
El dramaturgo y director de escena José Luis Alonso de Santos, (ver nótula núm. 387 en Gente del Puerto) muy vinculado con El Puerto de Santa María, ha sido elegido el primer presidente de la Academia de las Artes Escénicas de Españ (AAEE), quien resultó elegido el pasado lunes 23 de junio en asamblea general, celebrada en la Sala Berlanga de Madrid, por una duración de cuatro años.
Otros ‘notables’ de todas las disciplinas relacionadas con las artes escénicas también han encontrado su sitio en esta directiva. En ella estarán, entre otros, como secretario general Antonio Onetti, que aún ocupa la presidencia de la Fundación de Autor, a pesar de haber presentado su dimisión en febrero; el productor Jesús Cimarro, el director José Carlos Plaza, el dramaturgo Fermín Cabal y las actrices Ana Belén y Magüi Mira.
La Academia se ha fijado una ambiciosa relación de objetivos: Dar a conocer la profesionalidad y excelencia artística de sus miembros, contribuyendo a elevar su nivel, y estimulando a través de ellos la comprensión en la sociedad del valor fundamental de las Artes Escénicas. Fomentar el progreso de las artes y las técnicas relacionadas directa o indirectamente con las Artes Escénicas. Favorecer la creación y la investigación escénica, y estimular y difundir los valores de nuestro teatro, danza y demás Artes Escénicas, estableciendo una colaboración constructiva con la Administración Pública y aquellos medios o personas con ellas relacionadas.

Algunos miembros de la junta directiva: Rodolf Sirera; Juan Ruesga, vicepresidente 3º y Departamento de Régimen Interno; Jesús Cimarro, vicepresidente 1º y Departamento Económico; José Luis Alonso de Santos, presidente; Rosángeles Valls, vicepresidente 2º y Departamento de Estudios y Actividades; Antonio Onetti, secretario general; Pilar López y Fermín Cabal. /Foto: Luis Camacho.
Promover la asistencia y el intercambio de información artística, científica y técnica entre todos sus miembros. Hacer estudios y trabajos científicos, artísticos y técnicos sobre cuestiones relacionadas con las Artes Escénicas, editarlos y difundirlos, y promover y apoyar la investigación sobre dichas materias, convocando y concediendo las ayudas que se consideren convenientes. Facilitar a la Administración Pública los informes que sobre materias relacionadas con las Artes Escénicas le sean solicitados, así como proponer a la misma las iniciativas que la Academia estime oportunas. Establecer intercambios artísticos y culturales con entidades similares extranjeras. Crear la infraestructura necesaria a fin de que la Academia tenga sus propios órganos de difusión, como son una revista y una serie de publicaciones propias, que faciliten el conocimiento de sus actividades, debates, planes, etcétera. Crear unos archivos apropiados, a todos los niveles, de material audiovisual, que recojan las distintas creaciones de los miembros de la Academia, así como todo el material oportuno para que la Academia sea un lugar imprescindible de consulta de toda la práctica escénica de nuestro país. La Academia tiene como una de sus finalidades esenciales la enseñanza, experimentación y perfeccionamiento de las Artes Escénicas. Ha de estar, por tanto, en contacto con escuelas y centros de formación nacionales e internacionales, y facilitar y promover este tipo de actividades.

Hoy presenta en la Fundación Rafael Alberti nuestro paisano Juan Villarreal Panadero 
El 6 de diciembre de 1880 'El Toreo' (Madrid) publicaba los siguientes datos biográficos del matador de toros, Luis Mazzantini, cuando este, --por vez primera-- despachaba un toro de puntas en la Plaza de Madrid. «Luis Mazzantini y Eguía es natural de Elgoibar (Guipúzcua), donde nació el 10 de Octubre de 1856. En unión de sus padres se trasladó a Italia en 1867, donde residió hasta 1870 en que regresó a España, ingresando en la servidumbre del Rey Don Amadeo de Saboya. En 1873, fue nombrado factor telegrafista de los ferrocarriles del Mediodía, y en 1878 jefe de Estación en la de Malpartida, dejando su destino en Mayo de 1880, para dedicarse al arte del toreo. Toreó por primera vez en Albacete, el año 1873, en dos novilladas organizadas por los empleados de aquella Estación, matando dos toretes. Después trabajó como sobresaliente en dos becerradas, dadas por la Sociedad de socorros de ferrocarriles, que se celebraron en Madrid en 1877 y 79». «.../... has toreado en varias plazas, entre ellas, Valencia de Alcántara, Sonseca, Villena, Jadraque, etc... Posee los idiomas italiano y francés, y tiene el título de bachiller en artes».

Posteriormente es nuevamente grabado por Antonio Mairena.. Según Alonso Núñez 'Rancapino' su abuela, 'Tia Antonia La Obispa' cantaba esta soleá con gran flamencura y es muy posible que 'La Niña de los Peines' lo aprendiera directamente de Teresita o bien de 'La Obispa' del Puerto.





Estaba para todo. Estaba tanto "para un roto como para un descosido". Los primeros de mayo, los congresos, reparto de propaganda, la pegada de carteles, la ayuda en movilizaciones de otros colectivos, o los suyos propios, u organizar las fiestas de navidad, las visitas de los jubilados alemanes, la entrega de premios o regalos para otros... Pero siempre con esa disciplina admirable, difícil de entender por las nuevas generaciones, de que lo manda el secretario general y basta, aunque previamente lo haya debatido e incluso no lo viese muy claro. ¡Vieja escuela, pero tan necesaria! /En la imagen de la izquierda, portada de la revista satírica y de humor 'Hermano Lobo', que fue secuestrada en alguna ocasión de los kioskos.











Hoy se cumplen dos años desde que nos dejara Fernando Gago, quien fuera alcalde de El Puerto, 

Me dice Juan José Téllez que habría que hacer un homenaje a Manuel Pérez Casaux antes de que sea “demasiado tarde”. Y tiene razón. De hecho, cualquier reivindicación de su figura y su obra llegaría ya, inevitablemente, tarde. Yo pienso en Pérez Casaux y considero que convendría reescribir de una vez la historia del teatro español de posguerra. Cualquier noción de independencia aplicada a la actividad escénica de aquellos años se sigue formulando hoy desde un prejuicio tan centralista (y mira que detesto esta palabra) como corto de miras, como si mientras otros se partían la cara Andalucía se conformaba con su costumbrismo gracioso de sangregorda y peineta.
Pero la posibilidad de un teatro andaluz capaz de aspirar a la universalidad sin dejar de ser andaluz tuvo en Pérez Casaux a uno de sus más firmes baluartes. /En la imagen de la izquierda, el grupo Quimera, en los años sesenta del siglo pasado.

Edward Hawke Locker era militar pero también poseía el gusto por la pintura y el arte, como así quedaría reflejado en su libro Views in Spain (1824), donde da cuenta gráfica y literaria de los recorridos que realizó en 1811 y 1813, al tiempo que cumplía su misión de entregar a Wellington, ciertos mensajes confidenciales.
A la izquierda el fragmento de texto que hace referencia al viento de Levante.