Ha transcurrido medio siglo y un lustro desde que un alcalde enamorado de El Puerto, su cultura, arte e historia, incluyera en el calendario festivo local unos juegos florales que complementase las celebraciones del denominado “Día de la Raza”, la fiesta conmemorativa del descubrimiento para la cultura occidental del continente americano, un 12 de octubre, “Día de la Hispanidad” día festivo a nivel nacional que aún perdura en el que, por aquellas décadas, de forma muy especial, El Puerto recordaba la participación de la entonces villa señorial en la gesta del Descubrimiento con diversos actos. /En la imagen, portada del programa de actos de la Fiesta de la Hispaniad.
Miguel Castro Merello, del que hace unos días realizamos una breve semblanza (nótula 1.654 en GdP) encontró en sus paisanos José Luis Tejada y José María Pastor y en los jóvenes profesores del Instituto Laboral Manuel Martínez Alfonso y Enrique Bartolomé López-Somoza, junto a otros colaboradores, un excelente equipo de trabajo que diseñaron unas fiestas de exaltación a la Hispanidad, fundamentada en unos Juegos Florales que pervivieron toda una década. (Ver nótula núm. 77 en GdP)

El poeta José Luis Tejada, a la izquierda de la imagen, delante de los muros del Castillo de San Marcos. Las damas Nuchera Díaz, Marichen; Insúa Lavín, Ana María; Muñoz Bela Manzanera, Elisa y la Reina de la fiesta Bustamante de la Rocha, Maruja. A la derecha, el alcalde Luis Portillo Ruiz y el concejal Juan Melgarejo Osborne. Octubre de 1961
En esta ocasión queremos referirnos expresamente de forma sinóptica a los autores de la poesía ganadora en cada edición del certamen, premiados con la Flor Natural, alguno de los cuales no están entre nosotros y son considerados figuras destacadas de la literatura contemporánea.
EDUARDO GENER CUADRADO
Ganador de la primera edición, en 1958, en la que actuó de mantenedor Francisco Montero Galvache, con el poema “Afanes de Mareante”. Portorrealeño distinguido, había nacido en la vecina ciudad en 1901, en la que dejaría de existir 85 años después, con el grado de almirante de la Real Armada. (Cuando concursó era contralmirante). A su afición literaria unía un gran fervor por la arqueología, campo en el que era todo un erudito. Fundó la revista literaria “Madrigal”. /En la imagen de la izquierda, el almirane Eduardo Gener Cuadrado.
JOSE GARCIA NIETO
Flor natural en los Juegos Florales de 1959, mantenidos por José Luis Moris, con su poema ”Canto a la Hispanidad”. En Buenos Aires obtendría uno de los numerosos premios que cosechó a lo largo de su dilatada vida literaria, el premio “Hispanidad”. Era miembro de la Real Academia Española, premio Nacional de Literatura en 1957 y Premio Cervantes en 1996. Había nacido en Oviedo en 1914 y falleció en el Hospital de la Princesa de Madrid en 2001.

El mantenedor de los Juegos Florales de 1959, José Luis Moris, en el Teatro Principal.
JOSE MARIA CARRASCAL
El más popular de los ganadores, sin duda, al haber sido presentador de los informativos de Antena 3 Televisión en la década de los noventa. Su poema “Canto a la lengua Hispánica” mereció ser elegido como el ganador en la tercera edición de los Juegos Florales, celebrada en 1960, con el ganador de la primera, Eduardo Gener, como mantenedor. Nació en la aldea madrileña de El Vellón, a medio centenar de kilómetros de la capital, en 1935, ejerciendo como corresponsal de prensa en Alemania y EE.UU antes de su incursión en la televisión. Premio Nadal de novela 1972 y Ciudad de Barcelona 1973. Recientemente ha presentado en Jerez su libro “La Batalla de Gibraltar”. /En la imagen de la izquierda, José María Carrascal.
ANTONIO ÁLAMO SALAZAR
Este palentino, idolatrado por sus paisanos, director del principal periódico de aquella capital castellana ganó la Flor Natural en 1961, IV edición, en la que ofició como mantenedor nada menos que José María Pemán, con su poema “Breviario emocional de Isabel la Católica”. Era cronista oficial de la villa ducal y teresiana de Alba de Tormes y estaba especializado en poesía religiosa. Ganó, entre otros el II Premio Internacional “Diego de Losada”.
JACOBO MELENDEZ MARTINEZ
Autor cordobés que acaba de publicar hace unos meses un libro de poesía titulado “Designio de un rival”. Fue el ganador de la V edición, en la que actuó de mantenedor el poeta arcense José de las Cuevas, con el poema “Memoria y alabanza de Cristóbal Colon”. Tiene, que sepamos, otra Flor Natural, obtenida en 1959 en la justa poética de La Palma-Cartagena y es premio Nacional de Poesía “Mariano Roldan” y del internacional de esa modalidad de Villanueva de la Cañada, en 1992, así como 2º Premio de Poesía “Frater”, de Madrid.

Baile en el Instituto Santo Domingo: las damas y los 'damos' evolucionan junto a la fuente.
GINES DE ALBAREDA
El sexto ganador del certamen literario, en su edición de 1963, mantenida por Ignacio María Cojendio, nació y murió en Caspe, capital de la comarca del Bajo Aragón (1908-1986). Con su poema “Canto a las tres carabelas” obtuvo el máximo galardón. Profesionalmente, ocupó puestos destacados en la radiodifusión nacional y colaboró en los principales periódicos aragoneses. Ostentó un merecido prestigio y reconocimiento como vate. Manuel Machado le escribió el prólogo a su libro “Romancero del Caribe”.

La Reina de la Hispanidad 1963, María Fernanda Osborne Medina, del brazo del mantenedor de los Juegos Florales, Ignacio María Cojendio, accediendo al escenario del Teatro Principal.

Debajo de los graderíos de la Plaza de Toros, tras la corrida de la Hispanidad 1964, Fila superior, (Desconocido), Rafael Merello de Cuvillo, Encarnita PÈrez GarcÌa, desconocido (Juan Ignacio Varela Gilabert?), rubia desconocida, Cecilia Gurrea Portillo, Isabel Portillo (Reina de las Fiestas de la Hispanidad), Aurora MuÒoz Ávila y desconocido. Fila del centro, Carmen Lizaso, Guillermo Vaca Astolfi, Juan Suárez Ávila, rubia desconocida, Conchita GarcÌa-Ráez Ortiz (mujer de Luis Osborne Tosar), desconocida mirando para arriba, SerafÌn Álvarez-Campana, Consuelo, Mercedes Suárez Avila, desconocida. Fila de abajo, Luis Suarez Avila, desconocido, desconocida y Fernando Gago.. Las damas pasearon por el coso taurino sobre coches de caballos.
FELIX ANTONIO GONZALEZ
Periodista, escritor, poeta y pintor vallisoletano, en cuya capital nació en 1921 y falleció hace unos años, en 2009. Fue director del “Diario de Castilla” y ganador de la edición de 1964, la VI, en la que figuró como mantenedor de la misma José Cádiz Salvatierra, con un poema titulado “Misión de España”.

Recepción en los jardines del Castillo de San Marcos, tras la parada militar de las Fiestas de la Hispanidad de 1965.
MAXIMO GONZALEZ DEL VALLE
El Padre Máximo, como era conocido en su faceta de novelista, historiador y poeta fue el ganador de la Flor natural de la VIII edición los Juegos Florales, en 1965, fecha en la que el mantenedor fue Luis Morales Oliver. El título del poema compuesto por este sacerdote claretiano fue. “Héroes de la Hispanidad”. Conocemos de su fallecimiento, aunque no la fecha en que produjo.
RAFAEL GUILLEN
Poeta de la Generación de los años 50, nacido en Granada en 1933, de una amplísima bibliografía y numerosos trabajos premiados, de los que solamente citaremos, dada la brevedad exigible a estas reseñas biográficas, el Premio Nacional de Literatura que le concedieron en 1994. Con su poema “Símbolo y perfil de Bolívar” ganó la IX edición, en la que actuó de mantenedor por segunda vez Francisco Montero Galvache. Paradójicamente, el año que ganó la Flor Natural, 1966, cerró la editorial que editaba “Veleta del Sur”, publicación poética granadina fundada nueve años antes. /En la imagen de la izquierda, el poeta Rafael Guillén.
ANGEL GARCIA LOPEZ
Licenciado en Filosofía y Letras y en Literatura Hispánica, nació en la villa de Rota en 1935, avecindándose en Madrid por motivos laborales. Desde 1969, año en que le concedieron el Premio Adonais, hasta el pasado 2012 en el que obtuvo el “Cáceres, Patrimonio de la Humanidad” y el Nacional de Letras “Teresa de Ávila” ha coleccionado, esa sería la palabra más adecuada, numerosos premios, de los que solamente referiremos el Nacional de Literatura, obtenido en 1973 y el Nacional de Poesía, en 1977. El premio portuense de la Flor natural en el último de los Juegos Florales de la Fiesta de la Hispanidad lo consiguió con su poema: “Versos de miel y mirra para Rubén Darío” en su X edición, celebrada en el Teatro Principal en octubre de 1967, de la que fue su mantenedor Luis López Anglada. (Texto: Antonio Gutiérrez Ruiz. A.C. Puertoguía).

Miguel Castro Merello fue un gran amante de la cultura y de lo exótico. Pertenecía a la generación que había ganado la Guerra Civil, en la que participó como alférez provisional, estando imbuido de ese espíritu imperialista al que eran tan propensos los de su época.

METALÚRGICO Y GANADERO.









LOS INICIOS: AÑO 1941.
Los beneficiarios eran, en su mayoría, ex combatientes del Bando Nacional a los que se le aplicó un sistema de explotación similar al de Doña Blanca. Así, pagaban sus rentas anuales, en este caso al Ayuntamiento, tanto en efectivo como en especie. También estaban obligados a realizar su aportación a la Cámara Agraria como cualquier explotación agropecuaria de la época. Todos los que hoy siguen en estas tierras son hijos o familiares directos de aquellos beneficiarios originarios. /En la imagen de la izquierda, el alcalde Fernando C. de Terry y del Cuvillo, apodado 'el Levante', por su fuerte temperamento.
Sin embargo, mantuvo las parcelas que hoy día siguen en una de las márgenes del Camino del Tiro Pichón. Eso sí, el Consistorio empezó a dejar de cobrar las rentas, aunque la Cámara Agraria siguió haciéndolo hasta su desaparición en la década de los ochenta. /En la imagen de la izquierda, el alcalde Fernando T. de Terry Galarza.
José Jiménez lo explica: "--Yo he nacido aquí. Tengo 65 años y esta es la única casa que he conocido. Pero ahora me acusan de que soy un okupa". Todas las viviendas cuentan con agua potable, una red que está conectada a la red general de Apemsa, quien autorizó los enganches. Incluso, algunos cuentan con permisos de luz concedidos por Hernán Díaz y Juan Carlos Rodríguez. Sin embargo, no pudieron contratar el suministro por lo que recurren a placas solares o a motores. Incluso, María asegura: "--A mí, Hernán me consiguió los materiales para hacerme mi casa". Acto seguido, Milagros apunta: "--Y a mí me dio permiso para hacer la valla de la mía". José Miguel Gómez Pedrosa, abogado del grupo de colonos, señala al respecto: "--A estas familias no se les puede acusar de ser usurpadores de un terreno público por la naturaleza y el recorrido histórico de este asentamiento ya que las mismas en su día contaban con contratos de arrendamiento, cuya posesión del terreno ha sido conocida, consentida y tolerada pacíficamente por el Ayuntamiento a lo largo de décadas". /En la imagen, el alcalde Hernán Díaz Cortés.
Ante esto, el letrado de los afectados inició hace más de un año los contactos con el Ayuntamiento para tratar de buscar una solución amistosa. De hecho, se mantuvieron encuentros con el alcalde, Enrique Moresco, y con el concejal de Patrimonio, Francisco Aguilar. Este edil se comprometió con los colonos a buscar una solución pero, un año después, no se ha recibido una propuesta. Días atrás, volvieron a solicitar un nuevo encuentro con la primera autoridad de la ciudad. Sin embargo, los colonos critican que el Ayuntamiento, ni siquiera, les permita acceder al expediente completo de estas fincas./En la imagen, el actual alcalde, Enrique Moresco García.
«Existe en nuestro pueblo una herencia espiritual, pero no un patrimonio de raza. El Puerto no es la estirpe, no es la raíz o tronco de una familia. La ciudad tiene más de alambique y de molde, que de cuna. En cuanto corre por la sangre un miligramo de sal marina de la que satura el ambiente o una gota del vino sutil de estas soleras que sin embriagar adormece, El Puerto ha realizado su conquista. Un hijo de castellanos-cántabros, nacido aquí, dirá siempre que es portuense. Dirá lo mismo que el nieto del inglés o de otros extranjeros. El ambiente penetra, domina y caracteriza cuanto se le entrega.»
Lo que este portuense del siglo pasado vio en El Puerto es lo que cualquiera puede comprobar hoy, sigue vigente. Las procedencias de todavía más lejos y más variados rincones del mundo, como se comprueba en el padrón de habitantes. Las preferencias para escoger, amar y vivir El Puerto, de diversa índole. Y el que viene obligado por circunstancias, o por casualidades de la vida, acaba en un idilio de por vida con esta Ciudad. Idilio que se traduce en irregulares resultados para con este Puerto de arribada, de abrigo, de arrebatacapas, de claridad, franco y de Santa María.
El segundo hijo de Gervasio Winthuysen La Haya y María Magdalena Garrasi sería bautizado como Tomás Felipe al día siguiente de su nacimiento, un miércoles 20 de diciembre de 1705, de manos de Don Tomás Antonio de Abreu y Brito, cura en la iglesia Mayor Prioral de El Puerto, y apadrinado por Juan Bautista Porro, de la familia política del tío de su padre, Mathias Winthuysen.
Estos documentos, conocidos como “relatorios” eran informes técnicos realizados por encargo de alguna autoridad. En este caso, parece que por encargo del Virrey, aunque en el encabezamiento del documento original, que consta de once pliegos, simplemente se enuncia como “Señor”. Reproducimos el primer y último párrafo de dicho documento, en el que puede apreciarse por su redacción el alto nivel de educación, conocimiento y observación del redactor del mismo.

Catalina Álvarez Moreno nació en Cádiz el 2 de enero de 1893. Tendría hoy 12o años. Con doce marchará a vivir con una tía a Jerez de la Frontera. Allí conocerá al que será su marido durante cuarenta y ocho años, viniéndose ambos a vivir a El Puerto de Santa María, primero en la calle Espíritu Santo y más tarde en la Sierra de San Cristobal, en una cueva cantera habilitada como vivienda, una de tantas como existieron. «Después de casarnos nos fuimos de viajes de novios a Cádiz en el tren».
Es en El Puerto también, donde nacen sus ocho hijos, teniendo su última hija con 49 años: «Y todos en mi casa, jamás he dormido en ningún hospital. La única inyección me la pusieron al nacer una hija mía porque tuve un problema con la albúmina».


Juan Cristo Charneco, (Lagoa, Portugal, 1923 - El Puerto, 2012). Tuvo un primer matrimonio, con Ángeles Jiménez, de cuya unión nació un hijo. Está casado actualmente con Manuela Álvarez, de Ceuta, de este matrimonio nacieron dos mujeres y dos hombres. Trabajó de marinero, cocinero y patrón, toda una vida en la mar, fue cocinero del barco hospital, durante 25 años. En su juventud fue cantante de melodías modernas, fados portugueses, y tangos argentinos. Canto en El Pay Pay, Teatro Principal, Las Cuevas del Pájaro Azul, El Picnic, El Oasis, en Sanlucar de Barrameda y en San Fernando, participando en concursos de Radio Cádiz, Sevilla, Radio Juventud y Radio Tánger. Bohemio y romántico en su época joven, cantó verdaderamente bien.
Fue con Doña Virginia y Ramón Zarco, profesores de la Academia de Bellas Artes ‘Santa Cecilia’ con la orquestina a algunas fiestas particulares o eventos, de la sociedad bien de aquellos años. Cantó con Merche ‘la Macaria’, nombre de María Mercedes Valimaña Lechuga 


He solicitado al Sr. Morillo, que dirige y coordina esta exitosa ventana virtual de todo lo local, a la que se asoman diariamente tres millares de internautas, insertar en esta fecha, el 27 de enero, la colaboración que me dispongo a desarrollar con algunos datos y apuntes biográfico de un portuense de cuna: Martin de Garay Perales. Es la misma fecha en la que, hace 242 años, (número capicúa) recibió este ilustre personaje, dos veces ministro de Hacienda entre otros muchos e importantes cargos que desempeñó, el líquido bautismal en la pila de nuestra iglesia Mayor Prioral un día después de su nacimiento.

MINISTRO DE HACIENDA.
CON LA CONSTITUCIÓN DE 1812.
