Gallegos y cántabros son pueblos emigrantes. Al menos esta es una característica que les fue común siglos atrás. Gente laboriosa, trabajadora, muchos de ellos con especial aptitud para tratar al público, alcanzando éxito –fama y fortuna- en aquellos negocios que requieren trato directo con la parroquia, con la clientela: tiendas de alimentación, de ropas, tabernas…
Telesforo del Castillo Muñoz es un porteño nacido en Cantabria. Un jándalo. En plena juventud marchó a Filipinas junto con su hermano, dejando atrás su casa natal, en la aldea de La Serna, del Valle de Iguña, partido judicial de Torrelavega (Santander) donde había nacido en 1843. Ambos hermanos se iniciaron en los negocios en Manila, trabajando asociados. Unos años después, pensando en formar una familia, compró su parte del negocio al hermano, independizándose totalmente. Cuando dispuso de un pequeño caudal, que el mismo declara ascendía a 125.000 pesetas, se desplazó a su lejana patria y más concretamente a El Puerto de Santa María para contraer matrimonio con una joven de dicha localidad, Sofía Díaz Macías, (Declara poseer este capital, que aporta al matrimonio, indicando asimismo que la dote de su esposa se limitó “a los regalos de bodas y su ajuar, en el que se incluían algunas alhajas de corto valor” en el texto del testamento que realizó en El Puerto con fecha 28 de junio de 1897). hija de Manuel Díaz Obregón, también de origen montañés, nacido en Helguera, provincia de Santander, (Posiblemente fuese hijo de Manuel Díaz Quinamo, montañés que explotaba a comienzos del siglos XIX una venta o taberna situada en la entrada de la población, cerca del Camino Real, en la confluencia de las calles Larga y Cielos, asociado con Manuel Obregón, su cuñado. Debieron acuñar una pequeña fortuna durante el periodo de ocupación de la ciudad por las tropas francesas, alojadas buena parte de ellas en los convento de la Victoria y Espiritu Santo, ambos a un tiro de piedra de la taberna), y de Sofía Macias, familia de clase media, dedicada al comercio, avecindada en El Puerto, donde habían nacido sus hijos. Creemos que tenía su establecimiento en calle Ganado nº 12 y el domicilio en la casa número 52 moderno de calle Larga, sede actual del Partido Comunista de Andalucía. (En la imagen superior, vivienda en La Serna, Valle de Iguña, Torrelavega, Cantabria.
Nos vemos en la necesidad de especular, a falta de otra información, sobre las circunstancias que hicieron posible el conocimiento, amistad, compromiso y, finalmente, boda de esta pareja tan distante geográficamente. Tuvo que existir un primer encuentro. Podemos suponer que alguno de los hermanos de Sofía fuese destinado a Filipinas en cumplimiento de sus deberes con la patria, entablase amistad con Telesforo y este, en algún viaje de negocios a la península desembarcase en Cádiz, desplazándose a El Puerto a visitar a la familia Díaz Macias, alojándose tal vez durante algunos días en su casa, dado el paisanaje de Telesforo con ellos y la fraternidad existente en esa época entre personas afines. El resto es fácil imaginarlo: se enamora de la hermana de su amigo, mantienen un regular contacto epistolar, confirman el compromiso y poco tiempo después él regresa, se casan y parten de nuevo hacia Manila.

Torre de la Catedral después del terremoto de 1880. Francisco van Camp. SHM El terremoto de 1880 causó considerables daños en la ciudad de Manila, y especialmente en el edificio octogonal de cuatro cuerpos de la Catedral.
En las Islas Filipinas nacen sus cuatro hijas: Rafaela, Sofía, Maria del Carmen y Mª del Rosario del Castillo Díaz, bautizadas todas ellas en la capilla de San Pedro de la catedral de Manila. Según nuestros datos, las hijas de Telesforo y Sofía fueron bautizadas en los años 1871, 1872, 1874 y 1875. En esos años la catedral de Manila estaba destruida parcialmente por un terremoto que tuvo lugar en el año 1863, catástrofe en la que perecieron los miembros del Cabildo catedralicio, quedando algunas capillas en pié, siendo en una de ellas, la de San Pedro, donde se bautizaban a los nuevos cristianos. Poco tiempo después, en las últimas décadas del siglo se construyó la sexta catedral de la capital de Filipinas, en el mismo emplazamiento de las cinco anteriores, en la zona denominada Intramuros –un fuerte construido por los españoles en 1590 con muros de 6 metros de alto y 3 Km. de largo-, según proyecto del arquitecto Serrano Salaberri, de estilo neorromántico. Consta de tres naves con crucero y capillas laterales, portada de arcos de medio punto y una original torre externa de estilo orientalizante. En esta nueva catedral se celebran los bautismos en la capilla del Sagrario.
Como consecuencia del último alumbramiento falleció Sofía Díaz, el 21 de noviembre de 1875, quedando viudo Telesforo con tan solo 32 años de edad y una familia numerosa compuesta por cuatro hijas de corta edad. La decisión, tras la tragedia familiar, debió de tenerla clara: Retornar cuanto antes a España, para poder criar y educar a sus hijas con la ayuda de los abuelos. Era imposible continuar al frente de sus negocios salvo que encontrase una mujer con la que volver a casarse, y que ésta aceptase la pesada carga que hubiera aportado Telesforo al matrimonio. No parece se plantease siquiera esta posibilidad ya que, en los veintitantos años siguientes, es decir, hasta el mismo momento de su fallecimiento, no formalizó ninguna otra relación, que sepamos.

Vivienda en calle Luja, 15, esquina y vuelta con calle Recta.
Necesitó algo más de un año para liquidar sus negocios y repatriarse junto con su familia. En el verano de 1877 se encontraban empadronados todos ellos en El Puerto, arrendando una amplísima casona en calle Luja número 15 donde vivió todos esos años a pesar de tener diversos inmuebles en propiedad.
Con fecha 28-6-1877 dicta nuevas disposiciones testamentarias que revocan las realizadas meses antes en Filipinas. Una vez integrado, se dedica con paciencia y vista comercial a emplear su capital, preferentemente, en la adquisición de inmuebles para su explotación en alquiler, garantizándose de esa forma unos ingresos estables, una suculenta renta. Paralelamente, más por distracción que por negocios monta en los bajos de la casa arrendada, en donde existe actualmente una peña flamenca, una pequeña bodega, criando con esmero diversos caldos. Sus herederos se repartieron 160 arrobas de Manzanilla, a razón de 7,50 pesetas/arroba; 67 arrobas de Vino Fino, a 12,50; 93 arrobas de vino moscatel y dulce a 10 pesetas, 40 arrobas de Pedro Ximenez, valoradas cada una de ellas en cinco duros y 5 arrobas de vinagre, a diez reales la arroba, así como diversos utensilios: jarras, gradillas, mangueras, bomba de trasiego, venencias, botas y barriles, incluidos todos ellos en el apartado 84 del inventario de sus bienes bajo el epígrafe: “Vinos, vasijas y enseres de bodega.” (En la imagen, 10 céntimos de peso, acuñado en Manila).
Las primeras compras de inmuebles, realizadas en 1877, la hace por lotes, adquiriendo dos parejas de casas. A don Tomás Osborne y Böhl le compra una casa en calle Larga nº 57 (Anteriormente esta casa había sido propiedad del Convento Madre de Dios de Jerez, siendo adquirida por Tomás Osborne en los años de la desamortización de los bienes clericales, trasladándose a vivir a ella. Sus herederos la vendieron a Manuel Urquinaona que residió en el piso alto o principal con su familia, arrendando el bajo a la familia Pastor Nimo, según datos que tomamos de los padrones municipales de 1916). Otra en calle Descalzos, 15. Las otras dos casas, una en calle Nevería, 24 y otra en Santo Domingo, 9, esquina a Nevería, ambas propias de la Testamentaría de doña Elvira Viaña, (Dama perteneciente a la aristocracia local, hija de José Enrique Viaña Fernández, Diputado del Común y uno de los más importantes cosecheros y exportadores de vinos, aceite y aguardiente de fines del XVIII) adquiriendo un quinto inmueble, situado en pleno centro, la casa nº 52 de calle Luna que compra a doña Maria Antonia Lagier. En años posteriores incrementó su patrimonio con casas en calle San Bartolomé, 25, comprada a Luis Pérez Sánchez en 1880, Jesús de los Milagros, 14, a Manuel Ruiz Quintana, en 1883 y, finalmente, la casa de Descalzos nº 12 a los hermanos Martínez Picard, en 1884. (En la fotografía, señorita luciendo un mantón de Manila).
Telesforo del Castillo falleció en El Puerto de Santa María el 13 de marzo de 1899, en el mismo estado de viudedad en el que llegó a la ciudad veintidós años atrás. En esa fecha, tres de sus hijas habían contraído matrimonio. Rafaela, la mayor, con un comerciante local, Diego González Saiz, residiendo en El Puerto. Sofía, con un labrador jerezano algo mayor que ella, que cumplió 27 años al morir el siglo y 40 su marido, Antonio Ruiz-Berdejo. La tercera de las casadas, la más joven de las hermanas, Rosario del Castillo Díaz casó con otro comerciante local, Emilio Muñoz de Bustillo y Carpizo, residiendo asimismo en El Puerto. La otra hermana soltera, Maria del Carmen, que tenía 24 años en 1899 fue la albacea testamentaria, según dispuso el finado, que había indicado ejerciera dicha función aquella o aquellas de sus hijas que estuviesen solteras en el momento de su fallecimiento.
En la Revista Portuense del 15 de marzo de 1899 se inserta la tópica croniquilla social del sepelio que reproducimos parcialmente: “Ayer, a las cuatro y media de la tarde, fue conducido al Cementerio Católico el cadáver del Sr. Don Telesforo del Castillo y Muñoz. Formaban la fúnebre comitiva los ancianos del Asilo de San José, Hermandad de Milagros, y el clero parroquial, siguiendo tras este el cadáver llevado a hombros por trabajadores de la Casa en magnífica caja sobre la cual destacábase dos hermosas coronas en las cuales leíanse las siguientes dedicatorias: “Recuerdo de sus hijos” y “Recuerdo de sus hijos Diego y Rafaela”. El cadáver fue sacado de la casa mortuoria por sus hijos políticos y su sobrino don José Gutiérrez Díaz. De la caja pendían cuatro anchas cintas que llevaban varios individuos de la familia, rodeando el féretro cuatro hermanitas de los pobres. El acompañamiento formábanlo numerosísimas y escogidas personas… Presidía el duelo el Sr. Arcipreste y los señores Gonzalez y Verdejo y Muñoz Bustillo, hijos políticos del finado. Al llegar al cementerio el cadáver fue colocado en un catafalco mientras el clero parroquial cantó el Responso.”

En la calle San Miguel del cementerio portuense está el panteón familiar de don Telesforo, en el que figuran enterrados, además de él, su hija Rafaela y uno de sus nietos, hijo de la anterior, Antonio González del Castillo. Al pié de la tumba hay colocada una cenefa de mármol blanco esculpida con flores en relieve recuerda a la esposa, figurando su nombre y la fecha de su defunción, aunque no creemos que sus restos estén allí enterrados, salvo que, aprovechando la repatriación de las tropas después de la guerra del 98, hubieran sido traídos desde Manila. (Textos: Antonio Gutiérrez Ruiz).




Guillermo Rivas Ramírez (1900-1962) nació en nuestra Ciudad, quedando huérfano desde muy joven, con nueve años, siendo reclamado por dos tías que vivían en La Habana (Cuba) donde tenían plantaciones de caña de azúcar. Allí permaneció hasta que, insuflado de patriotismo, quiso hacer el servicio militar en España. Hasta su regreso a nuestro país se preparó en contabilidad, mecanografía, taquigrafía, pues tenía claro que con formación era como se podía salir adelante en la vida y, consiguientemente, en el mundo de la empresa y los negocios. (En la fotografía de la izquierda, Guillermo Rivas, con el uniforme de sargento de Regulares, durante el servicio militar, en 1921).




CASAMIENTO Y UNA FAMILIA LARGA Y NUMEROSA.



INSTITUTO CUBANO DE ARTE E INDUSTRIA CINEMATOGRÁFICA. (ICAIC).
El principal evento del ICAIC es el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. A principios de la década de los sesenta, esta institución auspició la creación del Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, como un colectivo de trabajo para la creación de música para documentales y películas. Con esto se pretendía relanzar la perspectiva de la música cubana fuera de los criterios del mercado. En pocos años la producción de filmes del ICAIC adquirió prestigio internacional, avalado por centenares de premios en todos los festivales del mundo; y en específico el documental fue saludado como un verdadero aporte al cine mundial. Apareció así lo que ha dado en llamarse, la Escuela Documental Cubana». (W). (En la imagen, Jorge Perugorria, 'el Pichi').
Salvador Cortés Núñez, “el Chigüi”, aunque nacido en la Línea la familia lo trajo pronto para El Puerto al venirse a vivir aquí. Habitó en la calle Javier de Burgos, en el tramo comprendido entre Cielos y la Plaza de Isaac Peral, en la casa existente frente a Jesús Cautivo. Allí se hospedaron las fuerzas del orden y Cándido, un sobrino de Jaime Ostos... Su padre trabajó de camarero en el restaurante “El Resbaladero” y su madre, gitana, vendía telas y sábanas. El sobrenombre de “el Chigüi” afirma, puede venir porque de pequeño era delgado como una cigüeña. De pequeño acompañaba a su madre en sus transacciones comerciales. Estudió en las Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia. Recuerda que de pequeño lo querían expulsar --la afición por ser instruido le vendría con 60 años-- pero era un buen matemático que salió sin el título de Mecánico Tornero, pero eran tales sus habilidades que le entregaron un certificado que avalaban sus conocimientos y saberes. Recuerda a Leonardo Romero Maure, a Diego Mora, sus profesores, con auténtica veneración.

Más tarde se entera que una compañía norteamericana, la Raymond International Inc, está buscando especialistas para trabajar en Lagos (Nigeria) reparando máquinas de extracción de petróleo. En las pruebas de la convocatoria celebrada en Madrid sale el primero ante una fuerte competencia y vía Londres viaja a Tejas (EEUU), donde se forma. Pasaría en el país africano entre 1976 y 1980. Allí, recuerda, concertaban la explotación de un pozo por un año y, a cambio, la multinacional tenía que construir una carretera.
Ha escrito sendos libros sobre sus vivencias, mezcla de ficción, de parábolas, de enseñanzas, de sus pensamientos y reflexiones, de su biografía, donde se pueden extraer interesantes conclusiones. Forman parte de una trilogía inacabada que, afirma Chigüi, pronto verá la luz el libro que cierra el ciclo. El primero, del año 2000, lleva por título “Seis días en el Puerto de María” y el segundo del año 2005 “Tres días en El Puerto de María”. En los dos volúmenes lleva el subtítulo de “Yo el Chigüi, amigo del Peregil”. La edición de ambos ejemplares se la ha pagado él de su propio bolsillo, sin ayuda ni subvención de ninguna clase. Los regala a quien sabe apreciarlos «--Es una manera de devolverle a El Puerto lo que El Puerto ha hecho por mí». (En la imagen, portada de su primer libro, 'Seis días en el Puerto de María', editado en el año 2000). Dedicatoria al autor de la web, su libro:


Eugenio Pedregal Valenzuela, conocido emprendedor local, era Perito industrial. Siendo muy joven, recién terminados sus estudios, tras una etapa en el Banco Hispano Americano, Eugenio se fue a trabajar a Barcelona, ciudad en la que pasó muchos años y conoció a la que sería su mujer, María Antonia Viou Pradas, con quien tuvo dos hijas, Eva y Esther. En la Ciudad Condal trabajo un tiempo en empresas como Campsa, antes de regresar a El Puerto, donde comenzó trabajando en el negocio familiar, Muebles Pedregal, y realizando proyectos para numerosas empresas como perito industrial. Fue uno de los socios fundadores del céntrico Hotel Los Cántaros en el año 1984, todo un referente para el sector turístico porteño que animó a la instalación de otros establecimientos hoteleros en el centro de la ciudad. Persona inquieta y comprometida con El Puerto, formó parte de numerosas asociaciones y colectivos, ocupando cargos destacados en las directivas de la Asociación de Comerciantes del Centro (Acocen), la Asociación de Empresarios de El Puerto (AE) de la que fue su vicepresidente, y la Comunidad de Propietarios de Vistahermosa. Nos dejaba el 23 de octubre del pasado año 2008. (En la imagen, superior Eugenio Pedregal en una fotografía tomada poco antes de su fallecimiento. En la inferior, la fachada del Hotel Los Cántaros, en la Plaza de la Cárcel).
INTERESES RESIDUALES.
A Eugenio le podía El Puerto. Y le podía más el desinterés de los responsables políticos de la Ciudad cuando, a su juicio, dejaban escapar oportunidades para nuestra población, sea cual fuera el motivo o el color político. Era un luchador para la ciudad que lo vio nacer, y ahí andaba entre asociaciones empresariales, escribiendo cartas, entrevistándose con quien procediera para ayudar a empujar la locomotora de El Puerto. En esas, en esos ‘intereses residuales’ andaba Eugenio. Dejándonos un buen recuerdo, un buen sabor en la boca de las palabras, unos buenos sentimientos en la memoria de nuestros Puerto. (En la fotografía pequeña, Eugenio con poco más de 20 años, cuando trabajaba en el Banco Hispano Americano).







EL CLUB MEDITERRÁNEO
CASINO BAHÍA DE CÁDIZ.
EL NEGOCIO DE LA REPOSTERÍA.
LA TARTA IMPERIAL PEPE MESA













Luis del Pino Robles, Luis 'el de los huevos', nació en la Ribera del Río el 15 de julio de 1923, en los soportales existentes frente a la Casa de la Munición o Provisión, donde por la época existía un cuartel militar de Artillería, y que muchos han conocido al final del siglo XX como Taberna 'La Resaca'. Su madre, María Magdalena Robles le lavaba y planchaba la ropa a los soldados. Su padre, Francisco Pino Suárez era primo hermano de Manolo y Miguel del Pino, los célebres diestros locales. El apodo de la recova le viene a Luis por su trabajo en el Despacho de Plácido Carvajal, con el que repartía huevos y queso al por mayor al comercio local con quince años.

SU OPORTUNIDAD ARTÍSTICA: CANARIAS.

CON LOLA FLORES.
23 AÑOS EN FRANCIA.
La ficha técnica es para leerla: Dirección Artística: M.Carrillo. Dirección Musical: M. Leveque. Maestra Concertadora, profesora: Lolita Lanzarote. Regidor de escena: Manolo R. Cortés. Maquinista Jefe: Francisco Camacho. Segundo Maquinista: Francisco Andrade. Gerente: José Valiente. Representante en Ruta: Guillermo Aguilar. Números de Baile montado y dirigido por L. del Pino. Vestuario confeccionado para este espectáculo por: M.Mariscal, según diseños de M. Carrillo. Decorados y atresso [sic]: Propiedad. Peluquería: Pepi. Grupo microfónico: Quico, montado por Manolo Pacheco. Organización: M. Leveque y M. Carrillo. Representante exclusivo: Manolo Astorga. El patrocinio era de una bodega portuense: Brandy Viejo Veterano Osborne y Amontillado Fino Quinta. (En la fotografía, perteneciente a otro festival benéfico, Luis caracterizado de mejicano en el Teatro Principal. Doña Virginia lo dirigía al piano y escogía para nuestro protagonista los números cómicos).









Joaquín Perles (Joaquín Martín Perles realmente), es de los porteños que tuvo que nacer en Cádiz por aquello de que en aquella época no teníamos funcionando el hospital. Siempre ha vivido en El Puerto. Siempre hasta que se traslada a Los Angeles (California) EEUU. Y ahora anda a caballo entre España, Norteamérica y Argentina, pues en los tres países funciona su productora, Perles Entertainment, grupo empresarial dedicado al entretenimiento en el ámbito internacional. Pero no es difícil verlo en El Puerto tanto en periodos vacacionales, como en los momentos que se escapa para respirar la sal de las playas de este lado del Atlántico. Joaquín es el mas pequeño de cuatro hermanos, sin que conste ningún antecedente artístico en la familia. Lo suyo es vocacional. Desde que tiene uso de razón se siente atraído por la lectura y la comunicación con el público. Aunque estudia tres años de Derecho, terminó licenciándose en Filología Hispánica.






PRODUCTOR EN ESTADOS UNIDOS
Peter Guber (Rain man, Batman, El color púrpura), la directora de Casting April Webster (Perdidos, Misión Imposible III, Star Trek), entre otros, los cuales compartieron con los participantes sus experiencias a lo largo de décadas de trabajo que conforman la Historia de Hollywood.