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El Racing Club Portuense, Campeones de Liga Grupo XII, de Tercera División.  Temporada 1967/68. De pie, de izquierda a derecha, Jaime, Mariano, Chares, Martínez-Jaen, Lolo, Soriano, Ventura (entrenador) e Higinio Obregón, el portero que luego trabajaría en la Caja de Ahorros de Cádiz. Agachados, Luis Muñoz Cuenca, Chicharito (c0n nótula propia en Gente del Puerto), niño desconocido, Vera-Palmer, Hernández, Manolín, Matas y Breval. ¡Que equipazo! ¡¡Lo que valdrían hoy esos jugadores!! Esa temporada, el Portuense solo perdió un partido, en Sevilla, con el Sevilla Atlético. El grito de guerra de la afición, era: «Ole, ole, ole, el Racing mete goles» (Foto: Colección José María Cíes).

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antoniocollantesramos_02_puertosantamaria1Antonio Collantes Ramos nació en la calle Mazuela núm. 6, frente a la fragua de Curro Canales, el 7 de noviembre de 1947, segundo hijo del matrimonio formado por Antonio y Milagros. Aquella unión duraría poco; su padre, panadero de profesión murió de leucemia a los 33 años dejando a su madre viuda con 28. Su madre se casó con el hermano de su padre, viudo también, que venía con una prole de siete hijos, más los tres de su madre, mas uno que tuvieron en común, formaron una familia mas que numerosa, entre hermanos, primos hermanos, entenaos y hermanastros a la vez.  Está casado con Ángela Ruiz González, de cuyo matrimonio celebrado en 1973,  tienen tres hijos.

APRENDIZ DE BARBERO.
Antonio estudió en el Colegio del Polvorista y a la vez se buscaba la vida, con la edad de 9 años, como aprendiz de peluquero en la Barbería de La Placilla, frente a la tienda de frutas y verduras de Agustín Vela. Como no le daba tiempo a todo, cambió los turnos. Así, su jornada laboral empezaba a las 9 de la mañana y acababa cerca de las 10 de la noche para, a continuación recibir clases desde las 10 de la noche hasta las 12 en el Colegio de los Jesuitas.

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Casa de Vecinos de la Calle Mazuela. Año 1954. El primero en el centro nuestro protagonista, con 7 años; a su derecha 'el Vivi', Vicente Arniz, electricista industrial. Arriba, de derecha a izquierda, su vecino Juanito que falleció muy pequeño; María, la hija de 'el Bicho'; Vicente, hijo de Mateo, el barbero de la calle San Juán esquina con Zarza, barbería que estaba frente a la actual farmacia y Antonio 'el Bicho' hijo de monosabio de la Plaza de Toros.

antoniocollantes_004_puertosantamaria (En la fotografía de la izquierda de la imagen, Antonio, Felipe Romo 'el Lúa' y Joaquín Albert, el virtuoso guitarrista, vestido de deportes, en el Campo d ela Gimnástica, en 1959). A partir de las 12 de la noche jugaban a la pelota en los alrededores de la Plaza de Toros y a continuación se marchaba a su casa a cenar lo que hubiera para dormir agotado de la larga jornada. Al día siguiente, a las 8 de la mañana, otra vez en planta.  Como recuerda Antonio, en la barbería estaba desde las 9 de la mañana de los lunes hasta la hora del fútbol del domingo en la que, los parroquianos que quedaban en dicho ‘centro social’ marchaban a ver el partido del Racing o del que tocara, a eso de las cinco de la tarde.

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Bueno, en honor a la verdad hay que señalar que Antonio salía un poco antes pues, junto a su amigo Felipe Romo Martínez ‘el Lúa’ liaban las vendas que los jugadores de los equipos se quitaban antes del partido, lo que les permitía ver el encuentro gratis. Todo un detalle de Manuel Jarque, Chicharito (con nótula propia en Gente del Puerto) que les permitía divertirse con una de las pocas oportunidades que había para ello en aquel tiempo: el fútbol. Antonio, que era chico de los recados para las tiendas de la Plaza y alrededores tiene muchos recuerdos de aquel mercado que desarrollaremos convenientemente y con nótula propia en su momento. Entre recuerdos al restaurante económico  La Placilla, de Manuel González Ceballos,  o el Bar de las Liebres, están los bocadillos de recortes de chorizo que Leopoldo Castiñeira Gómez le preparaba como pago a los ‘mandados’ y evoca otro cariñoso recuerdo a su benefactor Manuel Gutiérrez ‘Cochino’ el tío, que le compró sus primeros zapatos. (En la fotografía, Antonio, Felipe Romo, 'el Lúa', Pellicer y Roberto Domínguez de los Reyes --tuvo una hamburguesería frente al Hotel Los Cántaros, que ahora vive, paralítico, en La Coruña. En 1959, recuerda Antonio, se conjuntó el mejor equipo de Rácing: Ginesta, Vaquero, Vilariño, Valdés, Hernández, y Tapia, con el que aparecen en la foto. Entonces jugaba con el Algeciras en Jerez y dejó tan buen recurdo que los chavales fueron a visitarlo al campo de la ciudad vecina en 1961, cuanto contaba Antonio con 14 años).

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Antonio, en primer término, en la peluquería de Cuqui. Éste, en el centro de la imagen, atendiendo a un cliente con la navaja, ante la presencia de su joven hermano Juan.

SU MAESTRO, CUQUI.
Antonio permanecería en La Placilla hasta los 13 años. Francisco Varo Marchán, Cuqui, abre su primera barbería recién licenciado en Infantería de Marína, en la calle Cielos y sorprende a la ciudadanía con un innovador corte de pelo: el corte a navaja. Tal es su éxito que busca un aprendiz. Daniel Otero Rascón conocía a Antonio y conocía su formalidad y forma de trabajar y lo recomienda a Cuqui. Allí permanecerá hasta los 21 años, siendo su verdadero maestro en la peluquería, hasta que le toca hacer el servicio militar.

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Durante el Servcio Militar, Antonio coincidió en Almería con el rodaje de la película Patton, de la que fué extra para la ocasión, posando en la fotografía con algunos compañeros en el papel de soldado alemán.

EL GENERAL PATTON.
Antonio es destinado primero al Campamento de Instrucción de Reclutas en Viator (Almería), donde tendrá la oportunidad de actuar como extra en la película El General Patton, en la que ganaba en 1968 sus buenas pesetas diarias. Mas tarde sería destinado al Regimiento de Ingenieros de Sevilla donde ejercería de peluquero. Allí fue  compañero de Pinto, el hermano bailarín de Pansequito y del otro Chicharito, también de nombre Manolo que trabajaba para los Nuchera y que pintaba los rótulos y carteles del Teatro Principal hasta que se quemó este anfiteatro hace 25 años.

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En el Parque Calderón en 1963. De izquierda a derecha: Juan Luis el de la ferretería; desconocido, el dessaparecido Vicente Femenía, Lolo Pérez primo del cristalero, Antonio y Pepe Mesa, que posa como limpiabotas, y que fué boxeador  y hostelero (tuvo, enre otros, el Bar Rocío en la calle Sierpes).

antoniocollantes_003_puertosantamariaSU PRIMERA PELUQUERÍA.
A la vuelta del servicio militar Cuqui le dice que su hermano ha sido instruido en el oficio y que ya no necesita de sus servicios. Así, Antonio se establece como autónomo pagando 200 pesetas mensuales por tal concepto, e instala en 1970 su primera peluquería en la calle Federico Rubio, en el tramo comprendido entre las calles Conejitos y Gatona. Serían clientes asiduos Luis Marroquín ‘el Maño’, Alfonso Marín y otros. A los pocos años se desplaza un poco más abajo, en la misma calle Pozuelo e instala su segunda peluquería, precisamente en el kiosco librería donde compraba a diario la prensa, donde permanecería hasta 1986. (En la imagen, Antonio a las puertas de la peluquería de Cuqui, donde aprendió la profesión).

LA ACTUAL PELUQUERÍA.
En 1986 había formado a una hermana y a un primo hermano en el arte de la peluquería de caballeros, que es como Antonio define a su tienda. Aunque desaparecida la antigua clasificación de barberías, peluquería de caballeros y peluquería de señoras, hoy todos los establecimientos de corte de pelo son peluquería unisex, en la nueva peluquería que adquiere Antonio en la Avda. de la Constitución (en los bajos de los pisos verdes, donde estuvo el Campo Eduardo Dato) se arreglan el pelo mayoritariamente caballeros y niños. Pero como no hay discriminación alguna señora y señorita también han pasado por sus sabias tijeras.

Recuerda Antonio que el año 1986 fuel el de la implantación del IVA. Y da un ejemplo. En el último trimestre de 1985 el ITE (Impuesto de Tráfico de Empresa) era de 38.000 pesetas; por el contrario, el primer trimestre de 1986 era de 380.000, lo que reflejaba el cambio económico de este país. Otro cambio significativo para  la economía de todos lo supuso la llegada del euro en el año 2002. En la actualidad la peluquería es atendida por cinco operarios.

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Antonio ejerció como jurado de las Coquineras en el primer Carnaval que se recupera recién estrenada la democracia en los ayuntamientos: de izquierda a derecha: el concejal Manuel Rodríguez, Juan Revuelta Perea que tenía un gimnasio, nuestro protagonista Antonio, Mario Peluffo concejal y presidente del jurado, Mari Carmen, el fotógrafo Pepe Ferrer y Juan Leiva Morón, hijo de Severo el del carrillo, con nótula propia en Gente del Puerto.

EL CLIENTE QUE VINO A DESPEDIRSE.
Antonio es un peluquero de éxito, estable, que organiza muy bien el tiempo del cliente, al que respeta. Valoran mucho su discreción, aparándose del concepto de barbería antigua. Un psicólogo árabe al que trató llegó a decirle: “--Vd. ha acabado con la peluquería como lugar de encuentro tradicional de charla, de encuentro social: aquí uno viene solo a pelarse”. Antonio tiene buenas costumbres: no habla de sus clientes y, en el sillón nunca les pide un favor. “—Hay que respetar al cliente”, insiste.  Recuerda a un desaparecido parroquiano suyo, D. José, Administrador de Obras del Puerto. Era cliente suyo desde hacía más de 20 años. Y estaba recién llegado de Pamplona, donde le habían diagnosticado una enfermedad incurable, dándole solo una semana de vida. Don José se plantó en la peluquería y le espetó: “—Vengo a despedirme de Vd. Me ha pasado esto y quiero agradecerle que, durante todos estos años me haya tratado con la discreción que yo buscaba. Es Vd. de los pocos señores de los que me voy a despedir”. Y, efectivamente, a la semana se murió.

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La Plasmatoria, representada en el Teatro Principal en la década de los sesenta. De izquierda a derecha, Antonio Leal, Encarnita Roso, Eduardo Teja, Jenny, José Peña Argudo, Encarna Pacheco, desconocida, Antonio Collantes, desconocido, Juan Conejo y Mari Cruz. De rodillas, Federico Arjona.

AFICIONES: EL TEATRO Y LA BICICLETA.
Antonio es polifacético. Actor aficionado, senderista, ciclista y jugador de tenis (se hizo socio del Club Náutico en1986 participando durante 20 años en torneos de aficionado) o de dominó entre otras de sus múltiples aficiones. Le gusta el teatro y ha sido actor aficionado. Recuerda que, antes de marcharse al servicio militar actuaba con el grupo Teja Teatro, representando La Plasmatoria, con Paco Teja, Arjona, Juan Conejo, Mari Cruz, Encarnita Pacheco,… y El Sonámbulo. E incluso, durante la mili, participó en alguna función tearal para distraer a la tropa: El Número Ciento, sainete cómico. Todavía conserva los antiguos libretos, mecanografiados, de los papeles o personajes que le correspondieron.

antoniocollantes_bicicleta_puertosantamariaEL PUERTO-PUENTE GENIL EN BICICLETA.
Con la bicicleta ha hecho el Camino de Santiago dos veces, entre otros recorridos. El último, durante el pasado abril, entre El Puerto y Puente Genil, siguiendo el curso del río Guadalquivir, haciendo un total de 561 kilómetros en la ida durante una semana, acompañado por su mujer Ángela. El primer día fue El Puerto a Sanlúcar, por el Cortijo ‘La Negra’; luego vendría Bonanza y Parque la Algaida por el camino de Las Compuertas, haciendo noche en Lebrija; mas adelante cruzaron con una barcaza e hicieron noche en Coria; a continuación vendría el recorrido hasta Lora del Río; el siguiente paso fue Córdoba haciendo la ruta de la Subética; luego vendría Montoro, Jaen y Suero, finalizando en Puente Genil pasando por Lucena, Cabra, … Regresando a El Puerto en ferrocarril. (En la fotografía, Antonio y Ángela, en el Pinar de la Algaida, durante su último periplo en bicicleta).

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Fotografía del paseíllo en el coso del Mesón el Jerezano, domingo 29 de abril de 1973.  De izquierda a derecha: José Luis Benjumeda Molleda, Marqués de Pezagua; José Luis Galloso y Manuel Gutiérrez Morillo, Manolito ‘el Cochino’. Detrás de Neno, Marqués de Pezagua; Luis Sánchez y Sánchez, ganadero portuense y gran colaborador del festival. Un poco más retrasado Pepe Acosta, esposo de Ana Mari Devesa. Antonio Agarrado Lobato. Atrás de Manolito ‘el Cochino’. Francisco Ruiz Muñoz, Paco 'Betordo’ conocido empresario porteño gaditano que tenia en los años 70, en la Casa de la Aduana, próximo al Bar La Lucha un establecimiento de utensilios marineros. Viajero empedernido, dió  varias vueltas por el mundo. Personaje muy querido por la gente de la mar y en el plantel de jugadores y directivos del equipo de futbol del Racing de los años 70. Por último, después de ‘Betordo’, Trujillo. (Foto Carretero).

En aquel Viernes Santo del 20 de abril de 1973, se mezclaron llantos y emociones y un costalero del paso de palio que al llegar al muelle pesquero fue requerido urgentemente para que acudiera al nacimiento de su primogénita. Por aquel entonces se pagaba por parte de las hermandades para salir de costalero y las necesidades y el hecho de dejar a sus compañeros el trabajo hizo que continuara su labor hasta la recogida del Nazareno. Alfonso Terry Muñoz, Hermano Mayor de la Fervorosa, Ilustre y Antigua Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Ánimas de San Nicolás de Tolentino, Nuestro Padre Jesús del Nazareno, María Santísima de los Dolores, Orden Tercera de Servitas y Santa Cruz de Jerusalén, quedó impresionado por el comportamiento del costalero y cuando fue informado de las necesidades familiares, entre las que destacaba que no contaba con una vivienda adecuada, sugirió la posibilidad de ayudar a la familia del cargador.

Se puso manos a la obra con las tareas de recaudar fondos y un día después recaló por el Rincón de Neno en Valdelagrana, donde por cierto se encontraba Manuel Gutiérrez Morillo, Manolito ‘el Cochino’. Alfonso Terry, explicó detalladamente a José Luis Benjumeda Molleda, Marqués de Pezagua, (Neno) lo que había sucedido el Viernes Santo, contando con el beneplácito de Manolito ‘el Cochino’ que había presenciado la proeza del costalero.

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Galloso, el Marqués de Pezagua y Manolito ‘el Cochino’.que recibía la ‘alternativa’ Se puede ver a la derecha de la foto a Paco Bernal Peregil, Paco ‘Ragel’, mozo de espada del torero José Luis Galloso. Arriba, entre el público, José González Pereira, Maruja Forte, Ana Mari Devesa Sánchez, Aída Horh. (Foto Carretero).

El Marqués de Pezagua, asombrado sugirió la idea de celebrar un festival taurino a beneficio de la familia. Y dicho y hecho. Sin demora, conectaron aquella misma noche con el torero José Luis Galloso que se ofreció actuar como director de lidia poniendo a disposición de la organización su cuadrilla. Ante la grata presencia del matador Galloso, el Marqués se ofreció a torear y reaparecer de nuevo en un festival. La primera vez lo hizo en la Plaza Real el día 30 de mayo de 1944, y salió a hombros. Manolito ‘el Cochino’, se adjudicó rápidamente un puesto y se incorporó a la terna. Las cuadrillas correspondientes estaban formadas, por pescaderos de El Puerto y Jerez, la del ‘Cochino’ y la del Marqués de Pezagua, cliente asiduos, conocidos como goteras, también de las dos ciudades hermanas.

Ya con el cartel configurado, Alfonso Terry Muñoz, seguidamente se entrevistó  con el ganadero portuense Luis Sánchez y Sánchez, esposo de la rejoneadora jerezana Emi Zambrano, quien además se donar tres novillos se brindó a ir de subalterno del Marqués de Pezagua.

El domingo 29 de abril, nueve días después de la salida del Nazareno y de la más que destacable acción del costalero, José Luis Galloso, que ya había comenzado su temporada taurina, tomó el mando y decidió que se abrieran las puertas del coso taurino del Mesón del Jerezano, situado por aquel entonces en la carretera de Fuenterrabia,  donde más tarde estuvo ubicada la discoteca Pachá-05. Lleno hasta la bandera. El paseíllo se inició a las cinco de la tarde en un día esplendido y resulto bonito y muy profesional.

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Final de los festivales taurinos-benéficos campaña costalero. De izquierda a derecha: Alfonso Terry, Neno y Manolito ‘el Cochino’. A José Luis Benjumeda Molleda, Marqués de Pezagua y Neno para los amigos, se le nota cansado después de la lidia y de la otra hazaña, más sonada que la del coslatero: La de una buena acción por una causa justa con final feliz.

El maestro Galloso, se mostró entregado toda la tarde, especialmente con el festival benéfico y muy pendiente de sus compañeros de lidia. Después de una destacable actuación y de matar de manera genial a un novillo bien hecho y bravo le cortó las dos orejas y el rabo.

Manolito ‘el Cochino’, estuvo a gusto con el novillito. Era la primera vez que toreaba y pocos confiaban en que consiguiera acercarse al torito. Sin embargo, dio unos muletazos bastante aceptable y fue muy aplaudido al final de la faena por sus incondicionales.

José Luis Benjumeda  Molleda, Marqués de Pezagua, se fue a porta gayola y pegó dos medias largas de rodillas muy ajustadas que pusieron la piel de gallina.  Toreo al natural con empaque, pero lo mejor fueron varias buenas tandas de muletazos con ambas manos entre aplausos y olés. Dominio, arte, temple, suavidad que hizo que el maestro Galloso lo felicitara efusivamente cuando el novillo desaparecía del coso del Mesón el Jerezano.

Ante el asombro de Manolito ‘el Cochino’, el Marqués de Pezagua daba una vuelta al ruedo con las dos orejas y el rabo del único novillo lidiado y bien ejecutado debido a que Pepe Neno, estuvo al quite y pudo hacerse con los trofeos del matador Galloso.

Hubo espectáculo, eso si, con la actuación posteriormente de Don Mendo y sus Mendas Lerendas (1973) 1º Premio de Cuartetos Original de M. Rosales "Agüillo"  con el Peña y 'el Masa', dos genios gaditanos universales y una berza para mojar pan y chuparse los dedos y todo por mil pesetas de la época.

Salió todo a pedir de boca. Memorable y algunas pesetas que se llevó Alfonso Terry Muñoz, Hermano Mayor del Nazareno, para entrada de la casa del costalero.

EL SEGUNDO FESTIVAL.

Hubo un segundo festival, en Vista Hermosa en la placita del Picadero, pero no tuvo la brillantez del primer espectáculo y tampoco la asistencia de público. Segundas partes nunca fueron buenas, comentaba el Marques de Pezagua y no se equivocó. Se celebró en septiembre de 1973 y Alfonso Terry Muñoz acompañó a Neno y al ‘Cochino’ en el cartel que resulto descafeinado. Se salvó el festival por la celebre ‘Fila cero’.

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Fotografía de un desplante de José Luis Benjumeda Molleda, Marqués de Pezagua,  en el coso del Mesón el Jerezano. De izquierda a derecha: Antonio González Sabio, peón de confianza de Galloso el Marqués de Pezagua, Guillermo Valero y Paco Bernal Peregil, Paco ‘Ragel’, mozo de espada de Galloso. Increíble el quite del bueno de Guillermo Valero. Arriba Se puede ver a un jovencísimo Pepe Neno. Esta fotografía, casi año y medio después, tuvo dedicatoria especial del prestigioso periodista taurino Juan Fuente, que reproduciomos a continución. (Foto Carretero).

¡Que desplante, madre mía!
“Ni mi “hermano” lo diría
que estas cosas pueden verse
en El Puerto!
¡Puerto de Santa María!

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Paseíllo en Vista Hermosa en la placita del Picadero. Neno, Alfonso Terry Muñoz, Hermano mayor de la Hermandad del Nazareno y Manolito ‘el Cochino’. Aquel día acudió la Cruz Roja como se puede observar al fondo parte izquierda de la fotografía

Textos: Antonio Carbonell. (Fotografías: Colecciones de Manuel Gutiérrez Castro y Pepe Neno). Si alguien está interesado en ver el álbum completo del primer festival puede dirigirse al  Rincón de Neno, en Valdelgrana.

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niniamaria_001_puertosantamaria1El 21 de noviembre es el tricentésimo vigésimo quinto (325º) día del año del Calendario Gregoriano en vigor (número 326 en los años bisiestos), quedando 40 días para finalizar el año. Todos los años, por esa fecha, se celebraba y organizaba en el Colegio de las Carmelitas una procesión, la de la Virgen Niña o Niña María, con motivo de la festividad católica de la  Presentación de la Virgen. Está tradición está  basada en el escrito apócrifo del “Protoevangelio de Santiago”, según el cual María fue llevada por sus padres, a la edad de tres años,  al templo para ser instruida en la fe de sus padres. Una alambicada historia a través de los siglos, que desde Oriente llega a Occidente, acaba siendo impuesta por el papa Sixto V como fiesta oficial del catolicismo. Hoy no tiene tanta relevancia como antaño e incluso la procesión ha desaparecido. (En la imagen, vestidas de Primera Comunión de Ana María y Celia Insúa Lavín. Detrás Matita Muñoz y posiblemente una de las García Sánchez. El angelito de enmedio es Marisol Muñoz Bellvís).

iglesia_carmelitas-puertosantamaria"Desde chico he oído en mi casa que mi bisabuelo Norberto, que anduvo, por la guerra de Cuba, como médico con Ramón y Cajal, hace ahora un siglo, se empeñó en comprar una casita pequeña, con una fachada, pintada de rojo y blanco, tan escueta que sólo tenía una puerta y un balcón. Ya no existe la casa. Estaba en la calle Nevería, al lado de la derecha, según se miraba, entonces, el Colegio de las Carmelitas de la Caridad. A la casa le pusieron, "La casita de la Virgen", pero la casa había sido todo lo contrario: casa de lenocinio, de perdición y de pecado. Y a mi bisabuelo le contrariaba que, al lado, justo al lado, del Colegio donde se educaban sus nietas, hubiera un lupanar. Cuando mi bisabuelo la compró, la regaló a las Carmelitas y, desde entonces, allí estuvo presidiéndola una imagen de Olot, de la Virgen Niña, la "Niña María". Esa imagen, no recuerdo qué día, la sacaban las niñas del colegio, en unas parihuelas, en procesión, por las calles cercanas. Formaban en ella todas las alumnas, de uniforme, con velos de tul blanco y guantes del mismo color. Las aplicadas, llevaban una banda, incluso medallas. Ordenaban la procesión las mismas monjas-profesoras y la cerraba el capellán de capa y estola. A los niños patosos nos gustaba, con un canuto de papel y granos de arroz, disparárselos a las niñas, para provocar su atención y que las monjas les riñeran, por deponer de su actitud piadosa y reverente. (En la imagen, la fachada de la Iglesia de las Carmelitas y la casa donde vivieron los presbíteros Carlos y Manuel Román Ruiloba).

niniamaria_03_puertosantamariaLas niñas mayores del Colegio del Sagrado Corazón de las Carmelitas de la Caridad, tenían el privilegio de llevar las andas, con la imagen de la Virgen, por las calles de El Puerto. En la foto, tomada en uno de los patios del Colegio, de izquierda a derecha, Encarna Gil, Ana María Insúa Lavín, Cristina Fernández (Boli), Elisa Muñoz, Celia Insúa, Delia y Lalo Muñoz Bellvís. El uniforme, propio de la época, con cuellos exteriores y guantes blancos.

Otra procesión que salía de la capilla del propio colegio-- y de la que no tengo recuerdo próximo--, es la de la Inmaculada de la "Hijas de María" de las Carmelitas, en un pasito que, en el año 1927, le prestaron al Nazareno de la Prioral, para sacarlo por primera vez desde la refundación de la Cofradía. Esta procesión, la de la Inmaculada, tuvo sus precedentes en otra que, las "Hijas de María" de las "Corazonas", sacaban a principios del siglo y aun en otra, que organizaban las Madres "Irlandesas", que se instalaron por primera vez en El Puerto, cuando, procedentes de Irlanda, vinieron a España, en la calle Larga, en la casa que luego fue de Acción Católica, en el último tercio del siglo pasado, que aquí pusieron, para siempre, el apodo de "irlandesas" a la Congregación de la Inmaculada Virgen María. Terminemos las procesiones marianas desaparecidas, con los Rosarios de la Aurora que partían de la Capilla de Nuestra Señora de la Aurora, o los que sacaba la Asociación de Señoras del Rosario de Nuestra Señora de los Milagros. Al alba, con grandes faroles de carburo, y un estandarte, recorrían las calles de la feligresía". (Texto: Luis Suárez Ávila).

niniamaria_04_puertosantamariaDon Manuel Román Ruiloba, Présbitero y Coadjutor, de la Iglesia Mayor Prioral natural de Jerez pero porteño durante su vida religiosa al que debemos una nótula en Gente del Puerto, vivía junto a su hermano Don Carlos y otros miembros de su familia en la casa, hoy abandonada, que existe junto a la capilla de Las Carmelitas, en la calle Nevería. Además, daba clases de Religión en dicho colegio. Alguna alumna de aquella época recuerda el “enfado” de Don Manuel cuando estas alumnas de las Carmelitas se lo encontraban por la calle y con la picardía propia de los pocos años le gritaban: «--¡¡¡Adios Don Manuel!!!», a las que éste respondía muy ceremoniosamente: «--Vayan ustedes con Dios, hermanas». En la fotografía, los monaguillos Pepe Rodríguez Rendón y Ramón Insúa Lavín, acompañando a Don Manuel en la procesión).

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Como se ve, con el paso del tiempo sufrió reformas ya que en las primeras fotos podemos observar como desfilaban niñas vestidas de primera comunión, algo que no ocurre en las siguientes que mostramos, como en estas, en la de la derecha aparece en primera fila, llevando las andas, Ana María Insúa y Elisa Muñoz, detrás a la derecha Encarnita Gil. La niña de delante creemos que es una Torrent, aunque sin asegurarlo del todo. En la de la izquierda aparece Delia Muñoz Bellvis y Mery Nuchera. (Todas las fotos de esta nótula pertenecen a la Colección de Celia Insúa Lavín).

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El Colegio del Sagrado Corazón de las Carmelitas de la Caridad, a la izquierda de la fotografía, en la calle Nevería. Tiempo actual. (Foto: Vicente Utrera - Alberto Trigueros).

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Carmelo Delfín López es un porteño de los nacidos en Cádiz. Vio la luz en la calle Manuel Rancés 19, el 9 de marzo de 1935, hijo de José y Carmen y muy vinculado con el mundo del mar, pues su padre fue Patrón Mayor de la Cofradía de Pescadores de nuestra Ciudad. Estudió en los Marianistas de la capital gaditana durante 11 años. Sin antecedentes familiares en la medicina, decidió estudiar dicha carrera pues desde pequeñito siempre tuvo muy claro que quería ser médico. Tal es así que, con 18 años empieza a colaborar en la Clínica San Rafael de Cádiz, del Dr. José Manuel Pascual Pascual. Al terminar la carrera hizo la especialidad de Traumatología, habiendo sido alumno y médico interno por oposición de la Cátedra de Fisiología de la Facultad de Medicina de Cádiz.  Es vicesecretario general del Colegio Oficial de Médicos de la provincia, puesto en el que lleva 16 años, colegiado con el número 1144. Está en posesión de la medalla al Mérito Policial y fue Rey Mago (rey negro) en 1998, junto a Ramón Ruiz y Emilio Flor.

lawrenceLAWRENCE DE ARABIA.
Hizo el servicio militar en el reemplazo de 1961, como soldado médico, en el Regimiento de Melilla 52. Previamente había estado en el Campamento de Instrucción de Huercal Overa, en Almería, donde conoció y coincidió al que más tarde sería Comisario de Policía de El Puerto y Jefe de la Policía Local, José Díaz Otero -que hoy vive jubilado en nuestra Ciudad-. Precisamente en el puerto de Almería, previo al embarque para su destino en Melilla, tuvo oportunidad de ver los decorados, atrezzo y demás materiales que se habían usado para el rodaje de la película Lawrence de Arabia (en la imagen de la izquierda) y algunos aspectos del film rodado en nuestro país. Luego en Melilla coincidiría otras veces con el Teniente Díaz Otero. En esta película actuó como extra junto a su regimiento, el general en la reserva Francisco Lena Pacheco, padre de la ceramista local Pepita Lena.

Como ya hemos señalado, imbuido por su vinculación familiar con la Pesca y el mundo de la mar, llegó a ser Inspector Médico del Instituto Social de la Marina. En el año 1966 fue nombrado cirujano traumatólogo de la Sociedad Española de Construcción Naval de Puerto Real, en la que estuvo durante 31 años, hasta 1997. En 1972 obtuvo, por concurso oposición la plaza de Jefe de Equipo de la especialidad de Traumatología en la Escuela de la Seguridad Social cesando, a petición propia en 1993, tras 21 años de ejercicio de dicha responsabilidad.

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La Clínica Santa María del Puerto, antigua del Dr. Frontela, vista desde la calle Pintor Juan José Bottaro.

EL HOSPITAL SANTA MARÍA DEL PUERTO.
En 1987 la empresa de José Manuel Pascual Pascual adquiere  el hospital conocido como del Dr. Frontela, tras varios años cerrado. Eran los tiempos en que los niños tenía que nacer en Cádiz porque en nuestra ciudad no contábamos con una clínica. En aquel año de 1987 fue nombrado director médico, puesto en el que continúa en la actualidad.

De pequeño venía mucho por El Puerto ya que su padre fue Patrón Mayor de la Cofradía de Pescadores en 1947, al que acompañaba. «--Me enamoré de aquella -por entonces- pequeña Ciudad, con el Resbaladero de Maximino, La Lucha, ... y tantas cosas buenas como ví que me dije: “Algún día viviré, trabajaré y moriré en El Puerto”». Y sus pensamientos se hicieron realidad pues, desde 1983 vive en Vistahermosa en una casa concebida en principio para los fines de semana y el veraneo y luego se construyó una segunda, próxima a la primera y más reducida,  cuando los hijos empezaron a disgregarse del techo familiar.

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Recibiendo de José Manuel Pascual Sánchez-Gijón un reconocimiento por aquel entonces por sus más de  25 años de servicios prestados a la empresa de hospitales José Manuel Pascual Pascual, en presencia de la viuda del fundador de los hospitales.

LA FAMILIA.
Carmelo se casó con Margarita Martínez de Salazar Bascuñana, el 8 de diciembre de 1964, llegando a formar una familia numerosa de entonces -Familia de 1ª- con cinco hijos. Su hijo Carmelo, economista de profesión, presta sus servicios en el Ayuntamiento como responsable de la Recaudación Muncipal. El segundo, médico, estudia la especialidad de cirujía en Portugal; el tercero es abogado; el cuarto economista también, y la quinta, Psicóloga, reside en Madrid.

En El Puerto ha conocido a casi todos los alcaldes del periodo democrático, con los que, afirma, haber mantenido buenas relaciones con todos ellos.

alberti4ALBERTI EN ELHOSPITAL.
En enero de 1996 Rafael Alberti ingresaba --lo haría una vez más-- en la Clínica que dirigía el Dr. Carmelo Delfín. Aquello fue un revulsivo para el hospital y para la Ciudad. El poeta más universal, único superviviente de la generación de 1927 era noticia para los medios de medio mundo. La presencia de televisiones, radios, periodistas y las llamadas desde cualquier lugar del mundo -recibieron llamadas de Radio Shangai (China)- hizo que la vida del hospital se alterase porque había que atender a esos medios. Las televisiones exigían tres partes diarios antes las cámaras. El alcalde de la Ciudad ordenó acicalar el entorno de la clínica ante la cierta avalancha de medios que se deplazaron a El Puerto y la imagen que podrían proyectar del mismo...
Fueron unos días complicados, trabajando y haciendo de portavoz del equipo médico,  a petición de los periodistas que agradecieron y por escrito las facilidades dadas por el hospital para poder cumplir con su trabajo.

antonioguterres_puertosantamariaOtro ilustre visitante del Hospital lo ha sido el que fuera primer ministro de Portugal, Antonio Guterres, ex-presidente de la Internacional Socialista y Alto Comisario de las Naciones Unidas para los Refugiados quien, durante su estancia en El Puerto en un veraneo en Las Redes, tuvo que desplazarse a la clínica a visitar a un familiar suyo allí atendido y de quien el Dr. Carmelo Delfín guarda un grato recuerdo por su amabilidad y educación quien llegó a regalarle un libro. Conserva una anécdota del día que se marchó de El Puerto pues pasó a despedirse, alabando lo tranquilo del hospital. Lo que no sabía el entonces primer ministro luso era que media hora antes un trastornado mental, llevado poco antes por la policía, había querido suicidarse desde los pisos altos. Carmelo tuvo que hacer uso de su fuerza y agarrarlo para evitar que cometiera el desaguisado que anunciaba.

carmelodelfin_juanlara_puertosantamariaEL MÉDICO PINTOR.
Como ya hemos señalado, el padre de nuestro protagonista había sido Patrón Mayor de la Cofradía de Pescadores y coincidió con el pintor de la luz, Juan Lara quien, a la sazón trabajaba como personal civil en la Ayudantía de Marina. Se hicieron muy amigos y como prueba de aquella amistad Lara le regaló a José Delfín un aguafuerte. (En la imagen de la izquierda, manuscrito de Juan Lara dirigido a nuestro protagonista tras su estancia en el hospital).

Pasados los años, nuestro médico y nuestro pintor, coincidieron en el Aula de Cultura de Vistahermosa y allí se dieron un abrazo después de tantos años. Juan Lara sabía que el médico, aficionado a la pintura, había dejado de pintar. Más adelante, recuperado el trato y viendo un cuadro del Dr. Delfín le dijo: «--Carmelo, tu eres pintor y por tanto debes pintar. Mañana por la tarde te espero en el jardín de Cecilia Ybarra con caballetes, lienzos y todo lo necesario para que pintes». Y dicho y hecho. Juan Lara le dedicó su libro de memorias “Mis Recuerdos” con la siguiente dedicatoria: “A Carmelo Delfín, mejor médico, mejor persona y mejor pintor".

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"La Calita", óleo sobre lienzo tomado del natural. Carmelo Delfín. Año 1997.

Carmelo, que sigue encantado y feliz de vivir en El Puerto llegó a exponer hace tres años una muestra de su obra pictórica en el Castillo de San Marcos. Oleos, acuarelas de marinas -se vendieron todas- incluso una perteneciente a un lote de cinco que su mujer no dejaba salir de casa y que se expuso de forma equivocada. Le gusta pintar del natural, al aire libre y los rincones de su jardín ya los tiene amortizados de aparecer en sus cuadros. El médico pintor es un hombre que exuda bondad y tranquilidad, desde la atalaya de un oficio en el que ha tenido que aliviar los sufrimientos de los demás con la fortaleza de un gaditano enamorado de El Puerto.

Jubilado a principios de 2012, fallecía a la edad de 84 años a finales de octubre de 2019.

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Enrique Montero Rodríguez, nació el Día de los Inocentes, el 28 de diciembre de 1954, en la Casona, en la calle Fernán Caballero, aunque toda su vida la hizo en la Barriada de la Playa.  El mejor centrocampista que ha tenido El Puerto jugando en Primera División, hombre de equipo, escasos en goles pero brillante en el campo. Casado y con cuatro hijos, después de su etapa profesional como jugador de fútbol, sacó junto a su mujer a sus hijos adelante con una tienda de deportes que continúa abierta en el número 4 del Camino de los Enamorados y otra de Pesca, situado en frente, que tuvo que cerrar.  Vive en la Avda. de Andalucía, en los pisos construidos en lo que en su día fue el Campo de Fútbol 'Eduardo Dato'. Dos de sus hijos, Elías y José Enrique han sido futbolistas, del SAFA y del Portuense. En la actualidad entrena a los benjamines del CD SAFA San Luis B, lo que dice mucho de su grandeza como deportista.

Sus inicios deportivos se encuentran en el equipo infantil del San Marcos y de ahí, tras ser rechazado por el equipo técnico del Racing Club Portuense,  pegó el salto a los juveniles del Sevilla Club de Fútbol, ascendiendo en el escalafón sevillista hasta que, con 18 años, subió al primer equipo del Sevilla Atlético, que militaba esa temporada en Segunda División. Debutó en el Sánchez Pizjuan en un partido contra la UD Salamanca.

enrique_monteroLOS JUVENILES DEL SEVILLA.
«--Me llamaron, fui y me quedé en la pensión de la calle Manuel Casana. ¡Fue una época preciosa! Nos quedábamos hasta cinco o seis en un mismo cuarto, en habitaciones grandes, ¿eh? Y siempre cenábamos algo con huevo, sí, me acuerdo que si no era tortilla eran huevos fritos... Como yo no engordaba, siempre fui muy flacucho, un entrenador que teníamos que hacía la selección de juveniles decidió cambiarme a otra pensión. Ni por ésas. Comiera lo que comiera, siempre estaba igual. Y bueno, un día, un futbolista que estaba en el primer equipo, que era de El Puerto de Santa María, me preguntó que qué tal me iban las cosas. Le dije que tenía entrenamiento al día siguiente a una hora determinada en el estadio. Y me dijo. «--Pues ésa es la hora a la que entrena el primer equipo de los juveniles». En declaraciones a Roberto Arroba. ABC. 2007

Fue cedido al CD San Fernando para hacer el Servicio Militar, donde estuvo dos temporadas en el equipo azulino, en Tercera División, jugando con Beni, Silva, Román, Yiyi, Ocaña, Lacalle, Lebrón, Galleguito, Lapi, etc.

Vuelve al Sevilla en la temporada 1973/74. Esa temporada se incorporaron a la plantilla del técnico Santos Bedoya, jugadores como Espárrago, Fleitas, Biri Biri o Martínez Jayo. En Primera División debuta el 4 de septiembre de 1976, jugando contra el Elche en el Sánchez Pizjuan, acabando el encuentro en un empate a cero. Allí jugaron por el Sevilla Superpaco, Paco Gallego, Pablo Blanco, Rubio, Scotta, Lora, ... Jugó 33 minutos de la segunda parte. El entrenador era en aquel partido Luis Cid.

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Paco Gallego, Scotta, Sanjosé, Bertoni, Enrique Montero…

LA LESIÓN QUE LE CAMBIÓ LA VIDA.
Durante las semifinales del Trofeo Carranza , el Sevilla ganó al Palmeiras por 5-0, pero perdió a uno de sus mejores jugadores, a nuestro paisano Enrique que cayó lesionado faltando once minutos para el final del encuentro. La lesión se produjo al iniciar un avance que interceptó el defensa brasileño Polozi con gran dureza. Enrique besó el cesped y tuvo que ser intervenido por el Dr. Villarubia de rotura de ligamento lateral, del ligamento cruzado posterior y de un desgarro capsular, durante cinco horas. Enrique Montero demostraría que no estaba dispuesto a abandonar el fútbol activo. En cuanto pudo se puso a hacer deporte, a entrenar en una piscina cubierta, a realizar carreras por la carretera de Utrera hasta la Ciudad Deportiva. Un duro trabajo de recuperación para poder volver a la plantilla al mismo nivel que el resto de la plantilla y demostrar que seguía siendo el Enrique Montero que la afición conocía.

enriquemontero_003_puertosantamaria«—Me quedé casi inútil. Vino todo de pronto. Falleció mi madre, me lesioné, luego murió mi suegra... Todo en apenas unos meses. Estuve dos años sin jugar, perdí mucho peso, me quedé 'chupao'. Fue en pretemporada, en verano, recuerdo que en 1981. Tuve nueve meses un primer yeso. Todavía hoy me acuerdo cuando me lo quitaron. No podía parar de llorar. La rodilla era más ancha que el muslo. No me imaginaba eso. Luego supe por qué vino tanta gente a acompañarme. Había por lo menos 14 personas, entre médicos y amigos. Claro, vinieron para animarme porque ya esperaban mi reacción. La pierna era sólo hueso. Me dijo un médico: «Intenta doblarla». Era imposible, ni una grúa la movía. Y yo lloraba y lloraba. Y la recuperación... eso fue lo peor. Los compañeros,  me acuerdo, cuando me veían por la ciudad deportiva se apartaban, porque me veían sufriendo, escuchaban los gritos, cómo mordía la toalla por el dolor en la recuperación. No era agradable, la verdad. Con esa lesión me cambió la vida, ya nada fue igual.  Estaba con el miedo, protegiéndome siempre la parte derecha de mi cuerpo. Y sí, es verdad. volví a jugar, pero ya era distinto». En declaraciones a Roberto Arroba. ABC. 2007

enriquemontero_006_puertosantamariaLA CAMISETA AMARILLA.
Tras su paso por Sevilla jugó cuatro temporadas con el Cádiz CF: entre 1986/87 hasta la temporada 1989/90, disputando con el Cádiz en Primera División hasta 69 partidos, pero solo marcó tres goles.  Aquella temporada se incorporaron Cabrera y Pedraza, procedentes del Atlético de Madrid; Conde, del Zaragoza; Cartagena, del Hércules; Bermell del Valencia y también volvió Chico Linares después de su paso por Huelva, subiendo del filial Calderón y Barla. Se retiró “Superpaco” y se marcharon al Zaragoza, Pepe Mejías y Salva Mejías al Murcia. Los entrenadores fueron: Victor Espárrago, Senekowitz, David Vidal, Collin Adison y Ramón Blanco.

EL RACING CLUB PORTUENSE.
Aquel Racing que no quisiera a un joven Montero sería el club en el que se retiraría Enrique Montero a la edad de 37 años, colgando las botas en 1992, siendo su último partido un homenaje que le ofrecieron el Portuense y el Sevilla, en el que recibió el escudo de oro de la entidad rojiblanca.

enriquemontero_004_puertosantamariaLA SELECCIÓN NACIONAL.

Debutó el 15 de octubre de 1980 con la camiseta de la selección nacional española en la que fue Alemania Oriental. El partido finalizó con empate inicial a cero. En Wembley, contra Inglaterra, España gaó por 1-2, teniendo una destacada actuación nuestro paisano. El periodismo especializado coincidió en que Montero debía haber jugado más en la selección nacional. No pudo estar en los Mundiales de España de 1982 por la lesión que se le produjo en la pretemporada 1981-1982

LOS NÚMEROS DE MONTERO.
Temporadas en el Sevilla CF: 13
Temporada en el Cádiz CF: 4
Temporadas en el San Fernando: 2
Temporadas en el Racing CF: 2
Partidos jugados en Primera División: 247
Goles marcados en Primera División: 40
Internacional en la Absoluta: 3 partidos amistosos
Internacional en la Sub 21: 5
Internacional en la Olímpica: 6
Fase Previa Olimpiadas Moscú: 8 goles, máximo goleador español.

«La técnica y la clase a espuertas. El recorte en medio metro, el caracoleo, ahora te la enseña, ahora te la oculta, ahora te manda por tabaco, y te rompe la cintura con un giro de la suya, y la pone por un sitio imposible. El regate elevado a la última potencia en un espacio imposible para otros. El arte por el arte. La maestría y la clase en el dominio del balón al servicio del espectáculo. Ese era el fútbol de Enrique Montero. Pinchen aquí y disfruten este gol

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