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Cailla, saludando a SM el rey Don Juan Carlos de Borbón, el 2 de agosto de 1998.

Caílla, como es conocido por un sector mayoritario de El Puerto, nació en la calle Federico Rubio, en la Casa de las Rejas Verdes, en marzo de 1.932. Comenzó sus estudios en el colegio “El Polvorista". Al ser el mayor de tres hermanos, tuvo que empezar a trabajar a la temprana edad de 13 años para poder ayudar a su familia en aquella época tan difícil de la postguerra, empezando como ayudante de cocina en el desaparecido Restaurante “El Resbaladero”. A los 15 años se queda huérfano de padre --marinero de profesión--, teniendo que buscar trabajos extras para ya mantener a su madre y tres hermanos. Por las noches se montaba en un camión de los Hermanos Montero y ayudaba a descargar pescado, ganando así algún dinerillo extra. Al poco tiempo lo contratan en un camión como ayudante de conductor, dejando el trabajo de ayudante de cocina, comenzando así su interés por la conducción y la mecánica.

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Aguantando el micrófono mientras “El Cordobés” hacía un brindis a SM el Rey, el 2 de agosto de 1998. Ese día torearon en la Plaza de Toros de El Puerto, Emilio Muñoz, El Cordobés y Miguel Báez “El Litri” con motivo de la inauguración del Palco Real.

EL TAXI.

Ya en los años 50 del siglo XX, una vez que se saca el carnet de conducir, comienza trabajar en un taxi propiedad de Cristóbal Martínez Govantes, un Citroen de color negro de la época, recorriendo la provincia y conociendo a mucha gente. Así es como conoce a José Nogués “Pepichi”, a Pepe Alvarez “Quijano” que los llevaba en el taxi a los sitios donde tocaban, aunque él ya tenía un acordeón pequeño que tocaba en el patio de su casa, como él dice “pá engañar el hambre”, mientras interpretaba y los vecinos bailaban y cantaban no se acordaban que tenían hambre, en realidad fue entonces cuando surgió su interés por la música.

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Instantánea tomada el 27 de Diciembre de 1.958 cuando conducía el taxi de Cristóbal Martínez Govantes. (Foto Rafa).

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Formando dúo con José Nogués “Pepichi” en la caseta de “Tierra, Mar y Vino”, año 1.975.

Llevaba a estos músicos y se quedaba con ellos para aprender y alguna que otra vez tocaba el acordeón o la batería que fue aprendiendo poco a poco gracias al desaparecido “Pepichi, con nótula núm. 444 en Gente del Puerto.

cailla_bateria_puertosantamariaEn 1.959, nuestro protagonista comienza a formar parte de la Orquesta Santamaría, tocando el acordeón o la batería, según las circunstancias, con destacados músicos de El Puerto como Alberto Barba y Enrique Galán , ambos extraordinarios saxofonistas, Antonio Pérez y Ramón Zarco maestros del piano, así como Roberto Vega que tocaba el acordeón. Llegando a tocar en numerosas Salas de Fiestas de nuestra Ciudad y la provincia: El Oasis, El Cangrejo Rojo, El Picnic, Balneario de La Palma en Cádiz, ...

(En la imagen tocando la batería en la Caseta del Racing; el hijo de Quijano y el propio Pepe Alvarez Quijano tocando el saxo. Feria del año 1.967).

SONIDO CAILLA.

En 1959, también, empieza instalando megafonía en la Feria de Ganado y en la Velada del Paseo de la Victoria con unas bocinas y un amplificador de lámparas --que es lo que había entonces--, siendo pionero en esta clase de sonorizaciones, por lo que en poco tiempo fue solicitado por muchas casetas de feria y por el Ayuntamiento para realizar este tipo de montajes. Después de terminar el servicio militar en San Fernando (Cádiz) en Infantería de Marina, en Marzo de 1.960 se casa con Maria Llorca Pascual, de cuyo matrimonio tienen dos niñas y tres varones.

cailla_bateria2_puertosantamariaSALVATIERRA RADIO.

Deja el taxi y, gracias a sus conocimientos en electrónica, entra a trabajar como montador oficial de autorradio en Philips, Salvatierra Radio, llegando a ser autodidacta en electrónica y reparar sus propios aparatos. En esta casa se llevó trabajando durante diez años, compartiendo este trabajo con las sonorizaciones y la música. El por entonces Director del Hotel “El Caballo Blanco” D. Jerónimo Tavira, llamaba siempre a Pepe para que sonorizara todas las convenciones y conferencias que se realizaban en el hotel. (Instantánea tomada en la caseta del Club Náutico tocando la batería con el Grupo Blend, de vez en cuando para matar el “gusanillo” y se subía a tocar un pasodoble. Feria de El Puerto de 1.979).

LA FURGONETA DE CAÍLLA.

Conforme corría la década de los 60 del siglo pasado, se compra una furgoneta de color verde, le pone un altavoz de bocina en la vaca y comienza a dar vueltas por El Puerto anunciando la próxima Corrida de Toros o el siguiente partido del Rancing Club Portuense, entre pasodobles y marchas saludando siempre por el micrófono a todo el que conoce y pasa por su lado. Así hasta el día de hoy, aunque con otra furgoneta, continúa pregonando todos los eventos que le encargan, algunos de forma totalmente desinteresada, colaborando con eventos y actuaciones de índole social.

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Cailla con Blend’73, de izquierda a derecha, Koky, Cailla, Juan de Dios Nogués, Pely Parra y Juan Carlos Dueñas. 17 de diciembre de 1976. (Foto Rafa).

En 1.967 entra como personal laboral de Instituciones Penitenciarias en el Penal de la Victoria trasladándose después a Puerto I y jubilándose en 1.977. Sus hijos Juan, Ramón y Miguel siguen la escuela de su padre. Juan, Técnico Electricista trabaja en un hotel de mantenimiento, monta equipos de megafonía, repara aparatos electrónicos y es músico (toca el bajo). Ramón, conductor de autobús, instala megafonía y es músico --batería y teclados-- y Miguel también con la megafonía es, además un excelente guitarra. En la actualidad José Cailla, sigue con esa vitalidad y buen humor que le caracteriza a pesar de los años y esa vida tan dura y llena de sacrificios que ha llevado para poder mantener a su familia con dignidad. (Textos: Francisco Ramírez Tallón).

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Regla Manzano y Manolo Márquez, propietarios del Bar La Dorada.

Dice Regla Manzano “todo aquel que va al  Puerto y no pisa La Dorá es como el que va a la playa y no se quiere bañá”. Se lo iventó limpiando chocos, una actividad a la que no sabe cuantas horas ha dedicado de su vida. Pero está agradecida del esfuerzo y lo mismo opina su marido, Manolo Márquez, porque gracias a sus chocos al ajillo son conocidos en toda la Bahía.
Fue allá por 1980. Buscando lo mejor para su familia habían emigrado a Barcelona. El trabajaba en una fábrica y ella aprovechaba sus conocimientos de modista. No lo ganaban mal pero cada vez que podían venían a su Sanlúcar natal para oler a mar y no olvidarse de la tierra.
Les enseñaron el local, entonces una pequeña taberna dedicada a los pescados y que había abierto en 1967. De ahí su nombre, La Dorada. No se lo pensaron mucho. A pesar de que ya tenían cercanos los 40 y una hija, decidieron arriesgar y arrendaron el bar. No le cambiaron el nombre y al principio la cosa era fundamentalmente atender a los pescadores que acudían cada día al puerto pesquero a trabajar. Regla les preparaba la cena a diario: huevos fritos, un bisté, y una buena fritá de papas. Los mismos pescadores, a veces, cuando eran muchos, los ayudaban a cortar las patatas porque no daban abasto.

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No tenían experiencia en hostelería. Tan sólo Manolo había trabajado en bodegas, pero de estar detrás de un mostrador, nada. Manolo se hizo cargo de la barra y Regla se quedó en la cocina. Como buenos sanluqueños vieron que lo fundamental era seguir con el pescado. Dándole vueltas a la carta del establecimiento, Regla se acordó que en Cataluña era muy habitual comer la sepia (chocos) a la plancha con una salsa por encima hecha con ajo y perejil muy picado. La mujer sanluqueña decidió hacer “cocina de fusión” y aprovechó la buena materia prima de la zona, los chocos que se capturan por parte de la flota de Sanlúcar y de El Puerto, y la fórmula que aprendió en Cataluña: “que no tiene mucha ciencia, pero te lo voy a explicar. Hay que coger el ajo y el perejil y picarlo mucho. Yo uso la batidora para que quede casi hecho polvito. Luego se le añade aceite de oliva y se le pone por encima a los chocos. No tiene más”.

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Un suculento choco a la plancha dispuesto para ser degustado.

CHOCO A LA PLANCHA.

Pero no debe ser tan fácil el punto que logran con sus chocos a la plancha que se han convertido en un emblema del local hasta el punto de que están en las servilletas, en el toldo y en el bajo mostrador. Manolo Márquez destaca también cuales son las claves del plato. “Lo primero es comprar los chocos frescos. Nosotros los traemos de Sanlúcar o de El Puerto. Es fundamental limpiarlos bien. Nosotros tenemos una persona dedicada a eso porque sabemos que es muy importante. Hay que quitarle todo lo que tiene en el interior, pero se le deja el pellejito de fuera. Luego, para que se ablanden, hay que dejarlos, al menos, un par de días en el frigorífico y luego, a la plancha, a fuego fuerte y sólo el tiempo necesario para que se doren. Esa es la manera de que te queden tiernos”.

marrajoplancha_puertosantamariaMARRAJO A LA PLANCHA.

No cabe duda de que Regla Manzano y su personal, a los que ha enseñado, es una maestra en el manejo de la plancha, porque su marrajo a la plancha, que se presenta encima de una manta de patatas fritas de las de verdad, nada de “congelati” son otra llamada a la exquisitez de lo sencillo. El marrajo, una especia de cazón de grandes dimensiones y considerado el hermano pobre del pez espada, tiene fama de ser insípido, pero en La Dorada logran el punto perfecto gracias a que lo dejan tierno en la plancha y a la salsa de ajo y perejil que lleva por encima. (En la imagen, una tapa de Marrajo a la Plancha, sobre una manta de patatas fritas de las de verdad).

cabracho_rascacio_puertosantamariaPAPAS BRAVAS, ALIOLI Y RASCACIO.

Tanto el choco como el marrajo están en la carta desde los comienzos de La Dorada en la avenida de La Bajamar de El Puerto. El local se sigue llenando casi a diario y la clave sigue estando en los clásicos. A lo largo de los años se han hecho pocas incorporaciones más. Saben perfectamente que lo que atrae al público es la buena materia prima y las preparaciones sencillas: pescado frito y plancha. De todos modos luego han incorporado también otras tapas de éxito como sus papas alioli o bravas y su paté de cabracho (rascacio), su única concesión a la cocina más moderna pero que, sin embargo, está en la carta de varios bares de toda la vida de El Puerto y con fórmulas magistrales. (En la imagen, paté de cabracho o rascacio).

Pero la clave del éxito de La Dorada, que acaba de abrir su tercer establecimiento en la calle Carmen Valenzuela, muy cerca de la carretera de Sanlúcar y a dos esquinas de la discoteca Oh Puerto, es también “que todo queda en familia”.

CUARENTA FAMILIAS.

Manolo, que ya está jubilado aunque cada día acude a su Dorada para echar un vistacito a la cosa, señala que ya “somos cuarenta familias las que vivimos del negocio y eso te llena de orgullo pero también de responsabilidad”. Pero los Márquez Manzano no pueden estar más contentos porque han conseguido el sueño de cualquier empresa familiar, que se incorporen las nuevas generaciones. Sus cuatro hijos, tres hembras y un varón, están presentes de alguna manera en el negocio, pero es que también los cuñados y las cuñadas participan en él.

ladorada_personal_2_puertosantamariaRegla destaca “que esto es una familia y eso se nota en la atención al cliente, en el interés que ponen todos para que la cosa salga bien y eso me alegra mucho. Todavía me acuerdo cuando los reunimos a los cuatro a principios del 2000 y le dijimos que queríamos poner en marcha un nuevo negocio, La Nueva Dorada, situado a pocos metros de la primera y regentado por José Manuel, el hijo del matrimonio. Pero le dejamos bien claro que sólo lo haríamos si contabamos con su respaldo y nos lo dieron. No podemos estar más contentos porque La Nueva Dorada funciona muy bien, hasta el punto de que nos hemos atrevido a abrir una tercera y eso a pesar de que corren tiempos de crisis”. (En la imagen, parte de la familia, junto a los fundadores de La Dorada: Regla Manzano y Manolo Márquez).

TODO QUEDA EN CASA.

Para Manolo y Regla, que recuerdan que llegaron a pasar 20 horas trabajando para mantener el bar, otra de las claves de “Las Doradas” está “en nuestros precios. Tenemos tapas baratas y las medias raciones a una media de 6 euros, es un precio muy competitivo, creemos “que la calidad y el buen precio es nuestra clave y por eso mantentemos intactas las cartas y las tarifas iguales en nuestros tres locales”.

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El personal de La Dorada, la más antigua, de izquierda a derecha: José Vierira, Miguel Martínez Romo, Bernardo Rodríguez Pozo, José Antonio Pérez Martínez, Rafael Mora Martínez y Rocío Marquez Manzano, hija de los propietarios.

De los cuatro hermanos, la hija mayor, no colabora en la actualidad; José  el segundo, en La Nueva Dorada; Rocío en La Dorada y Guadalupe, la pequeña colabora los fines de semana en La Otra Dorada.

LA TERCERA Y OTRA DORADA.

La Otra Dorada, como han bautizado al nuevo local de la calle Carmen Valenzuela, tiene una decoración rústica con piedra vista en sus dos salones, uno situado junto a la barra y otro en un sótano. Con la terraza la capacidad del local está en unas 120 personas.

No han contratado a diseñadores, ni nada de nada. La decoración ha corrido a cargo de Regla Manzano, como ocurrió con la primera y la segunda Dorada y la obra la ha llevado a cabo su hermano, contratista de obras, Antonio.

Regla, que trabajó como modista en su juventud, señala que le gusta la decoración: “Todavía al local le faltan algunas cositas, pero ya lo iremos terminando”, señala unos días después de la inauguración que fue el pasado 28 de junio. Pero si la decoración del local, que regenta Javier Mora, marido de una de las hijas del matrimonio fundador, es diferente a los anteriores, lo que si se mantiene intacta es la carta y las fuentes de chocos y marrajo no paran de salir. Entre los tres establecimientos pueden llegar a consumir en un día más de 75 kilos de chocos, entre a la plancha, fritos y las albóndigas que también elaboran con el mismo producto.

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A pesar de los pocos meses que llevan abiertos, Javier tiene que utilizar constantemente su cuaderno para apuntar a los clientes ya que todas las mesas están ocupadas. La fórmula ha triunfado y en 30 años han multiplicado el negocio por tres.

Javier Mora, encargado del nuevo establecimiento y marido de una de las hijas de Manuel Márquez y Regla Manzano, los fundadores de La Dorada, afirma que la carta se ha mantenido intacta “completamente igual que en los otros dos establecimientos. El mismo servicio y los precios ajustados con tapas y raciones ya que somos conscientes de que es lo que la gente espera de nosotros”.

El establecimiento nuevo tiene dos plantas. Un salón superior con una pequeña barra y una terraza con varias mesas y un sótano con otro salón. En total capacidad para unas 120 personas. La decoración rústica, con paredes de piedra y diseñada personalmente por Regla Manzano. Sobre las mesas, se repiten las fórmulas de éxito de La Dorada: tapas, medias raciones y raciones de paté de cabracho (5 euros la media ración), las papas alioli, la ensaladilla o las patatas bravas (1,60 euros la tapa) y una amplia presencia de pescados fritos y carnes.

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De todos modos las estrellas siguen siendo los dos mismos platos de la carta que se mantienen intactos desde que Manuel Márquez inaugurará en 1980 la primera Dorada en la avenida de la Bajamar: el choco a la plancha y el los filetes de marrajo, ambos en un excepcional punto de plancha.

Mora destaca que se cuida mucho la materia prima. Los chocos se compran en las lonjas de Sanlúcar y El Puerto frescos y “sucios” para garantizar su calidad. Luego se limpian en el restaurante y se congelan unos días para que así queden tiernos al hacerse en la plancha. El resto lo hace una salsa que se pone por encima con aceite de oliva, ajo y perejil muy picados. La misma que se coloca por encima de los filetes de marrajo, un pescado al que muchos tachan de ínsipido pero que en La Dorada alcanza el máximo debido a su exacto punto de cochura y lo que le aporta el ajo y el perejil.

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El concejal de Turismo, Fernando Gago, entregó un presente a Manuel Márquez, en presencia de su esposa, Regla Manzano, con motivo de la jubilación del primero, el miércoles de la Semana Santa de 2010.

Estos mismos platos son los que también están presentes en el segundo establecimiento que abrió el grupo en la avenida de la Bajamar: La Nueva Dorada, un local de diseño clásico que abrió sus puertas en el 2001, regentado por José Manuel Márquez uno de los hijos del matrimonio al que ayudan en la primera Dorada su hija Rocío y Rafael Mora, mientras que Guadalupe la cuarta hija del matrimonio también ayuda ya en el negocio. (Textos: Pepe Monforte).

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albertoalcaraz_puertosantamariaAlberto Alcaraz Roca (1931-2009), natural de Roquetas (Almería) dejó huella en la Bahía de Cádiz. Murió en los primeros días de este mes de Octubre, tras una larga vida dedicada a la pesca. Con sus barcos, como el Roquetero, Enri, María la Belema, Rosa María Martí, Alver o Nuestra Señora de África, que faenaron en las costas del Mediterráneo y en Marruecos, 'en el moro', se dedicó en cuerpo y alma a su pasión.  Mecánico naval en los años 70 se incorpora como armador a la flota pesquera portuense proveniente de Alhucemas y, según recuerdos que me cuenta Antonio Carbonell, quien vivió junto a él como secretario muchas horas de faena en la Cofradía de Pescadores portuense, no escatimaba ningún medio para mejorar la seguridad de sus trabajadores y la bonanza económica de ese puerto pesquero. (En la imagen, Alberto Alcaraz Roca, dirigiéndose a los pensionistas del mundo del mar, días antes de la Navidad, en el restaurante El Resbaladero. Diciembre de 1982). (La foto es de la Colección de A.C.L.)

Es fácil, cuando alguien se ha ido, hablar bien de él pero es que todo el mundo lo hace. Alberto ha dejado un gran recuerdo en lo personal y en lo profesional. Desde su llegada a El Puerto, su afabilidad, sus buenas maneras, su talante dialogador le hacen ser querido y respetado, por la marinería y los demás armadores. En el año 1976, las agrupaciones de trabajadores y armadores, por unanimidad de todos sus miembros, lo eligen Patrón Mayor hasta el año 1984. Hay quien dice que pudo haber estado más tiempo pero razones personales se lo impidieron.

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Homenaje de reconocimiento del sector pesquero andaluz a Alberto Alcaraz Roca en el año 1984. Antonio Ruiz Junquera, kiko” Patrón Mayor que fue de la Cofradía de Pescadores de Barbate hace entrega de una placa a Alberto Alcaraz Roca que aparece acompañado de su esposa Flora Vera García  También se encuentran en la foto Manuel Montes Quirós, vocal de la Junta General de la Cofradía de Pescadores y  Enrique Flethes Scharfhausen, Comandante Militar de Marina de Cádiz. En el acto la labor y los esfuerzos de Alberto Alcaraz Roca por la actividad pesquera porteña, se relacionó con los  del presidente Adolfo Suárez, guardando las distancias, claro, sobre  todo en la época de transición. (La foto es de la  Colección de A.C.L.).

Durante los dos mandatos que estuvo como timonel de los destinos de los pescadores y armadores portuenses logró la mejor época de esplendor de la flota de El Puerto que llegó a tener 132 barcos más otras 100 unidades que venían a descargar. Convirtió a la Lonja de Pescados de El Puerto de Santa María en una de las principales en ventas de España, después de la de Vigo, y Cádiz. En su etapa, en 1978, se inaugura frente al Muelle del Vaporcito, en la margen izquierda del río Guadalete, una nueva Lonja de Pescados que se ha mantenido viva hasta noviembre de 2006. Formó parte de la mesa de elaboración de las Ordenanzas de Trabajadores del Mar.

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Fiestas del Carmen. Año 1978. Finalizada unas de las reuniones con el padre Ramón González Montaño y los hermanos de la Hermandad del Carmen donde se presentaba por parte de la Cofradía de Pescadores los actos y agasajos a los pensionistas del mar, podemos ver, de izquierda a derecha al corresponsal de Diario de Cádiz de la época, a la sazón  Antonio Femenia Maiquez, Antonio Carbonell López, Joaquín Bellido Vélez, patrón de primera clase de pesca de litoral y patrón mayor de la Cofradía de pescadores, (1991-1995); Alberto Alcaraz Roca, patrón mayor de la Cofradía de Pescadores, (1976-1985): Vicente Sánchez Carbonell, practico de pesca mecánico naval; José Manuel Vélez Cortes, redero; José García Malvido, patrón de pesca y José Luis Ayala Naviero, redero. (La foto es de Rafa. Colección de A.C.L.).

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El río Guadalete, con barcos pesqueros en ambas márgenes de la desembocadura.

Llevó a cabo el adecentamiento y mejoras en el Edificio de la Cofradía de Pescadores en la Avenida de Bajamar. Nuevas oficinas, Salón de Actos, Sala de Juntas, Biblioteca; se hizo la construcción de la fábrica de Hielo y realzó la Festividad de la Patrona del Mar, con la procesión terrestre y marítima y la recuperación de los festejos populares de antaño, como la cucaña marítima, logrando a inicios de la década de los años 80 que la Fiestas del Carmen y del Mar alcanzara cotas insospechadas.

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En un acto despedida al Ayudante Militar de Marina de Marina de esta ciudad en el año 1986, aparecen en la fotografía Miguel Sibon Jiménez Patrón Mayor de la Cofradía de Pescadores de Cádiz, José María Millán Sevilla, Secretario de la Federación Provincial de Cofradías de Pescadores de Cádiz y Alberto Alcaraz Roca. (La foto es de la  Colección de A.C.L.).

En el mes de noviembre de 1982, tiene que asumir una gran responsabilidad y crear una vendeduría dentro del seno de la Cofradía de Pescadores para prestar los servicios a más de un centenar de embarcaciones que faenaban al norte y Sur de Marruecos. Su actitud y la defensa a ultranza de la institución que presidía durante la huelga de la marinería de 1977, propiciada por la situación que vivían también otro sectores productivos del país y la falta de tacto de los sindicatos y de las administraciones de aquella época que consideraban a las Cofradías de Pescadores como el ultimo reducto del franquismo, fue determinante para que a partir de ese momento las viejas instituciones pesqueras tuvieran el reconocimiento del Gobierno de España y como viene ocurriendo desde entonces pieza fundamental en la vertebración del sector pesquero de bajura.

albertoalzarazroca_puertosantamariaAlberto fue socio fundador de la Federación Andaluza de Cofradías de Pescadores, llegando a ser su Vicepresidente; fue Presidente de la Federación Provincial de Cofradias de Pescadores de Cádiz y vocal de de zona suratlántica en la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores. Ahora, a sus 78 años presidía la compañía de seguros más prestigiosa del sector marítimo: Mutua de Riesgo Marítimo (Murimar) a la que reflotó y dotó de una nueva directiva, nuevos mercados e impulsó nuevos productos. (En la imagen, Alberto Alcaraz, en una fotografía tomada poco antes de su enfermedad).

Hasta aquí lo profesional; en lo personal, qué decir, sólo cosas buenas. A mi suegro lo conocí a mediados de los años noventa; desde entonces sólo he observado cariño por parte de él y de los demás hacia él. Estaba orgulloso de sus hijos, de sus nietos, de sus yernos y nuera. Era el pater familias siempre dispuesto a ayudar a quienquiera que se lo pidiese. Su opinión nos importaba y a él acudíamos a consultarle prácticamente todo. Su falta nos ha dejado a todos huérfanos; a la gente de la mar, por haber perdido a un profesional justo y riguroso; a su familia, por la falta de un padre, de un consejero, de un amigo. En su recuerdo, un agradecimiento a todos cuantos abarrotaron la Iglesia en su última despedida y que demostraron el cariño y respeto que le tenían.

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Textos:
Juan Luis Gutiérrez.
Abogado.

"Los pensionistas del mar, los de piel dura y el rostro arrugado se merecen esto y mucho más porque con su trabajo y su tesón elevan la profesión a la que representan más de lo que podemos alcanzar". Estas palabras fueron pronunciadas por Alberto Alcaraz Roca, Patrón Mayor de la Cofradía de Pescadores el día 16 de julio de 1978. (Leer más pulsando en la nótula 347. Homenaje a los Pensionistas del Mar, en Gente del Puerto).

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kikogonzalezfuentes_puertosantamariaFrancisco Javier González Fuentes nació en la barriada Juan Melgarejo Osborne --Sericícola-- en el año 1981, hijo del conocido frutero Genaro González Salas y María Rosa Fuentes Vélez. Es el menor de 5 hermanos, todos nacidos en nuestra Ciudad: Manolo, Ramón, Antonio y Rosa. Francisco, Kiko para todos que es como le conocen en nuestra ciudad,. Estudió  en el Colegio Público de la Sericícola, continuando sus estudios secundarios en el INB Pedro Muñoz Seca. Ha practicado artes marciales: kárate, Kick-Booxing americano, y el Aikido del que es monitor. Una vez participó en Telepuerto (cuando tenía 11 años) en un programa para él solo contando chistes. El presentador de entonces era Rafael Morro.  Recuerda Kiko que su amigo Juan Barrero, con notula propia en Gente del Puerto, le fue a recoger a su casa con su jaguar. Ha sido voluntario de la Cruz Roja Española. Se considera porteño de pura cepa y  se desvive por El Puerto. Además como porteño que se precie, tiene un gran sentido del humor. (Fotografía de la Orla de Perito Judicial).

...continúa leyendo "429. KIKO GONZALEZ FUENTES. Perito Judicial y multiespecialista."

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joselopeznavarrete_tiriri_puertosantamariaJosé López Navarrete, “el Tiriri” nació en nuestra Ciudad el 1 de abril de 1918. Hijo de Antonio y Milagros, fue bautizado como José Joaquín de la Santa Trinidad. Su madre, Milagros, fallece en 1922, cuando José tiene 4 años, quedando solo con su hermano mayor, Antonio, y su padre, del que tampoco disfrutaría muchos años, ya que al poco tiempo falleció, quedando los niños al cuidado de su tía, Carmelita General, y de Ana, que en el futuro sería su suegra. (En la imagen, Tiriri, en una instantánea de finales de la década de los sesenta del siglo pasado).

Su vida infantil y juvenil resultó ser muy breve. A la edad de 5 años ya merodeaba por el muelle pesquero, y a los 7 años se empezó a fraguar su futuro entorno a la pesca, donde se buscaría la vida. Todo esto lo compaginaba con unos estudios que le proporcionaron saber leer, tener una estupenda escritura y los conocimientos que le facilitaron obtener un nombramiento profesional. Creemos que no fue hasta los 12 años de edad cuando embarca como marinero, pero será cuatro años después cuando consta por primera vez en la cartilla de embarque.

LA PRIMERA CARTILLA DE EMBARQUE.
La vida laboral de José está bastante bien documentada, al menos con respecto a su relación con el mar. Por las cartillas de embarque sabemos los nombres de los barcos y la fecha que estuvo embarcado. En la primera de estas cartillas sabemos que la obtuvo en 1932, con la edad de 14 años, aunque no consta su primer embarque hasta 1934, cuando ya había cumplido los 16.

lopeznavarrete_tiriri_2_puertosantamariaRespecto a la relación laboral que mantiene en las embarcaciones, sabemos que son generalmente cortas, cambiando constantemente de barco. Repite en varios de ellos muchos años después, incluso en algún barco se enrola 22 años después de haberlo hecho la primera vez, como es el caso del “Victoria”, pero no el único de los 85 barcos en los que estuvo embarcado. (En la imagen 'Tiriri' a comienzos de la década de 1940).

LA GUERRA CIVIL.
Durante la Guerra Civil Española, y más concretamente el 24 de octubre de 1936, José desembarca, según consta en una nota de la 1ª cartilla, “Por ser delegado de La Naval” -aun no sabemos a que se refiere esta nota. Es enviado al frente de guerra, donde resulta herido en la sien izquierda -le roza una bala- y en la pierna, donde le hieren restos de metralla. Permanece en el frente hasta el 1 de enero del año 1938, cuando por su quinta, “ingresa en la situación activa de la Armada”, como también consta en la 1ª y 2ª cartilla (imagen inferior).

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Sabemos que realizó la instrucción militar, al menos durante siete meses, en el Buque Escuela Juan Sebastián Elcano, aunque desgraciadamente no hemos localizado documentación alguna ya que, al parecer, parte del archivo histórico de este buque se perdió en un incendio.

DE VUELTA A LA VIDA CIVIL.

De nuevo vuelve a aparecer José, en un asiento en la cartilla 1ª, el 12 de septiembre de 1938, como Marinero, aunque no había acabado la guerra. José ya no está en ella desde primeros de este mismo año. A partir de entonces, parece que comienza su formación, lo que mejorará sensiblemente en su nivel laboral. Durante su embarque en el “Natividad”, que se produce por primera vez el 15 de junio de 1939, la plaza que ocupa es de marinero, pasando rápidamente a Ayudante Motorista.

lopeznavarrete_tiriri4_puertosantamaria85 BARCOS Y 136 EMBARQUES.
Según consta en los registros de las cartillas, fueron 136 las ocasiones en las que embarcó, y otras tantas las que desembarcó y, como se ha comentado anteriormente, fueron 85 los barcos en los que realizó su labor el “Tiriri”,  siendo muy distintas las plazas que ocupa. Los motivos en los cambios de embarcaciones son muy diferentes, pero en su mayoría lo fueron por su propia voluntad. Lo cierto es que no estuvo mucho tiempo en un mismo barco, aunque en el “Paco Nuis” estuvo de 2º Mecánico casi dos años seguidos, del 9 de mayo de 1951 al 16 de marzo de 1953. Durante la construcción de la base Hispano-Americana de Rota, José probó a trabajar cerca de tierra, y estuvo contratado para labores realizadas con maquinaria pesada. No tenemos constancia de cuándo y de cuánto tiempo duró esta aventura, pero no debió ser mucho. Según los datos de embarque y la época de construcción de la base, debió tener lugar entre finales de 1957 y principios de 1958, periodo de 5 meses en los que no estuvo embarcado. (En el cuadro adjunto, relación de oficios desempeñados y motivos por los que desembarcó).

milagrosamadorperez_puertosantamariaLA FAMILIA DE JOSÉ
Se casó “el Tiriri” cuando tenía 22 años, el día 13 de febrero de 1941, con Milagros Amador Pérez, natural de El Puerto de Santa María. Tenía Milagros 20 años (fotografía de la izquierda a principios de 1940). A partir de entonces, las vecinas conocían a Milagros por “La Pescadera”, ya que la parte del rancho que le pertenecía al “Tiriri” como marinero, no sólo servía para mejorar algunas comidas durante unos días, si no que además, la parte que no se podía conservar se la daba a los vecinos.

Tuvo siete hijos con Milagros. El último, José Joaquín, en 1959. Ninguno quiso o pudo ser marinero. Antonio, el mayor de los varones, hizo el intento en el verano de 1961, en un barco que pescaba durante 3 o 4 días, el “Paquita Marti”, con tan mala fortuna que en el primer viaje, a la vuelta, el barco embarrancó en la Bahía de Cádiz, y más concretamente a la entrada del río Guadalete, donde se formaba una barra. Una fuerte “levantera” los condujo hasta allí, lo que motivó una rápida intervención de barcos de Obras de Puerto dirigidos por el ingeniero, no produciéndose ninguna baja. Antonio, que con 11 años iba de forma ilegal, pues había que tener 14 años para poder embarcar, se salvó de cometer infracción alguna. Su sueldo consistió en un Cuartón, un cuarto de la parte de un marinero. De vuelta a su casa, no volvería a salir nunca más a la mar, aunque continuó ayudando en algunas faenas en el muelle.

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Pescado seco.

No fue fácil la vida de este marino. Durante muchos años, excepto los tres últimos, ya estando enfermo, tenía una dependencia absoluta del alcohol. La economía funcionaba gracias a que antes de partir a alta mar, a echar el turno, los armadores ofrecían a los contratados la posibilidad de recibir un anticipo, que se le restaba del sueldo al cobrarlo, acción que se llamaba safar. En la parte del pescado capturado que pertenecía al marinero, entraba alguna de la pesca que durante el periodo de embarque realizaba el propio pescador, para uso propio, y que durante la travesía secaba al sol o salaba. Así hemos podido comer salado o seco, atún, bonito, pulpo, safio, marrajo, tapaculo y voladores (en la imagen inferior). Cuando era una cantidad importante, se colgaban con los alfileres de los tendederos del patio, al que llamábamos corral.

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El corral donde se ponían a secar los pescados, colgados en los tendederos.

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Viviendas de la Barriada del 18 de Julio, construida en las huertas próximas a la Plaza de Toros.

EL CORRAL.
El corral era el patio que pertenecía a la casa que el Ayuntamiento, a través del Estado, construyó en las huertas próximas a la Plaza de Toros de El Puerto de Santa María; casa que en principio (1956) alquilaron y después vendieron al matrimonio López, que lo había solicitado desde hacía bastante tiempo. Al barrio le llamaron “18 de julio”, y en la calle D nº 11 vivían José, Milagros y su familia. Casas adosadas, amplias y de una sola planta, patio, tres habitaciones, cocina, cuarto de baño y salón. Un palacio respecto a los cuartos que tenían alquilados en una casa de vecinos en la Plaza Juan de Austria “Casa la Lenga”. Situada en una esquina del barrio, la casa del “18 de julio” lindaba con el campo, aunque con el tiempo quedó inmersa en el entramado urbano, y cuando los vecinos de más edad la abandonaron, incluida la familia del “Tiriri”, el barrio pasó sus peores momentos, siendo derribado y construido uno nuevo.

huesodecorvina_puertosantamariaAMULETOS DE CORVINA.

Uno de los ritos o creencias marineras de José consistía en llevar en los bolsillos de los pantalones unos huesecillos que, misteriosamente, le quitaba, según el marinero, el dolor de cabeza que tenía a menudo. Con el tiempo, hemos estudiado estos huesos que pertenecen a otolitos que lleva en la cabeza la corvina, un pez muy relacionado con el Golfo de Cádiz. Esta tradición de llevar amuletos es muy antigua; en excavaciones de tumbas gaditanas de época fenicia han aparecido los restos óseos del difunto, con un hueso de corvina alrededor. (En la imagen, un otolito o hueso de corvina, engarzado para colgante con la Cruz de Caravaca).

gaviota_argentea_puertosantamariaUNA GAVIOTA POR MASCOTA.
La historia que vamos a contar, si uno en persona no lo hubiese vivido, seguro que sería difícil de creer. José López Navarrete “Tiriri” había criado una gaviota Argentea -no sabemos bien si desde que era una cría o que se enredó en algún arte del barco- a la que llamó “Juanillo”. La cuestión es que el pájaro seguía al “Tiriri” allá donde éste iba, incluido los viajes a las áreas pesqueras, la más sonada, la del "Moro", zona geográfica que comprende la banda atlántica de Marruecos y el norte de las islas Canarias.
Aquél pájaro, “Juanillo”, comía junto a José, y en su mismo plato. Lo curioso era ver cómo el animal, cuando escuchaba a Milagros poner los platos, era el primero en acudir a la mesa. No se dejaba tocar por nadie excepto por José. Le seguía por el pasillo o la calle andando tras él, igual que un perrito. Muchas de las veces se posaba en los hombros del marinero y, cuando alguien se acercaba, echaba a volar. Cuando el marino entraba en las tascas o bares, se quedaba fuera, sobre una cornisa, para seguirlo de nuevo a la salida.

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Pesquero entrando en la Bahía de Cádiz.

HUNDIMIENTO DEL “JOSÉ MIGUEL PERLES”
Hay una historia real que trata de la relación entre el marinero y el ave. El día 10 de mayo de 1969, el barco pesquero “José Miguel Perles” se hunde en las aguas de La Guera, en la Guinea Española. Durante algunos días los familiares no tienen claro qué ha ocurrido con la tripulación. Durante esos días la gaviota “Juanillo” apareció por los techos y el patio de la casa de José y Milagros. En cuanto la vio, Milagros supo que a su marido no le había ocurrido nada. Efectivamente, al poco tiempo se le comunicó la localización de su marido y, en pocos días, José estaba en su casa. Desgraciadamente “Juanillo” murió atropellado por uno de los pocos vehículos que había en la ciudad. Le atropelló en una calle junto al muelle pesquero de entonces, cuando seguía al “Tiriri”. En los años finales de su vida crió otro pájaro, en este caso un canario, al  que llamó “El Cordobés”.

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Tiriri y un amigo de la familia, en una instantánea tomada a principio de los 70 del siglo pasado.

ÚLTIMA ANOTACIÓN EN SU CARTILLA.
Sin duda la anotación más importante en la vida de José fue la del 3 de abril de 1974: En la 4ª cartilla consta cómo es desembarcado en Tarifa (Cádiz) por enfermedad. Ésta sería la ultima anotación, pues no volvería a embarcar. Una enfermedad que le duró hasta su fallecimiento, el 11 de enero de 1977. Casi tres años que pasó en tierra junto a su familia, el mayor periodo junto a ellos. Hoy sus cenizas descansan, junto a las de su esposa, en las aguas que tanto adoró: la Bahía de Cádiz.

VIDA DE UN MARINERO.
Excepción hecha de los grandes personajes de la Historia, la mayoría de los relatos de vidas que son contadas nos llegan a través de la documentación  escrita, generalmente generada según el poder adquisitivo del que ha disfrutado en vida y que queda reflejada en los archivos. Rastrear la vida de alguien que sólo ha desempeñado su oficio, sin hechos destacables ni posesiones resulta algo más complicado, aunque no imposible. En el caso de un marinero, sí se acumula suficiente información como para saber muchas cosas de su vida, y ello gracias a los registros del Instituto Social de la Marina y de la Marina Mercante, entre otros. (Textos: Juan José López Amador).

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De derecha a izquierda, Eugenio Espinosa Romero y Eugenio Espinosa Palacios, tercera y segunda generación de hostelería marinera.

Eugenio Espinosa mantiene intacta en su restaurante Guadalete la receta de los fideos con lenguado que creara su padre en los años 50 y que se ha convertido en un plato típico de El Puerto En el libro gastronomía y cocina gaditana de Carlos Spínola, la biblia de la cocina gaditana, el plato de los fideos con lenguado aparece como uno de los característicos de la cocina de El Puerto de Santa María y si se teclea en el imprescindible Google el nombre del guiso aparece como un plato tradicional de la cocina andaluza.

Lo cierto es que los fideos con lenguado de Eugenio Espinosa Palacios, o Eugenio Guadalete, como se le conoce en El Puerto se han convertido ya en un plato histórico y característico de esta ciudad. Hoy en día el guiso, servido en plato hondo, y con fideos humeantes que esconden debajo un filete de lenguado de los de verdad, se sigue sirviendo intacto como lo creara Eugenio Espinosa Morales, padre del actual cocinero del establecimiento y abuelo de lenguado_puertosantamariasu gerente y miembro ya de la tercera generación de los Espinosa.

Eugenio Espinosa Romero, 40 años y responsable de que todo funcione bien en el restaurante para que todavía brille más la cocina de su padre, señala que para lograr que el guiso salga a la perfección escogemos “lenguados de los que aquí se conocen como tipo soldao” y que son los más apreciados en el mercado porque son más gordos que otras especies y tienen más sabor. Habitualmente se pescan en las aguas de Cádiz y especialmente en la zona de Conil.

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Vitrina del restaurante Casa Eugenio Guadalete.

No cabe duda de que los Espinosa tienen verdadera devoción por el pescado. En la vitrina expositora se acumulan bogavantes, cigalas, quisquillas, pargos, bocinegros, urtas y róbalos de buen tamaño y capturados en las costas de Cádiz. Los acaban de traer y su aspecto es inmejorable.

eugenioespinosamorales_puertosantamariaLa experiencia de la familia con la mar es larga. Eugenio Espinosa Morales era un chiquillo cuando se enroló en un barco de pesca de El Puerto de Santa María junto a su tío. Este ejercía de cocinero en el pesquero y fue enseñando a Eugenio los secretos de la cocina del pescado. Al poco el joven Eugenio se hizo cargo de la cocina del barco y aprendió a guisar la raya (un pescado que es fácil encontrar en bares del centro de El Puerto) al pimentón, el rape con pan frito, las papas con chocos y, sobre todo, los fideos con caballas. (En la imagen, Eugenio Espinosa Morales, el fundador de la saga de hosteleros).

Eugenio decidió dejar el barco pero no el contacto con el mar y se fue a trabajar como cocinero al desaparecido Bar Sucino en la avenida Micaela Aramburu y de allí a su primer negocio propio, La Primera y última donde ya se da a conocer por sus guisos marineros que ejercía en este local de la calle Aurora. El todavía joven cocinero quiere acercarse más al mar y coge otro establecimiento El Nuevo Bar y ya más tarde en 1953, el 13 de noviembre de 1953, como recuerda con total exactitud su hijo, abre el restaurante Guadalete, situado a pocos metros del río y donde destacó por su cocina marinera.

eugenioespinosas_joven_puertosantamariaEugenio, el actual cocinero de Eugenio Guadalete, el nombre actual del restaurante y situado a doscientos metros escasos del anterior local, recuerda perfectamente la fecha porque por entonces tenía 13 años y se incorporaba ya al negocio de la familia. Este cocinero, alto y delgado, vestido de negro y con el nombre del establecimiento grabado en rojo sobre su chaquetilla, saca de su cartera la foto de aquel día que no olvidará jamás. Vestía para la ocasión el mejor traje de camarero, con chaquetilla blanca, corbata negra y pantalón a juego, en la imagen adjunta de la izquierda. Ahora, a sus 68 años, sigue conservando la ilusión y sigue dirigiendo las cocinas del Guadalete.

Y es que los trece años tienen mucho de alegría para la familia porque también fue a esa edad cuando el actual gerente, Eugenio Espinosa Romero, que ha cumplido los 40, se incorporó al restaurante.

Fue en el Guadalete donde Eugenio abuelo creó el plato de los fideos con lenguado. La idea del cocinero era hacer un plato “más fino”, aunque sin dejar su carácter marinero. Hasta entonces preparaba el mismo guiso con caballas. Ahora decidió cambiar el pescado azul por una de las estrellas de los mares de la provincia de Cádiz y sustituyó el caldo de esta humilde especie por un sublime caldo de pescado y mariscos donde se cuecen los fideos que formarán parte del guiso.

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Eugenio con los Marqueses de Arcohermoso, padres de Alejandro Romero Laffite, con nótula propia núm. 333 en Gente de El Puerto, en la que se habla ampliamente sobre Conservas Sur.

Los dos responsables actuales del restaurante coinciden en que se ha mantenido intacta la receta del abuelo, que enseñó a Eugenio sus conocimientos de cocina. Las claves del plato están en la calidad del pescado, cocido en caldo y luego desespinado para meterlo en el guiso de fideos, y el líquido, el fumet, dicho en lenguaje de cocineros, en el que se hacen la pasta, una mezcla de verduras con los caparazones de mariscos y espinas de pescados de roca que cuecen a fuego lento hasta obtener el sabor deseado por los cocineros de Eugenio Guadalete.
Eso y un refrito de verduras de lo más simple son los ingredientes de este plato. Reconocen que el guiso se ha hecho famoso y que llegó a probarlo en Puerto Sherry el propio padre del Rey Don Juan Carlos, que quedó prendado del guiso marinero. Anualmente los fideos con lenguado viajan también a la feria del Corpus de Granada donde un centenar de amigos de la peña Los 9 lo tienen como plato fijo que les cocina allí mismo Eugenio. “Un año les cambie el plato y se quejaron y me dijeron que no lo cambiara nunca más y así lo hago” resalta el cocinero.

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Espinosa Romero con Simón, el eficaz colaborador del comedor, detrás de un centro de frutas.

El nuevo restaurante Guadalete, el Eugenio Guadalete, también situado a pocos metros del agua, se puso en marcha en junio de 2008, hace pocos meses. Tiene capacidad para ochenta comensales y los fines de semana es dificil encontrar sitio. Los fideos, dada su popularidad, también pueden tomarse en la barra y el plato no resulta nada caro ya que no llega a los diez euros. Sustitutía a la Casa de Extremadura, donde cocinaba la familia, en el mismo local, desde que dejaran de regentar el antiguo Guadalete, cerrado después de que lo explotara una empresa de Sevilla. Ahora, los Espinosa, han recuperado su fama en la elaboración de guisos marineros que se alternan con algunas nuevas creaciones como un paté de ortiguillas o la última creación de Eugenio Espinosa Palacios unos lomos de pargo rellenos de carabineros y cubiertos por una salsa de chipirones en su tinta. Más pan pa mojá.

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La Duquesa de Alba estuve el pasado verano en el Restaurante Casa Eugenio Guadalete, degustando los platos de nuestro protagonista, por recomendación de nuestro paisano y Premio a la Promoción Turística de El Puerto, Tomás Terry Merello.

GUISOS DE PLATO HONDO
Un amigo periodista afirma que cada vez que acude a este restaurante de El Puerto el camarero le pregunta que va a tomar de primero. El responde que fideos con lenguado, ¿y de segundo?, insiste el camarero...fideos con lenguado, responde.

Eugenio Espinosa y su hijo coinciden en que no es el único que lo hace. Qué muchos repiten “y reconocemos que también hay gente que no les gusta porque no les gusta el sabor a marisco”. Los Espinosa son defensores de los guisos de toda la vida, de los guisos marineros, cuyos secretos conocen a la perfección. De la cocina salen a diario chocos con papas, sin orégano, dice Eugenio padre, que es partidario de respetar al máximo los sabores del pescado. También tienen fama los arroces con bogavantes, que han incorporado al nuevo restaurante Guadalete y los chocos en su tinta. La mayoría de las fórmulas se mantienen intactas desde que fueran creadas por el abuelo de los Espinosa. De todos modos, poco a poco, salen nuevos guisos como una corvina en amarillo con papas y chicharos. La cuchara en el restaurante se hace casi obligatoria.

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FIDEOS CON LENGUADO DE CASA EUGENIO GUADALETE
Ingredientes para 4 personas:

  • 250 gramos de fideos del 4 de pastas Gallo.
  • 2 lenguados de unos 300 gramos cada uno, preferiblemente del tipo “soldao”.
  • 1 tomate maduro.
  • Medio pimiento verde.
  • Media cebolla.
  • 1 diente de ajo.
  • 1 decilitro de aceite de oliva virgen extra.
  • 1 copa de vino blanco de la Tierra de Cádiz.
  • Caldo de pescado (preferiblemente realizado con verduras, mariscos y espinas de pescado de roca).
  • Sal.
  • Agua.

lenguadoconfideos_puertosantamariaElaboración:
Hacer un refrito picando finamente el tomate, pelado, el medio pimiento verde, media cebolla y el ajo. Cuando la verdura esté dorada incorporar el vino y dejar cocer un poco. Pasar por la batidora y reservar.

Se pone agua a hervir con sal en un cazo que tenga el tamaño suficiente para introducir los dos lenguados enteros, esvicerados, pero conservando su piel. Meter el pescado y cocer, teniendo cuidado de que no se seque la carne y quede jugosa. Sacar el pescado del agua, dejar enfriar y sacar los filetes de lenguado limpios con la piel y eliminando la cabeza y las espinas que aprovecharemos para el caldo. Reservar los filetes.

Preparamos un caldo de pescado con caparazones y cabezas de marisco y espinas de pescado de roca al que añadiremos algunas verduras como puerros y zanahorias y un pequeño chorro de aceite. Dejamos reducir el caldo para que tenga más sabor. Salamos y sacamos la cantidad suficiente para que cuezan los fideos. Una vez que estos están tiernos incorporamos el sofrito y mezclamos los ingredientes. Se ponen entonces los filetes en el fondo de cada plato hondo donde se vaya a servir y cubrimos con los fideos con la salsa, que debe de quedar con una textura de salsa espesa. Servir caliente. (Textos: Pepe Monforte).

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juanmartin_puertosantamariaLas administraciones públicas consideran que el sector salinero artesanal puede convertirse en una fuente de ingresos para la Bahía y de ahí que apuesten por el desarrollo de este sector que, en otros países como Francia constituyen todo un atractivo tanto económico como turístico. Para ello del próximo día 1 y hasta el 4 de octubre tendrá lugar en el Parque Metropolitano de 'Los Toruños', situado entre El Puerto y Puerto Real, la segunda feria internacional de la sal, cuya primera edición tuvo lugar en 2007 y a la que asistieron más de 10.000 personas según los datos recogidos por los organizadores. (En la imagen, Juan Martín, director del Parque Metropolitano de 'Los Toruños').

A mediados del siglo XX, según los datos aportados por el director del Parque y coordinador de la feria, Juan Martín, existían en la zona unas 150 salinas en explotación con lo que el sector era uno de los puntales económicos de la Bahía hasta el punto de que esta se exportaba a numerosos puntos de España e incluso al extranjero.

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Imagen de una antigua explotación salinera en El Puerto. (Foto: Centro Municipal de Patrimonio Histórico).

MENOS DEMANDA DE SAL

Sin embargo, el desarrollo de las neveras y posteriormente de los frigoríficos hizo que esta potente industria se viniera abajo ya que el principal papel de la sal, el de conservante, se hizo innecesario. La segunda puntilla para el sector sería, luego décadas más tarde, la ley de Costas que hizo que las salinas no pudieran ser propiedad de las empresas con lo que estas perdían gran parte de su valor. Ahora, otra de las grandes reivindicaciones del sector sigue siendo administrativa la de dejar de ser empresas consideradas como mineras para pasar a ser firmas del ramo agroalimentario lo que les permitiría obtener ayudas hasta ahora vedadas y que impiden el desarrollo de los proyectos. Lo cierto, es que después de 50 años de aquellas 150 explotaciones tan sólo quedan 5 salinas artesanales en la zona: San Vicente, El Aguila, Bartivas, El Estanquillo y La Esperanza, esta última dentro de un proyecto de recuperación comandado por la Universidad de Cádiz y cuya recuperación comenzó, precisamente, coincidiendo con la celebración de la primera feria de la sal. Hoy en día la salina produce ya sal y la idea es seguir trabajando en este espacio. Además existen grandes empresas del sector salinero en la provincia, aunque estas llevan a cabo otra clase de producción.

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Una montaña de sal, apilada a mano por los trabajadores, en una imagen antigua. (Foto : Centro Municipal de Patrimonio Histórico).

FERIA Y CONGRESO.

Juan Martín señala que uno de los principales objetivos de la feria es que los diferentes organismos asistentes, entre ellos los propios salineros artesanales de la Bahía, es elevar luego una serie de conclusiones que se conviertan en una base para el desarrollo del sector. Al encuentro asistirán los máximos representantes europeos. Así estará el presidente de la Asociación de Salinas Artesanales de Europa, el francés Michelle Coquard. Martín destaca la importancia de la presencia de los franceses en este encuentro teniendo en cuenta el potencial de este pais en el mundo de la sal, un producto gourmet muy valorado y empleado con profusión en la alta cocina.

feriadelasal2007_puertosantamariaTambién estarán los máximos representantes de la asociación española de salinas artesanales con lo que los encuentros que se mantengan serán del máximo nivel.  El interés científico del evento también está garantizado con la presencia de científicos de la Universidad de Cádiz y del historiador francés Loic Menanteau, un gran especialista en la industria salinera de la Bahía de Cádiz.Otra de las patas del encuentro será la cooperación internacional tratando de ayudar a los artesanos marroquies, que también acudirán por primera vez a la convención para desarrollar esta industria en su país y evitar su desaparición. Pero el objetivo del encuentro no sólo será de cara al interior, según resalta Martín, sino que tiene como interés divulgar a la población la importancia de las salinas y todos los beneficios que tienen estas para la naturaleza. Precisamente la feria tiene lugar en el parque metropolitano, el pulmón verde la Bahía con 1000 hectáreas de terreno virgen y con varios ecosistemas presentes, donde existen unas salinas de cuyo funcionamiento se tienen noticias ya en el siglo XV.

MANTENIENDO EL ECOSISTEMA.

riosanpedro_cartel_puertosantamariaLas salinas permiten mantener especies animales como las aves o algunos peces a la vez que permiten la explotación sostenible de unos terrenos a través de la crianza de la sal o de pescados de estero, otro de los posibles desarrollos del sector. El pescado de estero no tiene nada que ver con la acuicultura intensiva ya que en los primeros los pescados y mariscos se crían con el alimento que contiene la propia salina, sin aportar piensos artificiales y luego esto se nota en el sabor del pescado. Asismimo también suponen mantener un conjunto de especies vegetales características de la zona y que han sido estudiadas por el Grupo de Conservación de Humedales Costeros de la Universidad de Cádiz que comanda el profesor Alejandro Pérez Hurtado de Mendoza, otro de los artífices de estos encuentros.

3000 METROS DE EXPOSICIÓN.

La feria surgió precisamente como consecuencia de un proyecto de  31 organismos, empresas e instituciones públicas del Reino Unido, Portugal, España y Francia que vienen trabajando desde hace varios años en un proyecto europeo bautizado con el nombre de SAL (Sal del Atlántico) que pretende aprovechar las riquezas de las salinas y recuperar su actividad artesanal con diferentes enfoques que hagan rentable estos tesoros naturales. El proyecto se financia con fondos europeos. La divulgación se realizará a través de una exposición de 3000 metros cuadrados que acogerá la “Casa de los Toruños”, un edificio de nueva construcción que servirá de puerta de entrada y como centro de investigación y consulta para el parque metropolitano. La feria será la puesta de largo de este edificio que aún no ha sido inaugurado.

doradaalasal_puertosantamariaCOCINA CON SAL

Una de las grandes novedades de la II Feria de la Sal será la presencia activa de varios restaurantes de la provincia que elaborarán en un restaurante montado en el propio recinto diversos platos en los que sal sea la principal protagonista. Estas exhibiciones gastronómicas han sido coordinadas por la propia patronal de la hostelería Horeca que colaborará de esta forma en el evento. Ahora se está en la fase de recoger ideas de los restaurantes para ver cuales serán los cuatro que intervengan en la convocatoria. La idea es que cada uno traiga varios platos en los que la sal sea la protagonista, como los conocidos pescados a la sal o algunos aderezos que la tienen como principal protagonista. El público podrá tomarlos en el restaurante situado dentro de la Casa de los Toruños, que se utilizará por primera vez en esta feria y que será explotado a la vez durante el evento por los restaurantes participantes.

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Monumento a los salineros, en la rotonda que da acceso a la Avda. de la Paz, en Valdelagrana. (Foto Colección Vicente Utrera/Alberto Trigueros).

Asimismo las empresas salineras artesanales de la provincia podrán exponer sus productos. Este es el caso, por ejemplo, de las Salinas de San Vicente en San Fernando, una de las firmas consideradas modelo en la adaptación de la industria salinera artesanal a los nuevos tiempos. San Vicente ha desarrollado productos gourmets como la flor de sal y también realiza actividades turísticas y gastronómicas en las salinas en la que ofrece despesques y comidas relacionadas con el mundo salinero. (Textos: Pepe Monforte).

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ramondelaflorsanchez_puertosantamariaAunque de ascendencia  jerezana, sus padres y sus abuelos eran de Jerez, Ramòn de la Flor Sánchez, “el Cositagüena”, (1908 - 1987) nació en nuestra Ciudad el 6 de febrero, segundo hijo de siete hermanos: José Antonio, Ramón, Manuel, Carlos (portero del Gimnástico F.C.), Francisco, María (abuela de la cantante porteña Eva Santamaría) y Juan. Su padre, Ramón de la Flor Ledesma, era marinero y ello influyó en el trabajo principal que nuestro protagonista tendría a lo largo de su vida, relacionado con el mundo del mar. El apodo le venía de las cosas buenas que hizo a todo el mundo a lo largo de su vida. Por su relación con los ambientes pesqueros, recibía como atención de los marineros de los barcos, “ranchos” de pescados que, antes de llevarlos a su casa, iba dejando en otras más necesitadas que la suya. Ese era “el Cositagüena”.

El año 1908, se suspenden en España las garantías constitucionales en las provincias de Barcelona y Gerona, a causa de una ola de terrorismo. El Gobierno promulga la Ley de la Escuadra, para dotar a España de fuerzas marítimas, de las que carecía tras los desastres sufridos en las guerras de Cuba y Filipinas y también la Ley de Represión de la Usura. Nace el poeta Rafael de León, con nótula propia en Gente del Puerto, núm. 372 . También será el año del nacimiento de Estrellita Castro y del dibujante de tebeos José Escobar. Nacen, igualmente, las actrices estadounidenses Joan Crawford y Bette Davis, el actor James Stewart y el director de orquesta austríaco Herbert von Karajan; es el año del nacimiento del presidente chileno Salvador Allende y del político norteamericano y presidente de EEUU Lyndon B. Johnson.

cositabuena_feria_puertosantamariaRamón tenía mucha labia, mucho “arte” hablando. De joven y al estar sin trabajo se llegó a construir su propia casa. Trabajó de limpiabotas en las casas de los pudientes en aquellos años difíciles de preguerra. Después fue peón, trabajando en lo que saliera. Se casó con 24 años, el 31 de julio de 1932 con la también porteña María Josefa Morales Troncoso, de 19. Obligado a ir a la Guerra Incivil, estuvo destinado en Zaragoza y, una vez terminada ésta fue premiado con marchar a su casa para ver nacer a uno de sus hijos, en lugar de destinarlo a luchar a algún frente de Europa, inmersa ésta en la II Guerra Mundial. (En la imagen, Ramón y su esposa, María Josefa, en la Feria de Ganado que se instalaba en El Palmar, en los terrenos del actual Carrefour. En el año 1948, fecha de la instantánea, y durante algunos más, regentaron una caseta de Feria: la 'Caseta del Cositagüena').

Ramón entró a trabajar en los muelles en el año 1942, en la antigua Junta de Obras de El Puerto, luego Junta del Puerto de la Bahía de Cádiz y hoy Autoridad Portuaria, hasta el año de su jubilación, 1983, tras 40 años de servicio. Al igual que su mujer, María Josefa que estuvo entre 1953 y 1983 -30 años- trabajando en el servicio de limpieza de dicho organismo portuario.

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La Junta del Puerto de la Bahía de Cádiz, le entregó en 1982 una placa por 40 años de servicio en los muelles (1942-1982). Foto Rafa.

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En esta ocasión, su mujer, María Josefa Morales Troncoso, recibe una distinción por sus 30 años de servicio en el mismo organismo que su esposo, coincidiendo con la jubilación de ésta. (Foto Rafa).

Nuestro protagonista era el fontanero del muelle al que llamaban, de madrugada, para surtir de agua los barcos que se hacían a la mar. Cargaba unas pesadas mangueras en su bicicleta y, desde el muelle pesquero se desplazaba hasta el muelle comercial -a La Otra Banda- para llenar de agua a los barcos. De madrugada, también, arreglaba las averías que se presentaban en La Draga. “El Cositagüena” tenía buena mano para la cocina y era todo un experto haciendo guisos marineros. Todavía recuerdan aquellos platos en la casa del que fuera Ingeniero Jefe de la Junta de Obras del Puerto, muy influyente en su época y de peculiar carácter, José Antonio Español Caparrós.

cositabuena_lib_familia_puertosantamariaComo ya hemos señalado, Ramón se casó con María Josefa Morales Troncoso y tuvieron 13 hijos, aunque solo sobreviven 10, de un total de 21 partos. Esos trece son Ramón, Francisca, María Luisa, María Josefa, José Antonio, Manuel, Luis, Concepción, María Rosa, Pedro Miguel (quien, durante años fue tramoyista del Teatro Chino de Manolita Chen), Juan Antonio, Carlos (fundador con otros del PSOE local, llegando a ser concejal de Vivienda y de Obras del Ayuntamiento) y Milagros. (En la ilustración, primeras páginas del que sería un abultado Libro de Familia de Ramón de la Flor y de Josefa Morales).

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La fotografía de Ramón y María Josefa con su extensa prole, está tomada en el domicilio familiar de la calle San Sebastián, 7, en el año 1954. Carlos de la Flor Morales es el que está abajo a la derecha. Luis falleció soltero y sin hijos y José Antonio falleció dejando 4 hijos.

cositabuena_mayores_puertosantamaria“El Cositagüena” era sinónimo de ser buena gente, de ayudar a todo el que podía, haciendo el bien sin esperar nada a cambio, siendo generoso, honrado, agradable en el trato, amigo de sus amigos -algo que parece una redundancia pero que no lo es-, querido por todos, porteño y muy racinguista. Era una persona muy constante y agradecida, muy agradecida. Contrario a toda clase de injusticias en la vida, tenía capacidad de aguante para los malos ratos. Y siempre tuvo un deseo que llegó a alcanzar a plazos: tener muchos hijos, al menos doce. Y luego darles cariño, educación, ayudarlos a labrarse “un porvenir” en la vida. Nunca pedía nada para él, solo esperaba una palabra de agradecimiento. Nos dejó el 27 de junio de 1987. (En la imagen, Ramón y su mujer María Josefa, fallecida el 19 de junio de 2001, quien le sobrevivió 14 años).

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Antonio Gil de Reboleño nace el 17 de octubre de 1939, en el número 4 de la calle Jesús Cautivo, hijo del montañés Manuel Gil de Reboleño, nacido en Caviedes (Cantabria) y de la porteña María del Carmen Insua. Tiene dos hermanos mas y tres hermanas, siendo el mayor; luego vendrían Dolores, María del Carmen, Encarna, Manolo y el otro farmacéutico de la familia, Ramón. Una familia numerosa de la época. Antonio se cría en plena posguerra civil y II Guerra Mundial. Estudió en la calle Luna en dos colegios, en el de D. Alfonso y en el de San Estanislao, para luego irse a Jerez a los Marianistas, primero como mediopensionista en casa de su tía Manuel Insúa y luego como interno hasta finalizar el bachillerato.

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La madre con su hija Lola y Antonio en los brazos de su padre.

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Antonio, posando en la típica foto colegial, en la escuela de San Estanislao, en la calle Luna.

En Jerez estudiaría con otros porteños de cursos superiores y del suyo propio: Alfredo Bootello, Juan Lastra, Vicente González Lechuga, Tito Haupold, Jesús Terry, Alfonso y Pepe Caballero, Antonio Sánchez Pece, Luis Sánchez Sánchez y sus hermanos, José Manuel y Emilio Almagro, Federico Romero Andicoverri ... Está casado con Milagros Roselló Tarrío, con quien tiene dos hijos: Miguel y Elisa María, recientemente casada. Ha sido Rey Mago -Gaspar- en 1995 junto al futbolista del Murcia, el porteño Manolo Ojeda y el desparecido gallego porteño, Pepe Basteiro.

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Carmen, Antonio y Lola Gil de Reboleño, en la Plaza de los Jazminez, camino de la Feria de la Victoria. A la izquierda se puede ver el actual Hotel Duques de Medinaceli.

El año de su nacimiento nace, también, para el mundo del comic 'Batman', en el número 27 de la revista Detective Comic. Ese año Judy Garland estrena la película 'El Mago de Oz' y los Hermanos Marx su 'Una tarde en el Circo'. Nacen las cantantes Encarnita Polo y Roberta Flack. La infanta de España Margarita de Borbón, el exsecretario del PCE, Francisco Frutos y el futbolista Amancio Amaro. Nacen también la actriz Terele Pávez y el actor italiano Terence Hill, así como el cineasta Francis Ford Coppola y el poeta y novelista Álvaro Pombo. Mueren en 1939 el papa Pio XI, Antonio Machado y son fusiladas por la dictadura las conocidas como 'Las Trece Rosas Rojas".

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De izquierda a derecha, Alfredo Bootello, Fernando Pasajes, José Joaquín Muñoz y Antonio Gil de Reboleño, enla Feria del Palmar de la Victoria.

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El equipo 'Portátil', con una buena alineación. Podemos ver en la imagen, en la fila superior, de izquierda a derecha, a Pepe Pineda, Antonio Gil (2), José Joaquín Muñoz, Antonio Gil de Reboleño, Kako, y Tete Ganaza. Agachados, Manolín Muñoz, Isidoro Nogués, Pedro López, Rafael Rivas Acal y Juanlu Perles.

Antonio hizo el Preuniversitario y primer año de la carrera de Farmacia en Sevilla, para luego continuarla al año siguiente en Santiago de Compostela y terminarla en Granada. Pero no será esa su única carrea, también está titulado como Graduado Social y como Óptico, en diferentes especialidades.

agreboleno_alberti_puertoantamariaRAFAEL ALBERTI.

Fue amigo en los últimos años de su existencia del poeta universal Rafael Alberti, amistad que le vino por medio de sus cuñados Carmelo Ciria y Lourdes Roselló, participando en muchas vivencias con el poeta en el tramo final de su vida. Gracias a él conoció a gente muy interesante con las que luego se forjaría, igualmente, una fuerte amistad. Con el poeta viajó a Cuba y en ese viaje conoció a Marcos Ana. También estuvo de viaje con Alberti en Francia, en la actuación que hizo en el Casino de París con el cantautor Paco Ibañez, del que es también un gran amigo nuestro protagonista. Con la viuda del poeta, María Asunción Mateo y sus hijos, David y Marta, sigue manteniendo una estrecha amistad. (Antonio en casa del poeta Rafael Alberti).

agilreboleno_marcosana_puertosantmariaViajero incansable, se conoce España al dedillo y lamenta que, para lo que se viaja hoy, apenas conozca el resto del planeta: Ha estado como hemos indicado, en Cuba, Venezuela y Méjico. En Rusia, a la antigua Checoslovaquia, Francia, Portugal, Italia... Aficionado a la filatelia y a la pesca, en sus tiempos fue un gran jugador de fútbol y ha tirado a los bolos, aunque reconoce que nunca alcanzó el nivel de su padre. Alguna vez se desplaza a la Montaña, de la que es oriundo, acompañando al tirador de bolos Alejandro García. (En la imagen, con el poeta Marcos Ana, en una paella que le preparó en su casa. A la izquierda de la imagen, podemos ver a su cuñada, Lourdes Roselló, por medio de la cual y de su esposo, Carmelo Ciria, conoció al poeta porteño).

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Antonio con el cantautor Paco Ibañez y Manuel García Soria.

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Antonio, posando ante el monumento a Lenin, en Cuba, durante el viaje en el que acompañó al poeta a la isla caribeña.

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En una calle de Santiago de Cuba, posando ante uno de los coches reliquias que circulan por sus calles. A la derecha de la imagen, con gorra, Carmelo Ciria Pino.

Persona muy sociable, siempre ha sido un adelantado a su tiempo y muy querido por sus amigos, se siente orgulloso de las amistades que tiene, de toda clase y condición; tiene una forma de ver la vida bastante particular. Se considera una persona independiente, a pesar de que pudiera parecer lo contrario y un hombre de la calle. Ordenado dentro de su particular desorden, procura siempre ir por la vida sin hacerle daño a los demás, aunque eso sea difícil, pues a veces, involuntariamente se causan daños colaterales. En la conversación, en las distancias cortas, se le aprecia un gran corazón. Y ha de tenerlo pues, desde que en 1972 -el año de las Olimpiadas en Sapporo- montara la farmacia en la Plaza de la Noria, ha atendido a mucha gente sin recursos a los que ha ayudado en lcuanto ha podido.

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Con el recientemente desaparecido poeta uruguayo, Mario Benedetti.

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De izquierda a derecha, Antonio Gil 'Gaspar', Manolo Ojeda, 'Baltasar' y Pepe Basteiro 'Melchor' caracterizados para la ocasión en casa de Antonio Sánchez Cortés, posando en la capilla de su casa, en la Ribera antes de iniciarse la Cabalgata de Reyes del año 1995.

anisflordevaldaliga_puertosantamariaCuriosamente las palabras 'botica' y 'bodega' tienen la misma etimología: 'afotega' que significa almacén; uno de medicamenteos y otro de vinos. Le gusta el vino. Afirma que "--Cualquier vino fino de las bodegas de El Puerto es un buen vino". Más adelante se aficionó al Rioja, no solo como vasodilatador, sino porque está bueno. Se considera bebedor social: en casa no prueba una gota, pero en la calle, una copa de vino fino sirve como excusa para entablar una conversación, además de para degustarlo, porque, insiste, está muy bueno. Su familia tuvo varias bodegas en la Ciudad: en la calle Ricardo Alcón, junto a la Placilla; dos en la calle Nevería, y una en la calle Cervantes o Lechería. Tuvieron, además una Destilería (la etiqueta que vemos de 'Anís Flor de Valdáliga' se corresponde con uno de los productos que allí se destilaban) y regentaron varias tabernas y bares a lo largo de más de un siglo de ejercicio  comercial, tal y como recoge Enrique Pérez Fernández, en su obra 'Tabernas y Bares con Solera': El Alba, Las Campanas, La Caridad, Las Delicias, Milindres, el Bar Las Flores, La Sacristía, Los Maeras, Los Maeras Chicos, El Resbaladero, El Imperial, La Solera, Triana, El Bar Moderno, el Bar Pontevedra, La Caballa y El Ermitaño.

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En una próxima nótula escribiremos sobre su padre, Manuel Gil de Reboleño García, hombre emprendedor junto a su familia, y gran jugador de Bolos Palma --costumbre montañesa-- a quien, por cierto podemos ver  en esa fotografía tomada en 'El Corribolo', frente a los desaparecidos Varaderos de Pastrana. Manuel está ¿tirando o birlando? ¿Saben ustedes lo que es birlar?

aguadores1_puertosantamaria

aguadores_2_puertosantamariaEl padre de Antoñón Romero, guardián de barcos, además de pescador fue lanchero que suministraba de agua a las embarcaciones que transportaban utilizando barriles en su lanchas de remos desde la plaza de las Galeras Reales hasta la antigua pescadería. Recordar a los compañeros: Vicente Ortega Reinado, ‘Cuchichi’; ‘Lucema’, Albaiceta, ‘Paiño’ y ‘Tranquedo’

Estas fotografías, de mediados de los años 40 del siglo pasado, donde aparecen ‘Lucema’ y ‘Cuchichi’, nos muestra la importancia de la figura del lanchero para la flora pesquera porteña. A destacar los barriles. Las circunstancias de pobreza en los años de la posguerra propiciaban que también las utilizaran para salir a faenar a la bahía. En uno de esos lances perdieron la vida el padre y un hermano de ‘Antonón’ Romero. (Las fotografías pertenecen a la Colección de Uchi Romero García, hermana de ‘Antoñón’).

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Antonio Collantes Ramos, con nótula numero 303 en Gente del Puerto,  conoció La  Placilla en todo su apogeo, a mediados de la década de los cincuenta del siglo pasado. Estuvo de aprendiz de peluquero, con 9 años, en la barbería de Manolo Cordones, frente al puesto de Agustín Vela. Conocía a todo el mundo y le llamaban el Oliver Twist pues era un niño pequeño que hacía los mandados de todos, de toda la Placilla: el Tobalo, el Peca, Juan el de Tejidos las 3B, el tío de Manuel Gutiérrez 'el Cochino' (nótula núm. 284), su benefactor que fue quien le compró su primer par de zapatos, ... Recordemos la aquella Placilla de los últimos años de la década de 1950.

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El puesto de Agustín Vela, al aire libre, pero protegido por toldos. (Foto Familia Vela)

Empezando por la calle Luna, en la pared de la derecha, nos encontrábamos con el Carrillo de Severo, (nótula núm. 104), a continuación estaba la entrada de artistas del Teatro Principal, (años mas tarde Kiliki montaría un bazar juguetería al aire libre delante de aquella fachada), luego estaba la frutería verdulería de 'La Bigotona' y a continuación la alpargatería 'La Jerezana'.

aceitunero__puertosantamariaLe seguía la antigua pescadería de los hermanos Gago, cuyos descendientes tienen el Bar 'El Nuevo Pescaíto' detrás de la Clínica Santa María de El Puerto. A continuación venía el Restaurante Económico 'La Placilla, de Manuel González Ceballos y aquella cafetera de agua caliente... cuyos primos regentaban el restaurante del Hostal Loreto. Hoy se encuentra otro establecimiento con el nombre de 'La Placilla', una tienda de electrodomésticos. Luis el de 'la Liebre' en una accesoria de la casa donde Agustín Vela (nótula núm. 326) tenía primero, su puesto y años mas tarde, una tienda de frutas. A continuación venía Juan, el de lo Tejidos Las Tres B (Bueno, Bonito y Barato); le seguía Encarna, 'la de la sangre con tomate' en un local ancho, profundo y oscuro donde se comía un guiso de sangre que 'quitaba como tó el sentío'. La tienda donde se vendía huevos y queso, y donde trabajaba Luis el de los Huevos (nótula núm. 203), que cantaba aquella copla de "Yo soy Luis el de los huevos, parezco una pescailla, pero cantando y bailando, valgo más que toa Sevilla". (En la imagen, Antonio 'el Aceitunero', delante de Casa Plácido, de la que era repartidor Luis 'el de los Huevos'. Foto Carlos Pumar Algaba).

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El almacén de Nicanor Gómez, esquina de La Placilla con Ricardo Alcón.

Doblando la esquina con la antigua calle Correo, hoy Ricardo Alcón, nos encontrábamos con una bodega de los Gil de Reboleño, donde Antonio Gil de Reboleño, en la actualidad prestigioso farmacéutico, ayudaba despachando vinos  a los hermanos Victoriano y Pepe, ambos porteros que fueron del R.C. Portuense. Enfrente la Tienda del Caracol, de vinos y tapas y a su lado el refino de Luis el de los Muertos (nótula núm. 150). A continuación y haciendo esquina el Almacén y Bazar de los Nicanor (nótula núm. 080), donde Lalo lucía una de las mejores y ceñidas cinturas de El Puerto, talle 34. Seguía la carnicería de Insúa, el Bar Rábago, y al fondo, en la calle Ganado, La Pastora (entonces de los Gómez, hoy de los Ojeda), la panadería donde se vendían avellanas tostadas, suspiros y aquellos panes blancos que quitaron tanta hambre... Allí trabajaba Ricardito.

Romualdo__2_puertosantamariaPero volvamos otra vez a la calle Luna. Iniciemos de nuevo el recorrido, esta vez desde la acera de enfrente al Teatro Principal y al carrillo de Severo. En la esquina con Luna el almacén de ultramarinos de los hermanos Genaro, donde hoy se encuentra una tienda de Telefónica. A continuación venía la ZapatEría Heredia y junto a ésta, años mas tarde, pondría Juanito Malete una frutería. Le seguía el Cafetín, de Angel Sordo y su hijo Maximino (nótula núm. 003), haciendo esquina con la calle Santa María. En la otra esquina de Santa María con La Placilla estaba el almacén de Leopoldo Castiñeira Gómez, el cual le preparaba a Antonio bocadillos de recortes de chorizo. Luego se econtraba la Barbería de Manuel Cordones. A esa casa, con entrada por la calle Santa María se iría a vivir la familia Saura, quien formara la conocida sociedad de trasnportes Alemán y Saura. En esa casa, igualmente, Carmelo Ciria Pino, instalaría la primera emisora por cable que los comerciantes del centro de El Puerto ofrecieron a sus clientes. Un amplificador, un micrófono, un tocadiscos y unos altavoces amenizaban las compras en La PLacilla a finales de los cicuenta. La Bota de Oro, zapatería aun existente en la calle Luna arriba, patrocinaba el concurso "Es Vd. la madrina de sus pasos" en "Las Mañanas de la Plaza", regalándose un par de zapatos a los ganadores. (En la imagen, Romualdo, mandadero y aguador. Foto Arturo Palomino).

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Un billete 'full' de 7.500 pesetas, con la imagen de José Sánchez Sousa, de la charcutería confitería Los Dos Pepes, nombre puesto en referencia a él y a su hijo Pepe. Realmente era un participación de un billete de lotería, con una fotografía del Bar Vicente, que antes de pasar a su actual propietario era regentado por el propio Sánchez Sousa.

laplacilla_losleones_puertosantamariaLuego vendría la tienda de Los Dos Pepes, el de los picos brasileños, extravagante personaje que bien merece nótula aparte. Baste recordar que viajaba en su Mini, con un maniquí sentado al lado en el asiento del copiloto y que editaba billetes de 500 pesetas con su efigie, que luego sería la Confitería La Perla. En la Casa de los Leones, hoy apartamentos turísticos, vivía la famlia de los Rodríguez Ceballos, propietarios del 'Bar Casa Paco Ceballos' el de las populares 'pavías rebozadas' y el "Bar Liba" al frente de cuyos establecimientos se encuentran en la actualidad Baldomero e Ignacio Rodríguez Sánchez, en el primero y Paco en el segundo.  Y cerrando el recorrido el Bar Vicente (nótula núm. 014) haciendo esquina con la calle Sierpes. Allí eran famosas las tertulias con Rafael Moreno Porto, 'el Lengue', Don Buenaventura,  Ramón Insúa, el tío de Manuel Gutiérrez Morillo, el Calé, Anzonini, el Chano y junto a otros cantaores, que con la fresquita se reunían a tomar café y a ver pasar a la gente que desfilaba por los ambientes de la Plaza. (En la imagen superior, una señora vendiendo frutas y hortalizas en la casapuerta de la Casa de los Leones. En la imagen inferior, los puestos al aire libre de la calle Sierpes).

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En el centro de La Placilla y adosado a algunas paredes, se instalaban puestos desmontables o no. El de Sal de Diego, los dos Aceituneros, el puesto de Bollos de Miguel Salguero (nótula num. 350), que saldría ardiendo, el puesto de charcutería instalado por el de los picos brasileños, montado por todo lo grande para la época... el puesto de ”quita y pon” de vajillas de cerámica de Domingo Ajenjo y el de verduras y hortalizas de María y el “Toto”,  el carrillo de Carmelita “La Rubia”. En la esquina de la calle Santa María se intalaba, cada 15 días, un camión con charlatanes de feria que vendían por lotes: 3 mantas, 2 sábanas, 1 peine y 1 bote de algo... También por esa esquina se hacían las descargas rápidas de los camiones con fruta y verduras de extraperlo procedentes del campo, es decir que no habían pasado por el puesto de Consumo y no habían pagado los arbitrios o impuestos correspondientes al Ayuntamiento.

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La churreria de Miguel Salguero, en un puesto de madera que salio ardiendo.

Y la picaresca de la época. En la España de entonces algunos ciudadanos aprovechaban las aglomeraciones en las tiendas, a veces con la complicidad del tendero, para 'rozarse', si no algo más, con alguna clienta inocente. En cierta ocasión una de las agredidas lo denunció ante la autoridad de La Placilla y, el guardia Salas destinado allí, aplicó la justicia sobre la marcha y además del guantazo que se llevó el agresor, propietario de una tienda, se lo llevó detenido dejando el negocio sin dependiente, ante la burla y el escarnio de su parroquia. También, en alguna tienda que por respeto a los herederos no mentamos, se organizaban improvisadas “Casas de Trato” para alivio del entorno de los amigos del dueño y clientes fijos, que tenían un triste plus en aquella época de penurias y pobreza.

jula_jula_puertosantamariaPERSONAJES POPULARES.

Muchos personajes populares (nótula núm. 144) deambulaban por La Placilla y La Plaza o Mercado, buscándose la vida. Romualdo ('Remujardo'), Joselito 'el Caca', mandadero al que los chiquillos mortificaban con sus bromas; Kiko 'el Betunero', Dominguito, el hermano de Antoñita, la novia víctima de 'El Arropiero'. 'Coquinete' un señorito venido a menos, sin oficio ni dinero que todos los días bajaba a afeitarse, limpiarse los zapatos, fumarse un puro o tomarse una copa de vino fino en 'La Perdiz' y todo sin costarle un duro, 'de gañote',  gracias a la bondad de sus 'patrocinadores': el barbero, el dueño del bar, un cliente que le pagaba el betunero y otro la copa de vino; el caso es que vivía como pudiente, sin trabajar. Otro personaje, 'Caneco', que siempre hablaba con su media lengua, de su hijo. Y Javier Julo Julo, o 'el Mula', personaje pintoresco, aficionado al vino tinto, que cada vez que era convidado soltaba la siguiente retahila: "--Me cago en los sentimientos católicos de las tuberías del Valdepeñas". (En la imagen, el Julo Julo, en una bodega de los Gil de Reboleño, posando en plan caricato ante la camara. Foto AGRI)

La plaza, el Mercado, era otro territorio, otro ámbito, otra gente...

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Pepe 'el del Vapor' y José María Morillo, Pepe 'el del Vapor de Internet' como lo bautizó Antonio Burgos, en una foto en la cubierta superior de popa del Adriano III, en 1997. (Foto Jorge Roa).

Que si, hombre, que ya era hora. La verdad es que no sé cómo no he podido hablar del Vapor de El Puerto que aun continúa surcando la Bahía, y tampoco de su excelente patrón y marinero, mi admirado y recordado José Fernández Sanjuán, Pepe el del Vapor (1909-2001). Pero, claro, cierto es que ya poco más se puede decir del Vapor, posiblemente el símbolo de unión más querido de Cádiz y El Puerto. Pues ilustres personajes, como Rafael Alberti, Paco Alba, Juan Lara, y Antonio Burgos, entre otros, a través de sus magníficos poemas, coplas de Carnaval, pinturas y artículos periodísticos, han sido los mejores valedores para que sean conocidas las peculiaridades del Vapor, no sólo en España, sino también en el ámbito internacional.
En lo que se refiere a Pepe ni que decir tiene que las entrevistas publicadas casi no han dejado espacio para incluir algo más sobre su vida. Porque es conocido su nacimiento en la localidad coruñesa de Barallobre, los reconocimientos y premios concedidos y, especialmente, las circunstancias que motivaron su arribada a Cádiz, que, como recordarán, fue gracias a la Exposición Universal de Sevilla de 1929, debido a que, desde Galicia, navegó en el Adriano I para hacer un servicio fluvial por el Guadalquivir y por la explosión ocasionada al Vapor “Cádiz” se quedó definitivamente para cubrir la línea Cádiz-El Puerto.

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Sin embargo, nunca se ha dicho que Pepe y el Vapor fueron durante muchos años indispensables para el mantenimiento de la actividad pesquera portuense. Pues resulta que antes de construirse los espigones de Poniente y Levante en la desembocadura del Guadalete, obras que finalizaron en 1970, la entrada de arenas que arrastraban las corrientes litorales y formaban la barra en la boca del río, impedían que la práctica totalidad de los barcos pudieran pasar por el Guadalete a media marea o bajamar escorada.
Entonces Pepe, a bordo del Vapor,  con un instrumento formado  por una pesa u otro metal colgado de una cuerda (sonda de mano, escandallo o plomada), no sólo medía la profundidad del río, sino que de la misma manera al colocar cebo en la pieza de metal, con tan solo tocarlo, iba conociendo la calidad de fondo de la desembocadura del Guadalete. Y claro. Con esta maniobra, le permitía, al esquivar los cascajos y arenas del río, alcanzar la navegación correcta y, así, los barcos, al seguir el rumbo del Vapor, entraban en puerto sin esperar la pleamar. Esta laboriosa operación, además, era fundamental para evitar cualquier desgracia cuando las condiciones meteorológicas eran adversas, como por ejemplo, la niebla.

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Cubierta superior de popa del Adriano III.

Ésa es la historia que nunca refirió Pepe el del Vapor. Percibo que si no lo hizo en las entrevistas fue por la modestia que le caracterizaba. Del mismo modo puedo afirmar que tampoco contó las grandes fatigas que pasó para que el Vapor permaneciera navegando.Ya ven. Toda esa proeza de Pepe el del Vapor y al Vaporcito del Puerto, considerado como Bien de Interés Cultural desde 2001, todavía la Junta de Andalucía no ha estimado concederle ayuda vitalicia. (Textos: Antonio Carbonell López).

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"Tiene esta tierra un barquito al que quieren jubilar. Dicen que no es rentable,  como si fuera un nuevo depósito de ING Direct. Que no es competitivo, como si fuera el coche de Fernando Alonso. Pero las aguas plateadas y azules que a diario le ven ronear y presumir, susurran a quienes quieran oírle: nos os creáis esa trola, ese engaño; pese a los achaques de la edad, el Vaporcito sigue hecho un chaval. Habla el mar para defendernos de los necios que no distinguen entre valor y precio, para que no confundamos la velocidad con el tocino, para recordarnos que las prisas son para los ladrones y los malos toreros. Y habla, sobre todo, para que seamos honrados con nuestra historia.

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Yo era un niño con ganas de cantar el pasodoble de Los Hombres del Mar donde hay que cantarlo, aquella mañana de septiembre de 1976. Iba con mi madre al ambulatorio de Vargas Ponce, cuando acudir a un médico que no fuera el de cabecera suponía viajar a la capital, bella aventura que incluía desayunar en la Plaza de las Flores, darse una vueltecita por Simago y acercarse al puesto del Melli a comprar la última cinta de la comparsa de Antonio Martín. Recuerdo, como si fuera hoy mismo, mi primer viaje. La noche antes, con la imaginación y los nervios sueltos, abandone mi condición de niño pobre para convertirme en un respetado pasajero de la serie Vacaciones en el Mar, al que una bella sobrecargo deseaba a la entrada un feliz viaje. Antes de que me venciera el sueño, fui pirata bueno, descubridor de islas desiertas, héroe en todos los naufragios en los que el Vaporcito salía indemne de los peligros del mar, la mar, sólo la mar.

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Con el sol desperezándose por las marismas, embarqué por fin. Necesitaba más ojos para contemplar aquel carnaval azul con voces de gaviota; me faltaban oídos para escuchar ese rumor de siglos. Y al fondo, Cádiz, como un Edén salado y claro, como una utopía sosegada y amable, bailándole el agua al templo marinero que anunciaba su llegada a golpe de bocina. El niño que un día de septiembre de hace treinta años descubrió el Atlántico asomándose a la bahía, el que presintió aquella inolvidable mañana que el Paraíso debió de estar muy cerca de esta esquina, acudirá hoy a defender la dignidad de ese pobre barco con honra al que algunos contables quieres jubilar. A reivindicar, desde la esperanza y la melancolía, que el Vaporcito del Puerto siga navegando por el río del olvido sin que se resienta su memoria." (Textos: Pepe Mendoza).

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