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Más de dos siglos después de su llegada a El Puerto de Santa María, los descendientes de Thomas Osborne Mann, un hidalgo británico, continúan ligados a la elaboración del “sherry” que les hizo famosos y que Washington Irving introdujo en Estados Unidos. El escritor Juan Eslava Galán recorre la historia de una empresa que uno de sus logros ha sido formar parte del imaginario popular gracias a la silueta del toro de Manolo Prieto que salpica nuestra geografía.

Al viajero le llama la atención un pasaje del libro: “No basta con nacer Osborne. Hay que serlo las 24 horas del día, los 365 días del año”. Medita sobre su significado mientras contempla a lo lejos El Puerto de Santa María desde la borda del catamarán que cruza la bahía de Cádiz, bajo un sol luminoso, respirando las fragancias del yodo, las algas, el marisco...

Bajo estas aguas yace el mayor cementerio de barcos hundidos del planeta: panzudas naves fenicias, estilizados bajeles griegos, barcos romanos que sacaban de estas tierras el aceite del imperio, navíos bizantinos, árabes, galeones españoles del oro, naves piratas inglesas, mercantes holandeses... Esta tierra, que tantas cosas ha sido y que encierra las primeras ciudades de Europa, Cádiz y Tartessos, siempre fue un emporio comercial, la meta de trujamanes llegados de lejanas tierras... Los grandes apellidos de la región lo confirman: Terry, Byass, Domecq, Osborne...

El viajero ha cruzado la comarca jerezana hasta Cádiz. Ha contemplado la sucesión de colinas cubiertas de vides Palomino que conforman el triángulo mágico del Sherry, el comprendido entre Jerez mismo, El Puerto de Santa María y Sanlúcar de Barrameda. Estas tierras blancas (ricas en carbonato cálcico) absorben el agua como una esponja y crean una corteza que impide la evaporación, lo que, unido a un clima singular, regulado por la cercanía del mar, y a los vientos vinateros (el poniente atlántico húmedo y templado que moja las cepas y el levante seco del este que las seca y las cura) crean las condiciones ideales para la crianza de un vino único, el sack mencionado por Shakespeare y apreciado por connoisseurs de todo el mundo.

ENCUENTRO.
El viajero tiene una cita con Tomás Osborne Gamero-Cívico, (Sevilla 1945) presidente del consejo de administración de una prestigiosa empresa que comercia en vinos y licores desde el siglo XVIII. El viajero se trae aprendidos algunos datos sobre la familia. Los Osborne llegaron al Puerto de Santa María hace dos siglos y pico. Descienden de Thomas Osborne Mann, un joven hidalgo de Exeter, Devon, que buscaba fortuna lejos de su país devastado por la Guerra de los Siete Años y se asoció, en la capital gaditana, con dos compatriotas suyos, Sir James Duff y William Gordon. También se casó con una de las hijas del apoderado de la empresa Duff-Gordon, un aristócrata menor alemán, Juan Nicolás Böhl de Faber. Los Böhl de Faber eran afamados bibliófilos y escritores (una de las hijas fue Fernán Caballero). /en la imagen de la izquierda, Thomas Osborne y Mann.

En este círculo, Thomas trabó amistad con escritores tan relevantes como Washington Irving que visitó El Puerto y terminó allí sus Cuentos de la Alhambra. De regreso a los Estados Unidos, el escritor se convirtió en un entusiasta propagandista de los vinos de Osborne. En una carta solicitaba que le enviasen el vino añorado «el mejor Brown Sherry (...) desearía que fuese un vino del cual yo pudiera enorgullecerme. Me propongo, con un poco de este vino, conseguirles muchos pedidos de Boston».  /en la imagen de la izquierdaWashington Irving

Tomás Osborne tiene sus oficinas en un edificio antiguo remozado y rodeado de bodegas. Es un hombre alto, rubio y bien parecido que podría pasar por inglés recriado en Andalucía. «--Creen que soy inglés hasta que abro la boca y hablo», bromea con su suave acento andaluz, mientras bebe té.

–«¿Qué significa hoy el apellido Osborne?» «–Yo pensaba que era el toro, el vino, el brandy, pero hace tres años, cuando iba camino de Murcia, a la boda de un primo, paro en una gasolinera y creo reconocer a un torero famoso. Le pregunto a la chica que me atiende: “¿No es aquél César Rincón?”. Y ella responde: “No lo sé. Lo que sí le puedo decir es que los de aquel coche son Osborne”. “Bueno”, le dije, “yo también soy Osborne”. Nunca pensé que nos pudieran reconocer, aparte, naturalmente, de mi primo Bertín, al que todo el mundo conoce».

A Thomas Osborne, fallecido en 1854, lo sucedieron sus hijos. El mayor, Tomás (ya escrito a la española), se dedicó al comercio de vinos, mientras Juan Nicolás, que había heredado la afición a las letras de los Böhl maternos, escogió la carrera diplomática y marchó a Moscú con el embajador español, duque de Osuna. “Este Osuna era un derrochador que lanzaba al río las vajillas de Limoges después de cada banquete. Naturalmente se arruinó”. Juan Nicolás, ennoblecido por el papa Pío IX con el título de conde de Osborne, murió en París sin descendencia y el título pasó a su hermano. /en la imagen, Juan Nicolás Osborne Bölh de Faber, primer Conde de Osbonre.

Tomás Osborne Böhl de Faber tuvo 10 hijos, que se educaron a caballo entre Inglaterra y El Puerto de Santa María, y encabezaron esa tradición de la aristocracia anglosajona establecida en la comarca que consiste en ser más andaluces que nadie sin por ello renunciar a sus raíces británicas. Antonio, uno de los 10 hijos de Tomás, se metió a jesuita. El propio Tomás era tan aficionado a los toros que presidió la sociedad constructora de la plaza de toros, de la que Joselito diría: “El que no ha visto toros en el Puerto no sabe lo que es una tarde de toros”.

ÉXITO.
El vino de los Osborne, todavía denominado Duff-Gordon, creció en fama y aceptación, especialmente, en los ambientes más refinados de Europa. A las oficinas de El Puerto de Santa María llegaban pedidos del duque de Gloucester, de la familia real británica, de la casa real belga y de la rusa, desde San Petersburgo.

En 1860, los Osborne adquirieron la parte de la sociedad de los Duff-Gordon y cambiaron el nombre de la empresa por el suyo. La fama de los caldos no se resintió, más bien creció con la nueva denominación, de fonética más española.

«--En 1904, mi bisabuelo Tomás (el tercer Tomás de esta dinastía) y su hermano Roberto fundan en Sevilla una empresa cervecera, la Cruz del Campo, y entonces deciden que los dos en Sevilla y los dos en El Puerto no puede ser y se intercambian las acciones de Osborne y de Cruz del Campo. Mi bisabuelo siguió en El Puerto y su hermano se quedó en Sevilla. Esa rama Osborne, a la que pertenece Bertín, vendió sus acciones hace años».  /en la imagen de la izquierda, Roberto Osborne Guezala.

Los negocios de los Osborne prosperaron en el siglo XX y recibieron un gran impulso durante la Guerra Civil Española. Las guerras, según parece, estimulan el consumo de vino, en definitiva, el consumo de vida.

«--La generación de mi padre ha podido vivir de los dividendos, pero en la mía eso es ya imposible: somos 200 accionistas, todos con el apellido Osborne, regidos por un consejo de administración de 10 miembros, con destacada participación de las mujeres. Nos hemos multiplicado tanto que el reparto de los dividendos no da para vivir. Por lo tanto, los jóvenes Osborne han diversificado sus trabajos, muchos son profesionales independientes, tienen negocios propios o trabajan en bancos... Lo que nos mantiene unidos es el amor a la bodega. Aquí abajo tenemos el bar de los consejeros, que es el de la familia y los amigos, una especie de remota versión de un club inglés, que abre a las dos de la tarde y cierra cuando marcha el último cliente. Yo, el día que puedo, bajo al bar antes de regresar a casa».  «–Ustedes, la aristocracia del vino y del toro, se casan con ricos, como las dinastías reales».  «–No creo que sean bodas premeditadas. Simplemente la gente de dinero se relaciona con otra gente de su clase y los jóvenes se enamoran».

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Hace unas semanas Teresa Almendros firmaba en el Diario de Cádiz un artículo titulado: “Una joya como antesala de las salinas” en el que informaba de la rehabilitación del antiguo molino de mareas situado detrás de la estación de ferrocarril y de su próxima puesta en valor. Y hace un lustro, la historiadora y documentalista Lourdes Márquez Carmona publicada enla Revista de Historia de El Puerto número 40 un extraordinario trabajo sobre este edificio industrial con el título: “El molino mareal del caño del Guadalete”, en el que desgrana su historia, características y peculiaridades, finalizando con la mención, en 1889, de su último dueño o propietario, el industrial harinero Francisco Puente.

También. dentro de dos o tres semanas se cumplirán dos años de la publicación en este mismo espacio de una interesante biografía sobre uno de los últimos alcaldes del antiguo Régimen, Luis Portillo Ruiz, que ejercería su cargo en la década de los sesenta del pasado, aunque reciente, siglo XX. (Ver nótula núm. 966 en GdP). En mi colaboración de hoy me referiré a los ascendientes del alcalde portuense y su  conexión con el recién rehabilitado molino del caño. /En la imagen de la izquierda, el que fuera alcalde de la Ciudad, Luis Portillo Ruiz.

En lo que podemos definir como el primer polígono industrial de la ciudad, -sin considerar como tal el Campo de Guía, formado este expresamente para albergar almacenes de crianza de vinos- que podríamos situarlo en la zona aledaña a la estación de ff. cc., donde ya existía el matadero municipal, limitando con la última curva, el magnífico meandro de noventa grados que realiza el Guadalete antes de enfilar su desembocadura a la bahía, se ubicaron las fábricas de litografía sobre metal de Sanguinetti, o la primera fábrica de vidrio de Meléndez y Canavese, incluso la pirotécnica “Ntra. Sra. del Carmen”.

En esa zona, reutilizando las instalaciones de un antiguo molino de agua, que se servía de un caño o brazo del río del que aún perdura su nombre: “Caño del Molino”, unos inversores granadinos instalaron a principios del s. XX una moderna fábrica de harinas, a la que denominaron con el mismo nombre con el que se conocía el anterior molino denominado de “Jesús, María y José”, reduciendo su enunciado que quedaría como “Fábrica de Harinas San José”, realizando reformas en el edificio, habilitando parte del piso superior para viviendas, instalando en los bajos las maquinarias y cilindros que, movidas por un poderoso motor, realizaban las operaciones de moliendas, utilizando el sistema de fabricación conocido como “Austro Húngaro”. La amplitud del edificio permitía tener grandes depósitos de grano, así como amplios almacenes para los productos terminados que eran conducidos en vagonetas similares a las utilizadas en minería a través de un ramal de hierro conectado directamente con la zona de carga de la estación férrea.

Una imagen actual del molino mareal,  de reciente restauración. 

La compañía propietaria se titulaba “M. Portillo y Cia.”, siglas de Mariano Portillo Pineda, su director y gerente, además de accionista mayoritario, participando asimismo en la empresa un hermano, Luis Portillo Pineda y, posiblemente, su suegro y anterior propietario, Fernando Puente. Mariano Portillo, viudo y con una hija, casó en segundas nupcias con Emilia Puente Núñez, teniendo el matrimonio dos hijos: Luis y Victoria Portillo Puente. El primero de los citados, que terminó la carrera de ingeniería eléctrica, falleció en Sevilla en 1930, en plenitud de su juventud, con 27 años de edad. En los padrones de 1911 hemos localizado a la familia censada en la hermosa casa, hoy día en rehabilitación,  de calle Luja número15, adonde se trasladaron desde la fábrica, en la que vivieron recién casados.  Su hermano Luis estaba ya casado cuando se instaló en nuestra ciudad. Su esposa, Conrada Ruiz Müller, igual que él, y los dos hijos mayores llamados Luis, el alcalde cuya biografía figura en la nótula antes indicada y Angel, ambos naturales de Granada. En El Puerto nacieron tres hijos más: Angustias, Carlos y Tomás Portillo Ruiz. Vivían en la calle Angel Urzaiz, antigua dela Plata, número 2.

Los sagaces empresarios granadinos bien pronto se integraron plenamente en la sociedad portuense y además debieron gozar, asimismo, de una buena cuota de popularidad y prestigio en parte de la ciudadanía pues tan solo una década después, en 1912, Luis Portillo Pineda ocupaba el sillón más importante del consistorio local, siendo nombrado ese año Alcalde constitucional, cargo que repetiría en otra legislatura. Bajo su mandato se firmó un polémico contrato conla Compañíade Aguas de Cádiz, para abastecer a la capital de la provincia de agua potable procedente de los manantiales municipales deLa Piedad y se realizaron diversas obras de reforma y mejoras del piso y acerado de la calle Larga, incluido aquel tramo asfaltado posiblemente como un experimento o una demostración con un conglomerado especial y novedoso , entre las calles Ganado y Luna, que mantuvo su superficie intacta y casi pulida  después de más de medio siglo  implantado. Falleció en 1926. /En la imagen de la izquierda, el alcalde Luis Portillo Pineda.

El otro hermano, Mariano Portillo se presentó en las elecciones municipales de 1919 en el cuarto distrito,  encabezando la lista de aspirantes a la alcaldía porla Coalición ElectoralConservadora. Aparte los antecedentes familiares, que ya era un punto a su favor, gozaba de las simpatías de un sector del electorado, al ser conocido además de por su actividad empresarial por su cargo en el Casino Portuense, una institución de tanto peso como pudiera serla Archicofradía, en polos opuestos, claro está, sociedad de la que era su vicepresidente. El día 1 de octubre de ese año, 1919,  ya presidió la sesión municipal de ese día como Alcalde-Presidente.

Esta es, a grandes rasgos, la semblanza de los Portillo Pineda, industriales y políticos que coparon, junto al cuñado de Mariano, Fernando Puente Núñez, diferentes puestos de nuestra municipalidad, incluido el cargo de primer edil, a lo largo y ancho del primer tercio del pasado siglo. (Texto: Antonio Gutiérrez Ruiz. A.C. Puertoguía).

Felix García de Polavieja y Escribano nació el 29 de junio de 1876 en El Puerto de Santa María, hijo de Justino García de Polavieja y Urruela y de Ana María Escribano y Paúl siendo el menor de tres hermanos, Julio y María del Pilar. Vivían en el número 10 de la calle Larga.

Como muchos portuenses, estudió en el colegio de los Jesuitas, San Luis Gonzaga y mas adelante enfocaría sus estudios en la filosofía, entre otras asignaturas, además de dar clases en un colegio de Madrid, no antes de formar parte de la Compañía de Jesús. Su vocación religiosa lo condujo a estudiar teología,  culminando en su ordenación sacerdotal en 1907.

DEL ICAI-ICADE A COMILLAS.
Este religioso fue cofundador, en 1908, junto con los padres Ángel Ayala y José Agustín Pérez del Pulgar del Instituto Católico de Artes e Industrias ( I.C.A.I.), en el que llegó a ser prefecto, secretario, vicerrector y rector. El Instituto Católico de Artes e Industrias  se fundó en 1908 como Escuela de Mecánica y Electricidad para formar cristiana y técnicamente al personal que trabaja en las fábricas de esta especialidad.

Posteriormente se comenzaron a ofrecer titulaciones superiores para ayudar en la promoción profesional y humana a los estudiantes más dotados. Se otorgó validez a los estudios cursados en ICAI por Decreto de 10 de agosto de 1950 y posterior Ley de 20 de julio de 1957. En 1960 se une a ICADE para formar ICADE-ICAI. En 1978 ICADE-ICAI se integró en la Universidad Pontificia Comillas y la marca ICAI se añadió al nombre de la nueva Escuela Técnica Superior de Ingeniería de la universidad.

DISTURBIOS ANTICLERICALES.
Como señalamos mas arriba, fue uno de los pilares del I.C.A.I. desempeñando varios cargos a lo largo de los años y es, durante su rectorado, el 11 de mayo de 1931, cuando, aún creyéndose protegido por los republicanos, se vieron sorprendidos por un grupo de anticlreicales durante los disturbios que les asaltó incendiando edificios del instituto e incluso la iglesia, teniendo que escapar, muchos sacerdotes, vestidos de paisano. Desagradable anécdota que, suponemos, no olvidaría al igual que los que la padecieron a su lado.

Tras la expulsión de los jesuitas del territorio español en 1932, organizó el traslado de la compañía de Jesús a Lieja (Bélgica), al año siguiente, donde continuaron las enseñanzas de ingeniería hasta 1937. Fue provincial en Toledo durante la Guerra Civil, pasando a ser viceprovincial poco después.

Finalizada la contienda civil, el I.C.A.I. volvió a sus funciones habituales en España y con ello, el padre Felix ocupando el cargo de vicerrector en el mismo, de 1939 a 1940, año en el que fue nombrado ecónomo de provincia, labor que compartió con sus clases hasta la fecha de su muerte el 1 de abril de 1949. (Texto: J. Manuel Rguez Gay-Palacios - “Juan de Winthuyssen”)

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Nuevas imágenes de la colección de Puertoguía de seis patios porticados de los muchos que salpican la geografía urbana de El Puerto de Santa María.

Casa del Reloj, denominada así por tener un reloj de sol en su fachada, en la esquina de las calles Cruces y San Sebastián. (ver nótula núm. 468 en GdP)

Imagen reciente del abandonado Hospital Municipal, antigua sede dela Hermandaddela SantaCaridad, por cuyo inmueble han mostrado interés diferentes cadenas a nivel nacional para instalar un hotel entre sus paredes, sin éxito dado el actual momento económico.

Un desconocido patio de una casa en la calle Javier de Burgos, diferenciándose los capiteles de las columnas que generalmente en El Puerto, son de orden toscano.

Lateral del patio del Palacio de Valdivieso (ver nótula núm.462 en GdP), único de los seis recogidos en esta nótula que tiene uso oficial y está restaurado.

Patio de la calle Vicario perteneciente a la familia Monge Reinado, cuya galería cubierta sirve de exposición permanente de pinturas.

Patio dela Casade las Cadenas perteneciente a Don Juan Vizarrón (ver nótula núm. 1434 en GdP) tomada cuando era una casa de vecindad y que aún resiste los embites del tiempo y la especulación. /Fotos: Antonio Gutiérrez Ruiz.

El alcalde de El Puerto, Eduardo Ruiz Golluri, a finales de los felices veinte del siglo pasado, en una visita recreativa a las cuevas cantera de la sierra de San Cristóbal.

JoaquÌn Calero Cuenca (2º por la Izquierda), Eduardo Ruiz Golluri Galarza (5º por la Izquierda), Pelayo Quintero Atauri (con barbas 6º por la Izquierda), Luis Perez Pastor (1º por la izquierda abajo), Federico A. Sanchez Pece (tirado en el suelo con bastón). El de la mano en el pecho junto a Ruiz Golluri puede ser Piodela (corresponsal de la Revista Portuense) /Identificación de V.G.L.

La imagen está tomada a finales de la década de 1950 en el Parque Calderón, frente al Bar Santa María por el fotógrafo al minuto Cuellar. (Ver nótula núm. 399 en GdP). De iaquierda a derecha, Jesús Salas romero, Manuel Valimaña Lechuga, José Luis Rojas Espino  y Miguel Astorga Rosso. La niña de delante es Pilar Salas Romero. / Foto: Cuellar. Colección Vicente González Lechuga.



			

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Nací en Ávila en 1.943. Desde que recuerdo he sentido el gusto y la necesidad de dibujar: soldados, héroes o indios de las películas cuando era un niño, mujeres sugerentes en mi adolescencia e incluso más tarde algunos trabajos publicitarios que me permitían ganar un poco de dinero extra. Una vez terminados mis estudios de Bachillerato, me traslado a Madrid con el fin de iniciar la carrera de Arquitectura, decisión que no fue en absoluto acertada aunque imprimió en mi personalidad el interés por el estudio del espacio y por la Geometría.

 Conseguí entrar en Televisión Española como meritorio en el departamento de Escenografía y tras una prueba logré un puesto fijo en el departamento de Estudios Técnicos. Paralelamente, en esos tiempos, hice trabajos de ilustración (portadas de novelas e ilustraciones de libros de texto) para las editoriales Bruguera y Anaya. No obstante, la nula satisfacción artística de estos trabajos me llevó a plantearme el emprender la carrera de Bellas Artes. Quizá atraído por la pintoresca Andalucía o tal vez por su luz, decidí hacer el ingreso enla Escuela“Santa Isabel de Hungría” de Sevilla. Tras finalizar los tres primeros cursos, por circunstancias familiares, trasladé la matrícula ala Escuelade “San Fernando” de Madrid, donde me licencié en 1.975.

 

'Azoteas y la Prioral'. Oleo sobre tela. 50 x 61 cms

Ese mismo año, gané las Oposiciones como profesor de Enseñanza Secundaria y, de nuevo, siguiendo el rastro del sur de España y de los amigos que allí había dejado, elegí Puerto Real (Instituto “Manuel de Falla”), en la provincia de Cádiz, como primer destino en 1976. Debo decir que la labor docente ha supuesto siempre una gran ventaja para mí, ya que me ha permitido desarrollar al mismo tiempo mi vocación por la pintura.

 

Patio de la Casa de los Leones.

Pero de nuevo, motivos personales me impulsan a pedir el traslado a Valladolid. Fuí destinado al Instituto Núñez de Arce donde permanecí como profesor de Dibujo hasta mi retirada del mundo de la docencia para dedicarme por entero a mi trabajo como pintor. Vuelvo así una vez más a tierras gaditanas instalándome en el año 2003 en El Puerto de Santa María donde en la actualidad resido y tengo mi estudio.

En el año 2006 una cofradía del Puerto de Santa María, conocida popularmente como la "Hermandad del Dolor y Sacrificio" me encarga que le pinte la bóveda de su capilla ubicada en la Iglesia Mayor Prioral de la ciudad. Se trata de una bóveda de crucería de planta rectangular dividida en cuatro triángulos, cada uno de los cuales representa un momento fundamental de la vida de Jesucristo. Dichos motivos, elegidos por la propia Cofradía son: el Nacimiento, el Bautismo, la Crucifixión y la Resurrección. La obra fue bendecida el 1 de septiembre del mismo año.

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He estado consultando la Morillopedia –léase la pagina “Gente y Habitantes de El Puerto”– y , efectivamente, tal como nos temíamos- el fundador de El Puerto, el caudillo griego Menesteo era tuerto y se bajó del barco con el pie izquierdo. “--¡En mi vida he visto yo.... un sitio mas lindo, ni mas lindo bonito, más típico no lo hay... pa poner un pueblo aqui vamos ” dijo y en esto tropezó con un gato negro. Era el martes y trece del año 2012 antes de JC. Del tropezón se le cayo de la mano un espejo que llevaba de recuerdo para su mujer Menestea y tuvo que recoger todos los cristales pasando por debajo de la escalera del barco. El mago de la tribu le dijo: “--Tampoco es pa ponerse ajín. Mire usted, rey Menesteo, que se me acaban de cagar dos gaviotas en el mismo cranio y empiezo a sospechar, pa mi, que el sitio este de aquí no está muy bendecido por los dioses que digamos”. Pero Menesteo cogiendo unas estijeras abiertas que había en una mesa le cortó el cuello al adivino. En esto el barco insignia de la flota griega se pegó un viaje con un cacho arrecife y se hundió en breves momentos; Menesteo, entonces, dijo su celebre frase: “--Ahora nos quedamos aquí por cojones” que estuvo en el escudo de la ciudad hasta su consagración a Santa María. Según Hipólito Sancho, Alfonso X dijo que esas no eran palabras pa ponerlas en boca de una virgen y lo borró. (Texto: Juan Rincón Ares).

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En el verano de 2011, fue un clamor en El Puerto de Santa María el descubrimiento en el transcurso de unas obras en los alrededores de la ermita de Santa Clara, de una necrópolis de los alrededores del siglo XVII. Mi afición al estudio de la artrosis de la columna, me llevó a pedir permiso municipal y visitarla.

En los alrededores ermita de Santa Clara, en El Puerto de Santa María, se había descubierto un antiguo cementerio del siglo XV y que estuvo en uso hasta los primeros años del siglo XIX, que fue cuando se abrió el cementerio que todavía se usa. Se encontraron unas 300 tumbas. Es posible que contengan esqueletos de los muertos en la batalla de Trafalgar, pues algunos cadáveres tienen insignias militares. La historia y la tradición popular cuenta que incluso meses después de la trágica batalla de Trafalgar, la marea devolvía cuerpos a las playas de El Puerto de Santa María y Rota, y que un marinero recogía él mismo los cuerpos que iba hallando y los trasladaba hasta la necrópolis...

Mi curiosidad por estudiar la artrosis vertebral en los cadáveres, me llevo a pedir autorización del Ayuntamiento de la ciudad y la señora Marta Rodríguez, delegada de Medio Ambiente muy amablemente me permitió ver unas 30 tumbas con esqueletos en buen estado. Me acompañó la antropóloga Esther López Rosendo, encargada de la excavación que exquisitamente me ayudo y me dio todas las explicaciones que le pedí.

Muy joven, en mis andaduras medicas, visité el Museo de Ciencias Naturales de Londres y fue mi sorpresa grande cuando me pareció ver en la columna vertebral de un dinosaurio, signos de artrosis. Fue interesante tenerlo en cuenta para futuras visiones de esqueletos de animales vertebrados y efectivamente cuando en 1978 visité el museo del Cairo, en la sala de momias, todos los faraones mostraban una intensa artrosis de columna, visible en las radiografías que se localizaba encima del féretro que contenía sus restos y que afecta a todas las vértebras de la columna vertebral y sobre todo las radiografías que corresponden a la momia de Tutankamón, que con sus 20 años de vida tenía ya una columna terriblemente afectada. Es de destacar que en las orillas del Nilo es muy frecuente y lo era aun mas en la antigüedad la brucelosis, también llamada fiebre malta o fiebre ondulante.

¿Por qué mi interés en la Artrosis Vertebral? Es posiblemente la enfermedad mas antigua que se conoce, tiene sobre 300 millones de años y la sufren todos los vertebrados terrestres y marinos exceptuando el murciélago y el mono perezoso y todavía no tiene una buena solución. (Texto: Enrique Rubio García).

José María Sánchez García nace el 2 de julio de 1988 en El Puerto de Santa María. Aquel año tuvo lugar la explosión de la Alcoholera de El Puerto (ver nótula núm. xxx en GdP), siendo por aquel entonces alcalde el socialista Juan Manuel Torres Ramírez. También fue el año en que nos dejaba el escritor José Luís Tejada. Hijo de Miguel Sánchez Fuentes, mecánico Naval natural de Sanlúcar de Barrameda, viniendo a El Puerto de Santa María apenas con días, donde se cría y de María García Aguirre, ama de casa nacida en El Puerto, quien fuera funcionaria de la Diputación Provincial de Cádiz. Miguel y María tuvieron tres hijos varones, siendo José María el más pequeño. José María es hijo de obreros: personas sencillas y sin estudios pero que le han sabido estimular, educar y corregir con una sensibilidad y preocupación exquisitas, valorando a quien debe lo que es de hoy: «--Tengo que homenajear a mis padres que me han ayudado y apoyado en todo momento». Los padrinos de José María son Francisco López Peinado y Victoria Requino Cordero, vecinos de toda la vida desde que los padres de José María se casaron pero para él son como sus abuelos. La infancia de nuestro protagonista tuvo lugar en el barrio “Huerta de Raimunda” o, como se le conoce actualmente, “Huerta de Malacara” estudiando en el Colegio Público Pinar Hondo. Posteriormente, pasó al I.E.S. La Arboleda. Sus estudios de Bachillerato en Ciencias de la Salud tuvieron lugar en el Instituto Mar de Cádiz.

En la imagen, en el centro, cuando le otorgaron el Premio Extraordinario Fin de Carrera de Terapia Ocupacional de la Promocio?n 2006-2007. De izquierda a derecha su madrina Victoria Requino, su madre María García Aguirre, José María, la Dra. Ortega, su hermano y su padrino Francisco López Peinado. 

PREMIO EXTRAORDINARIO EN GRANADA.
Al terminar Bachillerato y superar el examen de Selectividad, José María decide estudiar la Diplomatura en Terapia Ocupacional motivado por su incesante interés de ayudar a otras personas. En esta disciplina, el objetivo es tratar a personas que han sufrido una enfermedad física, mental o cualquier otra circunstancia social adversa, potenciando las capacidades que se hayan visto mermadas y manteniendo aquellas que hayan permanecido indemnes, contribuyendo así al fomento de su autonomía e independencia en las Actividades de la Vida Diaria Básicas, Instrumentales y Avanzadas.

José María, con una compañera y una paciente, como terapeuta ocupacional.

En esta carrera tiene la oportunidad de pasar como Terapeuta Ocupacional por distintas especialidades como pediatría, salud mental, geriatría y policlínica (traumatología y neurología). La Diplomatura de Terapia Ocupacional la estudió en la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Granada, donde obtuvo el Premio Extraordinario Fin de Carrera de la Promoción 2006-2009. Además, durante el curso 2006-2007 colaboró con el Departamento de Anatomía y Embriología Humana de la misma Universidad en la Facultad de Medicina.

José María, durante su etapa como colaborador en el Departamento de Anatomi?a Embriologi?a Humana de la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada.

CRIMINOLOGÍA EN MURCIA.
José María concibe a la persona como un poliedro con múltiples caras, las cuales, deberán ser tenidas en cuenta de forma conjunta por cualquier profesional socio-sanitario a la hora de diseñar un plan de intervención. Por ello, al terminar su primera carrera, decide abrir sus horizontes estudiando la Licenciatura en Criminología, donde pasa a estudiar al ser humano desde un plano sanitario a uno jurídico-criminológico. Su objeto de estudio en esta disciplina, pasa a ser el delito, el delincuente, la víctima y el control social del comportamiento desviado. La Licenciatura de Criminología la cursó en la Facultad de Derecho de la Universidad de Murcia (2009-2011), donde estuvo colaborando como Alumno Interno Investigador en el Departamento de Historia Jurídica y de Ciencias Penales y Criminológicas el curso 2010-2011. El curso 2011-2012, cursa el Master de Sistema Penal, Criminalidad y Políticas de Seguridad en la Facultad de Derecho de la Universidad de Cádiz. En diciembre de 2012, defiende su Tesina “Una aproximación multidisciplinar a la psicopatía”, la cual, es calificada con Sobresaliente.

...continúa leyendo "1.657. JOSÉ MARÍA SÁNCHEZ GARCÍA. Terapeuta Ocupacional, Criminólogo y Grafólogo."

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Ha transcurrido medio siglo y un lustro desde que un alcalde enamorado de El Puerto, su cultura, arte e historia, incluyera en el calendario festivo local unos juegos florales que complementase las celebraciones del denominado “Día de la Raza”, la fiesta conmemorativa del descubrimiento para la cultura occidental del continente americano, un 12 de octubre, “Día de la Hispanidad” día festivo a nivel nacional que aún perdura en  el que, por aquellas décadas, de forma muy especial, El Puerto recordaba la participación de la entonces villa señorial en la gesta del Descubrimiento con diversos actos. /En la imagen, portada del programa de actos de la Fiesta de la Hispaniad.

Miguel Castro Merello, del que hace unos días realizamos una breve semblanza (nótula 1.654 en GdP) encontró en sus paisanos José Luis Tejada y José María Pastor y en los jóvenes profesores del Instituto Laboral Manuel Martínez Alfonso y Enrique Bartolomé López-Somoza, junto a otros colaboradores, un excelente equipo de trabajo que diseñaron unas fiestas de exaltación a la Hispanidad, fundamentada en unos Juegos Florales que pervivieron toda una década. (Ver nótula núm. 77 en GdP)

El poeta José Luis Tejada, a la izquierda de la imagen, delante de los muros del Castillo de San Marcos. Las damas Nuchera Díaz, Marichen; Insúa Lavín, Ana María; Muñoz Bela Manzanera, Elisa y la Reina de la fiesta Bustamante de la Rocha, Maruja. A la derecha, el alcalde Luis Portillo Ruiz y el concejal Juan Melgarejo Osborne. Octubre de 1961

En esta ocasión queremos referirnos expresamente de forma sinóptica a los autores de la poesía ganadora en cada edición del certamen, premiados con la Flor Natural,  alguno de los cuales no están entre nosotros y son considerados figuras destacadas de la literatura contemporánea.

EDUARDO GENER CUADRADO
Ganador de la primera edición, en 1958, en la que actuó de mantenedor Francisco Montero Galvache,  con el poema “Afanes de Mareante”. Portorrealeño distinguido, había nacido en la vecina ciudad en 1901, en la que dejaría de existir 85 años después, con el grado de almirante de la Real Armada. (Cuando concursó era contralmirante). A su afición literaria unía un gran fervor por la arqueología, campo en el que era todo un erudito. Fundó la revista literaria “Madrigal”. /En la imagen de la izquierda, el almirane Eduardo Gener Cuadrado.

JOSE GARCIA NIETO
Flor natural en los Juegos Florales de 1959, mantenidos por José Luis Moris, con su poema ”Canto a la Hispanidad”. En Buenos Aires obtendría uno de los numerosos premios que cosechó a lo largo de su dilatada vida literaria, el premio “Hispanidad”. Era miembro de la Real Academia Española, premio Nacional de Literatura en 1957 y Premio Cervantes en 1996. Había nacido en Oviedo en 1914 y falleció en el Hospital de la Princesa de Madrid en 2001.

El mantenedor de los Juegos Florales de 1959, José Luis Moris, en el Teatro Principal.

JOSE MARIA CARRASCAL
El más popular de los ganadores, sin duda, al haber sido presentador de los informativos de Antena 3 Televisión en la década de los noventa. Su poema “Canto a la lengua Hispánica” mereció ser elegido como el ganador en la tercera edición de los Juegos Florales, celebrada en 1960, con el ganador de la primera, Eduardo Gener, como mantenedor. Nació en la aldea madrileña de El Vellón, a medio centenar de kilómetros de la capital, en 1935, ejerciendo como corresponsal de prensa en Alemania y EE.UU antes de su incursión en la televisión. Premio Nadal de novela 1972 y Ciudad de Barcelona 1973. Recientemente ha presentado en Jerez su libro “La Batalla de Gibraltar”. /En la imagen de la izquierda, José María Carrascal.

ANTONIO ÁLAMO SALAZAR
Este palentino, idolatrado por sus paisanos, director del principal periódico de aquella capital castellana ganó la Flor Natural en 1961, IV edición, en la que ofició como mantenedor nada menos que José María Pemán, con su poema “Breviario emocional de Isabel la Católica”. Era cronista oficial de la villa ducal y teresiana de Alba de Tormes y estaba especializado en poesía religiosa.  Ganó, entre otros el II Premio Internacional “Diego de Losada”.

JACOBO MELENDEZ MARTINEZ
Autor cordobés  que acaba de publicar hace unos meses un libro de poesía titulado “Designio de un rival”.  Fue el ganador de la V edición, en la que actuó de mantenedor el poeta arcense José de las Cuevas, con el poema “Memoria y alabanza de Cristóbal Colon”. Tiene, que sepamos, otra Flor Natural, obtenida en 1959 en la justa poética de La Palma-Cartagena y es premio Nacional de Poesía “Mariano Roldan” y del internacional de esa modalidad de Villanueva de la Cañada, en 1992, así como 2º Premio de Poesía “Frater”, de Madrid.

Baile en el Instituto Santo Domingo: las damas y los 'damos' evolucionan junto a la fuente.

GINES DE ALBAREDA
El sexto ganador del certamen literario, en su edición de 1963, mantenida por Ignacio María Cojendio, nació y murió en Caspe, capital de la comarca del Bajo Aragón (1908-1986). Con su poema “Canto a las tres carabelas” obtuvo el máximo galardón. Profesionalmente, ocupó puestos destacados en la radiodifusión nacional y colaboró en los principales periódicos aragoneses. Ostentó un merecido prestigio y reconocimiento como vate. Manuel Machado le escribió el prólogo a su libro “Romancero del Caribe”.

La Reina de la Hispanidad 1963, María Fernanda Osborne Medina, del brazo del mantenedor de los Juegos Florales, Ignacio María Cojendio, accediendo al escenario del Teatro Principal.

Debajo de los graderíos de la Plaza de Toros, tras la corrida de la Hispanidad 1964, Fila superior, (Desconocido), Rafael Merello de Cuvillo, Encarnita PÈrez GarcÌa, desconocido (Juan Ignacio Varela Gilabert?), rubia desconocida, Cecilia Gurrea Portillo, Isabel Portillo (Reina de las Fiestas de la Hispanidad),  Aurora MuÒoz Ávila y desconocido. Fila del centro, Carmen Lizaso, Guillermo Vaca Astolfi, Juan Suárez Ávila, rubia desconocida, Conchita GarcÌa-Ráez Ortiz (mujer de Luis Osborne Tosar), desconocida mirando para arriba, SerafÌn Álvarez-Campana, Consuelo, Mercedes Suárez Avila, desconocida. Fila de abajo, Luis Suarez Avila, desconocido, desconocida y Fernando Gago.. Las damas pasearon por el coso taurino sobre coches de caballos.

FELIX ANTONIO GONZALEZ
Periodista, escritor, poeta y pintor vallisoletano, en cuya capital nació en 1921 y falleció hace unos años, en 2009. Fue director del “Diario de Castilla” y ganador de la edición de 1964, la VI, en la que figuró como mantenedor de la misma José Cádiz Salvatierra, con un poema titulado “Misión de España”.

Recepción en los jardines del Castillo de San Marcos, tras la parada militar de las Fiestas de la Hispanidad de 1965.

MAXIMO GONZALEZ DEL VALLE
El Padre Máximo, como era conocido en su faceta de novelista, historiador y poeta fue el ganador de la Flor natural de la VIII edición los Juegos Florales, en 1965, fecha en la que el mantenedor fue Luis Morales Oliver. El título del poema compuesto por este sacerdote claretiano fue. “Héroes de la Hispanidad”. Conocemos de su fallecimiento, aunque no la fecha en que produjo.

RAFAEL GUILLEN
Poeta de la Generación de los años 50, nacido en Granada en 1933, de una amplísima bibliografía y numerosos trabajos premiados, de los que solamente citaremos, dada la brevedad exigible a estas reseñas biográficas, el Premio Nacional de Literatura que le concedieron en 1994. Con su poema “Símbolo y perfil de Bolívar” ganó la IX edición, en la que actuó de mantenedor por segunda vez Francisco Montero Galvache. Paradójicamente, el año que ganó la Flor Natural, 1966, cerró la editorial que editaba “Veleta del Sur”, publicación poética granadina fundada nueve años antes. /En la imagen de la izquierda, el poeta Rafael Guillén.

ANGEL GARCIA LOPEZ
Licenciado en Filosofía y Letras y en Literatura Hispánica, nació en la villa de Rota en 1935, avecindándose en Madrid por motivos laborales. Desde 1969, año en que le concedieron el Premio Adonais, hasta el pasado 2012 en el que obtuvo el “Cáceres, Patrimonio de la Humanidad” y el Nacional de Letras “Teresa de Ávila” ha coleccionado, esa sería la palabra más adecuada, numerosos premios, de los que solamente referiremos el Nacional de Literatura, obtenido en 1973 y el Nacional de Poesía, en 1977. El premio portuense de la Flor natural en el último de los Juegos Florales de la Fiesta de la Hispanidad lo consiguió con su poema: “Versos de miel y mirra para Rubén Darío” en su X edición, celebrada en el Teatro Principal en octubre de 1967, de la que fue su mantenedor Luis López Anglada. (Texto: Antonio Gutiérrez Ruiz. A.C. Puertoguía).

El 'caldillo de perro' es una de esas recetas que siempre salen relacionadas con El Puerto de Santa María en cualquier guía o tratado sobre su gastronomía. Sin embargo comer este plato es tarea complicada ya que no se encuentra en ningún establecimiento. En El Faro de El Puerto están ahora tratando de recuperar este plato adaptándolo a los gustos actuales. Esta es la fórmula propuesta.

INGREDIENTES. (Para 4 personas)
•    2 Kilos de cebolla blanca
•    12 dientes de ajo
•    1 hoja de laurel
•    1 Pescada (pescadilla grande) de 1.250 gramos
•    2 litros de agua
•    2 Naranjas agrías (si no la tenemos se puede sustituir por una naranja y un limón)
•    2 Vasos de aceite de oliva virgen extra.
•    Costrones o láminas de pan de mollete frito

ELABORACIÓN.
“La receta originaria es un fondo de bastante cebolla y ajo fritos de forma que la primera quede completamente blanda y a la que se le añade agua y rodajas de pescada previamente sazonada. Una vez cocido el pescado en el caldo se adereza con unas gotas de naranja amarga o agria de esa que ahora empezamos a ver en nuestros parques”, señala Fernando Córdoba, gerente de El Faro de El Puerto. (ver nótula núm. 533 en GdP). /en la imagen de la izquierda, el cocinero Fernando Córdoba.

“Yo me he atrevido, -continúa el cocinero-  a triturar el caldo para hacerlo más untuoso y adaptándome a la actualidad. He fileteado también el pescado para que el comensal pueda disfrutar sin miedo a un pinchazo. Por lo demás la receta la mantengo como la fórmula tradicional. En primer lugar se le sacan los lomos al pescado. Se le puede encargar la labor al pescadero. Con las espinas hacemos un caldo, cociéndolas en agua y lo reducimos bastante. En una sartén freímos los ajos y la cebolla a fuego medio (para evitar que se quemen) hasta que nos quede bastante blanda. Una vez esté la verdura blanda añadimos el caldo y hervimos con la hoja de laurel. Apartamos la hoja de laurel y trituramos todo. Se pasa por un colador y  en el caldo resultante cocemos los trozos de pescadilla y hervimos 5 minutos. Lo serviremos en platos o cazuela de barro. Por último añadimos al caldo unas gotas de naranja amarga y ponemos encima unas láminas o costrones de pan frito. Se toma caliente".

La receta la sirven tanto en El Faro de El Puerto como en El Faro de Cádiz por encargo. Incluso el catering del establecimiento lo ha llevado como plato representativo de la provincia a muestras gastronómicas en el exterior. El Caldillo de perro según se señala en varios libros y páginas web puede tener su origen en el siglo XV. De hecho Carlos Spínola en su libro Gastronomía y Cocina Gaditana señala que este plato “se conoce de la Reconquista, cuando los cristianos traidos a Cádiz llamaban a “perros” a los musulmanes que no comían carne de cerdo”.

La barra de 'El Resbaladero' en 1960, prestigioso restaurante del pasado donde el caldillo de perro era una de sus señas de identidad.

La historia la cuentan con bastante detalle en el blog "Perol y Mortero". (verlo aquí) y también en el blog “Catandur” de Javier Fornell (consultar aquí). La historia contemporanea de este plato está ligada el restaurante El Resbaladero de El Puerto de Santa María que estuvo situado en la calle Micaela Aramburu. El plato se hizo famoso en este establecimiento que tenía también como especialidades los guisos de pescado a la marinera o el besugo a la puerca (con ajo, vinagre, aceite y sal).

En Gente del Puerto recogemos otra receta del caldillo de perros que publicó Mariano López Muñoz en la Revista Portuense en mayo de 1926. Narraba que la fórmula se la dió un pescador (ver la receta y el texto completo en la nótula núm. 1.105 en GdP). El restaurante “El Resbaladero” se hizo famoso en la época que estuvo regentado por Maximino Sordo. Este empresario, de origen montañés como muchos otros del ramo de la hostelería, se hizo con el establecimiento en 1936 (más información aquí). Ya antes el local era famoso porque había salido incluso en una obra de Pío Baroja, donde los protagonistas tomaron pescaito frito y el caldillo de perro en este establecimiento. Sordo llegó a regentar varios establecimientos en El Puerto e incluso una empresa de catering.

En la imagen de la izquierda, el hostelero Ángel Lozano.

Un sobrino de Maximino, Angel Lozano Sordo, regenta en la actualidad el Bar Santa María . El precisamente elabora, aunque sólo por encargo, la famosa receta de El Resbaladero que le transmitió su tío. El caldillo de perro es una receta muy similar al pescado en blanco, una receta muy habitual en la provincia de Cádiz, aunque se conoce con diferentes nombres como “enblanco” o incluso “matamario” un curioso nombre que se le da en la Sierra de Cádiz. La diferencia está en la utilización de naranja  amarga para aromatizarlo. (Texto: Pepe Monforte).

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