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50lasalle_francis_puertosantamariaEvocación de los Alumnos, en representación de los cincuenta cursos, escrita y leída por Francisco Andrés Gallardo, antiguo alumno, durante el acto inaugural.

PRETÉRITO PERFECTO.
Lo que hubiera dado por remachar en la red el gol definitivo de aquella mañana de fiesta de mayo. Sentirme campeón a la sombra de aquellas torretas rojas, las que dejaban tiznadas las camisas. Lo que hubiera dado por alzar la copa futbolera que nunca tuve y tener todas las respuestas en el Futbigol.

Lo que habría dado para que mi torpe trabajo de hilograbado, un junco asiático o una mariposa imposible, se hubiera convertido en la estrella de la exposición en el Cascarón

Lo que hubiera dado por acumular más vales que nadie ante don Siro; el que hubiera aparecido en el panel como delegado, o al menos como simple responsable de los sacapuntas; el que hubiera conseguido más bolis en los agujeros excavados junto a la tapia; el que hubiera sorprendido a todos con una impresionante jugada soviética en aquel ajedrez de paño de don Antonio.

Lo que habría dado por un sobresaliente en abrazos de buenos amigos, por una medalla en voleibol de manos del hermano Ángel. Y haber triunfado en la cantera del hermano Aniano. Lo que habría entregado por haber sido siempre el primero en la cola del bocadillo, el primero en salir cada mediodía y el último en entrar de la fila del recreo o en entregar la tarea del fin de semana. No pude tener todos los libros de Astérix y Tintín que se deshojaban de abuso en la biblioteca, ni pude completar el álbum de los Billetes del Mundo. Pero tenía ese bolígrafo bic de plástico gris que se empeñaba en quedarse en blanco justo en la tarde que más cuentas había que hacer.

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Una improvisada clase de antaño abrió los actos conmemorativos. El Hermano, con 'babero' como mandaban aquellos tiempos.

Lo que hubiera dado por haber esquivado al Padre Palanca y a la chasca del gruñón hermano Pascual. Por haber tenido correctos todos los ejercicios de Física de don Martín y las ecuaciones de segundo grado de don Joaquín. Y tener el visto bueno de todos  esos problemas del Cuaderno Rubio, problemas de sacos de patatas, trenes que viajaban a velocidad constante y barriles con decimales puñeteros. Ay, cuando los problemas se resolvían a mano, con cuentas en hojas aparte y fórmulas programadas. Nada que ver con los problemas y quebraderos de cabeza que nos reservaba la existencia más allá del concesionario de la Seat.

Lo que hubiera dado por saberme el Credo sin tropezarme, por saber dónde estaba la derecha y la izquierda en la señal de la Santa Cruz, por encontrar todos los complementos circunstanciales de tiempo y dominar todas las trampas para domesticar a los kilopondios, los culombios y los decámetros cuadrados.

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Nicolás Jiménez Aragón, alumno que fué y profesor en la actulidad, habló en nombre de los docentes

Lo que daría  porque sonara la campana ahora mismo para irme a jugar con Morilla y con Quiñonero. Lo que daría por oír la voz de don Eleuterio y ponerme firme ante una amonestación del hermano José Miguel…

Lo que daría y no tengo por aguardar en la puerta de casa a mi padre para que me firmara en la cartulina verde de las notas, esas notas que siempre eran un poco más generosas que nuestros más pesimistas pronósticos.

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Se proyectó un frangmento de una película que resultaba familiar: 'El Señor de La Salle'.

Excmo. señor alcalde, directora. presidente de la comisión organizadora Don Martín. Queridos maestros; estimados padres y compañeros. Hermanos y condiscípulos. Amigos todos.

Que San Juan Bautista de La Salle os siga acompañando cada día y siempre tengáis presente de donde proceden nuestros primeros pasos. Seremos siempre los papeles de El Señor de la Salle. Aún suenan los cuchicheos en el salón de actos porque la película va a comenzar. Cuando la oscuridad era la fiesta en la que descubrimos el verdadero cine de barrio.

Medio siglo es más de media vida. Y toda una vida es lo que se nos amontona en la memoria cuando recordamos lo vivido entre La Rosa y San Francisco de Paula, junto a la Vid y frente a la venta El 7, cerca de la caseta azul de Milagros donde tantos de nosotros nos surtimos de pipas, caramelos y de esos chicles que teníamos que arrojar a la papelera.

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La orquesta 'Plectrum Gaditanum' dirigida por Carlos Coronado, antiguo alumno del centro, formada mayoritariamente por portuenses, contó con un solo de saxo de otro antiguo alumno, Juan Luis Barcia.

Bajo el pavimento del patio está la arena de la playa, la arena de aquellos campos de fútbol que se embarraban con cuatro gotas y que se convirtieron en los estadios de nuestras fantasías. Por la reja que ahora da a la plaza del Hermano Ignacio Javier aún parece que vemos aquel murete que servía de grada y peligroso pasillo de escaramuzas, cuando los ángeles de la guarda, dulces compañías, no podían permitirse ningún despiste con aquellos niños, entonces sólo niños, alimentados con pan con chocolate.

La plaza Hermano Ignacio Javier, qué mejor nombre y lugar para descubrir un amanecer en El Puerto y contemplar la firme estampa del legado de aquel constante fundador y de todo cuanto hicieron quienes ayudaron a levantar medio siglo de generaciones de escolares.

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El coro del Colegio cantó el Himno de La Salle.

Y es uno de los honores más grandes que he podido tener,  representar a todos vosotros y a todos esos miles de paisanos que pasaron por las aulas de azulejos celestes, que llegaron con las rodillas al aire un septiembre de estos, con una cartuchera de lápices de colores, y se marcharon siendo casi hombres y mujeres, mirando al frente con el bagaje de los valores lasalianos y una maleta llena del afecto de don Juan, de los consejos del hermano Francisco o de don Nicolás, de las notas musicales entregadas por don José Luis o de los mapas de colores del hermano Jose María.

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Representantes de los antiguos alumnos de distintos cursos académicos que pasaron por el colegio. (Foto: Alfonso González).

Es un privilegio poder evocaros los olores a cedro, a goma de nata, a cera Dacs y a cera Manley, a cuaderno limpio, a humedad en el vestuario, a barro amasado, a papel charol y a pila de petaca. A sabores como el de la satisfacción del agua fresca en aquellos servicios a los que había que ir en peregrinación. Más de uno no llegó a tiempo. De sabores de embutido zampado en el patio, de peta-zetas de fresa y de citrato negro, de sudor de recreo y jersey mojado.
Qué bien sentir de nuevo con vosotros sonidos como la algarabía tras cada timbrazo, el crujiente hojeo de los libros recién estrenados, las risas tras cualquier disparate en clase y el cascabeleo sordo del aula de mecanografía, ya de noche. Todavía me sobrecoge el sonido de los palmetazos de una regla y me serena la evocación de los rezos infantiles de cualquier mañana de invierno.  Los dedos parecen guardar el áspero polvo de tiza, el tacto pegajoso de la tinta de bolígrafo desparramada y la dulce sensación de acariciar los cristales tibios calentados por el sol de la primavera.

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Autoridades y representaciones asistentes al acto.

Crecí en La Salle Santa Natalia tal vez cuando se revolucionaba esa historia que después pude estudiar a lo grande. Mi generación se estrenó en el colegio cuando gobernaba Franco. Con razón siempre temíamos la palabra dictado... En mi caso el dictador se marchó justo cuando don Siro nos enseñaba aquella copla que decía “ya se murió el burro de la tía Vinagre, ya se lo llevó Dios de esta vida miserable”.
Aún me desconcierta de aquella copla del burro la estrofa que decía: “él era valiente, él era mohíno… él era el alivio de todo buen vecino”.

En 3º de EGB, en 1975, mis compañeros y yo aprendimos coplas que hoy no pasarían el control antidoping de un inspector como ‘A mí me gusta el Pimpirimpimpím’.
En clase aprendimos las capitales de Castilla La Nueva, que mapa más viejo, nos hacía ilusión la visita del hermano visitador, como ese pariente que llegaba en coche desde muy lejos, y después de las vacaciones de Navidad nos peleábamos a la salida con pistolas de juguete y con madelman militares.

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Maria del Carmen López Marchena, directora de las Escuelas Cristianas de la Salle en El Puerto, no olvidó en su alocución a nadie de quienes hicieron posible la celebración del acto.

Soy de otra época, tal vez de la vuestra. Leía tebeos cada semana, comía pastelitos de Cropan y Kubala era mi seleccionador, el de una selección que no era La Roja, si acaso era La Gris porque en casa teníamos un televisor en blanco y negro con un solo canal, el que nos regalaba la Justicia Infinita de Mazinger Z y los chistes malísimos de Bigote Arrocet. Mientras aprendía en La Salle se fraguó la democracia y en la última vez que bajé las escaleras de la puerta principal como alumno lo más azul que quedaban eran los Pitufos. Naranjito iba despidiéndose para recibir a Felipe González y la bandera andaluza ya hacía tiempo que ondeaba por las calles en paz. Fueron años decisivos que pasamos en clase mejorando nuestra caligrafía, el cálculo mental y la memoria histórica. Nos hicimos mayores subiendo escalones, superando plantas y completando fichas y exámenes.

Nos fuimos entrenando en la vida vigilados por la espadaña del edificio presidida por la cruz. Y por el pararrayos de aquellos temporales que anegaban los pasillos y filtraba el agua por las rendijas. El colegio era una inmenso diagrama de Venn, de intensas relaciones biyectivas, un círculo donde nos construimos como jóvenes y nos formamos como ciudadanos, con el disco duro amueblado de recuerdos y conocimientos. Los ordenadores eran entonces de ciencia ficción y lo más móvil que habíamos conocido  era aquel compañero que mandaban castigado de cara a la pared.

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El alcalde de la Ciudad, Enrique Moresco, cerró el acto que había presidido desde el público.

En el colegio estaban el hermano Julio, y el hermano Teodoro, el hermano Telesforo, el hermano Gonzalo, el hermano Eduardo o el hermano Tomás. Y entre los alumnos había auténticas estirpes, los Obregón del Valle, hijos de don Isidro, el portero de siempre, los Rendón, los Morillo, los Pecci o los Fernández Fernández. Eran otros hermanos que encadenaban el apego por el colegio. Porque La Salle siempre me pareció una gran familia, un sistema circulatorio de buenas implicaciones, una sabia combinación de moléculas, un firme cuerpo poliédrico.

Evocar este pretérito perfecto es vivir un presente continuo, el de las lecciones de inglés de don Vicente. Un ‘carrete’, Cantidad por rédito y por tiempo, como nos formulaba don Antonio…

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Detalle de la alfombra de sal de la procesión de la Patrona 2010, dedicado a la efemérides.

Han pasado 50 años en un suspiro. Lo que dura un pastel ante la puerta verde. Se ha cumplido medio siglo de vidas enteras que siempre alzaron la vista para encontrarse con la estatua de San Juan Bautista tutelando aquel edificio que comenzaron a poblar las ilusiones infantiles en 1960. Unos ladrillos que no hubieran tenido mayor utilidad sin la labor de los religiosos que pasaron por sus aulas y la entregada tarea diaria de profesores y profesoras que nos entregaron todo, con su mejor voluntad, su sapiencia y su paciencia. Una tarea con matrícula de honor, la mejor nota que podemos dar a todos estos años sobresalientes.

lasalle_50aniversario_e_puertosantamariaA los profesores que nos educaron y nos enseñaron, muchas gracias. Al colegio que nos acogió y en el corazón siempre nos sigue albergando, muchas gracias por haber existido. Gracias a los que lo hicieron posible y por habernos hecho este favor de convertirnos en hombres y mujeres de bien y haber cumplido con creces aquella confianza que depositaron nuestras familias. Es lo que menos que podemos decir esta noche.

Isidro toca con denuedo la campana. Los recuerdos se ponen en fila en el patio. Empieza un nuevo día. Muchas gracias a todos vosotros.

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Después del acto, se sirvió un aperitivo a los asitentes, el Auditorio de la Victoria estaba completo, aperitivo que no se pareció en nada a aquellos desayunos con chocolate y dulces que se ofrecían a los niños el día de SU Primera Comunión, como en esta fotografía de 1963 tomada en aquel Salón de Actos multiusos. Pero lo importantes fue que el ágape sirvió para que continuara la convivencia.

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cruzados_lasalle_1960_puertosantamariaREVISTA CRUZADOS.
En la Revista Cruzados del 21 de mayo de 1960 se publicaba la siguiente noticia: «El Hermano Ignacio Javier Orbegozo, ha recibido orden de sus superiores, para que en el próximo septiembre, comiencen a funcionar algunas de las clases, en el nuevo Colegio que se construye en nuestra Ciudad, para los Hermanos de las Escuelas Cristianas, y que sigan aumentando cada año nuevas clases, hasta llegar al millar de alumnos.

El edificio puede decirse que ya está hecho, y esto es lo más esencial, pero falta amueblarlo debidamente, como requieren las circunstancias presentes, lo que ha de hacerse con los esfuerzos de todos, para que los niños se aprovechen más y más y sean el día de mañana, hombres útiles a la sociedad cristiana y orgullo para El Puerto de Santa María.

Es cosa sabida por demostrada, aquí y fuera de aquí, la generosidad del Puerto no tiene límites y por ello, se acude con este llamamiento a todos, con el fin de que ayuden a amueblar la escuela que va a ser para todos, pues ya conocen la desprendida caridad de las dos personas que han sufragado la construcción de tan grandioso Grupo, y como se hace necesario más de un millón de pesetas para estos fines, es de confiar que Organismos, Hermandades sindicales y cada familia portuense acudan, que si cada uno aporta cuanto pueda, seguro está, que se superará con creces dicha cantidad.

Para todos será un honor el haber podido contribuir con sus donativos a la realización de una labor tan cristiana, que redundará en beneficio moral y material de esta hermosa Ciudad de Santa María».

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hipolitosanchodesopranis_puertosantamariaHipólito Sancho Mayi Díez de Aux-Sopranis (Sancho de Sopranis) nació en el número 21 de la calle Palma de nuestra ciudad, el 2 de marzo de 1893falleciendo el 17 de agosto de 1964 en su casa del número 26 de la calle Luna. Combinando los apellidos de sus ascendientess utilizó con frecuencia seudónimos y criptónimos, por los que ha sido ampliamente reconocido, siendo el más habitual entre todos ellos el de Sancho de Sopranis, aunque usaría los de Rafael de Ayraldo, Sancho de Melgar, Sopranis, Senex, Pedro Hisam, Cibo de Sopranis, Cibo d'ria... Con unos y otros firmaría casi medio millar de trabajos de investigación entre libros, artículos, colaboraciones en revistas y periódicos, etc.

Como una gran mayoría de niños portuenses de la época –algunos de los cuales son hoy recordados como hombres ilustres- estudió sus primeros años como interno con los Jesuitas, obteniendo el título de bachiller en el Instituto de Jerez en 1909 y más tarde el de Teología en el seminario sevillano.

De sólida formación humanística, se licenció con las máximas calificaciones en Derecho y Filosofía, haciéndolo después en Historia, la que sería su verdadera vocación, en las universidades de Deusto y Salamanca. Esta materia y el Arte se constituirían en ejes principales de su faceta investigadora, influyendo en todos los estudios históricos sobre la comarca ya que todos los investigadores posteriores han recurrido en uno u otro momento a su extensa obra.

elpuertoyamerica_sancho_puertosantamariaÉsta abarca amplios y variados temas, entre ellos los religiosos –él conocía como nadie la orden dominica y su historia-, las épocas medieval y moderna, la historia comarcal, sobre todo la de las ciudades de Jerez y El Puerto en las que acometió trabajos tan ingentes como la elaboración de una historia de las mismas; y también artísticos, aspectos este ultimo en el que destaca la organización de la muestra del museo de la catedral gaditana y su vinculación a la restauración del Castillo de San Marcos portuense, que él realizó junto a extensos estudios del edificio. También fue quién gestó y desarrolló las visitas a los monumentos jerezanos, tan populares y célebres por su contribución al acercamiento de la ciudad a sus habitantes y a los que otorgó un reconocido merito. (En la imagen de la izquierda, portada del libro de 'El Puerto de Santa María y el Descubrimiento de América, escrito con Rafael Barris y publicado en 1926. En la fotografía, facsímil publicado por la Academia de Bellas Artes 'Ssanta Cecilia' en 1992. Hubo que pedir un ejemplar a la Biblioteca Nacional de Madrid, al no existir ninguno en las de la zona. Fue un homenaje y la recuperación de un libro para los lectores de hogaño).

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Acto organizado por Bellas Artes en el Castillo de San Marcos, durante la presentacion del facsímil del libro 'El Puerto y América'. De izquierda a derecha, el académico y abogado Luis Suárez Ávila, el Dr. en Historia Juan José Iglesias, Lourdes Sancho Mayi, Francisco Arníz Sanz presidente de la Academia, el Profesor Enrique Bartolomé López-Somoza y la Profesora María del Carmen Cebrián, que prologó la reedición de la obra. 1992. (Foto Colección: Francisco M. Arniz).

alfonso_X_y_el_puertosantamariaA lo largo de su trayectoria profesional recibió Hipólito diversos premios, nombramientos y condecoraciones. Entre otros, le fue concedida la Medalla de Oro de la Ciudad de Melilla y obtuvo el nombramiento de miembro de la Orden de Mehdauía en Marruecos, etc… Igualmente fue miembro de Academias como la Real Hispanoamericana de Ciencias y Artes de Cádiz o la Real de Historia de las Bellas Artes de Sevilla, y tuvo una intensa y activa participación en la fundación y desarrollo del Centro de Estudios Históricos Jerezanos, tarea esta en la que colaboró estrechamente con su fundador  Tomás García Figueras. Con este investigador jerezano le unían también temas de investigación, como los trabajos realizados en el Archivo de Jerez, su etapa africana y la publicación de sus trabajos en revistas como África o Mauritania, etc… Se relacionó asimismo con otros estudiosos como Rafael Barris, Juan de la Lastra Terry o Fernando Monguió Betcher, colaborando en ocasiones con alguno de ellos. (En la imagen de la izquierda portada del libro 'Alfonso X el Sabio y El Puerto de Santa María', editado en 1984, que recoge artículos dispersos de Sancho y que fue presentado por el invetigador y hoy director del Centro Municipal de Patrimonio Histórico, Javier Maldonado Rosso y la historiadora Mercedes García Pazos. Como afirmó Maldonado, 'A Hipólito Sancho le debemos el que sentase el conocimiento de este periodo de la historia de El Puerto sobre bases científicas).

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Hipólito Sancho en su despacho de trabajo.

Personalmente, y por referencia de quienes tuvieron la fortuna de compartir su amistad, Hipólito Sancho era un hombre profundamente religioso, de carácter silencioso y modesto. Tan solo poseía una única ambición, investigar y escribir, a lo que dedicaría con ahínco toda su vida recopilando cuidadosamente documentación para sus trabajos. Muchos de ellos quedaron reducidos a simples apuntes y meticulosas notas que no tuvo tiempo de desarrollar a pesar de su fecunda e incansable carrera.

hipolitosancho_amontillado_puertosantamariaImpartió clases entre otros centros, en la Academia Poullet en la calle Cruces,  en el Instituto de Jerez y en el colegio los Marianistas de dicha ciudad; trabajó en el Archivo y Biblioteca Pública Municipal. Fue secretario General del alcalde de El Puerto, Antonio Rives Brest, en 1939. Cronista Oficial de El Puerto, por nombramiento de 13 de febrero de 1939, finalizando su vinculación con la instiución municiapl en enero de 1941. Fue el responsable de la imagen actual que presenta el Castillo de San Marcos y de su restauracion y hemos de señalar, además, que estuvo en los negocios de la vinatería, tan propios de El Puerto, en una aventura empresarial familiar, una de cuyas etiquetas mostramos en la imagen de la izquierda.

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Tras su muerte en 1964, fue nombrado por el Ayuntamiento Hijo Predilecto de la Ciudad, a título póstumo --en El Puerto, como casi siempre, todo ocurre después-- como reconocimiento a toda una vida de laborioso trabajo. Algunas de sus investigaciones serían superadas o sujetas a nuevas interpretaciones pero no que fuese quien sentase las bases para muchos estudiosos que vendrían después.

En 1981, siendo concejal de cultura del Ayuntamiento Antonio Muñoz Cuenca, se le tributó un reconocimiento público, colocando una placa en la casa de la calle Luna donde murió, dentro de los Actos Conmemorativos del Séptimo Centenario de la Carta Puebla. Al acto asistieron sus hermanas, Lourdes y María Teresa Sancho

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Casa número 26 de la calle Luna, donde vivió sus últimos años el investigador Hipólito Sancho.

En 1982 la Fundación Municipal de Cultura de El Puerto convocó el 'I Premio de Investigación Hipólito Sancho' para niños y jóvenes sobre temática local. Los premiados recibirían los reconocimientos en la Feria del Libro del mismo año decicada al erudito desaparecido.

En 1989, a los 25 años del fallecimiento del investigador, la Academia de Bellas Artes 'Santa Cecilia' recibió los derechos de propiedad intelectual de toda la obra de Sancho.

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En 1992, la Academia de Bellas Artes 'Santa Cecilia' le dedicó, el 23 de abril, el Día del Libro

En 1993, el Ayuntamiento de la Ciudad, a instancias de quien fuera su concejal de cultura en aquellas fechas, Juan Gómez Fernández, le tributó un homenaje con motivo del centenario de su nacimiento en forma de exposición conmemorativa. Fueron muchas las entidades y personas que se sumaron y colaboraron con aquella muestra. Podemos citar entre otras a su hermana Lourdes Sancho, Pablo Antón Solé, Ramón Bayo, Valerio Marín, la familia Poullet Ramírez, Gonzalo Zaragoza.

En cuanto a instituciones colaboraron el Ayuntamiento de Jerez, el Archivo Histórico Provincial de Cádiz, el Archivo de la Iglesia Mayor Prioral, el Archivo Municipal, la Biblioteca Municipal de El Puerto y el de la de Jerez, Safa San Luis, Centro de Estudios Históricos Jerezanos, Comunidad de Jesuitas de El Puerto, el Instituto Padre Luis Coloma de Jerez, el Museo de la Catedral de Cádiz, el Instituto de Estudios Canarios, el Museo Histórico Municipal de Cádiz, la Academia Hispanoamericana de Cádiz de Ciencias y Artes, Academia de Santa Isabel de Hungría de Sevilla, Academia de San Dionisio de Jerez, el Seminario de San Telmo de Sevilla y la Unversidad de Deusto.

historiadelpuerto_sancho_puertosantamariaHISTORIA DEL PUERTO DE SANTA MARÍA. Desde su incorporación a los dominios cristianos en 1259 hasta el año mil ochocientos. Ensayo de una síntesis.

(En la imagen de la izquierda, portada de la edición de 1943).

El mérito de Sancho de Sopranis fue haber sido el primero en ilustrar los orígenes del Puerto de Santa María a partir de la riquísima información contenida en algunas de las hermosas cantigas de Alfonso X el Sabio. En el capítulo segundo, analiza la primera repoblación del Puerto, así como la carta - puebla otorgada por Alfonso X el 13 de diciembre de 1281. En el capítulo tercero, Sancho de Sopranis, vuelve a echar mano de las Cantigas para referir la predilección de Alfonso X hacia el Puerto de Santa María. En los capítulos IV y V se pasa revista a un breve etapa durante la cual el Puerto fue señorío de la Orden de Santa María de España (1272 - 1280). El capítulo VI se dedica con un gran lujo de detalles, a las relaciones entre Colón y el Puerto. Los cuatro últimos capítulos de la I Parte los dedica Sancho de Sopranis a la organización municipal y eclesiástica de la villa, para concluir con una reconstrucción de la vida y fisonomía de la villa en torno a 1498. A la Edad Moderna, Hipólito Sancho dedica los libros II, III y IV. El primero se centra en el siglo XVI, dentro de la que destaca su vinculación con el mundo atlántico. En el libro III aborda una dilatada etapa que tiene su comienzo en los albores del XVII y concluye en 1729.

LHP-5-1El libro IV, El Iluminismo, quizás el título menos afortunado tiene su inicio en la incorporación del Puerto a la Corona, coincidente con la estancia en la ciudad de la familia real de Felipe V, cuyos pormenores relata Sancho. No olvida Sancho en las páginas que dedica al siglo XVIII, efectuar un repaso a la vida religiosa de la ciudad. Parcas son en cambio las páginas dedicadas a la vida económica local, con las que remata la obra y que ofrecen un sumario testimonio de la roturación de alrededor de doscientas aranzadas de arenales para viñas, la ruina de las salinas y el desarrollo comercial. La síntesis de Hipólito Sancho se completa con unos nutridos apéndices dedicados a las magistraturas portuenses durante la Edad Moderna, que vienen acompañados de sendos índices onomástico y toponímico. (En la imagen, portada del libro, edición 2007).

Del libro “Bibliografía y recuerdo de Hipólito Sancho de Sopranis”, de Fernando Toscano de Puelles, editado por aquellas fechas y del catálogo de la exposición de 1993 se extrajeron los datos que conforman esta nótula.

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Javier Alonso Osborne es un periodista porteño, actualmente director adjunto de la Revista ¡Hola!, donde trabaja desde hace 25 años. Hijo de María Teresa Osborne Tosar  y del extremeño Javier Alonso Sotillo, nació circunstancialmente en Madrid durante la Guerra Civil en el hoy inexistente hospital Francés, el 21 de abril de 1937, siendo hijo póstumo pues su padre moriría asesinado durante los tristes episodios de Paracuellos del Jarama (Madrid), en 1936. (Foto: Javier Alonso Asensio).

javieralonsosotilloSu padre, funcionario de Patrimonio Nacional, había sido detenido en su domicilio de San Lorenzo del Escorial por milicianos republicanos, y trasladado a Madrid. A partir de ese momento su madre, que también se traslada a la capital, no tendrá ya más noticias ciertas de su marido. (En la imagen, Antonio Alonso Sotillo, su padre).

Consigue un visado del consulado para abandonar con su hijo España, vía Valencia en dirección a Marsella. De allí viajarían a San Juan de Luz y de nuevo en España por Irún, Fuenterrabía, San Sebastián… hasta cruzar la Vía de la Plata y llegar a su Puerto natal. Aquí, tres años después conocerá el triste final de su esposo. Aquí en El Puerto, con ocho o nueve años, Javier se enterará del trágico suceso.

piccolo_puertosantamariaPICOLO: INFANCIA EN EL PUERTO.
En casa de su abuela habían viviendo unos soldados italianos. El grueso de la tropa estuvo alojada en el Cuartel de Caballería de la Plaza del Polvorista. Según cuenta Javier, recordándolo: «La cosa es que aquellos señores, que eran muy simpáticos según mi madre, y que hablaban muy mal el andaluz, vamos, el español, me cogían en brazos y me subían por encima de sus cabezas, como se hace con los niños chicos parar hacerles reír, y todo el rato decían: «¡El píccolo! ¡El píccolo!». Y ‘Picolo’ --pequeño, en italiano-- se le quedó como sobrenombre cariñoso por el que le conocen sus amigos.

javieralonsoosborne_comunion_puertosantamariaJavier (en la imagen de la izquierda, vestido para la Primera Comunión) estudiará en El Puerto, hizo la primera comunión en las Carmelitas y en el Colegio de San José y San Estanislao,  donde tendrá como condiscípulos a Crespo, Rascón, Gonzalo Benjumeda, Borja Osborne Vázquez, … ; luego vendría el Colegio de El Palo (Málaga), donde cursa el bachiller para mas adelante trasladarse a Madrid a hacer lo que siempre quiso hacer, periodismo. “Siempre me gustó escribir”. Así obtiene el título de Periodismo en la Escuela Oficial de Madrid.

PERIODISMO: DIEZ MINUTOS Y ¡HOLA!
Al finalizar los estudios de Periodismo con 23 años, Joaquín Valdés Sancho, --que fue para nuestro protagonista un maestro,  del que hablamos en GdP en la nótula núm. 410 de María Merello--, y que era propietario de varias publicaciones, entre ellas  ‘Anuario del Gran Mundo’ y ‘Diez Minutos’ lo fichó en 1960 para esta última publicación donde trabajaría por espacio de 25 años, sustituyendo a su mentor en las tareas de Director, por espacio de 12 años.

hola2En septiembre de 1985 es contratado como subdirector por la Revista ¡Hola!, al año de fallecer su fundador, el rondeño Antonio Sánchez Gómez, donde ya lleva 25 años y, desde hace dos en las funciones de Director Adjunto. Recientemente, el 14 de julio pasado, ha fallecido Eduardo Sánchez Junco, hijo del fundador de la revista y, en la actualidad, continuando la saga familiar, el medio es dirigido, con gran éxito por su nieto Eduardo Sánchez Pérez, con la colaboración de sus hermanas Mamen y Mercedes, quienes tienen casa en El Puerto.

La publicación, nacida en 1944, tiene 12 millones de lectores en todo el mundo, alcanzando 13 ediciones y llegando a 70 países. La expansión de la marca dio comienzo en 1988, con el lanzamiento de la edición inglesa Hello!, estando presente en países tan dispares como Rusia, Canadá, Grecia, India, Turquía o Tailandia mientras que actualmente tiene hasta siete ediciones online (Reino Unido, España, México, Canadá, Rusia, Grecia), siendo Zinio la proveedora de Internet. Hola es la "revista mas respetada dedicada a la intimidad y el éxito de personalidades de diferentes ámbitos", así se define la propia revista en la recién estrenada edición brasileña.

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Con S.M. el Rey, en una recepción en el Palacio de la Zarzuela, una vez repuesto tras el accidente que tuviera el monarca, esquiando en Suiza.

PERIODISMO POLIFACÉTICO.
Durante estos 50 años simultaneaba sus trabajos en ambos medios con otras ocupaciones esencialmente ligadas al periodismo. Así, prestaría sus servicios profesionales a partir de 1965 por mediación de quien fuera Ministro de Exteriores, Alberto Martín Artajo, en la Editorial Católica, donde trabajaría por espacio  de diez años en las redacción del diario ‘Ya’; se fue al morir Franco.

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Javier Alonso recibiendo el premio 'Popular' del diario 'Pueblo' de manos de Don Juan de Borbón, Conde de Barcelona.

Y como Jefe de Redacción de tarde en la agencia de noticias ‘Logos’. Un colaborador de Gente del Puerto, Antonio Gutiérrez era el corresponsal en nuestra Ciudad de Logos y, aunque nunca se conocieron personalmente, recuerda que hablaron mucho por teléfono. Gutiérrez rememora como, con la noticia del accidente que sufrió Mariana Mateos, la primera esposa de Fernando T. de Terry Galarza cerca del desaparecido restaurante ‘Mi Casita’, en el que perdieron la vida ella y la asistenta doméstica, recibió por parte de Logos una mención o premio a la noticia más humana.

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Unos jóvenes Javier y Rocío Jurado.

NOVELISTA
En 1972, su novela ‘Martín Grís’ “bella y triste a un tiempo” como escribiría el escritor Alfonso Grosso en su prólogo, quedó finalista del Premio ‘Café Gijón’. Hay quien afirma que, por razones de oportunidad política, no consiguió el premio que fue para un cubano: el padre de Mayra Gómez Kemp.

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Javier, en un pulso contra dibujante de prensa, Antonio Fraguas  'Forges', descubrimiento de nuestro protagonista para la Revista 'Diez Minutos'.

Casado en octubre de 1963 en Madrid con la también periodista María Eugenia Asensio Iglesias, a la que conoce en la Academia de Luis María Ansón haciendo el preparatorio para la Escuela Oficial de Periodismo. Tienen cuatro hijos, María Eugenia, Alfredo, Elena –licenciada en Ciencias Políticas y Periodismo—y Javier fotógrafo de la revista ¡Hola!, quienes les han dado seis nietos. Aquí tiene casa en la Costa Oeste, donde aprovecha para relajarse e impregnar su retina de la luz y el color del mar de El Puerto.

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En la reciente boda de Lolita Flores.

Portuense hasta la médula, su madre siempre le inculcó el amor a esta tierra, el amor a El Puerto. "Siempre me llamó la atención como dos escritores antagónicos en cuanto a las ideas políticas, Alberti y Muñoz Seca, vivieron en la misma manzana donde estudié las primeras letras: en las Carmelitas, calle Nevería, donde vivió Muñoz Seca y en Santo Domingo, Rafael Alberti”. Unidos desde la cuna, separados por la política, ambos hijos ilustres de El Puerto.

mteosbornetosar_puertosantamaria‘A MI MARIDO LO ASESINARON EN PARACUELLOS’.
“… No tengo más remedio que responder a las preguntas cada vez más insistentes de mis hijos y de mis nietos, algunos de ellos ya en edad de exigir contestaciones objetivas y concretas… De pronto me acordé del diario de mi madre que tuve olvidado durante setenta años, pero que la ‘memoria histórica’ había desenterrado, casi un siglo después, por la incesante búsqueda de fosas y trincheras, dormidas en la injusticia de los tiempos, para reivindicar a un abuelo muerto, cuando en casi todas las familias españolas hay un padre, un abuelo, un capitán republicano o de las tropas franquistas, o un tío cura cuya foto, ya casi olvidada –ni roja ni azul--, permanece en la cómoda del pasillo o en cualquier cajón sin que ni los hijos ni los nietos pregunten detalles de aquella guerra que debería ser una lección para aprender a vivir en paz, en libertad y democracia sin buscar, nunca más, revanchismos y nuevas venganzas…” Escribe Javier en su libro “A mi marido lo asesinaron en Paracuellos”, historia en forma de diario del puño y letra de la madre del autor, publicado por la Editorial Martínez Roca cuya reseña puede leerse en la nótula 591 en Gente del Puerto. María Teresa Osborne fallecería en Madrid el 27 de diciembre de 1987.

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joaquinsolerserrano_puertosantamariaEl periodista y comunicador Joaquín Soler Serrano, moría anteayer en Barcelona a la edad de 91 años. Recogemos en esta nótula algunos fragmentos de la entrevista que le hizo a nuestro paisano Rafael Alberti, en su ‘Entrevista a Fondo’, realizada en Madrid, a su regreso del exilio en 1977, en la que habla de sus recuerdos en El Puerto.

Desde sus 75 años repasaba ampliamente su infancia en El Puerto de Santa María y la juventud en Madrid. «Mi vocación verdadera era la pintura, empecé a escribir muy tarde». Estudiante desganado -«me suspendieron en preceptiva literaria y dejé el bachillerato»- gana en 1925 el Premio Nacional de Literatura con Marinero en tierra. «Después ya tuve un cambio muy fuerte en todos los sentidos. Este tipo de canciones se me fue quedando un poco lejos».

Antonio Machado, Dalí, Aragon, Malraux, Picasso, Neruda, son algunos de los personajes que retrata, con pinceladas de humor, «Juan Ramón Jiménez era un andaluz con muy mala sangre, pero era cuando estaba mejor, cuando hablaba mal de la gente», y de emoción «Federico me ha dejado una profunda pena, una profunda tristeza».  La guerra civil y el exilio en París, Argentina e Italia, junto a Teresa León -«ha sido una compañera fundamental»-, son escenarios en los que desarrolla su talento.

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Carátula de la entrega número 14 del programa 'A fondo' en la que Joaquín Soler Serrano entrevista a Rafael Alberti.

Según el mismo poeta refiere en la entrevista, desciende de dos familias de estirpe italiana, los Alberti y los Merello: «Los Alberti son de origen toscano, y yo he oído hablar italiano en mi casa. Mi abuelo era florentino, y mi madre, aunque española, tenía su origen en la Liguria de Génova. Los hermanos de mi abuelo, aunque nacidos en España, hablaban el italiano, y también mi abuelo, don Carlos Alberti, al que recuerdo muy enfermo, poco antes de morirse, como un hombre muy viejo, y ya casi borrado en mi memoria presente».

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Alejandro Barragán Luna es de los porteños nacidos en Cádiz, en la Clínica de San Rafael (aunque al lado del Falla, no es un gran aficionado al Carnaval), el 13 de septiembre de 1979, año en el que Pink Floyd, no en vano, grabó The Wall. Vivió sus primeros años en la capital gaditana.

Su padre, Antonio Barragán, nació y vivió su juventud en Tánger, mientras que su madre María del Carmen, nacida en Algeciras, es realmente gaditana, del entorno de la plaza de España. Ambos se conocieron en la escuela de Bellas Artes de Cádiz, donde estudiaron. El padre de su padre, de Ceuta; abuela paterna de Vilareal De Santo Antonio (Portugal), abuelo materno, de Cádiz y abuela materna de Algeciras. Es decir, que las raíces de Alejandro Barragán se esparcen por el Estrecho como las de los pinos por San Antón. Su hermano Álvaro, dos años y medio más joven, también nació en Cádiz, pero ahora no vive en El Puerto.

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Alejandro, junto a sus padres y hermano Álvaro, en una foto reciente.

Los dos primeros años de Alejandro Barragán pasaron en un piso que respiraba del océano, en el mismo paseo marítimo de Cádiz. Pero es en El Puerto donde comienza a tener uso de razón, pasando en esta ciudad la mayor parte de su vida, feliz y cómodamente; apenas se quejaría.

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Alejandro Barragán, a la derecha, pasó por el Judo Club Tadeo. En la imagen con su amigo Iñigo Fuente, de Bilbao, el primer amigo que hizo en El Puerto y continúa siéndolo aunque ya no vive aquí.

Primero en la calle Los Gallardo, aunque por muy poco tiempo; hasta que avistó una rata en la cocina diciendo que era un caballo, según cuenta su madre. Después se mudaron a la avenida de la Constitución, donde vivió hasta los 17 años, y por lo tanto su barrio de infancia y juventud, Los Cedros: jugando a la pelota, al escondite, a botella, a la palmá, a rol en casa de uno y en casa de otro; haciendo pinitos en judo en el Club de Tadeo (hasta que se aburrió), un poco de vela en el Club Náutico (experiencia no demasiado grata), paseos en bici por todos los rincones del término municipal y veranos en la playa del Buzo…

Antes de marchar a Sevilla a estudiar, vivió con sus padres en las unifamiliares junto al hospital de Santa María del Puerto.

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El primer día de escuela de Alejandro, en el centro, en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús.

Estudió en el colegio público Sagrado Corazón de Jesús, junto al Guadalete, y en el Pedro Muñoz Seca, de donde salió con la matrícula de honor bajo el brazo para irse a Sevilla a estudiar Ciencias de la Información, por la rama de Periodismo.

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Sus años de estudio concluyeron en Estocolmo (Suecia), en la imagen superior, donde realizó estudios de Periodismo Electrónico (cuando los blogs eran una auténtica novedad).

Mientras, se pasó algunos veranos haciendo prácticas en la Delegación de El Puerto de Diario de Cádiz, hasta que, una vez licenciado, se quedó con un puesto por unos años. Fue en esta oficina donde verdaderamente le cogió el gusto a la redacción, bajo la guía de Rosa Romero, Francisco A. Gallardo y Teresa Almendros, consecutivamente, y junto a compañeros como Emilio Cañas, Carlos Benjumeda, Fito Carreto, Andrés Mora, Paco Soto y unos cuantos más que alargarían el texto en exceso.

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En una de las habituales reuniones de periodistas que se celebran en El Puerto.

Entre medias, hay que recordarlo, pasó cortos periodos en Noticias Locales (a cargo de la edición de Puerto Real), así como en Diario de Jerez, con Rafael Navas como padrino. También ha realizado varios trabajos como coordinador y redactor de revistas monográficas como la anual del Club de Harley Davidson Andalucía o la del XXV aniversario del Club Las Redes. Por último, cuatros años como monitor de los talleres de prensa de la Oferta Educativa Municipal, le han proporcionado una experiencia inolvidable, tratando de enseñar algo del mundo periodístico a alumnos de Secundaria, Bachillerato y hasta del Centro de Adultos de El Puerto, La Arboleda Perdida.

conesioncastillitoAhora es el jefe de prensa de la Unión Provincial de CSIF y colabora quincenalmente  con una columna de opinión, en el espacio El Alambique, de la edición portuense de Diario de Cádiz (y que posteriormente cuelga en su blog Conexión Castillito)

Sus pasiones son, como ya hemos advertido, el periodismo, la escritura (todo lo que sea teclear y teclear, o gastar bolígrafos Bic, le pierde), la lectura, pero también la música, los perros, las películas sin doblar y los intercambios culturales con cualquier ser humano interesante.

alejandrobarragan_vapor_puertosantamariaSí, le gusta entablar debates en cualquier momento, tratando siempre de buscar los tres pies al gato; ya sea sobre regímenes políticos, programas de televisión o la religión, por ejemplo. A propósito de vivir en una ciudad de nombre sagrado, Alejandro acepta la expresión popular de la fe católica, si bien "--no entiendo el fervor exagerado, al margen de haber dejado de creer en la omnipotencia divina, que me enseñaran antes de recibir la primera comunión, sin saber bien por qué", en la parroquia de San Marcos, a la edad de nueve años.

El verdadero periodismo, para Alejandro Barragán, "--Es el resultado de una interpretación crítica de la realidad. El resto es para rellenar". Esa concepción le impone unas barreras morales a la hora de definirse políticamente en público. "--Un periodista claramente posicionado deja su credibilidad en entredicho", opina. Aún así, es común verle ojear tres o cuatro periódicos al día de distinta ideología, en una complicada maniobra de masoquismo intelectual. Del mismo modo, su naturaleza maniática le conduce a traerse un periódico local de cada destino de viaje, configurando en casa de sus padres una absurda pero barata colección de prensa foránea.

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Alejandro con tocando el bajo, con Last Biscuit, en un concierto en Jerez en 2007.

En cuanto a la música, le gustaría entender más del folklore de la tierra y tocar el piano. Sin embargo, se quedó con la guitarra y el rock distorsionado (con mucho orgullo, a pesar de no haber llevado nunca melenas ni chupas de cuero). A menudo monta pachangas en el sótano de su casa con sus amigos músicos –incluido su hermano Álvaro-, y fue miembro de varias bandas punkies de la localidad: Rualakatua, a finales de los 90, y Last Biscuit, hace menos años, con los que dio varios conciertos.

Para saber lo que le gusta a Alejandro Barragán de El Puerto, lo único que hay que hacer es pasarse por extranjero y pedirle que le enseñe la ciudad: vistas de El Puerto desde el aparcamiento del Aquasherry, paseo por el castillo de Santa Catalina, entre la Muralla y la Calita, donde, si se da el caso, se disfruta del atardecer (o de una tarde de tormenta), tapeo por el centro, Castillito, Prioral y callejeo por las bodegas.

Le encanta invitar a sus muchos amigos guiris a pasar unos días en casa, sea cual sea la época del año, deleitándoles, además, con la gastronomía de la tierra.

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Alejandro, en Edimburgo en el año 2005, como no, ante una ristra de periódicos.

Y a la hora de viajar, le gusta intercambiar el rol de anfitrión por el de huésped. Es así como ha conocido varias capitales y ciudades europeas y del resto de España; visitando a quienes algún día acogió en su hogar portuense. No soporta los viajes organizados (salvo el que hizo a Italia con sus compañeros de tercero de BUP, del que nunca se olvidará) ni los hoteles. Si no hay amigo con casa, mejor un camping.

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Olga Pérez Puyana nació el 7 de Septiembre de 1975, en el gaditano Hospital de Mora, en un momento en el cual la vida de la sociedad miraba con incredulidad y temor el delicado estado de salud del general Francisco Franco. Todas las miradas se centraban en lo que iba a ser la inminente Transición, de hecho falleció dos meses después.

olgaperezpuyana_peque_puertosantamariaSus padres  son José Luis Pérez Aguilar, natural de El Puerto, de los Pérez vinculados desde siempre con el trabajo de cristalería y  aluminio, y Concepción Puyana Rodríguez,  gaditana del Barrio la Viña siendo la segunda de cuatro hermanos, Virginia la mayor, y dos mellizos Conchi y José Luis menores que ella, dándose la circunstancia de que hoy todos trabajan en asuntos relacionados con lo social.

Olga se crió en la barriada de “El Molino”, hoy “Palmar de la Victoria”, algo de lo que se siente especialmente orgullosa por los valores que aprendió durante su niñez. El colegio Espíritu Santo la vio crecer entre el cariño de las Hermanas y continuó sus estudios en el IES “Pedro Muñoz Seca” conservando muy gratos recuerdos.

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En el Colegio Espíritu Santo, segunda fila superior, tercera por la izquierda.

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En el Instituto 'Pedro Muñoz Seca', fila de abajo, segunda por la izquierda.

Posteriormente se licenció en Derecho en la Universidad de Cádiz, siempre quiso estudiar Periodismo, pero la Selectividad y otras dudas marcaron su formación, pero no su destino, ya que siempre, en un medio o en otro, ha trabajado como periodista.

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Olga, con sus familias: la paterna y la formada por ella junto a su marido.

ENTRE EL DERECHO Y EL PERIODISMO
Nunca llegó a ejercer como letrada porque ya en sus primeros años de Facultad, comenzó a colaborar con Telepuerto, con nótula núm. 581 en GdP, con dieciocho años recién cumplidos.  Así, una vez finaliza los estudios de Derecho comienza a trabajar ya en plantilla con la televisión local. Quince años ha estado vinculada a este medio, siete como trabajadora en plantilla y el resto como colaboradora, en sus comienzos y al final de la vida de televisión local.

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Con Juanito, en el control de edición de Telepuerto.

Desde sus inicios Olga trabajaría informando sobre el mundo del toro, primero colaborando con Carlos Serrano en el espacio “Plaza Real” para luego continuar en solitario. Fue un gesto de valentía –algunos tuvo esta empresa en su irregular trayectoria como medio local--  y ejemplo de modernidad fue que Telepuerto contara con una colaboradora tan joven. Además, a contra corriente con los preceptos del mundo del toro hacia la mujer, por aquel entonces.

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Con Paco Lambea, entonces Director de Informativos de Telepuerto, el día que éste presentó su libro 'Meditación de tu nombre'. Ver nótula núm. 124 en Gente del Puerto. (Foto: Carmen Álvarez).

PROGRAMAS DE ENTRETENIMIENTO
De su extensa trayectoria como presentadora y redactora en aquella televisión guarda infinidad de recuerdos, multitud de anécdotas. Recuerda con cariño “El Matinal”, un programa dinámico que conservaba una audiencia fiel; las noches electorales, por su emoción y vivencias; o los programas especiales de diversa temática. Imborrable para nuestra protagonista fue su relación con los compañeros y la unión que mantuvieron hasta el final, especialmente en los momentos difíciles de su última etapa.

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Preparativos para un programa desde el set de TV instaladao en la Feria de Primavera.

PROGRAMAS TAURINOS
De los programas taurinos recuerda, especialmente, los reportajes previos al festejo; la visita de S.M. el Rey a la plaza; las primeras entrevistas a sus toreros favoritos o los reportajes en el campo. Así como la experiencia de haber sido Estrella de Oriente junto a su diestro predilecto Enrique Ponce.

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Entrevistando al diestro local José Luis Galloso, en el patio de cuadrillas de la Plaza Real. (Foto Eva Morales).

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Con el micrófono, en las tareas informativas. (Foto: Eva Morales).

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Durante los Premios Taurinos 'Paco Flores'.

ANTONIO OCAÑA
En el desarrollo de su actividad profesional, realizando las primeras entrevistas conoció al que hoy es su marido: Antonio Ocaña, entrevistándole como novillero. Este banderillero y ganadero quem, como subalterno ha acompañado a todos los toreros de la ciudad, ha trabajado en el ruedo también con un buen número de diestros: Canales Rivera, Víctor Janeiro, José Luis Moreno o en la actualidad con Fran Gómez. Y como ganadero, es de los escasos jóvenes que se dedican a la cría de ganado manso en la provincia.

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El novillero, banderillero y ganadero Antonio Ocaña, marido de Olga.

A pesar de sus inquietudes taurinas nunca se planteó verse inmersa en la práctica del toreo. Por aquel entonces, estamos hablando de hace 20 años, se prohibía si no de forma expresa, si de forma implícita la participación  de la mujer en la desaparecida Escuela Taurina de Cádiz.

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Olga, su marido Antonio y su hijo, reacio con el mundo del Toro.

¿UN PARTO EN LA PLAZA?
Su boda fue casi retransmitida por Telepuerto, así como su embarazo y nacimiento de su hijo. Y es que, al terminar su trabajo en la temporada taurina de 2005, cumplida de cinco días, su hijo José Antonio casi nace en  la enfermería de la Plaza. Hoy, su hijo es un pequeño ganadero de cinco años que no acaba de compartir del todo la afición de sus padres por el tema taurino, dado su infinito amor hacia los animales, siempre de parte de éstos y por no acabar de entender la liturgia taurina.

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Trabajando y con su hijo, en el callejón de la Plaza Real. (Foto: Eva Morales).

EN AFANAS
En la actualidad, una vez finalizada su última etapa, ya como colaboradora de Telepuerto, Olga trabaja en AFANAS El Puerto y Bahía, como  responsable de Comunicación y Relación con los Medios, siendo además la editora de la revista “Integraccion”, además de un Boletín mensual que publica dicha ONG.

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Olga, junto al Consejero de Gobernación de la Junta de Andalucía, Luis Pizarro, en un reciente acto celebrado en uno de los centros de AFANAS.

Nuestra protagonista, Olga, es también Educadora de jóvenes en situación de riesgo con medidas judiciales. Afirma que esta nueva etapa “ha cambiado mi vida, me ha mejorado como persona en todos los aspectos y me ha permitido vivir otras realidades, tanto en el mundo de la comunicación como el de discapacidad  y los jóvenes con problemas de infracciones”.

Pero es que Olga, además, continúa colaborando con  Noticias Locales TV y la publicación gratuita  del mismo medio, Noticias Locales, así como con otras páginas webs. Sus inquietudes de comunicar no cesan y, evidentemente, en el mundo del toro ha abierto un camino.

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Y los personajes que recuerdo, se me hacen interminables, tratare de recordarlos todos. A los que nombré con  anterioridad, el Beau Brummel de la Playa, el hermano de Antoñito Ortega, fijata al viento, andares de torero, elegancia del tres cuartos, y sus primas María Luisa y Manolita, las niñas de las maquinas Alfa.

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Playa de Fuenterrabía. Portada del folleto del verano de 1962.

A María Luisa se le ve aun por Fuenterrabía, tras un montón de años despachándonos cintas y tiras bordadas en Velasco en Sevilla con su marido tristemente fallecido; y Manolita que era un encanto, mona, mona, mona, que iban al Canal a cruzarlo; y Miguelito Rodríguez, haciendo de guardaespaldas por si los padres venían. También recuerdo a Clarita Chamorro que se casó con Felipe Sanz, el cual trabajo mucho allá por el Norte y Madrid. Me dicen que posteriormente fue comisario en El Puerto, pero yo creo que ya venia cansado y agotado del trabajo que sostuvo, falleciendo posteriormente muy joven y creo que a Clarita, siempre se le quedo carita de tristeza del sufrimiento que ella también sostuvo.

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El vapor saliendo a la Bahía, junto a La Puntilla, con el espigón aún sin construir.

Los Merchante también fueron familias con raigambre y categoría en La Puntilla, tanto una como otra ya que había dos ramas, la de Manolo Merchante y demás hermanos y la de su primo Juanele «--¿A ti quien te gustaba Celia o Ana María?», con otra tropa de hermanos… La de Manolo, madre cristiana y con porte, al cargo de tantos hijos, entre ellas Carmen que vivió un gran amor con Miguele Forte, que la quiso mucho también. Por aquel entonces ya se configuraba una pandilla de mayores, con los amoríos de Jacinto Cossi y Marisa Muñoz, madrileña, que felizmente terminó en boda, marchándose a Madrid  a vivir, creo. La hermana de Juanlu Bermúdez y su hermana Lalote, la de la Granja, que decidieron irse a vivir a Madrid, que buenas gentes, ¿alguien sabe e ellos?. Todo lo grande que eran, eran así de grandes, de buenos. También andaban con los mayores, mi hermana Juanita, la cual ya no vive, en reunión las Merchantes y Milagrito Jiménez, la mujer de José Antonio Osborne, que a consecuencia de ese idilio cada dos por tres se iban a visitar la bodega Osborne.

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Limpieza en las playas en 1970.

Y los mayores, mayores… encabezados por orden de casetas, iban desde la caseta de los Ortega y las Máquinas Alfa, las de Encarna y Agustín de Córdoba con su suegra y sus hijos: Ángel, que se hizo salesiano, Pepe, Carmen, Agustinito, etc. Pasillo por medio y a continuación la de Doña Boni, con sus sobrinos los Repiso, mi madre María Pepa, la caseta de Severo, funcionario del penal, caseta a la que venían su cuñada, que era campeona de natación de Sevilla, con su marido Práctico del Puerto de Sevilla al que, según decían, le habían ofrecido terminar la película de Tyrone --Tairon para los amigos-- Power, cuando se murió en el rodaje en España de la película de ‘Orgullo y Prejuicio' ¿era esta?.

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En los setenta ya empezaban a aparcar mejor en las playas.

La de Don Gil Gómez Bajuelo, director de ABC y cronista de Toros y Deportes, junto con su mujer y cuñada,  también andaban por allí sin faltar un año. Manolo, el bañista,  lo primero que hacia era ponerle su toldo en la orilla… y Los Rodríguez, Don Miguel, padre de Miguel, José María y Milagrito, que nadaba tela de bien, su caseta era blanca y amarilla a rayas transversales; la caseta de María, que era una muñeca y su hermana Sioni que se fue a America con su marido, la de los Cossi, donde estaba la hermana de Jacinto,  Matildina creo que madre de la que fue Directora de Medios de Comunicación de la Junta, Tily Santiago; y la caseta de los Fombuena que estaba mas pegada al Bar Priñaca, donde el bueno de Manolo Fombuena se empeñó, un año, en que nos preparásemos el ingreso en Magisterio, obligándome a estudiar por las mañanas en la caseta, hasta que me harté y me fui con la reunión que teníamos.

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El Parque Calderón, a la izquierda los soportales y al fondo el Convento del Espíritu Santo.

Y pasamos de la playa al Parque Calderón, tarde-noche donde nos encontrábamos, todos los jóvenes de La Puntilla, nombrados al encuentro de las niñas que nos gustaban, Celia, Ana María, Eli,  Mery, etc.. Largos paseos, creo, hicimos kilómetros de acompañamientos, solo eso. Y venga a hablar, hablar y de vez en cuando a fardar un poco de niki rojo con chaleco azul, tipo Dúo Dinámico a ver quien impactaba mas a las niñas. Se decantaban ciertas posiciones, pero nunca llegaron a confirmarse. ¡Que diferencia con hoy!. En diez minutos se arregla todo. Empezábamos a fumar, ¿te acuerdas Juanele que íbamos a una tienda de Ultramarinos, donde había un mariquita, que con solo vernos nos ponía muy baratito un paquete de Pallmall largo?. De aquellas reuniones no salió nada, solo recuerdos, que hoy empiezan a cristalizar en otra amistad nostálgica, pero llena de encanto

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El guardia de la porra en la Plaza de las Galeras Reales sobre 1960.

Y como espectáculo deportivo junto al Parque, en la Plaza de las Galeras, el habitual Torneo de Baloncesto entre la Bazan, El Puerto y los niños de Rufo; eran estos falangistas cuyo entrenador era Rufo, jóvenes y bajitos pero sabiendo jugar tela. Por parte de El Puerto, estaban los Casado, --a la memoria se me vienenn los recuerdos de Milagritos y su hermana que se metió a monja, ambas fallecidas--, reforzando el equipo los Rodríguez, Miguelito y José María. ¡No fardaban ná los dos hermanos, con eso de que jugaban en el Natación de Sevilla!

Eran importantes estos partidos, nos jugábamos el honor ante la Bazan, que jugaba de amarillo y los niños de Rufo, que llegaban a la cancha en formación, tal cual Falange, prietas las filas, flechas marciales, … con el resto del campamento de Batalla del Salado como hinchada. Siempre ganaba El Puerto. Y hasta aquí llega este largo relato. Seguiremos desgranando recuerdos, antes de que la memoria nos falle. (Texto: José Luis Calle).

(*) No se sabe a ciencia cierta si, por el contrario, es un porteño en Sevilla.

Otras nótulas de la Serie de 'LA PUNTILLA' por José Luis Calle.

719. MI PLAYA YA NO ES MI PLAYA: LA PUNTILLA. Memorias de un sevillano en El Puerto (*)
725. MI PLAYA, SIEMPRE MI PLAYA: LA PUNTILLA. (II). Memorias de un sevillano en El Puerto.
733. GENTES DE LA PUNTILLA (III). Memorias de un sevillano en El Puerto.

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playas_1967_puertosantamariaEl Cailla ya viene anunciando  con sus altavoces la corrida de esta tarde. El día antes en su emisora o en el Dato ha anunciado la alineación del Racing. Como hace Levante, en La Puntilla se oye el eco de su voz… (En la imagen, cartel promocional de las playas, del verano de 1967).

Agustín Peralta, Juanlu Perles el de Marbella. Fernandito Bootello, Rascón,  Jaimito Benjumeda, su hermano Ignacio; su primo Fernando, con el que yo me iba de cacería por septiembre a la tórtola, de furtivos, a las seis de la mañana en bicicleta, yo subido en el manillar,  que quiso ser atleta y jugaba al futbol como Nijinski, dando saltos y zancadas con estilo de 400 metros vallas que después se fue a a estudiar al Claret a Sevilla y después se nos perdió por instalaciones petrolíferas según. me dijeron; y su hermano Gorila; Antonio el practicante, el hombre que ha visto mas brazos y culos condenados, para eso estaba en El Penal como ATS; Juanlu el de la Granja: Isidoro y su hermano, que bacila era el Isidoro Nogués; ¡bueno y el que viene ahora es nada mas y menos que Fernandito Gago! y su hermano Benito, que alegraban las reuniones, como si fueran unos Fernando Arriba o Luis Ortiz en Marbella; y Antoñito Ortega que se quedaba prendado de cómo yo jugaba al futbol; y su hermano que no se si quería parecerse a Manolete, pero que llevaba todo el fijador en el tupé de su peinado.

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Velada de la Victoria.

Un día que en la Kermés o Kermesse --qué palabra mas antigua--, o la Gala del Veraneo que se celebró en la Victoria. Vicente González y yo, nos saltamos por la verja del parque y dos guardias nos estaban esperando en el interior, para sacarnos por la puerta principal de entrada agarrados del brazo y llevarnos a no se que dependencia y, cuando llevábamos un buen trecho andando por la calle Larga,  le insistimos que nos soltaran del brazo y aprovechando un descuido nos dimos a la fuga, corriendo por calles oscuras que daban al cementerio. Cuando comentábamos que nos escapamos de un guardia que decía llamarse ‘el Legionario’, las gentes no se lo creían. Por cierto en aquella fiesta nos acompañaba Manolo ‘el Lechero’, de Sevilla, que también se coló y no paraba de bailar y según nos comentaron no podía salir de la pista ya que había perdido una alpargata que llevaba de esparto y le daba apuros que lo vieran…

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Vista aérea de La Puntilla, sin carretera, ni polideportivo, ni camping...

Mañana de La Puntilla. Marea baja. Empiezan a agruparse gentes al comienzo de la playa, en las rocas. Sale una pelota rodando y empiezan a aparecer gentes: va a dar comienzo el partido, aunque nos internemos por la orilla y nos dejemos los dedos ensangrentados con los pelotes. Algunos de los nombrados con anterioridad mas Jacinto Cossi, los Casado, los Rivas, Pepe Benjumeda, leña al mono que es de goma, Joaquín Muñoz Vela, Santiago --que nos llegó de Canarias, para fichar por el Racing y por el Jerez Industrial--. Jaime, portero que estuvo a prueba en el Real Madrid. Mas la saga sevillana encabezada por Miguelito Rodríguez, que no sabía si era mejor baloncestista o mejor portero, ¡que le gustaba una palomita!; su hermano José María, mas baloncestista que jugador: Vicente, ‘el Canijo’, fino pelotero, admiración de la Puntilla, novio de Pili Guerra que junto con el que suscribe constituían el ala mas peligrosa de la banda derecha, la de arena fina.

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La Puntilla,desde el Castillito,  aun no estaba construido el espigón.

También entraban en el partido Manolín Guerra, ‘el Magulla’, futbolista que fue del Sevilla juvenil, subcampeón de la Copa del Generalísimo, junto con Miguelito que iba de portero suplente ya que el titular era Galocha. También jugó su hermano Julio,  mucho mas jugador que él, pero quiso ser piloto y encontró pronto la muerte y ‘el Picota’ se quedó solo, o sea Manolín; y se fue a Huelva a la Cope a o Ser para coger la parcela informativa de deportes y mas gentes del Puerto como Alfredo Bootello, si, Alfredo, estaba para darle un color especial, junto con los Corzo, Antonio Gil, ‘el Grúa’, etc…

Hubo un episodio simpatiquísimo. En cierta ocasión, cuando jugábamos un partido, --hay que señalar que entonces como hoy estaba prohibido jugar a la pelota en la playa-- aparecieron dos municipales y, rápidamente, nos metimos en el agua con lo cual no podían detener a nadie. Cuando pasó un tiempo y, dado que los guardias no se iban, decidimos salir del agua, encabezando el grupo Alfredo Bootello, que se convirtió en líder del grupo. Quiso pactar con los guardias, pero no accedieron al ruego de Alfredo, conduciéndolo a la explanada del Autobús, para llevarlo al casco antiguo. La reacción del grupo fue inmediata: nos metimos en el autobús todos en bañador para acompañarlo no se a donde. Cuando llegamos a la ciudad, los guardias ante tal espectáculo se preguntarían  «--¿Y ahora que hacemos con tanta gente?». En el mismo autobús, llegamos de nuevo a La Puntilla, en loor de multitudes. (Texto: José Luis Calle).

(*) No se sabe a ciencia cierta si, por el contrario, es un porteño en Sevilla.

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EN AGOSTO, EN EL HOTEL PINOMAR, DOS EXPOSICIONES DE ADRIÁN FERRERAS.

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La Puntilla a finales de 1960. Vista aérea.

Todos los años cuando comienza la temporada,  me voy a La Puntilla a darme un paseo y no es lo que era. Solo queda Luis el del Castillo de la Pólvora.
Ya no están los Montes, como decíamos nosotros a las Dunas.
Ya no están las casetas, donde vivíamos y convivíamos.
Ya no están las mareas de de Santiago, que inundan la parte de atrás de las casetas y a las que estaban situadas al principio de la playa, se las llevara flotando.
Ya no esta el canal, ahora hay desguaces de barcos viejos, ya no tenemos ilusión en cruzar el canal, pues descubrimos Valdelagrana antes que nadie y allí la dejamos, porque no nos hacia falta para nada.
Ya no se hacen las excursiones a Fuenterrabía, Puerto Sherry se nos ha metido por medio.
Ya no hay palos en forma de y griega invertida con la cuerda y salvavidas para cuando la marean subiera nos agarráramos a la cuerda para que el mar no nos llevara para adentro.

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El Castillito o Castillo de la Pólvora.

Ya no hay olas, porque el espigón lo impide y además no nos deja ver Cádiz.
Ya no hay carreras de barcas o botes desde el Náutico hasta las escolleras. Tampoco hay balandros.
Ya no hay travesía a nado desde la playa hasta Cádiz.
Ya no hay juegos como alrededor de un fangal, «San Pedro como era calvo le picaban los mosquitos y su padre le decía…», o el puntillón.

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Una familia en La Puntilla: los Poquet Grimaldi.

Ya no hay figuritas en la arena como las que hacía el amigo Macario
Ya no hay bombas chinescas.
Ya no hay guardias civiles que al atardecer aparecían por la orilla de la playa con sus capotes y fusiles, me imagino que para vigilar la costa desde los castillitos a la espera de un galeón de Reverte.
Ya no hay campamento de Batalla del Salado donde a golpes de dianas y ‘caras al sol’, los flechas desfilaban y de camino veían el mar.
Ya no están los baños calientes.
Ya no esta la caseta de Educación y Descanso, donde nos acercábamos, por que decían que allí había pecado.
Ya no están los guardias que vigilaban la playa y obligaban a las mujeres a ponerse el bañador con faldas y a los hombre con camisetas.
Ya no esta ‘el Gato’ vendiendo patatas y roscos..

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La Puntilla en la actualidad. Vista aérea. (Foto: Jorge Roa).

Ya no están tantas cosas que nos dejamos allí y que los años nos las han ido quitando, pero que aun perdura en nuestra mente y que poco a poco iremos desgranando en sucesivas entregas con personajes de aquel tiempo.
Cualquier tiempo pasado fue mejor con bañadores hechos por nuestras madres que imitaban a los meybas. (Texto: José Luis Calle).
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(*) No se sabe a ciencia cierta si, por el contrario, es un porteño en Sevilla.

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El fin de semana de los pasados 29 y 30 de mayo se han reunido en El Puerto 70 familiares procedentes de toda España para celebrar un Encuentro en la cuna de los Alba. Muchos de ellos no se conocían físicamente y han aprovechado para documentarse de lo que fue y es hoy en día su familia.

Cuando Luis de Alba Clares y Teresa Navas Ramos decidieron casarse en la intimidad de su casa a principios del siglo XX, seguro que nunca les dio por pensar que tendrían una descendencia tan grande: sus diez hijos no solo se quedaron en la Muy Noble y Muy Leal Ciudad y Granl Puerto de Santa María, sino que los Alba se dividieron y volvieron a dividir hasta fundar familias en Toledo, Islas Canarias, Granada, Huesca, Sevilla, Madrid, etc, etc.

El primer Alba que viviera en El Puerto del que se tiene conocimiento, fue en el siglo XIX: Cipriano de Alba Rodríguez,  quien estaba casado con Carmen Clares de Lassaleta. Militar de carrera, llegó procedente del Norte de África. Vivieron frente a la puerta de la Sacristía de la Iglesia Mayor Prioral. Tenían diez hijos, entre ellos Luís de Alba Clares, quien, aunque naciera en Badajoz en el año 1877, pasó una parte importante de su vida en nuestra Ciudad.

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Luis de Alba y Teresa Navas, en la foto oficial de bodas.

Luis de Alba Clares se casa con Teresa Navas Ramos, hija del famoso médico Plácido Navas Villasclaras, en el salón del domicilio paterno en Vergel del Conde nº 16, un 18 de abril de 1900. Luis se hizo militar como su padre, con 19 años. Tuvieron diez hijos que fueron naciendo allí donde era destinado: Fuerteventura, Málaga, Melilla, Toledo…

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Plácido Navas Villasclaras, médico que fue de la Plaza de Toros, con bigote, a la izquierda de la imagen, padre de Teresa Navas, casada con Luis de Alba. El tercero por la derecha, en primera fila, Enrique Máiquez Adán, también médico y abuelo de Enrique, José María y Consuelo García Máiquez.

El que se quedó en El Puerto fue José Alba Navas, quien nace en Málaga, de casualidad, en 1913. Pero El Puerto le cautivó (bueno, más que El Puerto, una portuense… Milagros Medinilla Medinilla -Lalo-, que aparecen en la foto inferior, el día de su boda.

josealbanavas_puertosantamariaComienza José a trabajar en las Bodegas Osborne, y hace sus pinitos en política fundando un partido que nunca llegó a cuajar. Durante el inicio de la Guerra Civil es movilizado y sirve como alférez provisional en África.  En uno de los permisos, vuelve y se casa con Lalo el 17 de octubre de 1938. Tras la contienda se van a vivir de alquiler a la calle Pagador,  y más tarde a Cielo nº 81. Le han guardado su puesto en la bodega Osborne. Fruto de esta relación nacen 6 hijos: José, Milagros, María Teresa, Luís, Inmaculada y María Ángeles Alba Medinilla. En los años 60, siendo Alcalde Luis Portillo, fue concejal de Fiestas. Igualmente fue miembro activo del Racing Club Portuense y tesorero de las Conferencias de San Vicente de Paúl, organización encargada de visitar en sus domicilios a enfermos, a los que entregaban bonos de pan y leche. En el año 1962, Osborne le traslada a Tomelloso (Ciudad Real) donde pasa varios años y cuando se jubila decide irse con su mujer y su hija aún soltera, María Ángeles, a Sevilla, donde fallece a los 78 años de edad.

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La famlia Alba Medinilla, formada por José y Lalo, y sus descendencia: José, Milagros, María Teresa, Luís, Inmaculada y María Ángeles

Su primogénito es José Alba Medinilla quien nace el 24 de septiembre de 1939 en El Puerto. Va a estudiar Ingeniería a Madrid (iba para Industriales pero terminó en Minas). Se casa con Josefina Chao Arroyo. Tienen cuatro hijos: María, José, Almudena y Pablo. Tiene ya seis nietos. Su pasión: el mar de Los Caños de Meca.

Milagros Alba Medinilla. Nace en El Puerto el 3 de mayo de 1941. Era la polvorilla de la casa. Se casa el 14 de septiembre de 1968 con el oftalmólogo sevillano José Martínez Román y se afinca en Sevilla. Tienen 7 hijos: Carlota, Milagros; Inmaculada; José; Leonor; Rafael y Diego y dos nietas. Sigue muy vinculada a El Puerto, donde posee un apartamento en Valdelagrana, que es el punto de reunión de su familia.

hojalunes_23junio1968María Teresa Alba Medinilla. Nace el 29 de diciembre de 1942, aunque su carné de identidad dice 1 de enero de 1943, porque el Registro Civil estaba ya cerrado cuando su padre “se acordó” de ir a inscribirla, y así evitó la multa. Se casa con José Luis López  Franco el 26 de diciembre de 1964 y viven desde entonces en El Puerto. Todos sus hijos son portuenses: María Teresa; María José; José Luis, Santiago y Fernando. Tiene dos nietos. (En la imagen, natalicio de su hijo José Luis, publicado en la Hoja del Lunes del 23 de junio de 1968).

luisalbamedinilla_puertosantamariaLuis Alba Medinilla. Nace en 11 de diciembre de 1944  Desde muy joven quiso ser sacerdote y tenía montando en un armario de la calle Cielo un altar desde donde impartía “misa” a todos sus hermanos. Licenciado en Derecho por la Universidad de Salamanca. Se casa el 14 de junio de 1976 con Consuelo Guerra Pérez. Tiene dos hijas, Susana y Beatriz. Ya jubilado, vive en Madrid aunque hace poco ha vuelto a sus raíces: se ha comprado una casa en El Puerto y ha ingresado en la Hermandad de la Flagelación de donde es secretario segundo y archivero.

Inmaculada Alba Medinilla. Nace en El Puerto el 9 de diciembre de 1946. Hay una graciosa anécdota: de pequeña la eligen para encarnar la figura de “España” en un paso de la Virgen del Pilar, en la Procesión Magna Mariana del centenario del dogma de la Inmaculada Concepción, y la suben toda vestida de blanco en el paso de la Virgen del Pilar. La gente se queda impresionada y corre la voz de que era una niña paralítica que la Virgen había sanado. (Imagen inferior).

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Estudia enfermería en Madrid y se casa con el médico gallego David Liste Jiménez el 13 de junio de 1969. Tiene cuatro hijos: David, Miguel Ángel; Rafael y  Luis y tres nietas. También pasa largas temporadas en El Puerto, en su casa de Valdelagrana.

angelesalbamedinilla_puertosantamariaMaría de los Ángeles Alba Medinilla. Nace el  20 de diciembre de 1949.  La más pequeña, la “pelusa”. De ahí el apodo cariñoso que le pone su padre (Peli) que hoy conserva.   Se casa con Joaquín Aleu Morales el 29 de diciembre de 1984 y se traslada a vivir a Puerto Real, donde vive actualmente. Enfermera, trabaja durante muchos años en el Hospital Zamacola en Cádiz y ahora está ya jubilada. Ambos son unos enamorados del campo: tienen una casa en El Marquesado con una parcela donde siembran de todo. Hace poco celebraron por todo lo alto sus bodas de plata. Tiene un hijo, Francisco José.

La familia, a lo largo de este tiempo, desde los abuelos Luis y María Teresa, ha permanecido en contacto más o menos continuo. En una época en que no había teléfonos móviles, e-mails y mucho menos “er Facebú”, las cartas de la Abuela Teresa a sus hijos y nietos eran constantes Una vez faltó la bisabuela María Teresa, fue la tía Carmela Alba Navas la que “heredó” el papel de informadora oficial de los aconteceres familiares.

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Hoy en día viven en El Puerto varios descendientes de esos primeros Alba:  de la Familia López Alba, José Luis y María Alba Chao, a quienes vemos en la fotografía del Encuentro Familiar realizado en El Puerto, con las bandas de 'Reyes de los Alba 2010', que los acreditan.

José Luis López Alba nace en El Puerto el 12 de junio de 1968. Pertenece a la hermandad del Dolor y Sacrificio, como toda su familia, de la que llegó a formar parte de su Junta de Gobierno durante doce años. Muy familiar, aunque vive independiente, siente debilidad por sus sobrinos. Es Licenciado en Derecho y trabaja como Jefe de Administración para la Agencia de Repsol Butano, J. Sánchez-Cossío, S.L.

María Alba Chao nace en Madrid el 11 de enero de 1967, aunque vive en El Puerto desde hace 15 años. Periodista de profesión, ha trabajado en varios medios de comunicación de la provincia y en la actualidad es Responsable de Comunicación en la Empresa de Aguas de El Puerto. Está casada con Francisco. Javier de la Flor Benítez y tiene un hijo de 9 años, Javier. Es sobrina del también periodista Tico Medina.

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Otra fotografía del encuentro de los Alba en El Puerto, en la visita a la Hermandad del Dolor y Sacrificio.

(Agradecemos a María Alba Chao y José Luis López Alba, el trabajo de investigación realizado para la realización de esta nótula, así como la recopilación de imágenes que ofrecemos).

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El martes 25 de junio de 2002, en plena fiebre de la construcción y la especulación, el portuense Juan de la Lastra y Terry escribía en el periódico del Grupo Joly, Diario de Jerez, esta Tribuna Libre, donde su dolor por El Puerto quedaba patente en estas líneas, que reproducimos, desde un Puerto instalado a caballo entre la desidia y  la nostalgia, pasando por la indignación.

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Paseo de la Victoria cuando aquel parque neoclásico estaba en todo su explendor: las cuatro estátuas de terracota representan a las cuatro estaciones.

Cuando El Puerto estaba sumido en la hambruna de la posguerra civil, los fatídicos 1940 y siguientes, en los que más de la mitad de la población subsistía merced de las tagarninas del Ejido de San Francisco, a los troncos de palmitos del Palmar de la Victoria y las vainas dulces de los centenarios algarrobos del Paseo el mismo nombre, una de las alamedas recolectas más sugestivas y umbrías de todo el Sur… Entonces, no obstante, mantenía su dignidad muy erguida y sobre todo su buen gusto en los ámbitos urbanísticos y de ornamentación forestal y de jardinería tanto en los espacios públicos como en los interiores de sus viviendas.

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El Monasterio de la Victoria, enmascarado por las galerías y la puerta principal, flanqueado su acceso por eucaliptos, hoy todo desaparecido delante de una gran superficie de aparcamientos.

Sólo al anochecer los alertas el uno, el dos, etcétera, de la guardia del Penal de entonces, custodiado por el Ejército, ponían un acento tétrico, melancólico y penoso al aire mórbido de la ciudad, si es que el Levante no la azuzaba.

luiscaballero_alcalde_puertosantamariaEl Puerto resucitó gracias al buen hacer de Ignacio Osborne, conde de Osborne, y de Fernando C. de Ferry y del Cuvillo, a quienes se sumó el tesón y la capacidad de trabajo de Luis Caballero Noguera, el impulsor de la urbanización de Valdelagrana. (En la imagen de la izquierda, obra de Torres Brú).

Por su parte, los alicantinos dieron vida al puerto pesquero. Así en la segunda década de 1940. El Puerto había retomado su pulso de siglo y medio atrás, cuando Filipinas y Cuba se perdían sin remisión, y las destilerías de la Habana, Santiago y Cienfuegos vinieron a establecerse por esta zona.

La atmósfera poblacional de El Puerto cuando aquellas corridas de toros en agosto con Carlos Arruza, Manolete, Pepe Luis Vázquez, Conchita Cintrón, Álvaro Domecq, Simao da Veiga… y el ir y venir después de aquéllas, rezumante la Ribera del Río de olores mil a mariscos de La Guachi, a brea, a ostiones, a mar salinero y a jazmín del jardín de la familia Arvilla, son recuerdos vivos para unas de las páginas más coloristas de la historia portuense.

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Ruinas de Fuerte Ciudad, en la Playa de Santa Catalina. (Foto: Javier de Lucas).

Pero hasta aquí y sólo hasta aquí. Después, entró la vorágine de la construcción mediante la especulación. Sucesivas alcaldadas dejaron exangües la alameda de la Victoria, dejaron desmoronarse el fuerte de Santa Catalina, lugar emblemático de los primeros días de las exploraciones en América, pues desde su marina partieron Juan de la Cosa y Alonso de Hojeda en un viaje cuyos resultados geográficos hacen que sólo le exceda en importancia el primero de los colombinos; y poco a poco han ido desapareciendo caminos deliciosamente rústicos como el de chumberas de Fuentebravía y de madroños como el camino de los Enamorados.

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El Cortijo de Las Beatillas, antes de su restauración. En el volúmen cerrado y compacto del cortijo, la torre es el referente continuo que potencia la horizontalidad del conjunto.

Además, cuando los promotores de la construcción toman las riendas a favor de sus intereses aunque abanderen los de la ciudad, con patente de corso en las manos no tienen miramientos para llevar a cabo sus propósitos por no decir fechorías. Ahora con todos los que tenía en su interior y en sus alrededores, El Puerto está necesitado de pulmones verdes. Desmontaron dunas, la bahía se ciega, las playas ya no son para alardear… A la barrabasada de la antigua Quinta de Santiago de Terry le ha seguido el parche de Las Beatillas, la mejor atalaya para recrearse de la Bahía. ¡Qué pena! (Texto: Juan de la Lastra y Terry).

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José Pablo García Baéz, joven periodista nacido en El Puerto hace 25 años,  pertenece a dos conocidas familias de nuestra Ciudad. Actualmente reside en Servilla. Trabaja en el nuevo diario Público y en la productora audiovisual Mediapro (la que tiene los derechos de los equipos de fútbol y está enzarzada en la guerra del fútbol). Por cierto que es un acreditado seguidor del Atlético de Madrid, a mediados de mayo ha estado en Hamburgo siguiendo a su equipo disputando la final de la UEFA Europa League, extinta copa de la UEFA. Ha colaborado con El Puerto Información y Espacio Digital Cádiz.

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Con la familia, de viaje por Tarragona.

En Andalucía, «--además del fútbol, hacemos un serie documental muy elaborada para Canal Sur, ‘Andaluzas’, dirigida por el profesor Antonio Ramos Espejo. En la misma se cuentan historias de mujeres andaluzas anónimas, actrices, cantantes, etc. Se emite el sábado a las 21.30 horas, más o menos.» Ahora trabajan en un programa, que se llama ‘Abrapalabra’, y que es una especie de Buscador de Palabras. Un docushow, (como le gustaría decir al Jefe de Televisión del Grupo Joly, Francisco Andrés Gallardo), en el que se viaja por Andalucía para descubrir palabras típicas de cada localidad, expresiones, etc. «--Creo que El Puerto, y Cádiz en general, puede aportar mucho para este programa».

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En Escocia: "Creo que ví la sombra de el monstruo del Lago Ness, Nessie".

VIAJERO IMPENITENTE.
Pertenece a la Hermandad del Nazareno desde pequeño; es aficionado taurino, monitor de natación, deportista de todos los deportes que puede y, sobre todo, viajero. Así se describe en su blog Gente Viajera: «Viajar. Ese verbo que implica acción por sí mismo, genera conocimiento, produce satisfacción, es el que se venera en este diminuto rinconcito en el infinito espacio virtual. El que suscribe, un amante de todas las conjugaciones del verbo y de la gente viajera, nació hace veinticinco años en la ciudad marinera de El Puerto de Santa María, en Cádiz (España). Periodista de profesión y vocación. Trotamundos mi ilusión. ¿Empezamos la aventura?» Escocia, Irlanda, Rusia, los Paises Bálticos: Estonia, Letonia y Lituania;  Alemania, Marruecos, …

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En audiencia, los participantes en la Ruta Quetzal 2008, con SSMM los Reyes de España.

RUTA QUETZAL.
El verano de 2008, Jose Pablo tuvo la oportunidad de participar como monitor en la Ruta Quetzal que visitó Panamá. Precisamente un portuense de adopción, como Juan de la Cosa, fue como primer piloto de la flota mayor con el sevillano Rodrigo de Bastidas en el cuarto viaje de Colón en el que se descubrió el país panameño.

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De izquierda a derecha y de arriba a abajo: José Pablo García Baez, Jesús Luna (jefe de los monitores), Juan Manuel Gea, Javi, Palma, Ane, Silvia, Miguel de la Cuadra Salcedo, Cristina, Luis, Agus, Eva, Celia, Lara, Marta y Gema, a cuatro días de partir hacia Panamá.

Según José Pablo: «Miguel de la Cuadra Salcedo no usa esa palabra, él nos llamaba mentores. Y cuento por qué. Mentor fue el fiel amigo de Ulises, que quedó encomendado de los intereses del héroe en Ítaca y de la educación de su hijo Telémaco, cuando el héroe partió para la Guerra de Troya. Fuimos, por tanto mentores, educadores, algunas veces pañuelo de lágrimas, otras, padres y madres… en fin, muchas cosas.»

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JP con dos emberás de la aldea de San Juan de Pequení (Panamá)

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