción de la copia del S. XVI del privilegio rodado por el cual Alfonso X otorga a Santa María del Puerto carta-puebla fundacional, fechado en Sevilla, 16 de diciembre de 1281. Papel 310x210 mm. 2 folios completos y medio. Archivo Municipal de El Puerto de Santa María. Curiosidades nº 2.)


Como muestra de su ser de hombre de bien, estas fueron las últimas frases que pronunciara el día que fue homenajeado por su jubilación en 1991, hace ahora, 18 años, publicándose el libro que se muestra a la izquierda de este texto:
"Recordar es volver a vivir. Recordar a D. Enrique es hacer que volvamos a tenerle presente, si es que en algún momento se nos fue de la memoria, siguiendo sus enseñanzas y su ejemplar proceder.
Tily Santiago Cossi abrió los ojos a la luz de la Plaza del Castillo, pues aunque nació y vivió en la calle Alquiladores, 9, casa de sus abuelos maternos, el dormitorio de sus padres, cuando se paría en las casas, daba a la histórica plaza el 21 de noviembre de 1960, que es la fecha de su nacimiento. Es la mayor de cinco hermanos, hija de Manolo y Matilde -Matildina- de quien hereda el familiar y señalado nombre de Tily. Le gusta reflexionar sobre el alma que, afirma, tiene El Puerto, esa que todavía “no hemos matado del todo” un Puerto “en coma que necesita un líder que recupere lo que queda de casco antiguo”, y abunda: "No hace falta hacer experimentos; podría valer el modelo de Cádiz de recuperación de casas y palacios que se caían y hoy están salvados para el disfrute de quienes vengan detrás".
recover what’s left of the old town”. She goes on to say that “There’s no need to do experiments; the Cádiz model of salvaging houses and mansions which were falling down and today have been recovered for the enjoyment of future generations could be used”. 













1969, aunque se imprimió, nunca salió a la calle. Fue secuestrado por la Delegación Provincial de Información y Turismo cuyo delegado aquel entonces en Cádiz era Rafael Landin Carrasco, a quién dos años mas tarde, la Corporación Municipal, por su colaboración en la campaña de solidaridad con los porteños desfavorecidos “Navidad con Amor”, le concedía la medalla de oro…
movimientos de acción social, sin embargo, con la escalada de la Guerra, en claro contraste a su trayectoria anterior, toma otros derroteros de carácter exclusivamente espiritual, a pesar de que la idea no fuera compartida por muchos sacerdotes rurales y urbanos que convivían día a día en medio de un pueblo con las heridas recién abiertas.
La sección ‘Nosotros el mundo’ era conducida por José Ignacio Buhigas Cabrera. Se trataba de breves comentarios sobre información internacional que grababa de los distintos partes informativos de la radio y posteriormente tecleaba para su publicación. Años más tarde la recuperarían Agustín y Pepe Buhigas para Diario de Cádiz, permaneciendo dos años como sección en las páginas de Diario de Cádiz. Las trágicas muertes de Martín Luther King y Robert Kennedy en abril y junio de 1968 respectivamente, fue el gran referente para crear la sección ‘Nosotros el mundo’. No les daría tiempo, por el cierre prematuro, del medio, de contar la llegada del hombre a la Luna. (En la fotografía, José Ignacio Buhigas Cabrera, en una fotografía perteneciente a la colección de T.S.C.)
Si bien es cierto que la Junta Interparroquial de Acción Católica del postconcilio compuesta por: Domingo Luis Renedo Fernández, José Adame Vázquez, Manuel Buhigas Cala, Rafael Caballero Bonald, José Luis Álvarez Sevilla, Antonio Ojeda, Rafael Tejada, Vicente Terrada, Manuel Lagares y Antonio del Cuvillo Jiménez, que figuraba como Director de la publicación por ser Presidente de Acción Católica, favoreció que un grupo de colaboradores formado por personas de distintas edades y de las más diversas condiciones sociales como estudiantes, trabajadores, profesionales y jubilados, capitaneados por el cariño y la entrega de un hombre como Agustín Merello, hicieron posible que una Hoja Parroquial se convirtiera en un medio de comunicación social. El cierre de Cruzados supuso para todos un duro golpe y de manera especial para Jesús María Serrano, que desde niño se impregnó del olor de la tinta y de los ajetreos de la imprenta pero cuya corta edad impidió ver sus versos y poemas en las páginas de Cruzados. (En la fotografía, Agustín Merello del Cuvillo, imagen perteneciente a la colección de Kitty Pastor).
‘Fintas callejeras’ sección de Agustín Merello y que colaborara también en su confección José González Montaño. Una de las secciones más temidas por los cargos públicos y religiosos de aquella época. Comentario con cierta acidez sobre las injusticias sociales y olvidos de los munícipes del Ayuntamiento. Se daban prisa en solucionar desde la Corporación Municipal los desaguisados, como por ejemplo las Fintas Callejeras del último número: ‘Más que nuestra veterania, más que nuestra estadística, quisiéramos conmemorar nuestra eficacia’ ‘Y ahí le duele; o no conseguimos hacernos oír, o nuestra voz es tímida o… tal vez abunden mucho los sordos’ ‘Algunos, hasta pensarán que estamos de luto; pero no lo crean: las apariencias engañan.’ Esta última Finta Callejera, sin pretenderlo Agustín, fue una premonición de lo que iba a suceder una semana después.
El autor de esta nótula, Antonio Carbonell, recibió en su domicilio la visita de la ‘autoridad competente’ que por aquel entonces desde las altas esferas, locales y provinciales recibieron las oportunas consignas debido a que varios artículos, entre ellos, ‘Fintas callejeras’ ‘La Propiedad’
Pero sobre todo gratitud, sin ningún género de duda, de la misma manera que lo hubiera hecho Agustín Merello, a IGDAG, la imprenta donde se editaba Cruzados, de Domingo Luis Renedo Fernández, a quien en mas de una ocasión le costó el dinero que Cruzados saliera a la calle. Y como no, a José Fernández, Eduardo Maza Carmona, Vicente Utrera Caro, Antonio Albaiceta Revuelta José Cabrera, Antonio Pérez, Antonio Rodríguez López y los Gravan, padre e hijo, cajistas, maquinistas y personal de IGDAG que hicieron también posible ‘Treinta años y nuestro número tres mil’.
Además de los colaboradores, articulistas y reporteros, Cruzados contaba con una reducida cartera de clientes que se anunciaban en aquella década de los años sesenta. Se superaban en los suplementos dedicados a la Patrona que gracias a ellos se financiaban. ‘Muebles metálicos García Aspera’, ‘Fernández Prada-Seguros Generales’, ‘Frutería Casa Lolete’, ‘Cuvillo, Fino C, Oloroso Sangre y Trabajadero’, Salvatierra Radio’, ‘Osborne’, ‘Asesoria General de Empresas Jiménez’ ‘Transportes Viuda de Requejo’… Antonio Carbonell Lopez.
El pasado jueves, cerca del mediodía, tuve ocasión de presenciar como, un muchacho en trance de ahogarse en el Canal, era salvado por la rápida y eficaz intervención de unos barqueros. El hecho no es nuevo. Diríamos que es algo que se repite con frecuencia todos los veranos. Diríase también que la cosa carece de importancia, que cualquiera es capaz de auxiliar a un semejante que esté en peligro. Tal vez. Pero el caso es que, providencialmente, los barqueros ‘estaban allí’, como están en otras muchas ocasiones. Y es que por ‘estar allí’ una persona salvó su vida. Sin pensamos un poco, la cosa nos parecerá mas importante de lo que habitualmente nos creemos. Invito a los lectores a que lo hagan. (30 de julio de 1965). 
El periodista porteño José Miguel Vicente Navarro nos dejaba silenciosamente, de noche, en la madrugada del miércoles 3 de febrero de 2009 -hace un mes- en su domicilio, después de sufrir una recaída en la delicada enfermedad que lo aquejaba desde hacía ya tiempo. La última vez que le vi fue justo antes de las pasadas Navidades: --«Aquí estamos luchando contra la enfermedad, echándole valor». --»Venga, José Miguel, que tu puedes». Y él sonreía, siempre sonreía... José Miguel Vicente era un profesional al que querían en El Puerto y su último trabajo lo desempeñó en el periódico de Internet
Esto escribía, al enterarse de la noticia, el Jefe de Televisión del Grupo Joly, Francisco Andrés Gallardo, 



’LA VOZ DE LA BAHÍA habla hoy por primera vez. Y sus palabras iniciales han de ser para lanzar a estos cuatro vientos nuestros, orlados de espumas y de gaviotas, la cálida voz de nuestra llamada. Nuestro periódico quiere ser de todos. No es el manifiesto de un grupo determinado, el portavoz de una bandería ni el estandarte de una camarilla. LA VOZ DE LA BAHÍA pretende ser esto: el micrófono de la salada claridad de espumas que rodea nuestro Puerto mariano, el registro de cada una de las varias notas de sus vientos, el altavoz que lleve a todos cuantos quieran oír, el pensamiento y la opinión de cuantos quieran hablar. Por eso no te saludamos, lector, como solo lector. Nada queremos de ti, si sólo nos lees. Necesitamos tu opinión, tu crítica, tu mensaje, tu voz. Necesitamos el diálogo contigo. Porque LA VOZ DE LA BAHÍA quiere ser voz múltiple y plural. El vehículo de la conversación, del intercambio; de la polémica, si fuera necesario. Porque hablando se entiende la gente. Y eso es lo que queremos nosotros: conocernos. Porque conocer es amar. Nuestra primera voz, debe tener, pues, este carácter de pregón. Pero también de saludo. Saludo cálido y cordial para ti, lector, a quien ya adivinamos como a nuestro amigo y colaborador. Saludo respetuoso, con afirmación de servicio, a la jerarquía de la Patria, y a quien sobre todo, después de Dios, queremos servir. Saludo fraterno, de hermano menor, a nuestros colegas de la prensa provincial, de quienes esperamos aliento y consejo. A todos con emoción, con afecto, con inseguridad balbuciente, pero con firmeza, el saludo primero de LA VOZ DE LA BAHÍA”. 













En Madrid estudia periodismo en la Universidad Complutense y termina la carrera en 1996. Los tres años siguientes trabaja en Canal+, en la sección de Deportes empezando a hacer las prácticas y tiene la oportunidad de trabajar en el exitoso programa “El Día Después” en el que participa con el conocido comentarista Michael Robinson. Cada vez que Canal+ tiene que venir a Cádiz le proponen a Diego que se haga cargo de todo y ahorrando costos por un lado a la empresa y por otro pensando en clave de emprendedor, como siempre ha sido su familia, funda la Productora Audivisual REC DIGITAL, con un socio y amigo. Estuvo vinculado a dicha productora desde 1998 hasta 2003 en el que se deshace de las acciones para dedicarse al periódico familiar, donde en la actualidad es responsable de la Hemeroteca.
Y ya en el año 2004 se hace cargo de la Hemeroteca donde ha colaborado en el proceso de digitalización de la Biblioteca del Diario. Este avance con las nuevas tecnologías hará que el Diario pueda ofrecer a la sociedad su colección completa para todo tipo de usos.
EL FUNDADOR DEL PERIÓDICO.
En Cádiz se editaron previamente 160 periódicos desde sus orígenes en el S. XVIII hasta la aparición del Diario, dedicados a temas científicos, literarios o políticos. Podemos señalar La Pensadora Gaditana, El Diario Mercantil, El Redactor General, que representan al periodismo crítico. La Correspondencia, El Peninsular, El Eco de Cadiz, El Comecio, El Nacional de Cádiz, y La Palma, como periódicos políticos. También sin olvidar La Revista Médica, en cuya "Imprenta y Litografía de la Revista Médica" se tiró Diario de Cádiz a partir de 1868, cuando es adquirida la mencionada imprenta por el fundador del Diario, Federico Joly y Velasco.
El rotativo, que salía de una imprenta ubicada en la esquina de las calles Bendición de Dios con Enrique de las Marinas, mas tarde en la calle Ceballos, suponía un cambio sustancial respecto a la oferta que hasta ese momento habían tenido los lectores gaditanos. Lejos de plantearse como un órgano de defensa de un partido político, Diario de Cádiz buscaba ser, ni más ni menos, un periódico meramente informativo, lejano de cualquier partidismo y con el claro objetivo de informar a sus lectores de lo que pasaba en la sociedad en la que vivían. Ha sido éste sin duda uno de los pilares fundamentales sobre los que se ha sustentado el éxito del Diario y su continuo crecimiento.
LAS DICTADURAS Y LA CENSURA.
INFORMAR Y EXPANDIRSE EN DEMOCRACIA
José Joly Höhr, fallecido en 1987, y Federico Joly Höhr, que murió en 1999, pasaron el testigo a la quinta generación de la familia: los Joly Martínez de Salazar y los Joly Palomino. Mientras, Diario de Cádiz sigue evolucionando. El 20 de enero de 1990 abandona su centenario tamaño sábana, que aunque es el habitual en el resto de la prensa europea en España ya no se utilizaba, y se convierte en tabloide. Todo ello con una nueva apuesta tecnológica que supone la apertura de unos grandes talleres en el Polígono del Río San Pedro, en Puerto Real, con 8.000 metros cuadrados de extensión, y equipados, entre otras, con una moderna rotativa Uniman, entonces de tres cuerpos aunque más tarde tuvo que ser ampliada por la demanda de más ejemplares y paginación. La renovación tecnológica ha sido una constante en la empresa, tanto en la Redacción como en la producción del Diario. (En la fotografía, José Joly Höhr, padre del actual presidente del Grupo de Empresas, José Joly Martínez de Salazar).
EL PRIMER GRUPO EDITORIAL DE ANDALUCÍA.
Roberto conoce El Puerto desde chico cuando su padre lo llevaba en el Vapor por la Bahía de Cádiz y hacían juntos alguna que otra incursión por nuestras bodegas; tal vez allí pudo conocer que nuestros vinos, tomados con moderación, tienen virtudes terapéuticas y son remedio para algunos males. Como ya he escrito en alguna ocasión "el consumo 
Nuestro protagonista es licenciado en Ciencias de la Información por la madrileña Universidad Complutense, comenzando su carrera profesional en Radio Nacional de España (RNE) tras haber trabajado en periódicos y emisoras locales de Madrid como Radio Oeste y Madrid Hoy. Después de un periodo como redactor en el semanario CAMBIO16 forma parte del equipo de Jesús Hermida en el primer programa matinal de Televisión Española (TVE), donde aprendió con ese gran monstruo de la comunicación.
En 1989 trabaja como corresponsal en Madrid de Canal Sur Televisión donde cubre las campañas electorales de Adolfo Suárez (1989), Felipe González (1993) y José María Aznar (1996). Tras dirigir y presentar el informativo nocturno en Sevilla durante 1990, es nombrado Delegado de Canal Sur en Madrid durante seis años. En esta etapa destaca su labor como enviado especial a Estados Unidos donde cubrió la campaña electoral que llevó a Bill Clinton a la Casa Blanca y las visitas del Presidente del Gobierno y de SS. MM. los Reyes de España. También informa de cumbres bilaterales en Alemania, Francia, Gran Bretaña, Marruecos, Portugal, Moscú y en Bosnia durante la Guerra en la Antigua Yugoslavia. Vamos, que Roberto ha tenido un movido periplo informativo por el mundo.
En noviembre de 1996 es nombrado Jefe de los Servicios Informativos de Canal Sur Televisión. Fruto de esta etapa son los “Informativos Provinciales” de Canal Sur TV y programas como “Andalucía Directo”. En febrero de 1998 es designado Jefe de Informativos No Diarios de Canal Sur Televisión durante dos años y medio. Tras este periodo dirige la Sección Nacional e Internacional de Canal Sur TV y cubre desde Washington las elecciones presidenciales estadounidenses del año 2000. Después de dirigir y presentar durante 5 años el programa de documentales “60 Minutos” de Canal 2 Andalucía, Roberto Sánchez Benítez dirige y presenta en la actualidad los programas “Salud al Día”, “Tecnópolis” y “Ponte a Punto” en Canal Sur Televisión. Tiene hasta un '
PREMIOS RECIBIDOS.