Matías Ayuso Marín (1920-2000). Nace en el antiguo Cuartel de la Guardia Civil, en la calle Cielos, frente a la calle Santa Clara, el 8 de septiembre, Día de la Patrona. Ese año nacen también Juan Antonio Samaranch, Isaac Asimov, Federico Fellini, Juan Pablo II, Alberto Sordi, Ray Bradbury, Mario Benedetti, Mario Puzo, Miguel Delibes, Melina Mercuri y muere Benito Pérez Galdós.
Hijo de Matías y Carmen, era miembro de una numerosa familia de 13 hermanos, de los que sobreviven 9. Tuvo que ayudar a la economía familiar y de chico estuvo de aprendiz en la Platería Antonio, en la calle Nevería. El bachiller lo acomete con 22 años en la Academia de José Luis Poullet, mientras ayudaba en la consulta del dentista Vicente Lizaso, pagándose así, sus estudios. Tuvo un largo servicio militar en el que participa en la Guerra Civil Española y es acuartelado para la II Guerra Mundial, en la que nuestro país acaba no participando. «La Segunda Guerra Mundial fue el conflicto armado más grande y sangriento de la historia mundial, en el que se enfrentaron las Potencias Aliadas y las Potencias del Eje, entre 1939 y 1945. Fuerzas armadas de más de setenta países participaron en combates aéreos, navales y terrestres. Por efecto de la guerra murió alrededor del 2% de la población mundial de la época (unos 60 millones de personas), en su mayor parte civiles. Como conflicto mundial comenzó el 1 de septiembre de 1939 (si bien algunos historiadores argumentan que en su frente asiático se declaró el 7 de julio de 1937) para acabar oficialmente el 2 de septiembre de 1945.» (W).

El Título de Practicante a favor de D. Matías Ayuso Marín, expedido por la Universidad de Sevilla.

A caballo, en la Feria de Ganado, en el Palmar de la Victoria, con su novia Carmela.
De regreso a El Puerto, en 1942 continúa trabajando y estudiando en Poullet, donde tiene como profesor a Hipólito Sancho de Sopranis quien, a la sazón trabajaba en el Departamento de Relaciones Internacionales de Bodegas Osborne, examinándose en el Insituto Padre Luis Coloma de Jerez. Cursa los estudios de Practicante en la Facultad de Medicina de Cádiz entre 1946 y 1947, diplomándose con 27 años el 30 de Octubre de 1947. Se casa en 1950 con Carmela Romero Torrado, con la que tiene dos hijos, Maria del Carmen y José Antonio. Implicado en todas las cosas de su Ciudad, fue rey mago en una Cabalgada de Reyes de la década de los cincuenta del siglo pasado. Fue, igualmente, socio fundador de la Hermandad de la Oración en El Huerto, con el número 12. (En la fotografía, Matías con 25 años, en una azotea desde la que podemos divisar la fachada del Colegio de San Luis Gonzaga. Año 1945).

En 1950, en el Banquete de Bodas celebrada con Carmela Romero Torrado.

En Madrid, de izquierda a derecha, Matías Ayuso, Manuel Nieto Molinero, trabajador de RENFE y padre de una señorita que tocaba el piano; la señora de Cayetano Vélez y el propio Vélez, uno de los propietarios de Casa Lucas. 7 de diciembre de 1952.
LA DIFÍCIL VIDA DEL PRACTICANTE.
La vida del practicante en aquellos años era muy dura. Trabajo tenía seguro; cobrarlo, no tanto dada la situación económica del país. Muchas veces cobraba en especies: gallinas, huevos, tomate, pescado, vino en incluso trabajos, una especie de obligado trueque... Estaba claro que era un ejercicio profesional de vocación. Sus allegados recuerdan como dormía en un sillón con orejeras, dado que, como tenía que inyectar penicilina y había que cumplir un número de dosis cada cierto tiempo, no le daba tiempo a dormir las ocho horas seguidas. Incluso, si le cogía por la calle, descabezaba algún sueño en el Teatro Principal donde le dejaban entrar gratis, con encargo a los acomodadores para que lo avisaran, para el siguiente cometido. Era conocida su imagen por El Puerto montado sobre un ciclomotor “mosquito”, herramienta imprescindible para poder hacer tantas visitas a las casas en el menor tiempo posible, entre el campo y la ciudad. A finales de los cincuenta trabajó varios veranos en el botiquín de la Playa de Valdelagrana.

Descansando en una de las populares y desaparecidas casetas de playa de La Puntilla, a mediados de los sesenta del siglo pasado, en pleno veraneo porteño.

Con una reunión de amigos, en el campo, de izquierda a derecha: Fernando Torrent, Matías Ayuso, Pepe Rodríguez el farero de Sancti Petri, Mr. Will, oficial americano y Paco Rodríguez Artola.
De izquierda a derecha: Merche Macaria, Matías Ayuso, Angelines Ayuso y María Tardío. Iban ataviadas de mantilla como damas de honor en la boda de Concepcion Torrent Sánchez y José Miguel Camacho Garcia en la que estaba invitado Matías. Estaba previsto que una sobrina del novio, de 3 añitos llevase la cola a la novia y la niña, por razones obvias, cogió una pataleta y terminaron llevando la cola las tres citadas señoritas. 31 de agosto de 1968.
LA CONSULTA.
El gabinete para las inyecciones “en consulta” estaba situado en el número 128 de la calle Larga, frente a Alquiladores --en la misma casa donde viviría más tarde el fotógrafo Monclova--, aunque la vivienda familiar, que se comunicaba, tenía su entrada por la calle Santo Domingo. El teléfono negro, de baquelita, con el número 1750 (Matías decía que el número eran “3 duros y medio”, o sea 17,50 pesetas) y una pizarra negra para los avisos, era la otra herramienta imprescindible para el ejercicio de su profesión. Carmen, su mujer lo atendía con diligencia ya que actuaba como recepcionista de aquellos avisos y las urgencias. Carmen trabajó también, durante algo más de quince años como encuadernadora en Gráficas Andaluzas.

En Madrid, ante los Servicios Médicos de la Empresa Nacional Ardaro, donde ejerció durante casi 25 años.
TRABAJANDO EN MADRID.
Las circunstancias económicas ya hemos dicho que no eran las más favorables para un país aislado en lo político y consecuentemente, en lo económico, tras las guerras. Los pacientes de Matías no tenían muchos posibles y así, además de recibir un ofrecimiento para trabajar en una bodega, a principio de la década de 1960 Juan Gavala y Laborde le propone trabajar en Madrid junto a otros porteños. Así, en 1961 se traslada a la capital de España formando parte de los Servicios Médicos de la Empresa Nacional ADARO, S.A., donde trabaja en nuevos proyectos de investigación. Primero se fue Matías, luego la familia y en El Puerto dejó un gran paquete de recibos que nunca cobraría. Mientras y hasta su jubilación el 12 de enero de 1985, las vacaciones de verano o de Semana Santa serían una constante para no perder el contacto con su ciudad natal, con El Puerto. Un dato a tener en cuenta es que, mientras en El Puerto pagaba 150 pesetas por el alquiler de la vivienda, en Madrid era 10 veces más: 1500 pesetas.

En Madrid, dirigiendo un acto de donación de sangre, el 25 de septiembre de 1970.
INSIGNIA DE ORO DONANTES DE SANGRE.
Fue un miembro muy activo de la Hermandad de Donantes de Sangre desde sus inicios, de la que obtuvo la insignia de oro a nivel nacional. Y era, lógicamente, donante. Estudió Protésico Dental, carrera que ejerció, así como Podología. Fue ATS de Servicios Médicos de Empresa y Colegiado de Honor del Colegio de Enfermeros de Cádiz, donde fue distinguido, por sus cincuenta años de ejercicio de la profesión, en marzo de 1999.
Matías, recibiendo el reconocimiento por sus cincuenta años de ejercicio profesional, como Colegiado de Honor del Ilustre Colegio de Enfermería de Cádiz. Recibe de manos del teniente de alcaldesa de Cádiz, Juan Antonio Guerrero, ante la presencia de Orlando Blanco, Presidente del colegio gaditano. Mayo de 1999.














Natural de El Puerto de Santa María (Cádiz), fray Manuel Tercero de Rozas pertenecía por la rama paterna a una familia noble oriunda del lugar de Busta, Valle de Soba, situado en las montañas de Burgos. Descendía de la casa solariega de Rozas de notables hijosdalgos desde tiempo inmemorial, como consta en el expediente de nobleza de su familia que se conserva en el Archivo Municipal de El Puerto de Santa María. (En el cuadro, Fray Manuel Tercero de Rozas, del Orden de San Agustín, Obispo de Ycosia y Asistente al Santo Solio Pontificio. Cuadro de la Capilla de San Pedro de la Iglesia Mayor Prioral. Foto: Colección Camilo González Selma).


BIBL.: Diccionario enciclopédico ilustrado de la provincia de Cádiz, Tomo VI, Caja de Ahorros de Jerez, 1985; Puerto de Santa Maria ilustrado y compendio historial de sus antigüedades (1764) Edición y estudio de Manuel Pacheco Albalate y Enrique Pérez Fernández, El Puerto de Santa María, Ayuntamiento,1997; J. ALONSO MORGADO, Prelados sevillanos o episcopologio de la santa iglesia metropolitana y patriarcal de Sevilla con noticias biográficas de los señores obispos auxiliares, Sevilla, Librería e imprenta de Izquierdo y compañía, 1906. 




¡Oh Clemente!. No, no es que una beata esté cantando la Salve Regina: o clemens, o piadosa, o dulcis, Virgo María. Es que Clemente se ha aparecido. Si usted es de los que yo pienso, usted no sabe, ni por el forro, quien es Clemente. A lo mejor se piensa que se trata del Pontífice Máximo del Palmar de Troya, o vaya usted a saber que es lo que se figura. Los designios del mundo esotérico son inescrutables. Por eso hay que andarse con mucho cuidado cuando se tratan ciertas cosas. Sobre todo, hay que tener ciertas prevenciones. Porque eso del más allá existe. ¿Usted no oyó que, en cierta ocasión a fulanito de tal se le presentó un alma en pena y le dijo que ésto o que lo otro? Por lo general, dicen, los espíritus de los difuntos vuelven y pululan por donde vivieron, guardan lo que amaron y lo defienden de todo mal. Por lo menos no dejan vivir tranquilo a quien le haga la pascua. Cuando yo era chico no temía mas que a Clemente. Pero el temor era general: todos los niños de El Puerto nos horrorizábamos con Clemente. Pero, ¿quien es Clemente? Se nota que usted no es de El Puerto. Para lo que le importa, ni falta que le hace. Y espero, que para los desprovistos de memoria y para los recién llegados me explique.



Juan quería dejar la hostelería, a la que amaba y detestaba de igual manera, como los cabales de esta profesión. Su idea, hace 35 años, era la de instalar un bingo, negocio innovador para la época, de lo que tuvo que desistir, ante la cantidad de requisitos y permisos que tenía que cumplimentar, para regocijo de quienes amaban su peculiar forma de hacer cocina. En la imagen de la izquierda, Juan con su padre, en el bar de la calle Cañas.


OSTRAS DEL SUR.
LA RECETA DE JUANI: CABALLAS CON FIDEOS.





TOURMÓVIL.




Todo lo expuesto le supuso una inversión aproximada de 105.000 reales. Cuatro meses después recuperó la mitad, vendiendo el 50% de la revalorada propiedad –reparado el anfiteatro, libre de cargas y con más de 10.000 varas cuadradas de terreno de plena propiedad- a los hermanos Ramona, Nicolás y Valentín Galarza, quienes explotan empresarialmente la misma como “Galarza Hnos.” y, debiendo marcharles bien los negocios, deciden comprar nuevamente el 50% restante, en esta ocasión pagando la cifra de 70.000 reales, eso sí, en cómodos plazos mediante pagarés a la orden de don Críspulo quien, asimismo, se asegura uno de los mejores palcos para poder presenciar con su familia, gratuitamente, todos los espectáculos mientras existan cantidades pendientes de pago. (Ilustración: 'Suerte de varas'. (1824). The J. Paul Getty Museum – Malibú, Los Ángeles).
LOS TOROS A MEDIADOS DEL XIX.









En el Acto Académico recibieron placas como reconocimiento a todos estos años de entrega en su labor como profesores y colaboradores de la Comunidad Educativa. En la imagen de la izquierda, Doña Francisca Sánchez Salgado, Paquita, limpiadora del Instituto durante la década de los años sesenta y setenta del siglo pasado, recibe por parte Emilio Flor Jiménez, director del Centro en la fecha del primer encuentro de antiguos alumnos del Instituto, placa como reconocimiento a todos estos años de entrega en su labor como colaborada de la Comunidad Educativa. Emotivo fue cuando las esposas de los ausentes, de los que nos abandonaron, recibieron el aplauso de todo el alumnado presente en el añorado patio del Instituto.Admirables profesores, sin ningún género de duda y que durante ese primer encuentro pudimos valorar la inmensa calidad humana de los que se fueron y de los que estuvieron presentes en el acto. Todos permanecerán en nuestra memoria.
“Cuantos buenos recuerdos se agolpan en mi mente y cuanta nostalgia de aquellos tiempos intensamente vividos al amparo de nuestros profesores. Cuanta paciencia tenían con nosotros. Éramos un poco como de familia… por lo que no pierdo la esperanza de que se les vuelva a hacer otro u otros homenajes que bien se lo merecen…” J.M. Fernández Izquierdo

