Aprendió a jugar al fútbol cuando aún no se estilaban por aquí las escuelas de fútbol. O puede que sí: cuando la única escuela era una calle sin apenas circulación en la que se improvisaban porterías con pelotes –también llamados piedras- y partes de arriba de chándals hechas un gurruño. Partidos infinitos con el bocadillo bien agarrado en una mano mientras con la otra se hacía visera hasta que el sol se volvía un balón fofo, derrotado y oscurecido por el ancho cielo nocturno de las barriadas obreras. Algún destello de aquél niño de los ochenta prende todavía en la mirada perspicaz de Baldomero Hermoso, Mere, futbolista de larga trayectoria, entrenador profesional desde hace varias temporadas y portuense de ese año en el que al Generalísimo se lo llevo por delante una flebitis y El Puerto era una joya turística por descubrir en la que nunca más veranearía el almirante Carrero Blanco.
--Acabas de afrontar una nueva etapa como entrenador del Algeciras C.F., nada menos, planteando sin tapujos “el ascenso como exigencia”. ¿No asusta empezar con una meta tan ambiciosa?
--Supone la máxima responsabilidad, pero en ningún caso miedo. El Algeciras C.F, en el momento actual sólo puede afrontar su participación en Tercera con el objetivo del ascenso. Sabemos lo que hay y lo que conlleva. Aun así, tengo la certeza de que la recompensa a ese trabajo es aún mayor que la exigencia, por lo que lo enfrentamos con entusiasmo.
--No es desde luego cualquier equipo. Quienes tenemos memoria y cierta edad lo recordamos como fijo en la División de Plata del fútbol español de hace ya unas cuantas décadas, y uno de los clubes señeros de Andalucía.
--Soy consciente de que el Algeciras C.F es un club con una historia detrás importante. Es una entidad centenaria que cuenta con muy buenas instalaciones, una afición numerosa y en una ciudad grande. Además, viví aquí hace quince años mi experiencia como jugador y eso es algo que me viene bien para entender con mayor facilidad el contexto en el que me muevo y la idiosincrasia del club.

Su presentación a los medios en Algeciras.
--Antes del Algeciras has dirigido otros equipos más modestos, ¿es este el escalón que de alguna manera “te tocaba” para seguir avanzando en tu carrera?
--Es indudable que pase lo que pase, será una experiencia que ayudará en mi crecimiento como técnico. Trabajo para estar a la altura de lo que se pretende. Entiendo que entrenar está complicado porque somos muchos y es una oportunidad única de luchar por conseguir un ascenso. Si eso ocurre, tendré muy presente el mérito que les corresponde a esos equipos que apostaron por mí. Puerto Real C.F, Racing Club Portuense y Conil C.F.
--Cocinero antes que fraile, sufriste una grave lesión que te apartó de seguir pisando el césped cuando aún te quedaba biografía para continuar. ¿Cuánto le debe esa lesión a tu vocación como entrenador?
--Es difícil medir eso, pero tanto dolor posiblemente nos hace más fuertes ante la adversidad. De todas formas, de mi etapa de jugador, prevalecen los momentos de felicidad sobre los menos agradables. La carrera de jugador es algo maravilloso… y no hace falta jugar en Primera para alcanzar esa felicidad. Ahora como entrenador es diferente. Conservo mis vivencias como futbolista y éstas me ayudan a entender mejor qué piensa el jugador en cada momento.

Un joven Mera en el terreno de juego.
--¿Y muchas ganas contenidas de saltar al terreno de juego desde el banquillo a sentir otra vez el bisbiseo del césped bajo los tacos y los golpes de cuero del balón en campos importantes de nuestra geografía futbolística.
--Lo vivido, vivido está. Yo, además, no vivo de lo que fui y creo modestamente que no pasé de ser un jugador de perfil bajo que desarrolló su carrera por campos de Segunda división B y Tercera. Aunque también disfruté de momentos de mayor relumbre, sobre todo porque pertenecer al Cádiz C.F. y jugar en el Carranza, es una sensación especial como deportista.
--El Ramón de Carranza de aquel Cádiz de la Primera División de los ochenta con el que se seguro que soñaría el niño que empezó en los equipos de fútbol base del Puerto. ¿Cómo ve el adulto de ahora aquellos tiempos de ilusión y aprendizaje.
--Esos recuerdos son los mejores que jamás tendré respecto al fútbol. Fui un niño tremendamente feliz en un ambiente totalmente distinto al de un niño de ahora. Soy de la Barriada la Palma y crecí rodeado de pinos y campos de fútbol. Íbamos al colegio y por la tarde, bajábamos a la calle con el bocadillo en la mano y nos caía la noche encima pegando patadas a un balón. Esa es la mejor escuela de fútbol para el niño, pero por desgracia eso se perdió. Luego, con el sueño de ser futbolista, comencé en San Marcos y de ahí al Cádiz con 16 años. Una lástima para los críos de ahora, el no conocer lo que son las calles vacías de coches y dos piedras haciendo de porterías.

Los tiempos de jugador sobre el terreno de juego del Ramón de Carranza.
--¿Qué sientes, por cierto, como jugador y entrenador del Racing Portuense que fuiste, ante la desaparición del que durante décadas fue el club grande de esta ciudad.
--Es una gran pérdida para la ciudad. El Racing era algo que estaba en el ADN del Puerto y su desaparición es todavía más triste para aquellos que vieron y vivieron épocas anteriores y gloriosas del club. Al primer estadio que acudí como espectador fue al Cuvillo a comienzos de los ochenta, cuando el equipo jugaba en una Segunda B potente de sólo dos grupos. Yo era un chiquillo y me impresionaba ver la preferencia llena y un ambiente precioso y añejo de fútbol.

La última alineación del R.C. Portuense.
--Te vas a Algeciras con Miguel Chamorro, tu segundo de a bordo, alguien que tiene, más o menos, la edad que tú tenías cuando empezaste a dirigir equipos. ¿Qué valor le das al equipo de profesionales que trabajan junto a ti?
--Le doy muchísima importancia. Miguel Chamorro, es un chaval joven aún, pero con la capacitación máxima para estar en la élite. No tardará mucho en llegarle esa oportunidad y cuando le llegue no saldrá de ahí. Los que dirigimos grupos vivimos de nuestra anticipación y determinación en lo que hacemos. Lo tengo conmigo porque tiene estas cualidades además de una gran preparación académica y práctica.
--En declaraciones en las que defines tus claves como entrenador aparecen términos como “alegría”, “dinamismo” y “riesgo”, pero también “orden” y “exigencia”. ¿Cuál es tu forma de entender el papel que tiene que asumir el líder –tú en este caso- de un equipo de deportistas?
--Intento dirigir siendo fiel a mi forma de ser, a mi personalidad. Con todo lo bueno y lo malo que conlleva eso. Me gusta conocer al jugador persona porque pienso que lo primero es llegar al corazón del ser humano: Guardiola lo llama “dar en la tecla”. Si consigues esto, ya puedes hablar de fútbol lo que quieras, pero lo primero es llegar a la persona. Además de esto, hace tiempo que aprendí que a los conflictos (que por cierto son inevitables) que surgen con los futbolistas y el entorno hay que atacarlos de frente. Cuando toca ser tajante, hay que serlo, porque si no todo lo anterior se te vuelve en tu contra. Futbolísticamente, me identifico con un equipo que actué de forma inteligente sobre el campo. Hacemos mucho hincapié en que el jugador comprenda la esencia del juego y que se implique con intensidad máxima en el trabajo sin balón.
--¿Y cuál es tu próximo “ascenso” después del más que seguro ascenso del Algeciras?
--Esas son casi dos preguntas una sola. Lo mejor es trabajar para el logro de los objetivos y no pensar en lo que vendrá después. Si se consigue aquello que se planificó, y por lo que se luchó sin descanso, sólo podrán llegar buenas noticias para mi club y para mi aun corta trayectoria como entrenador.
--Y ya por último -y como en el los créditos del final de las películas- esta historia sería imposible sin…
--…Sin mi familia, por supuesto, que es la que me lo permite todo y todo lo soporta por mí. A veces pienso que vivir conmigo tiene que ser una tortura, porque desgraciadamente esta es una dedicación que se presta poco a la desconexión. Afortunadamente, repito, tengo una familia maravillosa que me ayuda muchísimo. Mis padres, mis suegros y, desde luego, mi mujer son los damnificados de todo esto. Ellos son quienes más merecen mis ratos de felicidad, además, claro, de mis dos hijos. /Texto: Angel Mendoza.






En la imagen de la izquierda, Luis Caballero posa en las instalaciones de la Ciudad Deportiva, en El Puerto de Santa María.


Unas de esas Bodegas son las de la familia Osborne - Osborne que conforman el grupo de COMPAÑÍA DE VIÑEDOS IBERIAN, cuya sede principal también está en El Puerto de Santa María. Por esta relación de amistad y confianza es Iberian la que se encarga de distribuir a nivel nacional sus vinos de la Tierra de Cádiz.







A los pocos días, los munícipes concedieron lo solicitado, en estos términos: “...que arreglándose en la obra que pretende a seguir en línea recta por la parte del río y de tierra en la escuela que ha de ejecutar [...] acordó el conceder como desde luego concede a dicha capilla de Consolación y a sus hermanos en su nombre, licencia en forma para que ejecuten la obra que pretenden”.










El párroco de El Carmen y San Marcos, Carlos López Segovia, ha sido nombrado vicesecretario para asuntos generales de la Conferencia Episcopal, uno de los puestos de mayor relevancia dentro del organigrama de la Iglesia en España. Este jiennense de 37 años ocupa también desde 2011 la Vicaría Judicial de la Diócesis. Además, es uno de los vicepresidentes de los tribunales interdiocesanos de primera instancia de Sevilla, y profesor del Instituto Superior de Ciencias Religiosas Asidones y del Seminario de San Juan de Ávila.
El 6 de diciembre de 1880 'El Toreo' (Madrid) publicaba los siguientes datos biográficos del matador de toros, Luis Mazzantini, cuando este, --por vez primera-- despachaba un toro de puntas en la Plaza de Madrid. «Luis Mazzantini y Eguía es natural de Elgoibar (Guipúzcua), donde nació el 10 de Octubre de 1856. En unión de sus padres se trasladó a Italia en 1867, donde residió hasta 1870 en que regresó a España, ingresando en la servidumbre del Rey Don Amadeo de Saboya. En 1873, fue nombrado factor telegrafista de los ferrocarriles del Mediodía, y en 1878 jefe de Estación en la de Malpartida, dejando su destino en Mayo de 1880, para dedicarse al arte del toreo. Toreó por primera vez en Albacete, el año 1873, en dos novilladas organizadas por los empleados de aquella Estación, matando dos toretes. Después trabajó como sobresaliente en dos becerradas, dadas por la Sociedad de socorros de ferrocarriles, que se celebraron en Madrid en 1877 y 79». «.../... has toreado en varias plazas, entre ellas, Valencia de Alcántara, Sonseca, Villena, Jadraque, etc... Posee los idiomas italiano y francés, y tiene el título de bachiller en artes».

Posteriormente es nuevamente grabado por Antonio Mairena.. Según Alonso Núñez 'Rancapino' su abuela, 'Tia Antonia La Obispa' cantaba esta soleá con gran flamencura y es muy posible que 'La Niña de los Peines' lo aprendiera directamente de Teresita o bien de 'La Obispa' del Puerto.

El liberado es otra cosa. El beato, nunca ha sido un liberado. Ha sido un entregado a sus convicciones y sus devociones, pero lo primero que ha hecho ha sido trabajar a destajo. Recuerde, por ejemplo, a doña María Gálvez, beata prestigiosísima de esta Ciudad y Profesora en Partos, esto es comadrona. Pues no daba abasto. Cuando no era aquí, era allá o acullá, donde la pobre tenía que asistir a una parturienta, porque antes se paría más que ahora, aunque ahora a todos nos hayan puesto a parir. /A la izquierda, la matrona Doña María Gálvez.
Las venerables monjas del Espíritu Santo de esta Ciudad, además de cultivar un magnífico laurel, que en manojos mandaba a las casas de los bienhechores la Madre San Agustín, en el siglo, "la hermana de Lola Blandino", tienen la virtud de confeccionar unos preciosos cordones de San Blas. Que ¿para qué sirven? Pues verá: San Blas, cuenta el Martirologio, que, practicando la medicina en Capadocia, fue nombrado obispo y, entre otros prodigios que obró, estuvo el haber librado de una espina de pescado que tenía clavada en la garganta un niño desahuciado. Así que nuestro Santo ejerce un especial protectorado contra las enfermedades de la garganta. /Antigua imagen del convento del Espíritu Santo.
Pero no queda ahí la cosa, solícita la mandadera del convento a los mandados de la abadesa, acudía a las casas donde hubiera o hubiese noticia de algún enfermo de la garganta, o algún operado de amígdalas, con el relicario de San Blas, un pequeño ostensorio de plata donde tras un cristal se puede ver un restito del bendito Santo. No he podido saber nunca si la reliquia está compuesta de todos o alguno de los cinco dedos de la mano que metió al pobrecito niño de Capadocia para sacarle la espina de la garganta.

Hemos aprendido mucho de ti ¿sabes? No sólo a quitar garrapatas y a curar heridas del cuerpo. Aprendimos que el amor - de dos o de cuatro patas - es la mejor medicina para el cuerpo y para el alma. Aprendimos que la grandeza no es una medida del cuerpo sino una dimensión del corazón. Y lo aprendimos de ti porque si tu cuerpo era grande, tu alma era, es infinita.