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SAN-SEBASTIAN-3_puertosantamariaNos complace recordar y divulgar algunas pinceladas biográficas de este portuense en el 140º aniversario de su fallecimiento, ocurrido el 13 de julio de 1873, personaje que ya fue reivindicado como “Portuense Ilustre” por el archivero Juan Cárdenas, hace ahora un siglo, al incluirlo como tal en la relación que publicó en la Revista Portuense del 30 de abril de 1913. /En la imagen, portada de la casa de San Sebastian número 5, casa en la que probablemente naciese Ramón Coloma, en la que vivía la familia en 1816.

Dentro de un par de años, en 2015, se conmemorará el centenario de la muerte del jesuita jerezano Padre Coloma, (ver nótula 434 en GdP) ilustre escritor y periodista, académico de la lengua, autor entre otras de la novela “Pequeñeces”, todo un “bets seller” literario en la última década del siglo XIX.  En nuestra época actual muchas familias aún mantienen la tradición, pasada de generación en generación, de poner un regalo debajo de la almohada en la caída del primer diente de nuestros hijos y nietos. Se invoca al “Ratoncito Pérez” como responsable del obsequio,  personaje creado por él en un cuento que escribió para Alfonso XIII cuando este tenía 8 años, que el pueblo se incautó para sí, haciéndolo protagonista de esa intimidad familiar que todos recordamos, la etapa de nuestra dentición.

PADREcolomaFue Luis Coloma Roldán, el Padre Coloma, el tercero de 14 hermanos, hijos todos del matrimonio formado por Ramón Coloma Garcés y Concepción Roldán. Hoy vamos a incorporar a la galería de personajes portuenses de siglos precedentes que venimos publicando regularmente al progenitor de este insigne literato, el destacado médico homeópata Don Ramón Coloma Garcés. Debió nacer en los primeros años de la Guerra de Independencia en la casa número 38 antiguo y 5 actual de calle San Sebastián, casa conocida como de “Villette” por el blasón en bajorelieve de esta notable familia de origen francés que figura en su portada. En 1816, figura censado con su familia, compuesta por el padre, Pedro Coloma Partearroyo, nacido en la población nombrada Rio, en el Valle de Mena, en Cantabria, comerciante y cosechero, de 43 años de edad; la esposa de este y su madre, María de la Paz Garcés, de 32 años y cuatro hermanos: dos mayores que él, Manuel y José, de 11 y 9 años y dos menores, José Pedro y Eugenio, de 7 y 4 años en esa fecha, en la que se indica que él tiene 8 años. /En la imagen, Luis Coloma Roldán.

Su padre, de familia y ascendencia distinguida, como certifica el expediente existente en el archivo histórico municipal (Autos de prueba de hidalguía de don Pedro Coloma Partearroyo) en el que se indica es hijodalgo notorio de sangre, casa y solar, bajó a tierras andaluzas para familiarizarse con el comercio de Indias, acudiendo a la llamada de su tío Domingo Coloma, que no tenía descendientes y era un cargador afincado en La Habana, ciudad en la que pasó toda una década, implicado de lleno en las actividades y negocios de su familia, instalándose en nuestra ciudad, donde crecieron y se educaron sus hijos, aunque parece que después por temas comerciales retornó  al país caribeño, quedando allí hasta su muerte.

Cursó nuestro protagonista, su hijo Ramón Coloma,  estudios médicos en la Escuela Gaditana, finalizando el doctorado en medicina y cirugía  en el Real Colegio de San Carlos, gozando desde esa época estudiantil de la admiración y afecto de condiscípulos y profesores tanto por su talento, constancia y aplicación, como por su modestia, según señalaría en el panegírico funerario su colega Cristóbal Mateos.

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En primer plano, el edificio (de Francesco Sabatini) que compartieron desde 1781 el Hospital General y el Real Colegio de Cirugía, actualmente ocupado por el Centro de Arte Reina Sofía. Al fondo, el edificio (de Isidro González Velázquez) donde se trasladó el Colegio en 1831, en el solar anteriormente ocupado por el Hospital de la Pasión, y que actualmente acoge el Colegio de Médicos de Madrid.

Concluida la carrera se trasladó a Cuba donde tuvo la ocasión de conocer, de vivir profesionalmente y observar, dos grandes epidemias: una, de cólera morbo y otra, de fiebre amarilla y en ambos casos se distinguió tanto por su trato con los enfermos como por la observación de los síntomas de estas dos mortíferas enfermedades en su época, obteniendo provechosas enseñanzas de las muchas horas pasadas en la cabecera de los dolientes, buscando y encontrando fórmulas antes desconocidas en la resolución favorable de estas terribles enfermedades en un porcentaje inusual, publicando en La Habana una extenso estudio monográfico sobre el “Cólera morbo asiático” del  que se hizo eco un colega paisano, Joaquín Medinilla, que lo refiere en la Revista portuense del 24-4-1896.

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Pasado el primer tercio del siglo XX, creemos que viudo de un primer matrimonio sin descendencia, retornó a su tierra natal, montando consulta en Jerez de la Frontera y contrayendo segundas nupcias con Concepción Roldan, con la que tuvo catorce hijos, de los que once de ellos alcanzaron la mayoría de edad. Allí, en Jerez, su prestigio profesional trascendió más allá de la localidad a toda la comarca y parte de la provincia debido en gran parte al éxito con que se enfrentó, nada más llegar, a una importante epidemia de cólera en los años 1833 y 1834 que llevaron al cementerio a casi 700 vecinos de Jerez. Los números, tomados de una revista de la época, resultan evidentes y reveladores. Se indican, entre hombres, mujeres y niños, afectados por la epidemia, invadidos por el mal, a 2.547 individuos, de los que fallecieron 672 (26,4%). De ellos, 169 fueron tratados por el doctor Coloma, de los cuales solamente fallecieron 13 (7,7%). Otra estadística, la contenida en el texto de las Reales Ordenes de 11 de julio de 1834 y de 28 de febrero de 1835 por la que se le concedía una pensión vitalicia de 200 ducados “en premio a los servicios de reconocida importancia y utilidad para el Estado prestados en las provincias de Cádiz y Málaga durante la invasión de cólera de 1834” es aún más favorable en el porcentaje de resultados pues cita que “trató, en Jerez, donde residía, 247 coléricos y no perdió más que 14”, lo que supone un 5,7%, añadiendo que “por sus sorprendentes curaciones y métodos el gobierno de S.M. le concede la Cruz de Carlos III”.

No sería este el único reconocimiento a su entrega. Al terminar la campaña, la ciudad de Jerez, agradecida, le dio un diploma o certificado elogiando su pericia y abnegación. De la prensa del momento, reproducimos un párrafo que muestra su gran humanismo y el agradecimiento popular: “… curó a pobres y ricos sin distinción y con igual interés y por donde quiera que andaba recibía las bendiciones y alabanzas de todo el vecindario.”

Ejerció como Vicepresidente de la Asociación Médica de Jerez y fue autor de una memoria premiada por el Instituto Médico, en competencia con otros colegas, trabajo de gran contenido científico que le validaría para el título de Socio Corresponsal del mismo. Amante de la filosofía, como verdadera fuente del saber humano, disciplina que cultivó con esmero y fiel discípulo de la doctrina de Hahnemann, fue  pionero en estas latitudes de la medicina homeopática, que ejerció en esta región del Sur durante cuarenta años, consagrando su vida al consuelo de sus congéneres y al cuidado de su extensa familia. /Texto: Antonio Gutiérrez Ruiz.- A.C. Puertoguía

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En el verano de 2011, fue un clamor en El Puerto de Santa María el descubrimiento en el transcurso de unas obras en los alrededores de la ermita de Santa Clara, de una necrópolis de los alrededores del siglo XVII. Mi afición al estudio de la artrosis de la columna, me llevó a pedir permiso municipal y visitarla.

En los alrededores ermita de Santa Clara, en El Puerto de Santa María, se había descubierto un antiguo cementerio del siglo XV y que estuvo en uso hasta los primeros años del siglo XIX, que fue cuando se abrió el cementerio que todavía se usa. Se encontraron unas 300 tumbas. Es posible que contengan esqueletos de los muertos en la batalla de Trafalgar, pues algunos cadáveres tienen insignias militares. La historia y la tradición popular cuenta que incluso meses después de la trágica batalla de Trafalgar, la marea devolvía cuerpos a las playas de El Puerto de Santa María y Rota, y que un marinero recogía él mismo los cuerpos que iba hallando y los trasladaba hasta la necrópolis...

Mi curiosidad por estudiar la artrosis vertebral en los cadáveres, me llevo a pedir autorización del Ayuntamiento de la ciudad y la señora Marta Rodríguez, delegada de Medio Ambiente muy amablemente me permitió ver unas 30 tumbas con esqueletos en buen estado. Me acompañó la antropóloga Esther López Rosendo, encargada de la excavación que exquisitamente me ayudo y me dio todas las explicaciones que le pedí.

Muy joven, en mis andaduras medicas, visité el Museo de Ciencias Naturales de Londres y fue mi sorpresa grande cuando me pareció ver en la columna vertebral de un dinosaurio, signos de artrosis. Fue interesante tenerlo en cuenta para futuras visiones de esqueletos de animales vertebrados y efectivamente cuando en 1978 visité el museo del Cairo, en la sala de momias, todos los faraones mostraban una intensa artrosis de columna, visible en las radiografías que se localizaba encima del féretro que contenía sus restos y que afecta a todas las vértebras de la columna vertebral y sobre todo las radiografías que corresponden a la momia de Tutankamón, que con sus 20 años de vida tenía ya una columna terriblemente afectada. Es de destacar que en las orillas del Nilo es muy frecuente y lo era aun mas en la antigüedad la brucelosis, también llamada fiebre malta o fiebre ondulante.

¿Por qué mi interés en la Artrosis Vertebral? Es posiblemente la enfermedad mas antigua que se conoce, tiene sobre 300 millones de años y la sufren todos los vertebrados terrestres y marinos exceptuando el murciélago y el mono perezoso y todavía no tiene una buena solución. (Texto: Enrique Rubio García).

La homeopatía es un método terapéutico que consiste en administrar al paciente pequeñas dosis de una sustancia que, en dosis elevadas, provocaría en una persona sana la aparición de manifestaciones patológicas; pero en el enfermo que presenta manifestaciones similares, en dosis infinitesimales, es curativa. Un ejemplo, ‘Árnica Montana’: La ingestión en dosis grandes de esta planta provoca determinados síntomas: dolor muscular, hematomas, fiebre... Sin embargo, preparada según el método de fabricación homeopático, Árnica alivia estos mismos síntomas.

Fue concebida a finales del siglo XVIII por el médico sajón Samuel Hahnemann (1755-1843)como una forma de mejorar el espíritu vital del cuerpo.1 Su premisa fundamental es "lo similar se cura con lo similar", asumiendo que lo que causa determinados síntomas puede curarse con algo que cause esos mismos síntomas. «lo semejante se cura con lo semejante» (similia similibus curantur)

El fundador de la Homeopatía, el médico sajón Samuel Hahnemann

Un médico que casi no receta medicamentos, ¿en que país vive? Vivo en un país que acepta cada vez más la homeopatía. Nuestras prescripciones son dosis mínimas de sustancias medicamentosas que no agreden al organismo, sino que estimulan  la naturaleza curativa que están en todo ser vivo.

¿Qué es la homeopatía, le pregunto sin clavar en su pupila, mi ?pupila para nada azul?. Una medicina basada en la ‘similitud’, empleando como remedios a una enfermedad sustancias que experimentalmente han demostrado producir en individuos sanos, síntomas semejantes a los de esa enfermedad.

Usted que es licenciada en Medicina y Cirugía, ¿considera que la?homeopatía es hija de un dios menor de la Medicina?? No, porque la considero la medicina mas completa hoy por hoy, ya que estudia y trata al ser humano como lo que es, un todo indivisible.

¿Existen enfermedades, enfermos o enfermos imaginarios?? Enfermos. La homeopatía trata al individuo como una totalidad considerando los aspectos corporales, vitales o dinámicos y espirituales, a diferencia de la medicina convencional.

Si viviera Samuel Hanneman, el fundador de la Homeopatía y probara ?el ajo caliente del Bar 'er Beti', ¿además de caérsele dos lagrimones, cree ?usted que lo recomendaría como preparado homeopático?? Sin lugar a dudas, Hahnemann lo recomendaría como un placer de la vida.

¿El viento de Levante, un componente más de la idiosincrasia de?nuestra tierra? ?Y causante de muchas disfunciones en los seres vivos, molestas pero por fortuna pasajeras

¿El SIDA, el cáncer, la ETA, tendrán solución?.? Con optimismo, paciencia y una gran dosis de buena voluntad por parte de todos creo que estos y otros muchos mas problemas de los que afectan al ser humano tendrán solución.

?¿Porqué recomendaría el libro 'El Médico', de Noah Gordon? Porque en el se refleja la verdadera vocación del médico.

Dígame Lale ¿cual es su compromiso con la vida?. ?Muchos. Pero a nivel profesional   ayudar  a  las personas que confían en la medicina homeópatica a que puedan vivir de una  forma coherente consigo mismo, porque es ahí donde esta el bienestar.

?LO INFINITESIMAL: UN RETO CIENTÍFICO.
Aplicando el principio de similitud, la homeopatía utiliza los efectos terapéuticos de las sustancias, atenuando su toxicidad utilizando muy pequeñas dosis hasta un nivel denominado "infinitesimal". La experiencia prueba que, a pesar de la altísima dilución de la sustancia activa, el efecto terapéutico persiste. A pesar de que se avanza día a día, el estado de la ciencia no permite aún explicar cómo actúan las diluciones infinitesimales. La homeopatía confirma que sustancias diluidas por encima de los límites conocidos de la materia* tienen una actividad biológica o física observable, mensurable, reproductible y específica de la sustancia diluida, aunque no quede ningún rastro de ella. Se han formulado numerosas hipótesis para comprobar este postulado, pero el infinitesimal continúa siendo un reto científico.


EN ESPAÑA
El 14 de diciembre de 2009 la Organización Médica Colegial de España aprobó en Asamblea el reconocimiento de la homeopatía como «acto médico», con el objetivo de que se regule su práctica, evitar que sea llevada a cabo por individuos sin formación apropiada y que esta quede restringida a personal y centros cualificados y acreditados.

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Javier Oña Sevilla nació en Sevilla en 1955, aunque lleva afincado en El Puerto desde hace 30 años. Es médico internista de profesión. Hizo el MIR (Médico Interno Residente) en Canarias y trabajó en los hospitales sevillanos ‘Virgen del Rocío’ y en el Clínico’. En El Puerto se inició en la actual Clínica Costa Oeste, junto a su mujer, que venderían, posteriormente, para dedicarse íntegramente a la pintura en su estudio de Vistahermosa.

Javier pinta desde los quince años, pero reconoce que, entonces, «lo hacía muy mal».  La pintura se convirtió en un recurso, en un divertimento más. Con veinte años recorrió Europa. Conoció a un apasionado de la guitarra flamenca --Staffan-- y de la música de Jazz  que suele tocar al piano. España entonces era muy diferente. De la mano de Staffan atravesó una Europa moderna, libre y democrática que le llevó a Uppsala, donde su amigo trabajaba como profesor de su Universidad. /En la imagen, con 20 años, camino de Suecia.

Su interés por crear obras de arte le llevó a las clases de Pilar Millán Derqui, una pintora a la que Javier Oña debe bastante de su actual estadio creativa: «--Ella es una excelente artista, una pedazo de pintora, y en unos meses logró darme la base que yo necesitaba para pintar con garantías. Con ella logré adquirir la técnica que me faltaba».

Recibió clases también en la Academia de Bellas Artes ‘Santa Cecilia’ y de otro amigo pintor: Nicholas Simmons, quien le animó a participar en el Concurso de la Bienal de Shangai. Se define autodidacta permanente, pero sus influencias provienen de la obra de artistas tales como Miguel Angel,  Hopper,  Freud,  Matisse, Van Gogh, Modigliani, Velázquez ... La inquieta creatividad de Oña encontró la manera de plasmarse en el lienzo con las acuarelas, aunque  también pinta acrílicos y óleos «Estos últimos dan mas fuerza a la obra», afirma; o técnica mixta con tinta china. "Mis cuadros tienen mucho colorido, mucha fuerza, trato que cada cuadro ofrezca una historia diferente".

'Juego de Miradas'. Exposición en Vistahermosa en 2011.

EXPOSICIÓN EN SHANGAI.
Participó en 2010, con dos acuarelas, en la I Bienal Internacional de Acuarela de Zhujiajio, actividad paralela a la Exposición Universal de Shanghai, un privilegio que estuvo al alcance de muy pocos: fue uno de los tres españoles que participaron en este evento, uno andaluz y dos vascos,  cuando apenas llevaba unos años dedicándose profesionalmente a la pintura.

Javier Oña, segundo por la derecha, durante la entrega de premios en Shangai.

Afirma que «de lo de Shangai me enteré por internet. Mandé por e-mail tres fotos de acuarelas. Un jurado chino me dijo que enviara físicamente dos de las tres acuarelas que presenté, junto a 3.000 pintores procedentes de todo el mundo. Son de formato grande». Las obras seleccionadas fueron «Madison» y «Principios inmediatos» junto a otras 228. Con sus dos obras en Shangai, un jurado internacional formado, entre otros, por los presidentes de la asociaciones de acuarelistas británicos y australianos, «me seleccionó las dos acuarelas que envié, cuando en las bases se decía que cada artista sólo expondría una obra». Por la exposición pasaron 15 millones de personas.

'Principios inmediatos', acuarela basada en unos huevos de codorniz.

Esta exposición se sumó a las que hasta ahora aparecen en su currículum, como la V Muestra Internacional 'El Color del Agua', en la sala Alfonso X El Sabio de El Puerto; la exposición 'Lucha Contra el Cáncer', en la galería de arte del Casino de Jerez; su participación en la muestra 'Tres Pintores Tres', en la galería Antares de Sevilla, su participación en la Feria de Arte Contemporáneo de Bruselas (Bélgica), la Muestra Colectiva de Primavera en la madrileña Galería Gaudí, o su primera exposición individual en la Casa Grande de Vistahermosa el pasado año 2011, y en California (EEUU) invitado por la Asociación Norteamericana de Acuarelas.

'Mujer desnuda retozando'. Acuarela.

La temática de la obra de Javier es diversa, aunque advierte que en su producción hay «mucha carne. No entiendo de bodegones o paisajes, yo pinto gente, historias, intento que mis cuadros gusten, pero también que hagan pensar a quienes los contemplan».

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Pelayo Arroyo García, nació el 3 de diciembre de 1981 en un piso del Barrio de Pinillo Chico, hijo de Joaquin Francisco Arroyo Caballero --nacido en Boiro (La Coruña) aunque siendo muy pequeño su familia se vino a vivir a El Puerto, y de María Elena García Aldana, nacida en la portuense calle San Juan. Tiene otra hermana, María Elena Arroyo, licenciada en Bioquímica que trabaja como investigadora en la Universidad de Cádiz.

EL DEPORTE Y LA MEDICINA.
Pelayo estudió en el Colegio SAFA-San Luis I.E.S Mar de Cádiz, Universidad de Granada, Universidad de Cádiz y Universidad de Saarland (Alemania). /En la imagen superior, Pelayo en la actualiad y en la inferior, una instantánea de nuestro protagonista con dos años, en El Puerto.

Realizó formación profesional de grado superior en animación deportiva durante 2000-2002 en el I.E.S Mar de Cádiz para mejorar su nota de acceso a la universidad y adquirir conocimientos que más tarde le sirvieron para tener una buena base en los primeros años de carrera. Tras acabar, pudo comenzar en Granada la carrera que siempre había querido (en aquel momento esta carrera solo podía cursarse en la capital de la Alhambra). Terminó licenciándose 5 años más tarde (2002-07), conservando muy buenos recuerdos y amigos de aquel tiempo. Regresó a El Puerto y comenzó el doctorado en medicina deportiva en la Universidad de Cádiz que concluyó en 2010 con mención Cum Laude.

Mientras estudiaba trabajó de muchas cosas: repartidor de publicidad, camarero, socorrista, azafato y monitor deportivo.

ALEMANIA.
«--Trabajar en la Universidad es muy complicado, tienes que trabajar mucho y ser muy paciente, además de engrosar tu curriculum poco a poco». Así que con esa idea me marchó a Alemania, al Instituto del Deporte y Medicina Preventiva de la Universidad de Saarland, reconocido por la FIFA como centro de excelencia. Allí realizó un proyecto que trató sobre los diferentes métodos de recuperación con agua fría, 'cooling methods', que existen y cuál es la percepción subjetiva del atleta (si le es confortable o no) cuando se le aplica uno de esos métodos.

SU TRABAJO.
Su trabajo se centra en la preparación y recuperación física de deportistas tras entrenamientos duros, competiciones,… «--La mayoría de los deportistas amateur disponen de poco tiempo para entrenar y lo quieren aprovechar al máximo, y a veces olvidan que la recuperación es una parte muy importante en la planificación de los entrenamientos y caen en el sobre-entrenamiento. Mi opinión es que hay que entrenar lo justo según los objetivos, y siempre bajo la supervisión de un profesional, mejor la calidad que la cantidad. Es muy probable que el rendimiento mejore considerablemente. En deportistas de élite esto es otro mundo, la recuperación está muy controlada».

Actualmente, lleva la preparación física de jugadores de pádel, triatletas,… se atreve con todo, dice que hay que estar abierto a todas las oportunidades que se le brindan. Imparte algunas horas de clase como profesor de la Escuela de Medicina de la Educación física y el Deporte en San Fernando desde que terminé la carrera, donde imparte clases sobre planificación deportiva a médicos que se quieren sacar la especialidad en medicina deportiva. Ha publicado artículos a nivel nacional sobre recuperación y participado en congresos especialistas en actividad física y deporte sobre la metodología e importancia de la recuperación.

Entre sus próximo objetivos está «--Especializarme como readaptador físico y continuar investigando sobre la recuperación en la actividad física. Tampoco descarto volverme a ir otra vez al extranjero».

...continúa leyendo "1.326. PELAYO ARROYO GARCÍA. Doctor en Medicina Deportiva."

Libros de la Biblioteca de la Aurora en depósito en el Archivo Histórico Municipal. Entre ellos hay algunos ejemplares propiedad del Dr. Pariente.

En el Archivo Histórico Municipal de El Puerto de Santa María se conserva la colección Papeles Curiosos que el doctor don Antonio-Manuel Pariente Sánchez, a finales del siglo XVIII, recopiló y reunió en un numero indeterminado de volúmenes que forman parte de cuatro series distintas. Y decimos un número indeterminado porque no han llegado a conservarse las cuatro series completas. Esta colección tiene un enorme interés para la investigación. Han sido y son objeto de frecuentes consultas por parte de numerosos investigadores y estudiosos que han hallado en estos Papeles Curiosos, documentos en unos casos desconocidos, en otros inéditos o también perdidos, y que en ocasiones pueden ayudar a completar los estudios que se lleven a cabo sobre el siglo XVIII

Informe firmado por el Dr. Pariente en el que hace referencia a la viruela

Antonio-Manuel Pariente nació en Cádiz el 15 de junio de 1755. En 1783 obtuvo el título de bachiller en Filosofía y Medicina por la Universidad de Sevilla, tras haber asistido a cuatro cursos en la Facultad y realizado los dos años de práctica reglamentarios que le permitían ejercer su carrera. Este mismo año se asienta en El Puerto de Santa María y contrae matrimonio con Josefa-Rafaela Welch,  lo que le permitió entroncar con una familia de origen irlandés afincada en nuestra ciudad. El padre de su esposa, Eduardo Welch, fue vicecónsul de Inglaterra en esta población.

Recreación del sello de la Socieda Ecónomica de Amigos del País en la que pretendió ingresar el doctor Pariente, tomada esta ilustración de un trabajo de Juan José Iglesias Rodríguez

...continúa leyendo "1.322. ANTONIO MANUEL PARIENTE SÁNCHEZ. Médico de El Puerto en 1812."

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De la magnífica exposición "De la aguja náutica al GPS" que se montó en el Centro Cultural Alfonso X, que recomendé a todo bicho viviente, salí un poco contrariado, porque en este Gran Puerto de Santa María se había desaprovechado la ocasión de hacer memoria y loa de un espécimen curioso y pícaro. Se trata de Felipe Guillén, nacido en 1492, boticario de esta Ciudad, donde ejerció su profesión hasta 1519 en que marchó a Portugal.

En una acotación escrita por Gil Vicente (Poeta y dramaturgo portugués, 1465-1536) copiada por Menéndez Pelayo se lee: "El año de 1519 vino a esta corte de Portugal un Felipe Guillén, castellano [así se llamaba a cualquier español], que se dice había sido boticario en el Puerto de Santa María, el cual era gran lógico y muy elocuente y de muy buena plática, por lo cual muchas personas sabidoras gustaban de oírle.

Tenía algo de matemático; dijo al Rey que le quería dar el arte de navegar de Este a Oeste, que había inventado. Para la demostración de este arte, hizo muchos instrumentos, entre ellos un astrolabio para tomar el sol a toda hora. Explicó este arte en presencia de Francisco de Mello, que era el mejor matemático que entonces había en el reino, y de otros muchos que para esto se juntaron por mandato de Su Alteza, todos probaron el arte por buena: hízole el Rey por esto merced de cien mil reales de pensión  y el hábito y corretaje de la casa de la India que valía mucho..."

    Pero la dicha no duró. "En este tiempo mandó Su Alteza llamar al Algarve a un Simón Fernández, gran matemático y astrólogo..." Así que habló con él, el Fernández comprobó que Guillén era un embustero y que sus argumentos eran falsos. Antes, Felipe Guillén se había descubierto en secreto al un tal Juan Rodríguez que se lo fue a decir al Rey. Viéndose perdido, quiso huir. Peor el Rey lo mandó prender y lo hallaron subido en un caballo  de postas en Aldea Gallega. "Siendo preso, como era gran trovador, le mandó Gil Vicente unas trovas: ...Que, sin  ver astronomía,/ él toma el sol por el rabo/ en cualquier hora del día..." Preso, fue llevado a las galeras de El Puerto donde estuvo , al parecer, de por vida. "Sic transit gloria mundi". Amén.  (Texto: Luis Suárez Ávila).

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Manuel Perez-Blanco Muñoz nació el 2 de Agosto del 1937 en Benalup-Casas Viejas en plena Guerra Civil, cuatro años después de los tristemente famosos sucesos de Casas Viejas: la insurrección anarquista que acabó en tragedia. Sus padres se llamaban Alfonso y Ana Maria, los dos nacidos y residentes en Benalup. Manuel es el segundo de seis hermanos, tres varones y tres hembras.

1937.
El año de su nacimiento, 1937 fueron alcaldes de El Puerto, Francisco Quijano Rosende y Antonio Rives Brest. Rafael Alberti publica ‘De un momento a otro’. Llega a El Puerto el músico Francisco Dueñas Piñero, que entra a prestar sus servicios en el Ayuntamiento. El General Modesto mandaba la 4ª División del Cuerpo del Ejército de Madrid. El 14 de enero fallecía en El Puerto, José A. Ruiz de Cortázar y Sanginés, Interventor de Fondos del Ayuntamiento, casado con Luisa Tosar y Zurututza.

Como consecuencia de la contienda civil, fueron fusilados en el término de El Puerto, la madrugada del 4 de enero, Luis García Sahagún, maestro nacional y ex-primer teniente de alcalde del último ayuntamiento republicano de Sanlúcar, junto a él, el hijo el ‘Quincallero’ de la Plaza de San Roque, ‘el Manga’, secretario que fue de los viticultores y ‘el Chato de la Dehesa’ padre, todos ellos de Sanlúcar. Al mes siguiente, en febrero, el General Franco le concedía la Medalla Militar individual al falangista Fernando Zamacola. El alcalde socialista de Torre Alháquime Pedro Pérez Álvarez fue condenado a muerte y fusilado en El Puerto el 2 de julio de ese año.

Entrada de las Tropas de Asalto en Benalup-Casas Viejas, el 8 de enero de 1933.

El primero por la izquierda, con bata blanca, es Alfonso Pérez-Blanco, médico y padre de nuestro protagonista, observando las víctimas de la revuelta anarquista, en presencia de la Guardia de Asalto.

La infancia de nuestro protagonista transcurrió entre Benalup y en el colegio de los Salesianos de Utrera (Sevilla). En el pueblo estudió en la Escuela Pública y en los Salesianos de Utrera hizo el bachillerato pasando, seguidamente, a la Facultad de Medicina de Cádiz en donde se licenció en Medicina y Cirugía en el año 1964.

Su carrera profesional la comenzó ejerciendo en Alcalá de los Gazules, para pasar a continuación a Puerto Real y terminando definitivamente en El Puerto de Santa María  a donde llegó junto con sus compañeros médicos, ya fallecidos, Jose Gallego Puerto y Lino Corrales. En aquel año de 1968 compatibilizaba el ejercicio médico entre la Casa de Socorro y las urgencias de la Seguridad Social. También estuvo muy relacionado con el sector pesquero, atendiendo a sus afiliados en la Casa del Mar; entonces se fraguó su amistad con Antonio Regordán, celador de aquella institución, amistad que hoy continúa.

Manolo fue directivo del Racing Club Portuense. Aquí le vemos en 1978 con los regidores del club que presidía Francisco Ferrer Palacios con el alcalde aquel año, Francisco Javier Merello Gaztelu en la fila superior con chaqueta blanca entre Ferrer y Toimil. Entre otros vemos  Alfonso Carreto, Adolfo Ortega, Manolo Toimil, Bartolomé Domínguez Sánchez , Paco Díaz Trillo, Daniel Otero Rascón, Antonio Miranda, José Luis García León, Enero, Gandulla, ... /Foto: Rafa.

EL RACING CLUB PORTUENSE.
Manuel Perez-Blanco Muñoz, fue mucho más médico que directivo del Racing Club Portuense, sin percibir una sola peseta. Todo lo contrario. Le costo dinero como a otros directivos... Su etapa estuvo  íntimamente ligada a la presidencia de Paco Ferrer Palacios, a finales de los años 70 y principios de los 80. Además viajaba también acompañando al delegado de equipo en los desplazamientos del Racing a otras provincias, cuando su profesión de lo permitía.

 Ya en tiempos del presidente Bernardo Sancho, por la amistad que unía al doctor con Ferrer Palacios, que ya era directivo por aquel entonces con Sancho atendía a los jugadores en su consulta. Después de salir la directiva de Ferrer Palacios colaboró de la misma manera, durante bastante tiempo, con los jugadores del Racing, atendiéndolos en su consulta y, como siempre, gratuitamente.

Manuel Pérez-Blanco con el ex jugador del Racing José Trujillo, entregándole un reconocimiento el 1 de agosto de 1978. /Foto: Rafa.

Precisamente, el gran "Chicharito", Manuel Jarque Martínez, era quien presentaba en consulta a los jugadores y también a través del añorado Manolo Toimil. Con Pepe Basteiro, Domiciano Rodríguez Hernández, Alfonso Carreto, Paco Ferrer Palacios, Victor Martinez Guerra y Antonio Carbonell se daban cita, finalizada la jornada de mañana en la Cerveceria Skol, actualmente denominada Cervecería El Puerto, todos atendidos por Miguel Ferrer que también se unía a la tertulia, hablando siempre del Cádiz y del Racing y de las anécdotas del día.

LA POLÍTICA DE PARTIDO.
A final de la década de los años setenta del siglo pasado ingresó en el Partido Popular (PP) que por aquellas fechas se llamaba Alianza Popular (AP). Manolo irá en la candidatura a las elecciones municipales de 1983 que presentó dicho partido, resultando elegido concejal para el mandato 1983-1987, junto a Manuel Moreno Romero, Teófila Martínez Saíz, Aurelio Sánchez Ramos, Antonio Nogues Ropero --que procedía de Unión de Centro Democrático (UCD)--, Luis Suárez Ávila y Ramiro Cerezo Magán.

Fila superior, de izquierda a derecha, Ramiro Cerezo, Armario (alcalde de Arcos), Álvarez Cascos a la sazón Secretario General de Alianza Popular, Indalecio Rábago y Manuel Pérez Blanco; fila inferior Teófila Martínez y Hernán Díaz Cortés.

Durante la mayor parte del mandato formó parte de la oposición al gobierno formado primero por comunistas y socialistas, presidido por Rafael Gómez Ojeda y tras la ruptura del pacto de los partidos de izquierda, socialistas y populares le dieron la alcaldía a Juan Manuel Torres Ramírez, al presentarle una moción de censura el 13 de octubre de 1986 (una sesión bochornosa donde simpatizantes comunistas agredieron verbalmente a los votantes de la citada moción), formalizando un pacto de gobierno. Manuel llegaría a ocupar la concejalía de Parques y Jardines, dado que el ejercicio profesional de la medicina le absorbía de tal manera, y esa era una parcela municipal que requería poca atención política.

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Hace 95 años, con motivo de las fiestas de la Coronación de la patrona de la Ciudad,  que lo sería al día siguiente por el Cardenal Almaraz, se celebraba el 7 de septiembre la inauguración del Hospital San Juan de Dios, cuya fábrica y equipamiento fue sufragada por Micaela Aramburu Vda. de Moreno de Mora, en la calle del nombre de la primera.

Publicidad de la Revista Portuense el día 7 de septiembre de 1916.

El Ayuntamiento, asistió con el alcalde al frente, Ramón Varela Campos y los concejales Ernesto S. Piury Dagnino, Emeterio Martínez, José Ramírez. Los ex alcaldes Manuel García de Valdeavellano y Joaquín Ruiz López. Los diputados provinciales Javier Jiménez y José Luis de la Cuesta Aldaz. El Vicecónsul de Inglaterra, Roberto Pitman, el ingeniero municipal Juan Gavala y los médicos Francisco Muñoz Seca y Plácido Navas, éste último director del centro hospitalario, entre múltiples representaciones civiles y religiosas.

Poco después de las 3 de la tarde llegaba el Ayuntamiento bajo mazas procedente de la Casa Consistorial, que descansaron en la iglesia, donde descansan restos de hijos ilustres de El Puerto o asentados en él, tal y como figuran en las lápidas que se encuentran en el templo de San Juan de Dios: Juan Vizarrón Aranibar (+1691), Juan Bautista Whintuhisen Gallo (+1751), Ignacio Vizarrón Valdivieso (+1779), Francisco Buadila Arribaja (+1785), entre otras lápidas de yacentes. La campana de la iglesia se llama ‘San Mateo’ y la que hay en el patio principal del edificio, ‘Ntra. Sra. de los Dolores’, siendo la primera construida en la Carraca el año 1771.  /En la imagen de la izquierda, el Cardenal Almaraz.

El edificio y sus modernas instalaciones para la época, estaba repleto de visitantes que ese día conocían de primera mano el centro asistencial. A las 4 de la tarde llegaban al edificio el Cardenal Enrique Almaraz Santos, arzobispo de Sevilla (durante un tiempo la calle de la Zarza llevó su nombre) y el Obispo de Fessea (Marruecos) Monseñor Ferrera, organizándose la comitiva para la bendición del establecimiento. Después se descubrió la lápida conmemorativa en la fachada principal con la siguiente inscripción, que aún permanece:

«La inagotable caridad de la ilustre bienhechora gaditana Excma. señora doña Micaela Aramburu, de Moreno de Mora, le inspiró la sublime idea de reconstruir a sus expensas este Hospital. El Excmo. Ayuntamiento de 1916 mandó grabar esta lápida como recuerdo de la gratitud que esta Ciudad debe a tan eminente dama».

El alcalde, Ramón Varela, flanqueado por los maceros municipales, descubriendo la placa conmemorativa.

El alcalde, Ramón Varela Campos (que ejerció este cargo entre enero de 1916 y junio de 1917) puso de manifiesto la grandiosidad de la obra y el agradecimiento que El Puerto sentía por la ilustre dama, terminando con un ¡Viva! a la caritativa bienhechora gaditana, que fue contestado con el entusiasmo de los presentes.

A la inauguración del acto asistieron, procedentes de Cádiz, María Luisa Gómez Aramburu viuda de Picardo, Aurora Gómez Aramburu, de Abarzuza, Elena Gómez Aramburu Martínez del Cerro y Mercedes Santaolalla, de Gómez de Aramburu.

Nuestro agradecimiento a José Ignacio Buhigas y Vicente González Lechuga.

6

Alfredo Jorge Suar Muro tenía 37 años y había nacido en Argentina -aunque posteriormente se nacionalizó español-, desde donde había emigrado junto a su mujer, María Teresa Decarlini Méndez. El matrimonio tenía dos hijos, Jorge y María Ana, de 8 y 6 años cuando Suar Muro fue asesinado. Vinieron a España a finales de los setenta, "porque esto era más seguro". "Alfredo estaba convencido de que si seguíamos en Argentina acabarían por matarlo. Estaban desapareciendo médicos. Los llevaban para curar heridas de bala. Nunca volvían. Nada de testigos" (Diario de Cádiz, 21/03/2009). /En la imagen, Alfredo J. Suar.

Después de pasar por Génova, donde Alfredo se especializó en Pediatría, la familia se instaló en El Puerto de Santa María. Allí echaron raíces, y Alfredo se enamoró de los toros y las ferias. "Por fin, después de tanta sinrazón, de tanto miedo, éramos felices. Vivíamos en un lugar en el que podíamos pasear con tranquilidad en la calle, donde se podía charlar, tomar algo en la terraza de un bar" (Diario de Cádiz, 21/03/2009). Además de su consulta de pediatría aceptó trabajar como médico de la cárcel de El Puerto de Santa María desde dos años y medio antes de ser asesinado. Sigue contando el Diario de Cádiz que "allí se hizo rápido con la población reclusa, ‘no miraba a la gente por el delito que hubieran cometido’ e incluso los etarras tenían tal confianza en él que no comían hasta que el doctor Suar no hubiera probado la comida. Es verdad que había muertos cada semana, pero el terrorismo parecía un conflicto lejano". /En la imagen, María Teresa Decarlini, la viuda de Suar.

14 DE OCTUBRE DE 1983.
A las 18:00 horas del 14 de octubre de 1983, un individuo entró en la consulta del doctor Alfredo Jorge Suar Muro, médico pediatra y facultativo del penal de El Puerto de Santa María, saliendo con él a los pocos minutos en dirección desconocida. Testigos presenciales vieron entrar al doctor Suar Muro en un coche empujado por dos personas,  mientras un tercer individuo también se introducía en el vehículo.

Horas después, empleados de la residencia sanitaria Fernando Zamácola de Cádiz vieron un vehículo Ford Escort con las puertas abiertas en las inmediaciones del hospital. Los trabajadores se acercaron al turismo y descubrieron el cuerpo del doctor Suar Muro sentado en el asiento del copiloto, recostado hacia atrás y con un impacto de bala visible bajo la oreja izquierda. Los pistoleros de la banda, tras secuestrarlo en su consulta, le habían disparado con un revólver del calibre 38, además de en la cabeza, en la columna vertebral, como se comprobó posteriormente.

MARTÍNEZ BASTARRICA.
El asesinato del médico de la prisión de El Puerto de Santa María se produjo después de que familiares de presos de ETA denunciaran públicamente en un periódico de San Sebastián la atención sanitaria, según ellos deficiente, que recibían los reclusos de esa cárcel. El mismo día en que se descubrió el cadáver del médico, familiares de Juan Carlos Martínez Bastarrica, preso en ese penal, habían denunciado que el etarra no recibía la atención médica adecuada a su hemiplejia progresiva, que se manifestaba en la parálisis de su cara y del brazo y pierna derechos. Los familiares del preso sostenían que los primeros síntomas de la hemiplejia habían sido detectados veintidós días antes y que ningún especialista lo había examinado todavía. Además, según la familia, la solicitud de que Martínez Bastarrica fuera trasladado a un centro hospitalario fue rechazada por la Dirección de la prisión.

DESMENTIDO.
Estas supuestas negligencias médicas fueron desmentidas oficialmente por el director del penal, que dio a conocer el parte médico del Hospital Mora de Cádiz, donde estaba siendo tratado Martínez Bastarrica, según el cual el paciente presentaba una paresia, es decir, una parálisis muy residual que tendría que evolucionar de manera espontánea, además de con los complejos vitamínicos que se le estaban suministrando (ABC, 21/10/1983).

REIVINDICACIÓN.
El 18 de octubre la banda terrorista asumía el crimen y aprovechaba el comunicado de reivindicación para amenazar de muerte a todos los funcionarios de prisiones. En el comunicado se decía que los funcionarios de las cárceles donde había "prisioneros políticos vascos" eran "objetivos militares y, por tanto, reos de la justicia popular". La campaña se frenaría si hubiese "una reconsideración consecuente en el ejercicio de su tarea profesional". La reivindicación provocó una gran sorpresa en medios policiales, porque hasta ese momento no se había asociado el asesinato del doctor Suar Muro con un atentado terrorista de ETA y la Policía lo atribuía a delincuentes comunes. "No se me olvidará nunca. Un policía que vino a casa fue muy gráfico. Con una carpeta abierta en las manos la cerró y dijo: ‘Carpetazo. Ha sido ETA’", contó su viuda al Diario de Cádiz en el año 2000.

ABC del 20 de abril de 1983. 

PRIMERA VÍCTIMA DE ETA EN ANDALUCÍA.
El doctor Suar Muro fue la primera víctima mortal de la banda terrorista ETA en Andalucía y el primer atentado contra un funcionario de prisiones. A día de hoy ningún miembro de la banda ha sido juzgado por este crimen. Los dos atentados siguientes de ETA en Andalucía fueron también contra funcionarios de prisiones. El 11 de agosto de 1989, un paquete-bomba destinado a un funcionario de prisiones, Dionisio Bolívar Muñoz, acabó con la vida de la madre de éste, Conrada Muñoz Herrera.  El 28 junio 1991 explotó un paquete bomba enviado por ETA a la cárcel de Sevilla I, que ocasionó la muerte del funcionario de prisiones Manuel Pérez Ortega, de los reclusos Donato Calzado García y Jesús Sánchez Lozano, así como del visitante Raimundo Pérez Crespo, familiar de un interno de la prisión.

Centro de Reinserción Social 'Alfredo Jorge Suar Muro', en Jerez.

CENTRO DE REINSERCIÓN SOCIAL.
En enero de 1984 el portavoz del Consejo de Ministros, Eduardo Sotillos, comunicó que el Gobierno iba a remitir al Parlamento un proyecto de ley extraordinario que permitiese conceder una pensión excepcional a María Teresa Decarlini, viuda del doctor Suar Muro. El proyecto de Ley fue aprobado en mayo de 1984. En octubre de 2004 el Gobierno creó en Jerez de la Frontera un Centro de Reinserción Social que lleva el nombre del médico asesinado. Antes, en el año 2000, se le concedió la Cruz al Mérito Civil a título póstumo y el Ayuntamiento de El Puerto de Santa María le dedicaba una calle.

Calle Dr. Alfredo Jorge Suar Muro, en la Costa Oeste.

En octubre de 2008, con motivo del veinticinco aniversario de su asesinato, Instituciones Penitenciarias realizó una ofrenda floral en el monolito dedicado al doctor Suar Muro a la entrada del penal de El Puerto.

Viuda, hija y nieta del médico asesinado, colocando flores en el monolito que le recuerda a la entrada del Centro Penitenciario Puerto I.

LA HIJA EN EL 25 ANIVERSARIO.
María Ana Suar, hija de Alfredo, escribió hace tres años una carta en el diario La Voz Digital con motivo del vigésimo quinto aniversario del asesinato, donde, entre otras cosas, decía: «Querido papá: Hoy, 14 de octubre, se cumplen 25 años sin ti. El tiempo pasa volando pero casi todo sigue igual. No sabes lo difícil que se me hace educar a mis hijas en valores como libertad, justicia, generosidad, amistad, compromiso, respeto o perdón […] Cuando me preguntaron por qué yo no tenía papá, la única respuesta que encontré fue que te llevó la Virgen rápidamente para cuidar de los niños que están en el cielo, sentados en las nubes. Ha pasado un cuarto de siglo y poco cambia en España. ETA, en su cobardía, continúa matando por la espalda, dejando viudas y huérfanos, privándonos de libertad por conseguir la suya, con tanto orgullo como para convertirse en mercenarios y sin la humildad suficiente para pedir perdón […]». (Texto: María José Grech).

3

Federico Rubio y Galy había nacido en El Puerto de Santa María el 30 de agosto de 1827, de familia de escasísimos medios económicos más que nada por el talante liberal inquebrantable que sostuvo su padre, precisamente durante el periodo absolutista. Era hijo de un abogado que había sido compañero de Riego y pinta en sus memorias los años niños de su vida empañados por persecuciones políticas y destierros que sufre su padre por mor de su ideología liberal exaltada.

Sus primeros estudios los realiza en ‘amigas’ y escuelas portuenses, alguna, como la de la Aurora, que daba títulos válidos ‘ante el Rey y ante el Papa’. Cuando decide ser médico, tropieza con la estrechez económica que agobia a su familia, y no duda en costearse su carrera dando clases de esgrima --era especialista en florete-- en el colegio gaditano San Felipe Neri.

DE LA DISECCIÓN A SU PRIMER LIBRO.
De estudiante, destacó pronto como disector. [Persona que diseca y realiza las operaciones anatómicas] Todas las horas que podía las dedicaba al anfiteatro, donde pasaba muchas noches a la luz de una vela, descuartizando cadáveres y preparando lecciones de anatomía para sus compañeros. En 1850 termina su carrera. Un año antes había publicado su primer libro: ‘Manual de Clínica Quirúrgica’. Prepara enseguida oposiciones a la cátedra del Hospital Central de Sevilla que no consigue, por causa de su ideología política, a pesar de sus brillantísimos ejercicios. /En la imagen de la izquierda, segundo cuaderno de su primer libro editado en la gaditana Plaza de las Viudad de Cádiz en 1850. Figura su autor como Bachiller en medicina y cirugía, ayudante de disector de la Facultad de Medicina establecida en Cádiz de la Universidad Literaria de Sevilla.

Vista parcial del Hospital de las Cinco Llagas, hoy Parlamento de Andalucía. Los alumnos de la Escuela Libre de Medicina y Cirugía recibían sus lecciones en sus dependencias.

ESCUELA LIBRE DE MEDICINA Y CIRUGÍA.
Ejerce su profesión durante algún tiempo en Sevilla y funda, en 1865, la Sociedad de Medicina y en 1868, al margen de toda oficialidad, la Escuela Libre de Medicina y Cirugía, donde imprimió a sus enseñanzas tal carácter práctico y objetivo que resultaron verdaderamente innovadoras sus maneras pedagógicas.

EMBAJADOR EN LONDRES.
Al poco tiempo, marcha a Inglaterra como Embajador de España. En Londres, asistió a los cursos del célebre Ferguson y allí lució más como médico que como político el ilustre portuense. En el campo de la política, aparte de Embajador, fue Senador, Presidente de la Comisión de Reformas Sociales y Diputado a Cortes. /En la imagen de la izquierda, cartel anunciador del Congreso celebrado en nuestra Ciudad en septiembre de 2002.

A su vuelta a España, Federico Rubio se reveló genial operador, rompiendo antiguas prácticas y viejas y tradicionales teorías. Realizó, por primera vez en España, operaciones tales como la ovariotomía y la extirpación de la matriz. Fue el primero que, en todo el mundo, extirpó un riñón con feliz resultado y espectaculares logros consiguió operando laringes cancerosas.

RAMÓN Y CAJAL.
Ramón y Cajal dijo de Federico Rubio que «se adelantó a todos en disipar el supersticioso temor que inspiraban las cavidades orgánicas, sobro todo el peritoneo, arca santa ante cuyas paredes se detenía miedoso el bisturí». De estos atrevimientos quirúrgicos fueron aventajados seguidores los doctores Salado, en Sevilla; Creus, en Granada; Toro y Díaz Rocafull, en Cádiz y luego, un sin fin de cirujanos.

RENUNCIA AL MARQUESADO DEL PUERTO.
Lo nombraron Académico de la Real de Medicina, Miembro Honorario del Real Colegio de Cirujanos de Londres, fue Director-fundador de la ‘Revista Iberoamericana de Ciencias Médicas’,  la más avanzada publicación de este carácter que contribuyó en su tiempo a crear un verdadero estilo quirúrgico español. Recibió las Grandes Cruces de Alfonso XII y del Cristo de Portugal. La Reina Regente, Cristina, le ofreció el título de Marqués del Puerto de Santa María, que rehusó cortésmente, fiel a sus ideas políticas.

ESCUELA PRÁCTICA DE ENFERMERAS.
Comprendió que la sola vocación religiosa no facultaba para atender debidamente a los enfermos, entonces confiados a manos monacales. Se propuso capacitar a las mujeres, monjas o no, para llevar a cabo tan delicada misión. Para ello fundó la Escuela Práctica de Enfermeras de Santa Isabel de Hungría. Su idea fue mal interpretada por la opinión pública ya que se pensó que lo que don Federico pretendía era eliminar y sustituir a las monjas en esta labor. Nada más opuesto a su sentir, ya que si era católico ferviente, no era peor amigo de los enfermos. /En la imagen, sello conmemorativo del 175 Aniversario de su nacimiento, celebrando su primer día de circulación el 8 de mayo de 2002.

Instituto Rubio. Pabellón de Dispensarios. /Foto: Laurent.

INSTITUTO RUBIO.
Pero su obra cumbre, en la que más empeño puso, fue la creación del Instituto Quirúrgico que llevó su nombre. El Instituto Rubio fue fundado para cumplir, por un lado, fines humanitarios y, por otro, docentes. Se atendían en él gratuitamente a los enfermos y se impartían enseñanzas de cirugía. El 4 de julio la Reina Regente ponía la primera piedra del Instituto Rubio, construcción que costeara don Federico. Tenía en su fundación un presupuesto anual de sostenimiento de 120.000 pesetas de las que sólo 50.000 eran aportadas por el Estado. El resto, se cubría con dotaciones que para camas hacían varios particulares.

En 1897,después de varios años en los sótanos del Hospital de la Princesa,el Instituto Rubio inauguró nueva sede en los altos de la Moncloa.Su estructura de pabellones por especialidades (Urología,Cardiología,Oftalmología y Ginecología) funcionaba como centro docente,asistencial y de investigación.Y la ubicación fue paradigmática,pues situándose junto al asilo de Santa Cristina anunciaba la emergencia del futuro polo sanitario de la Moncloa,luego completado con el Instituto de Higiene Alfonso XIII y el futuro Hospital Clínico,además de las facultades de medicina,farmacia y odontología.

Como dato curioso en la junta administrativa del Instituto formaban parte un enfermo y una enferma, con voz y voto con que el doctor hacía verdad su idea directriz: ‘Hacer de un hospital una familia de enfermos atendidos y cuidados por una familia de sanos’. 

PINTOR Y COLECCIONISTA.
Fue Federico Rubio pintor de exquisito gusto y esmerado coleccionista de pinturas. En lienzos poseía, entre otros, cuatro Murillos de sus dos épocas y un Greco y su colección ocupaba varios salones de su vivienda.  El deporte de la caza fue una de sus aficiones favoritas. Había adiestrado para ello a su perro ‘Gante’, fiel compañero de sus correrías cinegéticas.

Monumento a Federico Rubio en el Parque Oeste, de Madrid, obra de Miguel Blay.

CALLES EN EL PUERTO, SEVILLA Y MADRID.
Murió Federico Rubio el 31 de agosto de 1902, a causa de los estragos que una arterioesclerosis reumática había hecho en su organismo. Fue enterrado en la capilla del Instituto que fundara y su epitafio redactado por Menéndez y Pelayo. Al finalizar la última guerra civil, los restos del Instituto Rubio yacían entre obuses y bombas. Los nietos de don Federico, con paciencia reverencial, lograron rescatar sus huesos que reposaban en las ruinas de la Capilla.

A Federico Rubio se le dedicaron calles en El Puerto [la antigua calle Pozuelo y el ambulatorio de la Seguridad Social de la calle Ganado que aparece en la imagen de la izquierda], en Sevilla [donde también tiene un busto sin rotular en el dintel de una puerta en la calle Madre de Dios], en Madrid donde tiene una avenida y plaza [y un colegio público en la zona de Cuatro Caminos] y donde, en el Parque del Oeste, se le erigió un monumento obra de Miguel Blay. [También tiene calle en Torrelavega (Cantbria) y en otros municipios españoles]. (Texto: Luis Suárez Ávila).

FRAGMENTO DE SUS MEMORIAS.
«Nosotros continuamos hasta la calle de las Neverías, apeándonos ante un portal oscuro de una casa de la acera de la derecha. Esa casa era de mi abuela materna, o por mejor decir, de su tía doña Francisca Gil. Abierto el portón, tirando de un cordelillo que por el zaguán levantaba el picaporte, entramos en un patio enchinado y limpio, si no lo afeara un caño descubierto que, siguiendo el zaguán, corría a morir en otro caño mayor que iba por la calle. El patio, cerrado por sus cuatro frentes, en cada uno ofrecía una puerta: la de entrada, que pasamos; la frontera, al lado opuesto, y en los muros de izquierda y derecha otra puerta, respectivamente, y una ventana de reja a uno y otro lado de ellas. El patio carecía de corredores y arriates: la planta baja solo».

1

A mi amigo Paco  Viseras,
que me “ordenó” le escri-
biese un soneto.
I

Un soneto me manda hacer Visera(s),
Don Francisco, y debo diligente
ponerme en ello, aunque torpemente
llegar a su final no consiguiera.

¿Qué diré en el soneto? No quisiera
resultar atrevido ni insolente;
pero es arduo callar lo que uno siente,
sin poderlo decir a su manera.

Ya van de mi soneto por delante
los cuartetos en rima consonante,
medidos de manera demostrada;

mas habré de escribirle otro soneto,
pues ando por el último terceto,
y, por miedo a decir, no dije nada.

II

Don Francisco Viseras, que fue otrora
ginecólogo insigne, noble brazo
do se apoyó tantísimo embarazo,
sostén de la sufrida “paridora”,

ha querido, sin más, en esta hora
de homilía con hechuras de latazo,
descubrirnos de golpe y de porrazo
su escondida aptitud de ave canora.

Canta el Sr. Viseras... Gorjea y canta,
cual si hubiese un jilguero en su garganta,
con el que fuera Hermano de La Salle,

niño cantor de Viena, sevillano
seise de andar por casa... Ni en verano
¡tenemos la alegría de que se calle!

5 de agosto 2003.
Francisco del Castillo