
José Valero Ballesteros ’Pit Val Bal’, nació en El Puerto de Santa María en 1983. Desde los ocho años sueña con trabajar en el mundo del cine, desde detrás de las cámaras. Obtuvo su Licenciatura en Lengua y Literatura Inglesa por la Universidad de Granada en 2007, cursando un año en la Universidad de Ottawa (Canadá), especializándose en Shakespeare y Samuel Beckett. Ese mismo año, recibió una beca del profesor ayudante en el Occidental College de Los Angeles, (California, EEUU) donde obtuvo una matrícula gratuita para estudiar Cinematografía y Estética del Cine bajo la tutoría de Broderick Fox, PhD, y Bruno Louchouarn, PhD.
MARRUECOS E INDIA. LONELY PLANET.
En 2008 después de regresar de Los Angeles, José viajó por Marruecos, donde fotografió especialmente a las mujeres y niños de las montañas del Rif, en la zona norte del país, Asilah y Tanger. Una selección de estas fotografías, junto con las realizadas el año anterior, en los que exhiben en la Casa de Porras Gallery (Granada) con la colaboración de su antigua universidad y el fotógrafo Adolfo Olmedo con el fin de recaudar fondos para la producción de un documental que se rodó en la zona de Bengala Occidental y Kolkata, en la India durante el verano de 2009. En junio de ese año, José viaja a Calcuta (India) con sus dos compañeros de trabajo Ikeya Uría y Alberto Prieto. Al mes siguiente, un grupo de cinco estudiantes europeos de medicina pertenecientes a una ONG, trabajaron en enseñar a los indús de las zonas rurales la importancia de lavarse con agua limpia para evitar infecciones por hongos y bacterias. El resultado es el documental corto Green Water , terminado en abril de 2010. Ese año una de sus fotografías fue seleccionada entre 4.000 para un calendario conmemorativo de Lonely Planet España.

Anton Khan, Marcelo Galansboard, José Val Bal con gorra, Nicole Zwiren, Elodie Cammarata, durante el rodaje de The Apology of Love. 2012.
BECA TALENTIA: NUEVA YORK Y LOS ÁNGELES: CORTOS.
Unos meses más tarde, José se ganó la beca Talentia de la excelencia académica y profesional, otorgado por la Consejería de Innovación y Ciencia de la Junta de Andalucía, que cubrió en su totalidad su Maestría en Bellas Artes en el cine en Nueva York y Los Angeles bajo la tutoría de Piero Basso AIC y Alan Myerson DGA. Durante el tiempo en Nueva York, dirigió No Hay lugar para los héroes, la historia de un hombre alcohólico de edad que se enamora de una camarera, y que mezcla actores reales con localizaciones dibujadas. En junio de 2011, con el patrocinio de Kodak, que también dirige Adiós, amor , la historia de un hombre esquizofrénico cuya novia desaparece de la noche al día. En diciembre de ese año, José dirige y fotografías Bitcho, una pieza muy corta que critica las políticas occidentales en los países asiáticos. Cursó el segundo año del Master en Cine en Universal Studios.

Durante su estancia en los Estados Unidos, fotografió a artistas callejeros: pintores, músicos, … en varias ciudades del país. De ahí surgió un proyecto para hacer un documental e incluso un corto, en colaboración con Francois Pelletir, un pintor canadiense que aparece en la imagen.
Más tarde, en junio de 2012, dirigió y fotografió de nuevo su película de tesis, Tizas, la historia de un pintor atormentado y que fue presentado en la Warner Brothers a finales de ese verano. En 2013 fotografió las películas de Eggman (dirigida por Victor Martin - Mano a Mano Productions) y el primer episodio de la primera temporada de Veer (dirigida por Dan Cantú y Seth Thygesen - Somnigram Ltd.).
José vive en la actualidad en Studio City, (California. EEUU) y se encuentra en la post-producción del documental Una piedra y una nutria, un monográfico sobre la vida del poeta Patrick Lane.
FILMOGRAFÍA. Director
'A Stone y una nutria’. Documental / Victoria, BC, Canada - 2013, en post producción. 'Tizas'. Ficción/ 15 min / Los Angeles, CA - 2013. ‘No Place for Heroes’. Ficción / 5 min / Nueva York, NY - Los Angeles, CA - 2012. 'Bitcho'. Ficción. / 3 min / Los Angeles, CA - 2011. ‘Adiós Adiós, Amor’. Ficción / 21 min / Nueva York, NY - 2011. 'Green Water’. Documental / 14 min / Kolkata, India - 2010.
FILMOGRAFÍA. Director de fotografía
‘Veer’. (1 episodio, Temporada 1), dirigida por Dan Cantú y Seth Thygesen - Piloto / Los Angeles, California. 2013. ‘Eggman’, dirigida por Victor Martin - Short / RED MX - Ontario, Canadá, 2013. 'El Retorno ', dirigida por Maggie Yu - Short / 15 min / RED MX - Fuzhou, China, 2012. 'La historia de Ah Bao ', dirigido por Shirley Hon. - Short / 10 min / 35 mm y 16 mm - Fuzhou, China, 2012. Mejor en Bad Company ', dirigida por Beatriz Gutiérrez - Corto / 16 min / rojo épico - Los Angeles, California, 2012. ‘La Apología del Amor ', dirigida por Anton Khan - Short / 12 min / RED MX - Los Angeles, California, 2012. 'Tizas' - Corto / 15 min / rojo épico - Los Angeles, California, 2012. ‘De debajo de la cama', dirigida por Tanya Chuturkova - Short / 10 min / rojo épico - Los Angeles, California, 2012. 'Harmonica', dirigida por Wang Runze - Short / 10 min / 16 mm - Los Angeles, California, 2012. ‘Para saltar o no', dirigida por Taylor Bao - Short / 12 min / Canon 5D - Los Angeles, California, 2012. 'Alemán Otoño ', dirigida por Jared Elkin - Short / 10 min / Panasonic AF100 - Los Angeles, California, 2012. 'Bitcho' - Short / 3 min / RED MX - Los Angeles, California, 2011. 'A Cube y un Button ', dirigida por Beatriz Gutiérrez - Corto / 15 min / Canon 5D - Nueva York, 2011. 'Photograph' de Peter Litvin, dirigida por Álvaro Fernández - Music Video / 4 min / Canon AHX 1 - Nueva York, 2011. 'Nomisupasta' por Nomsa Mazwai, dirigida por Wang Shuran - Music Video / 4 min / RED One - Nueva York, 2011. 'Green Water '- Corto Documental / 15 min / Panasonic NV10000 - Calcuta, India, 2010.






ASCENDENCIA PORTUENSE.




El Teniente de la Guardia Civil, el portuense Juan Salvador Gallego Carvia, ha recibido de manos del que fuera obispo de Jerez y hoy arzobispo castrense, Juan del Río, la Cruz de Honor de la Cruz Fidélitas. El acto se llevó a cabo durante el transcurso de una eucaristía celebrada hace una semana, el pasado viernes 13 de septiembre, en la parroquia de San Pedro Apóstol de Güímar (Santa Cruz de Tenerife).
Está en posesión, además, de la Cruz de la Orden del Mérito Civil 2013 y la Cruz al Mérito Militar, con distintivos blancos, entre otras distinciones. La Cruz de Honor de la Cruz Fidélitas es una condecoración del Arzobispado Castrense, relativamente reciente --año 2007-- que reconoce la labor de Juan Salvador, habiendo destacado por un servicio excepcional y relevante y una colaboración constante y altamente eficaz en el marco del Arzobispado Castrense que la otorga, como se asegura en la Cédula Episcopal probatoria, firmada y refrendada por Juan del Río.








no sea la satisfacción por trastear en su barra, escuchando a su parroquia y preguntándose qué tienen unas manos como esas para conseguir el milagro de lo inalcanzable. De nuevo a Los Amarillos y vuelta a la desembocadura del Guadalquivir (cualquiera conduce después de todo eso). Y que sea lo que Dios quiera. /Texto: Carlos Herrera.
Se proyecta en el Teatro Principal ‘El Planeta de los Simios’. Se estrena en la Scala de Milán, un ballet basado en el poemario de Rafael Alberti ‘Sobre los ángeles’, que ese año publica ‘Roma, peligro para caminantes’.


Viaja solo, o en compañía de su pareja, con una mochila, el billete de ida y vuelta y la primera noche de hotel. De los 194 países que existen en el mundo, ha visitado algo más de la cuarta parte: casi 60 y empieza a enumerarlos, consciente de que se olvida de muchos. En Africa: Egipto, Lesoto, Marruecos, Sudáfrica, Túnez; en Oriente Medio: Siria y Jordania; en Asia: Camboya, Malasia, Sri-Lanka, Tailandia, Vietnam; en América del Sur: Argentina, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, Guatemala, Honduras, Méjico, Perú; en Europa: Austria donde trabajó de au pair, Bégica, Dinamarca, Escocia, Francia, Holanda, Irlanda, Italia, Liechtenstein, Luxemburgo, Rumanía, Portugal, ... /Texto: José María Morillo.

Pero el ejemplo más claro de mimetización en el ambiente era Antoñita la de las flores, la vendedora de iguales a la que, tal como su propio nombre indicaba, le prendió una mañana, una cuarta más arriba del roete, una selección de la vegetación más característica del entorno. También el ecosistema humano era un ejemplo de convivencia. Macario y Bruce Lee se hermanaron en el Cine Playa, en aquellas dobles sesiones en las que el maestro de kung fu nunca se caía de la cartelera por muchos saltos que diera. Ardían los juanillos y las penas en las fiestas de San Juan en la genuina Crevillet. A mediados de julio, los hijos pobres del mar nos recibían en su semana grande, que también encendía las noches de Los Marineros, y el día de la Virgen del Carmen la banda del músico que daba nombre a mi barrio nos despertaba a las del alba con la marcha Reina del Mar. Eran las dos grandes citas festivas de la zona, cuando existían aquellas verbenas populares en las que todavía se estilaba esa cosa tan antigua de salir a la plaza juntos, de trabajar juntos, de sufrir juntos, de celebrar juntos.
Como canta Sabina, aquellos veranos duraron lo que tardó en llegar el invierno. El invierno helado y tenebroso de la droga, que asoló la vida y la esperanza de tantas familias portuenses en los primeros 80. Satanás andaba suelto, y empezó a abrir franquicias, la más importante en mi barriada, que de pronto dejó de llamarse Francisco Dueñas y pasó a ser conocida como el Distrito 21. Los chavales caían como chinches de un caballo llamado muerte que Miguel Ríos recomendaba no montar, el torbellino del tiempo, del negocio y del poder, te empujan sobre unos cascos hechos de sangre y de hiel. Nos hicimos mayores viendo como muchos jóvenes se hicieron directamente viejos antes de convertirse en cadáveres andantes con los brazos taladrados a pinchazos y la mirada ya tomada por la muerte.



Y que sus alumnos-actores aprendan a hacer teatro. Creen en el lenguaje dramático como un valor importante en el proceso educativo. Retoman el propósito del ilustre gaditano Balbo el Menor y continúan con su mismo objetivo, difundir el teatro pero esta vez con piedras de espectáculo y pasión. Y transmiten su eterno deseo: el teatro como educación, risa, desenfado y fiesta. Y siempre buscando evocar palabras de reencuentro con el pasado que hagan esponjar piedras y rocas antiguas con el aire de la brisa gaditana.
Dice Mendicutti que este pueblo ha cambiado. Pero el aire no se lo han podido cambiar. El aire de Alberti. Huele el sol. “Te ataca los sentidos. No lo controlas. Influye sobre el olfato y por tanto sobre la memoria”. Estanislao Merello, que ahora tiene 91 años y está entre los parientes que han sobrevivido a Alberti, vive en el vértice de la bahía. Se asoma (con el olfato de su memoria) a esos olores; queda poco de lo que él vio, pero queda esta inmensa bahía. El Puerto es como un barco: desde este promontorio que hay en Vistahermosa ves lo que veía Alberti. San Fernando, Cádiz. La bahía de sus poemas. Me llevó por los lugares por donde el niño y el adolescente que fue el poeta paseaba cuando hacía rabonas y se fugaba de la disciplina feroz de los jesuitas. Ya no están las dunas cuya arena se metía entre sus ropas. Las playas ya no son el desierto que curtieron de mar su Marinero en tierra, pero el aire es de Alberti, lo respiras desde que llegas. /En la imagen de la izquierda, Eduardo Mendicutti.
Ese espacio es mental, aunque existan el colegio y aunque esté el mar intacto como paisaje de su memoria, El Puerto es un lugar que ahora se lee en La arboleda perdida como una invención de Alberti, dicen Luis García Montero y Caballero Bonald. Dice Caballero: «—Lo vi en Colombia cuando él estaba en el exilio, en 1960. Me dijo, nada más oírme: “¡Me has traído El Puerto de golpe!”». /En la imagen de la izquierda, Rafael Caballero Bonald.
La arboleda era, dice Caballero, “un pinar de pinos prietos, un bosquecillo”, pero para Alberti era el paraíso que quiso recuperar describiéndolo. Estanislao nos llevó por los senderos perdidos de la arboleda. También nos llevó al patio aireado de los jesuitas que tanto hicieron sufrir al poeta “con su disciplina militar”. Están también todos esos lugares que ya solo existen en la memoria escrita, pero nadie ha podido tocar la mar. La señala su primo Merello: “La bahía es el sueño de Alberti”. Se huele, se ve, tan tranquilo este paisaje que huele. “¡Excepto si viene el Levante!”, dice Carmen, una de las hijas de Merello. “El Levante enloquece; a lo mejor es ese viento el que a veces ponía melancólico a Alberti”. /Rafael Alberti luciendo una de sus vistosas camisas.
Para Rafael, dice García Montero, “El Puerto de Santa María fue una construcción literaria”. Merced a ella siguió respirando en el exilio; El Puerto era, dice el secretario de la fundación Alberti, Enrique Pérez Castallo, que nos llevó por toda la memorabilia (“está abierta y está todo”, nos recalcó Enrique), “la nostalgia del paraíso perdido de su infancia”. De allí lo arrancó el padre, en medio de vicisitudes económicas que él cuenta en La arboleda perdida; en Marinero en tierra, su poema de amor a la bahía, le reprocha al padre por qué lo arrancó del aire del Puerto. “Esa es”, para Montero, “la metáfora de la libertad del mar, el relato de su inocencia, la simiente de su propia biografía”. /En la imagen de la izquierda, Luis García Montero.
Antes de ir a El Puerto de Santa María a encontrarme con esa luz que buscaba Alberti arañando en la memoria que hay en su arboleda perdida, fui a hablar en Madrid con dos sobrinos suyos, que son matrimonio de primos: Luis Docavo Alberti y María Alberti Aznar, hijos de María y de Vicente, dos hermanos de Rafael. Conservan correspondencia, dibujos, memorias del tío Cuco. Un día fue a verlos, ya en España de nuevo, y de la casa familiar se fue con una virgen de El Puerto, que es la Virgen de los Milagros. Ahí están, en los manuscritos que vinieron del exilio romano, sobre todo, los dibujos caprichosos, los peces en que convertía las tachaduras en las cartas donde relataba su más personal arboleda, la del exilio. “Añoraba el mar por encima de todas las cosas”. Cuando cumplió 70 años lo fueron a ver a Roma. Luis es hijo del hermano mayor, Vicente, al que Alberti protegió en la guerra. “Vicente, te tienes que ir, van a bombardear Madrid”. Y allí estuvo, escondido Vicente en la casa de Rafael y María Teresa, en el mismo sitio donde se preparaban los mítines del Frente Popular. /En la imagen de la izquierda, Benjamín Prado.
Cuando recuerdo algunos de los juegos de mí niñez en El Puerto de Santa María, me río para mis adentros pensando a quien le puede interesar en estos tiempos los juegos simples de cuando éramos pequeños, más o menos sesenta años atrás; pero bueno, era lo que había y si lo analizamos, podemos comprobar que tenía bastante mérito nuestra forma de divertirnos; cualquier material servía para poder desarrollar nuestra inventiva y distraer el tiempo que teníamos libre.
Y ahí empezábamos los niños a escoger los botones para hacer nuestro equipo de fútbol. La condición indispensable del botón para jugar bien, es que se deslizara perfectamente por la mesa, por eso había que escoger el adecuado, algunas veces al poner el botón sobre la mesa no quedaba suficientemente plano, por lo que había que lijarlo, hasta dejarlo a nuestro gusto, El botón que se utilizaba de defensa central debía ser un buen botón con peralte, un tanque, vamos de esos que estuvieron cosidos a un abrigo o una buena pelliza de esas que vendían Julio Cristóbal o Muro. El equipo se componía sobre una mesa lisa, primero se delimitaba la portería que servían dos botones a una distancia uno de otro de veinte o veinticinco centímetros, de portero se utilizaba el tapón de un tintero, a continuación se colocaba la defensa que eran tres botones en línea, a continuación la media compuesto por dos botones y al final la delantera compuesta de cinco botones, el balón utilizado era un botón de nácar chiquitito de camisa. El equipo contrario disponía sus botones igual. Para impulsar los botones utilizábamos otro más fino, con el cual presionamos en borde del mismo que queremos desplazar hacia delante y dándole al botón pequeño que utilizamos como balón.