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Una de las modalidades de fiesta taurina más populares en la Edad Media era la de los toros del Corpus, astados enmaromados que se soltaban por las calles de una villa siendo dirigidos en su recorrido urbano por los mozos del pueblo que utilizaban las cuerdas atadas a sus cuernos para obligarlos a frenar y a seguir la dirección deseada.

Aunque en determinados pueblos de la provincia de Cádiz su conexión tenga más que ver con la Pascua de Resurrección, véanse si no el Toro del Aleluya de Arcos, el Toro Embolao de Vejer o el Toro de Cuerda en Benamahoma entre otros, es probablemente El Puerto con el Toro del Aguardiente el que se sale de esa tradición acomodada a las más substanciales celebraciones del cristianismo.

Las primeras referencias que se tienen en nuestra ciudad de este acontecimiento lúdico-taurino datan del año 1866, en donde y como complemento de un día de corrida en el estío porteño, a las siete de la mañana, se corrió el toro llamado del aguardiente, costando cuatro cuartos la entrada a la Plaza. Después de lidiado, se regalaron 500 reales en la forma de costumbre, esto es, a la persona poseedora del número igual al extraído del clásico cilindro contenedor de papeletas de la época.

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Corrida medieval. Cantigas de Santa María, número 144. Alfonso X 'el Sabio'.

Al año siguiente, hubo corrida a plaza partida el día 1 de septiembre, y en su víspera, salieron a las cinco de la tarde de la misma Plaza dos gallumbos –toros enmaromados-  que prepararon el ambiente para el encierro del día siguiente. De alguna manera el famoso día de toros en El Puerto se vivía desde la jornada anterior.

La controversia con estas prácticas de suelta de morlacos por las calles, ha existido desde sus orígenes, no en balde en 1869 se amenaza por parte de las autoridades locales con la suspensión de las mismas o en su defecto, embolar o despuntar las astas de los toros, además de obligar a que en el redondel del coso hubiera dos diestros que evitaran cualquier acontecimiento desagradable.

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Cartel de Vistas de Toros de Muerte, en El Puerto. Año 1855.

Los distintos aconteceres y peripecias que sufrió el Toro del Aguardiente durante el último cuarto del s. XIX ponen de manifiesto las dudas sobre este festejo. A veces se anuncia que sería “banderilleado y estoqueado por el simpático joven…”, otras se prohíbe ponerle banderillas; en ocasiones el toro era de la misma ganadería que los de la corrida e incluso era señalado con su propio nombre (“Montejaque”, de 6 años, castaño…). También es denominado “toro de prueba”, siendo lidiado por cierto número de aficionados bajo la dirección de un banderillero, no pudiendo exigirse más suertes que la de capa y banderillas.

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Novillos de Muerte y Toro del Aguardiente. Año 1883.

La Revista Portuense publica el 31 de agosto de 1910 un artículo firmado por Javier Piñero, que va preparando el terreno para lo que vendría después. Bajo el título “Escuela de barbarie” plantea lo siguiente: «No es posible dejar pasar sin la más enérgica protesta, el vergonzoso espectáculo que se dio el domingo por la mañana en la plaza de toros del Puerto. Cuando tanto se clama, por lo elementos intelectuales del país, contra las corridas como espectáculo bárbaro e inculto… / … en las gradas una abigarrada muchedumbre goza de las emociones de la mañana, cuya síntesis puede ser: sangre y aguardiente.»… El articulista termina con esta reflexión: «Las costumbres cuando no son buenas deben abolirse. ¿Qué es el progreso sino una constante modificación de las costumbres?»

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El Toro del Aguardiente en la Plaza de Toros, en 1910.

En 1901 los toros enmaromados fueron prohibidos por Real Orden. Ese fue el curso prohibicionista que siguieron los toros enmaromados. No obstante testimonios orales sostienen que los efectivamente prohibidos fueron los toros embolaos y no los enmaromados. El Diccionario enciclopédico gaditano dice que en El Puerto de Santa María, por ejemplo, la prohibición estuvo vigente desde 1912 hasta 1981 en que se recuperó una tradición que ya casi ni los más viejos del lugar recordaban.

Pero como segundas partes nunca fueron buenas, en 1985 el alcalde Rafael Gómez Ojeda se vio en la tesitura de tener que hacer desaparecer el Toro del Aguardiente del calendario de festejos de la ciudad, debido en su mayor medida, a las salvajadas que tuvieron lugar en el coso portuense tanto con los animales como con las propias instalaciones de la Plaza. La misma historia repetida y la irracionalidad de los siempre no tuvieron piedad con esta tradición. (Texto: Manolo Morillo).

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José Ignacio Delgado Poullet, ‘Nani’ proyecta en el Teatro de Puerto Sherry, el 29 de julio a las 20:30 el documental 'Costas del Sur', con degustación incluida. Primero se hará una presentación del documental con imágenes de las factorías de salazón de El Puerto que datan de los siglos IV y V a.c. Posteriormente se proyectará el documental con entrega previa de un díptico con los romances que se pueden escuchar en el documental. Para finalizar, habrá degustación de mojama con aceite de oliva y almendras molidas, que rememora las épocas que se han vivido en el documental. Colabora el Club de Pesca Portuense.

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José Manuel Ibañez, el creador de las Tejas, con una de sus populares latas de tejas en la tienda que tienen en la calle Misericordia de El Puerto. (Foto: Lola Monforte).

El olor, suave a coco, es lo primero que llama la atención del nuevo producto de la familia Ibañez de El Puerto, los fabricantes de las famosas tejas de la localidad. Luego en la boca crujen como sus hermanas de almendra y ya, lo dificil es parar para no comerse de una sentada el paquete completo.

Este es el tercer producto que sacan el obrador de dulces. A las tejas de almendras,   las primeras que se pusieron a la venta en 1995 se unieron más tarde las de chocolate, que se dejan de hacer en Verano por el calor, y ahora salen estas en las que las almendras se sustituyen por coco rallado, mantiendose el huevo, la harina y la mantequilla como demás ingredientes.

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La firma portuense de la familia Ibáñez lanza estas nuevas galletas crujientes: las tejas de coco. (Foto: Lola Monforte).

Las Tejas comenzaron a elaborarse en 1995. José Manuel Ibañez, el fundador de este negocio familiar, leía un libro antiguo sobre pastelería francesa y vio unas galletas de almendra. Como su pasión es la pastelería se puso a trabajar en ellas en la panadería Gómez de Requena que entonces tenía la familia, antes de dedicarse, por entero, como hacen ahora a las tejas. El resultado fue inmediato y a los pocos día ya la producción tuvo que dispararse. Ahora, quince años después, las tejas son un producto ya típico de El Puerto de Santa María y su presentación en latas de estilo antiguo se han consolidado como un regalo típico de la localidad. (Texto: Pepe Monforte)

Más información en anterior nótula 053 en Gente del Puerto.

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La Puntilla a finales de 1960. Vista aérea.

Todos los años cuando comienza la temporada,  me voy a La Puntilla a darme un paseo y no es lo que era. Solo queda Luis el del Castillo de la Pólvora.
Ya no están los Montes, como decíamos nosotros a las Dunas.
Ya no están las casetas, donde vivíamos y convivíamos.
Ya no están las mareas de de Santiago, que inundan la parte de atrás de las casetas y a las que estaban situadas al principio de la playa, se las llevara flotando.
Ya no esta el canal, ahora hay desguaces de barcos viejos, ya no tenemos ilusión en cruzar el canal, pues descubrimos Valdelagrana antes que nadie y allí la dejamos, porque no nos hacia falta para nada.
Ya no se hacen las excursiones a Fuenterrabía, Puerto Sherry se nos ha metido por medio.
Ya no hay palos en forma de y griega invertida con la cuerda y salvavidas para cuando la marean subiera nos agarráramos a la cuerda para que el mar no nos llevara para adentro.

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El Castillito o Castillo de la Pólvora.

Ya no hay olas, porque el espigón lo impide y además no nos deja ver Cádiz.
Ya no hay carreras de barcas o botes desde el Náutico hasta las escolleras. Tampoco hay balandros.
Ya no hay travesía a nado desde la playa hasta Cádiz.
Ya no hay juegos como alrededor de un fangal, «San Pedro como era calvo le picaban los mosquitos y su padre le decía…», o el puntillón.

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Una familia en La Puntilla: los Poquet Grimaldi.

Ya no hay figuritas en la arena como las que hacía el amigo Macario
Ya no hay bombas chinescas.
Ya no hay guardias civiles que al atardecer aparecían por la orilla de la playa con sus capotes y fusiles, me imagino que para vigilar la costa desde los castillitos a la espera de un galeón de Reverte.
Ya no hay campamento de Batalla del Salado donde a golpes de dianas y ‘caras al sol’, los flechas desfilaban y de camino veían el mar.
Ya no están los baños calientes.
Ya no esta la caseta de Educación y Descanso, donde nos acercábamos, por que decían que allí había pecado.
Ya no están los guardias que vigilaban la playa y obligaban a las mujeres a ponerse el bañador con faldas y a los hombre con camisetas.
Ya no esta ‘el Gato’ vendiendo patatas y roscos..

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La Puntilla en la actualidad. Vista aérea. (Foto: Jorge Roa).

Ya no están tantas cosas que nos dejamos allí y que los años nos las han ido quitando, pero que aun perdura en nuestra mente y que poco a poco iremos desgranando en sucesivas entregas con personajes de aquel tiempo.
Cualquier tiempo pasado fue mejor con bañadores hechos por nuestras madres que imitaban a los meybas. (Texto: José Luis Calle).
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(*) No se sabe a ciencia cierta si, por el contrario, es un porteño en Sevilla.

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Juan Benitez Verano con la sartén que utilizan para hacer sus tortillas desde hace más de 40 años.

El tortillón más veterano de la Bahía también tiene orígenes gallegos es del Bar Apolo de El Puerto de Santa María. Allí la hacen a diario los hermanos Roberto y Juan Diego Benitez. El establecimiento, situado en pleno centro de la ciudad, es toda una institución y existe desde 1826. Fue cafetería, casa de comidas, anexo de un freidor y bar “de vasos” hasta que a finales de los 70 se hizo cargo de él Juan Benitez Verano, el padre de Roberto y Juan Diego.

Juan, que todavía ayuda a sus hijos en el bar de la familia, aprendió a hacer la tortilla en otro bar que había frente al Apolo, La Mina, un establecimiento que regentaba, desde la mitad de los años 50, un gallego, Ramiro Gómez Bernárdez. El y su mujer son los que empezaron a hacer el tortillón cuando se hicieron cargo del establecimiento. Juan, que trabajó para ellos, aprendió a hacerla y cuando Ramiro decidió volverse a su Galicia natal decidió arrendarle el Apolo a él, agradecido por lo bien que lo había hecho durante los años que estuvo en La Mina.

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Juan Diego y Roberto Benitez junto a su padre con el tortillón del Apolo. Aunque su invención es anterior en el Bar Apolo se sirve desde mediados de los años 70, cuando Juan Benitez Verano se incorpora al local.

Desde entonces el tortillón es la tapa estrella del Apolo. Roberto, 38 años y Juan Diego, 36, no sólo siguen utilizando la misma fórmula que su padre para hacer el tortillón sino que emplean hasta la misma sartén, que ya Juan se trajo de La Mina cuando cerró. Juan explica que “si no la utilizamos no sale igual y cuidamos la sartén como una joya”. La suelen untar de aceite para que no estropee y que no se pegue que es la clave de las tortillas. La de los Benitez no sólo lleva patatas y huevos la añaden un poquito de chorizo, pimientos morrones, cebolla y unos guisantes. Es lo que se entiende por una tortilla mixta.Los hermanos Benitez cuidan su tortilla en todo momento mientras que la hacen.

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Espejo del Bar Apolo, elaborado con motivo del 25 Aniversario de su llegada al establecimiento de Juan Benítez Verano.

FÓRMULA MAGISTRAL.
Primero fríen las patatas a fuego lento y cuando están ya tiernas, retiran el aceite y agregan el resto de los ingredientes excepto el huevo. A partir de ese momento comienzan a “machacar” con una espátula de madera. Fuego lento y a echar el huevo por encima, que van mezclando poco a poco con el resto de los ingredientes hasta que se cuaja. Entonces, ayudándose con un plato le dan la vuelta a la pieza para la que emplean un total de 12 huevos.

reloj_XIILA HORA DEL ÁNGELUS.
A las doce del mediodía sale la tortilla. Los clientes del bar ya lo saben y muchos acuden sobre esa hora para comérsela calentita. Luego prefieren servirla fría “aunque si alguien pide que se le caliente la hacemos”. Normalmente hacen una al día y es muy habitual que tengan también encargos de tortillas enteras para llevar, a 10 euros. (Texto y foto: Pepe Monforte).

Más información: Nótula 041 en Gente del Puerto.

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La Virgen del Carmen, en el falucho 'Bellita', el día de la Asunción, hace 80 años.

Hace 80 años que la imagen titular de la hermandad del Carmen, la que se venera en las Concepcionistas, procesionó por la ribera del Guadalete. El 16 de julio de 1930 lo había hecho por las calles de la ciudad, procesión iniciada en El Puerto en el en el verano de 1896. Pero en la Festividad de la Asunción de dicho año, el 15 de agosto, presidió una inédita (hasta entonces) procesión marinera, que se ha convertido en tradición local a partir de los años 50 y que se celebra de forma paralela a la llamada “procesión terrestre”.

ruiz_golluri_puertosantamaria2La iniciativa del cortejo marítimo partió del Ayuntamiento encabezado por el Alcalde Eduardo Ruiz-Golluri, (en la imagen de la izquierda) quien promovió los festejos durante su mandato. Fue un emprendedor alcalde que truncó su inquieta trayectoria con la llegada de la Segunda República. Entre otros eventos ideó la denominada Fiesta del Vino en el Parque de la Victoria, una de las precursoras de nuestra actual Feria de Primavera. El turismo estival, demasiado elitista entonces, se convertía en uno de los mimos del gobierno local más por prestigio que como una fuente de ingresos de primer orden. Aunque algunos empresarios y políticos visionarios comenzaron a sospechar de las posibilidades del sector.

Como las arcas municipales no podrían acometer demasiados dispendios  lúdicos, a través de una cuestación popular se sufragaron los gastos de la llamada Fiesta del Mar, para la que se recaudó entre empresas y particulares 3.557 pesetas (unos 5.000 euros al valor actual). En la tarde del 14 de agosto, en medio de gran expectación, fondearon en el muelle pesquero los Torpederos 16 y 19 de la Armada, como visita excepcional, abriéndose con la bienvenida esta festividad marinera. Por la noche se ofreció en el Consistorio de la Plaza Peral una cena de gala, organizada por el recién nacido entonces Club Náutico. El baile estuvo a cargo de la orquestina del Casino.

La procesión marinera se inició a la calurosa hora de las cinco de la tarde del festivo 15, con el traslado de la imagen desde la Prioral hasta el muelle de San Ignacio. El paso iba portado por los marinos de los torpederos y a las siete y media la Virgen fue colocada en un falucho rotulado como Bellita, adornado como una góndola veneciana. La procesión partió a las ocho, con la escolta del remolcador Nefiche y el vapor Virgen de las Nieves. Los barcos tomaron en principio hacia la sede del Náutico, entonces junto al puente San Alejandro, adornado su perfil con luces de colores, al igual que el desaparecido transbordador de sal, para después recorres la ría hasta La Puntilla. La Virgen fue llevada en su paso hasta la Prioral y al término de la ceremonia se celebró en los baños Termales otra cena de gala y baile, organizados en esta ocasión por otra de las corporaciones señeras de la ciudad, la Academia de Bella Artes. (Texto: Francisco Andrés Gallardo).

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Juan Carlos Gutiérrez Colosía , segundo de cinco hermanos fruto del matrimonio formado por José María Gutiérrez Sánchez de Cos y María Loreto Colosía Molleda, nació en la calle Federico Rubio , entre Conde de Osborne y Cañas, en el año de 1945. Le precedía en el nacimiento, su hermano José María y le seguían tras el propio Juan Carlos, Alfonso (+), Jorge y Elisa María. Su abuelo fue José Gutiérrez Dosal, fundador de la firma en el siglo XIX, que compró a Claudio López Brú, segundo Marqués de Comillas, a principios del siglo XX. Está casado desde 1986 con la mallorquina Carmen Pou Riutort y tienen dos hijas: Carmen y Carlota.

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Eriqueta de las Bodegas de las Viñas 'Pollero Alto', etiquetadas como 'antes Marqués de Comillas' y 'sucesores de Marqués de Comillas'. En una aparece la ciudad de El Puerto y en la otra la denominación del marco: Jerez. En ambas se destaca el año de su fundación: 1837.

josegutierrrezdosal_puertosantamariaSu infancia transcurre en la calle Pozuelo, jugando en unas calles aún no tan transitadas. Estudió en el Colegio de las Carmelitas, --se acuerda de la Hermana Natividad--, en la calle Luna, con la señorita Paca y con 9 años ingresó en el Colegio de la Pescadería, con Miguel Cea Quiroga como director y los profesores Ciro Morata y Antonio de la Torre, entre otros. Luego estaría interno varios años en el Colegio de Nuestra Señora de los Reyes, en Bonzanza (Sanlúcar), dirigido por los hermanos Maristas. Rebelde, decide escaparse del colegio con 14 años, en desacuerdo con los métodos disciplinarios del centro, al terminar el 4º de bachillerato, con lo que se inscribe una nota negra en el libro escolar, lo que le impide acceder a otro centro. Ahí terminan sus estudios reglados --que no su ansia de formarse y conocer, algo que hace de forma autodidacta-- y empieza a trabajar en el que ha sido y es su mundo: la bodega. (En la imagen, José Gutiérrez Dosal).

jm_gutierrezsanchezdecos_puertosantamariaEstamos en 1960.  Así, empieza de obrero en la bodega, donde aprendió e hizo de todo. Su maestro: su padre. Allí empujaba botas, trasegaba el vino a jarra, lo rociaba, venenciaba, arrumbaba a mano... En 1966 muere su padre y con 20 años se ve con la responsabilidad de sacar adelante el negocio vinatero. (En la imagen, José Gutiérrez Sánchez de Cos).

Una empresa nada fácil, en un mercado en crisis permanente, que ha vivido todo tipo de vicisitudes. Eran almacenista de vinos y, cuando dejan de comprarle las grandes bodegas, (Williams & Humbert, Osborne y González Byass), alla por la década de los noventa del siglo pasado, las alternativas estaban claras: había que cerrar o salir al mercado.

amontillado_marquesdecomillasY con ese empeño, esa nueva experiencia. Salir a la exportación. Instalan un sistema de embotellado, con nuevas tecnologías lo que supuso grandes inversiones en un momento en el que el mercado de nuestros vinos estaba en recesión. (En la etiqueta  que aparece a la izquierda, Amontillado Marqués de Comillas, fundado en 1837. Al segundo marqués compró Gutiérrez Dosal la bodega de la actual firma Gutiérrez Colosía).

finotoneles_puertosantamariaJuan Carlos empieza a viajar. Para su sorpresa, cuando en el marco de Jerez muchos pensaban que el vino se vendía solo, había que hacer grandes esfuerzos para colocarlo en un mercado cada vez más competitivo y difícil. En Holanda recibe al principio el rechazo de los importadores. En Alemania, dadas las políticas efectuados por algunos exportadores que habían dejado en muy mal lugar los vinos del marco, desconfiaban. (En la etiqueta ide la izquierda, Fino Toneles, de su abuelo, José Gutiérrez Dosal).

colosia-pxPero Juan Carlos no se desanima, creía en lo que hacía y en la bondad de sus productos y vuelve a la Feria de Dusseldorf, a los 'show rooms' de Holanda... a fuerza de voluntad no había quien le ganase. Años más tarde, en Vinoble (Jerez) tendría que luchar contra competidores de la zona, que no le admiten, pero sus productos se acaban posicionando en los mercados de exportación. (A la izquierda, botella de Pedro Ximénez de Gutiérrez Colosía).

En 1995 la Guía Peñín considera los vinos de Gutiérrez Colosía entre los mejores de España, e igualmente son recomendados por la Guía Gourmet.

logo1-guia-peninEn 1998 unos exportadores ingleses prueban sus vinos en las bodegas y empiezan a venirle los primeros contratos para el extranjero. Se diseñan nuevas etiquetas de vinos e incluso cambia el tipo de botella. Los productos embotellados por Gutiérrez Colosía, además del vino en rama y el vinagre a granel, tienen una estrecha relación, por su nomenclatura, con El Puerto:

sangre-y-trabajadero-olorosoLOS VINOS
Fino Campo de Guía. Recordatorio de la zona de ensanche bodeguero del mismo nombre.
Oloroso Sangre y Trabajadero. En 1982 compró a la desaparecida firma de Cuvillo 300 vasijas con continente y contendio de dicho preciado caldo, usado tradicionalmente en los Astileros de Puerto Real de Navantia, para la botadura de los buques salidos de dicha factoría.
Cream Mari Pepa. De una solera de la desaparecida bodega de Merello Gómez, que sale al mundo a través de ferias que se celebran fuera de España.

A partir de 1999 sus productos ya se pueden encontrar en Alemania, Bélgica, Inglaterra. Además en Suiza, Austria, Italia, Holanda, Irlanda, EE.UU., Japón, Brasil, Canadá,... No cabe duda que sus vinos son conocidos más fuera de El Puerto que dentro de nuestro territorio, paseando el nombre de nuestra Ciudad por el universo mundo.

En el 2000, el Amontilado Colosía obtiene el Tercer Gran Premio otorgado por los Paradores de Turismo de España, dependientes del Ministerio de Turismo, Transporte y Comunciaciones.

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Sala de Catas y muestras a principio del siglo XX.

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Sala de Catas en la actualidad.

brandy_elcano_2_puertosantamariaEL BRANDY EL CANO

En 2004 Juan Carlos se decide a embotellar una pequeña solera de brandy  procedente del primer tercio del siglo XX, cuando su abuelo, José Gutiérrez Dosal, guardó parte de las existencias tras la Guerra Civil que destruyó muchas de las activos de la firrma. Así bautiza este brandy como ' Juan Sebastián El Cano', calificado por el Consejo Regulador como Solera Gran Reserva, la máxima categoría dentro de esta bebida espirituosa, como homenaje al buque escuela español estrechamente ligado a la Bahía de Cádiz. En las bodegas del buque viajan, durante los periodos de instrucción botellas de dicho brandy para atender los compromisos durante sus escalas. (En la imagen de la izquierda, cachón de botas, firmadas por los Comandantes que ha tenido el 'Juan Sebastián Elcano')

brandy-elcanoEs un producto del que sólo se embotellan 1500 botellas al año con el objeto de que siga manteniendo la calidad que le dan las soleras de cerca de un siglo.

En 2007 la Revista Sommelier, de Alemania califica el fino y manzanilla de Gutiérrez Colosía como número 1 para maridajes.

En 2008 el Palo Cortado Colosía, recibe una nueva distinción, obtieniendo una puntuación de 95 sobre 100 por parte de la Guía Gourmet.

Belgian-Chocolate-Neuhaus.1En 2009 la Copa Jerez, campeonato instituido por el Consejo Regulador del Jerez, la gana un chef holandés con vinos de Gutiérrez Colosía.

En 2010 Neuhaus, numero uno en pralinés de lujo desde 1991 en Bélgica, elaborados  siempre de forma artesanal, ha elegido como complemento a sus productos al Oloroso de Gutierrez Colosia, dentro de una serie llamada The "Sommelier" collection en la que el Sommelier Maxim de Muynck, elegido sommelier del año 2009 por la prestigiosa Gault Millau, propone una combinación entre el Oloroso de Gutiérrez Colosía y bombones de la colección de Neuhaus.

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La bodega, lindando con el río Guadalete, cuando pertenecía a la firma de Sancho Hermanos.

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La bodega y el Palacio de Cumbrehermosa, al fondo, a la derecha, a la izquierda la Fábrica de Gas Lebón.

LA BODEGA CATEDRAL
Desde 1837, se encuentran en la desembocadura, del río Guadalete las bodegas de la firma de Gutiérrez Colosía, que fueron adquila única existente junto al río: los vientos secos de Levante y húmedos de Poniente provenientes del Atlántico regulan la humedad ambiental manteniendo las condiciones óptimas para los vinos, aportando la temperatura perfecta para la crianza biológica de los vinos finos bajo el velo “en flor”, que son levaduras o microorganismos que se reproducen en la superficie del vino y que le dan ese sabor tan característico a nuestros finos.

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La Bodega, rotulada entonces como 'De la Viña del Pollero Alto', en la calle Aurora.

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La Bodega, en los años setenta. Apreciamos construcciones de los pisos militares, a su espalda.

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La Bodega en la actualidad. A la derecha, la Piscina Municipal cubierta.

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Vista aéra de la bodega, antes de la urbanizacion de sus alrrededores. El Vapor, al fondo.

La primera 'nave catedral', que es como se conoce a este tipo de bodegas tan grandes y ampulosas, fue construida en 1837 y se conserva prácticamente igual que entonces. Pasó por varios propietarios (Marqués de Comillas, Sancho, Domecq, ...) hasta que a principios del siglo xx la mitad de aquella bodega conocida como del 'Pollero Alto' la compró el abuelo de Juan Carlos.

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Derrumbe del Palacio del Marqués de Cumbrehermosa. Daba a las calles Aurora, Valdés y Bajamar. En la imagen, por la calle Aurora, a continuación podemos ver las actuales bodegas de Colosía. Sobre este solar se construirían después unas modernas bodegas que hoy continúan en pié, pero sin uso vinatero.

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Las bodegas que se construyeron en el lugar donde estaba Cumbrehermosa, vistas desde la Avda. de la Bajamar, esquina con Valdés.

En 1969, la familia Gutiérrez-Colosía adquiere las ruinas del Palacio del Marqués de Cumbrehermosa. Juan Carlos recuerda como vió derrumbarse una parte de aquelo edificio y su posterior demolición por cuestiones de seguridad. Eran otros tiempos... En su lugar hicieron construir dos cascos bodegueros más, a principio de la década de los sesenta del siglo pasado que, en la actualidad, están fuera de producción.

colosia_e_hijas_puertosantamariaJuan Carlos Gutiérrez Colosía, amante de El Puerto, sus cosas y su historia; enamorado de la hoy y siempre difícil profesión de bodeguero, ilusionado por posicionar sus productos en el mundo (en estos días salen para el estado de Virginia (EE.UU.) unas botas de las bodegas Colosía),  emprendedor, sigue buscando mercados, ofreciendo catas en origen y destino. En breve estarán en Barcelona; en agosto en Dinamarca, haciendo una degustación con el importador a almacenistas, restauradores y sommeliers; en octubre en Bélgica, y en invierno continuarán asistiendo a ferias y catas abriendo y consolidando mercados internacionales, ayudado por la nueva generación, los Gutiérrez Pou (Carmen y Carlota, en la imagen de la izquierda) y por su incansable esposa y compañera, Carmen Pou Riutort.

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De izquierda a derecha, fila superior: Mery Nuchera, Celia Insúa, Lalo Muñoz, Ana María Insúa. Elisa Muñoz Manzanera. Fila inferior: José Luis, Aldo --italiano con familia en El Puerto--, José Luis Calle, periodista de ABC con casa, todavía, en El Puerto, Juanele y Jose Miguel Merchante. (Foto Aguilar. Colección: Celia Insúa Lavín).

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Las fotografías  --dos tiempos-- están tomadas durante el verano de 1960, en las rocas que estaban entre la Playa de La Puntilla y la denominada ‘torta’ que con marea alta casi cubría el agua. Los integrantes de las instantáneas formaban una pandilla, en la que faltan miembros del género masculino, pero chicas eran las cinco que aparecen en las imágenes. Las fotos están tomadas por un fotógrafo de Madrid, Aguilar, que venía todos los veranos a El Puerto y era fotógrafo ‘oficioso’ de estas reuniones, los Gutiérrez Colosía, los Muñoz Manzanera, y algunas familias mas. A riesgo de ser tildados como cronistas cardíacos del momento, podemos afirmar que, aunque no salió ninguna relación de pareja definitiva, en aquella época existía ‘una especie de conocimiento de quien gustaba a quien’.

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En sus comienzos, en 1971 la cocina del Bar ‘La Herrería’ --conocido también como ‘La Draga’.. estaba regentada por Isabel Sánchez Vázquez, cocinera durante muchos años en el internado del Instituto Laboral, (nótula 056 en GdP), hoy Santo Domingo.

franciscogomezmateos_puertosantamariaA su jubilación pasó a manos de su yerno, Francisco Gómez Mateos, auxiliado por su mujer, Isabel Real Sánchez y la hermana de ésta, Francisca, hermana de Pepe ‘el de la Draga’. Al fallecer Francisco, el establecimiento pasa a ser regentado --no solo la cocina-- directamente por su viuda, Isabel Real, quien continúa gestionándolo en la actualidad. (A la izquierda, el desaparecido Francisco Gómez Mateos).

Pero remontémonos cuarenta años atrás. Al principio de la década de los sesenta del siglo pasado, José García Girón --Pepe, ‘el de la Draga’-- trabajaba para José Luis González Obregón, antiguo capataz de las bodegas Jiménez Varela y entonces con firma vinatera propia, que además poseía varios establecimientos de hostelería, en la calle Ganado (Bar La X), en la Plaza de Bizcocheros (Bar ‘La Draga’) y en la Plaza de la Herrería, entre otros, donde hoy está situado el edificio principal de Romerijo, dando a las calles Jesús de los Milagros y a la propia plaza; aquella tasca se llamaba también como la de Bizcocheros, Bar ‘La Draga’.

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El desaparecido edificio donde hoy se encuentra Romerijo, y donde en las dos puertas de la derecha se encontraba el antiguo Bar 'La Draga'. Enfrente, cruzando la calle Jesús de los Milagros, el actual Bar 'La Herrería, 'El Antiguo Dragón'.

Se llamó el local así en 1929, por los dragados del río Guadalete; a finales de los años treinta y comienzo de los cuarenta perteneció a los hermanos José María y Manuel Riqué Mora. Con anterioridad, en el entorno de las guerras con Filipinas y Cuba (nótula num. 696 en GdP), en 1896, era un bodegón perteneciente a José García Loy. Hoy la marca de vino fino que embotella Bodegas Obregón llevan ese mismo nombre: Fino ‘La Draga’.

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Pepe García Girón, Pepe 'el de la Draga'.

Durante varias décadas Pepe ‘el de la Draga’ fue testigo en primera fila, junto a Paco Rodríguez ‘Ceballos’ (nótula 498 en GdP) y Manolo ‘el de el Betis’ (nótula 425 en GdP), del trasiego de trabajadores en la Ribera, punto de encuentro de jornaleros y del pueblo llano, junto a la zona de la Estación y el Muelle del Vapor, antes de ser tomado por el fenómeno de masas del turismo del que, mayoritariamente, vive la población en la actualidad. La Draga cerraría sus puertas a finales de la década de 1960.

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El Bar La Herrería, en una imagen actual, donde es frecuente ver desayunando a trabajadores del entorno de toda clase y condición.

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Joaquín Muñoz-Seca Manzanerea y el desaparecido Paco del Castillo Tellería, clientes del Bar.

Tras el cierre de ‘La Draga’, Pepe inaugurará, donde en la actualidad  se encuentra el Bar la Herrería en la plaza del mismo nombre (nótula 543 en GdP) el Bar ‘La Herradura’, en los prolegómenos de la transición española, allá por 1971. Como afirma Enrique Pérez Fernández: «Treinta años atrás, al principio de la década de los cuarenta del siglo pasado ya estaba en dicho espacio un almacén o tienda de ultramarinos propiedad de los hermanos José y Serafín Vieytes junto el bar ‘El Antiguo Dragón’, propiedad de José López Herrera.

2camareros_ladraga_puertoasantamaria Con anterioridad en 1779, en la plaza existían dos tiendas de montañeses, propias de Francisco Ruiz de Oreña y Juan de la Torre, y en 1804, dos tabernas --acaso en los mismos locales-- de Pedro Gómez Quijano, en donde también se freía pescado».

Durante mas de 20 años Pepe será la locomotora de ‘La Herradura’, por lo que al estar al frente del negocio, éste recibiría el nombre del antiguo donde prestó sus servicios: ‘La Draga’. En la década de los ochenta del siglo pasado ‘La Herradura experimenta una profunda remodelación, fruto de la madurez empresarial de su propietario y de la buena marcha del negocio al albur del boom turístico local, consolidando ya su nuevo nombre como Bar ‘La Herrería’, aunque los porteños, mayoritariamente le sigan llamando ‘La Draga’.

franciscogarciareal_puertosantamariaEn la actualidad dicho establecimiento, al que es asidua en sus estancias en El Puerto la eurovisiva Merche Macaria (nótula 047 en GdP), está registrado también como ‘La Draga’, como homenaje al que fuera el abanderado con sus vinos de este establecimiento: José Luis González Obregón (nótula 060 en GdP). (En la imagen de la izquierda, Francisco Gómez Real,  hijo de Isabel Real, encargado del establecimiento).

LA COCINA DE LA DRAGA.
Buena materia prima y cocina casera son claramente el éxito de este establecimiento. En sus comienzos la capacidad de ‘La Herrería’ era bastante reducida y conforme ha ido experimentado mejoras y reformas, ésta ha ido aumentado, sin menoscabo de su idea fundacional: calidad y comer como en casa.

Y como comer fuera de casa no siempre es una elección sino una obligación y a veces un engorro, en La Herrería decidieron crear el ‘Plato Casero del Día’, donde conjugan la frescura de la cocina de mercado: rape al pan frito, cazón en amarillo, pescado a la roteña, calamares rellenos, chícharos con alcauciles (guisantes con alcachofas para el que sea de fuera…), con la madurez de la cocina tradicional: garbanzos con acelgas, berza, menudo (callos con garbanzos, para el foráneo), lentejas, habichuelas (judías blancas o fabes, según la procedencia del comensal),…

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EL EQUIPO DE FÚTBO SALA.
El equipo de la Herrería F.S. es una selección nacida entre desayunos. Un grupo humano formado por estudiantes universitarios que aliviaban sus mañanas de estudio entre desayunos y tertulias futbolísticas. Universitarios que quisieron llevar el nombre de este antiguo establecimiento ubicado en el corazón de la Ribera portuense a lo mas alto del fútbol sala local. Se han convertido en un equipo querido por la afición local en la pista municipal de ‘La Palma’, donde habitualmente  juegan sus encuentros

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ramonbayovaldes_puertosantamariaRamón J. Bayo Valdés nos dejaba en su domicilio de la calle San Francisco, en la madrugada del martes 24 de julio de 2007. Casi nonanegario desaparecía con él una parte de memoria de los vinos de El Puerto. Tras el desinterés municipal por recibir gratuitamente la colección de botellas, botellines, etiquetas y otros objetos relacionados con el vino de nuestra tierra, la familia donaba su legado, apenas dos años después, a un particular gaditano que lo tiene expuesto la capital, mientras otra parte de su colección es actualmente subastada en internet.  (Foto: Fito Carreto).

Ramón Bayo Baldés fue responsable,  desde 1940 hasta su jubilación, de los archivos de Bodegas Osborne. Empezó a coleccionar botellines de vinos y licores españoles a partir de 1947, una colección que no tenía parangón en el mundo entero. Además estaban representados con sus vinos o destilados, casi todos los paises del mundo, en aquella colección privada.

finoducal_curroromero_puertosantamariaAdemás inició una colección de autógrafos de toreros, con la particularidad de estar realizados sobre etiquetas de un desaparecido vino de Osborne: Fino Ducal. Cerca de 5000 etiquetas de Ducal componían esta colección de autógrafos, con las firmas de la mayoría de toreros, novilleros y rejoneadores contemporáneos de Ramón, mucho de ellos ya desaparecidos. (En la imagen de la izquierda, etiqueta firmada por Curro Romero).

Además Bayo complementó la colección incorporando a su colección de etiquetas autografiadas, a todo tipo de personalidades y autoridades en cualquier materia, del mundo entero, que respondían a su demanda. Príncipes, reyes, Jefes de Estado y Gobierno, ministros y embajadores, cardenales y obispo (Rafael Bellido, primer Obispo de Jerez se negó siempre a plasmarle a Ramón su firma en una etiqueta de fino), Premios Nobel, astronautas, escritores, músicos, artistas de cine, pintores, campeones olímpicos, reinas de belleza, futbolistas, hasta un secuestrado por ETA, el industrial José Luis Arrasate, recién liberado tras 36 días de secuestro en 1976, estuvo en su museo donde plasmó su firma en una etiqueta de Fino Ducal. Resultaba curioso como recibía cartas desde el extranjero son más señas que «Ramón Bayo. España». Ya era conocido en Correos...

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Ramón Bayo, en su casa, en una instantánea tomada en 1972. (Foto: Osborne).

Personajes célebres como el General Perón, el primer médico que hizo una operación de corazón Dr. Barnard, el canciller Erhard, Maurice Chevalier, los astronautas Borman, Lowel, Aldrin y Collins, Arthur Rubisntein, Urho Kekkonen, Eddy Merckx, Paul Samuelson, están entre la colección. Y los toreros Rafael Ortega, Antonio Bienvenida, Curro Romero, El Litri, El Cordobés padre, Marcial Lalanda, Domingo Ortega, Luis Miguel Dominguín, Pepe Luis Vázquez, Diego Puerta, Pierre Pouly, José Luis Galloso, Antonio Ordóñez, Paco Camino, Manolo Vázquez, Rodolfo Gaona, …

ramonbayo_osborne_puertosantamariaLa tradición taurina porteña hizo que Ramón poseyera en su museo de la calle San Francisco, en su casa que siempre tenía abierta a todos los que se acercaban a saludarlo, o visitantes VIP procedentes de Osborne, una colección de recuerdos, carteles, trofeos, banderillas, rejones, muletas, entradas y otros objetos relacionados con la fiesta, muchos de ellos pertenecientes a célebres toreros. (En la imagen de la izquierda, Ramón Bayo posa ante una bota firmada por él, con la leyenda de 'Museo Ramón J. Bayo').

Una colección sobre la Guerra Civil y otra de objetos etnográficos, así como material diverso (recuerdo que, a los pocos días de la explosión frente a las costas de Bretaña del petrolero ‘Amoco Cádiz’ tenía en su poder las cartas de navegación del buque) completaban la colección en una casa atestada, donde familia y colecciones, convivieron hasta la desaparición del admirado portuense.

Ramón Bayo estuvo casado con Maruja de Miguel, con quien tuvo seis hijos. Fue hermano fundador y hermano mayor honorario de la Hermandad del Cristo de la Flagelación, hermandad radicada en la Parroquia de San Joaquín, en la que pasó por todos los cargos de su junta de gobierno: hermano mayor, mayordomo, secretario, tesorero y vocal. El año 2000 se le hizo entrega de la insignia de oro de la Hermandad y en el 2003 del nombramiento de Hermano Mayor de Honor. En multitud de ocasiones colaboró con instituciones y personas, tanto municipales como de cualquier índole. Ramón era una buena persona.

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"Un curioso museo en el que tienen cabida toda clase de objetos relacionados con El Puerto. Cada rincón es un juego de luces y sombras proyectadas al azar por las estructuras arquitectónicas, regias y nobles, que se convierten en una experiencia intimista y llena de color". Revista Joy Sherry. Año 1988. (Foto: Carlos Paz).

cognac_hijosdeybarra_museobayoEL MUSEO SE FUE DE EL PUERTO.
En el Pleno del 12 septiembre de 2003, quedaba sobre la mesa la propuesta del grupo municipal del Partido Popular, entonces en la oposición, interesando se creara el Museo Ramón Bayo en la que se instaba al Area de Cultura a la catalogación y valoración de sus colecciones. Sin éxito.

Más adelante, en el programa electoral para las elecciones de 2007 el PP llevaba en su programa electoral la ubicación de los fondos de la colección de Ramón Bayo en alguno de los bodegones de la plaza de Toros, mientras que el Partido Andalucista, también con responsabilidad de gobierno en la actualidad, proponía directamente la creación de un museo Ramón Bayo.

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El 29 de noviembre de 2003, Ramón Bayo era homenajeado en las Bodegas Colosía por la Tertulia Sangre y Trabajadero. Durante el homenaje, Bayo dejó estampada su firma en una bota de vino. El coleccionista, en la imagen flanqueado a su derecha por Javier Tosar y a su derecha por Juan Carlos Gutiérrez Colosía.

La familia no podía atender adecuadamente el legado de Ramón y su hijo Juan Miguel Bayo de Miguel, al poco de fallecer su padre le escribía a la primera autoridad local, trasladándole "mi mayor disposición para convenir,  junto con mi familia, con ese Ayuntamiento si lo cree oportuno en el camino de conseguir que este legado quede para y en la ciudad de El Puerto". No tuvo eco aquella misiva y ninguno de los grupos políticos, durante sus responsabilidades de gobierno prestó atención a las colecciones de Bayo --al mas puro estilo del desinterés porteño-- por lo que fueron donadas en enero de 2008 --desinteresadamente-- por la familia a un  particular gaditano que las tiene expuestas en una exposición permanente.

vinosytoros_cadizMUSEO TAURINO Y DEL VINO.
A principios de febrero de 2009, se inauguraba a iniciativa de Guillermo Pascual, el Museo Popular del Vino y el Toro, dedicado a los coleccionistas que lo hicieron posible, el porteño Ramón Bayo Valdés y Emilio Rosales y José Mariano Gómez., donde más de 1000 botellines antiguos de vinos de la zona, así como venencias antiguas, soportes publicitarios vintage, botellas de vino dedicadas a los Reyes de España o a Franco, estampaciones publicitarias de bodegas, piedra litográfica o etiquetas de vinos, forman parte de la colección. Igualmente se pueden apreciar objetos del mundo del toro: trajes de torero, revistas, abanicos, mantones, libros del toreo, grabados, litografías, carteles de toros antiguos, y una infinidad de objetos que hacen las delicias del curioso. A la entrada del Museo, localizado en la calle Feduchi, un azulejo recuerda a los donantes de las colecciones, a quienes está dedicada esta exposición permanente (Foto de la izquierda). Cuesta la entrada cinco euros, con precios especiales para grupos, mayores y niños.

ESCRIBE PEPE MENDOZA.
«Decía Ortega que un historiador es un profeta al revés. Don Ramón Bayo Valdés, coleccionista de instantes, aficionado desde chico al recuerdo,  pasó los mejores años de su existencia inventariando enseres, recomponiendo, con paciencia y pulcritud de relojero, las esquirlas desprendidas de un pasado por el que  transitaba convencido de que nada de lo que fue digno un día debe desaparecer. A esa afán consagro el rumbo de las horas, en ese empeño trabajó con vocación de amanuense, sin importarle lo más mínimo que, también sobre su fotografía, un día el tiempo habría de ponerse amarillo.

bayo_y_caamano_puertosantamariaCuentan los que tuvieron la suerte de tratarle que, en su domicilio de la calle San Francisco, se hallaba el código genético de nuestro pasado más decente: fotos de un Puerto con las fachás  encalás, calles de chinos peluos,  etiquetas de botellas de vino que aún conservan el esplendor de una ciudad que vivía las vendimias como una epifanía. Aquella casa era un reverbero humilde que iluminaba, tenaz y orgulloso, la entrada en un porvenir por el que era imposible extraviarse. (En la imagen de la izquierda, Ramón Bayo junto al entonces eurodiputado Esteban Caamaño, en la Sala de Degustación de la Bodega de Mora).

¡Qué quietas están las cosas y qué bien se está con ellas!, escribió Juan Ramón Jiménez, como si conociera de toda la vida a nuestro paisano. Se fue Don Ramón soñando con recogerlas en un museo, aunque  ya intuía, con el pesimismo esperanzado de los sabios, que aquella promesa de ubicar sus colecciones en los bodegones de la Plaza de Toros era una argucia falaz para mercadear unos cuantos votos. "El día de mañana estas piezas se perderán para el Puerto", vaticinó poco antes de partir a explorar otros lugares.

La segunda muerte del señor Bayo, tuvo lugar, como saben, hace unos días. El legado de nuestro coleccionista más inquieto se irá, si nadie pone coto al despropósito, fuera de la ciudad, y será gestionado por manos privadas. Me debo estar quedando sordo, porque aún no he oído a la primera autoridad municipal responsabilizar al anterior equipo de gobierno, a la Junta de Andalucía y a Rodríguez Zapatero, de este desprecio intolerable.» (Diario de Cádiz. 2 de febrero de 2008).

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José Pablo García Baéz, joven periodista nacido en El Puerto hace 25 años,  pertenece a dos conocidas familias de nuestra Ciudad. Actualmente reside en Servilla. Trabaja en el nuevo diario Público y en la productora audiovisual Mediapro (la que tiene los derechos de los equipos de fútbol y está enzarzada en la guerra del fútbol). Por cierto que es un acreditado seguidor del Atlético de Madrid, a mediados de mayo ha estado en Hamburgo siguiendo a su equipo disputando la final de la UEFA Europa League, extinta copa de la UEFA. Ha colaborado con El Puerto Información y Espacio Digital Cádiz.

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Con la familia, de viaje por Tarragona.

En Andalucía, «--además del fútbol, hacemos un serie documental muy elaborada para Canal Sur, ‘Andaluzas’, dirigida por el profesor Antonio Ramos Espejo. En la misma se cuentan historias de mujeres andaluzas anónimas, actrices, cantantes, etc. Se emite el sábado a las 21.30 horas, más o menos.» Ahora trabajan en un programa, que se llama ‘Abrapalabra’, y que es una especie de Buscador de Palabras. Un docushow, (como le gustaría decir al Jefe de Televisión del Grupo Joly, Francisco Andrés Gallardo), en el que se viaja por Andalucía para descubrir palabras típicas de cada localidad, expresiones, etc. «--Creo que El Puerto, y Cádiz en general, puede aportar mucho para este programa».

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En Escocia: "Creo que ví la sombra de el monstruo del Lago Ness, Nessie".

VIAJERO IMPENITENTE.
Pertenece a la Hermandad del Nazareno desde pequeño; es aficionado taurino, monitor de natación, deportista de todos los deportes que puede y, sobre todo, viajero. Así se describe en su blog Gente Viajera: «Viajar. Ese verbo que implica acción por sí mismo, genera conocimiento, produce satisfacción, es el que se venera en este diminuto rinconcito en el infinito espacio virtual. El que suscribe, un amante de todas las conjugaciones del verbo y de la gente viajera, nació hace veinticinco años en la ciudad marinera de El Puerto de Santa María, en Cádiz (España). Periodista de profesión y vocación. Trotamundos mi ilusión. ¿Empezamos la aventura?» Escocia, Irlanda, Rusia, los Paises Bálticos: Estonia, Letonia y Lituania;  Alemania, Marruecos, …

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En audiencia, los participantes en la Ruta Quetzal 2008, con SSMM los Reyes de España.

RUTA QUETZAL.
El verano de 2008, Jose Pablo tuvo la oportunidad de participar como monitor en la Ruta Quetzal que visitó Panamá. Precisamente un portuense de adopción, como Juan de la Cosa, fue como primer piloto de la flota mayor con el sevillano Rodrigo de Bastidas en el cuarto viaje de Colón en el que se descubrió el país panameño.

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De izquierda a derecha y de arriba a abajo: José Pablo García Baez, Jesús Luna (jefe de los monitores), Juan Manuel Gea, Javi, Palma, Ane, Silvia, Miguel de la Cuadra Salcedo, Cristina, Luis, Agus, Eva, Celia, Lara, Marta y Gema, a cuatro días de partir hacia Panamá.

Según José Pablo: «Miguel de la Cuadra Salcedo no usa esa palabra, él nos llamaba mentores. Y cuento por qué. Mentor fue el fiel amigo de Ulises, que quedó encomendado de los intereses del héroe en Ítaca y de la educación de su hijo Telémaco, cuando el héroe partió para la Guerra de Troya. Fuimos, por tanto mentores, educadores, algunas veces pañuelo de lágrimas, otras, padres y madres… en fin, muchas cosas.»

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JP con dos emberás de la aldea de San Juan de Pequení (Panamá)

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