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Este verano, como curiosidad, proponemos hacer un viaje a las localidades españolas donde El Puerto de Santa María tiene dedicada una calle, un pasaje, una avenida, un callejón… Unas son kilométricas; otras, apenas unos metros. Unas están en urbanizaciones nuevas, otras, forman parte del entramado del casco histórico. Como muestra les acercamos una selección de 15 calles ‘portuenses o porteñas’, encontradas en una navegación de urgencia por Google Earth. Pero hay más...

Calle Puerto de Santa María. 11206. ALGECIRAS (Cádiz).

Calle Puerto de Santa María. 47715. BERCERO. (Valladolid).

Calle Puerto de Santa María. 11001. CÁDIZ.

Calle Puerto de Santa María. 07310. CALPE. (Alicante). Estamos hermanados con la Villa de Calpe.

Calle del Puerto de Santa María. 30310. CARTAGENA (Murcia).

Pasaje Puerto de Santa María. 14014. CÓRDOBA.

Calle del Puerto de Santa María. 41703. DOS HERMANAS. (Sevilla).


Calle Puerto Santa María. 04230. HUÉRCAL DE ALMERÍA. (Almería).

Calle Puerto de Santa María. 28043. MADRID. (Capital de España).

Calle Puerto de Santa María. 11179. MEDINA SIDONIA. (Cádiz).

Calle del Puerto de Santa María. 11530. ROTA. (Cádiz).

Avenida del Puerto de Santa María. 11540. SANLÚCAR DE BARRAMEDA. (CÁDIZ).

Calle Puerto Santa María. 03189. SAN MIGUEL DE SALINAS. (Alicante).

Calle del Puerto de Santa María. 46015. VALENCIA. (Capital de la Comunidad Valenciana).

Calle Puerto de Santa María. 23300. VILLACARRILLO (Jaén).

Existen otras calles denominadas 'El Puerto de Santa María' en Benalmádena (Málaga); Conil (Cádiz); Guadix (Granada); Rincón de la Victoria (Málaga) y San Fernando (Cádiz), además de en otras poblaciones.

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En la anterior nótula dedicada a este portuense de nacimiento, se informaba que vino al mundo la víspera del día de la Patrona, Ntra. Sra. de los Milagros, del año 1940, siendo sus padres Luis Ceballos Fernández de Córdoba y Magdalena Jiménez Sancho, haciéndose asimismo referencia a su parentesco con la familia bodeguera local de Jiménez Varela. En el extenso texto de la nótula se refieren numerosas facetas biográficas de su actividad profesional como ingeniero de montes y de la vocacional como "Mago Fauco". En esta segunda nótula, inspirada en las fotos que ha tenido la gentileza de remitir Rafael Ceballos a GdP, vamos a dar a conocer algunos datos de sus ascendientes maternos de los que, las tres generaciones anteriores: madre, abuelo y bisabuelo, nacieron y vivieron gran parte de su existencia en suelo portuense. Precisamente se publicó esa nótula en el 85 Aniversario de la Boda de sus padres.

Antigua fotografía de los números 7 y 9 de la calle Larga.

La casa en la que nació Fauco --mellizo y sietemesino--, el número 7 moderno de la calle Larga, cuyo interior  contiene un bello patio porticado, fue labrada en el siglo XVIII por un cargador gaditano de origen irlandés llamado Tomas Patricio Rian Harold, casado con Margarita Therry Macnamara, que la utilizó inicialmente como villa de recreo para pasar temporadas, pues estaba rodeada de huertas y naranjales. Algunos de sus descendientes vivieron en ella hasta el primer tercio del siglo XIX, pasando después la propiedad a manos de la familia Vergés López, cuyos herederos la arrendaban. Entre los inquilinos que tenemos detectados, citaremos a la familia Gª Polavieja Escribano, en el último cuarto del XIX y la familia Jiménez Sancho pasada la primera década del XX. Esta última la componian el matrimonio formado por Ernesto Jiménez González, (3º hijo de Ramón Jiménez Varela y Amalia González Urruela) y Rafaela Sancho Mateo y sus seis hijos: Ramón, Joaquín, María Josefa, Magdalena, Mercedes y Ernesto Jiménez Sancho, todos ellos  censados en dicho domicilio en los padrones municipales de 1920. Así pues, la madre de Rafael dio a luz en la casa en la que había vivido de soltera, en la que había pasado parte de su infancia y juventud, rodeada, además de sus tíos y numerosos primos que vivían todos ellos en la misma calle, entre la esquina de Espíritu Santo y la Plaza de los Jazmines.

Casa número 7 de la calle Larga, en la actualidad.

En la fotografía antigua, además de la casa natal de Rafael Ceballos, pueden observarse  la casa anterior, de una sola planta, que correspondería al nº 9. La que antecede y no se muestra en la foto antigua sería el nº 11, actualmente escoltada de andamios, a la que nos referimos en la nótula 756. /En la imagen inferior, lamentable estado en el que se encuentra el número 9 de la calle Larga, el número 11, escoltado de andamios, a continuación lleva cerca de 15 años en esa lamentable situación. Algún día contaremos la historia y quienes están detrás de ese lamentable estado que presenta lo que queda de inmueble.

Ambas mansiones formaban una sola y, en la fecha que estamos refiriendo -1920- era su propietaria y vivía en ella la familia Jiménez Guernica, que la integraban Eugenia Guernica Siloniz, viuda del hermano mayor de Ernesto, Ramón Jiménez González y sus cinco hijos: Amalia, Eduardo, Concepción, Pedro y Eugenia Jiménez Guernica. Y en el nº 9, en cuyo dintel pende una lápida de mármol, la única hembra de los Jiménez González, Amalia, viuda de Iribarren y su hija   Amalia Iribarren Jiménez. Los dos hijos varones, Ramón y Juan estaban en esa fecha en academias militares y la lápida que aludimos se colocaría años después en memoria de uno de ellos, Juan Iribarren, oficial del ejército de África, caído en la guerra con las cabilas marroquíes. Frente a ellos, en el nº 14 y 16 de esa misma calle, José, el hermano que le antecedía, casado con Nicolasa Loma Lavaggi y una extensa prole de diez hijos, los Jiménez Loma.

TOMA DE DICHOS.
Magdalena Jiménez Sancho celebró su primera comunión en la capilla del colegio de las Carmelitas, junto con otras nueve alumnas, en una estación del año que hoy es inusual: el 22 de noviembre de 1910 y celebró sus esponsales, una costumbre que precedía a la boda, equivalente a la denominada “toma de dichos” el 22 de mayo de 1926. El párroco de la cercana iglesia de San Joaquín, que se llamaba Salvador Martín, se desplazó al domicilio de la novia y le tomó la promesa matrimonial, levantando acta, en la que firmaron como testigos dos amigos de la familia: Emilio Morante y José Portillo. A su vez, el prometido hizo lo mismo en la parroquia de la villa de Coca, provincia de Segovia, en donde residía y trabajaba, ejerciendo de director de la fábrica que en dicha villa tenía  la “ Unión Resinera Española” (LURE).

La pareja nupcial, el 31 de mayo de 1926, hace 85 años. /Foto: González Ragel.

ESPONSALES.
Una vez identificados los progenitores, especialmente Magdalena Jiménez, nieta del creador del emporio bodeguero, pasemos a contarles la ceremonia nupcial, toda una boda de rumbo, con los pelos y señales con los que nos lo cuentan sus contemporáneos, en la crónica de sociedad de la Revista Portuense. Hacía unos meses que se había casado su hermana María Josefa, concretamente en septiembre de 1925, con José Arvilla Hernández, ingeniero industrial, quien llegaría a ser Director General de CAMPSA. Su hermano Joaquín había sido el padrino, ante la falta del padre y ahora también daría el brazo a Magdalena para conducirla al altar de la Patrona, donde se oficiaría la ceremonia a las doce de la mañana del 31 de mayo de 1926.  Para llegar hasta aquí, culminando el noviazgo y el paso previo de petición de mano, Magdalena y Luis tuvieron que conocerse y enamorarse y el primero de estos supuestos tuvo lugar en Madrid, en la casa del ingeniero agrónomo portuense Wistremundo Loma Lavaggi, cuya esposa era María Luisa Fernández de Córdoba. El tío de Magdalena, José Jimenez, estaba casado con una hermana de Wistremundo, Nicolasa Loma y, posiblemente, acompañando a algunas de sus primas Jimenez Loma, que eran nada menos que siete, pasaría una temporada en la capital del reino, coincidiendo con el hermano de la señora de la casa y… Cupido hizo el resto.

Invitados a la ceremonia nupcial. / Foto: González Ragel.

La boda se celebró con la iglesia a rebosar, llena de invitados y curiosos, la novia hizo la entrada en el templo a la hora en punto, cuando en el campanario se inició un sonoro revuelo. Vestía un rico traje “George” bordado en cristal blanco, sujetando el velo a su cabeza una diadema rusa de azahar. Como anticipamos, entró del brazo de su hermano y padrino de bodas, Joaquín Jiménez, sosteniéndole los extremos del manto sus primitos Isabelita y Juan Luis Jiménez Tamplin. El novio daba el brazo a su madre y madrina, la Sra, Viuda de Ceballos, siguiéndoles la madre de la novia, Rafaela Sancho, viuda de Jiménez a quien daba el brazo el conde de Gondomar, mientras interpretaba al órgano la tradicional marcha nupcial de Medhelsón el profesor La Rubiera.

Rafaela Sancho Mateo y tres de sus hijas:  María, Magdalena y Mercedes. La primera abuela y la última madre, espectivamente de Rafael Ceballos Jiménez. La fotografía está tomada en la Plaza de los Jazmines.

Bendijo la unión el arcipreste, doctor Núñez Galván. A la salida de la comitiva se interpretó la “Marcha Festiva” de Jauregui, trasladándose los invitados –que pasaban del centenar- a la casa de la novia donde Pepe Caballero, un prestigioso cocinero jerezano, había preparado el siguiente menú: de entremeses, jamón dulce, anchoas y olivas; consomé royal; huevos a la bohemia, en salsa Riche y los entrantes: filete de pescado a la Orly; suprema de pechuga y turnedós de ternera a la polonesa. Postres: helados, crema a la neva, frutas al kök, bizcocho de bodas y café. Vinos: Fino Javelín, Rioja Cepa Borgoña, Oloroso los 45, Pedro Ximenez Los 10, Moscatel XXX, Champan Continental, Coñac Varela y Crema Cacao Pico (el único superviviente 85 años después).

Anuncio del 'Gran Champagne Continental' de Hijos de Jiménez Varela.

El reportaje fotográfico lo realizaron los fotógrafos jerezanos Javier González y Alberto del Castillo, tras lo cual marcharon el automóvil hacia Algeciras, desde donde proseguirían viaje a diversas poblaciones del norte de África y después a otras capitales españolas y del extranjero, fijando su residencia en Coca (Segovia).

Castillo de Coca (Segovia).

Luis Ceballos Fernández de Córdoba, que había nacido en San Lorenzo de El Escorial en 1896 falleció en Madrid en 1967 y su esposa, la portuense Magdalena Jiménez Sancho, murió a los 89 años de edad en Pozuelo de Alarcón, en 1991. Ella y su marido tenían  tratamiento de Excelentísimos Señores. Está enterrada en la cripta de la catedral de Nuestra Señora de la Almudena.  (Texto: Antonio Gutiérrez Ruiz. A.C. Puertoguía)

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La presencia del galeón “Andalucía” en Puerto Sherry, atracado en su muelle, en las mismas aguas que bañan los restos del fuerte de Santa Catalina de El Puerto, cuya rada albergó en siglos precedentes navíos y tripulantes de significado protagonismo en nuestra historia. Además de generar una admiración mayúscula por la belleza y fidelidad de la réplica, produce una cierta nostalgia a los que nos gusta especialmente la historia, en el más amplio sentido de la palabra, incrementada con la presencia de otra excelente réplica, la de la nao o carabela “Santa María”, amarrada en un muelle paralelo al del galeón. Esta pequeña añoranza sentimental experimentada en el luminoso paseo por nuestro puerto deportivo, batido por el viento de Levante el pasado domingo de Feria, me anima e inspira la presente nótula, de la que es protagonista  una dama del siglo XVII, época de la que data el galeón “Andalucía”. /En la imagen, el pintor Diego Velázquez.

En la imagen, el galeón 'Andalucía' y la nao 'Victoria', atracados en el Puerto Deportivo.

El imponente lienzo de Velazquez con el que hemos iniciado el título de nuestra colaboración, que tiene más de nueve metros cuadrado de superficie y 375 años de antigüedad fue encargado por Felipe IV al genial artista sevillano para formar parte de la decoración, junto a otros lienzos encargado a Carducho, Maíno, Jusepe Leonardo y Antonio de Pereda del Salón del Reino del palacio del Buen Retiro, donde fue instalado originalmente.

"La rendición de Breda" o"Cuadro de las lanzas". Óleo sobre lienzo. 307 x 367 cms. Autor: Diego Velázquez. 1634-1635. Museo del Prado. Madrid.

El cuadro conmemora la conquista de la ciudad de Breda, en Flandes, en poder de la Casa de Orange desde 1590, retratando la escena del protocolo de su rendición. El acto inmortalizado en el cuadro tuvo lugar el 5 de junio de 1625, del que hoy se cumple el 386 Aniversario y los dos personajes centrales son: el que entrega las llaves de la ciudad, Justino  de Nissau y el que las recibe para la corona española, el general Ambrosio Spinola Doria, I marqués de los Balbases, Duque de Sesto, Caballero del Toisón y Gobernador de Milán y Flandes.

CONEXIÓN PORTUENSE.
Su biznieto Felipe Spínola Colónna –aquí entra la conexión portuense- casó en la iglesia de Santa María la Real de la Almudena con Isabel María de la Cerda y Aragón el 20 de noviembre de 1682, recién cumplidos 15 años, pues ella había nacido en El Puerto, en el palacio de Medinaceli, en la calle de los Oficiales, hoy Palacios o del Palacio, el 30 de octubre de 1667. El marido, tan solo uno o dos años mayor que ella, pues había nacido en Milán en 1665 o 1666, según indican biógrafos diferentes, poseyó los títulos de IV Marqués de los Balbases, fue Gentilhombre de Cámara de S.M. y Virrey y Capitán General de Sicilia, además de caballero de la Orden de Santiago y Comendador de la misma. Era hijo de Pablo Spínola, marqués de los Balbases, Comendador Mayor de León y del Consejo de Estado de S.M., nieto de Filippo Spínola, II marqués de los Balbases y duque de Sexto que fue el primogénito de Ambrosio Spínola. /En la imagen, Ambrosio Spínola Doria.

Nuestra protagonista, Isabel María de la Cerda y Aragón, era hija del VIII Duque de Medinaceli, VIII Conde del Puerto de Santa María y varios títulos más, Juan Francisco de la Cerda Enriquez de Ribera, del Consejo de Estado de S.M., Sumiller de Corps y Caballerizo Mayor de Carlos II, su Privado y Primer Ministro, Adelantado Mayor de Castilla y Condestable de Aragón,  descendiente por la rama paterna del Infante Fernando de la Cerda y, por tanto de su padre, Alfonso X El Sabio y de Luis IX de Francia, por la esposa de este, Blanca de Francia. Fue su madre, Catalina Folch de Cardona, Duquesa de Segorbe, Cardona, Lerma, Condesa de Ampurias y marquesa de Comares y por esta rama materna, descendiente de San Francisco de Borja, su sexto abuelo. /En la imagen, San Francisco de Borja.

Es bastante probable que el joven matrimonio se instalara en el Milanesado, donde nacerían sus cinco hijos: Juana, que casó con el marqués de Castel-Rodrigo; María Teresa, con el Duque de Mirandola; Jerónima que casó con su primo Nicolás Fernández de Córdoba y de la Cerda, X Duque de Medinaceli y Ana María, con el Duque de Arcos. El único varón, heredero del marquesado, Ambrosio Gaetano, enlazaría con otra pariente: Ana Catalina de la Cueva y de la Cerda, todos ellos con sucesión a excepción de María Teresa.

En 1707 residía en Palermo (Sicilia. Italia). En las fiestas navideñas de ese año enfermó, falleciendo poco tiempo después, en 1708. Tenía 40 años. /En la imagen, grabado de la catedral de Palermo

BAUTIZO EN LA PRIORAL.
En la página oficial de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli solamente se cita el año de su nacimiento, sin completar la fecha ni el lugar del mismo. Para que no quede duda del paisanaje de esta ilustre dama del siglo XVII, reproducimos el texto de su acta bautismal, tal como figura en el folio 219 del Libro nº 37 de Bautismos, conservado en la caja 77 del archivo parroquial de la iglesia Mayor:

«En la ciudad del Puerto de Santa María, el jueves diez de noviembre de mil seiscientos sesenta y siete, Yo, el Doctor Alonso Holguín, Vicario en ella y Cura más antiguo en la iglesia Mayor de esta ciudad, bauticé en la capilla del palacio del Excmo. Señor Duque de Medinaceli, marqués de Cogolludo, conde de esta ciudad y Gran Puerto de Santa María, Señor de las villas de Deza, Enciso y Lobón, de los Consejos de Estado y de Guerra, Capitán General de la Mar Océana, Costas y Ejércitos de Andalucía, a Isabel María, hija del Excmo. Señor Don Juan Francisco Thomás Lorenzo de la Cerda, Duque de Alcalá y Lerma,  marqués de Denia, Adelantado Mayor de Castilla, Conde de Santa Gadea y Buendía y de la Excma. Señora Doña Catalina, Antonia, Gabriela, Josefa, Benita María de Aragón y Sandoval,  Duquesa de Alcalá y Lerma, marquesa de Denia y condesa de Santa Gadea y Buendía, su legítima mujer. Fue su padrino el Señor Don Tomás Antonio de la Cerda, marqués de Laguna, Comendador de la Moraleja en el Orden de Alcántara y Mestre de Campo del Tercio provincial de Sevilla, encárguele el parentesco espiritual y la obligación que tiene en fee de lo cual lo firmé» . (Textos: Antonio Gutierrez Ruiz. A.C. Puertoguía).

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Pehr Löfling o Pedro Loefling, nació en 31 de enero de 1729 en Valbo Gastrikeland (Suecia), hijo de Erik Löfling y Bárbara Standman. Estudia con un profesor privado hasta que, con 16 años se matricula en la Universidad de Upsala, en un principio para estudiar Teología empero, influido por el profesor Carlos Linneo se apasiona por la Botánica y acaba cursando estudios de Medicina. Tutor del hijo de Linneo y ayudante de sus profesor, presenta tu tesis escrita sobre ‘Yemas y Retoños de los Árboles’ e ingrea en la Real Academia de Ciencias Sueca. /A la izquierda, silueta del científico.

ESPAÑA Y VENEZUELA.
Con 21 años viajará a España recomendado por su mentor, a instancias del rey Fernando VI, donde permanecerá entre 1751 y 1754, realizando una serie de colecciones de zoología, --especialmente ictiología-- y botánica, que enviará a Carlos Linneo a Suecia, entre las que se encontraban especies nuevas. Publicará sus estudios en la Gaceta de Madrid en 1752 y, a título póstumo, su mentor dará a conocer su único artículo científico Iter Hispanicum, eller resa til Spanska Länderna uti Europa och America 1751 til 1756 (1758), pues falleció, prematuramente con 27 años, en la actual Venezuela, a orillas del río Caroní, en la Misión de San Antonio de Caroní (Bolívar, Venezuela), siendo enterrado al pié de un naranjo junto a la iglesia, en la Misión de Santa Eulalia de Merecuri.

Quizás fue este El Puerto que, 30 años antes, conoció Pedro Loefling, visto desde el Matadero Viejo, detrás de la actual estación de Ferrocarril. “Vista del Puerto de Santa María”, óleo sobre lienzo, 70 x 95 cm, 1781-1785 (propiedad del Museo del Prado, en depósito en el Museo Naval de Madrid) [P1151]. Autor: Sánchez, Mariano Ramón (Valencia, 1740-1822).

1753. EL PUERTO.
Pedro Loefling permaneció por espacio de algo mas de tres meses en nuestra Ciudad, en 1753, mientras esperaba partir en la expedición que le llevaría a los límites del Sur de América o del Orinoco (en el viaje  realizó descripciones de peces, moluscos, crustáceos y medusas, y ya en Venezuela realizaría una interesante descripción de flora y fauna) y elaboró durante aquel periodo de tiempo, con la ayuda de los pescadores de El Puerto, el Primer Tratado Español de Descripción de Peces.

La sueca Solveig Nordin recoge en un estudio sobre su compatriota que «En Iter Hispanicum se puede leer sobre los peces que Loefling preparaba para la Reina de Suecia y probablemente algunos todavía están en Estocolmo, Suecia en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (Naturhistoriska Riksmuséet). [algo que la autora no tiene aún contrastado durante la redacción de este texto]

Se reproducen las páginas 93 y 94 del Iter Hispánicum En la segunda página, hace referencia a los 50-60 peces de El Puerto de Santa María que fueron enviados a la Reina de Suecia.

Traducción libre del texto, escrito por Loefling el 18 de diciembre de 1753, del Iter Hispanicum. «El 20 de Octubre, la misma fecha de llegar a Madrid hace 2 años, resultó ser mi primer día de viaje en mi Viaje Americana, y el 2 de noviembre llegué aquí al Puerto de Santa María y el 5 de noviembre a Cádiz, donde me quedé un poco mas de 2 semanas antes de regresar de nuevo junto con mi compañía al Puerto de Santa María, como aquí se presentan más posibilidades de realizar estudios de la Naturaleza, mejor que en Cádiz que está cerrada. Por fin me he dedicado a los peces, y me he entrenado en la Ictiología, además de haber preparado entre 50 y 60 Especies de Peces en “Spiritu Vino” para Su Real Majestad La Reina, los cuales serán mandados con el primer barco a Suecia por el Sr. Cónsul BELLMAN (en Cádiz).» /Portada de Iter Hispanicum, eller resa til Spanska Länderna uti Europa och America 1751 til 1756 (1758)

Loefling partió de la Bahía de Cádiz  la madrugada el 15 de febrero de 1754 en dirección a la que sería la actual Venezuela. Ya no volvería, quedando allí para siempre.

PISCES GADITANA. OBSERVATA GADIBUS ET AD PORTUS Sª MARÍA. 1753. Mens. Nov. et Decemb.
La abreviatura Loefl. se utiliza en los géneros creados ó especies descritas por Pedro Loefling. Algunos de los nombres vernáculos y nombres científicos dados por Löfling a la fauna marina de la Bahía de Cádiz, durante su estancia en El Puerto de Santa María en el Primer Tratado Español de Descripción de Peces:

anchova: Clupea encrasicholus; anguilla: Muraena anguilla; araña: Trachinus draco; armado: Trigla coccyx; azedia: Pleuronectes; borracha: Trigla; borriquete: Perca marina; breja: Sparus; burel: Scomber trachurus; cadella: Galeus Glaucus; cazon: Squalus Galeus; chucho: Raya; dorada: Sparus aurata; faneca: Gadus; galera: Cancer; herrera: Sparus oblongus; lenguado: Pleuronectes; lisa: Mugil; morena: Muraena; perrillo: Gobius niger; pescada: Gadus; pintarroja: Squalus Canicula; rape: Lophius; robalo: Perca labrax; rubio: Trigla cuculus; sabalo: Clupea; safio: Muraena; sardina: Clupea sardina; tapaculo: Pleuronectes; vaca: Raya maxima; xibia: Sepia.

Placa situada en la esquina de la calle Guadalete esquina Avda. de la Bajamar, en agosto de 2010.

PLACA DE RECONOCIMIENTO.
En la calle Guadalete, en una esquina del antiguo Hospital Municipal, con la vista puesta al río, se descubrió el pasado 11 de agosto de 201o una placa en reconocimiento del científico sueco que vivió durante unos meses en nuestra Ciudad y del trabajo realizado. El alcalde de la Ciudad Enrique Moresco, el presidente de la Academia de Bellas Artes de Santa Cecilia, Manuel Pico Ruiz Calderón y el presidente de la Asociación de Amigos de la Cultura Científica, Francisco González de Posada uno de los impulsores de la iniciativa, presidieron el acto. La Asociación Ecologista, en palabras de su Coordinador Local, Juan Clavero Salvador, valoraron positivamente esta distinción. También, en el Real Jardín Botánico de Madrid, se encuentra una placa a la memoria del joven sueco desaparecido prematuramente a causa de unas fiebres en la expedición a los Límites del Orinoco.

SOLVEIG NORDIN.
Solveig Nordin Zamano, compatriota sueca de Pedro Loefling (idealizado en el grabado de la izquierda) hizo en mayo del 2008 un recorrido por España, utilizando como guía de su periplo, el Diario de Viaje escrito por nuestro protagonista, en su viaje desde Madrid el 20 de octubre de 1753  hasta llegar a Cadiz el 5 de noviembre, que refleja en algunas entradas y comentarios en su blog: http://rutahistoria.blogspot.com/ (Texto: José María Morillo).

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Llegaban contratados por algún noble o monarca, moro o cristiano, para ayudar en las batallas y poner su fiereza al servicio del mejor postor. En aquellas guerras civiles castellanas del siglo XIV (que nos gusta una guerra civil), Enrique II contó con las tropas mercenarias del condestable francés Du Guesclin, quien por su intervención directa pudo asesinar al hermano, Pedro I, el que siempre andaba liado con el pago de los servicios de su sicario favorito, el inglés Eduardo de Woodstock, príncipe de Gales y conocido en la Historia como el Príncipe Negro. A cambio de una buena soldada y un pellizco en botines o saqueos, escapando de las hambrunas, ingleses, franceses o alemanes venían aquí a quitar y poner reyes o a ayudar a los señores. Cogían el gusto a esto de guerrear y vaguear y terminaban por quedarse y echarse al monte.

Varios siglos antes de Curro Jiménez los bandoleros alemanes y de otros territorios europeos se refugiaban por las serranías castellanas y andaluzas, viviendo de la extorsión y del pillaje. Eran un número apreciable para que se convirtieran en la pesadilla de muchos de nuestros pueblos (con historias que darían para una serie más interesante que Bandolera). Para acrecentar el temor y su leyenda, estos alemanes se autodenominaban "wolfs", los "lobos". Con el colmillo a punto para robar, violar o matar. Los niños se acostaban con la amenaza de que se iban a presentar los "golfs".

Durante un buen tiempo los "golfs" formaron parte del paisaje porteño y de la Bahía de Cádiz y la actitud desalmada y campante que tenían de la vida terminó por acuñar el término de "golfos" para cualquier parásito social. Y así nos ha llegado la palabra, mientras que el golfo geográfico, como el Golfo de Cádiz, procede del "golfus" latino, nada que ver con el título simplón de Golfus de Roma.   (Texto: Francisco Andrés Gallardo).

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Manuel Ruiz-Cetrino Pérez de la Campa es un matemático y maestro que, aunque nacido en Córdoba en el año 1935, estuvo relacionado con nuestra Ciudad donde impartió clases entre 1955 y 1960, apenas con 20 años hasta los 25. Sus padres, Emiliano y Josefina, solo tuvieron ese hijo, al principio de la Guerra Civil, cuyo matrimonio se vio truncado por la contienda, lo que daría como consecuencia una infancia dura. Su inclinación por las matemáticas se manifestó a los 7 años de edad, ocupando en la escuela siempre el primer puesto en dicha materia, derivando su vocación por la enseñanza, en la cordobesa Escuela Normal de Magisterio, al no poder continuar estudios de licenciatura, aunque las matemáticas serían siempre su devoción.

Manuel tiene escrita una novela costumbrista cuya acción transcurre en El Puerto de Santa María, así como ensayos de matemáticas y un nuevo método para las reglas fundamentales: sumar, restar, multiplicar y dividir. Es miembro de la Real Sociedad Matemática Española. Jubilado, vive en la actualidad en Peñafiel (Valladolid).

El año del nacimiento de nuestro protagonista, 1935, fue enterrado en El Puerto Tomás  Osborne y Guezala, Conde de Osborne quien se encontraba en posesión de este título pontificio desde junio de 1900. Estaba casado con Felícitas [sic] Vázquez, de cuyo matrimonio fueron sus hijos, Elisa, casada en abril de 1917 con el  Marqués de la Candia;  Enriqueta, María, casada en febrero de 1915 con José Gamero Cívico, Ignacio casado en abril de 1921 con Ana María Vázquez Torres), José Luis, casado con Ángeles Domecq, hija de la Marquesa viuda de Casa Domecq  y Antonio.

Manuel Ruiz Cetrino, a la derecha, durante una interpretacion de 'El Divino Impaciente'

UNA NOVELA DE EL PUERTO.
El año de su nacimiento moría uno de los propietarios de Bodegas Osborne y quizás, casualidades de la vida, fue lo que le inspiró a escribir una novela cuya acción transcurre en El Puerto de Santa María, en el entorno del marco de producción de los vinos del Jerez-Xérès-Sherry.

LA VENDIMIA DE LA NAVAJA.
La trama de «La Vendimia de la Navaja» era de época, en la que podemos reconocer calles y paisajes de El Puerto. Una prostituta había sido brutalmente asesinada y sus restos abandonados. El maestro Tomás Alameda se interesará por este sobrecogedor caso que estremece a la población y que viene a unirse a la desaparición en extrañas circunstancias de un padre de familia al que se le imputa un importante robo. Con la España rural y las relaciones en una bodega al fondo, esta inédita novela escrita en 1960 por  Manuel Ruiz-Cetrino transcurre en El Puerto de Santa María, ejemplo de una ciudad española que se despierta al desarrollismo con todos los fantasmas del pasado como guardianes. Ruiz-Cetrino era una joven promesa literaria a finales de los 50 pero su osadía creativa en unos tiempos muy complicados ahogaron su producción.

HISTORIA DE AMOR.
Además de en El Puerto, impartió clases en Málaga, Peñaranda de Bracamonte (Salamanca), Lugo y Peñafiel (Valladolid), donde reside ya jubilado. En nuestra Ciudad vivió una relación de amor imposible, que todavía recuerda, --permanece soltero-- y que le hizo abandonar El Puerto al que ha viajado, muchos años, después en varias ocasiones. Además estuvo un tiempo apartado de la docencia oficial, impartiendo clases particulares en su vivienda, en la calle Diego Niño. De aquel amor, prefiere que, aunque su otra protagonista ya no vive, la apasionada historia que vivieron permanezca en el anonimato.

AMIGO DE MIGUEL DELIBES.
Amigo del  vallisoletano, Miguel Delibes, director del periódico El Norte de Castilla, con el que coincidió y con quien se carteaba, leyó un fragmento de ese manuscrito y le recomendó entonces que retocara algunos párrafos, demasiados duros para la época. Otro amigo censor, madrileño, que se guarda en el anonimato, incluso le aconsejó que ni siquiera se atreviera a hacerlo público. «La vendimia de la navaja» era una novela demasiado arriesgada para 1960, porque habla de la corrupción del régimen y su vinculación con las empresas más poderosas de cada comarca.  Una pena, porque la vocación literaria de Ruiz Cetrino desapareció ante la frustración vivida entonces. Eso sí, Ruiz Cetrino colaboró con su nombre y con seudónimo en El Norte de Castilla y La Voz del Sur.

Faena de estiba de botas a un camión.

FRAGMENTO  DE LA NOVELA.
«--Maestro ¿hace un chica?-- le espetó Pastrana, despertándole de sus pensamientos por la plaza de España.
Pastrana, el guardia municipal, iba de paisano y le llamaba desde la puerta de la Taberna Buhigas, en la calle Pagador.

--Ahora mismo se me hace tarde-, se disculpaba Tomás.
--Todavía tiene noche para meterse en su casa. Todo no va a ser leer y escuchar el parte, hombre-- invitaba el agente, con la mano en el ademán de pedirle que se acercara.
--Venga esa copa--, aceptó el maestro, aún aturdido por la narración del abogado desatado.
El sol se estaba emborronando por los perfiles de la Iglesia Prioral y una cigüeña planeaba por el cielo rojizo. Una primavera radiante se apoderaba del Puerto de Santa María, un vaho de los dioses africanos que churruscaba la piel de la ciudad. Una perezosa melancolía se acomodaba en el atardecer. La estampa de aquel cadáver en el melonar se agigantaba en los recuerdos del maestro cuando franqueaba la puerta del local de Buhigas».
/A la izquierda un joven Manuel, en su etapa porteña.

Para leer más de 'La Vendimia de la Navaja' pulsar aquí.

Esta obra narrativa, inédita hasta enero pasado, ha visto la luz en una tirada corta. Y es que Manuel, a sus 76 años, no ha querido que aquellos recuerdos novelados, pasaran al olvido.

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Natalie Hildon nació el 7 de enero de 1976 en Darlington, County Durham, al Noroeste de Inglaterra, año bisiesto, año del Dragón, según el horóscopo chino. Ese año se celebraron los Juegos Olímpicos en Montreal (Canadá). Hija de Jeffery y Norma Hildon, tiene un hermano, Matthew, responsable de proyectos informáticos para la banca. Vive motivada por su pasión por el deporte y hace de su profesión un placer. Hace más de 14 años que trabaja en el sector del Fitness y del Bienestar, es decir de estar en forma y el buen estado físico, estando en posesión de numerosas titulaciones de Group Fitness, además de la Licenciatura de Ciencias del Deporte, por la Universidad de Leeds Metropolitan (Carnegie).

EL PUERTO EN 1976.
El año que nació Natalie,1976 era alcalde de la Ciudad Manuel Martínez Alfonso. El Grupo Blend, el 30 de enero de 1976, ofreció en la Casa de la Cultura un recital sobre la producción musical de los Beatles en la década de los sesenta. En el Cine Moderno se proyectaba, en la Gran Gala Taurina Cinematográfica, un documental considerado como una joya taurina, con las figuras del toreo: Joselito, Belmonte, Manolete, Arruza, Ordóñez y El Cordobés.

SS.MM. los Reyes de España en su fugaz visita a El Puerto el 1 de abril de 1976.

SS.MM. los Reyes de España hicieron una fugaz visita a El Puerto, que presenciamos, en su primer viaje oficial a la provincia, el 1 de abril. El 21 de  agosto de ese año se celebró un Festival de Música, organizado por el Partido Comunista, en el Polideportivo; actuaron Carlos Cano y Manuel Genera desplegándose entre el público una bandera andaluza que los propios comunistas del servicio de orden retiraron. Se corearon gritos de ‘Amnistía y Libertad’ y no hubo que lamentar ningún incidente con las fuerzas del orden. Allí estuvimos para contarlo. En la Librería Alberti se podía leer una pintada «Comunistas de mierda».

Aquel verano se constituyó en El Puerto un grupo político de centro derecha: el Grupo de Acción Regional, primer intento de la Unión Regionalista Andaluza en torno a Luis Jáudenes que afirmaba: «Andalucía reclama una representación proporcionada a su peso político». El Partido Demócrata Andaluz tributa también, en El Puerto,  un homenaje al profesor Carlos Ollero, pionero del reformismo, al que asistió entre otros, Solead Becerril.

El ex alcalde de El Puerto, Fernando T. de Terry, el Secretario del Ayuntamiento y el Jefe de la Policía Local, Jaime Fernández Criado y Manuel López, respectivamente se sentaban en el banquillo de los acusados imputados por  supuestos delitos de usurpación de atribuciones, coacciones y amenazas, prevaricación, detención ilegal y exacción ilegal de impuestos. Aunque resultaron absueltos, fue un bombazo informativo y un aviso de que algo estaba cambiando en España.  Se proyectaba un nuevo complejo carcelario en El Puerto, en la carretera de Sanlúcar, Puerto 1 y Puerto 2, para presos de máxima seguridad y cárcel provincial de preventivos, que llevaría a la desaparición como penal del Monasterio de la Victoria.

Darlintong (Inglaterra).

INFANCIA Y ESTUDIOS.
Su infancia transcurrió en Darlington, hasta que se fue a Leeds estudiar a la universidad. Después de terminar la carrera se trasladó a Newcastle y en 1998 hizo las maletas y se fue a dar la vuelta al mundo. Durante ese viaje se afincó seis meses en la ciudad de Cairns (Australia) para trabajar en un gimnasio. De vuelta a Inglaterra vivió cuatro años en Newcastley otros seis en Durham, hasta que se vino a vivir a El Puerto de Santa María. De los 10 a los 16 años estudió en el colegio Branksome Comprehensive School (Darlington), hasta los 18 en el instituto Darlington Sixth Form College. La carrera en Sport Science la hizo en la  Leeds Metropolitan University.(Carnegie). Después de la carrera continuó estudiando y haciendo diversos cursos en el área del fitness para mantener su alto nivel de conocimiento en esta área.

Leeds Metropolitan University.(Carnegie).

EL MUNDO DEL DEPORTE.
Se puede decir que el deporte es su vida. Empezó la gimnasia con sólo 3 años y hasta los 21 años practicó con regularidad esta actividad. Además, durante ese periodo fue capitán de los equipos de Volleyball y Netball de su instituto. En la universidad continuó con la gimnasia y descubrió las clases de aerobic y con eso su pasión. A partir de entonces, convirtió su hobby en su profesión.

Natalie con su pareja, Robert Kirkland, en un viaje a Méjico.

Con un grupo de alumnas en Inglaterra, la tercera por la izquierda, abajo.

LLEGADA A EL PUERTO.
Gran aficionada a conocer otras culturas, es una entusiasta de la gastronomía a la que le encanta viajar por el mundo, leer y estudiar. Llegó a El Puerto en septiembre del año 2010 dado que su pareja, Robert Kirkland, también inglés, había conseguido una plaza como profesor de Educación Física en un colegio de El Puerto: El Centro Inglés. Dio un giro a su vida viniéndose a vivir a España para disfrutar de la vida al aire libre. De inmediato se enamoró de la ciudad y de su gente. Sobretodo le impresionó la calidez de los portuenses, en contraste con Inglaterra. Le encanta nuestro estilo de vida y nuestra comida. Estos seis meses de estancia solo refuerzan aún más la primera impresión que tuvo de El Puerto.

YAFIT Y HORAS DE SOL.
Al llegar a El Puerto pronto se dio cuenta del potencial que se crea al juntar las muchas horas de sol y un paisaje ideal entre playas y palmeras. Unir su amor al deporte con el paisaje natural fue descubrir la fórmula adecuada: tenía que dar clases al aire libre. Así surge Yafit una empresa de fitness que ofrece una amplia variedad de servicios exclusivos, su mayoría al aire libre.

La visión que mueve a Natalie es proporcionar sesiones creativas para personas que no han sido capaces, hasta ahora, de encontrar un tipo de actividad física que les motive a alcanzar sus objetivos de fitness. Se puede elegir entre clases en grupo y al aire libre con el “Yafit BootCamp”, el “Yafit Outdoor Yoga”, y el “Yafit Outdoor Pilates”, o clases privadas de “Yafit Personal Training” (a domicilio). Además se ofrece el “Thai Massage” a domicilio y Yoga creativo para niños.

ACTIVIDADES DEPORTIVAS.
Durante su jornada laboral da clases de BootCamp, Yoga, Pilates, Personal Training, diferentes modalidades, FightTeam y danza. Después de esta intensa jornada, Natalie todavía tiene energía para hacer su propio entrenamiento, que es al final lo que la mantienen en tan buena forma. Sus actividades preferidas son Ashtanga Yoga para equilibrar su mente y cuerpo, así como entrenar con pesas para mantener un nivel bajo de grasa corporal.

Se la puede ver trabajar con grupos al aire libre en días alternos por las mañanas en la Playa de Santa Catalina, a la altura de El Ancla y por las tardes en la Playa de la Calita.

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Jesús Redondo Abuín, gallego de la Parroquia de Asados, Ayuntamiento de Rianxo, Partido de Padrón, (La Coruña), nació a las cinco de la madrugada de 12 de marzo de 1939. Dejó su casa con 17 años, siempre implicado en la lucha política obrera en la clandestinidad y luego abiertamente: emigrado a Francia, Bélgica, refugiado de la ONU y protegido en Moscú por el Partido Comunista, conoció España también a través de sus cárceles como preso político con sendas condenas de 3 y 8 años de privación de libertad, que no cumpliría completas: "Fueron 3.000 días y 3.000 noches entre recuento y recuento y entre traslado y traslado. Y estas las cárceles de mi peregrinaje: Barranco Seco, Cádiz, Puerto de Santa María, Córdoba, Jaén, Carabanchel, Calatayud, Soria, Segovia, Coruña y A Parda". En 1968, en los sucesos de Sardinas del Norte (Canarias), recibió un tiro en la pierna tras la dura represión de las fuerzas de seguridad de la dictadura.

En el Penal de El Puerto Jesús trabaría conocimiento con Marta Marroquín Travieso, militante comunista que llevaba alimentos, apoyo y conversación a los presos políticos, con quien acabaría formando una familia. No sería hasta 3 años después, en Segovia, donde se conocerían, antes solo se limitó en el Penal del Puerto a hacereles saber a la dirección, que Jesús era un ser con identidad propia, no un número. Ambos viven en Galicia, unieron sus vidas el 10 de marzo de 1975, tienen un hijo, aunque regresan a El Puerto en alguna ocasión. Este es su relato:

Jesús Redondo Abuín, Juanín y Gerardo Iglesias en la cárcel de Segovia. El día de la Merced, festividad de Institutciones Penitenciarias, se autorizaban hacer fotografías.

Esto viví en el viejo Penal del Puerto de Santa María entre el 30 de abril de 1970 y el 6 de diciembre de 1971.

Lo peor que puede pasarle a un pueblo es que le arrebaten la libertad. Fue lo que nos pasó aquí de aquella. Lo que no dejó de pasarnos en cuatro interminables décadas. Longa noite de pedra le llamó a aquello Celso Emilio Ferreiro. Y en cuatro palabras lo dijo todo enteramente. La humedad del mundo cabía en ellas. La humedad entera. Cuatro décadas de muerte, cárcel, destierro. O en el orden que lo dijera Rafael Alberti, el camarada Rafael: destierro cárcel, muerte. No es hora de vindicación. Lo sé. Tampoco de silencio. Hay que recordar. Recordar. Y recordar. Recordar sin ira. Pero recordar. Para que no se repita aquello jamás.

Antigua fachada principal del Penal de El Puerto.

Quedarse sin libertad es lo peor que a un pueblo le puede suceder. Lo peor que puede sucederle a una persona es que la empareden. Que eso es lo que eran los presidios de aquella: paredes, paredes, paredes. Paredes y aniquilamiento. El régimen franquista fue el más inmoral y despiadado de la historia. De toda la historia. Segó un millón de vidas para poder vencer. Pero no enterraron muertos sino simiente. Como Castelao dijera. No logró convencer. No podía ser. Don Miguel de Unamuno ya se lo advirtiera. La tortura estaba al orden del día. Sus penitenciarías eran la prolongación de sus comisarías. No hay más que recordar los nombres de los tres energúmenos que estaban de aquella al frente de cada uno de los tres argumentos fundamentales de la política del que decía que él no se metía en política para no meterse en líos: Camilo Alonso Vega, Ministro de Gobernación; Antonio de Uriol y Urquijo, Ministro de Justicia y Jesús González del Hierro, Director General de Prisiones.

MATADERO DE HOMBRES.
Y lo peor que podía pasarle de aquella a un preso era ir a dar con sus huesos al penal del Puerto. Al viejo y tristemente célebre penal del Puerto. Era un matadero de hombres. Todo allí estaba concebido para el exterminio físico y psíquico. Llegaba la conducción, la metían en un recinto lóbrego, y lo primero que se oía era un ¡firmes! intimidatorio, emitido a pleno pulmón por el Jefe de Servicios de Turno (el del 30 de abril de 1970 era uno que le llamaban La Calva) y acto seguido vociferaba con voz forzada: Llegaron ustedes al penal del Puerto, ¿entendido? Van a cruzar tres patios antes de llegar al celular y van a ir en fila india sin intercambiar ni una mirada ni una palabra con nadie, así vean a un hermano, ¿entendido? Pues, andando. Y la fila india cruzaba los tres patios flanqueada por funcionarios con cara de mármol. /En la imagen de la izquierda, galería de celdas.

DESNUDOS Y VIOLENTADOS.
Al llegar al celular estaba esperando la plantilla de aquel departamento, con su jefe al frente, quien recibía en posición disciplinada las órdenes que le daba el Jefe de Servicios, y éste regresaba a su despacho. Y el poder absoluto en aquel ámbito pasaba a residir en los funcionarios allí destinados, en este orden jerárquico: jefe del departamento, resto de funcionarios y el preso de confianza llamado cabo. Y en plan bárbaro el jefe de departamento ordenaba: ¡firmes!, desnúdense uno a uno y vayan pasando conforme les vayan llamando para ser cacheados. El cacheo consistía en dar botes en cuclillas y terminaba con una insoportable colonoscopia digital, practicada por el propio preso/cabo, por si se llevaba alojado en el colon algún objeto o sustancia ilegal. A continuación se chapaba a los cacheados en celdas intercaladas. Para aislar bien aislado.

Con Marcelino Camacho, en un encuentro sindical en Canarias.

NEGATIVA Y CELDA DE REDUCCIÓN.
Cuando me tocó el turno me negué a pasar por aquello con mis mejores maneras. De poco me sirvieron las buenas maneras. Tuve que terminar siendo tajante: para hacerme eso tienen que atarme, les dije. El funcionario jefe de departamento montó en cólera y me ordenó en el peor tono del despotismo desilustrado: pase inmediatamente a la cuatro. Era la celda de reducción, la cuatro. Era un auténtico potro de tormento. Cada vez que un funcionario le amenazaba a un preso con la cuatro, el preso se echaba a temblar. No pocos se auto lesionaban, preferían salir para el hospital de gravedad. La celda de reducción era el lugar adecuado para poner autoridad. Y al terminar con todos entró a por mí rodeado de los demás funcionarios y del preso de confianza como dispuesto a cualquier disparate. El diálogo entre él y yo duró nada y menos. El: está usted en el penal del Puerto. Yo: información superflua, bien lo veo. El: aquí cuando hay que apalear se apalea. Yo: el que me ponga la mano, tiene que estar dispuesto a llegar al asesinato. El: no se haga el valiente porque a los valientes los trasladamos de aquí en un santiamén en traje de madera y con los pies por delante. Yo: pues pásele mis medidas al carpintero. Vivía en Jerez, tenía una armería, le llamaban El Pistolas, sucedió hace treinta años. Lo digo sin ira. Pero lo digo. Se me hace bastante para pasarlo por alto.

Visitando el antiguo Penal de El Puerto, paseando por el claustro junto a su cuñado, Miguel Marroquín, el pasado verano de 2008.

VISITA DEL DIRECTOR.
Digo diálogo y fueron dos monólogos más bien. Pero le rompió los esquemas al jefe de departamento. A cuantos iban con él. Y no he vuelto a verlos. A la mañana siguiente vino a verme el Director del penal. No era usual. Y el despotismo ya fue ilustrado. Pero igual de brutal. «He visto su expediente» –me dijo-- «y trae usted seis faltas muy graves. Aún así creo que ha sido un error de la Dirección General haber autorizado este traslado. Pero aquí está. Y será uno más. Tengo a mi cargo 615 presos complejos y no pienso andar con distingos. De ningún signo. Este es un penal para presos con “exceso de condena”, “multirreincidentes” e “inadaptados”. No importa que en su caso no se dé ninguno de los tres supuestos. Aquí existen cuatro regímenes estrictos: Régimen General, Vida Mixta, Observación Disciplinaria y Celdas de Castigo. Celdas tiene usted para rato: los132 días que trae, y los que le sobrevengan. Que le sobrevendrán a la vista de su expediente. Y ya se lo advierto: aquí las sanciones se cumplen íntegramente. Ahora bien, mientras yo esté al frente del penal, ningún funcionario le pondrá la mano».

264 DÍAS EN CELDAS DE CASTIGO.
Vaya si me han sobrevenido castigos. Llegué a acumular 12 sanciones muy graves: 264 días consecutivos en celdas de castigo. Y, óiganlo bien, estos y no otros han sido los motivos: cuatro huelgas de hambre, tres colectivas --Las Palmas, Soria, Pontevedra-- y una sólo en El Puerto; llevar a juicio a un funcionario por abuso de autoridad (un tal Julio Cedrón, de Lugo); mirar con desacato a un funcionario; denunciar asesinatos y malos tratos, y exigir mediante escritos amnistía general y completa para todos los presos políticos. Eso que ni el Fuero de los Españoles prohibía el derecho de petición. Lo protegía.

PAPEL Y BOLÍGRAFO=SANCIÓN.
Pues cada vez que pedía papel y bolígrafo era indefectiblemente sanción sobrevenida. Pero papel y bolígrafo era lo único que podía esgrimir. Y lo esgrimía. No hacerlo no era posible. Uno no puede llamarse andana cuando escucha que están matando a palos a un hombre atado de pies y manos. Aun cuando fuese un delincuente. Aun siendo en el viejo penal del Puerto. Porque sean cuales sean sus circunstancias, cada hombre es en sí un hecho único e irrepetible.

Encabezamiento de una de las denuncias

SIETE SANCIONES.
He visto entrar allí hombres como castillos y a la vuelta de unos meses no eran ya ni la sombra de lo que habían sido. Los he oído agonizar a palizas. Me quejaba por escrito a la Dirección General, sanción al canto. He visto a un preso de la celda de enfrente a la mía (un tal Perogil) subirse al techo de la jaula y calcular el salto para dar exactamente con la cabeza en la esquina del camastro de hierro y poner fin a su martirio. Lo ha conseguido. Puse denuncia al Juzgado por asesinato inducido. Sanción suma y sigue. El Pistolas llegó a trincarle el pene a un preso con el gozne de la jaula y aporreárselo hasta partírselo. Me han impuesto siete sanciones muy graves en los veinte meses que estuve allí. Todas por lo mismo. Los partes los daba el funcionario de turno y las sanciones las ratificaba por unanimidad la Junta de Régimen: Director, Subdirector, Médico, Maestro y Cura. Cinco rangos distintos y un mismo objetivo: que el preso se adapte y no rechiste. Uno no se imagina a individuos así gastar gestos de cariño ni en familia.

Explicando a unos amigos y a su cuñado, Miguel Marroquín, las condiciones de vida en las galería.

HUELGA DE HAMBRE.
Me costó lo mío salir vivo de allí. Catorce días de huelga de hambre inclusive. Pero salí. Salí porque el zorro no pierde las mañas pero las fuerzas sí. Estaban prohibidas las huelgas, y se hacían más que en los países en que no estaban prohibidas. Estaban prohibidas las manifestaciones, y se hacían más que en los países en que no estaban prohibidas. Lo cual que por primera vez en 32 años la Bestia Parda tuvo que ocuparse en Consejo de Ministros de los pros y los contras de que se le muriese en el penal del Puerto un preso político --que tampoco existíamos-- y prevaleció lo segundo por fin. A eso debo el poder contarlo, y de chiripa. El sustituto del ultra Jesús González del Hierro se desplazó adrede a comunicarme que habían decidido retornarme a Segovia en cuanto estuviese en condiciones físicas. Y así ha sido.

Por última vez, tras las rejas del antiguo Penal de El Puerto.

CONDICIONES MEDIAVALES.
Supe lo que era el infierno sin necesidad de morirme. Además de un régimen penitenciario medieval, eran medievales las dependencias, los métodos de los carceleros y las condiciones de vida. La comida era insana y exigua: la tuberculosis y la desnutrición eran extendidas e intensivas. Entrar en celdas suponía perder los derechos subjetivos y tener que atenerse al rancho estricto. Durante nueve meses seguidos mi dieta fue: un plato de malta y un chusco, un plato de rancho y un chusco, un plato de líquido con un huevo duro y un chusco. Las celdas eran nichos de dos metros de ancho por 2,60 de largo por tres de alto; estaban dos metros por debajo del rasante del recinto y tenían un tragaluz de unos 50 centímetros; las camas consistían en una plancha de hierro empotrada en la muralla y en el suelo; tenían un lavabo y una taza de water (la de reducción un simple orificio) y un blindaje de barrotes de hierro o jaula entre la puerta y el catre de 1,40 de ancho por 1,30 de fondo para dejar fuera del alcance de un brazo la puerta al abrirla.

Con su mujer, Marta, delante de Nuestra Señora de París, en Francia. Año 2010.

COMPENSACIONES ECONÓMICAS.
Comprenderán que lo diga. No hay dinero que compense lo pasado por los presos en los presidios franquistas. No sería sufrible tanto suplicio si no fuese por la fe del carbonero que teníamos y por el sacrificio de nuestros camaradas y de nuestras familias. Hay tratadistas que dicen que el dolor es subjetivo. Los que eso dicen se enterarían de lo que vale un peine si tuviesen que soportar ser diestramente torturados  día y noche o nueve meses seguidos sin ver la luz del día en uno de los nichos de castigo del viejo penal del Puerto de Santa María. /Con su mujer, Marta Marroquin Travieso.

El millón y medio máximo ese sería un insulto de no ser que es un mero símbolo. Aún así, lo gratificante hubiese sido que las nuevas autoridades tomasen como primera medida darnos las gracias por los servicios prestados desde el papel del Boletín Oficial del Estado. Ese sí que hubiese sido un detalle. Pero no se hizo. Se ha tardado quince años. Y los que no tenían 65 años cumplidos o no llegaron a los tres de presidio han quedado ignominiosamente excluidos. Qué gran injusticia. Como injusticia ha sido haber hecho apechar a los heroicos guerrilleros antifranquistas veinticinco años con el estigma de bandoleros. Qué enorme injusticia. Quizá sea que las nuevas autoridades no sepan lo que es tener sitiada la vida o tenerla pendiente de un hilo o pisar un penal o pasar por un cuartelillo. Quizá sea que se piensen que la transición empezó en los Pactos de la Moncloa. Acaso esa fuese su bicoca. Acaso. Pero es la bicoca de muy pocos. Que conste. (Textos: Xesús Redondo Abuín. Julio 2001).

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José María Escribano Ivison, Joselito para quienes le quieren, nació en la sevillana calle del Porvenir –al lado de la iglesia de La Paz--, el 3 de junio de 1945. Hijo de José María Escribano Aguirre y de la jerezana Patricia Margarita Ivison Lassaletta, es el segundo de cuatro hermanos: Margarita, José María, Dolores y Mari Paz. Su padre fue Secretario del Consejo de Administración de la Fábrica de Cervezas Cruzcampo, fundada por un portuense, y amigo y compañero en el Tiro de Pichón de Eduardo y Felipe Osborne, por lo que su vinculación con El Puerto venía predestinada.

1945.
El año 1945 era alcalde de la Ciudad Ignacio Osborne Vázquez.  En el pleno municipal celebrado el 17 de enero de 1945  se adoptaba el acuerdo de crear la Feria  de Primavera con la filosofía de la que ha llegado nuestros días. Eran tenientes de alcalde  Eduardo Ciria, Manuel Gago, José Merello y Pedro Salvatierra quienes, junto al alcalde, acordaron su instauración. Rafael Alberti empieza sus obras ‘A la pintura. Poema del color y la línea (1945-19489’ y Poemas de Punta del Este (1945-1956). Manolo Prieto ilustrará las portadas --hasta 30, más de la mitad de la colección de ese año-- de la Revista Literaria Novelas y Cuentos, entre otras ‘Una princesa de Marte’, ‘Juana Eyre’, ‘El Comendador Mendoza’, ‘Ivanhoe’, ‘Fabiola’, ‘El comerciante de antigüedades’, ‘Tu eres la paz’, ‘La portera de la fábrica’, … Juan Botaro restaura el Cristo de la Hermandad de la Flagelación.  Hipólito Sancho publica su libro relacionado con El Puerto: «Los Valera y Marruecos». El Plan de Nacional de Embalses de 1945, aprueba la conducción general de agua desde el futuro pantano de Los Hurones (Algar) hasta el gran depósito regulador de la Sierra de San Cristóbal. Nacían la ceramista Pepita Lena de Terry y el peluquero Juan Antonio Paloma Benítez. /En la imagen, jugando a los bolos en Piscinas Sevilla, en 1961.

En 1962 ganó los campeonatos de Sevilla y Andalucía, representando a los Escolapios, en la modalidad de 100 metros libres. En la imagen, con el trofeo acrreditativo y el sacerdote Enrique Culeou-Valera.

EL PUERTO, DESDE CHIQUITITO.
Joselito vería la luz de El Puerto, por primera vez, con pañales. Desde siempre vinculado a nuestra Ciudad, solía pasar temporadas en casa de sus abuelos maternos, en la jerezana plaza de San Juan, número 3, frente a la botica de los Ballesteros –abuelo de Joselo Ballesteros Benjumeda--. La aventura duraba tres días, un día para venir desde Sevilla, el de la estancia propiamente dicho y el de regreso. Y es que el coche familiar con chófer pinchaba las ruedas varias veces en los trayectos. Luego, de Jerez a las playas de El Puerto.

Playa de Fuenterrabía.

Unas veces a Valdelagrana, dejando el coche un poco más adentro de los pinares donde hoy está el Caballo Blanco, andando hasta un chiringuito instalado en la playa. Otras veces a la de Fuenterrabía, o a Vistahermosa, a la Casa Grande, por los vínculos familiares. Nuestro protagonista estudió en los Escolapios de San José de Calasanz, y más tarde Ciencias Químicas en la Universidad de Sevilla.

17 de marzo de 1963, poco antes de ir como voluntario al Servicio Militar, como abanderado de los Escolapios, en el Estadio de la Macarerna. /Foto: Valentín.

De izquierda a derecha, Margarita, Joselito (con 17 años), su madre, Mari Paz, su padre y María Dolores (+), la mayor, en 1962, delante de la Catedral de Sevilla.

SERVICIO MILITAR.
Haría el Servicio Militar en la Base Aérea de Tablada (Sevilla), en 1963. Ese año, con la desaparición del Ala-25 iniciaba su decadencia aérea: sus aviones B-21 pasaron al Ala-27 (Málaga) y Ala-46 (Gando), quedando casi desguarnecida de medios aéreos, pasando a la categoría de Aeródromo Militar. No sería hasta el año 1966, en el que se crea el Mando Aéreo de la Aviación Táctica, superpuesto a la Jefatura de la Región Aérea del Estrecho, cuando se inicia la regeneración de Tablada, coincidiendo con la estancia de Joselito en dicho acuartelamiento militar.

En Tablada (Sevilla), durante el Servicio Militar.

EL MUNDO DEL TRABAJO.
Al finalizar el Servicio Militar se adentrará en el mundo del trabajo con Helados Frigo. Su padre, fundador de ILSA gestionaba desde Sevilla  helados Frigo para Andalucía, al tiempo que en Madrid y Barcelona otros empresarios abrían la correspondiente empresa que gestionaba la marca en esas capitales. En El Puerto la Delegación la llevaría Agustín Merello del Cuvillo, quien mas tarde se asociaría con Antonio Cólogan Osborne, en el edificio, hoy desaparecido que se encontraba donde hoy está la plaza de Enrique Bartolomé, frente a un edificio de infraviviendas, denominado eufemísticamente ‘La Casa de los Millones’. Allí colaboraría en los Departamentos Comercial y de Expansión, aficionándose a venir mas a El Puerto viviendo en la casa que la familia posee en la Costa Oeste. Estamos hablando de mediados de la década de los sesenta.

Con sus padres y dos de sus hermanas: Margarita y Mari Paz.

Gestiona en la actualidad otros negocios familiares (concesionarios de coches en Sevilla y El Puerto), como vicepresidente del Consejo de Administración, negocios que fueron fundados en algún caso por su padre en sociedad con  Eduardo y Felipe Osborne y otros amigos.

REAL CLUB NÁUTICO.
Será en 1965, cuando contacta con el desaparecido José Luis Caballero Morales –Pepete--, Nicolás Terry Martínez y Juan Carlos Gutiérrez Colosía en el Real Club Náutico, adonde iba con sus padres de pesca en la embarcación ‘La Coral’ adquirida al que fuera presidente de Cruzcampo, Ignacio Ybarra Mendaro quien, curiosamente, se mareaba. Luego vendría el ‘Alicate’ y el ‘Alicate III’ es la actual embarcación de nuestro protagonista.

Con Juan Lara, socio de honor del Club Náutico, en 1992.

Con Rafael Alberti y su viuda, María Asunción Mateo.

Joselito entrará como vocal en la directiva del Náutico en 1979, al fallecer su padre, formando parte de las juntas presididas por Miguel Duro y Ángel Ruiz, sucediendo en el cargo de presidente a Francisco Perdigones, llevando al frente de la entidad marítima y marinera desde 1991, durante cinco mandatos consecutivos.

LA FAMILIA REAL.
Durante sus mandatos ha sabido imprimir al club un extraordinario anfitrionaje, no solo de la entidad, sino de El Puerto, asociando la imagen de la Ciudad a la entidad que preside, y haciendo que los participantes en las regatas de toda clase y entidad que visitaran El Puerto, se sintieran como en casa. Merced a ese trabajo, regatearon en aguas de la Bahía de Cádiz, desde el Club, la infanta de España doña Elena, luego doña Cristina y por último el Príncipe e Asturias, habitual durante muchos años de El Puerto merced a estas pruebas. En 1992 inauguraron las nuevas instalaciones del Club Náutico; una placa en el mástil que preside la torre del Club, recuerda la efemérides.

En la imagen, la infanta Doña Cristina, el príncipe Don Felipe y Jose María Escribano, durante el descubrimiento de la placa de inauguración de las nuevas instalaciones del Club. Precisamente esta fotografía se la ha llevado nuestro protagonista al príncipe, en la audiencia en Palacio que, con motivo de la XL edición de la Semana Náutica dió a los organizadores de la misma. Año 1992.

Don Juan de Borbón, en el Club Náutico con nuestro protagonista, el 24 de agosto de 1992.

El padre de S.M. el Rey, Don Juan de Borbón, visitó en varias ocasiones el Club, a bordo del yate ‘Giralda’ y fue aquí desde donde partiría para la clínica de Pamplona, al sentirse repentinamente indispuesto navegando en dirección a Sevilla por el Guadalquivir, falleciendo poco después. También desde el Náutico se está organizando la regata ‘Doña María de las Mercedes’ que tendrá carácter bianual, y que empezara el pasado año 2010.

Con Pepe Fernández Sanjuan, Pepe 'el del Vapor', patrón del Adriano III, ofreciéndole un homenaje en el Club Náutico el año 2005.

SEMANA NÁUTICA INTERNACIONAL.
La que empezó como Semana del Sherry vivirá este verano su XL edición como Semana Náutica Internacional, una de las pruebas de vela más reconocidas de España, tanto por su organización como por el programa social que lleva incorporado. Y hablando de sherry –o mejor, de vinos del Marco del Jerez—nuestro protagonista usa para sus libaciones los vinos finos, amontillados y olorosos, practicando poco el vino tinto.

En el homenaje ofrecido en el Club a Francisco Rodríguez Ceballos, del Bar 'Casa Paco', que aparece a la izquierda de la imagen, a continuación Ignacio Osborne Vázquez, José Luis Caballero Morales y Joselito Escribano. Detrás N.N. y Alejandro Navarro.

Otras Regatas, como la ‘Barcos de Época', o la de ‘Juan de la Cosa’, destacan en la organización del Club que fue elegido en 1992, ‘Premio a la Promoción Turística’ de El Puerto, con efecto del año anterior. En 1992, también, sería nombrado Juan Lara socio de honor de la entidad.

Escuchando en la Tertulia Flamenca 'Tomás el Nitri'. De izquierda a derecha, Diego Gómez Ángel, Juan Luis Moreno, Javier Ollero, Joselito Escribano, Ramoni Palacios, N.N. Baldomero Rodríguez Sánchez y Antonio Muñoz Cuenca.

TERTULIA FLAMENCA.
Al año de su fundación, en 1974, se hizo socio de la Tertulia Flamenca ‘Tomás el Nitri’, en la calle Diego Niños, siendo introducido por su amigo Baldomero Ceballos, del Bar Casa Paco, donde hará muchas amistades y donde pasará ratos inolvidables de tertulia, escuchando flamenco y participando con buenas reuniones:  Juan Lara, Pansequito, Julio Pérez Flores, Pepe Morillo, Robertito Rodríguez, Antonio Núñez, Guillermo Aguilar, Manuel Ceballos Arniz ‘el Fontanero’, … Se involucra tanto que con un equipo de sonido semi profesional realiza grabaciones de los festivales y actuaciones que se celebraban en la entidad, documentos sonoros de una época del cante flamenco de Andalucía la Baja.

De izquierda a derecha, arriba, José María Barrigá (propietario que fue de la Academia San Cristóbal), Joselito Escribano, Carrasco policía municipal, cantando Robertito Rodríguez. Debajo, Juan Lara, Guillermo Aguilar, Manuel Ceballos Arniz 'El Fontanero' y a la sonanta, Antonio Núñez Buhigas. La imagen, en la Tertulia Flamenca.

Durante la imposición de la Medalla al Mérito Naval, con distintivo blanco, el 5 de junio de 1998.

CRUZ AL MÉRITO NAVAL.
S.M. el Rey de España, a propuesta del Ministerio de Defensa, previo informe del Jefe del Estado Mayor de la Armada y del Almirante de la Flota, le concedió la Cruz al Mérito Naval con distintivo blanco –se concede en tiempos de paz-- que instruyó el contralmirante Manuel Sánchez Baircaztegui.

Joselito se lleva bien con todo el mundo, “con todo el que va por derecho y quiera a El Puerto, no tengo más remedio que llevarme bien, afirma”. Es un talentoso relaciones públicas que lleva el nombre de El Puerto y las bondades de las aguas de la Bahía de Cádiz, allá por donde va, siendo s unos de los actuales ‘hombres de marketing’ de El Puerto, promocionándolo desde una entidad privada sin interés empresarial.

Con SS.AA.RR., los Príncipes de Asturias, el año 2004.

MEDALLA DE ORO DE LA CIUDAD.
Si bien la propuesta inicial era hacerlo Hijo Adoptivo de El Puerto, un tecnicismo reglamentario hizo que desde el Ayuntamiento se optara por otorgarle otra distinción: la Medalla de Oro de la Ciudad. Fue en la sesión plenaria del pasado febrero donde se adoptó el acuerdo y la tarde del 17 de marzo de 2011, en un Pleno Extraordinario y Solemne celebrado en el Teatro ‘Pedro Muñoz Seca’ cuando le fue impuesta, constituida la Corporación Municipal, en presencia de amigos, familiares y colaboradores.

Agradeciendo la imposición de la Medalla de Oro de la Ciudad.


Escenario del Muñoz Seca donde se celebró el acto institucional.

Luego en una conocida bodega de la Ciudad se le ofrecerá un coctel homenaje, destinando una parte de lo recaudado a la ONG Cáritas Parroquial. El Colegio La Salle recibirá igualmente idéntica distinción por sus cincuenta años de docencia en El Puerto y el sacerdote Julio Juez Ahedo, será nombrado Hijo Adoptivo, en el mismo acto.

Con Curro Romero y el futbolista Joaquín.

Fotografía tomada en la puerta del bar 'Casa Paco', propiedad de los hermanos Baldomero e Ignacio Rodríguez, en la Ribera. De izquierda a derecha, N.N., Joselito, José Luis Perales, Merche Macaria, Baldomero, Nano de Jerez, el ganadero de reses bravas Luis Sánchez Sánchez y su hijo. Año 2007.

EA7BMQ Y EL BERQUELIO.
Joselito cuenta entre sus aficiones con la de radioaficionado. Empezó con los hermanos Alejandro y Roberto Romero Laffite y Luis Fernando Terry Muñoz en la banda de los 27 Mh, la banda ciudadana, con el distintivo de ‘Berquelio’ (1) No podía estar de mas actualidad en estos días. Luego vendrían la banda conocida coloquialmente como de los ‘Dos Metros’, donde se sacaría el distintivo oficial de EA7BMQ. En aquellos tiempos aprendió morse y era un mundo nuevo el de la comunicación, hoy superado por la informática, los dispositivos móviles e internet. Pero continúa en posesión de la licencia.
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(1) Berquelio. El berquelio es un elemento radioactivo hecho por el hombre (símbolo atómico Bk), número atómico 97 y peso atómico 247. El becquerelio (símbolo Bq) es una unidad derivada del Sistema Internacional de Unidades que mide la radiactividad. Equivale a una desintegración nuclear por segundo. En la planta nuclear de Fukushima (Japón), se han vertido estos días al mar cientos de litros de agua con, al menos, 90.000 becquerelios.

En 1992 fue Rey Baltasar --Rey Negro-- junto a Luis Hörh y José Cuevas, en la imagen tomada en la capilla de la casa de Antonio Sánchez Cortés, en la Ribera.

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José Pantoja Leal nació en Medina Sidonia el 7 de octubre de 1907, falleciendo en El Puerto el 10 de febrero de 2000, con 92 años. De pequeño asistió a la escuela del Catón, las cuatro reglas de aritmética y poco más. La situación económica, el lugar y su poca afición a l colegio no dieron para otros estudios. De mozalbete, aparte de sus correrías propias de chiquillos, siempre estuvo muy cercano a su tío paterno Juan, representante de las máquinas de coser ‘Singer’ en Medina, Paterna y Casas Viejas --hoy Benalup Casas Viejas--, utilizando para sus desplazamientos un charré tirado por un caballo. A José le encantaba acompañarle en los viajes, una aventura para el pequeño, que le ampliaría los horizontes y el mundo de las ventas y las máquinas que hacían la vida más fácil.

LLEGADA A EL PUERTO.
Más adelante, su hermana Ángeles se casó  con el maestro de la Fábrica de Harinas asidonense: Antonio Gómez Martín quienes, transcurridos unos años, se trasladan a El Puerto. Ésta le invitará a pasar unos Carnavales en nuestra Ciudad y aquella visita será primordial para el futuro de nuestro protagonista.

José ve un anuncio colgado en el escaparate de un comercio en la calle Larga: «Se necesita cobrador» y, sin apenas pensarlo, entra en el comercio --una delegación de las máquinas de coser ‘Singer’-- y muestra su interés por el puesto que se demanda. Casualidad tras casualidad, resultó que el inspector jefe de zona se encontraba en el comercio, al que sorprendió llamándole por su nombre «--Vd. es don Celestino Madrera», lo que asombra al interpelado, al que justifica el conocimiento por las visitas que hacía a su tío Juan a Medina. Le aceptan para el puesto, pidiéndole dos fiadores, al tratarse de un empleo en el que se manejan fondos. Su hermano Antonio le consigue a esas dos personas y, al ser muy joven, el contrato se hará a nombre de su padre, de igual nombre. El sueldo semanal sería de 21,75 pesetas mas el 5% de los cobros y el 20% de las ventas al contado.


El matrimonio formado por Ana del Puerto Capilla y José Pantoja Leal.

CONOCE A ANA, SU MUJER.
El paseo dominical y festivo, hasta casi el último tercio del siglo XX, se distribuía en nuestra Ciudad entre la calle Larga, a la altura de la Plaza de Isaac Peral, el cruce con la calle Luna, hasta el desaparecido Teatro Principal --hoy Caja Rural--. En las idas y venidas de los más jóvenes y no tanto, le presentaron a José a la que acabaría siendo su futura mujer: Ana del Puerto Capilla, formalizando con el tiempo sus relaciones hasta que, en 1928, se casan en la Parroquia de San Joaquín, apadrinados por su hermana Ángeles y esposo, el ya citado maestro de harinas.

SÁNLUCAR.
En una primera instancia vive con sus suegros y en casa de su hermana, hasta que el joven matrimonio se instala en Sanlúcar de Barrameda, por espacio de dos años, como representante de las máquinas de coser Singer. Allí José intentará abrir nuevos mercados y se aventura a ir al Coto de Doñana, donde intentará colocar sus productos entre los pocos colonos que allí vivían y el retén de la Guardia Civil.

Cruzó el Guadalquivir en barca, hizo sus ventas en el cuartelillo de la Benemérita y se adentró en aquellos desconocidos parajes, hasta que se perdió, a pesar de haber sido advertido por los miembros del instituto armado de lo fácil que era extraviarse en aquellos parajes tan iguales. Era verano y la noche le sobrevino, afortunadamente, con luna llena. Pero seguía perdido hasta que divisó una luz potente al fondo, pensando que era un faro, que le llevaría a la orilla del río. Era una fogata mantenida por un anciano que, no sin cierta desconfianza en principio, le acabará acogiendo e invitándole a cenar un trozo de pan y unos tomates asados a la brasa, los mejores que recordará siempre haber comido nuestro José. Allí pasó la noche hasta que, con las indicaciones precisas, al amanecer pudo llegar al punto de embarque y regresar de nuevo a Sanlúcar.

José Pantoja Leal, segundo por la izquierda.

REGRESO A EL PUERTO.
A principios de 1930 regresa a El Puerto. Según el investigador Antonio Gutiérrez Ruiz, en aquellas fechas «Eduardo Ruiz Golluri ocupaba la alcaldía. En el breve periodo en el que ocupó el cargo (marzo 1930 - junio 1931), dejó una impronta cultural notable, reivindicando la participación portuense en la gesta del Descubrimiento de América a través de charlas y conferencias, creando y presidiendo el Instituto Colombino, entidad que pretendía aunar a las poblaciones del entorno, vinculadas todas ellas al Descubrimiento, proyecto efímero y sin continuidad debido a la falta de apoyo tanto de los municipios de la comarca como de las autoridades nacionales. Otra de sus iniciativas fue la de constituir una Junta Local de Turismo, con ánimo de promocionar la Ciudad, sus monumentos y rico pasado cultural, recuperando el prestigio de ciudad de veraneo que gozó al comienzo del siglo XX.  Se realizó el dragado del río, abriéndose un nuevo canal en la desembocadura que permitía la entrada de buques mercantes de 1.700 toneladas, se instaló el transbordador de sal y se construyó la fábrica de cemento.».

Construcción del Muelle de San Ignacio (muelle del Vapor), enfrente, la Fábrica de Cemento y el Transbordador de la Sal. (Foto: F. Sánchez).

La familia Pantoja del Puerto al completo en un montaje fotográfico: de arriba hacia abajo y de izquierda a derecha: José María, Francisca, Diego.  Ana del Puerto Capilla y José Pantoja Leal. Antonio, Miguel Angel y Angel.

Ya en El Puerto, empiezan a nacer sus hijos: José María, Francisca, Diego, Antonio, Miguel Ángel y  Ángel. Continúa con la representación de Singer y además, amplía sus ingresos vendiendo quincallería y accesorios, una especie de mercería: peinecillos, zarcillos, jabón, brochas y hojas de afeitar de diferentes marcas,  precios, y calidades. Como ejemplos hojas de afeitar en paquete de a 100: La Reja (25 ptas.), El Tanque (14 ptas.), La Andaluza (8 ptas.), siendo sus clientes Eugenio Pedregal, Eloy Fernández Moro, Rafael Leveque, Federico Caro, Gumersindo Martín, Rafael Tejada, Miguel Caro, Martín Peris Felices, José Olete. Intervino en la venta de una bicicleta, cuyo precio para la época no era barato: 340 pesetas, obteniendo por ello una comisión de 34 pesetas, que no venían nada mal para una familia que ya era numerosa.

LA FOTOGRAFÍA.
José continúa con las máquinas de coser e idea una nueva empresa: la creación una Academia de Bordados a Máquina. Pero no se queda parado ahí y continúa buscando otras oportunidades de negocio. Piensa que el futuro está en la fotografía. Un paisano suyo de Medina, fotógrafo ambulante de nombre Juan, le alecciona y da consejos profesionales. Tal es el grado de colaboración, que le proporciona sus fórmulas secretas, entonces, del revelado y fijado de negativos: (metol, hidroquinona, sulfito de sosa y bicarbonato de sosa para el revelado y partes de agua con hiposulfito para el fijador). (En la imagen de la izquierda, José Pantoja, con cinco de sus seis hijos, en la puerta de la tienda de la calle Larga).

Y José se arriesga. Considera que ha llegado el momento de emprender un nuevo negocio. Deja de lado la calle y los reportajes y se especializa en la fotografía de Estudio y Galería. Estamos a principios de la Guerra Civil, 1936. Llegan brigadas de soldados, entre ellos los italianos que estuvieron acuartelados en El Puerto, y necesitaban fotografías de carnet para su afiliación --¡cuantas fotografías realizadas por José no se encontrarán en álbumes de familias en Italia!-- . «--Tessera, tessera» (tarjeta de identidad) indicaban los italianos.

SERVICIO MILITAR.
Se librará de prestar el servicio militar de armas. Prestó su tiempo obligatorio como auxiliar militarizado, unas veces en el Arsenal de Matagorda (Puerto Real), otras haciendo guardias en el antiguo Penal de El Puerto, y hasta de vigía en el torreón de Telefónica.

Muchas fotos de novios se realizaban en su estudio, que va mejorando con el tiempo. Ha finalizado la Guerra Civil. El Estudio Pantoja está en auge y su trabajo aumenta especializándose en bodas y comuniones, que seguro existen en la actualidad en las cajas y álbumes de muchas familias portuenses, con la estampilla de Foto-Pantoja en el reverso. (En la imagen, de la izquierda, la tienda de Pantoja que era, además de tienda de fotografías, quincallería y ya Delegación de Créditos Rucas).

CRÉDITOS RUCAS.
En la década de los cincuenta conseguirá hacerse con la propiedad de la finca en la que tiene el Estudio de Fotografía en la calle Larga. Sus hijos le ayudan en los negocios. España comienza a desarrollarse y, pasadas las penurias de la postguerra, José, que tiene una buena intuición para los negocios se adentra en otra aventura empresarial: ser nombrado agente en El Puerto de una firma mercantil que está rompiendo los moldes comerciales para la época: ‘Créditos Rucas’.

Créditos Rucas era una cadena de establecimientos especializados en las ventas al contado --también funcionaba la venta al plazos--, con la que se empezarían a dotar los hogares de El Puerto de los primeros electrodomésticos que en aquella época se lanzaron al mercado: neveras, cocinas de butano --que comenzaron a entrar en el mercado--, máquinas de coser Alfa, bicicletas B.H., camas metálicas con el célebre somier Numancia y otras niqueladas, colchones de muelles, además de baterías de cocina y multitud de pequeños electrodomésticos, siendo prácticamente, líderes en la zona. (En la imagen de la izquierda, publicidad de Créditos Rucas en ABC).

Vehículo de reparto de Muebles Pantoja, donde se muestra la publicidad de Créditos Rucas.

En 1961, publicaba Diario de Cádiz: «Muy pronto la televisión llegará a Cádiz. Actualmente Madrid y Barcelona, con sus respectivas áreas de influencia, pueden ver los programas de televisión. La empresa gaditana Créditos Rucas está especializando a su personal en cursillos que se llevan a cabo en las fábricas de televisores y cuenta ya con personal especializado para Cádiz y su provincia. Los clientes de Créditos Rucas pueden tener la absoluta garantía al adquirir una televisión de que se instalará y dejará funcionando correctamente».

José siempre fue un entusiasta y pionero poseyendo una buena colección de vehículos a motor a lo largo de su vida. En esta imagen con su mujer y un amigo, con una moto con sidecar.

Pretendemos publicar, en su momento, la colección de coches que tuvo nuestro protagonista. En la imagen, el vehículo Bradford  matrícula M-83251, repostando  aparecen junto al coche, Diego Pantoja del Puerto, Antonio Márquez Fernández y José Pantoja Leal.

José ya es propietario, también, de otra finca en la calle Ganado a la que se traslada a vivir con la familia y, a donde se ubicará en la planta baja el Estudio de Fotografía, donde su hijo mayor, José María, continúa con la misma fuerza el negocio familiar iniciado por su padre, precisamente donde hoy el menor de la familia, Ángel, tiene una tienda de Bellas Artes, Modelado y Pintura, frente al Hostal Loreto.

La tienda de Muebles Pantoja, el 19 de enero de 1968. Hoy está ocupada por una entidad bancaria: el Banco Sabadell Atlántico.

MUEBLES PANTOJA.
Otra nueva oportunidad de negocio se presenta y, en los años sesenta el mundo del mueble está haciendo furor. Ruca desaparecerá del mercado con la misma fuerza que empezó y se desliga de la firma. Nuestro protagonista se ha independizado totalmente. Necesita nuevos espacios para ampliar el negocio de los muebles, y con el desalojo de vecinos que se va sucediendo en la finca de su propiedad, se van ampliando espacios expositivos.

Inaugurando la primera tienda de muebles, vemos de izquierda a derecha a los hermanos Carlos y Manuel Román Ruiloba, coadjutores de la Prioral junto a Manuel Salido Gutiérrez, párroco del mismo templo y Arcipreste del Partido, junto a José Pantoja Leal.

"Los sabios atómicos, chirigota carnavalesca de 1960, patrocinada por Muebles Pantoja.

Exceptuando a su hijo Miguel Ángel, con nótula 459 en GdP,  que marcha a Alemania y Francisca que al casarse inicia una nueva etapa con su esposo, el resto de hijos continúan en la empresa familiar ayudando al patriarca. Al conseguir por fin poseer toda la finca de la calle Larga --ya sin inquilinos que dificulten nuevas operaciones de expansión--, se pone a la labor de construir un edificio comercial, de nueva planta y tres alturas con grandes superficies, dedicado al negocio de los muebles y electrodomésticos.

Inauguración de la última y gran tienda de Muebles Pantoja en la calle Larga.

El 31 de enero de 1976 se inaugura la nueva tienda, para responder a las demandas de El Puerto, tienda que, con la aparición de las grandes superficies, y las posibilidades de automontaje que irían cambiando los gustos del mercado, cerraría a principios de 1990. En la actualidad, en sus bajos se encuentra una entidad bancaria y en una de las plantas la Sala de Armas para la práctica de esgrima ‘Adalid’.

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En la imagen, Cristina en Central Park (Nueva York. EEUU).

Nace el 2 de septiembre de 1977, hija del matrimonio formado por Pepe Luis Lojo Lozano y Pepi Galán Raposo. Tiene un hermano mellizo y una hermana menor. Es nieta de Manuel Lojo Espinosa y bisnieta de Manuel Galán, ‘Patesca’. Está casada con Alejandro Cortés Bancalero y, de momento, no tienen hijos. De pequeña vivió en el número 13 de la calle Ruiseñor y, más adelante, en la Avda. de la Constitución, en los Cedros. Reside en la actualidad en la calle Palacios.

Mientras en España se celebraban las primeras elecciones democráticas tras la Dictadura del General Franco y se derogaba la censura en la prensa, regresaba a España Rafael Alberti quien resultará elegido diputado al Congreso por el Partido Comunista. En El Puerto Paco Custodio inauguraba el restaurante ‘Los Portales’, en la Ribera del Marisco. José Luis Tejada publicaba el libro de poemas ‘Prosa Española’ dedicado a la Guerra Civil. Abría la tienda de trajes de ceremonia y complementos ‘Sollero’ en la calle Larga. Nacía Indra Castillo Sancho, carpintero de ribera y tripulante de la réplica ‘Nao Victoria’. El pintor de origen porteño, José Manuel Merello, iniciaba su etapa surrealista. Fallecían dos portuenses de renombre: el ingeniero Juan Gavala y el pintor Enrique Ochoa.

Cristina, en la desaparecida Guardería San Marcos, donde podemos ver al profesorado y al cura Ramón González Montaño.

Comenzó su etapa escolar en la ya desaparecida guardería de San Marcos. La EGB la cursó en el C.P José Luis Poullet, realizando los estudios de Bachillerato en el I.E.S Pedro Muñoz Seca. Su vida universitaria se centra en Jerez de la Frontera. Allí cursó tres años de Derecho aparcándolos para estudiar Técnico de Empresas y Actividades Turísticas: su verdadera vocación.

ESTUDIO INTERNACIONAL SAMPERE.
En el ámbito del turismo ha desarrollado toda su vida profesional. Las prácticas universitarias las llevó a cabo en el Hotel Monasterio San Miguel, siendo su primer trabajo en el recientemente desaparecido Estudio Internacional Sampere, que abrió Alberto Sampere en Madrid en 1956 y en la década de los ochenta su hija Cristina Sampere en El Puerto, una reconocida academia de idiomas, especializada en Turismo para Extranjeros, que estuvo situada en la calle Cielos y luego en la calle Pagador hasta su cierre. Este fue el primer contacto de Cristina con el Turismo Idiomático.

TRINITY SCHOOL.
Poco tiempo después Trinity School y su director Ian M. Walsh le ofrecieron la oportunidad de trabajar en el departamento de Español para Extranjeros de dicho centro. Esta nueva apuesta por la educación de Trinity School es a la vez un escaparate turístico de El Puerto, en el que Cristina desarrolla su actividad desde el año 2003.

Con el irlandés Ian M. Walsh, director propietario de la Academia de Idiomas Trinity School.

Gracias a su trabajo puede conocer de primera mano la impresión que de los portuenses tienen los extranjeros. «--Nos describen como personas amables y de mentalidad abierta», algo que coincide con los estudios de satisfacción realizados entre turistas y quienes nos visitan: uno de los mayores activos de la Ciudad son sus habitantes. Algo con lo que Cristina está de acuerdo.

Con

Con su marido, Alejandro Cortés Bancalero.

EL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA.
El contacto con extranjeros le proporciona a Cristina suculentas anécdotas. En cierta ocasión, les preguntó a un grupo de jóvenes estudiantes si conocían como fue el Descubrimiento de América y su vinculación con El Puerto. La respuesta, fue bastante peculiar, por no poner otro adjetivo: «--Colón llegó a América en 1620 a bordo del Mayflower». Otras para nota son las comparaciones de nuestra Semana Santa con organizaciones de índole racista, algo que se repite con frecuencia, «--Quizás producto de la falta de información», afirma Cristina.  Cuantas veces habrá tenido Cristina que explicar como se come una acedía, como se pela una gamba y el tamaño de nuestras cañitas…

Celebrando con un grupo de alumnos en un pub de estilo irlandés, el triunfo de España en los Mundiales de Fútbol de Sudáfrica 2010.

PORTEÑA DE CORAZÓN.
Porteña de corazón y portuense, a Cristina le preocupa todo lo que tenga que ver con el devenir de El Puerto de Santa Maria. Le apasiona la Feria de Primavera y Fiesta del Vino Fino, feria para los amigos, y para los amigos de los amigos. «--Me encanta pasear por la Ribera, tomar una cervecita en el Rincón Español, una copita de fino en la Media Chica de Jesús Espinar, la ruta del Pescaito Frito por el Pijota, Bar Gonzalo o el Santa María… y tantos y buenos bares de tapas portuenses».

Cristina, con un grupo de estudiantes extranjeros, hablándoles de la Plaza de Toros.

DE PASEO POR EL PUERTO.
Durante los numerosos paseos por el centro de El Puerto con sus estudiantes pregonando la historia de nuestros cargadores a Indias, o la del Señorío de El Puerto con los Duques de Medinaceli; la Prioral, del Rey Sabio y de Juan de la Cosa; de Rafael Alberti y de Cristóbal Colón, Cristina Lojo hace partícipes a sus estudiantes extranjeros de las peculiaridades de nuestras bodegas y de ese elemento mágico, casi místico, que es la flor del vino, ese velo de flor que forman las levaduras Saccharomyces, y que dan ese sabor tan característico a nuestros vinos de crianza biológica: los Vinos Finos.

Aficionada a la Feria, con una amiga en la Caseta del Club de Rugby Atlético Portuense. (CRAP).

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Tolkien huía de la alegoría. Por eso el cristianismo de ‘El Señor de los Anillos’ no hay que buscarlo tanto en sus tramas ni en los personajes, aunque se puede rastrear, sino en el vuelo de la visión y en el temple moral. Gracias a la exhaustiva investigación de José Manuel Ferrández Bru, que adelanta en su blog, www.josemanuelferrandez.com, y que desarrolla en el libro inédito ‘La conexión española de J. R. R. Tolkien’, vemos cómo el catolicismo también se encuentra (y cuánto) en la biografía del autor y en las circunstancias que hicieron posible su escritura. Con un papel esencial protagonizado, además, por un portuense.

UN PORTUENSE EN LA CORTE DEL SEÑOR DE LOS ANILLOS
Se trata de Francis Xavier Morgan y Osborne, nacido en el Puerto de Santa María en 1857, hijo de Francis, galés de nación y anglicano de fe, y de la española María Manuela Osborne. Marchó a estudiar a la Escuela del Oratorio de Birmingham, bajo la supervisión directa, nada menos, que del recientemente beatificado John Henry Newman. En 1880, el joven Morgan viaja a Roma y es recibido en audiencia por León XIII. Tres años después, en 1883 se ordena sacerdote dentro de la comunidad del Oratorio (donde lleva una vida nada ociosa de servicio a la parroquia y a la propia comunidad oratoriana, pues desempeña diversos cargos en ella). Muchos veranos, Father Morgan vuelve al Puerto de Santa María a descansar con sus hermanos, primos y sobrinos, que lo conocen con el nombre de “Tío Curro”.

La familia Morgan Osborne, de izquierda a derecha, María Manuela Osborne, Francis, Isabel y Tomás Morgan Osborne, Francis Morgan padre y Augusto Morgan Osborne. Año aproximado 1865. (Foto: Archivo Osborne).

TÍO CURRO, EL CURA QUE CUIDÓ AL JOVEN TOLKIEN.
Los hechos principales de la biografía de J.R.R. (John Ronald Reuel) Tolkien son mucho más conocidos. Nació en Bloemfontein, Sudáfrica, 3 de enero de 1892, en el seno de una familia inglesa de confesión bautista. Muere pronto el padre y en 1900 la madre, con sus dos hijos, se convierte al catolicismo, enfrentándose a su familia. Quedan en una condición económica muy delicada. Y en ese momento, aparece el padre Morgan, que, ejerciendo de párroco, los apoya moral y económicamente. Muere la madre, agotada y enferma, cuatro años más tarde. Tolkien consideró siempre que había sido una auténtica mártir por su fe. En su testamento, nombró tutor de sus dos hijos a Fr. Morgan. (En la imagen, un joven J.R.R. Tolkien).

SUBVENCIONÓ A TOLKIEN
El sacerdote asumió el encargo con celo. Animó a Ronald a continuar sus estudios en la prestigiosa King Edward’s School y, luego, en Oxford. Fr. Morgan administraba los bienes de sus pupilos, pero viendo que no bastaban, incrementaba discretamente la asignación con el dinero que le correspondía del próspero negocio bodeguero de su familia portuense. Todavía hoy los descendientes de Tolkien reconocen con agradecimiento que pudiese estudiar gracias “al dinero español del vino de jerez”.

‘NAFFARIN’, BASADO EN NUESTRO IDIOMA.
Tampoco descuidó la formación humana. Tolkien deseo aprender el español como homenaje a su tutor, para lo que usaba los libros en nuestra lengua que Morgan guardaba en su abarrotada habitación. Ese conocimiento le sirvió a Tolkien de niño para crear, jugando, el “Naffarin”, basado en nuestro idioma.

Luego, cuando en la adolescencia se enamoró perdidamente de Edith Mary Bratt, el tutor prohibió el contacto hasta la mayoría de edad. Tolkien obedeció. Hasta el mismo día que cumplió 21 años: entonces escribió a Edith, y retomaron su noviazgo. Fueron padres de cuatro hijos y, lejos de guardar rencor a Fr. Morgan, lo recibieron en su familia con cariño. Incluso pensaron que aquella dura prueba convirtió un momentáneo amor juvenil en un maduro amor conyugal. Que el sacerdote veía en Tolkien a un hijo lo demuestra el hecho de que le dejase en herencia un valioso reloj que él había heredado de su padre.

FERNÁN CABALLERO.
El ascendiente del sacerdote español fue más allá de lo crematístico. La influencia de JH Newman, insuperable prosista, le llegó a Tolkien a través de Fr. Morgan. José Manuel Ferrández Bru ha detectado, incluso, una muy probable deuda literaria de una adivinanza de Tolkien en El hobbit con una de Fernán Caballero, seudónimo de Cecilia Böhl de Faber (1796-1877), tía abuela del sacerdote. Eso testimonia una estrecha comunicación intelectual entre tutor y pupilo.

EL JEREZ, LA TINTA Y LOS ELFOS.
Las relaciones del vino de jerez con las letras son estrechas, y aún más con las letras inglesas. Es como si sus escritores hubiesen acatado con gusto el consejo shakespeariano: “Si mil hijos tuviera, el primer principio humano que les enseñaría sería abjurar de toda bebida insípida y dedicarse al vino de jerez”.

John Ruskin llegó a afirmar: “Considero justo y tolerable beber jerez desde que sale el sol hasta que se pone… Nelson el marino y Wellington el militar fueron grandes devotos del jerez…”

Una nueva página de esa vieja relación es la que escriben a la par el padre Francis Xavier Morgan Osborne y JRR Tolkien. El dinero proveniente de las bodegas pagó los sofisticados estudios que permitieron construir el complejo mundo de ‘El Señor de los Anillos’. En las bodegas del marco de jerez se dice que el incomparable aroma que produce la evaporación del vino es la parte de los ángeles. También era, y no lo sabíamos hasta ahora, la parte de los elfos. (Texto: Enrique García-Máiquez).

Francis Xavier y su hermano Augusto, mediados los años 20 del siglo pasado. (Foto: Archivo Osborne).

Casa de Augusto Morgan y Osborne, en la calle Nevería.

EL RELOJ QUE HEREDÓ TOLKIEN.
José Manuel Ferrández Bru, en su obra inédita que se encuentra en periodo de análisis por diversas editoriales, ‘La conexión española de J. R. R. Tolkien’ --a la que hacía referencia al principio de esta nótula de Enrique García-Máiquez-- escribe en el capítulo ‘Los último años’: «A la muerte de su hermano Augusto [Morgan Osborne] se complicó especialmente un asunto relativo a su herencia. Se trataba del la forma de hacer llegar su reloj (un reloj detradición familiar) a su hermano en Inglaterra. En esa época estaba muy restringida la posibilidad de sacarbienes o valores de España, de forma que la única manera de trasladar un objeto de valor como el reseñado, era llevándolo encima como si se tratara de una pertenencia personal. Francis Morgan escribió lo siguiente a su sobrino Antonio en una carta de mayo de 1933: "Es mucha bondad de tu parte tomar tanta molestia en cuanto al reloj y la cadena. Si de alguna manera pudieran ser traídos a Londres, algún amigo mío me los traería aquí. Esto podría hacerse muy fácilmente puesto que muchos amigos míos, y de los Padres, vienen de Londres aquí".


J.R.R. (John Ronald Reuel) Tolkien

Mientras se resolvía el tema del reloj, en las cartas que cruzaba Antonio Osborne con su tío en Birmingham, éste le comunicaba su idea de ir a Inglaterra puesto que ya "tenía casi convencidos a sus padres". Pero finalmente su deseo parece que no se hizo realidad y el enviado de la familia fue otro sobrino, el hijo de Rafael Osborne Guezala: Rafael Osborne MacPherson. Rafaelito, que es como se le conocía por entonces, fue el encargado de hacerle llegar el reloj junto con el crucifijo que había pertenecido a su hermana Isabel.

Firmas de nuestro protagonista español, como Francis Morgan y el familiar 'Tío Curro'. (Ilustración: Archivo José Manuel Ferrández).

A la muerte de Francis Morgan este reloj fue heredado por el mayor de sus protegidos, J.R.R. Tolkien, quien lo conservó en su estudio durante toda su vida y en más de una ocasión fue capaz de repararlo a pesar de la antigüedad de su maquinaria. La familia Tolkien llamaba al reloj ‘el flip-flap’ porque indicaba la hora girando las figuras como si fueran las páginas de un libro mientras emitía un leve ruido zumbante. Tras la muerte de Tolkien, el reloj fue heredado a su vez por su hijo mayor John, quien falleció en 2003, sin que se sepa cual fue el destino del reloj». (En la imagen, Tío Curro, ya de mayor).

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