El Puerto, por los años setenta, era una ciudad bulliciosa y alegre. Los chicos mayores, se divertían en guateques, organizados en las casas de algún amigo, o las suyas propias, pero los que no tenían esa suerte, o querían escapar de las miradas, de familiares o vecinos, se iban a salas como en El Oasis.

La caseta de Feria en Crevillet 'Tierra, Mar y Vino' que se convirtió en permanente lugar de la juventud por algunos años. De izqueirda a derecha, desconocido, los concejales Manuel Pérez Pichaco (ver nótula núm. 2.249 en GdP), Enrique Pedregal Valenzuela (ver nótula núm. 841 en GdP), el Oficial Mayor del Ayuntamiento Federico Aguirre Fernández y el Jefe del Negociado de Fiestas, Antonio Romero Castro. /Foto Rafa.
Desconozco si era bonita o no, porque para las adolescentes como era mi caso, estaban totalmente prohibidas, es decir lo más cerca que estábamos de esta sala, eran esos pinares, que la rodeaban y que los domingos por la mañana aprovechábamos para dar un paseo, cosa que nos encantaba, porque para mis amigas y para mí, en campo era todo un espectáculo y de paso coger flores y dar un vistazo, como “sin querer, queriendo” y ver a los chavales jugar a la pelota. Que queréis estábamos en la edad, propicia, pero… nada, los niños que nos gustaban nunca estaban por ninguna parte. ¿Donde se metían? quien sabe. Pues bien, no sabría decir en qué fecha abrieron Tierra Mar y Vino, pero lo que sí sé, es que por fin me dejaron entrar, con mis hermanas mayores, claro está. Al principio, recuerdo los consejos de mi madre, a mis hermanas, “Niñas…no descuidarla, y si veis alguna pelea, salid de ahí pitando”.
Y es que era cierto que se forman alguna pelea que otra, pero a veces no nos dábamos ni cuenta, en el interior de la caseta. Cierto era también, que se empezaba a oler raro, y al preguntar nos decían: “eso es pachuli, pachuli”, “¿eso qué es?” Para mi estos chavales, que usaban esa colonia o lo que fuera, eran como muy modernos, para una bobalicona como yo, pero conocía a algunos y los tenía por buena gente. De alguna manera se podría decir, que nos sentíamos respaldadas. Mi hermano pertenecía a la pandilla o grupo de amigos más numeroso de El Puerto, los Placilleros, y claro, al ser tantos, si nos pasaba algo, aquella marea humana, imponía mucho y se acababa el problema.

Los Radar's en el escenario de El Picnic o El Jalisco, debajo de izquierda a derecha: José Troncoso (Pete), Miguel Utrera, Francisco Ramírez (Koky). Arriba Juan de Dios Nogués y Julio Utrera, en 1963. /Foto Colección Francisco Ramírez Tallón.
Ya conocía la caseta, por la Feria, pero la primera vez que entré la tarde noche --la noche de mi época, antes de las once y media en casa-- me sentía nerviosa y pensaba….¿me sacará alguien a bailar? y si lo hacen, ¿que hago, le digo que sí, sí el niño es mono? No hizo falta, deshojar la margarita, me invito a bailar, Carlangas, un placillero la mar de guapo, que me inspiraba confianza, y como era natural acepté .No, no fuimos nunca pareja, ni estuvimos interesados en nada más que bailar y divertirnos haciéndolo. Para él ya había por ahí, una morena muy guapa de nombre María Paz, con la que creo sigue felizmente casado. Mis tiros también iban por otro lado. Pues bien esos momentos tan gratos venían acompañados con la música de un gran grupo Los Radar's. (ver nótula núm 381 en GdP). Este grupo tenía un variado repertorio de canciones, desde los éxitos del momento versionados por ellos, hasta canciones denominadas de las de toda la vida. Así, podías oír, canciones de los grupos españoles de moda, desde Los Pekenikes, Los Mustang, Los Ángeles, etc y como no de fuera de nuestras fronteras, como :Roberto Carlos, los Panchos , Jimmy Fontana, The Platters y tantísimos otros. Pues bien cuando hemos amanecido con la noticia, del fallecimiento de uno de los componentes de este emblemático y entrañable grupo: José Troncoso ‘Pete’, que tantos gratos momentos nos hicieron sentir, quiero daros las gracias, por un día en concreto, aunque hubo muchos, sonaba la canción “Borriquito como tú” de Peret, y aunque no era una canción que me gustara, si me gustó quien me sacó a bailar y sobre todo el tacto que tuvisteis al cambiar de registro y cantar: “Hoy daría yo la vida” de Martinha. Para mi esas dos canciones, siempre estarán en mi memoria y en mi corazón. Gracias Radar´s por hacernos vivir momentos mágicos y hacernos la vida mucho más agradable con vuestra música.
Mi más sentido pésame a la familia de José Troncoso ‘Pete’, y a los componentes de este entrañable grupo, que tanto nos deleitaron con su música. /Texto: María Jesús Vela Durán.

Con esta nótula tratamos de sacar a la luz y dar a conocer a su pueblo, el legado literario de este poeta y escritor portuense, que fue una víctima más del tiempo que le tocó vivir, condenándolo al olvido. Esperamos que esta lectura, al menos sirva para rescatarlo de ese olvido histórico, a él y a su obra, de forma que pueda tener de ahora en adelante, un más que merecido rincón en las estanterías de la historia literaria portuense y gaditana.
Llegó a publicar y estrenar, que sepamos con seguridad hasta la fecha, cuatro obras más de teatro; Entre su madre y el rey…, en verso (1904), El legítimo heredero, en prosa (1929), Voz del corazón, en prosa (1929) y La recompensa, en prosa (1930). Salvo Voz del corazón, los otros cuatro libros se conservan en la Biblioteca Nacional. Además, entre 1903 y 1914, publicaba, sobre todo, pequeños artículos también en verso en la revista socialista de la época El Sudor del Obrero. Posteriormente en 1920, también colaboró con la revista de igual signo político El Obrero Portuense. La primera incursión literaria que sabemos de él, fue la letra en 1897 de una agrupación carnavalesca: Los cocineros de la época. /En la imagen de la izquierda, firma manuscrita de Antonio Sucino Lorca, al pié de la letra compuesta para la agrupación carnavalesca 'Los cocineros de la época'.
Este compromiso político, también se dejó traslucir en casi toda su obra, sobre todo en sus dos primeros libros. En Nobleza… en el corazón, sin duda su obra más popular, denuncia la miseria y precariedad del pueblo en contraste con la opulencia de las clases más pudientes y poderosas, enalteciendo el trabajo, la honradez y el amor (que será una constante en toda su obra), sobre el dinero y la cuna. Consigue hacerlo sin demasiada estridencia, casi de forma romántica, ya que el amor sorteará todas las barreras, aunque dejando en evidencia a una sociedad tan injusta como jerarquizada. El hecho de que fuera reeditada en 1924 y en 1935, veinte y treinta y un años después de su primera publicación, dice mucho de lo que caló esta obra en el pueblo, con el mérito añadido de que estaba escrita en verso (redondilla). En su segunda obra, Entre su madre y el rey…, ambientada “…en un pueblo de la región catalana.”, vaticina cuatro años antes de que ocurrieran, los sucesos de la Semana Trágica de Barcelona.
Pero, como ya hemos señalado, cuando realmente tuvo verdadero éxito este autor, fue desde principios de siglo hasta el comienzo de la Guerra Civil. Se podía leer en el Diario de Cádiz el día 28 de noviembre de 1904 la siguiente crónica: “La segunda representación del melodrama 'Nobleza… en el corazón' llevó anoche al teatro gran concurrencia. La obra de Sucino tuvo muy buena interpretación, mucho mejor que en la noche del estreno. El autor fue llamado a escena a la terminación del primer acto y al final de la obra.” En la Revista Portuense, diario católico y conservador de la época y por lo tanto poco sospechoso de vinculaciones socialistas, se publicaba el 24 de abril de 1929 lo siguiente: “Hoy jueves, despedida de la compañía con el estreno del drama en cuatro actos y en prosa, original de nuestro paisano el aplaudido autor don Antonio Sucino 'El legítimo heredero'. El estreno de esta obra ha despertado verdadero interés entre los muchos aficionados al arte escénico, lo que hace suponer que esta noche se verá el coliseo concurridísimo”. /En la imagen de la izquierda, cartel del estreno de 'Nobleza en el corazón' en el desaparecido Teatro Principal.



En la imagen de la izquierda, antigua imagen de Jesús de las Penas, de Cádiz.
En la imagen de la izquierda, Cristo de la Buena Muerte, de Conil.
En la imagen de la izquierda, Jesús Cautivo, de San Roque. 



Federico Ferrer Sahuervain fue diputado por el distrito de El Puerto de Santa María por dos veces en el marco de las elecciones de noviembre de 1864: la primera elección se declaró nula, pero volvió a resultar electo en una segunda elección de carácter parcial escrutada el 27 de marzo de 1865. /En la imagen de la izquierda, escena del Congreso de los Diputados en el siglo XIX.







Pepe Monforte Ariza colaborador gastronómico de Gente del Puerto empieza a colaborar desde hoy con un artículo de opinión semanal bajo el epígrafe 'Cateto a babor'. Los sábados tendrá una sección en la que contará novedades del mundo hostelero y gastronómico. También el fin de semana, escribirá un perfil de un personaje gaditano conocido









