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La imagen de la Virgen del Carmen, saliendo de la Iglesia de las Esclavas, antiguo Convento de San Juan de Dios.

Las tradicionales fiestas del Carmen, celebradas en los pueblos de la Bahía de Cádiz desde tiempos inmemoriales, se vieron engrandecidas a raíz de una bula pontificia emitida por León XIII en 1892. La bula fue solicitada por el entonces superior general de la orden de la Beata Virgen María de Montecarmelo con el fin de aumentar la devoción y la piedad de los fieles hacia ella.

Ejemplar de la Revista Portuense de 1892 que se hace eco de la bula papal.

Esta bula la aseguraba la indulgencia plenaria a todos aquellos que arrepentidos, y previa confesión y comunión, visitasen las iglesias y oratorios pertenecientes a la orden y rogasen en ellas por la Iglesia y sus miembros. Condición indispensable para recibir el perdón era que la visita se realizase entre las primeras horas del día y la caída del sol.

La Virgen de la procesión marítima en una embarcación adornada al efecto a la que no le faltaba un detalle. ¿Igual que hoy?

A partir de ese momento las ya solemnemente celebradas fiestas del Carmen adquirieron una mayor participación devota de los fieles. A consecuencia de esta creciente devoción, años más tarde surge la primera procesión del Carmen, de la cual hay crónicas publicadas desde 1900. Dicha procesión iba encabezada por los marineros, patronos y armadores, que demostraban así el fervor que sentían hacia su patrona, y también participaban en ella miembros de la Corporación Municipal.

La procesión en el muelle de la plaza de la Pescadería, hoy viviendas de la Pescadería en proceso de derribo.

Es en esta época cuando nace el rito de la bendición de las aguas y el tradicional discurso desde la plaza de la Pescadería. Ese año corrió a cargo del guardián de los frailes capuchinos, Ambrosio de Úbeda que se ganó a los portuenses con su oratoria: «El Puerto es un pueblo de fe, y esta clase de pueblo son ciudades de héroes y éstos tienen siempre las bendiciones del cielo», dijo. Con este discurso se celebró una de las primeras procesiones entre cantos de júbilo y lluvia de flores a la Virgen del Carmen. (Texto: Mercedes Torrecillas).

El pesquero Tonino que esta tarde estará en Puerto Sherry portando a la Virgen Marinera.

Esta tarde, en Puerto Sherry, a las 18:30 llegará la comitiva procesional con la representación de la imagen de Ntra. Sra. del Carmen, a bordo del pesquero ‘Tonino’ que atracará en el pantalón de honor para realizar, a continuación, la procesión marinera y el encuentro con la procesión terrestre en el tramo final del río Guadalete.

El pasado 16 de junio se cumplían cien años del nacimiento, en nuestra ciudad, de uno de los más importantes cartelistas de nuestro país: Manolo Prieto. (ver nótulas núm. 863 y 864 en GdP). Desde muchos enfoques se puede analizar la obra de Manolo. En esta ocasión nos referiremos a sus carteles de temática taurina. Manolo Prieto, se interesó desde muy joven por el cartel taurino, y  llegó a ser uno de los intérpretes más originales y revolucionarios en este género artístico.

Cuando apenas cuenta veintitrés años, participa en una exposición que, organizada por la Asociación de la Prensa de Madrid, tuvo lugar en el Círculo de Bellas Artes, en junio de 1935. En dicha muestra obtuvo el primer premio Renau, pero el jurado formado por: Francisco Llorens, por el Círculo de Bellas Artes, Federico Ribas, por la Unión de Dibujantes Españoles, Miguel Lucas, por la Asociación de Pintores y Escultores y Luis Gil Fillol, por la Asociación de la Prensa, estimó: "...que la limitación de premios impide recompensar justamente el esfuerzo realizado por los dibujantes españoles, propone la adquisición de los carteles firmados por los señores Pedraza, Alonso, Prieto, Vega y Gallo".

Pero el primer cartel de tema taurino, dentro de la obra de Manolo,  con el que consiguiera un gran triunfo, fue el que realizó para el concurso de la Dirección General de Turismo, en 1950, y que llevaba por título "La fiesta de toros en España", con el que obtuvo el primer premio. "El cartel no va dirigido al aficionado español, por eso le falta la anécdota. Está hecho pensando en el extranjero, que es al que va dirigido. Un toro con su silueta terrible, frente a un torerito rodeado de espacio y de sol, con un trapo como única defensa" /En la imagen de la izquierda, cartel primer premio de la Corrida de la Beneficencia. 1952.

La prensa de la época llegó a decir con respecto a este cartel: "Ha venido a revolucionar la tradicional propaganda de la lidia de reses bravas. Y ha conseguido precisamente eso: dar realce a la bravura del toro y al valor del torero. Ahí se ve al diestro, empequeñecido y audaz, ante la mole potente de un testuz vigoroso y vibrante de energía acometedor a, subrayada por el contorno blanquecino que rodea al toro, aparentemente hierático, pero dispuesto a la 'arrancada' y a hacerse dueño del ruedo".

La corrida de la Beneficencia de Madrid se venía celebrando desde 1840 aproximadamente, y los carteles anunciadores se encargaban a grabadores y dibujantes de la época, como Ramón Cilla, Porset, Perea, Chaves, Pastor... El concurso de carteles anunciadores de dichas corridas se instituyó en 1952. A ese primer concurso concurrió el artista portuense, obteniendo el primer premio, ex aequo con Pablo Mairata, en el apartado de carteles murales. El de programas de mano se concedió a Antonio Casero. El cartel de nuestro paisano representa el momento en que el toro toma un puyazo recargando, viéndose el picador en serios apuros: "Este cartel es todo anécdota, puesto que va dirigido al aficionado que entiende. Una bellísima suerte de varas, con posible derribo por un toro bravo. Cartel de técnica moderna". Al año siguiente obtiene el tercer premio. El primero lo consiguió Vicente Vila, y el segundo, otro portuense, Ricardo Summers Isern "Serny", con un cartel en el que representaba a dos manolas tocadas con mantilla y peineta hablándose entre sí. El cartel de Manolo, como todos los suyos, de técnica y composición moderna, en el que figura un torero de rodillas, en primer plano, de espalda,  dando una larga cambiada frente al toro. /En la imagen de la izquierda, segundo premio del cartel de la Corrida de la Beneficencia. 1956.

En mayo de 1956, nuestro artista logra el segundo premio con un cartel que, presentado con el nº 46, consiguió la suma de cuatro mil pesetas, y en el "que como siempre destaca por su calidad con respecto a los demás, está compuesto de una forma muy original, ya que representa a un torero rodilla en tierra mirando al toro y dispuesto a pasárselo de muleta".

En 1958 volvió a conseguir el primer premio, por unanimidad del jurado. Su cartel representaba a un toro viniendo de frente a la carrera; "lo más importante son las variaciones experimentadas con los colores, fundamentalmente con los amarillos, azules, grises y negros, que combinan con las letras en verde". Pero este premio tiene su anécdota, que nos explica el propio Manolo Prieto: "Este cartel que empapeló Madrid, tiene una historia muy graciosa. Fue hecho y presentado seis o siete años antes de que fuera premiado. Cuando se presentó por primera vez, fue rechazado porque dijo un miembro del jurado, y sus compañeros lo aceptaron, que era más propio para anunciar una ganadería (como si un toro arrancado no fuera una de las cosas más bonitas que se pueden ver en la plaza). Recuerden el valor que tiene esta estampa en la suerte de varas. ¡Hay que ver lo que puede la mala leche! ¡Y me lo llevé a casa!'. / Cartel del primer premio de la Corrida de la Beneficencia. 1958.

'Al poco tiempo, el Primer Congreso Ganadero convocó un concurso de carteles y lo presenté. Allí no me lo premiaron, y al devolvérmelo, me dijeron que era un cartel muy bueno, pero que estaba mejor para una corrida de toros ¡era natural! ¡Y me lo volví a traer a casa!' Lo dejé reposar unos años para que los jurados lo olvidaran, y lo volví a presentar en la Beneficencia, el año 1958. Aquel año, en el jurado a nadie le sentaba mal la leche, y fue premiado con todos los honores”.

También en 1958 le encargan la carpeta de los discos: "Pasodobles de España" y "Fiesta Brava". Un año después vuelve a participar en el concurso de la Beneficencia y obtiene el segundo premio entre un total de 96 obras. Los años 1960 y 1961 no hubo concurso. Al año siguiente de nuevo participa Prieto, pero en esta ocasión no consigue ningún premio.

En 1963 alcanza el primer premio con un cartel de un toro saliendo del toril, y al fondo un espontáneo que sale a su encuentro, resuelto con una técnica muy acabada, en el que destacan los diferentes planos resueltos con el color y las geométricas curvas del redondel y el callejón. En la edición de 1965 consigue un accésit. En 1969 nuevamente consigue el primer Premio en el concurso del cartel anunciador de la corrida de la Beneficencia. Vuelve a participar en la edición de 1972, consiguiendo un accesit. /En la imagen de la izquierda, cartel del primer premio de la Corrida de la Beneficencia. 1963.

Este año del centenario de su nacimiento, un “cartel” de Manolo anuncia el abono taurino portuense. Se trata de la portada del opúsculo, con textos de Julio Estefanía, editado por Osborne, en 1955, para conmemorar las bodas de diamante de la Plaza Real. Al cartel taurino le dedicó Manolo gran parte de su vida, como hemos podido comprobar a lo largo de estas lineas, y en su colección de bocetos donada al Puerto, y que, desgraciadamente, aún no se pueden contemplar en la sede de su Fundación, pendiente aún de inaugurarse. Que buena ocasión hubiera sido este Centenario para abrir las puertas a la exposición permanente de obras de Manolo Prieto en su ciudad natal.

Fragmento del cartel de la Temporada Taurina 2012.

Pero no acabó aquí su dedicación a la fiesta nacional, pues en sus últimos años también llevó a la medalla dos importantes colecciones de su "Tauromaquia",  amén de la medalla que, con motivo del Centenario de nuestro coso taurino, y a petición de nuestro Ayuntamiento, realizó en 1980, pero de eso ya nos ocuparemos en otra ocasión. (Texto: Francisco M. Arniz Sanz).

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Soy Salvador Gonzalez Mateos, y aunque no milito en en el partido solcialista en la actualidad,  --me autosuspendí de militancia hace muchos años por una series de razones que expuse en asamblea y que recogí en un articulo de prensa-- he seguido con interés la vida del PSOE durante todos estos años. Continúo mi militancia intensa en los movimientos sociales desde hace 30 años, y soy de los que opina que no podemos estar cruzados de brazos ante  el ‘tsunami neoliberal’  que rige nuestro país y casi todo el mundo. Como digo, la vida del PSOE y de otros partidos de izquierdas y progresistas me interesa, porque al fin y al cabo, divergencias al margen, son las opciones más acordes con mi pensamiento. Por ello, toma vigencia el artículo  que publiqué en Diario de Cádiz sobre el partido y uno de sus ‘cerebros mas activos’ en los últimos 30 años.

¿RASPUTÍN JUBILADO?
Te conocí, en un momento clave para nuestra ciudad. Fue en el siglo pasado. Tu antecesor, el ruso, vivió en el siglo XIX. Ambos con carita de monje, mirada vidriosa y una enorme capacidad para trajinar en las sombras. Estábamos situados al fondo del salón de actos del Instituto Mar de Cadiz, donde se celebraba una  asamblea que debería decidir si en El Puerto se presentaría como candidato socialista al que había demostrado ser el alcalde más inútil de la historia portuense o por el contrario optaríamos por un gran gestor con experiencia demostrada llamado Luis Benvenuty.

En la imagen de la izquierda, el histórico Rasputín.

Por  creer en este, y por el pavor a Hernán en la Alcaldía, me inscribí en el PSOE tapándome  la nariz. Apestaba a Filesa, a Roldán, a Puerto Shurry, a Puerto Menestheo y sobre todo a intereses abusivos de Solchaga. Algunos nos apuntamos a derribar la corruptela socialista local, cansados de un alcalde títere dirigido por un renombrado funcionario municipal. Los renovadores, liderados por  Vargas Machuca, que  soñaban con acabar con el felipismo y la corrupción, creyeron en su victoria por tener más militantes locales. Yo no me fiaba. Y con razón. Tú, el  Rasputin alcalaíno en persona, se presentó allí con un  censo antiguo donde los caraballos boys tenían mayoría.

Y allí al fondo del salón te dije, Rasputin Pizarro, que por tu sucia jugarreta, los portuenses al ver en el cartel electoral al nefasto alcalde de la coalición gobernante  PP-PSOE, coalición forjada por tus manejos con Teo, y Caraballo, saldría Hernán como alcalde. Te reíste. Nos apostamos un comida estrechándonos las manos, a que no solo sería alcalde el impetuoso relojero, sino que revalidaría su cargo cuatro legislaturas por lo menos. Lo clavé. Han pasado veintiún años desde entonces y sigues sin pagar la apuesta.

Pero parece que por fin caerás, tú, tu clan de nepotes alcalaínos, también tus borregos con cargos en el aire, y ojalá vuestra pléyade de enchufados.  Ya perdisteis  el congreso regional. Rasputin, has perdido el norte, traicionaste a Griñan en plena precampaña electoral,  y si pudieras urdirías una moción de censura en el parlamento junto al PP para derribar a este gobierno de izquierdas elegido por las urnas. Pero no puedes, estas viejo y  son muy  débiles tus apoyos ¿Te jubilaras disciplinadamente o aun tienes un sucio as en la manga, so Rasputin? (Texto: Salvador González Mateos).

Una de las imágenes que ilustran la carta.

El restaurante de El Puerto Aponiente estrena nuevo menú con nombre propio (Mundo Abisal) y 25 platos. El cocinero fortalece su concepción de la comida en su restaurante como una aventura casi teatral en la que se asiste a una especie de película en la que los productos del mar son los actores “comestibles”

Los comensales entran y si eligen tomar el menú degustación completo, 25 platos, reciben un pequeño libro con el título de Mundo Abisal. A lo largo de una veintena de páginas va contando una fábula que recrea cada uno de los platos que se van comiendo y agrupados con el nombre de “menú aguas calientes atlánticas 2012?.

Es el nuevo menú de Aponiente, el restaurante de Angel León en El Puerto de Santa María. Se estrenó el pasado jueves por la noche y estará, al menos, durante todo el verano. El cocinero refuerza su idea de que el que asiste a comer a su establecimiento no va sólo a disfrutar con el paladar, sino que asiste a una verdadera aventura, a casi una película en la que León es el director.

El cocinero se está convirtiendo en casi un Leonardo Da Vinci del siglo XXI, un artista capaz de dominar la cocina, de aplicar a ella los avances científicos y dotado de una sensibilidad tal que le permite contar casi como una película su visión de la gastronomía con el argumento de que en el mar, que ocupa las tres cuartaas parte del mundo, está todo.

Para ello se vale de pescados y mariscos, muchos de ellos hasta ahora actores secundarios y poco valorados en el mercado, que se convierten en actores capaces de contar su historia. La carta que se entrega a los comensales que toman el menú completo es una colección de dibujos realizados por la artista Pilar González Jaraquemada.

A través de acuarelas en tonos pastel cada plato se va explicando en imágenes. Pero se trata de vivencias, de una fantasía sobre cada plato, porque de explicar el contenido real de cada creación se encarga el propio equipo de sala que dirige el somelier gaditano Juan Ruiz Henestrosa.

Primera toma. Sale a escena una de las grandes secundarias de la gastronomía gaditana, la morena. Condenada a ser cocinada en adobo durante toda su vida, el chicharrón caletero como la bautizara Gonzalo Córdoba, cobra carácter de estrella con León que decide darle el papel protagonista y la tranforma en la primera estrella de la compañía, la primera en salir a escena, también en forma de chicharrón, aunque eliminando la fritura con harina.

El cocinero señala que se trata de “un menú en el cuál os sumergimos en un paseo cargado de fantasía marina. Queremos haceros olvidar el mal momento que atravesamos, que desconecteis…mientras os contamos el mar…de otra forma”.

León imprime un cierto toque carnavalesco muy de Cádiz a su espectáculo gastronómico. Salen a escena puntillitas disfrazadas como si fueran zanahorias aliñás, con el toque de comino clásico de este plato arrancado de la memoria de la cocina gaditana de siempre, burgaillos cocinados como si fueran caracoles, cañaillas de San Fernando “arregladas” como un guiso de cabrillas o una especie de rabo de toro que al final está hecho al completo con productos de mar.

Hay continuos guiños a la gastronomía gaditana. Caballa caletera, ahora en temporada, un mollete, hecho también por el equipo de Aponiente, va con manteca colorá y atún, la visión del popular atún en manteca. Se hace un queso, homenaje a los que se hacen en la Sierra gaditana, también con productos marinos y la experiencia sigue finalizando, es un plato que se mantiene en el menú, con un “sutil” alfajor de Medina, la visión del cocinero de este postre histórico gaditano.

Así hasta completar 25 sabores diferentes que van pasando en formato de tapas por delante de los comensales. No faltan los clásicos del cocinero que se mantienen en la carta, los embutidos marineros acompañados de una colección de panes propios que está causando sensación, el pescado ahumado sobre huesos de aceituna y uno de los platos más queridos por León, su arroz con placton marino, una de sus grandes aportaciones a la gastronomía, una crema concentrada en la que está la esencia del mar ya que es el alimento de muchas de sus especies.

Angel León con Juan Henestrosa y su jefe de cocina el también gaditano Juan Luis Fernández.

El placton está incluso en los postres sirviendo de contraste con manzana, el wasabi, un condimento japonés y el hinojo. El menú se estrenaba precisamente el mismo día en que León era nominado para uno de los premios más importantes que se conceden en España en el mundo de la gastronomía, el de mejor jefe de cocina del año que otorga la Real Academia Española.

El restaurante mantiene su idea, ya arraigada en estos establecimientos de alta cocina, de un menú degustación como única opción. No hay comida a la carta, aunque si varias opciones. La más asequible y para personas que quieran comer menos está compuesta por un menú de aperitivos y después un plato a elegir de cada una de las tres últimas partes del menú. También se incluye el postre.

La opción completa es la de los 25 platos y ya el cumbre de la experiencia es dejarse llevar por el somelier Juan Ruiz Henestrosa y acompañar los platos con los vinos que este sugiere. La opción más barata son 75 euros (+ iva y sin bebidas, ni pan incluidos) y la opción completa, vinos seleccionados incluidos sale por 143 más iva.

Siempre es aconsejable reservar y el horario de verano cambia ligeramente sobre el de invierno. Ahora el establecimiento abre todos los días excepto los domingos y los lunes al mediodía. Al final, si se ha disfrutado del menú de 25 platos, el comensal recibe una botella con un mensaje dentro con la carta impresa…y se baja el telón. (Texto: Pepe Monforte).

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El que fuera presidente de honor del Racing Club Portuense, José del Cuvillo Sancho, escribía en un número especial de la Revista Cruzados, allá por 1968, sus impresiones sobre el Club del que fuera su presidente y cuyo estadio titular lleva su nombre, con motivo de haber sido el Campeón del Grupo XII de la Tercera División de la Liga Nacional, en la temporada 1967/68. Cumplía 40 años la entidad. Hace 44 años.

En la imagen de la izquierda, José del Cuvillo Sancho.

CUARENTA AÑOS EN EL RECUERDO.
Por el privilegio de la edad, yo así lo considero, porque Dios lo ha permitido y porque quien pudo hacerlo para ello me requiere, ahí van unas líneas entre cuyos hilvanes, quisiera poner lo más puro y lo más noble de mi afecto, junto con el fervor de algo transcendental y entrañable. En estos días, el ‘Racing’, lo diremos con el nombre de ayer familiar y localista, cumple 40 años. En estos días también, el Racing conquista el campeonato. Tremenda coyuntura para quienes estamos ya, como yo, muy lejos de la juventud. Pero que nos queda, don divino, un fuego inextinguible en el corazón.

De verdad, de verdad, que en mis pobres veleidades con el pensamiento escrito, jamás me vi mas confuso. Es tan grande el tema, que no se como salir airoso. Tengo ante mi un mundo de luces y sombras. Unidas, dispersas, cambiantes, saltando siempre ante mi frente.

En la imagen de la izquierda, Mariano López Muños.

Me veo en aquella lejana plaza del Polvorista con sus árboles y su polvo. Vuelvo a ver a mi lado a aquel gran portuense y gran amigo que se llamó Mariano López Muñoz, gordo, torpón, como una galera vacilante. Me parece que le vuelvo a escuchar con su cara de fraile alternando la zumba con la ternura. Y mientras tanto, entre las protestas de las vecinas de los viejos caserones, los primeros chavales ‘racinguistas’, corrían tras la pelota…

El Racing en la Plaza del Polvorista, en febrero de 1930.

Vuelvo a tener entre mis manos la Revista Portuense con las crónicas de Penalty, verdaderos pecados deportivos. Vuelvo a recordar aquellos partidos veraniegos donde a título de festejos se disputaban las copas donadas por el Municipio. Y el ‘Campo de los Ranos’. Y la Gimnástica. Y el campo del Tiro de Pichón. Y después la guerra, la guerra de Franco. Mas tarde, la mayoría de edad del Racing, el acceso a la Tercera División, con su tremendo tinglado. La noble lucha deportiva con los Clubs de la provincia, destacando atrás Puerto Real y después el Jerez Deportivo. Y [el campo de Eduardo Dato] que crece, que se puebla de tribunas, que se amplía el graderío. Y luego, los años de tensión deportiva, rondando los primeros puestos…

¡Ay Señor, cuánto y cuánto recuerdo! y entre tantas luces, no podían faltar las sombras. Joaquín Gálvez y Antonio Ortega, malogrados, vencidos por la muerte. Como ya he dicho, en estos días cumple el Racing cuarenta años. En estos días también el Racing conquista el Campeonato. Dicho así queda bien en términos castrenses. O si lo queremos mas ello, recordemos a Juan Ramón, cuando dejó escrito: ‘No la toques más!/ que así es la rosa’.  Delante de nosotros está abierto el futuro, un futuro donde las banderas se agitan incansables… ¡Ay Señor, cómo pesan pero que bien pesan sobre mis hombros estos cuarenta años en el recuerdo!. /Texto: José del Cuvillo Sancho.

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Las viejas glorias de los equipos de fútbol ‘Zeppelin’ y ‘San Javier’ mantuvieron un encuentro de fútbol en el campo de las Escuelas La Salle, el 28 de noviembre de 1965, terminando el encuentro con la victoria de los ‘zeppelinistas’ por dos a uno.


En la imagen, los dos equipos posaban para la prensa y la posteridad. Presentaban las siguientes alineaciones. Por la Peña Zeppelín: Poniqui, (Manolín), López (G. Romero), Gandu, Salmerón I (J. Cárave), Lupo II, Barri, Rafaelín, Ginés, Nene y Chele. Por el San Javier: Aguirre, Mojarra, Sopa, Simeón, Caco, Serrano, Cárave, Victoriano, Tronqui, Villanueva y Terry. /Foto: Fariñas.

El equipo de la Peña Zeppelin, con José Manuel de Terry Galarza, en el centro.

Fue un partido de presentación de la Peña Zeppelín, programado al principio para fines benéficos, como todos en los que tomaban parte estas ‘viejas glorias’ a beneficio de los damnificados de las inundaciones en la vecina Chiclana de la Frontera. Pero no se pudo hacer uso del campo del Racing por lo que se trasladó al campo de La Salle, sin recaudación.

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En breve verá la luz la nueva novela de Alberto Boutellier Caparrós ‘A Pesar del Silencio', estando prevista su presentación y puesta a la venta a finales del presente mes de julio o a primeros de agosto, con la editorial Publidisa. Estará disponible en todas las librerías de El Puerto y, bajo demanda, en El Corte Inglés y circuitos de distribución de Internet. Su precio será 12 euros.

La trama versa sobre la situación de coma irreversible que el protagonista, Fernando Arbizu, experimenta tras un accidente de tráfico y el traumatismo sufrido. Dora será la heroína que luchará para intentar rescatarlo de su postración y, para ello, se marca dos objetivos: encontrar al causante del accidente y lograr los medios económicos que le permitan rehacer la vida de ambos. Un argumento apasionante con una historia de amor tallada en alto-relieve, con trata de blancas, tráfico de drogas, compañías de seguros y empresas fantasma aparecen en escena. Mientras, un joven abogado y un curtido detective tratarán de ayudar a la abnegada esposa.

Alberto escribió desde siempre. Hace 38 años, cuando llegó a El Puerto inició una novela que se quedó inconclusa. «Para escribir hay que tener sosiego y los años de El Puerto han sido de constante trabajo y no me lo han permitido. Cuando me jubilé, estuve pintando durante dos años, pero  sobre 2006 cuando mis hijos me regalaron un portátil, comencé a escribir sin parar.

Me inicié con varios Blogs, en el Ideal de Granada y Jaén, donde continúo escribiendo artículos, en WordPress y en Blogspot, hasta que perdí el pudor y cometí la osadía de escribir una novela, ‘El Renegado’ (Editorial Círculo Rojo) que está a punto de agotar la primera edición de 500 ejemplares».

Comenzó algunas colaboraciones en Espacio Digital Puerto, alguna en esta web Gente del Puerto, en la revista Chauní de residentes en Marruecos. Recientemente ha aportado un relato a la novela ‘Ipolka 2’ (Editorial El Olivo) con el título de ‘Urkaildu’. Se trata de una novela en la que participan otros varios escritores, entre ellos Alvaro Rendón.

Más información de Alberto Boutellier. Nótula núm. 679 en GdP.

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La playa de la Puntilla es una de las playas más populares de El Puerto de Santa María. No es precisamente la más bella, la que tenga el agua más limpia, la arena más fina o la más tranquila.

¿Qué es lo que tiene la playa de la Puntilla entonces? Tiene a quienes le dan su vida, los portuenses. Está situada entre la desembocadura del río Guadalete y la playa de La Colorá, arropada por los pinares que pueblan las dunas de San Antón y bañada con el olor a pescadito frito del bar El Castillito, despertando pasiones en los estómagos de quienes toman el sol al mediodía.

Cuando los médicos recomiendan esconderse de los rayos del sol, a eso de la 1:30 de la tarde, la Puntilla comienza a tomar cuerpo. Por el Camino de los Enamorados van llegando a pie familias completas del centro de la ciudad: abuelos, padres, primos, nietos, tíos, amigos, padrinos, y agregados, que ataviados como si de un equipo de combate se tratara, llevan consigo sillas, tumbonas, toallas, esterillas, sombrillas, neveras, tupperwares, juegos de mesa... y al perro de la familia. Todo de las tonalidades más llamativas posibles, menos el perro, claro. Se crea así un paisaje de tonalidades vivas y chillonas alrededor de la orilla de la playa, que con la dura luz del mediodía parece un cuadro de Kandinsky.

A la tarde, con los rayos del sol comenzando a menguar en intensidad, la vida que parecía haber desaparecido bajo las sombrillas tras haber acabado con los bocadillos de filete empanados de la abuela, la tortilla de la cuñada, las cervecitas de oferta en el súper y la sandía enterrada en la orilla de la playa, parece despertar. Un niño que intenta nadar cerca de la orilla comienza a llorar desconsoladamente. Sale corriendo del agua y se abraza a su abuela metiendo la cabeza entre sus pechos. Se ha abierto una herida en un brazo, sensible con la sal del agua. A la poca profundidad que tiene el mar de esta playa, hay que añadirle la gran cantidad de piedras que la pueblan, de cuyos familiares se acuerda más de un portuense cada verano.

Un grupo de chavales juega al voleibol en una improvisada pista marcada con chanclas Los veraneantes que tomaban el sol en las inmediaciones del nuevo terreno de juego, comienzan a mudarse de lugar, cubiertos de arena como croquetas antes de un baño de aceite.  Algunos aprovechan para darse un paseo por la orilla y llenar sus manos de todo tipo piedras moldeadas por la marea así como de conchas con brillos y colores hipnotizantes. Acabarán en mesas de trabajo, lavabos y maleteros de coches. Pero no hay que preocuparse, la cantidad de regalos del mar de la playa de la Puntilla nunca se agota.

Cuando el sol comienza a resguardarse, las familias preparan su vuelta al hogar. Una pequeña odisea que se cumple tras conseguir despertar al abuelo, que mimetizado con la tumbona es incapaz de responder a llamadas, sacar al niño del mar, que se resiste a marcharse, y quitarle el bañador a la prima pequeña, que le da vergüenza que la vean desnuda sus primos de Sanlúcar.

Con la noche ya entrada, la playa queda prácticamente vacía. Algunas parejas se dejan ver, resguardándose entre pequeñas palmeras esparcidas por la arena. Si uno desea darse un paseo por la orilla a estas horas, debe de tener la delicadeza de no romper con su intimidad. Basta con no acercarse a los grupos de datileras ocupadas, reconocibles por los tintineos de litros de cerveza que se van consumiendo entre risas y el olor de algún que otro cigarrillo aliñado. Siguiendo la línea de la costa, puede llegar a un pequeño espigón, ir hasta el final del mismo, y observar con la paz que aporta la brisa salada de las noches de verano, el interior de la bahía de Cádiz.

Antigua vista aérea de La Puntilla, o Punta de La Laja o la Laxa.

TIEMPO ATRÁS.
Antiguamente se llamaba Playa de la Laxa. Posteriormente pasaría a conocerse como la playa de La Laja y finalmente tomaría la denominación actual. El nombre data de mediados del siglo XVII, debido al fuerte construido para defender la ciudad. Sobre sus restos se encuetra situado el bar El Castillito. Por esta época Juan Camacho Jayna mandó plantar los pinares de las dunas de San Antón para evitar que el viento se llevara la arena. (Texto: Adrián Morillo) /Fotos: Diputación de Cádiz.

A las afueras de El Puerto de Santa María, se reprimió un intento de pronunciamiento militar el 8 de julio de 1819, hace hoy 193 años. Su finalidad era imponer un régimen constitucional a Fernando VII, pero fracasó por diversas circunstancias.

En la imagen, grabado de uno de los pronunciamientos vividos en España en aquella década convulsa.

El pronunciamiento del Palmar de la Victoria lo debía protagonizar el Ejército expedicionario de Ultramar, el 8 de julio de 1819. Este Cuerpo expedicionario se mandó formar cuatro años antes, el 9 de mayo de 1815, para restaurar la soberanía de Fernando VII en los territorios rebeldes de América. A finales de 1816 se le reunía en la zona de Cádiz, en cuya bahía fondeaba la escuadra que le serviría de transporte. De haber partido hacía su destino esta expedición, quizás, hubiese sido una más de las que ya se habían formado con el mismo fin. En cambio, parte de sus unidades se sublevaron con éxito el primero de enero de 1820, lo que sirvió de detonante para la propagación de una revolución, que reinstauró el régimen constitucional . Pero, meses antes del pronunciamiento de Las Cabezas de San Juan, tuvo lugar otro episodio, preludio del 1 de enero siguiente.

En El Puerto de Santa María se concentraron, durante los primero días de julio de de 1819, quince de los veintitrés cuerpos que componían la fuerza expedicionaria. También, el día 8, fueron arrestados multitud de jefes y oficiales de nueve de aquellos cuerpos y de la Plana Mayor del Ejército. Además, se extendieron otras órdenes de arresto contra militares, y de prisión contra paisanos que no se encontraban en aquel lugar. Los pronunciamientos y conspiraciones que venían produciéndose en España desde 1814, respondían a la delicada situación política del país. Los liberales fueron proscritos a la vuelta de Fernando VII de su cautiverio en Valençay, y alentaban estos movimientos, cuya finalidad era cambiar el régimen político existente, para lo que tenían que obligar al rey.

En la concepción y el planeamiento del pronunciamiento del Palmar, tomo el nombre del lugar de El Puerto de Santa María donde se produjo, se usaron las "logias" existentes en algunos cuerpos militares. También, otras formadas por militares y civiles, muy politizadas, que adoptaban, todas ellas, un aspecto pseudo masónico. Estas sociedades secretas se relacionaban entre sí, configurando una trama, y en ellas se gestó el primer levantamiento del Ejército expedicionario.

Se considera aquí que, el principal fautor y desencadenante de la represión del 8 de julio, fue el mariscal de campo Pedro Sarsfield, quien influyó en gran medida en la decisión del jefe del Ejército expedicionario, Enrique José O´Donnell, conde de La Bisbal. Éste, desde marzo o abril de 1819, permitía la propagación de una conjura entre los cuerpos de su ejército, y pudo decantarse tanto por encabezar la sublevación, como por someterla.

Imagen de aquella época convulsa.

En la sucesión de los eventos, que terminaron con el sometimiento de los cuerpos que se iban a pronunciar, hay que tener en cuenta, además de aquellos meses, otros dos importantes jalones temporales: el 23 de junio y el 7 de julio. La primera fecha indica el momento en que el conde de la Bisbal se decidió, manifiestamente, por la represión del pronunciamiento. Antes de aquella, había primado cierto recelo mutuo entre las partes implicadas: Sarsfield, el conde y los conspiradores. Entre ambas fechas, el conde de La Bisbal y Sarsfield prepararon una estrategia represiva, mientras que los conjurados ultimaron el pronunciamiento. Y a partir del 7 de julio, comenzó la ejecución de la represión. Por otro lado, además de la secuencia temporal, habrá que tener en cuenta el juego de relaciones cruzadas, casi de novela de intriga, entre los protagonistas ya citados.

En esta ocasión, del 8 de julio de 1819, no triunfó el pronunciamiento por la traición de quienes debían encabezarlo, que bien por miedo e interés, o por supuesta lealtad al monarca, acordaron reprimirlo tras un periodo de mutua desconfianza. En su transcurso, pudieron triunfar también los rebeldes, de haber escuchado a quienes sospechaban de ambos generales. La conclusión que extrajeron de este fracaso fue obvia: no se debía confiar en quienes ya tenían un puesto elevado en el régimen establecido, a quienes poco podían interesar cambios políticos y sociales que estimaban revolucionarios. (Texto: Francisco Varo Montilla).

El Libro sabio y desengañado de la Biblia, el que mejor penetra en la naturaleza misma de las cosas y del ser humano, enseña, en su capítulo 3, lo imperecedero de los ciclos vitales, de la siega y de la cosecha (mirad la que aquí se puede hacer), el tiempo de demoler y el de edificar (mirad que a propósito).


El momento oportuno:

3:1 Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa
bajo el sol:
3:2 un tiempo para nacer y un tiempo para morir,
un tiempo para plantar y un tiempo para arrancar lo plantado;
3:3 un tiempo para matar y un tiempo para curar,
un tiempo para demoler y un tiempo para edificar;
3:4 un tiempo para llorar y un tiempo para reír,
un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar;
3:5 un tiempo para arrojar piedras
y un tiempo para recogerlas,
un tiempo para abrazarse
y un tiempo para separarse;
3:6 un tiempo para buscar
y un tiempo para perder,
un tiempo para guardar y un tiempo para tirar;
3:7 un tiempo para rasgar y un tiempo para coser,
un tiempo para callar y un tiempo para hablar;
3:8 un tiempo para amar y un tiempo para odiar,
un tiempo de guerra
y un tiempo de paz.

Lo que ha pasado, por ahora, son los tiempos de callarnos y de llorar, porque  nuestro silencio ha hecho crecer esta jungla en medio de nuestro otrora barrio marinero [donde se hospedaran los Reyes de España en 1729 y 1730], que, lejos de ser el más querido y admirado de la ciudad, sigue destrozado, medio en ruinas y ahora, además, empiezan sus ruinas  a transformarse en pastizales, como éste,  donde deben criarse lagartos y serpientes de toda especie como en el Jardín del Edén, pero sobre todo, seres diabólicos, dispuestos a tentar a los codiciosos, cuando vuelva a fluir ese dinero que hoy se muestra tan esquivo.

Creíamos que el entorno de la Avda. de la Bajamar ya no podría estar peor, que tal vez hubiese tocado fondo y empezaría a salir del olvido, que el tiempo de restaurar las paredes caídas estaba cerca, que se acercaba el tiempo del recuerdo, pero no es así. En este caso, recordamos al Profeta Jeremías, nuestro Patrón, quien sigue llorando por la vencida Jerusalén. En este caso, por El Puerto vencido, que sigue sin levantar cabeza.

Cada vez que, transcurrido un tiempo, uno o dos meses, vuelvo por aquella zona,  encuentro más decadencia, abandono y desinterés en este entorno. Sin ayudas, porque ahora no hay dinero, pero cuando lo había tampoco se hizo más que destruir, sin interés, nuestros munícipes se siguen preocupando sólo de lo que ve la gente, de lo que se supone que ven los forasteros: la calle Larga.

La Aserradora de Soriano, en la trasera hoy derruida de la Casa de las Cadenas, en la Avda. de la Bajamar. En la imagen, de izquierda a derecha, Eduardo Chiquete, Luis Soriano y José, aprestándose a repartir las cajas para la Lonja del Pescado. Año 1961.

Lo que nuestros nefastos gestores ignoran (o pretenden ignorar) es que esos turistas también van a “esos barrios” y que cuando una se cruza con ellos en “esas calles”, es inevitable sentir una profunda vergüenza.

La trasera de la Casa de las Cadena, vista desde el río Guadalete, con los pesqueros abarlovados en el cantil del muelle.

Y este es mi último hallazgo que hemos mostrado en las fotografías de más arriba: el Jardín del Edén, la  cosecha sin siega del Eclesiastés y el llanto de Jeremías, y todo en la Avda. Bajamar y en la cale Cadenas, sin ir más lejos, señores. (Texto de Esperanza de los Ríos. Adaptación).

8

Soy de El Puerto, y no me resigno a vivir con miedo, tras la puerta semiblindada de mi indiferencia. Quiero salir a la calle y reencontrarme con la gente. Hablar con ellas. Pasear. Ir de compras, y cumplir con el ritual diario de perder el tiempo en colectividad, vivir impregnándome de este pueblo que es nuestro. Desde mi correo [alvarengomez@gmail.com] quiero escuchar a los portuenses que tengan algo que decir. Quiero contar con tu opinión,compartir el dolor y la preocupación por lo nuestro; convencidos de que es posible El Puerto, que merece la pena pelear por devolver el orgullo y la ilusión de sentirnos portuenses.

Hemos puesto en marcha esta iniciativa popular denominada "Soy de El Puerto" en la que todos deberíamos participar y colaborar porque es de todos. La mayoría de portuenses tiene cosas que exteriorizar, que contar, que mostrar a los demás: Una habilidad, un recuerdo plasmado en una fotografía, una anécdota, un poema, un objeto único que perteneció a tu familia y que quiere exponer; esa colección de llaveros, de postales, de encendedores, de juguetes; los dibujos que hago con bolígrafo; recortes de periódico de principios del siglo pasado… Les pido, les ruego, que me se pongan en contacto conmigo para ver la forma de exponerlo al Puerto entero. En principio, me contentaría con que tú, desde tu casa, en tu trabajo, te sientas orgulloso de lo que podemos recuperar y que la crisis no nos podrá arrebatar: Nuestro origen y nuestras deseos de pelear por nuestro futuro, que no es este Puerto agónico, apático, desilusionado y negro; convencidos de que hacer cultura es también educar en el respeto a lo colectivo y público, ser conscientes de la realidad y cambiar el futuro. Juntos lo conseguiremos. Gracias y bienvenido a este proyecto tuyo, nuestro. Basta de protestas vanas y arrimemos el hombro. (Texto: Alvaro Rendón Gómez).

Esta noche, como primer acto de esta iniciativa se presenta, precisamente, el libro de Álvaro Rendón Gómez 'El Cartaginés', a las 21:00 horas en el Hotel Los Cántaros.

Más información de la iniciativa en Diario de Cádiz.
Más información de Alvaro Rendón Gómez en GdP.
Más información de el libro 'El Cartaginés'.
Recuerdos Blancos de Alvaro Rendón en GdP.

José Manuel Pinto, segundo portero del Barça, el jugador de la trenza negra que derrocha energía bajo los palos, especialmente en la Copa del Rey, en la que es el guardameta titular, comparte el entusiasmo por su profesión con una pasión oculta: la música hip hop. La afición del cancerbero azulgrana por el género que nació en los años 70 en el Bronx de Nueva York, le ha llevado a convertirse en productor musical hasta el punto de crear hace 12 años su propio sello discográfico, Wahin Makinaciones.

Parte del tiempo libre que le deja el fútbol lo invierte en sus proyectos musicales, incluso ahora, que está de vacaciones, trabaja en el estudio de la firma discográfica, abierto en su ciudad natal, El Puerto de Santa María. Y es que lo suyo por el hip hop es más que pasión. «--Siempre me ha interesado este tipo de música. Empecé bailando 'break dance' desde muy pequeño y cuando tenía 9 años gané un concurso que organizó un circo que recaló en El Puerto» cuenta desde su ciudad gaditana, donde apura el descanso estival ya que el 16 de julio se reincorpora a a los entrenamientos, aunque estará en Barcelona el 8 de julio (¿Será para asistir a la boda de Iniesta?).

Imagen del Estudio de Wahi Makinaciones.

Otra vista de los estudios de la Productora del cancerbero portuense.

Con 14 años se compró su primer teclado y ha estudiado piano, solfeo, armonía, guitarra y batería. También ha realizado cursos de técnico de sonido, una especialización en estudios de grabación y un máster en producción musical. Un currículo espectacular, igual que el palmarés que ha atesorado con el mejor Barça de la historia.

MAQUINANDO DESDE NIÑO.
El guardameta, cuyo alter ego musical es Wahin, explica que bautizó como Wahin Makinaciones a su discográfica porque sus amigos gaditanos le llamaban Wahin y porque de pequeño su madre le decía que siempre estaba ‘maquinando’. Y lo cierto es que era así. Pinto maquinaba música rapera mientras defendía la portería del Celta de Vigo y sigue maquinando hip hop desde los palos del Camp Nou. «--Soy productor, el máximo responsable de todo, elijo la música, el videoclip, el diseño, hasta el micrófono». /En la imagen de la izquierda, el logotipo de la productora Wahi Makinaciones.

En estos momentos anda enfrascado en la grabación del LP del grupo pontevedrés Delahoja, ‘Más difícil todavía’. «--El título, que saldrá en septiembre, tiene mucho que ver con la crisis», dice. Este será el tercer trabajo del grupo gallego que produce Pinto. Y es que Delahoja se ha convertido en un talismán para el equipo azulgrana. Hace unos meses, su amigo Messi desveló en su Facebook que el tema del grupo «--Nuestra BSO ha sido la canción más escuchada por el equipo esta temporada».

Pinto ha logrado que en lugar de ‘Viva la vida’, de Coldplay, la banda sonora de los seis títulos que el Barça ganó en el 2009, ahora suene Delahoja en los trayectos del conjunto en autobús: "Ries o lloras, la vida tiene sus bandas sonoras. Que te transportan hasta aquella experiencia que añoras", dice la canción. «--Delahoja es mejor que Coldplay», comenta el gaditano, que asegura que a sus compañeros Abidal, Dani Alves y Cuenca les gusta el hip hop y a Messi, «aunque depende de la canción». /En la imagen de la izquierda, el CD de Delahoja que saldrá en octubre.

El cancerbero piensa seguir con su sello musical cuando deje el fútbol, aunque reconoce que tal como están las cosas «es poco rentable». Por esa razón, además de producir también hace anuncios, videoclips y diseño. «--Esto es una pasión, que siempre me ha llenado», afirma mientras trabaja por dar una oportunidad a los nuevos talentos. (Texto: Carmen Muñoz).

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