
Yo, que presumo de mis orígenes montañeses, como que por un lado desciendo de Coó, y, por otro, de Barriopalacios y de Torrelavega, fui invitado el día de la Virgen del Pilar a un Campeonato de Bolos Palma, en el Complejo Deportivo La Isleta, de Valdelagrana. Allí se reunió lo más florido de los portuenses legítimos. Porque yo no me canso de repetir que para ser portuense es preciso haber nacido en El Puerto y llevar por las venas unas gotas de sangre montañesa. Eso desde que Alfonso X repobló la antigua Alcanate con caballeros de la cornisa cantábrica. El Norte de los montañeses está en el Sur. Siglo tras siglo, los cántabros, como en aluvión, nos han venido y se han encastrado con nuestra tierra y nos han proporcionado los ingredientes que conforman la razón de ser bajoandaluz.. Es la revelación fascinadora del talante que acaso allí tengan encubierto y que aquí aflora, se abre y se homologa como andaluz. Estoy convencido de que el carácter bajoandaluz es inexplicable sin la presencia montañesa.

Son los inventores aquí de un vino pálido, aromático y punzante que llamamos Vino Fino; han contribuido con sus “Montañesas”, al forjado de algunas formas del cante flamenco... El día 12 fue memorable. El Campeonato de Andalucía, de Bolos Palma, Ciudad de El Puerto, al que asistieron un reguero de autoridades locales y numerosos montañeses de El Puerto, lo ganó cumplidamente José Manuel García Gómez, el de “Los Caballos”. Le siguió Eladio Gutiérrez Quevedo y, en tercer lugar, Alejandro García Pérez. Al día siguiente, todo estaba de manifiesto en el periódico “Alerta” de Santander y se habla de que el año que viene habrá un Trofeo “Juan de la Cosa”, otro cántabro, de Santoña, afincado en El Puerto, que prestó la nao “La Gallega” a Colón que se convirtió en la Santa María y que, en el 1500 hizo aquí el primer mapamundi con las costas americanas. Nuestros orígenes más recientes, los del siglo XIII, son montañeses. Y los sucesivos, también. Así pues, no nos son los montañeses gente extraña, sino bien próxima. Decir que los llevamos en nuestro corazón es poco. Es que por nuestro corazón corre su propia sangre./Fotos: Colección Antonio Gil de Reboleño: Bolera El Corribolo. (Texto: Luis Suárez Ávila).

Francisco Javier Merello Gaztelu nació en El Puerto el 23 de noviembre de 1928, único hijo del matrimonio formado por Francisco Javier Merello Docavo y Dolores Gaztelu Tirado. Siendo sus abuelos paternos Eduardo Merello Alberti y Ramona Docavo Alberti. Los fundadores de la saga familiar de este apellido fueron Julio Vicente Merello Cherisola, natural de Génova y Catalina Alberti Ravina, gaditana, que se casan en El Puerto en 1839 y aquí se instalan, dedicándose al negocio vinícola. Han sido estudiados por el investigador Antonio Gutiérrez Ruiz y podemos ver dicha genealogía explicada en la nótula núm. 


El nombre antiguo de la calle Federico Rubio es Pozuelo. Tiene una extensión aproximada de 830 metros de longitud, naciendo en la calle Santa Fe y terminando en la calle Micaela Aramburu de Mora, aunque, en realidad, continúa hasta el río Guadalete con la denominación de calle Domingo Veneroni.
NOMBRES.
Lo primero que nos llama la atención de la calle, es que, llamándose Federico Rubio, no aparezca ninguna placa conmemorativa en toda ella, llegando a pensar que el insigne Doctor, no habría nacido en la citada vía urbana. Para el grupo ha supuesto un autentico descubrimiento, tanto la biografía como la calidad humana de Federico Rubio y Gali, del que sólo teníamos una vaga referencia, sorprendiéndonos favorablemente la importancia de sus actuaciones en los campos político, social, literario, científico, etc. /En la imagen, dibujo de Federico Rubio.












La presencia del ejército invasor va a llevar consigo la ocupación de edificios y casas para soldados y oficiales: la requisa de caballerías y efectos; la imposición de tributos y gravámenes para el mantenimiento de dichas tropas. Así la contribución que se realizó desde febrero a diciembre de 1810 fué de 4.602.403 reales, superior a los cálculos previstos en el Padrón General de Enero de 1812, que escendía a 4.007.009 reales. La diferencia entre presupuestos y gastos reales, su compensaban con exacciones extraordinarias. Claro está que frente a las imposiciones contributivas de la administración ‘intrusa’ --terminología de la época-- sólo cabía la ocultación de bienes y la resistencia pasiva que se hizo a pesar de las amenzas y conminaciones de los jefes franceses. / En la imagen, documento de contribuciones especiales que debían satisfacer ciudadanos de El Puerto para cubrir los gastos de aprovisionamiento del ejército imperial francés. /Archivo Municipal de El Puerto de Santa María, Actas Capitulares 1812. Legajo 73, Tomo I, pág. 639.




Supóngase el lector que se dirige cómodamente en el tren a Cádiz, por ejemplo, y que pasa por mi pueblo, por el Puerto de Santa María que es el pueblo más bonito de España ¿Hay quien diga que no? ¡Hombre, que salga y verá…!




De las vicisitudes por las que pasa la familia a raíz de la separación deberán ser otros estudiosos de la historia de éstos quienes pongan negro sobre blanco el amplio anecdotario existente sobre la vida del 'marquesito' que, en cualquier caso marcará la historia de sus vástagos y, entre ellos, Eduardo. Baste señalar que al morir la abuela de nuestro protagonista, el padre de Eduardo accede a toda la fortuna familiar que 'invertirá' o dilapidará de forma muy curiosa. Lo cierto es que Eduardo y Concha recibieron una superior formación académica, no así Luis y Paco cuya preparación fue desigual en relación a sus hermanos precedentes.

Tenía algo de matemático; dijo al Rey que le quería dar el arte de navegar de Este a Oeste, que había inventado. Para la demostración de este arte, hizo muchos instrumentos, entre ellos un astrolabio para tomar el sol a toda hora. Explicó este arte en presencia de Francisco de Mello, que era el mejor matemático que entonces había en el reino, y de otros muchos que para esto se juntaron por mandato de Su Alteza, todos probaron el arte por buena: hízole el Rey por esto merced de cien mil reales de pensión y el hábito y corretaje de la casa de la India que valía mucho..."
trovador, le mandó Gil Vicente unas trovas: ...Que, sin ver astronomía,/ él toma el sol por el rabo/ en cualquier hora del día..." Preso, fue llevado a las galeras de El Puerto donde estuvo , al parecer, de por vida. "Sic transit gloria mundi". Amén. (Texto: Luis Suárez Ávila).