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fatimaruizlassaleta_puertosantamariaFátima Ruiz de Lassaletta nació en Jerez de la Frontera en 1948. Sus primeros veinte años de vida profesional los dedicó a la comunicación y promoción internacional en el sector del vino de Jerez y su brandy. Más tarde, dirigió durante un cuarto de siglo la Fundación del Antiguo Hospital de la Resurrección de Utrera. En ambas etapas se ocupó de restaurar y decorar edificios antiguos: iglesias y capillas, bodegas y casas señoriales. Es desde 2009 miembro de número de la Real Academia de San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras de Jerez de la Frontera.

Antes de La Ciudad de los Cien Palacios, de cargadores a Indias del XVII a bodegueros del XX, había publicado los libros Casa de abuela (1988), Fogón y bodega (2000), Casas señoriales, bodegas y sabores de Jerez (2006), así como unos cuatrocientos cincuenta artículos publicados bajo el epígrafe "Costumbrista y gastronómico" en el Diario de Jerez.

Viajera, ha recorrido Europa, América y parte de Asia y África, estando especialmente interesada en la gastronomía provincial y del norte de España y de Francia, país este último donde recibe cursos de alta cocina en las diferentes regiones vitivinícolas desde hace una década.

libro_ciudad_100_palacios_puertosantamariaLa Ciudad de los Cien Palacios, de cargadores a Indias del XVII a bodegueros del XX no es un libro de Historia. Más bien es un libro con historias. No es tampoco un libro sobre Arte. Más bien es un libro con arte. En compañía de su autora, Fátima Ruiz Lasaletta recorremos los palacios, las casas señoriales y los recreos de El Puerto de Santa María, "la ciudad de los cien palacios", desde la época de los Cargadores a Indias, en el siglo XVII, a la de los Bodegueros del siglo XX.

Libro de evocaciones y recuerdos, de tiempos idos y de  juventud revivida que servirá al lector para evocar un mundo de sedas y bordados de las  Colonias, de maderas nobles y con olor a  especias, a café de las Indias y a vino Fino. Un libro que da gusto y regusto leer y releer despacio por ser ameno, por recordar el pasado e invitar a los más jóvenes a esforzarse por un presente y un futuro digno de nuestra historia.

Luis Suárez, explica en el prólogo. «Que el Gran Puerto de Santa María fue ‘la Ciudad de los Cien Palacios’ es lugar común y dicho que corría de boca en boa, que utilizaron como título para dos artículos, por los años 1950, en ABC de Sevilla, Pepe de las Cuevas y mi padre, Luis Suárez Rodríguez.»

«Esta obra de cariño --afirma la autora-- a El Puerto de Santa María no ha pretendido ser exhaustiva. Es el fruto de tres veranos de paseos matutinos por el centro histórico de la ciudad fotografiando y estudiando cada uno del medio centenar de palacios y casas-palacios o señoriales aquí recogidos. También es el fruto de horas de lectura frente al mar, en las que me iba empapando de las obras y artículos publicados por historiadores recopilados pacientemente. Y es el resultado, como no, de reflexionar sobre cada fotografía, sopesar mi criterio y mis conocimientos y recordar las pequeñas historias de cuando los habitaron los bodegueros a mitad del siglo pasado, toda vez que mi padre fue bodeguero jerezano --su marca principal fue el Ponche Español-- y decidir que no podía contar y que sí, sin caer en la indiscreción.»

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Luis Suárez, Fatima Ruiz-Lassaleta, el Conde de Osborne y José Mateos de la editorial, durante la presentación anoche en el Salon San Miguel, de la bodega de Mora..

«Para todas las casas y palacios --abunda Luis Suárez-- Fátima tiene palabras halagüeñas y alguna censura por el estado lamentable en que están en la actualidad. Porque Fátima no es sólo una diletante de nuestros nobles edificios y paisajes rústicos y urbanos, sino una activista cabal en su defensa y conservación. Y, en esta ocasión, yo le he prestado mi hombro para llorar juntos nuestra desolación, como los judíos, super fluminem Babiloniae.»

Pedidos a la Editorial Libros de Canto y Cuento, pulsando aquí.

 

 

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Visita a Bodegas Terry de Francisco Fernández Rodríguez 'Gallego', quien fuera popular  jugador del Sevilla y Barcelona y 36 veces jugador internacional de la selección española de fútbol.

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De izquierda a derecha: Desconocido, Javier Tosar Barrera, desconocido,  Francisco Fernández Rodríguez "Gallego", Sebastian Marroquin, Daniel Otero Rascon, Juan Quiñonero Anguiano. Año 1968. /Foto: Colección V.G.L.

El portorrealeño Gallego, nacido en 1944, fue 36 veces internacional con la Selección Española (18 victorias, 10 empates y 8 derrotas). Jugó la Copa Mundial de la Fifa 1966, debutando contra la selección argentina (2-1 para Argentina). Su último partido con la selección fue en Málaga en 1973, contra la selección de Grecia, (3-1 para España).

 

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Ha sido noticia reciente en toda España este empleado de bodegas Caballero, en El Puerto de Santa María, al conocerse que lleva 70 años ininterrumpidos cotizados a la Seguridad Social. Desde los 14 años no ha parado de trabajar, y tiene ya 84.

Francisco Parra García es el hombre que más trabaja de España. A sus 84 años ha cotizado sin interrupción 70 años a la Seguridad Social. 25.529 días. Y no piensa parar. «Mientras mental y físicamente pueda, no pienso dejar de trabajar», explica. «¿Qué hago yo por la calle sin nada que hacer?»

Nació en 1930, con la Dictadura de Primo de Rivera, conoció la II República en su infancia y empezó a trabajar con 14 años, en los primeros años de la dictadura franquista. En la posguerra Francisco Parra se colocó «como meritorio» -aprendiz- en una pastelería de El Puerto de Santa María, ‘Los dos Pepes’.

En la España de la posguerra, Parra recuerda que cobraba 5 pesetas al día. «Trabajaba 12 horas al día. Era peligroso, pero te aseguraban. Antes en los obradores, que es donde yo estaba, los hornos había que calentarlos con leña, así que te podías quemar. Tenía su peligro». Aguantó allí tres años y a los 17 años hizo su primer cambio de trabajo. Primero y último.

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«En mi calle vivía el capataz general de las Bodegas Caballero, Primitivo Roso Camacho. Un familiar mío le conocía y me dijo que hablara con él. Así entré en la bodega, de peón de embotellado, ganando 11 pesetas al día». Sería su última entrevista de trabajo, porque en esta empresa ha visto pasar la historia reciente de España: vio la caída del franquismo, que le pilló ya en las oficinas, trabajando en el departamento de compras de la bodega. Vivió la Transición y la llegada de la Democracia, cuando ya estaba en contabilidad. Son 70 años de la historia del país que le han pillado trabajado todos y cada uno de ellos.

La vida de este trabajador incansable también ha dado un vuelco desde que consiguió este empleo. «Entonces vivía con mi abuela y un primo. Ella cosía remendando ropa para ganar algo de dinero y con eso y lo que yo ganaba tirábamos. Hoy vivo con mi mujer y mi nieto».

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José Breval, desconocido, Ricardo ‘el de las Gomas’, Francisco Parra García ‘Parrita’, Tadeo Sánchez, José Trujillo y Vicente González Rivera,  en el desaparecido Campo del Racing, Eduardo Dato.

En Caballero, Francisco ha visto cómo España cambiaba al mismo ritmo que la bodega. «Antes todo era manual, ahora está todo mecanizado». Aunque no echa de menos esos años, sí que habla con cariño de esa época. La misma con la que, dice, hablan de él en su trabajo. «Me quieren mucho y me respetan. Me gusta lo que hago y tengo unos compañeros estupendos».

Francisco reconoce que sus hijos le dicen que descanse, pero él se niega. Después de 67 años en su empresa y 70 trabajando, no se ve sin nada que hacer. «Ahora voy solo el 15% de una jornada laboral, pero sigo ahí, cotizando y trabajando». ¿Hasta cuándo? «Hasta que el cuerpo aguante». /Texto: M.Moguer.

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Más que una junta de accionistas aquello parecería una boda con 277 invitados. «--¿A quién se le ocurre poner queso de entrante y rabo de toro como plato principal?, ¡qué ordinariez!», comentó uno de los comensales, al mismo tiempo que se conocía que los beneficios de Osborne en 2012 eran de 32,5 millones de euros, como consecuencia de haber vendido 2,5 millones de litros de vino de Jerez y 10 millones de litros de Brandy por valor de 222 millones.

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Ignacio y Tomás Osborne en la bodega La Sacristía. /Foto: Eduardo Ruiz Gómez.

Tomás Osborne, en los 65 años, con barba cana y un cultivado aspecto de distraído, grababa el comentario culinario en su memoria, como tantas otras cosas oídas en la familia. Y días más tarde, en el mismo salón de sus bodegas donde había tenido lugar ese encuentro anual de una de las empresas más antiguas de España, sentenciaba: «--La próxima vez, foie».

Él es el que cuida de “la familia”, que en este caso es sinónimo de empresa porque para ser accionista hay primero que ser Osborne. Se preocupa de que estén todos bien, “preguntando a este y al otro...”. Él es la sexta generación del clan. Empezó con 20 años llevando al despacho de su tío abuelo los albaranes de salida de los camiones de brandy y ha acabado presidiendo, junto a su primo hermano Ignacio —“el ingeniero”, 60 años, hoy consejero delegado—, el negocio que fundara un Thomas Osborne inglés allá por los últimos años del siglo XVIII, en el Puerto de Santa María (Cádiz).

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El fundador, Tomás Osborne y Mann.

Desde que en 1996 “los niños” fueron elegidos unánimemente por los diez miembros del Consejo de Administración —o sea por sus padres, tíos, primos...—, la empresa tiene una cúpula bicéfala en la que el presidente y —aunque le chirríe— conde de Osborne—, gestiona la emoción y el consejero, la razón.

Han pasado más de 200 años desde que aquel aventurero inglés hiciera buenas migas con el cónsul de turno y empezara a vender el spanish brandy a las ricas familias europeas, pero los Osborne permanecen tan aferrados al typical spanish, que ya no se sabe qué es más típico, si ellos y el toro bravo que tienen por marca corporativa y que salpica los horizontes de toda España (y parte del extranjero), o el vino (fino, tinto y de Jerez), el brandy, los ibéricos, o toda esa gama de productos turísticos (ropa, souvenirs) que ya venden en los principales aeropuertos del mundo, junto a sus restaurantes Cinco Jotas.

En plena crisis, cuando España busca su marca para venderse en Bruselas o donde sea sin charangas ni panderetas, resulta que los del toro, el jamón y el vino se lo siguen llevando crudo desde esas tierras sureñas donde el país casi pierde su nombre. Osborne (y la familia) crece —un 7% en 2012— y lleva su marca (y la de “lo español”) por medio mundo. Y van camino del otro medio —EE UU, México o Alemania son los posibles destinos de una nueva sede—. ¿Cuál es su secreto?

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Interior de una bodega catedral  en El Puerto, de Osborne.

Allí sentados, en el sofá de esa gran sala de suelo pulido e inestable —“son tacos de botas de roble americano”—, junto a la bodega de altos techos y columnas mohosas que llaman la Sacristía y que huele al rancio de los antiguos almacenes de abastos de los pueblos. Degustando su vino fino helado con galletitas saladas y con manifiesta timidez ante la cámara. Los primos no parecen precisamente los ejecutivos agresivos de una empresa con 800 empleados, que exporta a más de 40 países.

Traje y corbata (incluso con toros bordados), condición sine qua non para todo el que trabaje en esa casa —salvo para “Ramoncillo”, el archivero—, cualquiera podría decir que los primos vienen o que van a una boda familiar, sin mayores aspavientos. Aseguran, con cierto disgusto, que viajan mucho, “sobre todo Ignacio”, que dejó su trabajo en Oslo para volverse a Cádiz: “--Es un orgullo que la familia te elija”. En esa escueta frase, entre esas tres palabras —orgullo, familia, y elección— se frunce el secreto del éxito de un gran negocio que se viste de discreción de lunes a domingo.

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Antigua publicidad de Bodegas Osborne.

...continúa leyendo "1.783. EL CLAN DE LOS 277 OSBORNES."

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Pues llegó el día... y pasó el día. Ya pasó nuestro particular homenaje al vino del Marco del Jerez, en el que se incluyen los vinos de El Puerto de Santa María, uniéndonos a la iniciativa de nuestro amigo Wolfgang Hess de celebrar un Día Mundial del Sherry coincidiendo con la efemérides de la fundación del Consejo Regulador del Jerez en 1933. Precisamente, un grupo de aficionados, de aficionados no, ...de muy aficionados!! bautizamos nuestro encuentro con el nombre de Solera 1933, Como verán el nombre no pudo ser más apropiado.

La cosa consistía simplemente en reunirnos en la Vinoteca Vinarte, de El Puerto de Santa María, un buen grupo de amigos del vino de Jerez, y que cada uno aportase el vino que quisiera, manzanillas, finos, amontillados, palos cortados, etc, etc, para acompañarlos nada mejor que una inmensa paella y diversas tapas variadas. Llegados a este punto puedo decir que la colección de vinos que había allí presente difícilmente se va poder repetir, pues hubo verdaderas joyas, que no se comercializan y que solo salen de bodega para ocasiones especiales, como el Amontillado El Cid, de Osborne, o el fino La Honda, también de Osborne, al margen de otros vinos de bodegas familiares.

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LOS ‘RARE SHERRY’ DE OSBORNE.

Esta gama de vinos viejos de Osborne, los "Rare Sherry" son los vinos más viejos de esta casa, cuyas soleras fundacionales datan todas de los primeros años del siglo XX, a excepción del Oloroso Solera BC 200 (ausente) que es de 1864. Se tratan todos ellos de vinos únicos, muy complejos y profundos, excepcionales, a destacar el Amontillado El Cid, un vino que no se comercializa, y que procede de viejas soleras de las antiguas bodegas de Duff Gordon: para probarlo y guardar silencio. Sublime.

Muy curioso lo del nombre de este palo cortado "P (delta) P", donde parece ser que PP viene de Palo cortado de El Puerto, y el triángulo ? (delta) sería el símbolo empleado para referirse al triangulo del Marco de Jerez formado por las ciudades de Jerez, Sanlúcar y El Puerto.

amontillado_honda_puertosantamariaLos otros dos vinos de esta gama de Osborne presentes fueron el Oloroso Solera India, y el Amontillado Solera AOS, una solera creada en 1903 por Tomas Osborne Guezala, a la sazón presidente de Osborne, para conmemorar el nacimiento de su hijo Antonio Osborne, de ahí el nombre elegido para el vino. Una selección de las mejores botas de amontillado de la bodega La Palma, situada en la calle de el mismo nombre en El Puerto de Santa María.

AMONTILLADO ‘LA HONDA’ DE OSBORNE.

Tuvimos ocasión de catar también el fino (Amontillado) La Honda, una saca especial para este día, de un fino viejo - algunos hablan del origen de los primeros finos Quinta, que también dejó de embotellarse a mediados de los años 70; un fino ya amontillado,  muy elegante, extraordinario, cuyo nombre procede del nombre de la bodega La Honda, de Osborne, en donde se cría también el excelente Palo Cortado P?P.

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AMONTILLADO VIEJO DE MIGUEL M. GÓMEZ. 1956.

Otra joya que tuvimos el placer de catar y esta vez de descorchar - con muchísima habilidad, por cierto - fue una botella de Amontillado Viejo de 1956 de la bodega de Miguel Gómez Aramburu (Bodegas Miguel M. Gómez) que hasta 1969 estaban ubicadas en Cádiz, para pasar, entonces, a unas nuevas instalaciones en El Puerto de Santa María y cumplir con los imperativos del Consejo Regulador respecto a los límites de la zona de crianza del jerez.

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OLOROSO ‘EL PALOMAR’ DE GLEZ. RICO HNOS.

Junto a esta vemos otro vino ya desaparecido de las bodegas González Rico Hermanos, también de El Puerto, que ocupaban las instalaciones que hoy son propiedad de Bodegas Caballero junto al Castillo de San Marcos, en cuya botella se puede apreciar el sello con el nombre El Palomar, viña que estaría situada en la carretera de Sanlúcar, a la altura del antiguo Palacio de Osborne (Joy Sherry). Sería pues un verdadero vino de pago o de viña. Este está pendiente de ser descorchado.

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Para una próxima ocasión queda la segunda parte de esta cata, quedan botellas todavía por ser descorchadas. /Texto y fotos: Guillermo Manuel de Villena.

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juangomezbenitez_enologo_puertosantamariaEl ex presidente de la Federación Española de Asociaciones de Enólogos (FEAE), Juan Gómez Benítez (ver nótula núm. 456 en GdP), ha sido recientemente elegido nuevo presidente del Grupo de Formación de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), con sede en París, para un mandato de cuatro años. Asimismo, la presidenta de la Asociación Extremeña de Enólogos (AEE), Julia Marín Expósito, ha sido propuesta como delegada española en el mismo grupo, que está formado por cincuenta expertos procedentes de cada uno de los países que integran el organismo internacional. /En la imagen, el ex presidente de la FEAE y actual presidente del Grupo de Formación de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), Juan Gómez Benítez.

El trabajo desarrollado por Gómez Benítez en la OIV durante los últimos años, unido al reconocimiento expreso del resto de delegados han hecho posible que el enólogo español y profesor de la Universidad de Cádiz haya sido elegido, hasta el mes de marzo de 2017, como máximo responsable del Grupo de Formación de la institución más representativa del sector vitivinícola en el concierto internacional. Además, la presencia española en la OIV se verá reforzada, si se confirma la incorporación como delegada de la enóloga Julia Marín, profesora de la Universidad de Extremadura, donde, además, coordina los estudios de Enología.

LOGO-COULEUR-DU-SITE1Precisamente, los estudios enológicos constituirán uno de los ejes de la legislatura recién comenzada del Grupo de Formación de la OIV. De hecho, en la última reunión celebrada, sus integrantes revisaron la nueva redacción de la definición del enólogo y le dieron el visto bueno sin grandes modificaciones. La definición se encuentra en estos momentos como proyecto de resolución en la etapa séptima, de un total de ocho, y una vez que ya ha sido revisada en los órganos internos de la OIV, se someterá a votación en la 11ª Asamblea General de la OIV que tendrá lugar del 2 al 7 de junio de 2013 en el Palacio del Parlamento de Bucarest (Rumanía), coincidiendo con la celebración del XXXVI Congreso Mundial de la Viña y el Vino.

EL ENÓLOGO Y SUMILLER, NUEVAS RESPONSABILIDADES.

La nueva definición del enólogo, que la asamblea de la OIV someterá en junio a su consideración, amplía las responsabilidades del enólogo en el cultivo de la uva e incorpora nuevas competencias en el ámbito de la garantía de calidad, la seguridad alimentaria y medioambiental. Por ello, uno de los próximos trabajos que tendrá que abordar el Grupo de Formación presidido por Juan Gómez Benítez será la redefinición de los contenidos de los estudios de Enología para incorporar las responsabilidades que recoge la nueva definición del enólogo.

Al mismo tiempo, el Grupo de Formación de la OIV estudió también en su última reunión de trabajo la definición de la profesión de sumiller, que se redacta por primera vez y que, de aprobarse, supondría un hito para esa profesión que, hasta el momento, se encuentra muy desregulada. /Texto: Pablo Díaz-Pintado.

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Luis del Olmo Marote Becerril Gómez Ruizblanco, con su programa, en aquel entonces el mas veteranos de la radiodifusión española: ‘Protagonista’, por última vez itinerante en ABC Punto Radio, que empezó en RNE en 193 en julio de 1973 y que llevaba mas de 11.500 ediciones. En la imagen en Bodegas Osborne, cerrando la temporada --cosa que hizo durante varias-- en el patio de las Jacarandas de la Bodega de Mora. En la imagen, con los colaboradores de ‘El Jardín de los Bonsais’. /Foto: Fito Carreto.

 

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Álvaro Harillo Falcón, Francisco Javier Álvarez Sambruno y Justo Pérez Rodríguez son tres amigos aficionados a los vinos que en mayo de 2012 abrieron en la Ribera del Rio el establecimiento ‘La Cata Ciega’.

Carlos Herrera, Álvaro Harillo y Justo Pérez, en la visita del primero a 'La Cata Ciega'.

Sevillanos de nación aunque dos de ellos viven en El Puerto desde hace años han trabajado profundamente la selección de los vinos que ofrecen, justamente maridados con singulares aperitivos: anchoas San Filippo, --filetes de mas de 12 centímetros de largo-- o queso de búfala, por citar algunos de estos peculiares manjares. El comunicador Carlos Herrera, gran conocedor de El Puerto de Santa María, les ha dedicado este artículo, muy en su estilo

 Un paseo por el Puerto de Santa María cubre casi todas las expectativas placenteras. Bien lo saben los veraneantes habituales de la localidad gaditana o los visitantes ocasionales que se dejan caer de tanto en cuando. El paisaje urbano, las playas y su oferta gastronómica bien justifican unas horas o unos cuantos días, de bodega en bodega o de barra en barra. Me gusta la solera de Casa Paco, la irreverente creatividad de Aponiente -con un Ángel León cada día más audaz-, el afamado pan de la casa -mechada y jamón- de La Bodeguilla del Bar Jamón, las ideas sabrosas del El Laúl, el desbordante Brillante -¡ese gordo!-, desayunar en Los Pepes o comer en Ca Antoñín. O saborear los vinos de la tierra en la Bodega Obregón, o visitar Lustau, Osborne, Caballero, Colosía, donde se crían los aromas que dan olor al pueblo.

Un trío de aficionados al buen vino ha abierto un interesantísimo local en la calle Ribera del Río, en todo el cogollo -aunque con un par de parkings a la vera-, en el que degustar copa a copa lo mejor de la tierra. De toda la tierra española. Se llama La Cata Ciega y es el lugar idóneo para los consumidores curiosos, para los buceadores de bodegas de escasa producción, en el que saborear tintos o blancos de toda procedencia y de precio justo. Desde un euro hasta tres por copa uno va degustando vinos de extraordinaria originalidad, difíciles de hallar en comercios habituales y que suponen grandes sorpresas. Altún o Señorío de Cuzcurrita, por ejemplo. O tantos otros que nos despiertan interés por saber qué se esconde tras sus desconocidas etiquetas.

Este tipo de locales ha experimentado un cierto auge en los tiempos recientes, aunque muchos tienen un pero: suelen ser de buen gusto pero no todos saben acompañar la copa con la ingesta necesaria para amortiguar la cata continuada. Aciertan en la selección de vinos pero yerran en la oferta sólida -a veces no conservan el vino en la temperatura adecuada, por lo general un punto más fresco, que no frío, de lo que se suele servir-, y entonces mengua mucho el placer. En esa tapa fría han acertado contundentemente los amigos portuenses. Tostas novedosas, atún en manteca de roqueo, buen salmorejo y casi cada día un pequeño guiso casero que hace las delicias de los clásicos. Y la conserva de primera calidad.

En ese último ámbito destaca la anchoa. Y cuentan con la que, para este zampabollos que escribe, está la primera en el difícil ranking de la excelente serie de Engraulis Encrasicolus que se confeccionan en España: Sanfilippo. El sabor profundo, profundísimo de la anchoade esa casa hace que sean consideradas piezas de joyería por los seguidores de esa fantástica conserva. Seguramente hay mucho que discutir al respecto, pero las series limitadas y numeradas, el transporte en frío, el trabajo minucioso para no dejar ni una espina, la selección del bicho, su salazón la colocan en la cúspide. Claro que así cuestan: una anchoa sale por lo que una copa de vino, pero vale la pena. En Santoña bien lo saben. Visitar la población cántabra es sumergirse en un mar de calidad y de contrastes difícil de olvidar.

Cualquiera podrá recordar de por vida el momento en el que saboreó algún ejemplar de Don Bocarte, de Nardín, de Solano Arriola, de Emilia, de El Capricho, de Angelachu, o de cualquiera de las que se trabajan bien en esa localidad o en otras de tradición nada despreciable, como la paisana Castro Urdiales u Ondárroa en el vecino País Vasco. Fue una sorpresa encontrarme en su carta con la lata incomparablemente presentada de Sanfilippo. El día que me tengan la hueva de atún de Gourmet El Puerto, junto a la plaza de toros -otro lugar más que aconsejable en el que Manolo y Paqui exhiben un catálogo imbatible-, ya no me muevo de su barra. El agrado, en fin, y los precios bien medidos de este comercio vinícola hacen de él una visita obligada tal y como se entra en uno de los lugares con más encanto de Andalucía. (Texto: Carlos Herrera).

Diego, Silvia y Pilar Arechinolaza Sábado serán los responsables este año de llevar la Caseta de Logroño en el Real de las Banderas.103 años de experiencia avalan su proceder en la gastronomía de Lorgroño.

Diego, Pilar y Silvia Arechinolaza, responsables de la Caseta de Logroño en la Feria.

La familia ha regentado durante casi 103 años el restaurante ‘El Cachetero’, que cerró a finales de 2012 y que ahora funciona como ‘Cachetero tapas bar’ una prolongación de aquel restaurante que después de aquel 24 de febrero de 1910, cuando sus tatarabuelos Silviano Arechinolaza y Ezequiela Barrio abrieron la entonces casa de comidas que luego no hizo sino crecer. Fue la tercera generación, la que representaba la recientemente desaparecida Pilar Sábado, la que le dio un cambio radical en la cocina y en el marco, si bien en estos momentos ya se veía también la huella de los 'herederos'. Ahora la cuarta generación continúa en las cocinas.

Las tapas que se van a consumir en la Caseta de Logroño solo serán dos, pero contundentes, tanto como para acompañar el vino de la D.O. La Rioja que, a través de diversas marcas, se consumirá en el territorio de Logroño en El Puerto, durante la efímera ciudad de la Feria de Primavera y Fiestas del Vino Fino. Y este año, también, de La Rioja.


CAPARRONES.
Es uno de los platos más representativos de la gastronomía riojana: alubias pintas que consiste en una variedad de alubia roja de semilla mas corta y redondeada de lo habitual, cosechadas en La Rioja (Anguiano), guisadas con ‘los sacramentos’: chorizo, morcilla, oreja, costillas y tocino, que se suele desgrasar algo para hacerlo asequible a todos. Y sobre todo, Silvia, la cocinera, le pone mucho amor a sus pucheros, condimento imprescindible heredado de su madre, Pilar Sábado.


PICADILLO DE CARNE.
Es la prueba del chorizo, pero sin embutir: carne de cerdo ibérico picada a cuchillo y adobada con los dis tipos de pimentón de la la comarca de la Vera (Cáceres), dulce y picante, cocinada a la plancha con muy poco aceite de oliva.


LOS VINOS.
Son todos de bodegas de Logroño capital. De Bodegas Viña Ijalba: Múrice; de Bodegas Juan Alcorta: Azpilicueta; de Bodegas Olarra: Añares; de Bodegas Ontañón: Vetiver; de Bodegas Marqués de Vargas: Marqués de Vargas.

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Foto: Fito Carreto.

Reproducimos algunos fragmentos del pregón que ofrecía anoche en el Real de Las Banderas,  el porteño Javier Maldonado Rosso, director del Centro Municipal de Patrimonio Histórico y reconocido investigador de la cultura del Vino del Marco del Sherry, encargado este año por la Hermandad del Olivo de anunciar con el Fino Quinta, la Feria. Estas son algunas perlas de su pregón.

Pero, aun siendo esta ciudad la cuna del vino Fino y estando dedicada la Feria a él, lo cierto es que el Fino es un ilustre desconocido para buena parte de los portuenses; por eso se me ha encargado que hable de nuestro vino en esta magnífica ocasión que ofrece el pregón de la Feria. Y por sentido de la responsabilidad que todos los portuenses tenemos en la promoción del vino Fino es por lo que me atrevido a aceptar esta encomienda.

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Todos los vinos tienen madre. El Fino tiene, además, padre: es el velo de flor que lo cubre. Y son las funciones biológicas que desarrollan las levaduras del velo de flor las que le dan al Fino sus características singulares.

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La palabra finura significa primor, delicadeza, buena calidad. Su pariente lingüística fineza expresa las ideas de pureza y bondad de algunas cosas. Y el adjetivo fino es equivalente, semánticamente, a primoroso, delicado, selecto, distinguido, exquisito…

Foto: Fito Carreto.

El Fino es el vino genuino de El Puerto y El Puerto es la ciudad del vino Fino merced, sobre todo, al microclima de sus bodegas, debido a la situación costera y fluvial de esta antigua villa.

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La cercanía y orientación abierta a la Bahía de los pagos vitícolas de El Puerto hacen que las brisas de poniente confieran a sus mostos características singulares de sabor y fragancia. Después, la crianza de flor de estos mostos, hasta hacerse vinos, en bodegas flanqueadas por el río Guadalete y sus esteros y el Atlántico y su marisma,  completa el proceso. Estas son las razones por las que el Fino de El Puerto está preñado de notas marinas de la cepa a la copa. Y son los factores por los que El Puerto es la tierra y la ciudad del vino Fino.

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El vino Fino es doblemente delicado: por primoroso y por vulnerable. El mantenimiento del velo de flor exige un cuidado constante de bodegueros, enólogos, capataces y arrumbadores. Ellos y los viticultores, ingenieros agrónomos, capataces de viña, manijeros, trabajadores vitícolas… son los protagonistas del vino Fino, son sus cultivadores y criadores.

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El Fino es un vino de autor desde sus comienzos, mucho antes de que se acuñase esta reciente definición para los vinos de máxima originalidad. Realmente, es un vino de autores, porque cada bodeguero crea su propio estilo de Fino. ¿Mayor complejidad? Sí; pero, sobre todo, más riqueza enológica y cultural que aporta este singular vino.


Boceto de la portada de la Feria de este año.

Ser la ciudad de un vino único por sus características organolépticas, su crianza biológica bajo velo de flor mediante el sistema de criaderas y soleras, su historia, su nombre y su cultura es una satisfacción, es motivo de sano orgullo, y es, también, también, una gran responsabilidad que nos compete a todos los portuenses.

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No es sólo cosa de las empresas bodegueras de El Puerto: es cosa de todos. Los portuenses tenemos que conocer la cultura del vino Fino, desarrollarla y difundirla.

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Que sepamos, lo único que australianos, británicos, estadounidenses, sudafricanos… han intentado imitar de nosotros, y que afortunadamente no han conseguido, es el vino Fino. Porque es único, porque no tiene parangón en la vitivinicultura mundial.


Presentación del cartel anunciador de la fiesta 2013.

Hay que hacer visible que el Fino es el vino de El Puerto y que El Puerto es la ciudad del vino Fino. Hay que promocionar el consumo de este vino singular que es el Fino porque es importante para nuestra economía. Es una oportunidad –una más, desde luego, pero muy importante- para el desarrollo de El Puerto.

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Amigas y amigos: estamos en tiempo de Feria. Estamos en primavera, que es la estación en la que se producen dos fenómenos naturales que afectan al vino Fino: en las viñas, la vid tiene su brote, comienza la floración; y en las bodegas, las levaduras de flor incrementan su actividad, experimentan una suerte de rebrote. Son manifestaciones del renacer de la vida que se produce cada primavera. También nosotros sentimos ese aliento de la naturaleza y lo exteriorizamos como alegría. Y por eso reverdece la vida social, de la que la Feria es máxima expresión.

Bo Derek y Ana García Obregón, posando durante un descanso de la película Bolero, entre las botas de Bodegas Terry. 3 de mayo de 1983. /Foto Rafa

Bo Derek es en Bolero una turista americana de los años veinte que recala en Andalucía atraída por el mundo de los toros. Conoce a una gitana (Ana García Obregón), adjudicada como novia desde pequeña a un rejoneador (Fabio Testi). La americana acaba enamorando y enamorándose del torero e incluso pretende llegar a ser rejoneadora.

Se acerca uno de los momentos del año más importantes para el grupo Osborne. El periodo de Ferias, desde la Feria de abril de Sevilla (del 16 al 21) pasando por la de El Puerto (del 24 al 29 de abril) a la de Conil, en septiembre, es el que más volumen de negocio genera en el año para la compañía en España. Los artículos del grupo, desde el Fino Quinta a su jamón 5J, son parte del paisaje en este tipo de festividades.

La compañía vinatera ha fichado al diseñador madrileño Juan Duyos para ilustrar la botella de Fino Quinta que comenzará a vender en la Feria de Sevilla. Unos ojos de mujer y un clavel ocupan la etiqueta de la botella de Fino Quinta, coronada por el habitual tapón rojo con la reconocida imagen del toro de Osborne.

Juan Duyos debutó en la pasarela de moda Cibeles en 1999, y ha sido premio L’Oreal a la mejor colección. Duyos se suma así a la larga lista de artistas que en alguna ocasión han trabajado para el grupo Osborne, entre ellos Salvador Dalí, el artista pop de Nueva York Keith Haring, la fotógrafa española Ouka Leele o el cantautor Luis Eduardo Aute.

Algunos de los diseños que han ilustrado, o lo siguen haciendo, los productos del grupo creado en el año 1772 han llegado a ser más reconocidos que los artículos en sí. De sobra conocido es el caso de la silueta del toro de Osborne, cuya estampa la compañía explota en todo tipo de productos, desde corbatas hasta carteras.

Juan Duyos en la presentación días pasados de la etiqueta de la Feria 2013.

En Estados Unidos el grupo Osborne comercializa desde el pasado mes de noviembre una línea de ropa vaquera bajo la marca Toro Jeans. En diciembre abrió en Valencia su sexta tienda en España de la cadena Toro Store, en las que vende, en régimen de franquicia, ropa, complementos y algunos de sus vinos.

La botella de Anís del Mono, creada por Vicente Bosch, en la que la cara del primate que sostiene una botella tiene los rasgos de Charles Darwin, es otro ejemplo.

Bocetos para la botella de Fino Quinta 2013

DE LA VENDIMIA A LA FERIA.
El grupo estima que la producción y venta de la nueva edición de su botella de Fino Quinta supone la contratación de más de 200 personas. La uva empleada para elaborar el fino fue recogida hace cinco años, función en la que participaron 100 personas; en el almacenamiento y cuidado en bodega del caldo trabajan otras 25 y 20 personas más en el embotellado. Una red comercial de 35 personas son utilizadas para poner en el mercado la botella y otras 40 personas en la red mayorista y minorista. En el reparto el grupo emplea a 15 personas. Los empleos indirectos que se crean en las diversas ferias en las cientos de casetas instaladas se cuentan por miles. /Texto: Alberto Ortín Ramón.