La sede de la Concejalía de Turismo de El Puerto, ubicada en el Palacio de Araníbar, junto al castillo de San Marcos, acoge un nacimiento impulsado por la asociación de discapacitados físicos La Gaviota. El belén es muy especial, ya que ha sido realizado íntegramente con 'clicks' de Playmobil y piezas de esta línea de juguetes con los que han jugado miles de niños desde los años 70.

José Miguel Merchante, delante de su obra.
El artífice del montaje es un profesor portuense, José Miguel Merchante, colaborador de la asociación La Gaviota. Hace ahora dos años su hermana le regaló un pequeño nacimiento de esta marca de juguetes y tras instalarlo en su casa el año pasado, aderezado con otras piezas conseguidas de aquí y de allá, se le ocurrió la idea de montar un gran belén que ahora verá la luz con esta iniciativa.

Un momento de la inauguración del Nacimiento.
La gracia de este nacimiento no está en la cantidad de piezas que se han utilizado, ni en los metros cuadrados que ocupa -aunque para su montaje se ha necesitado una sala completa del Palacio Araníbar- sino el detalle con el que se han recreado las nueve escenas que lo componen, con las figuras de los clicks que han sido desmontadas una a una para desechar todo lo que pudiera recordar a su aspecto más contemporáneo y customizando los muñecos hasta evocar las escenas más propias de los nacimientos clásicos.

Un detalle del nacimiento de mas de 9 metros de la marca alemana de Playmobil.
Así, al belén no le faltan escenarios como el mar, un acantilado y una playa, el desierto, el portal de Belén, el campo, una calzada de romana, un mercado y el circo romano. Para el mercado, por ejemplo, se han instalado une veintena de puestos en los que se venden productos típicos de la época de muy pequeño tamaño, que han tenido que ser cuidadosamente pegados y dispuestos. Las piezas, como es lógico, han salido de diversas procedencias. Muchas de ellas José Miguel las ha comprado por E-bay y otras las ha comprado al peso a familias con hijos ya mayores que no sabían qué hacer con ellas.

Cuando la visita se acaba se puede colaborar con lo que se quiera depositando el dinero en una hucha o comprando algún número para la rifa en la tómbola que aparece en la imagen, donde pueden tocar diferentes premios.
José Miguel es profesor de Tecnología en el colegio portuense Las Carmelitas y lleva trabajando en este proyecto desde el pasado verano. Para ello ha contado con la ayuda de Ramiro Cerezo, compañero y director de Primaria en el centro educativo, que se ha encargado de las necesarias labores de carpintería. Para ambientar por ejemplo el oasis José Miguel ha 'tuneado' la isla pirata de Playmobil, recuperando las palmeras y modificando parte de las piezas. "Es un belén vivo y esperamos que los niños y sus familias disfruten mucho con él", dice José Miguel.

Una pancarta invita a los paseantes de la plaza del Castillo a visitar el Nacimiento instalado en la Oficina de Turismo.
Cada una de las planchas que componen el belén se han trazado primero cuidadosamente sobre el papel y después se han montado pieza a pieza, mimando los detalles de cada escena. El sábado por la mañana se terminaban de ensamblar los diferentes pasajes ya sobre el terreno, en el Palacio de Araníbar, y hasta el próximo 4 de enero se podrá visitar este particular nacimiento. El horario de visitas será de 17:30 a 20:30 de lunes a viernes y los fines de semana también en horario de mañana, de 12:00 a 14:00 horas. Cerrará únicamente los días 24 y 31 de diciembre y los días 25 de diciembre y 1 de enero solo abrirá por la tarde. La entrada será gratuita y como la finalidad es solidaria se instalará una tómbola con regalos que han sido donados por diferentes empresas de El Puerto.
Si la iniciativa tiene éxito José Miguel ya piensa en repetir el año que viene y tiene proyectos como el de añadir al paisaje un campo de girasoles y algunos animales como elefantes y parihuelas para los Reyes Magos. /Texto: Teresa Almendros.


En mi casa pude leer su Compendio de la Historia de Cádiz y un Catálogo de documentos históricos gaditanos, además de tal o cual artículo sobre arqueología, turismo e historia. Para mí que Don Pelayo era gaditano. Pero me he enterado que era de Uclés. En estos días se le está festejando en su pueblo natal. Don Pelayo estudió Derecho en Madrid, Dibujo en la Escuela de Bellas Artes y la carrera de Archivero Anticuario Bibliotecario, que después se llamaría Licenciatura en Historia. Mi ignorancia ha sido no saber que Don Pelayo, cuando llega a Cádiz, en 1904, tenía ya una larga y nutrida trayectoria como arqueólogo e historiador. En Cádiz, es Delegado de la Junta Superior de Excavaciones y Antigüedades. Académico de la Real de Bellas Artes, Vocal de la Comisión de Monumentos, Cónsul de Colombia, etc., etc.









Miguel Ángel Gil Camacho --MikeL-- es un portuense nacido en San Sebastián pero que vive con nosotros desde los seis años, y ya tiene 36. Estudió Arquitectura Técnica y lleva ejerciendo esa profesión desde los 25.


Tradicionalmente los pescadores del litoral gaditano disfrutan en sus ratos libres de un juego de cartas que es conocido con el nombre de rentoy. En la provincia de Cádiz se practican dos modalidades, la de Sanlúcar y la de Conil, donde también es llamado 'la guinea'. Las partidas normalmente se juegan por parejas y si se realizan al estilo de Sanlúcar a cada jugador se le dan tres cartas repartiéndose cinco en la forma de Conil. En ambos casos siempre se saca una carta boca arriba sobre la mesa que es la de triunfo.
Los bares cercanos a los muelles, como 'El Corva' y 'El Arocha' en Sanlúcar; 'El Puchirichi' en Conil; 'El Paquete' en Barbate y ¡La Gaviota' en El Puerto son puntos de encuentro donde se juega al rentoy. En la actualidad este juego se ha extendido a todos los ambientes y asociaciones de la provincia de Cádiz.





Cuando llega la festividad de la Inmaculada Concepción, siempre me retrotraigo a mi adolescencia. Y es que por el año setenta y uno, un buen día, aparecieron por la tienda, unos hombres --no se bien si eran gente del mercado, o algún delegado de Fiestas del ayuntamiento-- para anunciarles a mis padres, que se iba a realizar la Fiesta del Mercado. /A la izquierda capilla del Mercado.
Habían colocado un tablao, justo delante, de la Pitilla --actual tienda de lanas y flores, que tan amablemente atienden los hijos de Nena: Mari y Dani--. A la hora convenida, apareció la autoridad, y mira por donde la Placilla, empezó a llenarse de gente. Estaba atacada, pero no de frío, sino de tontería, porque el pavo, aunque daba sus últimos coletazos, no terminaba de irse, ¡que le íbamos a hacer!. fin se procedió a la elección, una de las chicas claramente no quería presentarse, su padre, poco menos que la empujaba a subir al tablao, o eso me pareció, la pobre lo tuvo que pasar fatal. Como siempre, aparecieron algunos enteradillos guasones, que gritaban que a la que ganara le regalarían una lavadora o algo así. Que monos, y simpáticos ¿verdad? Está muy claro, que metepatas hay en todas partes, pero… dejémoslo que le vamos a hacer; estos, ya ni pavo siquiera, solo serrín en la sesera y un poquito de malaje. / A la izquierda, Dolores Cairón García, Miss Mercado 1971.





Samuel Cañavate, director de la empresa Mercader de Cádiz, ha señalado que ya han contactado con "bloggers" y "twitteros" del Reino Unido para poder realizar la primera de estas "catas sociales" a principios del mes de diciembre en el patio de la Casa de Huéspedes “Santa María”, situada en la calle Nevería, 38 de El Puerto, regentada también por dos jóvenes empresarios de el Puerto: Carlos Millán y Myriam Rubio .
Hijo de Macario el del cine, y hermano de Merche, la cantante del trío ‘La,la,lá”, este aficionado a las motos, por profesión y devoción, piensa que nuestro sentido del humor y de acogida conquista a quienes nos visitan.
Prometo que hasta hace unos días atrás no tenía ni la menor idea de qué significaba el palabro anglosajón Patchwork, su sinónimo quilt o la más reconocible para nosotros almazuela. Ni que decir tiene que ninguna de las tres aparece signada en el diccionario de la Real Academia Española, y mira que la almazuela está documentada en textos riojanos del siglo XVII como artesanía textil. Las tres vienen a significar lo mismo: labor de retazos; y se trata de vistosas piezas con diferentes usos caseros, sobre todo colchas y manteles, que se confeccionan a partir de retales y trozos de ropa en desuso.