La belleza perdida de un vergel

| Texto: Enrique Pérez Fernández
Tratamos en la anterior entrega del origen del Paseo de la Victoria (1734-1735), creado a iniciativa del Capitán General Tomás Idiáquez y habilitado en dos sectores: de este a oeste, un naranjal cuadrangular (en parte ocupado por el IES Muñoz Seca) y de sur a norte una larga alameda que se prolongaba hasta el camino del Tejar (480 m), hoy conservado en la mitad de su longitud, al que dedicamos esta entrega.
Un sucesor de Idiáquez, el Capitán General Alejandro O’Reilly, en 1779 renovó la alameda, al tiempo que formó un arrecife que daba paso a la ciudad por la calle Larga, levantó el puente de barcas que en su honor llamaron de San Alejandro y en el entorno de la plaza de las Galeras creó otro paseo, el Vergel del Conde.


| Texto: José María Morillo


