
Alfonso XIII, acompañado de una abundante comitiva, visitó las Cuevas Canteras de la Sierra de San Cristobal en 1930, engalanadas para la ocasión con colgaduras y guirnaldas de hiedra. Visitantes de alcurnia, ágapes para la ocasión, jubileo en El Puerto y la provincia. La visita del rey y sus palabras: --»Efectivamente estas son las cuevas mas grandes y maravillosas que he visto», y la publicidad inherente a la misma propiciaron que las cuevas resurgieran de su anonimato y que fueran visitadas por personajes importantes de la época. Hace 78 años, en aquel mes de octubre, el propio rey instó a las autoridades provinciales para convertir las cuevas en un parador de turismo. Las crónicas de la época hablan de que hasta poco antes de su clausura, en el primer cuarto del siglo XX, las cuevas daban trabajo a más de 200 obreros, que a diario socavaban la roca para edificios no solo de El Puerto sino también de Andalucía. La Prioral, Casas Palacios porteñas y de Cádiz, la Catedral de Sevilla, construcciones de Jerez... tienen entre sus edificios el corazón de piedra procedente de El Puerto.
«Dentro de los recios fustes de los pilares, los embovedados que se pierden en las sombras, las crujías, las naves, los salones misteriosos, las reconditeces íntimas y los patios ardiendo en sol y emborrachándose de azul. Altas columnatas de catedrales góticas, vías que parecen urbanizadas, decoración fantástica, peñascos amenzadores que muestran el gesto de un cataclismo geológico. La característica de estas cuevas está en que se discurre por ella sin miedo y sin angustia, pero sin que se pierda el interés curioso, en la sucesión de panoramas y aspectos que los viejos subterráneos atesoran. Y se realiza este milagro de la alegría porque, a cada tramo, irrumpe la luz por las indiscretas claraboyas, abiertas en las bóvedas» Manuscrito anónimo de la década de 1930.

EL PARQUE ARQUEOLÓGICO QUE NO FUÉ.
Sesenta años después de la visita real vemos en la fotografía, de izquierda a derecha, a Miguel MarroquínTravieso, Teniente de Alcalde de Turismo, detrás Francisco Giles Pacheco, Director del Museo Municipal, Rosario Sánchez, Teniente de Alcalde de Cultura, Indalecio Rábago Vega, Teniente de Alcalde de Urbanismo, Juan Manuel Torres Ramírez, alcalde de la Ciudad mediante pacto de gobierno PSOE-PP, Fernando Suárez, Diputado Provincial de Turismo, Diego Ruiz Mata, a la sazón director de las Excavaciones e impulsor del proyecto del Parque Arqueológico, Ramiro Cerezo, Teniente de Alcalde de Medio Ambiente, Antonio Álvarez Herrera -ex alcalde- y en aquella época concejal de Vivienda y Fernando Gago García -con el tiempo sería alcalde- en aquella época Director de Relaciones Públicas de Bodegas Terry y del propio Yacimiento.
La fotografía de Jorge Roa está tomada a finales de la década de 1980. Las autoridades locales giran visita a Doña Blanca, a sus cuevas canteras y a lo que pudiera haber sido el Parque Arqueológico de Doña Blanca, pero que administraciones y empresarios no han sabido, querido o conseguido aun impulsar y que todavía está pendiente de un desarrollo sostenible y una mayor protección tanto por parte de las administraciones como por los agentes sociales. En la actualidad solo funciona abierto al público, con una eficiente gestión, el Yacimiento Arqueológico “Castillo de Doña Blanca”, bajo la tutela de la Junta de Andalucía.

En esta fotografía dentro de la “Cueva Cantera de la Luz Divina” --denominada así por el Prof. Ruiz Mata-- vemos de izquierda a derecha a los concejales Francisco Corbacho e Indalecio Rábago, concejales de Seguridad Ciudadana y Teniente de Alcalde de Urbanismo respectivamente, el alcalde Torres en apurada postura de escalador, Antonio Bollullos, secretario del Grupo Socialista y el concejal de Disciplina Urbanística, José Antonio Navarro, en la cima.
A aquel acto asistieron, además, otras autoridades e invitados que no aparecen en las fotos que ilustran esta nótula: el Viceconsejero de Cultura de la Junta de Andalucía, Luis García Garrido, el Delegado Provincial de Cultura, Sebastián Saucedo, el Arqueólogo y Arquitecto de dicha Delegación, Lorenzo Perdigones y José María Esteban, respectivamente; los concejales José Antonio Castro Cortegana y José Antonio Navarro Ortíz, el empresario local José Antonio Romero Sánchez y algunos más entre los que nos encontrábamos.
A finales de los años ochenta del siglo pasado el Ayuntamiento mantuvo conversaciones con un grupo empresarial que trajo al diseñador y urbanista Cesar Manrique quien, admirado de la grandeza de las cuevas --»Puro arte moderno excavado en piedra» según sus propias palabras, se ofreció a redactar un proyecto similar a los Jameos del Agua, en su isla de Lanzarote. La prematura desaparición del artista, unida al poco claro proyecto presentado por los inversores, dejaron aparcada la idea. Algunas cuevas han sufrido, desde entonces y desde su más definitivo abandono y olvido, actos vandálicos y de destrucción que harán más complicado, en su momento, acometer cualquier proyecto sobre las mismas. El Profesor Ruiz Mata, el impulsor de aquella zona de la sierra con el Yacimiento, continúa con sus trabajos de investigación y estudio y siempre tiene una idea en mente para aquella administración o empresario que quiera escucharlo, a pesar de estar centrado en la actividad académica e impulsar el conocimiento de Doña Blanca a nivel internacional. Según sus propias palabras, de hace 30 años: «Algún día El Puerto de Santa María será más conocido por Doña Blanca que por sus vinos». No parece que se vaya a equivocar. (En la fotografía, Cesar Manrique y Diego Ruiz Mata, a finales de la década de 1980).

La Torre de Doña Blanca da nombre al Yacimiento, a la zona, al Poblado de Colonización. En una próxima nótula hablaremos del Profesor Ruiz Mata, el Yacimiento y su empeño en convertir la arqueología en motor de desarrollo local, poniendo en valor los recursos con los que cuenta El Puerto en la Sierra de San Cristóbal.



Joaquin Bellido Ganaza, hijo y nieto de marineros (su padre llegó a ser Patrón Mayor de la prácticamente desaparecida Cofradía de Pescadores), Licenciado en Historia, especializado en historia contemporánea, Master en Cooperación al Desarrollo. ha estudiado los últimos tiempos de la pesca en El Puerto. Sus aportaciones pueden ayudar a que no se repitan los errores de siempre en el maltrecho sector pesquero de la Ciudad. Ha impartido conferencias sobre derechos humanos, “El movimiento obrero en el sector pesquero portuense (1960-2000)” o “La pesca portuense (1940)”. Ha colaborado en la revista Horizonte Libre de la Asociación Razzia Artis con el artículo “Nostalgia Marinera (1940-2000)” y documentó el expediente de declaración de Bien de Interés Cultural de la Iglesia de Jerez, San Juan de los Caballeros Tiene publicados varios artículos de opinión en Diario de Cádiz en la columnas de opinión de la desaparecida sección Calle Sol y, posteriormente, Visto y Oído para las páginas de televisión. Ha documentado para el Ayuntamiento las exposiciones: "75 Aniversario de El Vapor" y la exposición permanente "Casa del Regidor". En noviembre pasado ha publicado un libro “Auge y Decadencia del sector pesquero en El Puerto de Santa María. Del Desarrollismo a la Pesca Ecológica (1960-2000)”. En la actualidad escribe en Noticias Locales, “Media Etiqueta”, y trabaja como reportero en Noticias Locales Radio en El Puerto, pero no abandona la investigación histórica, especialmente, sobre temas de la ciudad que lo vio nacer. Es presidente del Club de Baloncesto “Gymnástica Portuense”. Piensa que en esto del mundo pesquero “Se quieren quedar con el cebo y la captura”.
AUGE Y DECADENCIA DEL SECTOR PESQUERO
ENTREVISTA
Vaya frasecita… --Como diría el famoso ensayista y diplomático Juan Donoso ...” "Lo importante no es escuchar lo que se dice, sino averiguar lo que se piensa"...
-jugador del Rácing- dejó dispuesto antes de su fallecimiento que cada hermano se haría cargo de uno de los negocios instalado en los bajos de lo que fue, primero, el edificio de la Real Fábrica de Aguardientes y Licores, y luego Casa de la Aduana. Manolín no supo continuar con el Bar La Lucha y ahí está el espacio vacío y desaparecido su interior (dos intentos de manos extrañas no han conseguido reflotarlo como negocio de hostelería). En la fotografía, Carmen Barrera Tejada.




Pero con el mismo sabor añejo permanece en la calle Pintor Veneroni (Pescadería, Plaza del Carmen) número 2, en el marco de la casa de la Aduana, el bar “La Lucha.
Una desnuda bombilla sigue iluminando la cocina que, aunque hace décadas que no sirve tapas, siempre estuvo presta para freír el pescado que algunos traían para compartir con los amigos. En sus tiempos, se ofrecían suculentos guisos.
Las partidas de cartas siguen celebrándose desde muy temparao, al mus, la brisca o la ronda. Abarquilladas barajas de don Heraclio, con propaganda de Osborne, que pueden contar mil veladas ociosas de jubilados o marineros a la espera de zarpar.
Pocas mujeres han entrado, y mucho menos tomarse un vino. Forma parte del estilo masculino y machista que dominaba la hostelería en un tiempo. Perder este carácter sería deshacer el aire original. Todavía hoy, algunas esposas llaman desde la puerta o entran tímidadmente, franqueando una “sala prohibida”.
En Calpe, nuestros hermanos de la mar lo llaman “contar”. Es de cualquiera de las maneras, el Régimen Económico por el que se rigen o Sistema a la Parte en los demás puertos, incluidos los de EE.UU, Canadá y los de América del Sur. En los puertos según las modalidades de pesca, sean de arrastre, cerco o palangre existen algunas diferencias en el sistema de reparto de las tripulaciones. Esas diferencias estriban en el pago de las partes técnicas que incluyen las partes del redero de tierra, de los motoristas y de los patrones, tanto de pesca como de costa. En algunos puertos, las partes técnicas salen de la mitad del armador, es decir de su parte de beneficio, en otros de la tripulación y en otros del monte mayor. Todo de acuerdo con los usos y costumbres de cada puerto.
Francisco Galán Rodríguez, “Patesca”, nace en El Puerto en 1880. En ese año Alfonso XII decreta la abolición de la esclavitud en Cuba; en Panamá comienza la construcción del famoso Canal y, mientras se aprueba en Madrid el Reglamento de las corridas de toros, en El Puerto se inaugura el coso taurino. Menendez y Pelayo publica la “Historia de los Heterodoxos Españoles”. Un heterodoxo sería a lo largo de su centenaria vida nuestro Patesca, nacido en una Casa Palacio venida a menos, la de Aranibar, esquina frontera con el Castillo de San Marcos. Hijo de Antonio Galán natural de Cádiz, Marino Mercante, y de Josefa igualmente nacida en Cádiz. Desde muy joven se traslada a Sanlúcar de Barrameda --andando-- para ver a su novia. Allí se casa con Josefa Espinosa, y es allí donde comienzan a llamarle “Patesca” apodo heredado de su padre. (Fotografía: Patesca con su esposa, Josefa Espinosa, en 1946. Nótense la cantidad de anillos de oro que luce en sus manos. Colección Antonio Leveque).





La leyenda de la placa dice así: «La Comisión del Apostolado del Mar a Don Francisco Galán Rodríguez, marinero jubilado, en su centenario y como público testimonio de afecto y agasajo por su dilatada vida y méritos laborales. Puerto de Santa María, 8 de diciembre de 1983». De la celebración de este acto se cumplen mañana lunes veinticinco años. Murió en 1986, a los 106 años, en posesión de sus plenas facultades mentales.





