
Antonio Paloma Benítez nace en la calle Zarza, núm. 11 el 27 de noviembre de 1945, hijo de Antonio y de Josefa, ambos de El Puerto. Asistió al Colegio de don Juan Diaz Álvarez, don Juan ‘el Cojo’, con nótula núm. 138 en GdP. Antonio es una persona sencilla en el trato, directo y cercano.
El año que nace Antonio Rafael Alberti publica ‘Retorno de lo vivo lejano’. Nace la Feria de Primavera tal y como la conocemos ahora, aunque, de entonces a nuestros días ha tenido varios emplazamientos. El Plan de Nacional de Embalses de 1945, aprueba la conducción general de agua desde el futuro pantano de Los Hurones (Algar) hasta el gran depósito regulador de la Sierra de San Cristóbal. Juan Botaro restaura el Cristo de la Hermandad de la Flagelación. Hipólito Sancho publica su libro relacionado con El Puerto: «Los Valera y Marruecos». Manolo Prieto protagonista en la revista ‘Tipográfica’ en el artículo ‘Los dibujantes e ilustradores españoles contemporáneos’. Nace la ceramista Pepita Lena de Terry.
1945 es también el año en el que se termina la II guerra mundial y se detona la primera bomba atómica. En España nace tabacalera S.A. y el Barcelona se proclama campeón de liga, además de ser el mismo año en que nace el cantante Raphael, cantante del gusto de nuestro protagonista.
NIÑO DE LA POSGUERRA.
La vida de Antonio transcurre como la de la mayoría de niños nacidos en la posguerra, en un país y un pueblo, donde el miedo, el hambre y la desconfianza formaban parte de lo cotidiano. Ya de joven y una vez abandonado los estudios, comienza a aprender una profesión que le permita tener un futuro que pueda ir labrando con su propio trabajo. Después de varios años, abre su propio negocio, no sin mucha dificultad y empieza a formar su familia, casándose con Mari Carmen. Estas son sus dos grandes pasiones: su familia y su negocio, por las que lucha desde el primer día. Con mucho trabajo y dedicación consigue consolidar la barbería, unos clientes para toda la vida, y una familia. (En la imagen, Antonio muy pequeño).
APRENDIZ CON 9 AÑOS.
Una vez cumplidos los 9 años y después de una conversación entre su padre: Antonio, --hombre recto, primero trabajador en la fabrica de botellas y luego cajero en el ayuntamiento-- y su profesor don Juan, éste le hace saber las pocas aptitudes para el estudio del hijo, por lo que le recomienda que aprenda un oficio. Visto lo cual comienza desde los 9 años a trabajar bajo una fórmula muy común en la época: la de aprendiz, en la barbería que había en la esquina de la calleSan Juan esquina y vuelta con Zarza, con Juan y Mateo como maestros. Después continuará su aprendizaje por diferentes barberías de nuestra Ciudad: Ganado, San Bartolomé, callejón Espelete y junto al desparecido Restaurante ‘El Resbalón’ o ‘Resbaladero’, con Pepe ‘el Gitano’, lo que le permitirá hacerse un hueco dentro de la profesión. Allí lo contratan y es donde se queda por primera vez de encargado.

Fotografía tomada en el Paseo de la Victoria, durante una Velada, en los años cincuenta del siglo pasado, con su abuela María, su tía Milagros y su prima Mariani, con quienes creció.
SE INDEPENDIZA CON 21 AÑOS.
En 1966, movido por la ilusión de poder tener una estabilidad económica, formar una familia junto a su novia Maria del Carmen y poder ser su propio jefe, decide embarcarse en su propio negocio, estableciéndose en el número 44 de la calle San Juan, donde todavía sigue y donde se jubilará el próximo mes de noviembre. (En la iamgen de la izquierda, afeitando, cuando todavía era aprendiz).
Durante los inicios de esta barbería, una vez va consolidada entre la clientela del Barrio Alto, incorpora a José Manuel Ramos, conocido como ‘Michel’, como aprendiz, convirtiéndose en uno mas de la familia, y abriendo luego este su propia peluquería. Su objetivo está claro: consolidar esta industria artesana, con la que crió a su familia.
44 AÑOS DE CLIENTELA.
Durante estos 44 años que ha permanecido al pie de la Barbería --hoy Peluquería--, ha tenido todo tipo de clientela. Los parroquianos en un establecimiento con tanta solera, son de todo tipo, edad y condición, muchos de ellos ya amigos después de tanto tiemp, y otros muchos, hijos y nietos de antiguos clientes. Anécdotas tiene muchas para contar, tanto en la forma del trabajo con los pelados y afeitados a domicilio o los afeitados en la barbería, que desaparecen con el paso de los años, como en el trato con los usuarios. La clientela ha evolucionado como la propia sociedad y El Puerto.

Con José Manuel Ramos, conocido como Michel, aprendiz de Antonio hasta que se independizó, en una fotografía tomada a las puertas de la Peluquería a mediadios de los sesenta del siglo pasado.
LA CALLE SAN JUAN.
La calle San Juan al ser antiguamente calle de entrada y salida de la Ciudad, hizo que durante unos años tuviese Antonio muchos clientes americanos, provenientes de la Base Naval de Rota en una época en la que, el cambio peseta-dólar, era muy favorable para los norteamericanos. Muchos marinos militares, esta vez oficiales Españoles, que vivían pocos metros mas arriba en la Plaza de San Juan de Austria --frente al Pilón de San Juan, con nótula núm. 282 en GdP--, en los pisos propiedad de la Armada Española construidos sobre el solar de la antigua Iglesia de San Juan de Austria que dio nombre a la calle, eran también clientes habituales, hasta el punto de marinos que solo se cortaban el pelo cuando venían a El Puerto.

Antonio es una persona que por su profesión, ha conocido a gente con la que ha tenido la oportunidad de enriquecerse mutuamente, creando lazos de amistad con personas de lo mas dispares. Fiel además a sus amigos de antaño con los que sigue manteniendo contacto. La fotografía está tomada en los años setenta, donde aparece con Michel.
Quienes vivían en el campo y el extrarradio cuando bajaban al casco antiguo lo hacían por la calle San Juan y se hicieron clientes de Antonio. Por supuesto no faltaban los clientes habituales, aquellos que creaban el ambiente de tertulia de las barberías de antaño, donde se reunían a diario para charlar sobre los temas de actualidad. El crecimiento a lo largo por gran parte del término municipal de El Puerto hace que la gente cada vez viva mas lejos pero esto, lejos de reducir la clientela, hace que esta se siga manteniendo igual de fiel y numerosa al igual que años atrás, habiendo consolidado una clientela propia, reforzándose con las nuevas generaciones.

En la imagen, con su mujer y sus tres hijos a mediados de los setenta del siglo pasado.
Está casado felizmente con Maria del Carmen Gutiérrez Feria, con quien ha vivido 43 años de matrimonio y con quien ha tenido a sus tres hijos: Antonio de 42 años, José Manuel de 40 y Miguel Ángel de 38 años todos ellos residentes en El Puerto. Tiene también 5 nietos: Sergio, Elisa, Silvia, Antonio y Jaime.
AFICIONADO AL CINE SUPER 8.
Antonio es una persona amante de su Ciudad, a Antonio le duele El Puerto, que grabó con su cámara súper 8: imágenes de sus calles, parques y monumentos en los años 70. Es socio del RC Portuense desde hace muchos años. Igualmente es cofrade de la Hermandad de El Nazareno. Durante la etapa de novillero, acompañaba a su cuñado, José Luis Feria por las plazas donde toreaba. Los viajes, la buena mesa, y sobre todo el Sevilla F.C., al que acude a ver cada vez que puede al estadio, son sus otras grandes aficiones.

Foto reciente con su mujer en uno de sus viajes, en este caso a Zaragoza.
AMANTE DE LOS VIAJES.
De joven siempre aprovechaba los pocos días libres de que disponía para conocer y enseñar a su familia localidades cercanas y sobre todo, cuando podía, se desplazaba a Sevilla, de la que es un enamorado. Además era fijo en la playa La Colorá, cuando se acampaba en la misma playa durante todo el verano, teniendo como vecinos a Pacote o El Bigotes; aquellas acampadas duraban tres meses y desde allí acudía todos los días a trabajar: era su veraneo en El Puerto. De hace unos 15 años aproximadamente y, cuando por fin se decide a cerrar al menos una semana al año, realiza algún viaje, que lo enriquecen como persona y le permiten conocer nuevas gentes y costumbres.

En la actualidad, cortando el pelo, en este caso a uno de sus nietos.

Antonio, con su mujer, en la Feria de Primavera yFiesta del Vino Fino.
LA JUBILACIÓN.
Antonio se jubila como ya se ha dicho el próximo mes de noviembre, cuando cumpla los 65 años. No hay nadie de la familia cercana que se haya preparado para seguir con esta tarea de artesano que Antonio lleva practicando desde los 9 años. Después de tanto tiempo dedicado a su profesión, afronta esta con un sabor agridulce, contento por el trabajo bien hecho, pero con una deuda no resuelta con sus clientes: no podrá seguir antendiéndoles como le gustaría y ellos le piden.

(1593-1627, martir franciscano beatificado el 7 de julio de 1867, fiesta: 17 de agosto).



¿NATURAL DE ACAPULCO?
«Como Fernando Zamacola, hemos de ser en todo, los camaradas de la Falange. Ni vacilación ni desesperanza. Acción, Acción, Acción. Nada de pausas ni de rodeos con esa santa intransigencia de la verdad; adelante y arriba; elevación y progreso, no el progreso demócrata a que apestaban las promesas políticas, no el progreso material y grosero, solamente, sino el avance en espiritualidad, en poesía, en inmaterialidad; cualidades que tienen los gestos de los hombres de la Falange». Ramón Grosso. ‘Aguilas’ diario gaditano en su número extraordinario de 19 de julio de 1937.
Él mismo reconocía haberse afiliado a la CNT en 1932; decía que tuvo que hacerlo para poder trabajar y ayudar a su padre en la empresa de transporte, pero que rompió el carné “en vista de las canalladas y atropellos que cometía dicha organización”. Según la policía del Puerto, se afilió a Falange al ver que los obreros “abusaban de su padre como patrono”. La consecuencia de abandonar la CNT fue el boicot por parte del sindicato para impedirle trabajar y –según sus propias palabras– “por defender el partido Nacional Sindicalista llegaron hasta a condenarlo sin pruebas e inicuamente a veintiocho meses y veintiún días por supuesta tenencia de armas”.
El Puerto cayó en manos de los sublevados. Una sección de Regulares mandada por el teniente Pérez Calvo desembarcó el 19 de julio en un remolcador procedente de Cádiz e inmediatamente ocupó el Ayuntamiento. Detuvieron a los miembros de la corporación municipal, requisaron armas y luego se dirigieron a la Prisión Central para liberar a los detenidos de derechas. El capitán que mandaba las fuerzas de infantería que custodiaban la cárcel no opuso resistencia y rápidamente salieron Fernando, Domingo Zamacola, Luis Benvenuty y otros falangistas que estaban detenidos. Uno de los que salió con ellos y se convirtió en estrecho colaborador de Fernando en la organización de la centuria falangista era el cartero Manuel Almendro López; había sido expedientado varias veces en el trabajo, se le acusaba de apropiarse de fondos de la asociación benéfica Conferencias de San Vicente de Paúl y antes de afiliarse a Falange había pertenecido al partido monárquico Renovación Española; cuando salió del penal el 19 de julio iba como jefe de escuadra al mando del primer contingente de falangistas portuenses armados.(En la imagen, moros del ejército de Franco).
Durante aquel encarcelamiento en vísperas de la sublevación, Fernando Zamacola conoció en el penal a Rafael Antequera Martínez, un sevillano que había pertenecido a la CNT y que estaba detenido por hacer sin billete la travesía de Tánger a Cádiz; gestionó su liberación, se afilió a Falange y terminó convirtiéndose en uno de sus hombres de confianza. En torno a estos individuos y otros como Ramiro Blanco, antiguo ex militante de la CNT que según los informes policiales había robado fondos del sindicato en Badalona, los de un sindicato de marineros en Barbate y también los de la “Sociedad Filarmónica” portuense, se fue formando la Centuria de los Leones de Rota. En ella se mezclaron gente “de orden”, arribistas, matones y ex militantes de organizaciones de izquierdas que voluntariamente se pusieron el salvavidas azul o que fueron obligados a alistarse, como tantos otros casos de lealtad geográfica. Marcharon al frente y en los pueblos de la sierra por donde pasaron todavía se recuerdan los excesos que cometieron, dejando a su paso un rastro de sangre y muerte. (En la imagen, interior de la Prisión Central de El Puerto, en la que estuvieron presos Zamacola y otros falangistas portuenses, que sería luego una de las más mortírferas prisiones del franquismo).
En el expediente de la Laureada no constan las razones por las que el comandante Gallo informó negativamente, pero pudo interferir una denuncia que dio pie a la apertura de otro expediente informativo –esta vez de carácter judicial militar– que afectaba a Fernando Zamacola. Había llegado directamente al Cuartel del Generalísimo y en ella se exponía la irregular situación en la que se encontraba la Falange del Puerto de Santa María, controlada por los Zamacola y su camarilla que, con actitudes propias de una banda de matones, se habían hecho dueños de la ciudad. También salpicó, entre otros, al jefe local y al que había sido comandante militar de la plaza en 1936. Entre los nueve investigados, podemos conocer el delicado informe sobre Fernando Zamacola.


Pero estoy convencido de que el instructor no se empleó a fondo para aclarar las acusaciones más graves que pesaban sobre él. No tiene sentido que le preguntase a él directamente si en los pueblos por los que pasó su centuria oyó decir que preferían a los rojos antes que a ellos, si había permitido el ingreso de pistoleros en su organización, si tuvo algún altercado con el comandante militar de la plaza, si se había manifestado contrario a la unificación o si hubo deserciones en su centuria, a todo lo cual respondió negativamente, cuando lo que tendría que haber hecho es solicitar informes sobre todo ello a las autoridades locales del Puerto, de los pueblos en los que actuó la centuria, a los mandos militares y al jefe provincial de Falange.
“En cuanto a su actuación, [Domingo] era el Jefe Local de Falange en el momento de iniciarse el Movimiento, aunque estaba en la cárcel de donde fue liberado al llegar las fuerzas del Ejército. Es del dominio público que hallándose en los pueblos de la sierra, al principio del Movimiento, cometió muchas inmoralidades por ser juerguista y gastador. (Daniel Ortega Martínez en la imagen de la izquierda):
El Juez Instructor que llevaba a cabo la investigación la paralizó durante tres años, tras los cuales, el Auditor decide darle carpetazo al asunto, aduciendo que los cargos no estaban suficientemente probados. Así no se aireaban los trapos sucios. No es frecuente encontrar pruebas documentales de la violencia y excesos cometidos por las fuerzas sublevadas y las bandas de falangistas. Cuando los autores de los crímenes eran los rojos, la Justicia Militar se empleaba a fondo para castigar a los culpables, pero en el caso contrario se miraba para otro lado. Sin embargo hay excepciones, y una de ellas es el expediente abierto en 1940 contra el que había sido comandante de Puesto de la Guardia Civil de Benamahoma en 1936. A los falangistas no volvieron a molestarlos. Al fin y al cabo no habían hecho más que cumplir con su deber: obedecer las órdenes de sus jefes y fusilar a quienes les mandaron. Algunos todavía hablaban abiertamente de todo aquello, pero otros preferían olvidar y echar tierra sobre lo que vieron y lo que hicieron. (A la izquierda, bandera de la Falange Española).
Zamacola”) y Fernando Bruner Prieto (“Elogio de Fernando Zamacola”), ilustrado con ocho grabados en boj de Julio Pérez Palacios, como el que aparece en la imagen de la izquierda. El jefe de los Leones de Rota continuó siendo “el heroico falangista Fernando Zamacola”, a pesar de todo, para los vencedores.
Fernando Romero Romero es miembro del Grupo de Investigación Patrimonio Documental y Bibliográfico de Andalucía y América, así como de la Asociación Memoria Histórica y Justicia de Andalucía y del equipo técnico del proyecto 'Todos los Nombres'.
Juan Bautista Poquet Moreno nació en la Placilla, en la Casa de Los Leones, hace 49 años, arriba de donde estaba la charcutería de Los Pepes. Más tarde el matrimonio formado por sus padres, Juan Bautista y Pilar y sus cuatro hijos se trasladarían a la Torre de Fermesa. Su padre, hombre de mar por tradición familiar, de siempre, es sobrino del desaparecido 


aquí. Su relación con los populares en El Puerto pasa por ser solo un militante de base.
EN SEPTIEMBRE, RNE.

En la imagen de la izquierda, entintando una galerada.
En la imagen de la izquierda un Comodín de madera de letras versales o chivalete de 12 cajones, los cuales tienen unos departamentos; en cada uno de ellos se colocan letras mayúsculas, llamadas versales, éstas letras que solían estar adornadas de orlas y arabescos, suelen emplarse a principio de versos o principio de capítulos.



En la imagen, Caja de Tipos y Componedor. Esta caja en una de las que ocupa el comodín o chivalete, y se compraban la cantidad de letras adecuadas para componer uno o dos folios. Se compraban en tamaños distintos, desde el cuerpo (tamaño) 6 hasta el 48. De cada modelo de letra, cada impresor adquiría las que podía según sus posibilidades. A mas modelos, mas posibilidades se ofrecían a los clientes. Imprentas hubo en la provincia de Cádiz que tuvieron hasta 30 comodines por 12 cajas, un total de 360 porciones (pólizas) de letra. La componedora es una herramienta que se utiliza para ir componiendo líneas o texto seguido.

En la imagen de la izquierda una composición de tipos. cuando el cajista compone una forma para imprimir: membrete de una carta, cartel o lo que fuera se coloca en una 'rama' --anillo rectangular de acero, que es la medida máxima de la máquina de imprimir--. Los espacios que se quedan libres sin tipos de letras se suplementan con las 'imposiciones' que fueron primero de aluminio y con el tiempo llegaron a ser de plástico. Tenían diferentes medidas parra poder ajustarlas al tamaño de la 'rama' y, a continuación, se apretaban con cuñas, todo perfectamente ajustado se colocaba en la máquina y... a imprimir. Artesanía pura. Otro artilugio son 'las capuchinas', unas guías que se colocaban en la 'cama' de la máquina --cama es la parte de la máquina que llegaba hasta la forma--; se colocaban en ángulo recto, una en vertical y dos en horizontal. En ense ángulo, cuando el tímpano de la 'cama' se despegaba de la 'rama', el maquinista colocaba hábilmente el papel y... a imprimir.


LA FAMILIA
Hemos sido considerados por parte de algunos portuenses e investigadores como fuente de información --porque así lo puso en la prensa un portuense hace años, criticando nuestra postura al redactar impresos que poníamos en demasía El Puerto de Santa María-- entre su documentación sobre cual es el verdadero nombre de la Ciudad, si lleva o debe llevar el artículo ‘el’ y sea nombrado Puerto de Santa María, El Puerto de Santa María ó simplemente El Puerto. (A la izquierda tinta de imprenta disponiéndose para su uso).
'Esta es una imprenta








El pasado 30 de septiembre, a la edad de 88 años ha muerto en su domicilio de El Puerto la primera catedrática de guitarra de Andalucía y segunda de España, Pilar América Martínez Serrano. Vivía en casa de su hijo Juan de Mena, responsable diocesano de las Comunidades Neocatecumenales, en la calle Pajar.

A la finalización de la contienda, entre 1939 y 1943, América cursa los estudios oficiales en el Real Conservatorio, durante los que obtuvo el Diploma de Primera Clase ‘Fin de Carrera’, siendo becada a continuación y por dos años por el Gobierno Civil de Madrid en 1942 y 43. En 1944, al finalizar sus estudios de armonía, le es concedida la beca ‘Carmen del Río’, de la sevillana Academia de Bellas Artes de San Fernando.
En 1949 organizaría el Homenaje a 130 Año de Guitarra Clásica Española. Al año siguiente, en 1950, se casaría con el escritor José María de Mena, con quien tuvo dos hijos, Juan que vive en El Puerto y América, quien fallecería prematuramente en los 90 del siglo pasado. El matrimonio duró por espacio de cuatro años.
GUITARRISTAS DE AYER Y HOY.
En Mayo de 1979 un grupo de amigos le dedicó un homenaje de respeto a Manolo Bejarano, publicando un librito, con prólogo de Alfredo Bootello Reyes, que ha llegado a nuestras manos, donde se recogía en la dedicatoria «A tí Manuel Bejarano Armario, nuestro gran amigo, que ha destacado, no solo en la Historia del Arte, sino en la historia de esta bella ciudad del Puerto de Santa María, con trazos indelebles».
BOTONES EN EL RACING
«--Eres artista. Eres soberano artista, un hombre de alma superior y vida llena de interés. Sigan los jóvenes el ejemplo de su gran voluntad y de su actividad sin precedentes. Eres original, prodigiosamente original, desde que naciste hasta la fecha, la historia del Arte no registra un caso ni igual ni siquiera semejante». Así fue como recibió la alternativa. (En la imagen, autobús en el que Manolo viajaría a Sevilla).









CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS.
Rectificador de selenio. Claxon. Dos faros con luces de carretera, cruce y ciudad. Faro piloto-stop. Limpiaparabrisas. Arranque manual en los primeros modelos y posteriormente también eléctrico. Dirección: cremallera. Frenos: De tambor, el delantero sobre el diferencial y los traseros sobre las ruedas. Los modelos coupé, furgoneta y rubia disponían de frenos a las cuatro ruedas. Suspensión: Cuatro ruedas independientes, telehidráulica, por resortes espirales y elementos de caucho. Ruedas: Cuatro con neumáticos 400 x 8, llantas de disco y rueda de recambio. Chasis: monocasco con carrocería de duraluminio y posteriormente de chapa de acero".
Ignacio Gaztelu Pastor nace en El Puerto el 16 de febrero de 1963. Sus padres, ambos ya fallecidos, fueron Ignacio Gaztelu Díaz (1929-1995) y Mª Teresa Pastor Nimo (1933-2007) nacidos en El Puerto y casados en la capilla de la Patrona de la Iglesia Mayor Prioral de nuestra ciudad. Tuvieron dos hijos Ignacio y un hermano menor, José Ramón nacido en 1967.

Durante toda su infancia Ignacio vivió en la calle Larga, 63 a la altura de la Plaza Peral enfrente de la actual Delegación de Hacienda que entonces era la casa de su abuela paterna, Victoriana Díaz Molleda. Estudió en el desaparecido Asilo de las Hijas de la Caridad que existía en la calle Cielos, luego en el Colegio de La Salle—Santa Natalia y finalmente con los jesuitas en el Colegio de San Luis Gonzaga.







Juan Fabra es un porteño aficionado al vuelo con planeadores que está descubriendo El Puerto desde otra perspectiva a la mayoría de los portuenses e incluso a quienes nos visitan. El Puerto desde el aire, en movimiento y a una distancia cercana a la tierra. Tiene, de momento, una serie de vuelos sobre las playas de El Puerto que iremos publicando en Gente del Puerto, pero sus proyectos no se paran ahí. También piensa en sobrevolar edificios desde el interior. E incluso con un amigo, Rafael Rodríguez, están estudiando grabar vuelos en helicópteros en miniatura.
VUELOS CON CUATRO AVIONES.









