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Juan Pablo Jareño es un portuense nacido en Cádiz, que estudió en San Felipe Neri y que, en la actualidad, vive en Tenerife. A nuestra Ciudad llegó en 1978 siendo uno de los disk-jockeys mas conocidos de la zona. Hermano del actual Decano del Colegio de Abogados de la provincia, José Manuel Jareño, tiene una relación con Eva Saiz Guerrero.

En nuestra Ciudad inauguraría discotecas --detrás de los mandos musicales-- tales como Safos, Eclipse (de Alexis Ruiz, presidente de Discotecas y Salas de Fiestas de Andalucía) y Pantalan K, en Puerto Sherry. Ha trabajado, también, en El Puerto en El Jardín, Pachá, Joy Sherry, El Oasis, Bar La Ribera, April Discoteca, en Rota, también bajo la dirección de Alexis Ruiz y muchas más.

En la imagen de la izquierda, en April Discoteque, en Rota y a la derecha, con Miss España, Rocío Martín y sus damas.

Sus mas de 25 años de disc-jockey profesional comenzó en El Puerto en la Boite-Discoteca El Papagayo, en Fuenterrabía. En la actualidad ejerce como embajador de  nuestra ciudad en Tenerife.

El 20 de enero de 1961 se reunían unos amigos y clientes coincidentes en el desaparecido Tabernón Sánchez, en la confluencia de las calles Ganado y Melero, mientras degustaban los vinos de la Bodega González Rico, cuya solera hoy mantienen en la calle Misericordia la familia Basteiro. /Foto: Colección V.G.L.

Témpera sobre cartulina, 50x35. Año 1994.

«Este tristemente desaparecido tabanco portuense fue escenario de muy buenas tertulias sobre toros, flamenco y carnaval, en la fructífera época de mi estudio en la aledaña calle Conejitos. Lugar de soberanas soleras, suelo de albero, entrañable y afable tabernero, de penumbras y luces entre barriles, y una fiel clientela que imagino desolada y un tanto huérfana tras su repentino cierre hace más de 15 años». (Manuel Martín Morgado).

El autor de la témpera, Manolo Martín Morgado es nacido en Ecija en 1964. Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla, en la rama de Grabado y Diseño. Tuvo su estudio de arte en El Puerto en la calle Conejitos. Actualmente da clases como profesor de dibujos en Jerez de la Frontera. De Morgado ha escrito José Manuel Benítez Ariza: «Pero esa especie de austeridad sufrida, reconcentrada, que Morgado pone en toreros y flamencos, la encontramos también en los personajes que toma de la calle o sorprende en la intimidad de sus casas o en el ambiente semiprivado de un bar. Es un mundo doliente, ma non troppo. Un mundo de hombres y mujeres, dentro de lo que cabe, resignadamente felices».

Más información sobre el Tabernón de Merello en GdP. Nótula 1.348.

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Los actuales propietarios de Casa Aparicio: David Moreno Caraballo, la cocinera Concha Chacón Chamizo y Policarpo Ruiz Arroyo.

Policarpo Ruiz Arroyo, hijo de Aparicio Ruiz, el fundador de este bar de El Puerto y uno de los propietarios actuales del establecimiento que fue fundado en el año 1983 por Aparicio Ruiz Fernández y Carmen Arroyo Aspera. El primero le dio nombre al bar. Desde el año 2006 y hasta noviembre de 2011 lo regentó Oscar González. Ahora ha vuelto a la familia Aparicio, en concreto a su hijo Policarpo Ruiz Arroyo que lo dirige junto con otros dos socios David Moreno Caraballo y la cocinera Concha Chacón Chamizo que ya estuvo trabajando en el establecimiento cuando lo tenían los padres de Policarpo por lo que conoce a la perfección su cocina.

Guiso marinero que quita 'como tó el sentío'.

Casa Aparicio es un bar de tapas y raciones especializado en pescado frito y guisos marineros que van variando a diario. La especialidad es el pescado frito del que tienen numerosas variedades. También son famosos algunos de sus mariscos como las navajas. Tienen en carta coquinas de El Puerto.  Su terraza, al pie del río Guadalete y en la zona peatonal de la Avenida de la Bajamar,  es muy apetecible.

EL GALLO EMPANADO
Lo del gallo saben ustedes que es terreno generoso. En algunos sitios el gallo, más que un pescado, es un pedazo que igual podría ser también el marido de la gallina porque sabe igual…a ná.

El gallo empanao de Casa Aparicio.

Sin embargo, y este es el caso, hay bares que cuando anuncian gallo es gallo de verdad y se nota. En Casa Aparicio el pescado se presenta con un empanado muy ligerito, casi más cercano a la fritura, rubito como un escandinavo y cuando se abre te encuentras con unos lomos gorditos de pescado, más blanco que un traje de novia antes de ello. En Casa Aparicio se trata de gallo fresco “del de verdad” y lo cierto es que se nota. Pero no sólo el gallo requiere atención en esta tapa, el alioli que lo acompaña está también pa matarse y hace juego con las papas fritas que lleva de guarnición el pescado. Ya puestos a guarnecer también lleva un poquito de piriñaca, pero con un aliño muy suave y sin caldo, para no estropear el crujiente de la fritura. Policarpo señala que la tapa la incorporaron en noviembre, cuando la familia Ruiz Arroyo, con él, ha vuelto a este establecimiento que fundaron sus padres. La tapa se cotiza a 4,50 euros y el gallo también se puede tomar a la plancha. (Texto y fotos: Pepe Monforte).

Una de las imágenes que ilustran la carta.

El restaurante de El Puerto Aponiente estrena nuevo menú con nombre propio (Mundo Abisal) y 25 platos. El cocinero fortalece su concepción de la comida en su restaurante como una aventura casi teatral en la que se asiste a una especie de película en la que los productos del mar son los actores “comestibles”

Los comensales entran y si eligen tomar el menú degustación completo, 25 platos, reciben un pequeño libro con el título de Mundo Abisal. A lo largo de una veintena de páginas va contando una fábula que recrea cada uno de los platos que se van comiendo y agrupados con el nombre de “menú aguas calientes atlánticas 2012?.

Es el nuevo menú de Aponiente, el restaurante de Angel León en El Puerto de Santa María. Se estrenó el pasado jueves por la noche y estará, al menos, durante todo el verano. El cocinero refuerza su idea de que el que asiste a comer a su establecimiento no va sólo a disfrutar con el paladar, sino que asiste a una verdadera aventura, a casi una película en la que León es el director.

El cocinero se está convirtiendo en casi un Leonardo Da Vinci del siglo XXI, un artista capaz de dominar la cocina, de aplicar a ella los avances científicos y dotado de una sensibilidad tal que le permite contar casi como una película su visión de la gastronomía con el argumento de que en el mar, que ocupa las tres cuartaas parte del mundo, está todo.

Para ello se vale de pescados y mariscos, muchos de ellos hasta ahora actores secundarios y poco valorados en el mercado, que se convierten en actores capaces de contar su historia. La carta que se entrega a los comensales que toman el menú completo es una colección de dibujos realizados por la artista Pilar González Jaraquemada.

A través de acuarelas en tonos pastel cada plato se va explicando en imágenes. Pero se trata de vivencias, de una fantasía sobre cada plato, porque de explicar el contenido real de cada creación se encarga el propio equipo de sala que dirige el somelier gaditano Juan Ruiz Henestrosa.

Primera toma. Sale a escena una de las grandes secundarias de la gastronomía gaditana, la morena. Condenada a ser cocinada en adobo durante toda su vida, el chicharrón caletero como la bautizara Gonzalo Córdoba, cobra carácter de estrella con León que decide darle el papel protagonista y la tranforma en la primera estrella de la compañía, la primera en salir a escena, también en forma de chicharrón, aunque eliminando la fritura con harina.

El cocinero señala que se trata de “un menú en el cuál os sumergimos en un paseo cargado de fantasía marina. Queremos haceros olvidar el mal momento que atravesamos, que desconecteis…mientras os contamos el mar…de otra forma”.

León imprime un cierto toque carnavalesco muy de Cádiz a su espectáculo gastronómico. Salen a escena puntillitas disfrazadas como si fueran zanahorias aliñás, con el toque de comino clásico de este plato arrancado de la memoria de la cocina gaditana de siempre, burgaillos cocinados como si fueran caracoles, cañaillas de San Fernando “arregladas” como un guiso de cabrillas o una especie de rabo de toro que al final está hecho al completo con productos de mar.

Hay continuos guiños a la gastronomía gaditana. Caballa caletera, ahora en temporada, un mollete, hecho también por el equipo de Aponiente, va con manteca colorá y atún, la visión del popular atún en manteca. Se hace un queso, homenaje a los que se hacen en la Sierra gaditana, también con productos marinos y la experiencia sigue finalizando, es un plato que se mantiene en el menú, con un “sutil” alfajor de Medina, la visión del cocinero de este postre histórico gaditano.

Así hasta completar 25 sabores diferentes que van pasando en formato de tapas por delante de los comensales. No faltan los clásicos del cocinero que se mantienen en la carta, los embutidos marineros acompañados de una colección de panes propios que está causando sensación, el pescado ahumado sobre huesos de aceituna y uno de los platos más queridos por León, su arroz con placton marino, una de sus grandes aportaciones a la gastronomía, una crema concentrada en la que está la esencia del mar ya que es el alimento de muchas de sus especies.

Angel León con Juan Henestrosa y su jefe de cocina el también gaditano Juan Luis Fernández.

El placton está incluso en los postres sirviendo de contraste con manzana, el wasabi, un condimento japonés y el hinojo. El menú se estrenaba precisamente el mismo día en que León era nominado para uno de los premios más importantes que se conceden en España en el mundo de la gastronomía, el de mejor jefe de cocina del año que otorga la Real Academia Española.

El restaurante mantiene su idea, ya arraigada en estos establecimientos de alta cocina, de un menú degustación como única opción. No hay comida a la carta, aunque si varias opciones. La más asequible y para personas que quieran comer menos está compuesta por un menú de aperitivos y después un plato a elegir de cada una de las tres últimas partes del menú. También se incluye el postre.

La opción completa es la de los 25 platos y ya el cumbre de la experiencia es dejarse llevar por el somelier Juan Ruiz Henestrosa y acompañar los platos con los vinos que este sugiere. La opción más barata son 75 euros (+ iva y sin bebidas, ni pan incluidos) y la opción completa, vinos seleccionados incluidos sale por 143 más iva.

Siempre es aconsejable reservar y el horario de verano cambia ligeramente sobre el de invierno. Ahora el establecimiento abre todos los días excepto los domingos y los lunes al mediodía. Al final, si se ha disfrutado del menú de 25 platos, el comensal recibe una botella con un mensaje dentro con la carta impresa…y se baja el telón. (Texto: Pepe Monforte).

Eduardo Siloniz Fernández-Shaw, o ‘Yayo’  como le conocen los amigos, nació en Madrid el 28 de noviembre de 1974. Es hijo de Manolo Silóniz, quien fuera Capitán de Puerto Sherry y de Teté Fernández-Shaw, compañera en la sombra durante los inicios de la actividad política de la alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez. Estudió en SAFA-San Luis y los dos primeros años de la licenciatura de Matemáticas en la Universidad de Cádiz. /Foto: Tubal.

Yayo es un chef de vocación que comenzó en el mundo de la hostelería cuando cursaba sus estudios de Matemáticas como se ha indicado, iniciando sus estudios de cocina y bromatología en la Escuela de Hostelería de Cádiz donde recibirá la graduación en Cocina, continuando su formación en diferentes encuentros y seminarios de cocina, como el II Forum de Vic para Profesionales (2001), Congreso para profesionales “Lo mejor de la Gastronomía” (2001, 2002, 2003, 2005 y 2006) y trabajando junto a importantes cocineros nacionales como Ángel Pascual, poseedor de una estrella Michelín en el Restaurante Llucanés (Barcelona) y con Carles Caig en el Hotel Sants, también de Barcelona, así como en el hotel de cinco estrellas gran lujo, Hotel Real, de Santander..

Nuestro cocinero, que pertenece a los Jóvenes Gastrónomos Portuenses,  ha sido finalista en el I Campeonato de Andalucía de Jóvenes Chef y en el Campeonato de España de Tortilla de Patatas, habiendo representado a la Escuela de Hostelería de Cádiz en varios eventos.


Uno de los salones del restaurante 'El Laul'. /Foto: del Restaurante.

EL RESTAURANTE.
El restaurante el Laul fue inaugurado a comienzos de 2005, en un antiguo chalet decorado por la tienda porteña de Gastón y Daniela,  en el kilómetro 4 de la carretera que va desde El Puerto de Santa María a la Base Naval de Rota y que ha experimentado en los últimos días algunas mejoras.

Su precedente lo podemos encontrar, cuatro años antes en “El Laúl Vinos y Tapas” (antigua Casa Lucas) en la Ribera del Río, junto al Bar de Aparicio, precisamente frente al cantil del muelle donde atracaban los barcos del mismo nombre. La aventura la inicia junto a su hermano Guillermo. /En la imagen de la izquierda, primera carta de 'El Laul Vinos y Tapas'.

El traslado del pequeño local desde la Ribera hasta la carretera de Fuenterrabía, --que mantuvo abierto de forma simultánea durante un tiempo-- vino como consecuencia tanto de las ganas de evolucionar en la cocina, como por el ánimo y empuje recibido de sus clientes que demandaron que pasara a otra presentación y espacio: de las tapas elaboradas a los platos de restaurante. En El Laúl se ofrece cocina de primer nivel, cocina tradicional actualizada con nuevas tecnologías, elaborada con la mejor materia prima, servida en un entorno muy especial y a precios asequibles.

Embarque de botas de Duff Gordon en laules en el cantil del antiguo muelle. /Foto: Centro Municipal de Patrimonio Histórico.

EL LAUL.
El laul es un tipo de embarcación que, antiguamente, transportaban las botas de vino entre El Puerto de Santa María y Cádiz, y que tenían su base justo a las puertas de la primera aventura empresarial de Yayo: “El Laúl Vinos y Tapas”. La misma tradición que evocan estos laúles, es la base de la cocina de n nuestro protagonista: «--tradición que respetamos seleccionando cada día la mejor materia prima y actualizándola con nuevas tecnologías e ingredientes tradicionalmente ajenos a nuestra gastronomía".

En la imagen, durante la Jornada de Pescados de Descartes celebrada en el restaurante El Faro de El Puerto, flanqueado a la izquierda por Fernando Córdoba y a la derecha por Juan Carlos, de la Venta del mismo nombre, entre otros afamados chefs de la provincia de Cádiz. /Foto: J.M.M.

"Las cocinas son el corazón de El Laúl, a ellas hemos dedicado el 50% de la superficie disponible, en ellas tratamos con mimo la materia prima y desarrollamos nuevas recetas para mejorar, evolucionar y renovarnos constantemente».

LIBRO ‘FLORES & SABORES DE ANDALUCÍA’
En 2007 participó en el proyecto del fotógrafo malagueño Eduardo Grund y de Thekla Kurpjuweit, emprendedora alemana instalada en España y que se dedica al cultivo de flores comestibles, libro pionero en el sector de la gastronomía en el que Yayo participó junto a otros 29 representantes de la nueva cocina andaluza, con su receta: ‘Hojas de haba con polvo de jamón ibérico y vinagreta de begonia, lubina salvaje confitada a 50º, chips de violetas y salvia piña’.

ANDALUCÍA SABOR.
El Centro Tecnológico de Acuicultura de Andalucía, Ctaqua, presentó en 2009 los primeros avances de su proyecto “Valorización de los Productos de la Acuicultura” en el marco de la feria alimentaria Andalucía Sabor, a través de una creativa degustación de aperitivos de filete de dorada ahumada,   creados por el chef Eduardo Silóniz Fernández-Shaw, Yayo explicó que “la dorada ahumada es jugosa por dentro y se fusiona con éxito con encurtidos, frutas y frutos secos. Cuenta con un sabor ahumado tradicional, agradable en nariz, y se puede acompañar con un oloroso seco o un amontillado”. Es ideal para ensaladas, e “incluso con un chorrito de aceite de oliva es suficiente”, agregó.

Yayo Silóniz en Andalucía Sabor presentando sus propuestas con la dorada aHumada.

Muestra de la versatilidad del producto es la creativa propuesta de Silóniz para la dorada ahumada: en tartar, brochetas y chupitos; con pimientos, mango, alcaparras, almendras, berenjenas, remolacha, aguacate, y otros muchos ingredientes.

En la imagen, Yayo Silóniz en la jaima moruna  que instala en ‘El Laul’ con Myriam García Jarne, Julia Gutiérrez Pérez, José Miguel Godoy, María Sánchez, Gemma Díez Garrido, Jaime Guerrero Sánchez y José Luis González García, entre otros.

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En Junio de 1981, pocos meses después de que Tejero intentase un nuevo golpe de Estado, y con él acabar de un plumazo con el esfuerzo de un país por levantarse y adaptarse a los nuevos tiempos de democracia, tras una larga etapa tenebrosa de dictadura nace el día 6 del citado mes en El Puerto de Santa María Indalecio Ortiz Peinado. En la primera planta del hospital conocido como Frontela. Es el menor de tres hermanos Marilo y Germán, siendo el mas pequeño: ladiferencia de edad con ellos es de 14 y 11 años respectivamente.

«--Tengo  ganas de vivir en aquel El Puerto de Santa María que era referencia turística a nivel nacional y que no recuerdo por mi corta edad. Ese Puerto de grandes discotecas, grandes eventos, grandes concierto y corridas de toros que  sólo conzoco por lo que mis hermanos mayores, padres, tíos y amistades con cierta edad me cuentan».

A UN AÑO DE NARANJITO.
España se preparaba para, en vuelta de un año escaso, celebrar un acontecimiento deportivo tan importante como es un campeonato mundial de fútbol en el que Naranjito caló en todos los españoles, incluso él le tiene afecto y apenas tenía un año cuando todo esto sucedía.

LOS EMPAPELAOS.
Se crió en los pisos de “Los Empapelaos” junto al colegio Luisa de Marillac y frente a la barrida de “Malacara”. Allí pasó sus primeros 7 años de vida. Entre esta barriada y la Calle San Juan donde, en el número once, vivían sus ya malogrados abuelos:  José Peinado González “El Chico” y María Matiola Selma, desde allí absorbió aquello que el llama “El Puerto Puro”. Escuchar desde el patio de vecinos de su abuela las campanadas de la Iglesia Mayor dando las horas, mientras se come una “tostá” con manteca “colorá” y azúcar, es algo que a los treinta años sigue teniendo presente en su vida e incluso le emociona recordar. Salir a pasear con su abuelo por los alrededores y tardar un rato en andar 20 metros porque todo el mundo se conocía, se saludaba, se paraba a hablar contigo y en definitiva interactuaban dentro de lo que debe ser una vida en sociedad. Hoy no sabemos quien vive puerta con puerta ni nos importa.

ENTRE EL PUERTO Y LA LÍNEA.
Criado en una familia en la que se mezclaba lo portuense y lo linense, su madre María Peinado Matiola nació el 12 de Febrero de 1944 en El Puerto y su padre Francisco Ortiz López el 21 del mismo mes de 1942 en La Línea de la Concepción. Aunque Indalecio ha conocido a su padre como un portuense más debido a los años que lleva aquí afincado, y debido a que también su padre era de aquí. No tuvo la oportunidad de conocer a ninguno de sus abuelos paternos ya que ambos fallecieron incluso antes de que sus padres contrajeran matrimonio. Su padre, a pesar de sentirse portuense de adopción, no ha parado de contarle las cosas innovadoras que traía de La Línea a El Puerto cuando era joven. Esto se debía a su cercanía con Gibraltar y a la influencia del Reino Unido en los pueblos de la comarca del Campo de Gibraltar.

EL COLEGIO.
Indalecio, por cierto llamado así en honor a su abuelo y tío mayor paterno, cursó hasta 1º de la olvidada E.G.B. en los Jesuitas Colegio San Luis Gonzaga pero por motivos laborales sus padres decidieron mudarse a la vecina urbanización de Valdelagrana. Hoy es una parte más de El Puerto, pero hace 23 años para él fue como si emigrase a otra ciudad. Dejó compañeros de juego en la calle, colegio y tuvo que empezar una nueva etapa en su vida. Hizo nuevas amistades, nuevos compañeros de pupitre en el Colegio Público de Valdelagrana, del que hoy sus sobrinos son alumnos.

...continúa leyendo "1.415. INDALECIO ORTIZ PEINADO. Emprendedor hostelero y periodista."

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El padre de los hermanos “Chirri” , Juan Manuel Travieso se dedicada al marisco y por eso no es raro que sus hijos: José Manuel, Enrique y Angel tengan un don especial para tratarlo. Su restaurante, El Rincón del Chirri, es famoso por esto y por su pescado, materia prima cocida o frita, nada más y para qué más.

El personal de El Chirri en estado de revista. El primero de la fila es Enrique Travieso, uno de los cocineros y el tercero su hermano José Manuel que se ocupa de comprar y supervisar el género. (Foto: Pepe Monforte).

José Manuel Travieso Robles,  57 años y el mayor de los hermanos, se encarga de las compras. Sus proveedores dicen que es duro “y sólo quiere lo mejor”. Sus gambas las adquiere en la lonja de El Puerto de Santa María y suelen pescarse en la provincia de Cádiz. “Hay muy poca”, afirma, pero nosotros la compramos porque es el mejor género. Luego Enrique y Angel, los hermanos que se ocupan de la cocina, señalan que lo único que hacen es cocerla en su punto justo y ponerle sal, nada más. Afirman que son tan buenas porque “el género es muy bueno”.

Suculenta vitrina a la vista en el restaurante.

El Rincón del Chirri, fundado hace 7 años, aunque ya antes los hermanos habían regentado el Bar ‘El Tiburón’ y otro rincón del Chirri que estuvo en la avenida de Sudamérica, es un establecimiento de esos de materia prima. Su especialidad son los bogavantes que también sirven cocidos y son cogidos en la provincia. En temporada también son famosas su galeras de coral cocidas, pero tampoco hay que perder de vista el pescado fresco, los chocos fritos, unas coquinas al vapor o a la marinera, unas tortillitas de camarones, los lenguados soldao fritos o a la plancha, las cigalas cocidas, o unas estupendas huevas fritas.  No hay carta y el encargado del local te dice las existencias del día.

La ración de 300 gramos de gambas cocidas se cotizó a 15 euros (60 euros el kilo) aunque el Chirri advierte que el precio puede variar en función de al precio que las encuentre. Pero como en el mundo hay que decidirse nos decantamos (verbo finísimo) por las gambas, que siempre son las gambas y además es un producto cardiosaludable, digan lo que digan los médicos, porque se hace ejercicio pelándolas.

Gambas de la Bahía de Cádiz, servidas cocidas en El Rincón del Chirri.

Primera consideración importante. No se le vaya a ocurrir quitarle la cabeza a estas gambas que pone El Chirri y no pegarle unos lengüetazos porque habrá perdido uno de los momentos culmen de esta ración. Tienen más coral que todas las Islas Fiji juntas. Una vez dejadas las cabezas más limpias que si hubieran sido lavadas con Perlán, es momento de ese instante erótico de la mariscodoncia que es quitarle el caparazón a las gambas. Se hace fácil lo que indica buena cocción y buen producto. Y el cuerpo gambístico no se queda atrás de la cabeza, jugosito y en un excepcional punto de sal, sobresaliente y sobrecomible.

El Rincón del Chirri tiene una decoración funcional. Los salones son amplios y cuentan con aparcamiento privado. Abre todos los días para almuerzos y cenas, excepto los domingos por la noche y los lunes enteros. (Texto: Pepe Monforte).

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Jaime Arias y Blas Hervías, los empresarios creadores de la ginebra Ocean Gin.

Pretende ser una ginebra que recuerde al mar y por eso su nombre es “ocean gin” que traducido resulta más o menos la ginebra del océano. Para que esa sensación no esté tan sólo en el nombre entre los once aromas, botánicos se le llama en el argot de las ginebras, que lleva la bebida está la salicornia, una planta que crece junto a los esteros y que también se conoce con el nombre de “espárrago de mar” por su similitud en el sabor y en la forma con los espárragos.

Entre los demás aromas que lleva la ginebra están también la canela, la hierba luisa, la naranja, el limón o la lima. El proceso de producción y de gestación de este producto ha estado completamente en manos gaditanas.

Así desde la salicornia, que procede de los esteros de la zona de la Bahía de Cádiz hasta en la destilación que también se ha llevado a cabo en un alambique artesanal de la provincia,  han intervenido empresas de la zona, al igual que las dos firmas que capitanean el proyecto.

La atractiva botella con la que saldrá a la venta la ginebra con salicornia. /Foto:  Pesonetomarketing

El lanzamiento de “Ocean Ginn” es un proyecto conjunto de la empresa  Pesonetomarketing, del experto en marketing Jaime Arias Hormaechea y Blanc Gatronomy, del empresario Blas Hervías, especializada en la creación de productos de lujo. La primera de las firmas está afincada en El Puerto de Santa María, y la segunda en Puerto Real, en el polígono de Tres Caminos.

Ambas firmas llevan ya varios meses desarrollando el producto. Pesonetomarketing se ha ocupado del desarrollo de toda la presentación del producto para lo que ha elegido una botella de color negro con letras serigrafiadas en color oro. Esta innovadora empresa portuense (ver aquí página web) está especializada en el desarrollo de la presentación de productos.

La salicornia es una planta que crece junto a los esteros y que también se conoce con el nombre de “espárrago de mar” por su similitud en el sabor y en la forma con los espárragos, se utiliza en la elaboración de esta nueva ginebra. /Foto: Pepe Monforte.

Por su parte Blanc Gastronomy se ha ocupado de la composición del producto en sí y ahora se encargará también de la comercialización. La empresa comenzó a trabajar en 2010, en principio dedicada a la elaboración de “caviar blanco” un producto basado en los huevos de caracol. Luego la firma ha ido evolucionando hasta especializarse en la comercialización de productos de lujo como esta ginebra que van a comenzar a vender ahora. En principio su precio de venta será de 24,75 euros y en los próximos días podrá adquirise ya a través de la página web de blanc gastronomy. (Texto: Pepe Monforte).

La Peña ‘el Tirolés’ reunida en la terraza del antiguo Kiosko de Murga, en el Parque Calderón, hoy de Romerijo. Al fondo podemos ver el edificio de soportales que existía antes de la construcción de la actual sede central de Mariscos Romerijo.

De izquierda a derecha, Daniel Otero Rascón, Jaime Gutiérrez Perea, José Galán Venegas, Juan López Durán, Juan Monge Reinado y Manuel Albert Alonso. /Foto: Colección V.G.L.

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A mediodía del pasado lunes 28 de mayo fallecía e los 89 años el ‘decano’ de la hostelería porteña, Vicente Sordo Díaz (ver nótula núm. 014 en GdP), propietario hasta la fecha del Bar Vicente, también conocido como ‘Los Pepes’ o, con anterioridad ‘El Rubio’ o ‘Las Mellizas’. Nacido en Camijanes (Cantabria), llegó a El Puerto con 15 años siendo un claro ejemplo de montañés afincado y emprendedor en nuestra Ciudad. Casado con Ascensión Gómez Recalde (de otra afamada familia cántabra, dedicada a los negocios de la alimentación) de la que era viudo, fue padre de Ciony, Lola y Vicente. Precisamente sus hijo y nieto  --los dos del mismo nombre que el desaparecido Vicente-- siguen al frente del negocio.

El pasado sábado 26 de mayo, cuando las rosas y  geranios de encaje declinan en su exuberante belleza primaveral, tras sublimar su esencia en un suspiro, sentí la necesidad de escribir unas notas premonitorias. Estuve sentado  ante un velador que sirve de puente entre la puerta de entrada y la ventana del Bar Vicente. No es un velador más, porque los demás no tienen una tapa de mármol veteado de sesenta por sesenta, de color café con leche, ni se asientan sobre un soporte de madera en palillería torneada y dos reposapiés, uno frente al otro, para acoger a un contertulio dispuesto a oír la voz de la experiencia además de la sabiduría.

Tres Vicente Sordo, tres.

El lado que da a la puerta de salida, es el que hasta hace muy poco estaba siempre reservado para el Patriarca. A la altura de su cabeza, un manifiesto que resalta los valores de la especie humana como objetivo y un banderín de enganche para el que sienta en su corazón los valores que destaca. Allí permanecía durante los últimos años la matriosca mayor, como centinela alerta para dar la bienvenida al que llegaba y el adiós al que partía. Casi siempre en silencio. Solo una sonrisa bondadosa sobre su rostro venerable. Dispuesto a contar si se le pedía. Pacientemente callado mientras escuchaba. Complacido, recreaba su vista sobre las otras matrioscas, sus dos Vicentes y sus fieles colaboradores que siguen acumulando trienios.

Nunca un gesto de desaprobación. Tampoco había motivos. Había sabido esculpir en el sistema límbico de su saga, las letras de oro de sus éxitos como persona y como profesional. Me tomé una copa. Me sirvió como siempre Vicente II. Pregunté por su padre y si mantenía aún la ilusión de ver por TV las corridas de toros. Sonriendo con un gesto de amargura y brillo en los ojos, me confesó que su padre ya estaba intimando con los querubines, que le había entregado los anillos suyo  y de su esposa mostrándomelos ensartados en una cadena colgada de su cuello. Sentí tristeza, pero también la admiración al comprobar la capacidad de abnegación ante el ineluctable hecho natural de la vida y su consecuencia final. El lunes 29 se consumó la crónica que me avanzó desde nuestro afecto mutuo Vicente II. Se rompió el cascarón de la matriosca y dejó huérfanos a los Vicentes y a tantos como recordaremos su patriarcal figura que ya va camino de las estrellas. (Texto: Alberto Boutellier Caparrós). (Fotos: Bar Vicente).

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Estas imágenes tienen en común el Bar Santa María y el fotógrafo de la época ‘Cuellar’, a principio de la década de los setenta del siglo pasado, (ver nótula núm. 399 en GdP).  Es muy difícil que cualquiera de entonces no tuviera alguna foto hecha por él, y en la palmera, que estaba junto a una heladería de Camy, deberían de haber puesto una placa en homenaje a este peculiar fotógrafo. Fueron muchos los portuenses, y los que no lo eran, que dejaron su imagen ahí.

En la imagen uno de los hermanos Sánchez, Francisco Áspera Jiménez del grupo Chiqui Fly Travel Nirvana (ver nótula núm. 677 en GdP), Angelín Lozano y Méndez, entre otros.

En las imágenes  estamos entre otros Paco Guerra, que en paz descanse, Mary Carmen, de la que en la actualidad soy viudo y Ángel Lozano, actual propietario del establecimiento. Y ‘Cuellar’ , en el bar Santa María, era de la familia. Corría el año 1974 o 75. Paco Guerra y yo estábamos haciendo el servicio militar, en  el Arsenal de la Carraca (San Fernando). Angelín Lozano se fue unos meses mas tarde a El Aaiún, aún colonia española. Allí vivió la Marcha Verde. Paco Guerra y yo, arrestados en La Carraca, cargábamos municiones y víveres en los barcos que salían para allí. A los tres nos cogió la muerte de Franco en la mili. Y ahora, cada uno, recordamos aquellos desde distintos lugares de España y el mundo, los mas en El Puerto, otros ya tristemente desaparecidos. / En la imagen de la izquierda, el desaparecido Paco Guerra.

Reunión en el Bar Santa María.

Los hermanos José y Ángel Lozano, segundo y cuarto, de izquierda a derecha.

Durante un tiempo, este bar se convirtió en el punto de reunión de aquellos  que despertábamos a otra forma de vivir la vida, algunos incluido el ‘porro’. Era conocido en Cadiz, Jerez, Sevilla y hasta de Madrid venían buscando el bar y su ambiente. Fuimos acogidos, en principio, muy bien, ya que la madre de Angelín tenía unas cualidades humanas extraordinarias, hasta que empezamos a perjudicar la imagen del bar y la caja registradora. Ninguno teníamos un duro y estuvimos a punto de cargarnos el medio de vida de la familia.  El testigo pasó al Kiosko de Luis, pero esa es… otra historia.


El fallecido Paco Guerra, Ángel Lozano, Manolo 'el Casca', de la barriada de la playa y José Antonio Zambrano.

TIERRA MAR Y VINO.
La auténtica revolución social de Los Radar´s tuvo lugar años mas tarde, en la inolvidable caseta de feroa de Crevillet ‘Tierra, Mar y Vino’, que se convirtió en un lugar estable. Se esperaba con impaciencia al domingo y una vez allí, comenzaban a surgir todo tipo de emociones y experiencias que hacían unirse con mas fuerza a los jóvenes emergentes. Marcó época. Allí nacía, cada domingo, la experiencia, el amor y... los niños, ya que teníamos el pinar enfrente. (Texto: José Antonio Zambrano. Fotos: Cuellar, de la colección de J.A.Z.).

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