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firma_quico_sanchez_puertosantamariaEl fotógrafo Francisco Sánchez Pérez, Quico, realizó una serie de placas sobre El Puerto de tamaño apaisado, especialmente del río Guadalete y su entorno. Hoy traemos aquí cinco instantáneas para disfrute de los lectores de Gente del Puerto. Su firma, a la izquierda de este texto, solía impresionar en blanco, las imágenes.

Más información de Quico Sánchez, pulsando en su nótula núm. 144 en Gente del Puerto.

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La Plaza de Isaac Peral, a la izquierda el edificio donde estuvo la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Cádiz, parada de taxis y parada de coches de caballos, al fondo el Ayuntamiento, a la derecha la Fábrica de la Luz, hoy sede de la Caja Inmaculada.

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Pérgola del Parque Calderón. A la izquierda, la desaparecida Casa Palacio donde hoy se encuentra Romerijo. Las palmeras tienen un tamaño modesto.

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Comienzo del Parque Calderón, desde la Plaza de las Galeras Reales, a la derecha podemos ver el depósito de agua que fue demolido a principio de la década de los sesenta del siglo pasado. El tinglado que aparece detrás es el actual bar de copas, ‘Las Cristaleras’ que fue proyectado en 1989 como Oficina de Turismo, algo que nunca vio la luz.

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Parque Calderón, frente a Romerijo, a la izquierda se pueden ver los edificios donde se encuentran ‘Nuevo Echate Payá’, y los restaurantes Los Portales y Casa Flores.

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Panorámica del río Guadalete desde la Otra Banda. En primer término el pesquero San Francisco de Asís,  a motor. Detrás el Adriano I y, a la izquierda varios pesqueros propulsados a vela, amarrados al cantil del muelle.

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En la esquina de las calles Luna y Misericordia, donde hoy se encuentra la Cervecería El Puerto, se encontraba una sombrerería gestionada por Chamorro --hermano del practicante del mismo apellido, cuya hija Clarita se casaría con Felipe Sanz, Comisario de Policía que fue de El Puerto y sobrino a su vez de otro Comisario Local, Aureo Sanz Hernán Gil, profesor además del Colegio de la Pescadería--. Ambos hermanos, el sombrerero y el practicante, tuvieron muchos hijos.

El lema de la sombrerería era: «Para gorras y gorros, Casa Chamorro». Chamorro el sombrerero, marchó a la Argentina y allí vivió hasta su muerte.

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Rafael Tardío Alonso nace a las 12 de la noche en el número 117 de la calle Larga, el 22 de septiembre de 1929. Era el año de la Exposición Universal de Sevilla y, ese año, el Vapor Cádiz hacía explosión en el muelle de pasajeros de El Puerto. Fue el año, también, del crack de la bolsa de Wall Street, en Nueva York. Hijo del porteño  Rafael Tardío Vázquez y de Matilde Alonso Mesa, vecina de Jerez, en la Cuesta del Palenque, antes Cuesta de Reventón de Quintos.

rafaeltardio_ninio_puertosantamariaRafael, reconocido pintor, ha escrito varios libros y es miembro de la Real Asociación de Caballeros del Monasterio de Yuste. (Cáceres). Es constituyente de la Asociación de Amigos de la Cartuja de Jerez. Fundador de la Asociación Cultural Portuense 'Medusa'. Fundador y presidente de 'Alcanatif', Asociación para la Defensa del Patrimonio Histórico de El Puerto. Ha pintado los carteles de Feria de El Puerto en 1955 y 1990, así como el del homenaje de El Puerto a Alberti en 1982. Es Socio de Honor de la Academia de BBAA de Santa Cecilia. Hoy, 9 de agosto, se rotula un parque con su nombre en la Costa Noroeste, en las inmediaciones del Centro Comercial Vistahermosa.

(En la imagen de la izquierda, Rafael con apenas cuatro años).

rafaeltardiovazquez_puertosantamariaEL COSARIO DE TARDÍO.
Su padre, Rafael Tardío Vázquez, en la imagen de la izquierda,  se hizo cargo del Cosario familiar los Tardío, --un cosario era una especie de Agencia de Transportes entre los pueblos--. Una publicidad de la Revista Portuense de 1929, año del nacimiento de nuestro protagonista decía:

Cosario Rafael Tardío, hijo y sucesor de Julio Tardío.
Esta es la Casa más antigua , de mayor confianza y que cobra los portes más baratos. Recogida de encargos a domicilio y entrega rápida a sus destinatarios. Salidas para Cádiz: tren corto a la 8 y 27; autobús de las 9 y vapor a la hora que fije su salida. Salidas para Jerez y Sevilla: trenes correo a las 7 y 55 y ómnibus de las 9 y 40. Horas de Oficina: de 7,30 de la mañana a las 10,30 de la noche.

CARRERA DE COMERCIO.
Rafael, al que en casa llamaban Falele, viviría en su infancia juegos en la calle Larga, una calle escasa de tráfico en aquellas fechas. Recibió la Primera Comunión en plena Guerra Civil, en la Iglesia Mayor, en 1938. Estudió   Comercio por libre, recibiendo clases particulares de Antonio de la Torre en la calle Cielos núm. 65, junto a su hijo, Manolo de la Torre González, Luis Macías y otros. Se examinaban en la Escuela de Comercio de Jerez, cursando Rafael los cinco años de la carrera en tres. Obtendría matrícula de honor en las asignaturas de Economía Política y Derecho.

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Rafael Tardío, José Luis Tejada y Carlos Scat, mediados los 40 del siglo pasado.

AMIGO DE JOSÉ LUIS TEJADA.
Fue muy amigo de José Luis Tejada, desde su juventud. Perteneció a la Acción Católica --era el consiliario el párroco de San Joaquín, Don Luis Bellido Salguero, durante muchos años después párroco de San Dionisio en Jerez--, conocido como el Padre Bicicleta: iba de un lado a otro con rápidez, y además en bicicleta. Formaría parte también de los Luises.

rafaeltardio_en_sevillaRafael ya sentía inclinación y afición por la pintura, asistiendo a las clases que impartía Juan Lara Izquierdo en la Academia de Bellas Artes, donde se formó. Está en posesión de la licenciatura de Bellas Artes, especialidad en Pintura. (A la izquierda, Rafael Tardío con su primo Julio Tardío de la Peña, paseando por Sevilla en 1947).

LA MILI Y EL TRABAJO.
En 1949, con 20 años se incorpora como voluntario al Ejército del Aire, cumpliendo el servicio militar en la jerezana Base de la Parra. Su padre fallecería al año siguiente, lo que motivaría una licencia militar anticipada, incorporándose junto a su hermana María Angeles al negocio familiar que habría de cerrar en 1952, frente a la competencia de las grandes compañías de transportes que contaban con grandes vehículos propios. Rafael entraría a trabajar entonces en Bodegas Osborne. En 1956, dado su dominio del idioma inglés, entró a trabajar en la Base Naval de Rota, donde desempeñaría gran parte de su vida laboral, en el Comptroller Department, donde destacaría por la innovación de unos sistemas de trabajo ejemplares, jubilándose en 1993.

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En 1959, durante su boda, en la Iglesia Mayor, con María Isabel Zuasti.

LA FAMILIA.
En  1959 se casa con la jerezana de origen vasco, Maribel Zuasti Toajas, que vivía junto a su familia en la calle Palacios, con la que tendrá cuatro hijos: María Isabel, Rafael el conocido comunicador, Juan y Vicente. Tienen dos nietas de su hijo Rafael: Celia y Patricia  Recién casados se fueron a vivir a la calle Santa Lucía, pero conocerían otros domicilios familiares en El Puerto: la calle Cruces 88, Vicario, 21, frente a la sacristía de la Prioral y un piso en las Torres Fermesa en el Camino --hoy Paseo-- de los Enamorados, que da a la Plaza de la Noria, donde vive en la actualidad. Su comunión con la pintura y la escritura la realiza en el estudio que posee en Valdelagrana.

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Con Alberti, firmando ejemplares del libro del poeta que ilustró nuestro protagonista: "Del Mar de Cádiz" editado por la desaparecida Fundación Municipal de Cultura en 1982.

delmardecadiz_puertosantamariaMEDUSA
En 1961, junto al amigo de su adolescencia, el poeta José Luis Tejada; Manuel Martínez Alfonso, catedrático de Literatura y posteriormente Alcalde de El Puerto y Antonio García Amador, Domingo Roa, Antonio Pérez, Francisco Muñoz y otros fundan la Asociación Cultural Portuense Medusa, con nótula núm. 181 en Gente del Puerto.

(En la imagen de la izquierda, portada del libro 'Del Mar de Cádiz' que ilustró Rafael Tardío, sobre una selección de poemas de Rafael Alberti, realizada por su amigo José Luis Tejada en 1981).

ALCANATIF
Muy preocupado por nuestro patrimonio histórico, Rafael Tardío fue elegido en1981 presidente de Alcanatif, Asociación para la Protección del Patrimonio Histórico Artístico de El Puerto, impulsada por el entonces concejal de cultura, el andalucista Antonio Muñoz Cuenca, con nótula núm. 069 en Gente del Puerto.

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Rafael señaló en su día que «al cabo de una año de tentativas abortadas por los obstáculos políticos creados por la corporación municipal, desactivó el grupo despreciando los opuestos intereses políticos del Ayuntamiento de la época». (En la imagen de la izquierda, la Guía Histórico Artística editada en 1983 por Alcanatif y el Ayuntamiento).

VIAJERO.
Por placer o por trabajo, Rafael ha recorrido medio mundo. Con motivo de sus funciones en la Base de Rota viajó a Atenas, Londres Nápoles, Roma, Sigonella (Sicilia), Bahrein (Golfo Pérsico), Norfolk (Virginia), Jacksonville (Florida), Mechanisburg y Filadelfia (Pensylvania). Ha recorrido infinidad de veces España y Portugal por placer, Fremont (California), Charlotte (Carolina del Norte), Italia, Marruecos, Egipto, Turquía, Israel, …

cartusia_defensionis_1998LIBROS.
Su primera obra literaria fue publicada en 1998: el libro titulado ‘Cartusia Defensionis’, sobre la vida de los cartujos, ilustrado profusamente con 37 cuadros a plumilla, técnica en la que es un virtuoso, habiendo sido reeditado. En el año 2000, por encargo de los hermanos de la Orden de San Juan de Dios de Jerez, escribe una biografía novelada de San Juan Grande ‘Así en la tierra como en el cielo’.  En 2006, la Sociedad de Nuevos Autores publica, publica su nuevo libro en colaboración con Pedro García Martos ‘Atrum Vulnus’, de mas de 600 páginas y escrita en castellano antiguo. Su último libro, en 2008, una edición exclusiva para la Familia Tardío ‘Una historia de ocho siglos. Genealogía del apellido Tardío en la provincia de Cádiz’. (En la imagen de la izquierda, portada del libro 'Cartusia Defensionis').

LA PINTURA.
«Su pintura ha sido siempre figurativa y realista: paisajes, escenas costumbristas y figuras. Trata técnicas diversas, como óleo, acuarela, tempera, pastel, dibujos a plumilla en negro e iluminadas en color, carbón, sanguina y otras técnicas mixtas para ilustración. De todas ellas, destaca en el óleo y la plumilla.

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Durante la Exposición Inaugural de la Casa de la Cultura, el 4 de julio de 1975, acompañado por Manuel Martínez Alfonso. (Foto: Rafa. Archivo Municipal).

En óleo ha realizado numerosos cuadros de paisajes y composiciones de estilo figurativo, así como cuadros de realismo fantástico de estilo surrealista e hiperrealista. En sus plumillas dedica una especial preferencia por los paisajes andaluces, principalmente locales, rústicos y urbanos, y en los últimos años, por los temas religiosos, donde con creciente y tenaz porfía ejecuta dibujos muy detallados, al estilo de los grabados clásicos. Esta última faceta de su producción es la más difundida. Existen obras suyas en el Excmo. Ayuntamiento y el Museo Municipal del Puerto de Santa María, en la Casa de la Cultura de San Fernando, Diputación Provincial de Cádiz, Cámara de la Propiedad Urbana de Sevilla, en varios centros oficiales de Andalucía, así como en el Monasterio de Yuste (Cuacos, Cáceres) y en diversas colecciones privadas en España, Estados Unidos, Inglaterra, Italia, Grecia y Japón.» (W).

rafaeltardio_1983_puertosantamariaTRAYECTORIA EN LA PINTURA.
Entre agosto de 1965 hasta julio de 1966 fue ilustrador del bisemanario "La Voz de la Bahía", periódico editado en El Puerto e impreso en los talleres de Jerez Industrial. Colaboraría, además,  en varias otras publicaciones de ámbito local y provincial.
El año 1971 el grupo norteamericano ‘Tarlinco’ que editó su colección "Reflexions of Spain" de temas locales, reproducidos en litografías a color para su difusión en EEUU.
Será en durante el año 1981 cuando ilustra sendos volúmenes: "Del Mar de Cádiz", de Rafael Alberti, editado en El Puerto, y "Ciudad Pasajera" del poeta José Félix Olalla, editado en Barcelona.
El año 1983 ilustra la contraportada de la "Guía Histórico-Artística de El Puerto de Santa María”, de Olga Lozano y Mercedes García Pazos, editado por el Ayuntamiento de El Puerto.
Durante el año 1984 crea la colección "Rincones Portuenses”, edición limitada de cien copias numeradas y firmadas de doce plumillas dedicadas nuestra Ciudad; otra colección titulada "Imágenes del Puerto", con litografías en color de tres cuadros; y una edición limitada para Bodegas Terry, sobre temas bodegueros, que se encuentra en algunos establecimientos de hostelería. (En la imagen de la izquierda, una plumilla con acuarela, de 1983, sobre el río Guadalete y el Parque).

En el año 1985 crea una serie de 31 cuadros al carbón, plumilla y acuarela sobre temas marroquíes.

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Colón en el Puerto, a las puertas del Castillo. (Rafael Tardío).

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Juan de la Cosa y su primer mapa mundi. (Rafael Tardío).

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Los nobles en la Prioral.

EL PUERTO Y EL DESCUBRIMIENTO.
El año de la Exposición Universal de Sevilla, en 1992, con motivo del V Centenario del Descubrimiento de América editó unas carpetas tituladas "El Puerto de Santa María y el Descubrimiento de América" conteniendo tres litografías de sendos cuadros ejecutados a plumilla y acuarela, para resaltar la importante participación de El Puerto, con la colaboración municipal. Asimismo realizó la portada del libro "El Almirante Valdivieso, su palacio y el Puerto de Santa María en el siglo XVII".

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En 1998 presentó en el Claustro de Santo Domingo, de Jerez de la Frontera, una exposición de 37 cuadros realizados a plumilla, titulada Cartusia Defensionis.

EXPOSICIÓN ANTOLÓGICA.
En 2004 se organizó en nuestra Ciudad una muestra antológica de su pintura con el título ‘Rafael Tardío: 50 años de Pintura’. Hasta entonces y durante esos años ha realizado  34  exposiciones individuales y participado en 16  colectivas en El Puerto, Cádiz, Jerez de la Frontera, San Fernando, Rota, Arcos de la Frontera, Algeciras, y fuera de Cádiz: Madrid, Barcelona, Santander, Elda (Alicante) y Sevilla, habiendo obtenido diferentes premios a lo largo de su trayectoria pictórica. Ha recibido encargos de diversas entidades, tales como Osborne y Cia., Bodegas Terry, Romerijo, diversas entidades bancarias, el Hospital Universitario "Marqués de Valdecilla", de Santander, el Hospital de La Paz, Madrid, y colecciones particulares. En la actualidad, Rafael se encuentra retirado en su estudio de Valdelagrana, donde pinta de forma casual y continúa con  su faceta literaria.

PARQUE RAFAEL TARDÍO ALONSO.

Hoy nueve de agosto de 2o1o, se ha inaugurado el Parque Rafael Tardío Alonso, un precioso jardín repleto de arbolado, en el entorno del Soto de Vistahermosa. El ayuntamiento de la Ciudad reconoce así, una trayectoria dedicada a la pintura, a los rincones portuenses y a reivindicar el nombre de su ciudad natal.

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Javier Maldonado tuvo una intervención durante el acto, así como homenajeado y alcalde. Manolo Morillo, en nombre de Enrique Bartolomé, leía este texto instantes antes de descubrir el monolito que lleva el nombre del humanista Rafael.

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"La razón sólo tiene un camino: el sentido común.
Es para mí un orgullo y una enorme alegría abrir el acto de inauguración de este parque, por lo mucho que tiene de emoción, de satisfacción y de justicia.
Los portuenses que por motivos diversos hemos permanecido alejados de nuestra ciudad por períodos prolongados de tiempo, valoramos con mayor pulcritud los mimbres sobre los que descansa la identidad y la idiosincrasia de El Puerto.
Hombres y mujeres han ido aportando a la sociedad portuense sus maneras y sus sensibilidades a través de la peculiar y genuina historia local, para que hoy podamos decir sin equivocarnos qué somos y qué significamos.
Cuando escribo estas líneas me encuentro triste por no poder acompañaros familia Tardío, aunque plenamente satisfecho porque con la inauguración de este parque la ciudad de El Puerto hace justicia con un hombre de bien. Con un ser humano por encima de todas las cosas, que ha sabido llevar a sus manifestaciones artísticas los sabores y los sinsabores de una ciudad como la nuestra.
Admiro a Rafael Tardío Alonso no sólo por su aportación cultural y artística, sino por su profunda pasión al trabajo.
Me unen a él multitud de hilos conductores. He vivido con sus hijos experiencias inolvidables y compartido metas e ilusiones.
No voy a enumerar en estas líneas el amplio currículo de Rafael. Los portuenses sabemos de sobra lo que aporta con cada pincelada y lo que significa la plasmación de aquello que a veces pasa desapercibido para la mayoría.
Rafael Tardío ha sabido leer con precisión y maestría aquella cara, a veces oculta de la vida, cargada de sensibilidad, que tanto marca el devenir de un pueblo.
Nuestro homenajeado contribuye con un legado difícil de igualar, donde las generaciones de jóvenes portuenses ávidos por expresar lo que sienten y lo que viven, encontrarán sin duda un material didáctico más que suficiente para avanzar por un camino honorable y solidario.
Rafael ha sido profeta en su tierra, la que le vio nacer hace ya algunos años. Y hoy El Puerto entero le devuelve sólo una parte de lo mucho que ha dado.

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Como es él, callado y prudente, sabrá paladear cuando deambule por este parque, las consecuencias de un trabajo bien hecho, de una labor escrupulosamente realizada.
Ante la imposibilidad de estar ahí con ustedes Rafael y familia, me sumo con todas las fuerzas de mis entrañas a este merecido, sentido y justo homenaje en la seguridad de que El Puerto hace justicia con un hombre honesto y cabal por encima de cualquier otra consideración. El tiempo, como dijera José Luis Borges, es el mejor antologista, o el único tal vez, como en el caso que hoy nos ocupa, que sabrá dar la verdadera dimensión de la vida y obra de Rafael Tardío Alonso. Enhorabuena y un fuerte abrazo desde la montaña palentina en una tarde de agosto.".
(Fotos inauguración del Parque: Jorge Roa).

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manuelsanchezgarcia_sastre_puertosantamariaManuel Sánchez García pertenece al grupo de los porteños --que los hay-- nacidos en Chipiona, el 3 de enero de 1939. Quinto hermano de ocho, hijos de Domingo (mancebo en una farmacia en Chipiona) y Tomasa, todos nacidos en Chipiona, aunque se consideran todos portuenses ya que, en 1947 --hace 63 años-- se trasladaron a nuestra ciudad buscando un horizonte mas amplio, aunque incierto.

TERMINA LA GUERRA INCIVIL.
El "Cuartel General del Generalísimo" acababa de difundir su último parte oficial de guerra: "En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. ¡La Guerra ha terminado! Burgos, 1 de Abril de 1939. Año de la Victoria. El Generalísimo Franco." Era alcalde de la ciudad Manuel Barba Ordóñez. Terminaba la guerra “in-civil” con todas sus consecuencias, España entraba en una fase de calamidades interminables, el desabastecimiento entre otras cosas provocó el llamado estraperlo, la cartilla de racionamiento hasta para el tabaco, hambre, niños rapados para erradicar los piojos, etc..

diariodecadiz_1939También, en 1939, el letrista autor de “Soy minero”, “La bien pagá” o “La Falsa Monea” Ramón Perelló, hijo de minero y de convicciones anarquistas, pasó un largo periodo de prisión en el Penal de El Puerto. Otro preso, Emilio Pendás Trelles, poeta popular asturiano escribe ‘Cuentos populares recogidos en el penal del Puerto de Santa María (1939). Cancionero y obra poética. Fue editado en el año 2000. (En la imagen, Diario de Cádiz del 'Día de la Victoria').

henodepraviaY en julio de 1939 se funda la Hermandad de la Flagelación, dando culto a un Cristo atado a una columna, que bien pudiera ser un San Sebastián. Procedía del desaparecido convento de los Descalzos, donde hoy se encuentra la Plaza de Peral. Se celebra una corrida de toros el 31 de julio, con Juan Belmonte a caballo, y los toreros Domingo Ortega, Pascual Márquez y Manolete. Empieza la II Guerra Mundial el 1 de septiembre. Coñac Decano, de Bodegas Caballero, organiza un concurso de radio en Barcelona, para animar las ventas en Navidad, tal y como relata La Vanguardia en su edición del día 27 de diciembre de 1939. El artista local, Manolo Prieto, forma parte de la Delegación de Propaganda y Prensa del Ministerio de Turismo, además de dibujante político del Periódico "El Sol". La vida sigue… (En la imagen, publicidad del jabón Heno de Pravia de la época).

INFANCIA EN EL PUERTO.
De pequeño, al llegar a El Puerto , con siete años, vivirían en el número 61 de la calle Federico Rubio, esquina con Pagador, estudiando en el Colegio de Bellas Artes, actual Instituto Santo Domingo, hasta los 13 años en que los interrumpe para comenzar a trabajar. Recuerda Manolo a dos buenos profesores, Guillermo Rodríguez y Antonio de la Torre González «que me enseñaron a ser buena persona». Le hubiera gustado haber hecho, como poco, el bachillerato, es un hombre de amplia cultura autodidacta: lee de todo cuanto esté a su alcance, teniendo predilección por la novela histórica.

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Manolo, a la izquierda, junto a su hermano Enrique, en la típica foto escolar.

EL MUNDO LABORAL.
Empezó como aprendiz de sastre en Casa Rendón, en la calle Larga, 88, junto a los desaparecidos Muebles Pantoja, de los que conserva muy gratos recuerdos. A los 15 años, en 1944, entró a formar parte del taller de costura, siendo su primer maestro Salvador Egea Hidalgo. Poco después se lanza a la aventura y marchará a Madrid y Barcelona donde tendrá la oportunidad de mejorar sus conocimientos en materia sartorial, en las Academias de Corte de ambas capitales.

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Manolo, a la izquierda, en la Jura de Bandera, a continuación, el desaparecido Gonzalo Zaragoza Mancera.

En 1962, con 23 años, después de cumplir con el servicio militar, se dará a conocer como ‘Manolo Sastre’ en El Puerto y así… hasta el día de hoy.

Es cofundador de la Federación de Maestros Sastres de Andalucía y del Gremio de Sastres de Cádiz y Provincia, entidad esta última en vías de extinción, por falta de profesionales: el sastre artesano sobrevive, pero la profesión en la provincia está a punto de desaparecer, salvo honrosas y contadas excepciones.

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Con un grupo de colegas durante la celebración de un congreso sartorial en Sevilla.

En viajes profesionales acudió a todos los Congresos de Sastrería celebrados desde el año 1970, tanto a nivel nacional como internacional, celebrados en Madrid, Barcelona, Roma, Munich, además de los de Andalucía, en los que participó como organizador, trayendo la celebración de uno de éstos en El Puerto. Ha viajado cuanto ha podido, conoce o ha pasado por todas las provincias de España y algo por el extranjero; en concreto ha viajado varias veces a  Iowa, Illinois, Florida y Virginia en los Estados Unidos.

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Salvador Egea Hidalgo, su primer maestro y el hijo de éste, también Salvador Egea González, junto a Manolo.

EL PENÚLTIMO SASTRE ALFAYATE DE EL PUERTO.
Hace cuatro años nos dejó el colega de Manolo --y a pesar de eso, amigo-- José Antonio Conejo, que tenía la sastrería en la calle Misericordia, donde hoy se encuentra el despacho de Tejas de El Puerto. Hoy, Manolo, es el penúltimo sastre --Alfayate, en voz portuguesa-- en El Puerto porque, afortunadamente hay continuidad en el hijo de su maestro, que a su vez fue alumno de Manolo, Salvador Egea González, que sigue ejerciendo en El Puerto como sastre en la modalidad de artesano.

manolosastre_faena_puertosantamariaLA VESTIMENTA, LA ROPA, SEGÚN MANOLO.
Habla nuestro protagonista: «--En la actualidad, la ropa no ha cambiado mucho. El hombre debe utilizar y usa, salvo algunas excepciones, la ropa adecuada para cada caso o evento. Hoy estamos viendo administrativos vistiendo ropa casual para el trabajo cuando, en otro tiempo, dentro de nuestra generación, se veían en la obligación de ir a la oficina de traje y corbata», continúa afirmando que «--El resto de la población vestía los domingos y “fiestas de guardar” con su mejor traje, ese traje que hoy tiene su mejor aliado en las bodas, en algunos casos también en las comuniones, confirmaciones, puesta de largo, etc… En el día a día, la vestimenta es mas sport, mas informal». Manolo afirma que  «-- La mejor época fueron las décadas de los sesenta y setenta del siglo pasado, ocasionando que nuestra libreta de pedidos estuviera siempre a tope.  Poco a poco fue ganando terreno la confección en serie, tanto en calidad de patronaje como en fabricación, lo que hizo que nuestros encargos fueran bajando en número, que no en calidad. Pero no podíamos competir en precios debido a la producción industrial con lo que las grandes marcas de la confección inundaban e inundan el mercado».

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La tienda antigua de Manolo Sastre.

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La tienda actual 'Therno's' de Manolo Sánchez

38.000 NOTAS DE PEDIDOS.
Debido a lo anterior Manolo ha tenido que adaptar su tienda a la actual demanda del público, habiendo pasado en su establecimiento de la calle Larga por dos reformas integrales, desde la primera apertura hace 50 años. Así, ha introducido en su oferta, además del traje a medida, también confeccionado o de serie, camisas, corbatas, género de punto y complementos de vestir. Se ha especializado  solo en vestimentas para hombres, habiendo sumado en su larga trayectoria, 38.000 notas de pedidos.

El hecho de que Manolo, al decidir acogerse a la merecida jubilosa jubilación, ha propiciado que dos de sus hijas continúen en este menester, con el nombre comercial de Therno’s,  en la misma ubicación de siempre.

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Manolo Sánchez, entre fogones

AFICIONES: TOROS Y CABALLOS.
Le gusta mucho el campo, la naturaleza en toda su extensión. «--Cada vez que puedo me escapo un par de días a Grazalema y sus alrededores.  Últimamente me aficioné a la cocina formando parte de una Tertulia que de vez en cuando hacemos nuestros pinitos en gastronomía. En donde mejor me desenvuelvo es en las recetas de guisos marineros que mi mujer, hija de familia marinera de Sanlúcar me enseñó».

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Manolo Sánchez, a caballo, con Manuel Hernández Vega, 'Veguita'.

Y prosigue Manolo: «--Me metí en el mundo del caballo de la mano de mi recordado amigo y vecino Manuel Hernández Vega  “Veguita”  muy vinculado al mundo de los toros, y con la impagable colaboración del saber en este tema de Luis Suárez.  También me enseñaron mucho el mayoral de los Terry,  Sebastian García Nieto y su hijo Diego. A partir de ahí vinieron los caminos del Rocío hechos durante 20 años. En mi etapa de caballista he disfrutado mucho, sobre todo en mis paseos por el campo de todo el término del Puerto. Soy aficionado a los toros, pero no me gustan los toros “embolaos”, “ensogaos” ni sueltos por las calles».

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Manolo y María, un matrimonio feliz, en Grazalema.

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La familia de Manolo Sánchez, casi al completo, hace unos años.

LA FAMILIA, LOS AMIGOS.
Está casado con la sanluqueña María Pérez (como la muñeca, Mariquita Pérez), la única novia que tuvo. De aquel matrimonio celebrado en 1962 nacieron cuatro hijas y dos hijos. Cuando se casó estuvo muy influenciado por el movimiento de Acción Católica. Tiene muchos conocidos y amigos cercanos… algunos se le han ido. De los mas cercanos prefiere dejarlo en que cada cual se considere su amigo.

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Con Juan Franco, recibiendo el 'Milord de Plata'. Año 1993.

A su edad, ha visto «como en el camino se han ido quedando los mejores, tengo que dar gracias a la vida y a mis conciudadanos por lo bien que me han tratado siempre en mi trayectoria profesional".

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Vista elevada de la antigua Pescadería, cruzando el río y la carretera, la Fábrica de Guano. (Foto: Colección Antonio Leveque).

Ahora que las temperaturas suben más de lo deseado, a veces el Levante empieza a soplar con cierta virulencia,  nuestros cuerpos se amodorran, y  no tenemos más salida que entrar en el sopor de la necesaria e imprescindible siesta. Y no es que yo este en contra del dichoso Levante, oiga, a mí este viento de forma moderada, es decir cuando por aquí decimos, bajea,  por la mañana cuando está saliendo el Sol  y por la tarde cuando se pierde por el Poniente, me gusta, me sosiega, es fresquito, me da gusto pasearme con él.

Hubo una época en El Puerto, que cuando  iba a saltar el Levante,  no hacía falta mirar la veleta, para saber de donde venía el viento, sólo faltaba oler. «--¡Oler dices!», «--Si hombre, oler». La fábrica de harina de pescado de Enrique Osborbe Macpherson,  primer propietario fundador de la misma, estando de encargado Eduardo Yuste, estaba instalada en la parte izquierda de lo que hoy es el Centro Comercial Bahia Mar. Después la arrendó o vendió a un palestino que no recuerdo su nombre. Como decía, cuando el Levante saltaba, impregnaba a nuestra ciudad del olor característico de pescado en descomposición.

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Muelle antiguo de El Puerto, en plena faena. (Foto: Colección Antonio Leveque).

Como entonces, los frigoríficos no proliferaban en demasía, el exceso de pescado que sobraba en la Lonja, había que darle la salida más idónea y lo menos malo era hacerlo harina, que ligado con maiz salía un pienso para gallinas que tuvo bastante aceptación. El pescado que era utilizado para este menester era el más endeble; aunque a veces iba también pescados que hoy están muy consideradoa y con bastante demanda.

alvarezgomez_puertosantamaria El pescado que llegaba a la fábrica  se cocía; después, en unos patios que estaban detrás de la fábrica, se extendían al sol para secarlos, tarea quellevaba varios días. Después de seco se molía y salía la harina usada como base para hacer el pienso. Todo este proceso hacía que, cuando soplaba Levante El Puerto oliese, y no precisamente a agua de colonia concentrada Álvarez Gómez, sino a demonios, puñeta. Pero oye, a todo se acostumbra uno, llega un momento que las cosas que no te gustan se instalan a tú alrededor, que te llenas de paciencia y dices, que le voy a hacer.

Bueno, todos no son olores desagradables. He tenido el placer de oler la playa de La Colorá, cuando la marea está vacía y esa misma sensación la he sentido en la playa de Vistahermosa, y en La Puntilla. Hay algunas veces que he paseado por algunas calles, sobre todo cuando la tarde va cayendo --yo no sé si a ustedes les ha ocurrido lo mismo-- pero el olor de los guisos de caballas con fideos, las papas guisadas al escándalo, en alcauciles, o el arroz con tomates, que se servía con papas fritas y pimientos fritos encima, me producían unas sensaciones indescriptibles.

destiladora_osborne_puertosantamariaAlgunos veces, paso por alguna frutería y la fruta no huele a nada. Recuerdo la frutería de Félix Pérez Peral  en calle Larga, donde hoy se encuentra Cajamar: olía desde diez metros antes de llegar. Como olían los montones de melones blancos y escritos,  que en este tiempo se ponía en La Placilla;  la fruta que traían los mayetos al mercado: ciruelas, peras, perillos de Palacio, brevas, tomates de Rota,…  que sensaciones.

En tiempo de la vendimia, las bodegas de Mesa, La Colmena, Terry, Osborne, Obregón, Caballero, Manuel ‘el de los Caracoles’, etc. El olor del vinagre… Después recorrías cualquier calle donde hubiese bodegas,…  »--¡Que olores, como estimulaban mis papilas gustativas el olor del mejor vino del mundo!». Era  increíble. Como olía por San Martín, en la época de las matanzas,  la manteca colorá y los chicharrones. Que olores aquellos que salían de las Destilerías, cuando se fabricaba el cacao y los aguardientes. En Nochebuena, las tortas, olores de matalauva, ajonjolí, miel, canela y que se yo de cosas nuestras. (A la izquierda, antigua destiladora perteneciente a Bodegas Osborne. Foto: Carlos Pumar Algaba).

sardina_arenqueHabía un establecimiento en la calle Ganado, junto al desaparecido almacén de los Verde, que fue antes una farmacia. Era el puesto del Mellado; vendía sardinas arenques, aceitunas y queso de cabra. Otra tienda, donde hoy está la charcutería de Ramón Insua Lavin, a la que le decían Casa del Tío Luis, vendía lo mismo que el Mellado. Me gustaban también  estos sitios.

«--¿Qué me dicen Vdes. del olor del pan calentito con aceite?», ... Los Freidores de Pescado, los Almacenes de Ultramarinos cuando tostaban el café, las avellanas de los toros, las almendras tostadas de La Pastora, el olor de los claveles en primavera, la dama de noche en verano, la juncia y el romero en el Corpus, el olor a incienso en la víspera de la Patrona, … casi todo estos olores quedaron para siempre en la memoria del tiempo. (Texto: Francisco Bollullos Estepa).

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Castor Montoto de Sedas y Luis Ramón Suárez Rodríguez.

castormontotodesedas_libro_puertosantamariaLeyendo que el Beato de Liébana, en pleno Concilio de Sevilla, el año 785, increpó a Elipando, Obispo de Toledo, influido éste por la herejía adopcionista, y le llamó "Cojón del Anticristo", me viene a la memoria un santo varón que no pronunció nunca una palabra más alta que otra. Lo más fuerte que se conoce que dijo fue "¡Pardiéz!" y hay algunos que le oyeron decir, en una ocasión, hasta "¡Cáspita!.

Se trata de Don Cástor Montoto de Sedas Raustentrauch y Vigueras, Notario que fue muchos años de esta Ciudad, gran jurista, Caballero del Santo Sepulcro, de distinguida familia sevillana e hijo del ilustre polígrafo Don Luis Montoto Raustentrauch. Don Castor, con el seudónimo de "Gustavo Luis", escribió una magnífica biografía de su padre y aun otra del predicador Padre Alfonso Torres. S.J. y dio a la imprenta algunos escritos sobre la beata Madre Rafols. (En la imagen de la izquierda, 'Un orador ascético' uno de los libros de Castor Montoto, publicado en Cádiz en 1954, prologado por José María Pemán).

notaria_castormontoto_puertosantamariaEstuvo en dos etapas en nuestra Ciudad. En la primera sucedió a un particular Notario, Don Francisco Rojas, que además de cervantista fue boticario. En la rebotica, alguno de su tertulia le recomendó estudiar Derecho, lo que hizo, y opositó para Notario, lo que consiguió, aportando una fórmula de tinta indeleble, de su invención, que hacía duraderos y legibles los protocolos. En la segunda etapa, Don Cástor sucedió a Don Francisco Rodríguez Perea, Notario que, no se sabe por qué extraña razón, se sabía todas las líneas ferroviarias de España, con sus estaciones, llamaba a su mujer "la cadena perpétua" y a su yerno, militar de profesión y padre los "Murillo", unos compañeros míos del colegio, "El Gran Capitán". (En la imagen de la izquierda, la casa donde estuvo la Notaría de D. Castor Montoto, durante su segunda etapa, en Federico Rubio, esquina con Santa Lucía, frente al Estanco de Vicente Peris Tey).

luis_montoto_raustentrauch_sevillaRANCHO DE POLLA TIESA, HIJUELA DEL CHOCHO, LA CACHONDA, CACHONDILLA
En su vida profesional, Don Cástor se vio en serio un apuro, cuando tuvo que autorizar una escritura de compraventa en Rota: se trataba de la finca denominada "Rancho de Polla Tiesa", que lindaba con la "Hijuela del Chocho", "La Cachonda" y "La Cachondilla". Don Cástor enrojeció al leer, para sí, el instrumento. Así que invitó a cada uno de los otorgantes a leer,  por sí, la escritura y, pesaroso por tener que autorizar tamaña obscenidad, luego de signar con la cruz patriarcal y las iniciales de sus padres, L (Luis) y A (Asunción) como solía, puso su firma, a continuación de la de los otorgantes, dijo: ¡Cáspita! (En la imagen de la izquierda el padre de Castor, Luis Montoto Rautenstrauch (Sevilla, enero de 1851 - ibídem, 30 de septiembre de 1929), escritor, paremiólogo y folclorista español).

Y es que los santos varones, ya sean el Beato de Liébana o Don Cástor Montoto, algunas veces no tenían más remedio que desfogar por la boca su indignación, lo que es enormemente saludable y, en modo alguno, pecaminoso. (Texto: Luis Suárez Ávila).

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vicenteperistey_puertosantamariaVicente Peris Tey, comerciante y emprendedor local hoy ya jubilado, nació el 17 de junio de 1940, hijo del también comerciante Martín Peris Felices. Tiene dos hermanas: María Luisa y Milagros. En 1970 se casó con Dolores Sayabera Chavero, con quien tiene 3 hijos: Marina, Ismael y Delia.

Estudió hasta los siete años en el Colegio de las Carmelitas, luego con D. Juan Díaz, 'el Cojo', donde estuvo un año, pasando luego a La Pescadería. Pronto se incorpora al negocio familiar, --la tienda de Ultramarinos, Estanco y Bebidas en la calle Santa Lucía, esquina y vuelta con Pozuelo-- con 12 años, en 1952, hasta su jubilación en 2005, es decir, tras 53 años de vida laboral. Continuaría los estudios recibiendo clases particulares de Manuel Alcón, hijo de Ricardo Alcón con calle en El Puerto --la antigua calle Muro--.

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Colegio de la Pescadería, Curso 1950-51 de Ingreso a Bachiller; las profesoras a izquierda y derecha de la fotografía son las señoritas Milagros Gilabert y Paca Aquino Arnosa (+). (Laboratorio Fotográfico  E. Utrilla. Valencia. Colección F.G.G.)

En la fila superior, de izquierda a derecha: Juan Niño Garrido, Luis Bustos (+), José Zamorano Franco, Antonio Ramírez Ariza, Francisco Llorca, Mauricio Ferrugías Carvajal, Paco Espinar Galán, Luis Jiménez  González-Nandín, Rafael Felices Morro (+) y José María Martínez Govantes. En la fila de enmedio, de izquierda a derecha: Miguel Cacchetta de la Ruibiera, José Pineda Martí, José María Gutiérrez Colosía, Aguilar, Manuel de la Torre, Pedro Ruíz Chinea, Rafael Gómez Giménez (+), Francisco Javier Jiménez, Alejandro Zamacola Monís (+) Antonio Florido, Antonio Manuel Arredondo del Río y Fernando Gago García. En la fila de abajo, de izquierda a derecha: Laureano Quesada, Vicente Peris Tey, Marcelo Florido, Paco López-Cepero Pérez (+), Eduardo Cuvillo Jiménez, José Luis Moresco Suárez, Miguel Rascón Roselló, José Antonio Romero Haupold, Juan José Sánchez Sánchez, Manuel Carrasco Ariza y Manuel Morro Jarque. Sentados en el suelo, de izquierda a derecha: Antonio Lara, Fernandito Arjona González, Manolito Sánchez, Eduardo Benjumeda Osborne, Guillermo Benvenuty Díaz (+), Manuel Jesús Merchante Gutiérrez, Maximino Sordo  Alonso (+) y Jesús Casado González.

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DESTILERÍAS TEY
En 1965, con 25 años, se mete en la aventura de los destilados y monta en la calle Federico Rubio 58 antiguo, 72 actual, donde hoy vive, una destilería que compra a Jerónimo Guerrero: Destilerías Tey. Como estaba cerca del negocio famliar: la tienda de Ultramarinos y Estanco, el almabique lo atendía a ratos dejando a un empleado y aprovechando la hora de comer.

Allí se fabricaba ginebra, menta, ponche y coñac de la marca Tey, --el coñac o brandy se iba a llamar Nelson, pero ya estaba registradoy encargada la etiqueta, por lo que hubo de cambiarle el nombre, aunque permaneció la imagen de Nelson--, el Cacao Machín y Anís La Andaluza. Poco duraría la aventura destiladora. El alcohol lo compraba en Jerez, entre otros, al almacenista González Barba. Las grandes empresas axfisiaron a los pequeños: insistiendo cerca del legislador para que se prohibiera,como así sucedió, la venta de aquellos productos a granel  --el garrafeo-, y aunque lo intentó, fué difícil introducirse en el mercado de estos productos embotellados, copado ya por las grandes firmas, cerrando en 1969.

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Santa Lucía esquina con Pozuelo, la tienda por fuera.

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La tienda por dentro, hoy reconvertida solo en Estanco.

LOS ULTRAMARINOS.

La jornada laboral era de 10 horas diarias: de 8 a 2 y de 5 a 9. Y a medio día el alambique, durante su etapa de destilados. En la tienda se embolsaban las legumbres: garbanzos locales y de Vejer; lentejas y judías de Salamanca. Aceites comprados al almacenista local José Velarde Díaz-Munio y a Paulino García Segura de Jerez; aceites de procedentes de molinos de la provincia gaditana, de Córdoba, Jaén... Y tostaban el café: de Colombia (café de caracolillo), Brasil y el mas malo, el de Fernando Poo, la colonia de Guinea Española. Hasta que llegó Hacienda con los impuestos y había que venderlo envasado, con precintos, libro de registro... algo que hizo inviable esta actividad y desapareció el característico olor por las tardes que inundaba la esquina de Santa Lucía con Federico Rubio.

El bacalao, procedente de los Mares del Norte, que surtía un almacenista de Sevilla. Las chacinas de matanzas de los campos: morcillas, butifarras, chorizos y longanizas, de mejor sabor y calidad, sin tantos controles sanitarios...

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Vicente Peris Tey, en una fotografía tomada en la actualidad.

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Ismael Peris Sayabero, al frente del Estanco.

En 2005 Vicente se jubila, y con la jubilación, se cierra el negocio de Ultramarinos, (ya su padre había cerrado en 1957 la Taberna), pero no así el Estanco concesión está a su nombre. Al frente del negocio, su hijo Ismael Peris Sayabera, tercera generación que continúa en esta esquina, en una tienda pulcramente cuidada que mantiene el sabor y la estética de otros tiempos.

martinperisfelices_2_puertosantamariaAÑO 1905.
En 1905, el 8 de febrero, nace el padre de Vicente, Martín Péris Felices (en la imagen de la izquierda, con apenas 30 años). Ese año existían en El Puerto tres Fábricas de Cervezas: José Pérez Leyras (ex José María Barreiro), Antonio Dosal, (ex de A.J. Bensusan) y Tosar y Compañía (ex de Benigno Quevedo & Ramón Giménez). Las bodegas Osborne fundan la solera del Pedro Ximénez Viejo.Nace José Luis González Obregón, capataz de Jiménez Varela y fundador, en 1935, de las Bodegas Obregón. Según la revista 'Gran Vida' en abril de 1905, la marca de coches portuenses 'Anglada', disponía de un catálogo que incluía automóviles de 1, 2 y 4 cilindros, incluso un ómnibus de 14 asientos. La Academia de Bellas Artes, Santa Cecilia, colabora en la organización del III Centenario de El Quijote y publica, en mayo de 1905, un número de su Revista Literia Ilustrada, dedicado a Miguel de Cervantes. Isaac Albéniz fecha en París el 15 de diciembre de 1905, 'El Puerto', la segunda pieza del primer cuaderno de la Suite Iberia, que recuerda a nuestra Ciudad en un alegro imperioso, pensado para guitara. Pedro Muñoz Seca estrena en Madrid 'De balcón a balcón', en el Teatro Apolo, en colaboración con Sebastián Alonso Gómez.

El porteño Ángel Urzáiz será nombrado por segunda vez Ministro de Hacienda; lo sería en tres ocasiones. Fueron alcaldes en ese año Joaquín Ruiz y López y José María Heredia y Ferrer.

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Instantánea de Martín Peris Felices en 1990. (Foto: Carmelo Ciria Pino).

MARTIN PÉRIS FELICES.
El apellido Peris es oriundo de Valencia, de donde era el bisabuelo de Vicente. Su padre, Martín Peris Felices se casó en plena Guerra Incivil, en 1937. En 1941, durante la posguerra, Martín Peris abre el establecimiento, que había comprado al montañés Maximino Mantecón Obeso, el cual lo había adquirido a su vez a otro jándalo, Benito Terán Rodríguez. Había estado un tiempo cerrado y tras las reformas pone en funcionamiento la Taberna, por la calle Pozuelo, y el almacén de comestibles, por la calle Santa Lucía. En 1956 obtiene la concesión de Estanco --Expendeduría de Tabacos-- y 'harto de atender a borrachos' cierra al año siguiente, 1957, la Taberna. Pero no desaparecía, en la calle Santa Lucía, camino de la Plaza de Toros, el ambiente cuando era día de Toros en El Puerto.

martinperisfelices_1_puertosantamariaEran clientes Juan Osborne Tosar, Fernando T. de Terry Galarza, Dolores Aldaz y del Toro, el primer alcalde de la democracia, Antonio Alvarez Herrera, con nótula 362 en GdP, Castor Montoto de Sedas, notario con despacho frente por frente a la tienda de los Peris, donde hoy tiene su consulta de médico Dionisio Rodríguez Solera. Allí permanecería la Notaría con los oficiales José Callealta y Fernando Sánchea Fragoso, hasta su traslado con el notario Bartolomé Gil Sosi a la calle Diego NIño, esquina con Peral, donde permaneció durante muchos años.

"El 2 de enero de 1995 estaba en el Estanco y el 11 estaba con Dios", afirma su hijo Vicente. Murió cuando apenas le faltaban 26 días para cumplir los 90 años.

(En la fotografía de la izquierda, un joven Peris Felices posando para Justino Castroverde).

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PELIGRO_josemedianagutierrez_puertosantamariaJosé Luis Mediana Gutiérrez, ‘Peligro’, nació en el año 1930, hijo de José Mediana Alcaide --que trabajó como arriero y como guarda en el colegio de San Luis Gonzaga-- y de Carmen Gutiérrez Lubián, siendo el menor de cinco hermanos, por delante estaban Manuel, Juan, Antonio, Rafael y nuestro protagonista, ‘Peligro’.

Vivió en la calle de las Cruces, en la casa conocida como ‘Casa del Olivo’. Durante toda su vida trabajó en una tienda de Ultramarinos --un almacén--, situado en la misma calle Cruces, conocido como ‘la Tienda del Curita’.

Aficionado a los viajes, aprovechó su jubilación para viajar con el INSERSO a varias ciudades españolas. También estuvo dos veces en Argentina, tierra donde viven familiares emigrados en tiempos pretéritos: sus sobrinos María del Carmen --convivió una larga temporada con ‘Peligro’ en El Puerto, para luego regresar a la Argentina--, Milagros y José, que a su vez son padres de nuevos sobrinos, en segundo grado, de ‘Peligro’.

‘Peligro’ vivió a lo largo de toda su vida con el que, afirmaba, era su verdadero padre, pues como un padre lo acogió y trató: Antonio Gutiérrez, su jefe y dueño de la ‘Tienda del Curita’, que fue quien realmente lo sacó adelante.

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La madre de 'Peligro' y su hermano, Juan Mediana Gutiérrez.

El año en el que nació Peligro, 1930, el rey Alfonso XIII visitó las cuevas cantera de la Sierra de San Cristóbal. Se crea el Instituto Colombino de El Puerto. El Castillo de San Marcos es declarado Monumento Nacional. Rafael Alberti publica su libro de poesías 'Sermones y Moradas'. Ese año se casa con María Teresa León.  Se produce relevo de alcaldes, siendo elegido el 26 de febrero José Luis de la Cuesta Aldaz y el 18 de marzo, Eduardo Ruiz Golluri.

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Rafael Mediana y esposas, hermano de 'Peligro'.

El 6 de junio de 1930 se desborda el río Guadalete por el temporal de lluvias, arrastrando millares de haces de trigo y cebada y muchos animales muertos. En agosto se celebró el Campeonato de Tiro de Pichón de El Puerto, resultando premiado el marqués de Villar del Tajo; en señoras, la señorita Lassaleta resultó ganadora.

La Virgen del Carmen realizaría, en esta ocasión el 15 de agosto de 1930, su primera procesión marítima.Durante el verano  el novel equipo del Racing Club Portuense organizó una exitosa verbena en la calle José Navarrete --hoy Palacios--, donde tenía su sede social. En la plaza Marqués del Real Tesoro, se jugó un partido entre el Balompié F.C. de El Puerto de Santa María y el Andalucía F.C. de Puerto Real, venciendo los locales por 1-0.

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Peligro, y sus hermanos Manuel y Juan.

A Pedro Muñoz Seca le dedica en 1930, en Madrid, un teatro con su nombre y ese año estrena, Satanelo (farsa tragicómica), La cursilona (zarzuela), ¡Adelante señores: pasen ustedes! (revista), La perulera (farsa tragicómica), El Padre Alcalde (comedia), Una mujer decidida (juguete cómico), La academia (juguete cómico) y  ¡Un! ... ¡Dos! ... ¡Tres! ... ¡La niña para usted! El restaurador Juan Botaro da a conocer ese año la autoría, por parte de Juan de Mesa, de la imagen del San Francisco Javier, custodiada en la iglesia de San Francisco. Se funda la Hermandad de la Misericordia y Ntra. Sra. de la Piedad.

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Soy Esperanza hija de Felipe Lacarta y Pilar Lagunas (qDtG). Soy la gemela de Carmencita ‘la coja’. como la llamaban los niños malajes, que siempre hay en todos sitios. Mis padres eran ‘los Maños’;  vivíamos en la calle Santa María 1. Yo soy la hija pequeña junto a mi hermana gemela Mamen, y junto a mis hermanos Pili, Gonzalo --que en paz descanse--, Felipe, y Conchita, formábamos la familia Lacarta Laguna.

hermanas_lacartaMe emociono de pensar en esos pocos años que pasé en el Puerto --entre 1954 y 1964--, pero que tengo grabados en mi memoria como si fuesen ayer y, aunque no tengo buena memoría para los nombres, si recuerdo mi niñez en La Placilla.  Jugando todos los días, con mis amigas, Mª Jesús, Milagros, Paqui, Nati, con las que pasé parte de mi infancía, hasta que tuvimos que regresar a Zaragoza. Hasta allí llevó  todos nuestros enseres Agustín Vela Mariscal. Esta familia para nosotros fue, pues eso: nuestra familia; nosotras pasábamos mucho tiempo en su casa jugando, muchos domingos cuando hacía malo jugabamos a la lotería, en aquella habitación que daba a la Placilla y se veía mi casa.  (Esperanza y su hermana gemela Carmen, en el patio de su casa en la calle Santa María).

La señora Carmen nos daba la merienda y así muchas veces. Mi más entrañable recuerdo a los Vela Duran, pués eran una familía ejemplar. Carmen Durán era una mujer muy trabajadora; la recuerdo siempre trabajando, nunca paraba, era el pilar de la familia, la tienda siempre limpia para que cuando bajara su marido estuviera todo en su sitio, como a el le gustaba; cuidar de sus hijos, su casa en fin que la tengo en mi memoria y no la olvidaré nunca, pues nos quería mucho.

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"En esta foto estoy con Mª Jesús Vela Duran, en la puerta de la pescadería que había debajo de mi casa".

Agustín Vela (nótula 326 en GdP) siempre tenía una fruta para darnos; me acuerdo de tantas cosas que no pararía de escribir, el carrillo de Severo, en el que me gustaba comprar altramuces y chuches; los padres de mis amigas, Fermin el carbonero y su mujer, mi amiga Milagritos y su pobre hermana que murió Pepi, por la que mi hermano Felipe estaba colaito, guapísima, y con la que mis hermanas se ponían por las noches junto a ella, a comer pipas y tiraban las cascaras a los chicos y se escondían para que no las vieran tiradas en el suelo, en el balcón que daba a la Placilla.

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El padre de Esperanza, Felipe, con un amigo en una calle de El Puerto.

Esa Placilla, nótula 366 en GdP) en la que tan buenos momentos pasé y tan entrañables. Recuerdo el almacén de Los Pepes, la tienda que había debajo de mi casa, a donde mi madre me mandaba a comprar el aceite, con la botella, pues entonces no se podía, como ahora, comprarlo por litros. Mi padre de vez en cuando nos traía caña de azucar, que estába buenísima, y la cortábamos a trozos y la repartíamos con las amigas, la pelábamos y a tiras la chupabas, era más buena que el mejor caramelo, alli nos poníamos en La Placilla a comérnosla.

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Las gemelas Esperanza y Carmen Lacarta Lagunas.

Tengo en mi memoria un recuerdo muy triste, aunque lo voy a escribir pues lo llevo en el corazón: recuerdo un accidente que pasó con un camión en la calle San Juan, (nótula 195 en GdP) que perdió los frenos, y fue atropellando a la gente que encontró en su camino; el día del funeral, recuerdo que a los niños nos metieron en el bar, y todo el mundo fue al funeral. Que estas letras sirvan como homenaje, a todas esas personas que fallecieron.

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"En el Parque en esta foto estamos de bebes en brazos de mi madre y de nuestra madrina, me gustaría que la publicases ya que no recuerdo su nombre, se que era amiga de mi madre, haber si hay algun familiar suyo, que pueda aportarme algun dato sobre ella, o algun familiar suyo."

Recuerdo, también, los días que mi madre nos llevaba al Parque Calderón, donde montábamos, en las barquitas, en las Cunitas le decían, y nos compraba algún helado;  la calle Larga, el Teatro Princiapl, el cine Colón, que tantos disgustos tuvo mi hermana Pili, pués se enamoró de un americano de la Base de Rota, y siempre llegaba tarde a casa, que luego resultó que él estaba casado, en fin tantos y tantos recuerdos…

familia_lacarta_lagunasMi vecina Soledad con su hermana Milagritos inválida y a la que tenía siempre limpia y guapa, como los chorros de oro, la peinaba siempre con su caracolillo en el flequillo, que parecía una princesa; Soledad sacrificó su vida por su hermana, para cuidarla; me acuerdo que en la planta baja de la casa, creo que se montó una de las primeras emisoras de radio de El Puerto, que la llevaba Carmelo Ciria, un chico muy guapo, que le decía a mi madre, "--Pilar yo me casaré con su Esperancita". Y ponía la canción de Esperanza que no recuerdo el cantante; la ponía todos los días, era un chico mayor que yo, eso lo recuerdo con mucho cariño. (Foto de familia numerosa).

También vivía un chico llamado Antoñito que era disminuido psíquico, con el que jugábamos mucho. Agradezco que haya este foro para que la gente que nacimos allí podamos expresar nuestros recuerdos y pensamientos. Siento no poder dar más datos de aquellas historias que vivimos, pues me vine muy chica y mis padres no eran de allí. Así que solo dispongo de bonitos recuerdos.

lacartalagunasMi padre era ajustador montador de gruas, y estuvo de capataz montando, la Punta de San Felipe, con la empresa Oliden, con la moto iba y venía a Cádiz, por eso cuando lo destinaron fuera, mi padre el pobre iba y venía de Almazan (Soria) cada 15 días, en la moto, fuese invierno o verano, estuvimos así bastante tiempo, y al caer mis abuelos enfermos, ya decidieron venir a Zaragoza capital, el día 30 de octubre de 1964, que fué el mayor disgusto de mi vida, allí dejaba mi niñez, mis amigas que tanto quería, mi amiga Mª Jesús y yó solo hacíamos que llorar, porque nos queremos mucho, pués allí fuí muy feliz, ahora tambien lo soy gracias a Dios. (En la imagen, Felipe Lacarta, abajo a la izquierda de la grua).

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En el año 1959 fue tomada esta instantánea, de niños que vivían en el que fue Casa de Cargador a Indias, luego reconvertida en casa de vecinos, y alrededores. Todavía lucía el barandal de madera, hoy desaparecido. Escalón inferior, de izquierda a derecha, Manolo Soriano, Pepín Soriano, José Antonio Fernández Galloso, conocido como 'el Pollo', su hermana Mari Carmen conocida como Uchi,, Eva Soriano, desconocido, Maribel Soriano Gómez, Carmelo Soriano, José Luis Soriano y desconocido. Escalón de en medio, de derecha a izquierda:  Perfecta (nótula 078 en GdP), Loli Soriano Gómez y Rafael Soriano. El resto, desconocidos. Animamos a los lectores a identificar al resto de los integrantes en la fotografía. En esta casa vivió el jugador del Racing, Manuel Soriano, (nótula 575 en GdP).

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PALACIO DE ROQUE AGUADO.
La conocida popularmente como Casa de Roque Aguado se inscribe dentro del modelo de casas-palacio de El Puerto de Santa María. Su presencia contribuye a delimitar uno de los laterales de la Plaza del Polvorista, ordenando junto a la de Juan de Vizarrón todo el frente sureste de la citada plaza. Esta casa debió construirse sobre una ya existente por cuanto en la documentación gráfica datada en el primer tercio del siglo XVIII, ya aparece este frente de la plaza cerrado, si bien aún no figura la calle Aguado formada probablemente a raíz de la edificación del inmueble.

En 1784 D. Gaspar Aguado presenta un memorial al Municipio, solicitando construir un muelle a espaldas de “sus casas”, Plaza del Polvorista”. Del mismo modo, dos años más tarde, 1786, en la visita de inspección del Maestro Mayor de Albañilería Bartolomé de Ojea Matamoros para la concesión de licencia y acordelado del terreno para la elevación del muelle se cita esta casa como “Casas principales que esta fabricando D. Gaspar Aguado”.

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El modelo de casa diseñado presenta la disposición propia de las casas palacio de la burguesía comercial: tres plantas organizadas en torno a un patio. No obstante, es la propia disposición del patio la que muestra una cierta alternativa. Muy sobrio, asentado sobre pilares, en vez de columnas, parece estar concebido como antesala de la casa. La fachada de tres cuerpos, separada por cornisas y rematada por antepecho con remates piramidales, queda articulada por el eje formado por el vano de entrada, adintelado, en cuya clave figura el escudo de Gaspar Aguado, y el balcón que existe sobre él, que probablemente también tuviera algún tipo de decoración. La fachada  es de extrema sobriedad, únicamente rota por las barrocas molduras mixtilíneas que enmarcan los balcones de la planta principal.

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En esta imagen se puede observar el escudo sobre el dintel de la puerta de abajo. En la inferior ha desaparecido.

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REHABILITACIÓN.
La Junta de Gobierno Local celebrada el 10 de enero de 2008 acordó conceder licencia urbanística ‘de eficacia diferida’, a un proyecto de rehabilitación del inmueble, situado en la Plaza del Polvorista, 11, a la empresa inmobiliaria promotora, propietaria de toda la manzana exenta de Roque Aguado, (formada por las calles Cadenas, Polvorista, Aguado y Avenida de la Bajamar). El proyecto contemplaba la construcción de hasta 14 viviendas, así como locales comerciales. En la actualidad viven seis familias en el edificio -personas mayores--, algunos de los cuales nacieron en la Casa Palacio, fue también la casa de Perico el de la Carlota (Nótula 265 en GdP).

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El Café Bar Playa El Rempujo ejerce su actividad en la planta baja. El edificio está catalogado con el máximo nivel de protección en el PGOU, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 2006. Otras casas del entorno, en los años setenta y a principios del nuevo siglo, no tuvieron tanta suerte y cayeron por la piqueta, la incultura y la incuria tan portuense. La crisis económica ha enlentecido la marcha del proyecto.

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El 22 de febrero de 2009 aparecía el cadáver de un hombre de 48 años de edad, nacido en El Puerto, y que respondía a las iniciales de G.G.C. Al parecer llevaba tiempo enfermo, viviendo en la indigencia y el abandono, y acostumbraba a pedir limosna en la puerta de la cercana iglesia del Espíritu Santo.

«No hacía ni un mes que paseaba por el Parque Calderón, cuando observé, que la caseta dedicada a albergar el mecanismo eléctrico que accionaba, la tan pretenciosa como efímera vida del chorro de agua sobre el Rio Guadalete, daba señales de estar habitada, a pesar de  su escaso metro y medio cuadrado.
Saqué mi móvil, e improvisé una fotografía, que al descargarla en el ordenador  y verla con detalle, sentí el impulso de plasmar en un soneto, la escasa poesía que podía generar tan sórdida estampa. No conocía al morador de la caseta, pero lo idealicé convirtiéndolo en  eremita y capitán de  barco anclado al rio.
Que falaz y triste metáfora, que me devuelve la realidad al leer en la prensa, cómo los empleados del Ayuntamiento, han procedido a demoler la caseta donde llevaba muerto tres dias el “Yiyi” , como así se le conocía.

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Operarios municipales, limpiando la zona tras la demolición de la 'vivienda' del Yiyi.

Tuvo su dia de gloria,  al ser noticia morbosa como portada Diario de Cádiz, “llevaba tres dias muerto” pero no era feliz, como yo lo idealizaba, vivía gracias a la escasa caridad que le proporcionaba su pordioseo y feneció de frío, abandono y soledad. Nadie lo echó de menos.
Sabía que un día lo expropiarían, por la remodelación de la ribera del rio, pero no dio la opción y decidió dejarnos.
No se si alguien lo recordará, yo si prometo que su recuerdo me vendrá a la memoria, por lo menos cada vez que pase por el Parque Calderón. Descansa en paz, Yiyi» (Texto: Alberto Boutellier Caparrós).

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En la puerta de la Carnicería Ortega, junto a Los Maera,  esquina Ganado con Cielos, de izquierda a derecha, Rafael García López, conocido como 'el Mijita' o 'Urtain',  'el Furia', 'Remujardo', 'el Furia', desconocido y Cristóbal Bocanegra.

chaparro_puertosantamariaNo sé si en esta  época se siguen poniendo tantos motes como antaño pero en mi infancia era muy natural, podías tratar toda  la vida a alguna  persona sin llegar a conocer  su nombre. (A la izquierda, Chaparro).

Por la Placilla  pasaron muchas de estas personas como: Kunini, Flichi, el Chispa , el Mamarosca, Makika, el Toto, la Tarzana, Kiliqui, el  Caballo, el Corneta, Yayo, Kika, la Diablora,  el Cartucho, el Lele, Tito, Tete, Tatín, Lalo, Noni, el Corteta, el Capataz, la Buy, el Melena, la Cheli, la Jurado, este mote por el parentesco  de esta persona con ‘la más grande, la Toti, la  Maruchi, Marusela, Romualdo o Remujardo, El Furia,  Chamaco…

romualdo_puertosantamariaTambién algunos conocidos  como: el Troca, la Chacha, el Blanco, el Negro, la Esmallá, el  Choco, el Caramá no ‘el calamar, la Fuqui, la Yeye, el Luri, el Chatuti, el Mosca, el Pegote, el Rubi, la Bú, la Mama Chica, el  Chico,  la Fea, el Feito, el Juaneta, la  Achi, la Achu, el Cheri, el Revorve no ‘el revolver’, la Meona, Panete, el May o  el  Maito, el Cabeza, el Chiqui, el Guardia, el Bizco, el Furias, el Cocacola, el Panarria, el Chino, el Cubano, el Cafú. Tagarnina, Chaparro… (A la izquierda, Romualdo o 'Remujardo').

Otros motes relacionados con gentes de la Placilla o vinculados con ella: Malete, el Tóbalo, el Listones, el Mona, el Meneíto, el Ojito, el Lolete, el Lúa, el Cipri, el Pleti, la Camoma, el Ventura, el Chárle.

mamarrosca_puertosantamariaEl Pesca (no el concejal de Urbanismo de IP), el Mosco, el Carlanga, el Pachi, el Vichi, el Lengue, el Chano, el Cristo (el Melena), el Pele (MGB), la Gandinga, la Pelo, (RCG), el Sevillita, el Boli, el Litri (panadero), el Gallego (Leopoldo ), el Cuqui (la Giralda ), el Severo, la Rubia, la Nena (Penita ), Luis el de los huevos, Joselito el Verde, el Jerezano (Paco), el Caito (fallecido de forma trágica), Enrique el de los muertos, etc... (A la izquierda, Mamarrosca).

Todo un repertorio,  les prometo que a todos los conozco  y sin embargo  de muchos no sé  sus nombres. Todos han tenido que ver en alguna etapa de sus vidas con la Placilla, a nivel de trabajo o por querencia y afectividad. Todo mi respeto para todos ellos  y sus familias. (Texto: María Jesús Vela).

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alvarorendon_puertosantamariaNo lo puedo evitar: soy del Puerto de Santa María. De un Puerto que no reconozco en estas calles peatonales repletas de motos, bicicletas y semáforos que guiñan en ámbar; de tiendas que “se traspasan”, de casas con cerrojos dobles y multitud de foráneos en pantalones cortos que miran escaparates, vagabundean preguntones con el dinero justo para una mariscada de gambas sin cabezas en Romerijo. De esa calle Luna desconocida que, a medida que se aleja del muelle, más desierta parece; de la primitiva Larga, cada vez más corta, estrecha y custodiada ahora por espantapaseantes verdes que tapan fachadas de edificios emblemáticos, derribados o a punto de caerse por abandono de sus propietarios; de esa Pescadería reconvertida por exigencias del guión turístico en una inmensa bolsa de aparcamiento.

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Parque Calderón. (Foto: Jorge Roa).

En el Parque ya no huele a patatas fritas, ni las farolas iluminan su piso de albero; no suena la sirena del Tiovivo de Bañuls, ni se practica el plácido juego del bicheo o mireo de esas chicas que huelen a tomillo, romero y espliego, recién lavadas con agua de pozo, que sonreían al cruzarnos durante el tiempo para la exhibición que significaba el tontódromo Larga-Luna-Parque, ida y vuelta, símbolo de la eternidad. Hoy el paseo se ha reconvertido, como casi todo. Ahora se llama sabatina con copita y tapitas por Herrería-Misericoria-Ribera; y ya no se luce el autóctono.

Tampoco se oye el pregoneo de las tajaítas, del pulpo seco, del camarón o del buen higo chumbo, dulce y fresquito, sobre un saco que cubría un cuarto de barra de hielo comprada en Jesús Cautivo. Han cerrado muchos de los comercios más emblemáticos, donde solíamos acudir para ahuyentar el hambre.

monumento_munozseca_puertosantamariaNi siquiera queda albero en la plaza de Peral. Se ha enlosado, quizás para que el genial don Pedro Muñoz Seca pasee sin ensuciarse sus recién estrenados zapatos de bronce, ahora que le pusieron piernas; aunque el injerto quede poco disimulado. De los azulejos de la tramoya decorativa del foro semicircular donde se ubica aún se vislumbra la frescura y el misterio que tuvieron antaño. En las pérgolas laterales, bajo la densa enredadera de buganvillas se reunían las pandillas del centro y de la placilla. Recuerdo que en las largas esperas confeccionábamos collares y pulseras con las hojas escamosas de las viejas Araucarias, después de terminar la merienda de pan con carne de membrillo o aceite y azúcar (poco aceite y poca azúcar). Jugábamos a la palmá y al coger. El palomar, que sólo tuvo palomas un año, lo utilizaban los jardineros como cuarto de aperos; como prisión, la chiquillería, porque su poyete generoso dejaba espacio para el asiento, a medida que se iba llenando de cogidos a la espera de la palmada que los liberase.

En los descansos pelábamos pipas de girasol, compradas en el carrillo de Severo, en una bocacalle de la Placilla, en un lateral del Teatro Principal de Nuchera. Por una perra chica te llenaba el bolsillo de los pantalones cortos; pero, ¿quién tenía una perra chica en aquel tiempo?

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El Carrillo de Severo, atendido por su mujer, Rafaela Morón. (Foto: Misalo).

Abandonábamos la enciclopedia y los cuadernos de cuentas y caligrafía en casa, y corríamos a sentarnos en las espalderas de los bancos de azulejos vidriados, de espaldas al monumento dedicado a la lectura: Cervantes, Fernán Caballero, Góngora, Fray Luis, los Quinteros, Muñoz Seca…, en un pueblo con nimia biblioteca. La que se levantó en los terrenos del Racing Club Portuense vino mucho después, cuando la juventud nos hizo huir buscando lo que creíamos no obtener en el pueblo.

donjuanelcojo__puertosantamariaEl último comentario de don Juan el cojo, el maestro de la calle san Sebastián. Había llamado por enésima vez a Sánchez para castigarle por molestar a los de atrás del largo pupitre compartido con otros diez. El castigo siempre era el mismo: tirarle de las patillas hasta que se le saltasen las lágrimas. Lo de don Juan tenía mérito. Por la mañana, de nueve a dos, y de tres a cinco por la tarde, encerrado en una habitación donde cabíamos unos cien alumnos de distintas edades y niveles. En una casa-palacio que conoció mejores tiempos en el diecinueve, con un balcón que daba a la calle, donde subía el ruido de los mulos cargados con cacharros de barro para cocinar, barquitos con fruta para el Mercado y el chiflado afilador. En la esquina había una tasca donde se expendía vino a granel, lugar asiduo de braceros y desempleados.

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Colegio de don Juan Díaz, en la calle San Sebastián (Foto: JMM).

Yo venía del Asilo, en la calle Cielos, y estaba acostumbrado a formar en el patio vestido con traje de marinero azul marino, frente a una virgen de túnica rosa y toga celeste a juego con los ojos. Me daba pena. Tenía las manos atadas con un rosario y apenas levantaba su retraída mirada, apalancada en una rocalla de cuyos intersticios brotaba una selva tropical. La gigantesca directora, que hacía por monja y media, situada descaradamente junto a la virgen –que no admitía comparación–, y subida al primer peldaño de la escalera de mármol, nos animaba a ir a una batalla contra los protestantes y declararnos amantes del sagrado corazón:? «Fuera, fuera, protestante./ Fuera de nuestra nación/ que queremos ser amantes/ del Sagrado Corazón./ Viva Dios, que nunca muera,/ y la santa Tradición/ estas monjas benditas/ que nos dan la educación.»

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Fachada de la Iglesia del Asilo de Huérfanas, en la calle Cielos. (Foto: Colección Vicente González).

A Pepe Mesa y a mi, que compartíamos el mismo pupitre junto al balcón de la bandera, nos tocó la señorita Luisa, pecosa y agradable. Cuando se abrían los cristales nos llegaban olores dispares, el del carro de la basura y el de los bollos de pan recién hecho. Hablo de los años sesenta, de cuando las panaderías estaban abastecidas y el estraperlo funcionaba para los electrodomésticos y piezas de recambio. El pan se pregonaba por los portales al tiempo que se repartía a los abonados a la viena, al chusco, a la telera o a la barra. El repartidor tiraba de un carrillo con tres ruedas sobre las que se asentaba un cajón abierto por arriba y del que extraía un capazo donde llevaba los distintos tipos.

001. ¡A SANGRE Y FUEGO!No sé cuándo ni dónde aprendí a leer. Si fue con los susurros amables de la señorita María Luisa o con las voces del ogro cojo. Sólo sé que me encantaban los sábados por la mañana, cuando me acercaba a la papelería de Cortés y preguntaba si había venido el cuadernillo apaisado del Capitán Trueno, con carpetilla iluminada e interior en blanco y negro. Del TBO me gustaba  hasta los increíbles disparates del profesor Frank de Copenhague. Mis hermanos eran más de Roberto Alcázar y Pedrín. Mi padre leía El Coyote, sólo para poder dormir por las noches, abatido por un disparo perdido… Hasta los siete años viví entre algodones. Fue durante la primera quincena de aquel florido mayo, cuando renuncié a Satanás, a sus pompas y a sus obras, y prometí seguir siempre a Jesucristo.

Del día de tu primera comunión recuerdas que estrenas traje con botones dorados, zapatos que producen rozaduras y calcetines de canalé que te marcan sus dibujos sobre la planta del pie; que te adjudican un rosario blanco como de niña y un misal de tapas anacaradas con cierre de latón que siempre estaba en el suelo, porque se te resbalaba de las manos forradas con guantes de algodón. Sólo soportas la hora larga del ritual, donde todo el mundo trata de endulzar un acto que ha perdido con los años el sentido esotérico, por los regalos del final del banquete con chocolate. Y cincuenta años después te sigues preguntando qué puñetas eran las “pompas” de Satanás. Debían tratarse de las pompas fúnebres, empleadas para acojonar a los niños.

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Ramon Zarco y Luis Ortega. (Fotos: Academia de Bellas Artes).

Me gustaba el dibujo y la música, pero no me gustó que mi madre me apuntara a Solfeo y Dibujo en la Academia santa Cecilia, dos días a la semana. Pronto supe que se habían acabado los bolindres y los hoyos en la calle san Sebastián, y que las tardes se acortaron para siempre. De la Academia recuerdo el olor a pino de Flandes de los pianos del profesor Zarco, en la planta baja, y el olor a goma de borrar y madera de cedro de los carboncillo del piso superior, donde un joven Luis Ortega se esforzaba en habituarnos a mirar a través de sus ojos.

A veces, el tiempo es como el viajero camuflado en los bancos de la estación de la vida, que ve pasar los días como trenes veloces y piensa, desbordado por la frustración, que el siguiente es el suyo. En otras, es la estación la que pasa fulminante detrás del cristal entreabierto de la ventanilla, mientras sigues pensando que en veintitantas estaciones más llegará la tuya. En todos ellos viajan gente solitaria, personas que se resisten a salir de la nube de vapor que rebufa los bajos de la máquina, o se acodan en las escalerillas metálicas de acceso al vagón. Ves jóvenes que sonríen casi con cualquier cosa, señoras desesperadas esperando a que la prima hermana de Diógenes acabe de bajar los bultos donde guarda media vida, y la multitud ansiosa que explora los aledaños del gusano metálico. Asomado a la vida de afuera, con el cristal bajado, escrutas rostros, valoras gestos y evalúas evidencias. Los primeros compases de la puesta en marcha de la torpe máquina te adormecen y sólo treinta segundos antes te apeas. Que aquel no era el tuyo.

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El ferrobús, a su paso por la estación de El Puerto en junio de 1962. (Foto: Rafa. Archivo Municipal).

Clavado al único asiento que resistió la embestida de la última litrona, entre la duda de esperar o desesperar, compruebas cómo te quedas solo y que el andén cubierto por la techumbre metálica agrisa un paisaje violeta con leves pinceladas de anaranjado; en un atardecer, lánguido y mortecino.

Sabes que a pesar de la distancia, del tiempo y del deseo, nadie te espera ya. Que los pueblos, las nubes, las vacas paciendo en idílicos prados, incluso la conversación de la señora que se subió en la penúltima parada e intenta desviar tu visión, son un sueño, una ficción creada por tu memoria. La vida, el tiempo son sólo recuerdos, cadáveres que fuiste dejando en la cuneta.

Incapaz de parar lo inevitable, alzas el cuello del abrigo porque empieza a refrescar y cierras el libro que te tiene aprisionado en el ayer de la página 135. Buscas la complicidad del espacio para echar una cabezadita y, entonces, piensas que el haber nacido en el aislamiento de un pueblo como el mío, no significa que hayas crecido en soledad; pero, ¡a quién le puede importar ya…! (Texto: Álvaro Rendón).


2

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Cruce del Rastrillo procedente de Jerez. A la derecha, antiguas bodegas de Terry, seguida del Convento del Espíritu Santo. Entrada a la Ciudad por Pozos Dulces. 19 de junio de 1977. (Foto: Rafa. Archivo Municipal).

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Cruce del Rastrillo, procedente de Cádiz. A la derecha las vías del tren. 19 de junio de 1977. (Foto: Rafa. Archivo Municipal).

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La salida de El Puerto, por Pozos Dulces. 19 de junio de 1977. (Foto: Rafa. Archivo Municipal).

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Bodega Pedro Domecq, por Pozos Dulces. (Foto: Mata).

El origen de la calle Pozos Dulces dista mucho, realmente, de lo que hoy contemplamos. Tenía dos aceras perfectamente ocupadas por sendas filas de edificios. La de la mano izquierda, conforme se viene de la Estación, se ha perdido totalmente y quedan, en su lugar, los antiguos restos del puente, un gran aparcamiento y el río. Junto a esos restos del puente, se encontraba la antigua ermita de la Consolación. La de la derecha, continúa íntegramente configurada por grandes edificios.

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El Cruce del Rastrillo, parcialmente reformado, con el derribo de una de las viviendas existentes, sustituidas por isletas de ordenación del tráfico, que facilitaba el acceso a la Ciudad. La obra se hizo siendo alcalde Francisco Javier Merello Gaztelu. 3 de enero de 1978. (Foto: Rafa. Archivo Municipal).

A El Puerto se llegaba por el antiguo ‘Rastrillo’, cuyo lugar lo ocupa ahora la rotonda junto al convento del Espíritu Santo. La fisonomía de la calle Pozos Dulces, hasta hace poco tiempo, se caracterizaba por su actividad bodeguera y el ambiente marítimo que le impregnaba el varadero de Pastrana. Eran los dos sectores que saludaban al visitante al entrar en la ciudad.

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El Puente de San Alejandro, acceso desde dirección Cádiz, a la derecha estaba el Varadero de Pastrana. Este puente fue desguazado y desaparecido. Otro de similares características, que sirvió para la línea férrea Madrid-Cádiz y que estaba situado cerca del de San Alejandro, fué rescatado del desguace y está prevista su colocación en el Parque de Los Toruños.

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Varadero de Pastrana, a la derecha estaría el Cruce del Rastrillo. La nave que se ve a lo largo, pertenecía a la bodega de Pedro Domecq. (La zona era conocida como del Corribolo, por la bolera que existió en sus alrrededoeres).

Entre los puentes del ferrocarril y el de San Alejandro, en la ribera del río, había un varadero que se llamaba Varadero de los Hermanos Pastrana. Ahí estuvo hasta hace unos años. Al frente se econtraba Antonio Pastrana y trabjaban con él sus hermanos. Hacían todos los trabajos de los carpinteros de ribera y el calafateado de los barcos. Era también un lugar de llegada de barcas que daba entidad a la fachada de los soportales situada frente al puente. El ir y venir de los barcos, la presencia de los marineros y de los carpinteros de ribera formaba una estampa costumbrista inmortalizada por muchos pintores, entre ellos Juan Lara

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Viscta actual del convento del Espíritu Santo y la Rotonda de las Velas, esta última basada en una idea original de José Alfonso Reimóndez López 'Lete', visto desde el aparcamiento de Pozos Dulces, que estaba ocupado por el Varadero de Pastrana, la Bodega de Domecq, el Taller Hispano Americano o de 'Gomanos', una vivienda de los Gallardo Poullet y una destilería de Terry. (Foto: Vicente Utrera y Alberto Trigueros).

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El convento del Espíritu Santo visto desde el puente, sin los edificios que impedían la visión de esta parte del río, desaparecido el Varadero de Pastrana. (Foto: Vicente Utrera y Alberto Trigueros).

El nombre es paradógico para un puerto de mar y una zona de salinas. Antiguas fotografías reproducen el lugar invadido de aguadores callejeros con sus recuas de borriquillos cargados de cántaros. En realidad siempre fue la calle de los Pozos Dulces, porque aquí había pozos de agua dulce, donde se abastecía la parte de la población que vivía en la zona.  En 1979 volvió a recuperar el nombre de Pozos Dulces, sustituido durante el anterior régimen político. (Texto: Juan Leiva).

5

El martes 25 de junio de 2002, en plena fiebre de la construcción y la especulación, el portuense Juan de la Lastra y Terry escribía en el periódico del Grupo Joly, Diario de Jerez, esta Tribuna Libre, donde su dolor por El Puerto quedaba patente en estas líneas, que reproducimos, desde un Puerto instalado a caballo entre la desidia y  la nostalgia, pasando por la indignación.

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Paseo de la Victoria cuando aquel parque neoclásico estaba en todo su explendor: las cuatro estátuas de terracota representan a las cuatro estaciones.

Cuando El Puerto estaba sumido en la hambruna de la posguerra civil, los fatídicos 1940 y siguientes, en los que más de la mitad de la población subsistía merced de las tagarninas del Ejido de San Francisco, a los troncos de palmitos del Palmar de la Victoria y las vainas dulces de los centenarios algarrobos del Paseo el mismo nombre, una de las alamedas recolectas más sugestivas y umbrías de todo el Sur… Entonces, no obstante, mantenía su dignidad muy erguida y sobre todo su buen gusto en los ámbitos urbanísticos y de ornamentación forestal y de jardinería tanto en los espacios públicos como en los interiores de sus viviendas.

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El Monasterio de la Victoria, enmascarado por las galerías y la puerta principal, flanqueado su acceso por eucaliptos, hoy todo desaparecido delante de una gran superficie de aparcamientos.

Sólo al anochecer los alertas el uno, el dos, etcétera, de la guardia del Penal de entonces, custodiado por el Ejército, ponían un acento tétrico, melancólico y penoso al aire mórbido de la ciudad, si es que el Levante no la azuzaba.

luiscaballero_alcalde_puertosantamariaEl Puerto resucitó gracias al buen hacer de Ignacio Osborne, conde de Osborne, y de Fernando C. de Ferry y del Cuvillo, a quienes se sumó el tesón y la capacidad de trabajo de Luis Caballero Noguera, el impulsor de la urbanización de Valdelagrana. (En la imagen de la izquierda, obra de Torres Brú).

Por su parte, los alicantinos dieron vida al puerto pesquero. Así en la segunda década de 1940. El Puerto había retomado su pulso de siglo y medio atrás, cuando Filipinas y Cuba se perdían sin remisión, y las destilerías de la Habana, Santiago y Cienfuegos vinieron a establecerse por esta zona.

La atmósfera poblacional de El Puerto cuando aquellas corridas de toros en agosto con Carlos Arruza, Manolete, Pepe Luis Vázquez, Conchita Cintrón, Álvaro Domecq, Simao da Veiga… y el ir y venir después de aquéllas, rezumante la Ribera del Río de olores mil a mariscos de La Guachi, a brea, a ostiones, a mar salinero y a jazmín del jardín de la familia Arvilla, son recuerdos vivos para unas de las páginas más coloristas de la historia portuense.

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Ruinas de Fuerte Ciudad, en la Playa de Santa Catalina. (Foto: Javier de Lucas).

Pero hasta aquí y sólo hasta aquí. Después, entró la vorágine de la construcción mediante la especulación. Sucesivas alcaldadas dejaron exangües la alameda de la Victoria, dejaron desmoronarse el fuerte de Santa Catalina, lugar emblemático de los primeros días de las exploraciones en América, pues desde su marina partieron Juan de la Cosa y Alonso de Hojeda en un viaje cuyos resultados geográficos hacen que sólo le exceda en importancia el primero de los colombinos; y poco a poco han ido desapareciendo caminos deliciosamente rústicos como el de chumberas de Fuentebravía y de madroños como el camino de los Enamorados.

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El Cortijo de Las Beatillas, antes de su restauración. En el volúmen cerrado y compacto del cortijo, la torre es el referente continuo que potencia la horizontalidad del conjunto.

Además, cuando los promotores de la construcción toman las riendas a favor de sus intereses aunque abanderen los de la ciudad, con patente de corso en las manos no tienen miramientos para llevar a cabo sus propósitos por no decir fechorías. Ahora con todos los que tenía en su interior y en sus alrededores, El Puerto está necesitado de pulmones verdes. Desmontaron dunas, la bahía se ciega, las playas ya no son para alardear… A la barrabasada de la antigua Quinta de Santiago de Terry le ha seguido el parche de Las Beatillas, la mejor atalaya para recrearse de la Bahía. ¡Qué pena! (Texto: Juan de la Lastra y Terry).

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Fali Gomez, federico y amigos

De los cuatro niños de la izquierda, solo reconocemos a Miguel Rascón Roselló y,junto a él, con corbata, José Crespo Chacón, sobrino de Antonio Márquez Toledo y primo de Antonio Márquez Crespo. Debajo de éste, Juan Luis Perles, a la derecha el farmacéutico Antonio Gil de Reboleño Insúa, Antonio León García, médico; Rafael Gómez Giménez (Fali), Federico Romero Andicoberri, farmacéutico; José Luis Moresco Suárez. Debajo, agachados, Paco Ferrer, el añorado Alfredo Bootello Reyes y José Joaquín Muñoz-Seca Manzanera. (Foto Colección Vicente González Lechuga).

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labecerradaQue rápido pasa el tiempo. Las reproducciones son fotogramas de la película de Jose María Forqué "La Becerrada", rodada en 1962 entre otras localizaciones en El Puerto de Santa María y en Sabiote (Jaen), siendo  estrenada al año siguiente. Solamente resultarán familiares a los de mi generación. Ha pasado medio siglo.

Vemos a un joven y bizarro cobrador en el Vaporcito, el mismo que hasta hace unos años continuaba realizando dicha función; a niños pequeños y jóvenes adolescentes bañándose en la desembocadura del río, "El canal", donde solamente con dos pasos ya se perdía pie, y al fondo la grácil y marinera figura del Adriano II; en la amplia explanada de la actual plaza de las Galeras Reales, donde casi se evaporaba el alquitrán en julio y agosto, dirigía la circulación desde un podium al que añadían sombrilla en estos meses citados un amerengado guardia municipal. Y en los tres fotogramas que siguen vemos a varios personajes populares:  De espaldas, un dinámico vendedor de refrescos, que se mantuvo décadas con ese mismo desaliñado aspecto: rubio pelaje muy terso y pantalones sujetos con guita. En la puerta de la plaza, en el centro de la foto, un expresivo "Guarigüa", con expresión  curiosa y asombrada frente a la cámara que rodaba y, finalmente, el segundo de la guardia municipal, no se si sargento o que otro cargo, intentando impedir que se "colara" Fernando Fernán Gómez. (Texto y reproducciones de fotogramas: AGR).

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El desaparecido Juan Fernández Sanjuán, vestido para la ocasión, haciendo en la película su papel en la vida real como cobrador del Vapor, en esta ocasión a las monjitas interpretadas entre otras por María José Alfonso y Amparo Soler Leal, ante la mirada de Fernando Fernán Gómez.

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El Vapor Adriano II, pasando por 'el canal', cuando aún no estaban los espigones que cierran la desembocadura de río Guadalete.

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Plaza de las Galeras Reales. En el centro de la imagen, Fernán Gómez.

FICHA: ‘La Becerrada’. Género: Comedia. Duración, 87 minutos. Director: José María Forqué. Fotografía: Alejandro Ulloa. Año: 1962. Actores: Fernando Fernán Gómez, María José Alfonso, Amparo Soler Leal, Nuria Torray y José María Rodero. Toreros: Antonio Bienvenida, Antonio Ordoñez y Juan García 'Mondeño'.

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En la puerta de la Plaza de Toros, el vendedor de helados que se instalaba en la puerta, en la vida real, y también para la ficción de la película. Observénse los desaparecidos escalones que se encontraban a ambos lados de la puerta grande.

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Callejón de entrada por la puerta grande de la Plaza de Toros. Vemos a un curioso 'Chato Guarigua'.

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Fernando Fernán Gómez, 'es repelido' en la puerta de la plaza por un guardia municipal, también en la vida real, que era el segundo de la Policía Local en 1962. Al fondo el azulejo con la mítica frase atribuida a 'Joselito'.

ARGUMENTO: Once monjitas que están a cargo del asilo llamado "El hogar del vencido" deciden celebrar una becerrada con el propósito de recaudar fondos y mejorar su delicada situación económica.  Tras consultar con el alcalde y el cura, las hermanas se ponen en contacto con un entendido en el mundo taurino para intentar conseguir la actuación de tres toreros famosos. La lluvia impedirá que la corrida se celebre, pero de todas maneras, las monjas recibirán numerosos donativos que les ayudarán a salir adelante.

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Josele tiene familia en Jerez y en América. Su tío abuelo fue Director General de la Bodega Palomino & Vergara y una rama de la familia se fué a Colombia donde hizo fortuna. A aquel pais sudamericano y a Venezuela emigraron en el siglo XIX muchos portuenses. En su familia han existido picadores  de toros bravos.

Los Atalaya, en el siglo XVIII, en El Puerto, fundaron la ganadería de caballos de pura raza española del emblemático hierro de "La Palma", que fue después del Marqués del Castillo de San Felipe y tuvo su mejor momento y su decadencia en manos de los Jiménez Varela. Los Atalaya tuvieron la ganadería de bravo del hierro de la "A"; fueron picadores de gran renombre, en una saga que llega desde el siglo XVIII hasta nuestros días; los Atalaya tienen una calle en El Puerto; desde tiempo inmemorial son propietarios de las mulillas de arrastre de los toros; tuvieron carros de marca para el transporte de las botas de vino para embarque, coches de caballo, pero, sobre todo, fueron y son unos impresionantes picadores.

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Calle de Los Atalaya, en la barridada de los Toreros, un poco más abajo de la clínica Santa María del Puerto.

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En el Cortijo de Vicos (Jerez) donde trabaja desde hace más de 30 años, saludando a S.M. la Reina Doña Sofía, tras una exhibición de enganches. Año 1994. Josele es Mayoral Jefe -cochero-- de la Yeguada Militar, Cortijo de Vicos. (Foto: Pascual)

En términos parecidos estaba yo, exaltando la estirpe de los Atalaya portuenses, una mañana, desayunando en el Pabellón de Oficiales de la Yeguada Militar de Jerez, con su Coronel, entonces Alonso Coello de Portugal, Marqués de los Ojíjares. El caso es que Josele Atalaya estaba haciendo la instrucción de la mili en el campamento de Obejo y me había pedido que a ver si yo tenía mano para que lo reclamaran desde la Yeguada Militar de Jerez. Y así lo hice. Al Coronel le cargué las tintas, por lo que se verá, con lo de picadores, que se le pusieron los ojos como chiribitas, cuando lo oía. Quedó en que lo reclamaría y así lo hizo.

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Durante una maratón de Enganches, en el Cortijo de Vicos, demostrando su destreza y habilidad a su paso por un obstáculo de agua.

Estuvo al tanto de la llegada del soldado José Atalaya Bellido y lo llamó a su despacho: --"Muchacho, don Luis Suárez me ha dicho que Vds. desde el siglo, XVIII.... picadores y vengan más picadores y que tienen una calle... bla, bla, bla..., así que vas a ir a Pernía, con este vale, y que te hagan unas botas de montar a medida; vas a ir a Antolín y que te hagan unos "briches" a medida, vas a ir a..." Total, que cuando tuvo su indumentaria el soldado Atalaya, lo llevaron al Picadero de la Yeguada y le dijeron que tenía que trabajar no sé cuántos caballos, que aquello era suyo, que era el picador.

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Enganche en cuarta conducido por su propietario, José Antonio Atalaya Viñas, hijo de Josele, en la actualidad alumno de la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre. Josele Atalaya ayudó a hacer del Paseo de Caballos del Recinto Ferial de Las Banderas un digno paseo de caballistas, ayudando al entonces concejal de Fiestas, Jaime Gutiérrez Perea, al principio de la década de los noventa del siglo pasado. Gracias a sus gestiones vinieron los enganches de Williams Humbert, La Duquesea de Monteleón, Alvaro Domecq Díez, Yeguada Militar y Depósito de Sementales. Más adelante se incorporaron los coches de Fermín Bohórquez y la cobra de la Yeguada militar, entre otros.

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Enganche conducido por Josele, visto desde arriba, durante la Expo 92, en Sevilla.

Sorprendido el soldado, explicó que su familia lo que eran es picadores de toros bravos, los de la "mona", la pata de hierro y el castoreño. Y no fue nadie el Coronel, cuando se enteró. Me llamó hecho un basilisco y más o menos  me dijo: --"Luis, eres un inculto, un mentecato, un ...¿Tu no sabes que picador, en el Ejército, es el que trabaja los caballos en el picadero?" --"Pues no", le dije. Me respondió: --"Pues ahí tienes al soldado mejor vestido del Ejército Español y yo, sin picador". Pero la cosa tuvo arreglo. Josele, magnífico mayoral, cochero, entró de "segundo" con Juan Molero y hoy, desde hace bastantes años, es el Mayoral Jefe de la Yeguada Militar y el soldado mejor vestido del Ejército Español.  (Texto: Luis Suárez Ávila).

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Enganche preparado para llevar a unos novios en la Puerta del Sol de la Iglesia Mayor Prioral, conducido por el hijo de Josele. Son muy requeridos en la zona para transportar con sus coches a parejas de novios para el enlace matrimonial. (Fotos: Colección Josele Atalaya).

A_talaya_plazareal_puertosantamariaTALAYA, Francisco. Varilarguero de mediados del siglo XIX. Ejerció en La Habana por algunos años. Hizo su presentación en Madrid, como úlitmo reserva el 13 de abril de 1846. Figuró en la cuadrilla de José Redondo 'Chiclanero'. Hemos recogido dos actuaciones suyas en El Puerto, los días 23 y 24 de junio de 1847. Murió en esta población en1875. Parece que fueron dos los piqueros que hubo con este nombre, pus don José de Pazos, en sus 'Breves Apuntes' habla de los Atalayas, mayor y menor; posiblemente eran hermanos según otra referencia que hemos podido encontrar. (Manuel Martínez Alfonso. Plaza Real. Año 1968. Pg. 106)

UNA TRADICIÓN FAMILIAR.
Además de los citados por M. Martínez Alfonso, hubo en elsiglo XVIII otros Atalaya picadores y hasta nuestros días, porque el padre de Josele, Manuel Atalaya Reina ,y su tío, Francisco Atalaya Reina, fueron picadores. Hoy, hasta hace poco, lo  ha sido su primo Francisco Atalaya Braza, excelente jinete, como el hermano de éste, Antonio, finísimo en la monta.

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En el Depósito de Sementales (Jerez), donde evoluciona en un complicado giro en una Exhibición de Enganches en el año 2000.

Josele, como mayoral, en la cuña del pescante, ha cosechado infinidad de trofeos allí donde ha llevado los carruajes de la Yeguada Militar.

Manuel Atalaya Bellido, hermano de Josele, es profesor de equitación y, con el resto de sus otros hermanos, es propietario del tiro de mulillas de la Plaza de El Puerto, por herencia.

atalaya_mulillero_puertosantamariaComo mulillero,  Josele, tiene un hermoso enganche de mulillas con una guarnición que él, con sus manos de guarnicionero, como también lo fue su padre, ha hecho copiando, en lo fundamental, la que Sevilla le regaló a Isbael II en 1862.  Este enganche de mulas lo tiene contratado para distintas Plazas de Toros de la provincia.

(En la imagen de la izquierda, Josele haciendo las labores de mulillero de arrastre en laPlaza de Toros de la Escuela de Tauromaquia de Jerez. También lo ha sido de la Plaza de Toros de El Puerto, tradición que continúa su familia, habituales mulilleros desde siempre de nuestro coso taurino, ahora sus hermanos).

No hay que olvidar a su abuelo José Atalaya García, que tuvo coches de caballo y carros de marca, y de pértiga, como su bisabuelo, Francisco, conocido como "Pacurri". Toda la familia ha estado relacionada con los toros y los caballos.

Josele, además de todo y  de ser buenísima persona, dedica sus horas libres a hacer fustas inglesas y trallas caleseras  de enganche que se disputan todos los mayorales de "casas grandes". Son verdaderas piezas de museo.

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Llevando el Simpecado de la Hermandad del Rocío de El Puerto, por la carretera de Sanlúcar a la altura de 'La Belleza'. Josele va en primer término y detrás su padre, Manuel Atalaya Reina y a la izquierda su hermano Antonio.  Su padre confeccionó la  preciosa guarnición "al violín" para los mulos que llevan la carreta del simpecado del Rocio de la Hermandad de El PuertoAño 1981.

Una precisión más: su suegro era Viñas, el clarinero de la Plaza de Toros de El Puerto que hacía pareja con el otro clarinero, Arce, que hicieron historia. (Texto: Luis Suárez Ávila).

José Atalaya Bellido, en www.telepuerto.es

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Acabo de ver el vídeo de la remodelación de las márgenes del río en Internet: ¡por fin los puentes sobre el Guadalete! Gracias, llevo años soñando con ellos.

Empiezo a ver las imágenes y pienso que será un proyecto positivo para la ciudad, pero el vídeo dura seis minutos y llega un momento en el que mi Puerto se me pierde un poco en esa estética tan de cualquier sitio. Ya sé que sólo es un vídeo, pero mi cerebro me la juega machacándome a preguntas: ¿son necesarias tantas losas, tanto cemento?, ¿por qué hay tan pocas zonas ajardinadas?, ¿no crees que falta gracia y color? ¿Dónde queda Andalucía?, ¿escondida?

Echo en falta arriates, albero, flores, zonas de juego para los niños, bancos para los mayores, quiero que el parque siga siendo parque y no se convierta en una calle peatonal más...

¿Sería posible plasmar la historia portuense, nuestro sabor, lo que somos y hemos sido, a través de esta nueva arquitectura y del diseño actual? Por qué olvidar que en Pozos Dulces hubo un astillero, que en la pescadería se cosían las redes, que la draga luchaba contra los bancos de arena, que la sal surcaba en aire en bagonetas negras, que los barcos de pesca dibujaban el paisaje del río...?

Mi bienvenida a los puentes y mi enhorabuena a los artífices, pero en esa nueva estética echo en falta ¡El Puerto! ¿Sería posible construir ese gran proyecto sin borrarlo? Seguro que sí.
Cuento con ello. Cuento con vosotros.

(Texto: Begoña San Narciso)

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Avda. de la Bajamar, calle Guadalete, a la izquierda el antiguo Hospital Municipal, a la derecha el Hotel Vista Alegre. (Foto: Colección Vicente González Lechuga).

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Avda de la Bajamar, el desaparecido Hotel Vista Alegre, hotel de toreros, donde hoy se encuentra el edificio del mismo nombre, que alberga en sus bajos de cara al río el 'Bar del Puerto' en la esquina con la calle Guadalete, que es la que se muestra. (Foto Colección Vicente González Lechuga).

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La desaparecida Plaza de la Pescadería, donde se espera demoler los edificios que se construyeron delante del Resbaladero para que vuelva a tener la anterior fisonomía, en una imagen del pasado. (Foto: Colección JMM).

Imágenes de la desembocadura del río Guadalete, desde el catamarán.

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