Juan Bermúdez Jaén (EL Puerto 1915 - Barcelona 1972), era hijo de Rafael Bermúdez Delgado y Juana Jaén Delgado. Desde muy jovencito ayudaba a su padre en un taller de bicicletas
Juan Bermúdez nació en plena Primera Guerra Mundial. Ese año --1915-- Franz Kafka publica “La Metamorfosis” y Picasso pinta su famoso “Arlequín”, Einstein da a conocer su “Teoría de la Relatividad” y Sigmund Freud publica su tratado de Metapsicología. El gaditano Manuel de Falla, compone “El Amor Brujo”. Es el año en el que nacen el político comunista Santiago Carrillo, el banquero estadounidense Rockefeller, la actriz sueca Ingrid Bergman, el escritor Arthur Miller, el dictador chileno Augusto Pinochet, el cantante Frank Sinatra. En 1915 mueren el neurólogo alemán Alois Alzheimer, el fundador de las Juventudes Socialistas, Tomás Meabe y el filósofo y pedagogo Francisco Giner de los Ríos.
Se casó con 25 años, en octubre de 1940, con Milagros Tejada Peluffo (El Puerto 1917 - Madrid 2002) conocida como Lalo --hermana del fallecido poeta José Luis Tejada-- era hija de Felix Tejada Mayo y Milagros Peluffo Delgado. El matrimonio se fue a vivir a la Ribera del Río, 37 y tuvieron cuatro hijos: Milagros (Lalote), Juan Luis, Francisco Javier y José Manuel. Conforme iba aumentando la familia, se trasladaron a la Granja de San Javier (frente a lo que queda del Paseo de la Victoria). Le pusieron ese nombre porque su hijo Javier, al nacer, estuvo en serio peligro de muerte y se encomendaron al patrón de El Puerto, San Francisco Javier.
La suegra de Juan Bermúdez fallecería a los pocos días de nacer el poeta José Luis Tejada. Las hermanas José Luis y la futura mujer de Juan Bermúdez, Lalo, fueron internadas como únicas alumnas en esa circunstancia en el Colegio de Las Carmelitas, donde permanecieron hasta que Milagros Tejada Peluffo pudo hacerse cargo de ellos, por eso el poeta la llamaba cariñosamente “madre hermana”. Allí Milagros cursaría --por que se aburría-- la carrera de Piano.
Juan Bermúdez y dos de sus hermanos trabajarían en la Fábrica de Hielo propiedad, a partes iguales, de José León de Carranza y de su suegro Felix Tejada Mayo. A su fallecimiento, Juan le compra a las hermanas Tejada la parte que heredaron, asumiendo la gerencia de dicho establecimiento, hasta que se abrió una nueva fábrica en el Muelle, dejando de ser rentable, ante la fuerte competencia que sobrevino. Juan Bermúdez llegó a afirmar que, sin la fábrica «que ha sido toda mi vida, ya no me quiero quedar en El Puerto». Además llegaba el momento en el que los hijos empiezan a estar en edad de iniciar carreras universitarias y Juan y su mujer Lalo, querían permanecer cerca de sus hijos. Se plantean abandonar El Puerto.
En el año 1962 se trasladó la familia a Madrid donde abrieron como buenos porteños de la provincia de Cádiz una freiduría -un Freidor- que no tuvo éxito. Y tres años mas tarde se trasladan a Barcelona. En 1978 las dos Milagros, Lalo y Lalote, madre e hija, vuelven por cuestiones de trabajo a la capital de España. (En la imagen Félix Tejada Mayo, padre de Lalo, con sus nietos Lalote que sostiene en sus brazos a José Manuel. Entre las piernas de su abuelo está Juan Luis y a la derecha Javier, hijos de Lalo Tejada Peluffo y de Juan Bermúdez Jaén).
LA GUAGUA 'CAMPANITA'.
Según relata Javier Bermúdez Tejada, la Guagua fue posiblemente con el de Bootello uno de los primeros autobuses que tuvo El Puerto, al que llamaban “el omnibus”. Era una guagua canaria, de madera, con los asientos igualmente de madera, que llegó a nuestra Ciudad en muy mal estado y que Juan Bermúdez, aficionado a la mecánica desde pequeño, arregló. Todo lo que caía en sus manos con averías encontraba solución: coches, camiones, taxis, ante la atenta mirada de su hijo Francisco Javier (quien en la actualidad vive en Barcelona), que le ayudaba y escuchaba vestido con un mono mecánico.
Aquel transporte hizo su primer trayecto desde la Estación de Tren hasta la Playa de Valdelagrana; nació con esa vocación transportar a los viajeros procedentes de Sevilla o Jerez a la playa, entre arenales y el bosque de pinos que era el Coto de Valdelagrana. Más adelante, este autobús amplió su recorrido por la circunvalación de El Puerto y como transporte para las Ferias. (En la imagen, el autobús de la Estación, en una instantánea tomada el 25 de septiembre de 1955, en la calle Larga. Foto Colección Vicente González Lechuga).

En la imagen, la Guagua de Juan Bermúdez, en un cuadro de Miguel Ángel Pantoja, pasando por delante del actual Echate P'yá, Restaurante Los Portales y Casa Flores. Al fondo el edificio donde hoy se encuentra Romerijo.
La Guagua, “el omnibus” que tenía matrícula de Cádiz, se llamaba “Campanita” y carecía de claxon para avisar, solamente tenía un pedal en el suelo que al pulsarlo activaba el sonido de una campana. En ocasiones, los pasajeros picaban al conductor y le cantaban la canción “Campanita de la Aldea” para, a continuación el chofer pisar el pedal produciendo un sonido característico. Aquel “clin,clin” acompañaba a la canción, muchas veces, hasta el final del trayecto.
CAMPANITAS DE LA ALDEA.
Eres buena y eres mala
pero como te quería
todito te lo pasaba
Campanitas de la aldea
que llamáis al amor mío
no toquéis tan temprano
que hace frío, mucho frío
Está nevando en la aldea
y mi amor ya se ha dormido
no quiero que se despierte
que soñando está conmigo
Guarda silencio campana
mientras mi cariño duerme
que no quiero darle un beso
para que no se despierte
Callada ya está la fuente
dormidos los surtidores
y hasta que el sol no sonría
llorando estarán las flores
Parece que allá en el cielo
se desnudan los almendros
y las torres de la aldea
de novia se están vistiendo
Guarda silencio campana
mientras mi cariño duerme
que no quiero darle un beso
para que no se despierte.

Campanitas de la Aldea (bolero por bulerías),
interpretado por el Cojo de Huelva.


Lo de las BBS’s (Bulletin Board System, BBS para los amigos), es muy curioso, yo diría que un preludio muy limitado de la red Internet. Podías chatear, mandar un emails, pero de online casi nada. Tú mandabas un email al ordenador más cercano a tu domicilio, con llamada local; más o menos, ese lo reenviaba a otro, y así sucesivamente hasta que llevaba a su destino. Por cierto, mandar un email con una foto o imagen, ¡¡impensable!!, se atascaría tu línea de casa y la de los demás. (En la imagen un antiguo teclado de IBM).
No hablemos de la tele (¿quién se acordará de la Tele, en singular, no ya de VHS ni UHF, luego vino la Primera, la Segunda, el UHF,...? ¡¡y sin mando a distancia!!, bueno, solía ser uno de los hijos más dóciles que acataba la orden de papá de "cambia a la segunda", y al rato, "cambia ala primera", hasta que te hartabas; claro, y ahora el Satélite, el cable, TDT y ¡¡la TDT de pago!!, aunque cuando uno de sus mandos a distancia no manda bien la señal apretamos con fuerza y lanzamos la señal hacia el aparato como si tal WI fuera; ¡¡ah!! Eso, la WII, fuera los gimnasios con olor a sudor rancio, aerobic…, que ya los tenemos en casa, ¡¡ha llegado la WII!!, No he comentado nada del correo postal, telegramas, postales, felicitaciones de navidad, porque “el valor se le supone”; ni de aquellas tarjetas perforadas como primeros soportes informáticos de IBM para control del personal... (Textos: Juan Mayo Escudero, en la imagen, en la actualidad reside en Lisboa en Comisión de Servicio, 

El Dr. Gómez Benítez nació en El Puerto en el año 1954 y estudió párvulos en el colegio de la Pescadería de D. Miguel Cea y después todo el bachillerato en el colegio de San Luis Gonzaga de los jesuitas. Sus primeros recuerdos relacionados con la bodega datan de cuando siendo niño le llevaba algún recado a su padre Antonio Gómez --su padre-- y se sorprendía a sí mismo minúsculo entre un mar de vasijas de madera que entonces le parecían de tamaño descomunal y rodeado de un olor embriagador, especialmente en el mes de Septiembre cuando veía las botas con mosto en fermentación. Recuerda ese patio de la bodega con una luz cegadora y esas hileras de arrumbadores empujando las botas en calle Valdés. (Y es algo que permanece en la memoria colectiva de quienes conocieron aquel Puerto de bodegas, con un Campo de Guía en plena efervescencia, independientemente de las crisis del sector del momento).



ACADEMIA GOZAVIN.


ANTONIO GÓMEZ, CAPATAZ DE BODEGA.
Comenzó tocando la guitarra a los 16 años con "Los Jerrys", "Los Sombras" y varios grupos más, se marchó a Sevilla para tocar con "Los Bombines". Después marchó a Madrid y empezó a tocar la batería con "Los Payos" donde estuvo un año; luego formó un grupo llamado "Gong" en 1.973, grabando un disco con tendencias flamencas que por no tener promoción no llegó a tener éxito. Volvió a Sevilla y formó un grupo que se llamaba "Gazpacho", grabaron cuatro singles y un L.P., actuandon mucho haciendo sevillanas y rumbas.
A la izquierda, imagen de la portada del disco 'Hijos del Agobio'.



En 1.959, nuestro protagonista comienza a formar parte de la Orquesta Santamaría, tocando el acordeón o la batería, según las circunstancias, con destacados músicos de El Puerto como Alberto Barba y Enrique Galán , ambos extraordinarios saxofonistas, Antonio Pérez y Ramón Zarco maestros del piano, así como Roberto Vega que tocaba el acordeón. Llegando a tocar en numerosas Salas de Fiestas de nuestra Ciudad y la provincia: El Oasis, El Cangrejo Rojo, El Picnic, Balneario de La Palma en Cádiz, ...
SALVATIERRA RADIO.



MARRAJO A LA PLANCHA.
PAPAS BRAVAS, ALIOLI Y RASCACIO.
Regla destaca “que esto es una familia y eso se nota en la atención al cliente, en el interés que ponen todos para que la cosa salga bien y eso me alegra mucho. Todavía me acuerdo cuando los reunimos a los cuatro a principios del 2000 y le dijimos que queríamos poner en marcha un nuevo negocio, La Nueva Dorada, situado a pocos metros de la primera y regentado por José Manuel, el hijo del matrimonio. Pero le dejamos bien claro que sólo lo haríamos si contabamos con su respaldo y nos lo dieron. No podemos estar más contentos porque La Nueva Dorada funciona muy bien, hasta el punto de que nos hemos atrevido a abrir una tercera y eso a pesar de que corren tiempos de crisis”. (En la imagen, parte de la familia, junto a los fundadores de La Dorada: Regla Manzano y Manolo Márquez).




Horas y horas se llevaban las beatas jugando a sacar Ánimas con Padrenuestros, Avemarías y Requiescant... Le daban una vuelta a la perillita: el 3. Miraban en el cuadro: "Se sacará el ánima del Obispo más necesitado de sufragios". Otra vuelta: el 17. "Se saca el ánima de las meretrices a quienes nadie reza". Otra vuelta: el 23. "Se saca el ánima de los marineros muertos en la mar". Otra vuelta: el 51. "Se saca el ánima de los muertos por el rayo y las tempestades". Otra vuelta: el 70. "Se saca el ánima de ..." Y así hasta el 100. Si repetía número, no valía y se volvía a tirar.
Y, la verdad, encuentro menos nocherniego, menos escandaloso, más económico y más efectivo el Juego de la Ruleta de los Sufragios, porque, mientras la beata hacía éso, no estaba haciendo nada malo, sino algo bien provechoso para el alma de los difuntos de todo tipo y condición, no gastaba dinero, ni por su cabeza pasaban, mientras tanto, pensamientos pecaminosos. Además lo hacía, a la vista prodigiosa del altar privilegiado de Rivas, inmenso retablo barroco, coronado por el Resucitado atribuido a La Roldana y presidido por San Miguel Arcángel y, a la puerta de la capilla, entre los zócalos de mármoles y jaspes con los relieves las dos calaveras --cuyas cuencas, de chico, yo hurgaba inmisericorde con mis dedos--, y las cuatro tibias.
Mañana, día de los Fieles Difuntos, echaré en falta la Lotería de las Ánimas Benditas. Se eliminó inexplicablemente cuando la última restauración de las naves laterales de la Iglesia, que, como se dice muy bien, "quien restaura resta-aura". Pero yo cierro los ojos; mentalmente, giro la perillita: el 101. Y oigo una voz de ultratumba que me dice: "Se sacan del Purgatorio a las beatas ludópatas de la Prioral que ya no tienen quienes les recen". Padre nuestro... Ave María... Requiescant... Amén. 













«En un documento facilitado por el Ayuntamiento de El Puerto se dio noticia de un documento suscrito el 15 de enero de l997 por el matrimonio Alberti y el alcalde de la ciudad. En sus páginas se establecía que los actos posteriores al fallecimiento del autor de Venus y Príapo se desarrollarían «con la mayor sencillez, dentro de la más estricta intimidad». Los actos deberían transcurrir en coherencia con lo que ha sido la trayectoria e ideario del escritor. «Cuando se produjere el luctuoso suceso, quedará su cuerpo en el depósito de cadáveres hasta el momento de su traslado al crematorio para su incineración». Se escribía, también, que las cenizas serían esparcidas en la Bahía de Cádiz. María Asunción Mateo, la viuda, manifestaba en el documento que no estaría presente en los actos oficiales de condolencia. En efecto, pasó el día en «Ora marítima», donde recibió algunas visitas. No sería ella, sino el alcalde de El Puerto, el encargado de recoger las cenizas del artista, tras la incineración de sus restos mortales. El alcalde las llevó hasta el Monasterio de la Victoria, lugar en el que se celebraría un acto solemne. Dos escolares recitaron poemas. Al terminar este acto de adiós público, el alcalde llevaría las cenizas del poeta a «Ora marítima». (Cervantes Virtual). (En la imagen, Aitana Alberti, la hija del poeta, portando la urna funeraria a la salida de las honras fúnebres que se realizaron en el Monasterio de la Victoria).
«Muni Camón abrió el ciclo trimestral de Escena Rock, en el teatro Pedro Muñoz Seca de El Puerto. La artista portuense pone voz al cantautor madrileño Remate, a la sazón Fernando Martínez. Ambos estrenaron en gira española un disco elogiado por la crítica, Somersaults, que ha capturado a la afición, por su elegancia y misterio. Feliz regreso de la artista portuense en solitario, tantos años después de los recordados Maddening Flames, ahora citados en los mentideros indies como pioneros de los noventa, antes acaso nunca bien ponderados. Emerge la figura de Muni Camón, siempre discreta y versátil, en tercera persona, capaz de dar diez vueltas de campana a sendas canciones de diversa intención y paisajes diferentes. Lo que le faltaba a Remate, la voz de Muni Camón y la compañía eléctrica de Paco Loco [su marido] y demás. Cuando abrieron el Escena Rock llevaron la banda al completo a finales de septiembre; el 12 del pasado octubre, al cierre del Monkey Week, en el mismo escenario, se mostraron con hechuras de trío acústico». (Texto: Enrique Alcina. Foto: Ana Bolívar).
Somersaults (Vueltas de Campana) supone el regreso de Muni Camón al primer plano desde Maddening Flames, grupo efímero pero muy recordado de los primeros años de la música independiente en España. Y también es el sexto álbum de Remate, sólo que uno extremadamente especial, consagrado íntegramente a que sea Muni Camón quien lo protagonice e ilumine, puesto que Somersaults se compone de una serie de canciones escritas por Remate y cantadas por Muni Camón. Ella es quien narra en tercera persona la historia, o bien interpreta personajes dispares, Lucy Harpy (Lucía Arpía), Miss The Sore (Señorita La Llaga/Echo de menos la llaga)… Relatos de parejas tragicómicas, tal vez la misma de algún modo: “He dreams of somersaults driving his fancy van... She dreams of he has forgotten to put on the safety belt” (él sueña con dar vueltas de campaña - ella sueña con que a él se le haya olvidado ponerse el cinturón de seguridad…). Canciones donde la música pasa del recogimiento de cámara a la expansión ácida, de largos pasajes instrumentales febriles a la irrupción imponente de la voz de Muni Camón, de los sonidos acústicos y el mágico armonium a los pantones eléctricos de texturas imprevistas.