(viene de la nótula núm. 1.609 en Gente del Puerto).
EL TÍO JOSÉ, FALANGISTA A LA FUERZA.
José Cristo Charneco (Vila Nova de Cácela, 1908 - El Puerto, 1961). Casado con una tarifeña, de nombre Marina León, tuvieron cinco hijos, cuatro varones y una hembra. Redero de profesión y armador de barcos de Diego Piñero, empresario que estuvo muy de moda en la baja Andalucía, hay una copla de Juan Valderrama, que dice:
Diego Piñero,
con sus barcos de pesca
y sus marineros,
aquí lo dejo.
Participó en la Guerra Civil, se lo llevaron para el frente, por el sistema ordeno y mando. Se encontraba mi tío con cuatro amigos tomando copas en un bar del pueblo de Tarifa. Se presentó un jefe de la falange, con cuatro camisas azules, en el local citado. El jefe falangista, se dirigió a mi tío y le preguntó: «--¿De dónde eres chaval?». «--Soy portugués, señor». «--¿Con quien trabajas?». «--Con Diego Piñero». «--Vente con nosotros a luchar por España», a lo que mi tío le contestó: «-Señor soy portugués»; respondiéndole el falangista: «--Tu donde vives, donde trabajas, donde comes es en España, así que ¡al frente por la patria!». No tuvo más remedio que alistarse e incluso llegó a terne mando en la falange. El abuelo Juan, intento por todos los medios, rescatar su hijo, y llevárselo para casa. Contó el abuelo, que estuvo a punto de que lo expulsaran de España. De la guerra vino condecorado para toda la vida con una enfermedad crónica incurable, de la cual falleció. En los años cincuenta, con la muerte del empresario Diego Piñero, los herederos llevan a la empresa una verdadera hecatombe, y mi tío decide marchar a El Puerto, con su familia. Trabajó de redero en varios barcos, en nuestra ciudad, durante unos diez años.
EL TÍO MANUEL, CHATARRERO Y ARMADOR.
Manuel Cristo Charneco, (Lagoa,1918 - El Puerto, 1991). Se caso con una portuense de nombre María Aparicio, hija del conocido Juan Aparicio ‘el Mamarrosca’, de este matrimonio nacieron tres hijos varonesy una fémina. Tuvo una caída en un barco, quedo inválido de una pierna, se la dejaron inflexible y sin movimiento. Tuvo la mala fortuna de caer en mano de un mal facultativo, que solo tenía de doctor, el diploma, colgado en la pared de su despacho. Por sus condiciones, físicas, dejo la mar y puso el negocio de la chatarra.
Tuvo un amigo muy conocido en El Puerto, Antonio de los Santos ‘Antoñito el Tonto’, el tiempo que estuvo convaleciente con la pierna, le acompañaba tres o cuatro horas diarias hasta que se repuso; mi tío le quería mucho, fue de los primeros portuense que conoció. Le toco la lotería en los años cincuenta, y se compró un barco, con el nombre de ‘Nuestra Señora de La Cinta’, nombre de la patrona de Huelva. Este barco lo mandó un portugués, de nombre Filiberto Barrientos, tenía fama de ser uno de los mejores patrones de pesca de esta zona, muy amigo de mi padre y de la familia. En este pesquero trabajo mi tío José, de redero.

En la Plaza de Isaac Peral mediados los años sesenta del siglo XX, de izquierda a derecha, Lourdes Cristo Aparicio, María Aparicio, Manuel Cristo Charneco y “Chati” hermana de María Aparicio.
Le ocurrió a mi tío Manolo, una anécdota con Antoñito “el Tonto’. Delante de las gentes, solía decirle a mi tío: «--Manolo, déjame tres mil pesetas, que tengo un plan con una gachí estupenda», mi tío se echaba mano al bolsillo y le ponía el dinero en la mano, Antoñito, se marchaba y al rato volvía y le devolvía el dinero; lo hacía para presumir. Una de las veces que le pidió dinero, lo llamaron para un recado y se olvidói entregarle el dinero. Mi tío decía: «--Estoy seguro que Antoñito, no se ha llevado el dinero, algo le ha pasado». A las tres horas llega con el dinero y con lágrimas en los ojos, Manolito, «--Perdón picha mía, se me olvido traerte el dinero, por culpa de la hija de la gran puta de la Juana». Era un poco tartajoso, y cuando nuestro convecino el viento de Levante, bufaba se atascaba más. Tres mil pesetas en los años cincuenta era mucho dinero. Antoñito, era primo por parte materna de José de los Reyes ‘el Negro’. Le tenía mi tío asignado un sueldo de una peseta y cincuenta céntimos diarios, por amigo. Creo que hay un cuadro al óleo de Antoñito, pintado por Juan Lara.

De izquierda a derecha: María León, Luciano Cristo Charneco, Carmen Ruiz Camacho y Lino Cristo Charneco (padres del autor de esta nótula) y Manuel Cristo Velazquez.
EL TÍO LUCIANO, MARINERO Y MÚSICO.
Luciano Cristo Charneco, (Lagoa, Portugal, 1920 - El Puerto, 1999). Se casó con una jerezana de nombre Gertrudis Velázquez, de esta pareja nacieron dos varones y dos hembras. Trabajó siempre en la mar, de marinero, contramaestre y patrón, llego a tener su propio barco, con la mala fortuna, que lo embarranco un patrón de costa joven, junto a la costa Marroquí, según me contaron. Era aficionado a la música, tocaba el acordeón, conocía algo del folclore de la zona sur de Portugal. Amante del fado y de la música portuguesa y muy aficionado al ciclismo. (Texto: Antonio Cristo Ruiz). (continuará)






El investigador Antonio Gutiérrez Ruiz ha editado en estos días, a través de la Asociación Cultural ‘Puertoguía’ el cuarto volumen de la serie ‘Mansiones y Linajes de El Puerto de Santa María’, con el título ‘Los Winthuyssen’, parte 1 dedicado en esta ocasión a las familias de origen hispano-flamenco de los Winthuysen, cuyo subtítulo es: “Tres generaciones de clérigos, comerciantes y militares”.
Desde Gente del Puerto, su autor, Antonio Gutiérrez «les invito a su lectura, especialmente a los que gusten de conocer temas y personajes inéditos de nuestra historia local, agradeciéndoles el interés dispensado y la buena acogida de los volúmenes precedentes».
Los interesados en adquirir este nuevo volumen, que mantienen el mismo precio de toda la serie: 20 Euros, pueden solicitar su envío por correo, sin gastos adicionales o entrega domiciliaria (en El Puerto) mediante e-mail a 
Francisco Martínez Tous --Paco Tous-- aunque nacido en Sevila, el 10 de febrero de 1964, se crió en El Puerto de Santa María al que le encanta, al regresar a su ciudad, "comprar pescado en la Plaza, en Ventura". No está casado, pero tiene dos hijos, un niño y una niña.


--Un ejemplo para los espectadores, y en especial para los que se ven reflejados en esas situaciones, a través de la risa. --Es algo casi catártico con nuestro público. Es una conexión con quienes nos siguen. No cesan los desahucios y nosotros utilizamos el humor para hablar de eso y reflexionar sobre lo que pasa y damos nuestras posibles soluciones desde el humor y el optimismo. --El ritmo de unos diálogos muy cáusticos es otra de las bazas ¿cómo trabajan esos duelos dialécticos que hieren con mucha guasa? --Los trabajamos para esos duelos se transmitan con fuerza y con complicidad con los espectadores. No podemos dejar de lado la realidad ni en las palabras que están en la calle, ni en la forma de pronunciarlas. Una manera muy evidente de ser auténticos.
--Y en la vida real ¿qué tal le va a usted con la tele y el teatro? --Me siento un privilegiado. Tengo esta serie y puedo trabajar a gusto con la compañía de Los Ulen, que estamos preparando cosas nuevas. Ni una pizca de queja puedo tener. --Esta temporada es más corta ¿recortes también en las propias series? --Es comprensible que no se puede arriesgar tanto como antes y el dinero hay que cuidarlo más que nunca. Es una forma de compromenternos aún más con la serie. Poco a poco, menos capítulos pero más intensidad. -Un día se vio protagonizando una serie, Los hombres de Paco , y todo cambió para usted. ¿Cuándo empezó todo a cambiar en su carrera cuando su vida estaba centrada en Los Ulen? --Eso se lo debo al director de casting de Globomedia, Luis San Narciso. Me vio en un vídeo y quiso conocerme. Parece que lo tenía claro. Semanas después se me ofrecía Los hombres de Paco y son de esas oportunidades que no se pueden desaprovechar si tienen tanta fe en ti.












Me informó que no pasaron el río por la frontera de Villa Real de Santo Antonio-Ayamonte, fue una zona interior de la provincia de Huelva, que no describió. Recorrieron mucho camino a pie, antes de llegar a su destino. En el viaje mi padre, le comentaba continuamente a mi abuelo: «--¿Papa dónde vamos?» Dejar la tierra donde uno emerge y crece, para emigrar a otra comarca siendo un niño, tiene que ser muy doloroso. Yo lo digo por experiencia, me fui de El Puerto, con veinte y nueve años, con destino a Tarragona, y mi salida fue angustiosa. /Portada de la Pensión Las Columnas, hoy en desuso, donde vivieron a poco de llegar a El Puerto.


Recuerdo al cantante Antonio Machín, cuando venía a actuar al Teatro Principal, siempre visitaba la casa de Pancho, la mujer era cubana y creo de la misma ciudad del genial cantante de color. Los carpinteros hermanos Lobo,
LA ABUELA: SASTRA Y CULTA.
Lo que hace la necesidad, para poder ahorrar algún dinero para su familia. Aquellos tiempos fueron durísimos. Conocí a un portugués de nombre Manuel de Ana que solía viajar en bicicleta y, con el tiempo, se compró una motocicleta; era muy amigo de la familia y del mismo pueblo de Lagoa, trabajó en El Puerto, más de veinte y cinco años, en la mar, era un ser muy agradable: lo que llamamos por aquí muy buena gente. /En la imagen de la izquierda, el portugués Manuel de Ana.
Hombre que no sabía leer, ni escribir, pero les puedo asegurar que podía sobrevivir en cualquier sitio donde le dejaran. Diestro en la pesca desde tierra y en el mar, elaboraba muy bien los salazones, extraordinario mariscador, experto en la caza en todas sus modalidades, conocía las plantas medicinales, y como utilizarlas. En la imagen de la izquierda, Juan Cristo de los Mártires (Vila Nova de Cácela, Portugal 1887 - El Puerto, 1961).
De Jefe en Telefónica a Informático de Cabecera del Ayuntamiento, este ingeniero jiennense que disfruta de la Bahía de Cádiz, afincado en El Puerto, es aficionado a los tebeos, a la caza, la hípica y el ciclismo. Y cree que los ordenadores tienen sus propios sentimientos.
--Vd. ha trabajado en Repsol Petróleo, en Siemens, en la UCA, en Telefónica como jefazo ... ¿por qué de nuevo en la Bahía de Cádiz, en su día en Serecop, hoy El Puerto Global? --Porque la Bahía es mucha Bahía, a pesar de ciertos dirigentes políticos de la zona. --¿Vd. ha elegido El Puerto para vivir, o El Puerto le ha elegido a Vd.? --En su día El Puerto me eligió para trabajar, y luego yo le elegí..., para seguir trabajando. --¿Los informáticos son como los médicos, usan palabrotas para que nadie los entiendan? --Ni mucho menos, lo que ocurre es que las malas formas de hablar se contagian, a pesar de disponer de sistemas de seguridad y antivirus actualizados.
--¿Cómo equilibra Vd. su salud mental, después de tantas horas diarias analizando sistemas y elucubrando soluciones informáticas? --No la equilibro, ya que los informáticos después de dar una solución informática, hemos de analizar un nuevo sistema que palie los problemas de la anterior solución. --Una duda inquietante: ¿los ordenadores son capaces de llorar? --Como cualquier ‘ser vivo’, tiene sus propios sentimientos, los cuales transmite a los usuarios a través de una serie de reacciones y pantallazos inesperados. --Hágame un vaticinio de futuro en El Puerto, por la vía de la Informática ..Es necesario seguir desarrollando nuevas versiones de los productos actuales, con un interface de usuario más cómodo, ya que de lo contrario el sistema actual se degradará en rendimiento y fiabilidad en un corto periodo de tiempo.







La última visita de la mañana del día seis de enero de 1993 la realizaron los Reyes al asilo de ancianos que atienden en Las Banderas, las Hermanitas de los Pobres, a cuyos acogidos llevaron diferentes obsequios en lo que constituyó ‘un acto muy emotivo’. Los soberanos se mostraron gratamente sorprendidos por ‘lo bien atendidos que se encuentran los ancianos’, y por ‘el trabajo que realizan las monjas que los atienden, digno de elogio, lo mismo que la colaboración que les prestan algunos grupos de portuenses’. dijo Baltasar Antonio Almagros, parra quien uno de los momentos mas gratos de su estancia en el asilo fue el del encuentro con el cantaor José de los Reyes ‘el Negro’ 







La acción se situa en 1909, cuando un matrimonio parisino viaja a América con un nuevo invento: el cinematógrafo. Se instalan en la Casa Usher, donde vivió y murió Edgar Allan Poe. Su enigmático casero, Mr. Willmot, esconde un gran secreto y una gran maldición que se conocerá tras la firma del contrato.