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fcamacho_foto_adrian_morillo_puertosantamariaFernando Camacho Moreno es natural de Sevilla. Nació en 1950 y pertenece a la etnia gitana. Llegó a El Puerto con 18 años con su familia, y aquí permanece cuando está a punto de cumplir 63 años. Casado con Carmen Navarro Torres, tienen cuatro hijos.

Fernando, que ha trabajado también en la construcción, es un recolector/vendedor de frutos de la tierra, cuando la tierra los da: en temporada. Lleva mas de 25 años en la Placilla, vendiendo varias clases de productos perecederos, empezando la temporada en primavera con los caracoles, para luego vender higos --chumbos y malagueños o mal llamados ‘moscatel’ que no tienen espinas-- en verano, a continuación en otoño vendrán las castañas, y después echan el invierno con las tagarninas y los espárragos. Y vuelta a empezar. /Foto: Adrián Morillo.

1950

En 1950 era alcalde de la Ciudad, Eduardo Ciria Pérez.  La población de hecho era de 28.300 habitantes, la de derecho 28.368 con un número de 5.595 de hogares censados. El poeta José Luis Tejada refunda junto a otros escritores la revista gaditana de poesía ‘Platero’. Rafael Tardío expone en el Círculo de Labradores de El Puerto. El anterior Jefe de Estado, el dictador Francisco Franco visitaba El Puerto. Nacía María del Carmen Asensio, nadadora profesional y ganador de los pesos pluma de boxeo amateur en 1972, Paco García Serrano. El músico de carnaval Manuel Albaiceta Revuelta.

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En primavera, con los caracoles y las cabrillas. Año 2007, con el inicio de la crisis. /Foto: Fito Carreto.

Su mujer, Carmen, que permanece junto a él en puesto que tiene frente a una de las puertas del Mercado Municipal, la de la Placilla, está deseando intervenir: «--El alcalde tenía que dar más licencias para que se pudieran poner, como antes, más puestos como los nuestros. Hay familias que pueden subsistir con este trabajo, duro pero digno». Y tercia Fernando: «--Pero es que los fruteros se quejan, porque pagan mas impuestos que nosotros». Y continúa su mujer: «--Aquí pagamos 50 euros por un metro de ocupación de la calle, mientras que en Jerez se ponen a vender en la vía pública lo mismo que nosotros, sin costarle una moneda. Que diferencia --o que injusticia-- en tan pocos kilómetros de distancia», sentencia. /Texto: José María Morillo.

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En la actualidad, Fernando y Carmen, delante del puesto de higos chumbos y malagueños (que no 'moscatel' como le gusta afirmar al recolector), en su puesto de la calle de la Placilla, frente a la puerta del Mercado Municipal.

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Fachadas del palacio de Uriarte y Borja, en Fernán Caballero (portada) y calle Comedias.

Palacio del Capitán General Francisco Javier de Uriarte y Borja (ver nótula núm. 169 en GdP), nacido en El Puerto de Santa María en 1753, hijo de un vasco de Azpeitia y de una riojana. Fue marino, llegando a la mayor dignidad de su carrera, es decir Capitán General de la Real Armada Española en 1836. Asistió a la famosa batalla naval de Trafalgar, al mando del navío Trinidad, que fue el que puso fuera de combate al buque almirante inglés en el que Lord Nelson halló la muerte.

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Patio interior del Palacio, cuando era escritorio de Bodegas Osborne.

En 1822 Uriarte y Borja se retiró a vivir en nuestra Ciudad, donde falleció en noviembre de 1842, sin dejar descendencia. En 1983, sus restos mortales, como Capitán General, fueron trasladados desde el Cementerio de El Puerto hasta el Panteón de Marinos Ilustres de  la vecina localidad de San Fernando, en un acto organizado por el colaborador de estas páginas, Luis Suárez Ávila (ver nótula núm. 128 en GdP).

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Planta alta de escritorios de Osborne.

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Otra imagen del Palacio de Uriarte y Borja.

En dicho palacio, donde estuvieron los escritorios de Bodegas Osborne (entre las calles Comedias y Fernán Caballero), se encuentran en la actualidad, tras su destrucción, la sede central de Bodegas Osborne, un edificio moderno para su época, hoy sobredimensionado para el personal que trabaja en las mismas.

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Solar del desaparecido palacio tras el derribo, sobre el que se construirían las actuales oficinas de Osborne.

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Actual sede del Grupo Osborne. /Foto Mata. Año 2002.

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Hotel Doña María, en la calle Don Remondo. Sevilla.

La portada del Palacio Uriarte y Borja, tras el derrumbe, se encuentra en Sevilla, sirviendo de puerta de acceso al Hotel Doña María, en la calle Don Remondo.

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Patio porticado del Colegio de las Esclavas, antiguo Hospital de la Santa Misericordia

Soy portuense nacido en la calle Misericordia, hermano de "Los  Afligidos" con sede en la capilla del Hospital de San Juan de Dios y desde 1981 vivo en Granada, vinculado a la Orden Hospitalaria. ¡Qué cantidad de coincidencias! Estas coincidencias, mi curiosidad y ser médico, me han llevado a indagar el paso de la Orden Hospitalaria por el Puerto.

En el Puerto en el siglo XV existían entre siete y diez Hospitales, uno de ellos era "La Santa Misericordia" dependiente de la "Hermandad de la Misericordia", encargada -al menos desde 1492- de enterrar a los cadáveres abandonados. Un poco después, en Granada en 1539 Juan Ciudad (San Juan de Dios) crea la Orden Hospitalaria al abrir su primer Hospital en la calle Lucena, separando en distintas salas, por primera vez, a los enfermos según la patología. Dicha Orden llega al Puerto, en distintas fechas -entre 1587 y 1605- para llevar tres de los Hospitales portuenses (Santa Lucia, Real de las Galeras -militar- y Santa Misericordia). A finales del siglo XVI de todos los Hospitales que habían en el Puerto quedaron sólo estos dos últimos. A mediados del siglo XVII la Hermandad pasa a llamarse "De la Misericorida y San Carlos Borromeo" situándose -el Hospital y la Ermita- en la calle Juan Canela, entre las actuales Luna y Misericordia.

Cuando el Duque de Medinaceli en 1660 adecentó la Santa Misericordia, lo cede a la Orden Hospitalaria. Tras unos años de convivencia, entre la Orden y la Hermandad, esta última decide marcharse y cambiar de nombre por "la Santa Caridad", con el fin de crear un nuevo Hospital situado en la ribera del río con donaciones de algunos cargadores de indias (Vizarron, Eguiarreta, Valdivieso y Winthuissen). La Orden continuó su labor en el Hospital de la Santa Misericordia en graves momentos para el Puerto, como la Peste de 1819 y fueron el consuelo y el amparo de los portuenses, dentro y fuera del Hospital. Con el gobierno de Mendizabal se ven obligados a abandonarlo en 1835.

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Hospital de San Juan de Dios en desuso. En primer término la Capilla de los Afligidos.

Después de la desarmotización de Mendizabal, el primer Hospital de la Santa Misericordia será Biblioteca y Escuela, hasta que en 1923 fue donado a la Congregación de Esclavas del Sagrado Corazón para crear un colegio, está rehabilitación la costeó el Conde de Osborne y en su capilla yo hice la primera comunión. ¡Otra coincidencia! Y el Hospital de la Caridad, pasó a la Junta Municipal de Beneficiencia, llamándolo "Hospital General de San Juan de Dios" estando al cuidado de la enfermería las Hijas de la Caridad desde 1874. El Dr Federico Rubio lo dotó de material quirúrgico, y años más tarde en 1914 fue rehabilitado por doña Micaela Aramburu. Este Hospital se clausuró hace unos años por el mal estado del edificio. Esperemos que dicho Hospital vuelva a ser una realidad no muy lejana.   /Texto: Pascual Vicente Crespo Ferrer

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A la izquierda de la imagen aparece Celestino de Serdio, el que fuera propietario del Bar Las Cadenas, (hoy lo regenta su hijo), situado en la calle perpendicular al río que parte desde la plaza del Polvorista. En su flanco izquierdo se encuentra el Palacio de Vizarrón o Casa de las Cadenas que da nombre a la calle, donde existen dos accesos secundarios al citado Palacio (hoy semiruinoso y con la parte trasera destruida por la piqueta, la incuria y el abandono secular porteño) una portada sencilla con arco rebajado sin elementos decorativos y otra, más importante, adintelada, con pilastras de sillares de orden rústico sobre esbeltos pedestales, dintel con dovelas en derrame y escultura en la clave. En el flanco de la derecha se encuentra la Casa de Roque Aguado, donde se ubicaba hasta primeros de este año el Bar Playa ‘El Rempujo, regentado por Antonio Sánchez López. Vemos en la imagen también a Cuevas, Sánchez Alonso y Oviedo, entre otros.

elpajarito_traje_puertosantamariaAntonio Flores Morera, 'el Pajarito' nació el 2 de abril de 1954 en la calle de la Rosa esquina con Lechería (hoy Cervantes), cuarto de los ocho hijos que tuvo el matrimonio formado por José Luis Flores Zarzuela --de profesión albañil-- y María Antonia Morera de los Reyes. Con dos años la familia se fue a vivir a la barriada José Antonio y, en la actualidad vive en la Barriada de los Romanos, así llamada por pasar por allí la Vía Augusta o ‘Camino de los Romanos’. /La fotografía de la izquierda es de Miguel Sánchez Ivars (Si Quiero Bodas).

1954.

Ese año de 1954,  caía el 3 de febrero una gran nevada en la Bahía de Cádiz y en El Puerto, propiciando el espectáculo de ver las playas cubiertas de blanco. Era alcalde de la Ciudad, Luis Caballero Noguera. Se inaugura la Base Naval de Rota, construida parcialmente sobre suelo de El Puerto. La población reclusa en la Prisión Central portuense era de 1050 penados. Mientras volvían a España los prisioneros de la División Azul.

Rafael Alberti publicaba el año del nacimiento de nuestro protagonista ‘Baladas y Canciones del Paraná’. Se constituye el Grupo de Empresas Luis Caballero, S.A. Llegan a la provincia de Cádiz los ‘chicucos’ Domingo Marcos Cuevas, Eladio Gutiérrez Quevedo y José María Ruiz Mantilla, fundadores de Eco del Puerto. José Luis González Obregón abría la  taberna en la calle Zarza, en el bodegón de una antigua carbonería. Un grupo de trabajadores de Fernando A. de Terry inician gestiones con la Orden Tercera, para que les sea cedida la imagen de los Afligidos, constituyéndose en cofradía al año siguiente. El 8 de diciembre de ese año procesionó en El Puerto la única Procesión Magna Mariana que se había celebrado, hasta la fecha, en nuestra ciudad.

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La Virgen de Fátima que se custodia en la parroquia de San Joaquín procesionó en la Magna Mariana de hace 59 años, en 1954, el año del nacimiento de 'El Pajarito'.

EL PAJARITO.

El mote de ‘El Pajarito’ viene dado a la familia por su padre, quien, trabajando en una bodega, al hacer los encargos los hacía con mucha rapidez: "--Eres más rápido que un pajarito" y Pajarito se le quedó a él y a su hijo.

De pequeño estudió en el colegio de La Salle y en Cristóbal Colón, cuando era conoció como el  ‘Palenque del Mercado’, allí recuerda a los profesores Heliodoro del Campo Sánchez, José María García Pichel, Manuel Pacheco Albalate, Jorge Ostenero Rivas y otros como D. Victor, D. Jaime, D. Ángel, D. Pedro…

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Patio del colegio de La Salle.

Empezó a trabajar muy joven, su padre tuvo que sacarlo para ayudar a la familia y porque no podía pagar la ‘permanencia’ (un sobrecoste que se le pagaba al profesor por quedarse mas tiempo en el colegio) de tantos hijos. Así, empieza a trabajar en la chatarrería de José Vila Segrellés, en la esquina de la cale San Francisco de Paula con la calle de la Rosa; en la construcción; en el cartón, recogiendo cartones con su padre entre 1963 y 1972; en la fábrica de piensos que existía en La Otra Banda; en Cementos El Carmen; en el campo: cogiendo algodón, castrando la remolacha, en la vendimia y otras labores de viña y con Francisco Peinado Vila en el desguace y chatarra y palés de la Avda. de Valencia. Como podemos comprobar, ‘actividades diversas’ como a él le gusta definir a su dilatada trayectoria profesional.

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Una imagen actual de Antonio Flores Morera 'el Pajarito'.

De joven tuvo el pelo largo, la melena le llegaba a media espalda, pero tuvo que cortarse al hacer el Servicio Militar en Córdoba. Vive solo, aunque ha tenido dos relaciones sentimentales largas, una de ellas con una muchacha marroquí, pero como él afirma «no congeniábamos y para eso es mejor vivir solo», por lo que permanece soltero, y eso que han querido llevarlo al programa de Canal Sur de Juan y Medio.

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Accidente de helicóptero de la calle San Juan, el 18 de septiembre de 2011, en el que intervino nuestro protagonista auxiliando a los heridos y, posteriormente, en un programa de la televisión alemana, concretamente el canal ZDF

En la actualidad se busca la vida como mandadero, recadero o chicuco, que de las tres formas lo llaman: ayuda a las amas de casa a llevar la compra, hace recados o de ‘criado desinteresado’ como le tilda el letrado Serafín Álvarez Campana y Gaztelu.

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Aún recuerda muy ufano su útil colaboración rescatando a los pasajeros del helicóptero siniestrado el 18 de septiembre de 2011 en la calle San Juan --entre ellos a Hugo Müller--, que vio caer. Lo entrevistaron en la televisión alemana ZDF a los pocos días y se presentó enchaquetado en el lugar donde sucedió el accidente, por lo que tuvo ser advertido por los periodistas que se presentara con otro atuendo más informal. /Jocoso cartel que se colocó en una de las ventanas siniestradas tras el accidente de helicóptero de la calle San Juan, a los pocos días del accidente.

Se le puede ver por el Bar Aurora, donde aparca su bicicleta --instrumento de trabajo-- enjaezada con dos banderines de España, y desde allí ejerce sus colaboraciones: cuida la terraza del dicho bar a medio día, entre café y refresco que le ofrece la propiedad; allí come atendido por Carmen Fernández, la mujer del anterior regente del bar, Juan Izquierdo, la cual le trae a diario la comida, menos los domingos cuando nuestro protagonista hace el cuerpo de casa en su vivienda de la calle Habana, en la barriada de Los Romanos. Un hombre feliz entre sus actividades diversas.

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Dos vistas, diurna y nocturna de la Prioral, desde el Bar Aurora.

Otros porteños nacidos el mismo año que ‘El Pajarito’ son Juan Gómez Benítez, Doctor en Ciencias Químicas que ha sido presidente de los Enólogos de España; el ecologista Juan Clavero Salvador; el futbolista internacional Enrique Montero Rodríguez; José Enrique Paloma García, diácono adscrito a la parroquia de San José Obrero; el torero Curro Luque.

Con motivo del centenario de la proclamación por su santidad el papa Pío IX del Dogma de la Inmaculada, el 8 de diciembre de 1854, a través de la Bula ‘Ineffabilis Deus’, se celebraron en nuestra Ciudad las solemnidades del Año Mariano.

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El paso de la Patrona, con su templete, a su paso por el Ayuntamiento.

En la fecha en que se culminaba dicha conmemoración religiosa, el 8 de diciembre de 1954 , hace 59 años, El Puerto asistió a un acontecimiento único que hoy dejará de serlo: una procesión magna mariana con la presencia además de numerosos estandartes y una nutrida representación de fieles y cofrades.

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La imagen de la Purísima de las Congregaciones Marianas, de la Iglesia de San Francisco.

La hasta hoy única magna mariana en El Puerto partió en la tarde de la festividad de la Inmaculada desde la plaza de España, donde se reunieron los ocho pasos integrantes del cortejo, procedentes a su vez desde sendos templos de la localidad.

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La Virgen que se conserva en ela capilla del Colegio de las Carmelitas.

La representación de aquella magna  se iniciaba con la Virgen Inmaculada que se encuentra en la capilla del colegio de las Carmelitas; seguida por la Virgen del Carmen, titular de su cofradía, desde la iglesia de la Concepción; el Sagrado Corazón de María, que se venera en San Francisco y cotitular del Apostolado de la Oración; la Virgen de Fátima, de la iglesia de San Joaquín, y que se encuentra en una capilla lateral de este templo; la talla de los Milagros del Asilo de Huérfanas, hoy colegio de Luisa Marillac, en otra ubicación; la imagen de Nuestra Señora del Pilar que se hallaba en la iglesia del antiguo convento de las Capuchinas de la calle Larga (hoy Hotel Monasterio); la Purísima de las Congregaciones Marianas , también de la iglesia de San Francisco; y cerrando, como presidencia del cortejo, la Patrona de la ciudad, la Virgen de los Milagros, en su templete y que durante la mañana había presidido desde el altar mayor las funciones religiosas de la festividad del día 8 con la llamada "misa del trabajador" a la que asistían cientos de operarios de las bodegas y comercios del centro.

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La Virgen del Carmen del Convento de las Concepcionistas.

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El Corazón de María, también de la parroquia de San Francisco.

La Corporación municipal, que entonces tenía como alcalde a Luis Caballero, desfilaba bajo mazas y por supuesto, en tal cita festiva, clausuraba el cortejo la histórica Agrupación Musical Portuense.

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La Virgen de Fátima de la parroquia de San Joaquín.

La procesión  recorrió Palacios, Larga y al llegar a Peral el primer edil procedió a leer desde el balcón del consistorio la oración oficial del Año Mariano , prosiguiendo el cortejo por Nevería, Luna, Vicario y regreso a la plaza de España. Un momento emotivo fue la llegada a su templo de la Virgen de los Milagros mientras el resto de pasos la flanqueaban en la plaza mientras ascendía la Patrona por la rampa.

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El párroco de la Prioral, Antonio Cías Leiva, a su izquierda con bonete el padre Lobo, Ignacio Osborne Vázquez y el alcalde, Luis Caballero Noguera, colocando la primera piedra. 8 de diciembre de 1954.

Con motivo de la festividad de la Inmaculada de ese año también se colocó la primera piedra del monumento de la plaza de España, que a muchos le recuerda el existente en las proximidades de la Catedral de Sevilla, erigido en la Plaza de España a “Nuestra Señora en el misterio de la Asunción”, según  indica  la publicación local “Cruzados”.

Más información en Gente del Puerto.
221. Bendición del Monumento a la Inmaculada

 

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fatimaruizlassaleta_puertosantamariaFátima Ruiz de Lassaletta nació en Jerez de la Frontera en 1948. Sus primeros veinte años de vida profesional los dedicó a la comunicación y promoción internacional en el sector del vino de Jerez y su brandy. Más tarde, dirigió durante un cuarto de siglo la Fundación del Antiguo Hospital de la Resurrección de Utrera. En ambas etapas se ocupó de restaurar y decorar edificios antiguos: iglesias y capillas, bodegas y casas señoriales. Es desde 2009 miembro de número de la Real Academia de San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras de Jerez de la Frontera.

Antes de La Ciudad de los Cien Palacios, de cargadores a Indias del XVII a bodegueros del XX, había publicado los libros Casa de abuela (1988), Fogón y bodega (2000), Casas señoriales, bodegas y sabores de Jerez (2006), así como unos cuatrocientos cincuenta artículos publicados bajo el epígrafe "Costumbrista y gastronómico" en el Diario de Jerez.

Viajera, ha recorrido Europa, América y parte de Asia y África, estando especialmente interesada en la gastronomía provincial y del norte de España y de Francia, país este último donde recibe cursos de alta cocina en las diferentes regiones vitivinícolas desde hace una década.

libro_ciudad_100_palacios_puertosantamariaLa Ciudad de los Cien Palacios, de cargadores a Indias del XVII a bodegueros del XX no es un libro de Historia. Más bien es un libro con historias. No es tampoco un libro sobre Arte. Más bien es un libro con arte. En compañía de su autora, Fátima Ruiz Lasaletta recorremos los palacios, las casas señoriales y los recreos de El Puerto de Santa María, "la ciudad de los cien palacios", desde la época de los Cargadores a Indias, en el siglo XVII, a la de los Bodegueros del siglo XX.

Libro de evocaciones y recuerdos, de tiempos idos y de  juventud revivida que servirá al lector para evocar un mundo de sedas y bordados de las  Colonias, de maderas nobles y con olor a  especias, a café de las Indias y a vino Fino. Un libro que da gusto y regusto leer y releer despacio por ser ameno, por recordar el pasado e invitar a los más jóvenes a esforzarse por un presente y un futuro digno de nuestra historia.

Luis Suárez, explica en el prólogo. «Que el Gran Puerto de Santa María fue ‘la Ciudad de los Cien Palacios’ es lugar común y dicho que corría de boca en boa, que utilizaron como título para dos artículos, por los años 1950, en ABC de Sevilla, Pepe de las Cuevas y mi padre, Luis Suárez Rodríguez.»

«Esta obra de cariño --afirma la autora-- a El Puerto de Santa María no ha pretendido ser exhaustiva. Es el fruto de tres veranos de paseos matutinos por el centro histórico de la ciudad fotografiando y estudiando cada uno del medio centenar de palacios y casas-palacios o señoriales aquí recogidos. También es el fruto de horas de lectura frente al mar, en las que me iba empapando de las obras y artículos publicados por historiadores recopilados pacientemente. Y es el resultado, como no, de reflexionar sobre cada fotografía, sopesar mi criterio y mis conocimientos y recordar las pequeñas historias de cuando los habitaron los bodegueros a mitad del siglo pasado, toda vez que mi padre fue bodeguero jerezano --su marca principal fue el Ponche Español-- y decidir que no podía contar y que sí, sin caer en la indiscreción.»

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Luis Suárez, Fatima Ruiz-Lassaleta, el Conde de Osborne y José Mateos de la editorial, durante la presentación anoche en el Salon San Miguel, de la bodega de Mora..

«Para todas las casas y palacios --abunda Luis Suárez-- Fátima tiene palabras halagüeñas y alguna censura por el estado lamentable en que están en la actualidad. Porque Fátima no es sólo una diletante de nuestros nobles edificios y paisajes rústicos y urbanos, sino una activista cabal en su defensa y conservación. Y, en esta ocasión, yo le he prestado mi hombro para llorar juntos nuestra desolación, como los judíos, super fluminem Babiloniae.»

Pedidos a la Editorial Libros de Canto y Cuento, pulsando aquí.

 

 

David regenta la Frutería Virtudes de la calle San Bartolomé, un pequeño establecimiento cercano al Mercado de Abastos de la Concepción. Lleva 15 años con el establecimiento abierto y dice conservar clientes desde su apertura. En el rótulo se anuncia como productos de Conil. Y es que él es de allí. Ahora vive en El Colorao.

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Este es otro ejemplo de esas pequeñas cosas que hacen que vuelvas. Un gesto tan cotidiano como hacer la compra en una tienda como ésta se puede convertir en otra extraordinaria experiencia cuyos protagonistas son las gentes de esta tierra.

David tiene frutas y verduras de buena calidad, de la tierra cuando estamos en época, y yo muero por estos productos, me los llevaría todos. Se me iluminan los ojos con los colores de frutas y verduras, con sus aromas. A mí me ha ganado con dos cosas: avisándome de que no lleve esto o aquello porque ya no está en su mejor momento y no “colándome” nunca una pieza en mal estado, como me ha ocurrido en otros establecimientos, ocultándola entre el resto.

Ahora viene el plus. Aquí no sólo se compra, aquí se respira un poquito de vida portuense auténtica. David tiene charla para todo el mundo. Destila un sano e insuperable humor mientras atiende a sus clientas (en su mayoría), de estar contento con lo que hace. Allí se habla un poco de todo: de la compra, de lo que se va a poner hoy de comer, de la salud, de los hijos, de los novios, del tiempo. En el año y poco que llevo yendo puedo decir que he vivido situaciones puramente surrealistas. Pero da igual; por muy rocambolesca que sea la situación, David sale al paso con una naturalidad pasmosa. Yo me pregunto que cómo lo hace. Las atiende, las escucha, las invita a sentarse en el taburete si ellas no lo han hecho ya por su cuenta, y hasta creo que ellas están encantadas por el ratito que han echado. David no pierde la sonrisa, las anima, las pica para que sigan hablando y se crea un ambiente tan particular que, al rato de estar allí, he olvidado lo que iba a comprar.

Por cierto, la Virtudes que da nombre a la frutería es su mujer, o como él dice con orgullo, la patrona. /Texto y foto: Alberto Reina Blanca

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De izquierda a derecha, Domingo Rosado Ramírez (nótula 290 en GdP) con un vestido de 'Lo que el viento se llevó';  Luis del Pino Robles ‘Luis el de los Huevos’ (nótula 203 en GdP) vestido de 'Carmen Miranda' y Francisco Rodríguez ‘Paquito’, vestido de cabaretera casual.

Nunca mejor que ahora este palabra coloquial de nuestra Ciudad, --recogida por primera vez en el Diccionario de la Lengua en 1970 y en 2010 en el Palabrario Porteño--, define mejor a este trío de transformistas: ‘coloquialmente, parecido a  una mujer en su persona y en sus maneras’. U.t.c.s.m. (Usado también como sustantivo masculino). Otros sinónimos, unos mas políticamente correctos que otros son: de la otra banda, de la piompa, que cosen pa la calle, vagoneta, tiene una vena/venazo, sarasa, chai, ...

 

 

 

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linocristocharneco_puertosantamariaLino Cristo Charneco, (Lagoa, Portugal, 1915 -El Puerto, 2009). Estando en Vila Real de Santo Antonio, le llamaron para servir en el ejercito portugués, en aquellas fechas mi padre estaba de visita en su tierra y no tuvo más remedio que incorporarse a filas. Cuando cumplió sus obligaciones con el ejército, como cabo corneta, volvió a El Puerto de Santa María, donde estaba toda su familia. Trabajó de marinero, redero y contramaestre en barcos de arrastre y traíñas, durante treinta años. Cuando fue por su vida laboral, había cotizado tan solo diez años, hay que fastidiarse ante la impotencia de no poder solucionar nada. Los dueños de barcos, en aquellos tiempos, hacían lo que les daba la real gana, porque las autoridades se lo permitían, en esto se asemejan a los políticos corruptos que se llevan lo que no es suyo.

En 1939, se casa con Carmen Ruiz Camacho, (Badalona, 1918 - El Puerto, 2009), con la que tuvo cinco hijos, dos varones y tres hembras.  Tuvieron varios domicilios:  calle Fernán Caballero, casa “La Gatona”, Santa Lucía, Capillera, Cervantes y Plaza de Agustín Fernández. Sus suegros y cuñados: Carmen Camacho y Antonio Ruiz, eran originarios de La Isla de León, siendo sus hijos: Agustín, Charo, Maruja, José “Pepe El Landa”, Angelita y Salvador “El Petaca”. Mi abuelo Antonio, antes de la guerra fue funcionario de penales, posteriormente trabajó en el Ayuntamiento del Puerto.

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José Ruiz Camacho, ‘el Landa’. (Foto Colección Miguel Sánchez Lobato).

Me contó mi tío Pepe Ruiz Camacho “El Landa” (ver nótula núm. 001 en GdP): «--En el año cuarenta y dos, estaba tu padre embarcado, e iban a pescar en aguas marroquíes, cuando entraban en Casablanca, a repostar gasoil, solía tu padre comprar setenta barras de pan blanco, y dos latas grandes de kilo de mantequilla Holandesa, lo metía en la nevera del barco, para que no se pusieran duras. Cuando llegaba a El Puerto, yo iba recoger el pan y la manteca, y aquel día me comía  dos barras de pan con manteca, con el moho verde que criaba el pan, por la humedad de la nevera».

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Carro delante de la chatarrería existente en la calle de las Cruces, en el Palacio de Purullena, con la calzada empedrada de chinos y las aceras con losa de Tarifa. /Foto: Centro Municipal de Patrimonio Histórico.

Mi padre trabajó con mi tío Manolo, en la chatarrería, varios años. Este local estaba situado en la calle de las Cruces, local junto al palacio del marqués de Purullena, donde está ubicada la cruz, de madera. Tiempos perjudiciales por la escasez de alimentos, esta es la herencia que nos dejó la guerra: hambre, destrucción, muertes y no me canso de reafirmarlo, ¿para que  sirven estas confrontaciones, en la que siempre pierden los más débiles?

En el año cincuenta y ocho del siglo pasado, monta una chatarrería, en sociedad con Alonso Jiménez, hijo de Luis Churrasca, en el número 45 de la calle de la Rosa. La verdad, trabajar en esta zona de El Puerto, que en aquellos años, la gran mayoría de las casas no tenía alcantarillado, y las aguas sucias corrían por el centro de la rúa, como podéis comprobar en la fotografía de mas abajo. El mal olor, que con el tiempo te acostumbra y terminas siendo amigo. Mi padre decía del barrio y de sus gentes: la gran mayoría eran muy buenas personas y mejores vecinos. Ya quisieran otras zonas de El Puerto, con más poder social y económico, apoyarse como estos se auxiliaban, entre ellos. Está comprobado, que por las zonas pobres siempre llegan las mejoras más tardes, lo digo por el alcantarillado de la Calle de la Rosa.

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Calle de la Rosa en los años sesenta del siglo pasado. A lo largo de la historia fue, junto a las calles Lechería y Rueda, así como Espelete y otras del Barrio Alto, lugar de residencia de familias gitanas. La chatarrería está señalada con la flecha a la izquierda, justo sobre un caparazón de tortuga.

Voy a recodar los obreros que trabajaron con mi padre en la chatarrería: Manuel de los Reyes “El de la Monjita, Diego Cortes “El Alpiste”, Antonio Gatica “El Cuca”, Bernardo Morón “El Pastillita”, Juan “El Gordo Agujeta”, José de los Reyes ‘Bocanegra’, hijo del ‘El Negro’, Miguel Benítez, Miguel Jarana y José ‘El Negro’. Tenían el caparazón de una tortuga, encima de la puerta de la chatarrería, donde estaba escrito: «Se compra Papel, Cartones, Cristales, Huesos, Trapos, Lanas, Gomas de alpargatas, Botellas, Hierros, Cobre, y Metales». 

En los años sesenta rompen la sociedad, por el motivo que ‘Churrasca’, se dedica a exportar pollos de peleas a Venezuela, y el baratillo de la plaza de El Castillo,  se lo cede a su hijo Alonso, aparcero de mi padre. Estos años fueron duros para la familia, porque había que pagar al socio la mitad de la finca. Recuerdo que para mas exaspero, mi padre había comprado meses antes un corral en la calle Cervantes nº 4, a un señor que trabajaba en obras públicas, de apellido o apodo Lunita. En esta finca hicimos nuestra casa con muchos sacrificios, y la frase que siempre empleamos, trabajo, sudor y lagrimas.

Por aquellas fechas en El Puerto existían los siguientes chatarreros: Alonso Jiménez, José Vila, Antonio Lobo, Manuel Amador, Manuel Cristo, Alonso Suárez “El Cepillo”, Juan Jiménez ‘Churrasca el Gordo’ de la calle Santa Clara, este señor cambiaba globos por botellas y chatarra, era hermano de Luis ‘Churrasca’, el de la plaza del Castillo.

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Otra vista de la calle de la Rosa en los sesenta del siglo pasado.

Junto al  almacén, había una zona, en las que vivían dos familias, José Suárez Paradela, su mujer la Perla, y una hermana de esta soltera de nombre Ángeles, las dos eran jerezanas. La otra familia estaba compuesta por el matrimonio Rafael Luque “El Caga” y Soledad de los Reyes “La Mona”, y  ocho hijos por orden José, Magdalena, María, Rafael, Soledad, Felipa, Antonio y Javier. Yo puedo dar fe, que en muchas ocasiones mi padre ayudo a estas familias en momentos de necesidad. Hay familias que lo pueden atestiguar y confirmar, sin que esto sirva de halago, esto hay que realizarlo siempre que puedas.

Mi padre decía: «--¿Como le vas a cobrar dinero por las habitaciones a estas personas, con el olor que sale del Baratillo?». Nunca recibió ni una peseta en aquellos años, por los dos cuartos, ni tampoco pagaron luz y agua. Cuando compró la finca, hacían tres años que ellos vivían en este corral, por llamarle algo.  Diego de los Reyes “El Mijita”, Rafael Luque, más conocido por El Monstruo y su hermano Antonio Luque, comían en mi casa frecuentemente, en aquel tiempo de necesidad. Rafael y Diego, no lo pueden confirmar, porque se no fueron con los que no vuelven. Antonio, si porque está entre nosotros y es muy buen amigo, de nuestra familia y sus hermanos. Recuerdo a Soledad “La Mona” cuando me la encontré en la calle Luna. Hacia unos cinco años que no nos veíamos, por mi trabajo fuera de El Puerto: se abrazó a mí y rompió a llorar, pronunciándose: «--Que me acuerdo de ti, Antonio». Yo sé, que Soledad me quería,  ¡que gitana más guapa y cariñosa!

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Bautizo de Juan Manuel Cristo Álvarez. De izquierda a derecha: el oficiante Carlos Román Ruiloba; María Aparicio; Lino Cristo Aparicio; niño desconocido; Cristóbal Álvarez; Carolina Charneco Gabana; Carmen Cristo Ruiz; Lina Cristo Ruiz (bebé).

Me viene a la memoria, un bautizo de uno de los pequeños de esta familia, que tuvo como padrino a Eliseo del Puerto, este hombre estuvo cantando, hasta las seis de la mañana, y los gitanos de barrio, no cabían en el patio, no he visto una cosa igual, en mi vida, hay que decir que Eliseo, no era gitano.  Por cierto mi primo Juan Cristo, hijo de mi tío José, está casado con una hermana de “La Mona”, es la pequeña de los hermanos, apodada ‘La Mora’.

En frente del Baratillo, hay un bloque para los empleados de las bodegas de Terry, de los años sesenta, también conocido por “El Ajuguerito”, significado que no se me apetece explicar, piensa en malo y acertarás. En este edificio vivió y se crío un hombre, que ha dejado huella en el carnaval, gaditano como es Manolo Albaiceta Revuelta, (ver nótula núm. 1410 en GdP) desde pequeño se le vía su afición carnavalesca. Le recuerdo que con un grupo de niños de su edad, formaba ya su comparsa, utilizaban de bombo y tambor, latas de carne de membrillo y de atún, que cogían del la chatarrería.

ceciliaylinocristocharneco_puertosantamariaMi padre fue un hombre que, sin ser político, sonreía a la izquierda, era un gran admirador de Adolfo Suárez y de Felipe González. En los años sesenta, pusimos una droguería, perfumería, en la calle Cervantes, en una zona de la finca donde habitábamos. Esto salió muy mal, nos dejaron a deber dinero y tuvimos que darle carpetazo. /En la imagen de la izquierda, Cecilia y Lino Cristo Charneco, en la Feria de Ganado, década de los sesenta del siglo pasado.

Amigos de mi padre en el barrio. Juan Lara, José Vila, Alonso Suárez ‘El Cepillo’, Alonso Jiménez, hijo de Churrasca, Antonio Jiménez ‘El Caneco’, Manuel de los Reyes, Diego Cortes, ‘El Alpiste’, Francisco Suárez, Don José María Riva, José de los Reyes ‘El Negro’, Juan Feria, José Torre ‘El Chico’, Antonio Torre, Paco Barranco, Miguel Jarana, José Vila y Manuel de los Santos, Agujeta El Viejo. Yo se que faltan muchos, la verdad no me acuerdo de sus nombres.  Tenía amigos en Portugal, Tarifa, Bárbate, Barcelona, Huelva y Francia, perdón, no los recuerdo.

Fue socio del Racing Portuense, le tenía un gran cariño a este equipo, fue amigo de Rafael García Carretero ‘Rafaelín’ y  de Juan Tarro. Recorrió con este Club muchos campos de fútbol andaluces. Para mi padre no había ciudad más bonita que El Puerto. Siempre comentaba que en pocos lugares, se vivía como en esta tierra. Nunca olvidó a su madre tierra, como buen hijo. Concretaba que «como el vino fino, no había otro vino». Era muy cariñoso con sus nietos, cuando estaban todos reunidos, se los llevaba de paseo al campo o a la playa. Tuvo ocho nietos y siete bisnietos. Todos sus nietos recuerdan a los abuelos, con un gran cariño, se pasaban con sus nietos en amor. Como curiosidad, todos están bautizados en la Iglesia de San Joaquín, aunque hay muchos de ellos no nacieran en El Puerto. Presumía de barrio, iglesia  y de sus gentes. Hablar  de mí padre cuesta, pero os voy a decir: fue un buen padre, con algunos defectos como todos tenemos, a ninguno de sus hijos le puso una mano encima, para esto estaba mi madre. Un gran luchador y trabajador. Doy gracias por los padres que me han tocado. Su óbito le ocurrió sin sufrimiento, a los noventa y cuatro años, sin padecer ninguna enfermedad crónica, y con su familia a su vera. A esto le llamo yo, subir al cielo. /Texto: Antonio Cristo Ruiz.

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 En la imagen, Juan Guerrero Villegas, en el exterior de la Plaza. Mas de treinta años viniendo desde Paterna de Rivera a El Puerto. La bolsa de 12 unidades, ya sin piel y envasado a la vista de todos, cuesta 2 euros.

Este último sábado, me detuve ante el vendedor de chumbos que se sitúa frente a la puerta principal del mercado, donde lo veo desde hace largos años y ante el que he pasado siempre sin reparar en que había un ser humano, solo un simple vendedor de chumbos.

Me acerqué y le pregunté, sin más: «--¿A cómo está la docena de chumbos?». --»A dos euros», me respondió con semblante circunspecto, es probable que aburrido de dar siempre la misma respuesta. «--¿A dos euros? ¡Que caros! --no termino de aprender--, con Juan ‘el Canastero’ (ver nótula núm. 1.780 en GdP) me pasó igual, preguntas obvias o comentarios apresurados. «--Hombre --me habló mirándome a los ojos-- ¿Usted sabe lo que cuesta hoy día coger los chumbos?». «--Antiguamente apenas tenían valor, las chumbares están en el campo abierto». Respondí. «--Si, pero hoy se han hecho muchas construcciones y han desaparecido las chumbares; en los campos donde las hay, no nos dejan entrar y además este trabajo no lo quiere nadie. Todos los años, al terminar la campaña, preciso ser atendido en el hospital para que me extraigan las púas infectadas de los párpados».

juanguerrerovillegas3_puertosantamariaSegún me hablaba, el estómago se me encogía. «--Ademá --continuó-- es muy duro, pero con esto en verano y los caracoles en invierno he sacado a mi familia adelante. No puedo encontrar otro trabajo, ¡ya me gustaría! total mucho esfuerzo para sacarme treinta o cuarenta euros con los que pago el impuesto al Ayuntamiento, la gasolina y tomarme a media mañana el desayuno aquí en el bar de al lado.

Probablemente, pensé, no cotizará a la Seguridad Social y su jubilación terminará en una miserable prestación de subsistencia. ¿--Como te llamas?», pregunté. «--Juan y también ‘el Rifle’». «--Me permites que te haga una fotografía». «--Naturalmente que si. ¿Quieres probar un chumbo?». «--Bueno, --respondí-- y me obsequió con el mejor higo chumbo que pudo seleccionar. Le compré dos docenas y me fui. «--Gracias Juan», --y para mis adentros pensé-- cada sábado me dan una lección. ¡Y todavía hay quienes piensan que los chumbos son caros!. /Texto: Alberto Boutellier Caparrós.

Más información de Juan Guerrero Villegas en GdP.

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El fotógrafo Rafa, retratado en la Nochevieja de 1981.

Rafael Pérez González, Rafa el fotógrafo, nació en el número 37 de la calle Cruces hoy 39, en El Puerto de Santa María el 26 de diciembre de 1931; siete hijos tuvo el matrimonio formado por Enrique Pérez Garrido y Carmen González Alamar: Isabel, Antonio, Enrique, Manolo, Rafael, Rogelio y José Luis.

Hasta su matrimonio vivió en la casa familiar de Cruces, cuando se fue a vivir a una casa alquilada en la Calle Cielos, junto al depósito de frutas de los Hermanos Pérez Peral, hoy Muebles Palomino, donde vivió unos dos o tres años. Compraría posteriormente la casa de la Calle Cielo Nº 70, a Manuel Fernandez Prada, donde vivió hasta su muerte el 6 de Noviembre de 1990.

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Carmen González Alamar y Enrique Pérez Garrido, padres de nuestro protagonista, en una instantánea tomada el 19 de marzo de 1965.

Estudió delineante en el Colegio de los Jesuitas, teniendo de profesor a Emilio Rasero quien, por aquellas fechas era también fotógrafo, y fue el que influyó en nuestro protagonista para iniciarse en la fotografía. Además de la fotografía, que luego le sirvió para su profesión, se entretenía mucho con la ebanistería, tanto restaurando muebles como construyéndolos.

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Un joven Rafael inmortalizado por otro fotógrafo local: Fariñas.

LA FOTOGRAFÍA.

Muy joven trabajó en las Bodegas de Fernando A. de Terry, como ebanista, hasta que se fue al Servicio Militar, en la Armada. Una vez se incorporó a la vida civil, empezó a trabajar en la fotografía. Una de sus primeras cámaras fue una Kodak, que compró en Ceuta.

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En las Bodegas Caballero, de izquierda a derecha, José María Oviedo González, desconocido, Manolo Carrillo (ver nótula 076 en Gente del Puerto) y Rafa. 9 de mayo de 1962. 

Sus primeros trabajos fotográficos fueron para diversas revistas gráficas, a nivel nacional, así como para la agencia EFE y Diario de Cádiz, entre otras publicaciones.

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BELMONTE Y TVE.

Una de las fotos más interesante de Rafael fue la que le tomó a Juan Belmonte, el 1 de Abril de 1962,  saliendo de la plaza de Toros de El Puerto de Santa María, ya que fue precisamente una semana antes de morir el torero. Debido a esta fotografía el periodista José María Iñigo, presentador de TVE, lo invitó a una entrevista en televisión,

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En la imagen, de izquierda a derecha, Rafa, Juan Berciano, desconocido, y Juan GarcÌa Cressi, el 01 de octubre de 1966.

DIARIO DE CÁDIZ.

A raíz de aquella circunstancia Diario de Cádiz le ficho como reportero gráfico, que al estar exclusivamente para el medio lo incluyó en su plantilla del periódico que entonces se tiraba en formato sábana y la calidad de la imagen no era la actual.

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Rafael y su familia: de izquierda a derecha: Rafael, Raúl, María José, Maribel y Javier Pérez Pellicer. Detrás de ellos Rafael Pérez González y María José Pellicer Salas. La imagen, tomada en las Dunas de San Antón, fue tomada con una cámara con disparador automático.

LA FAMILIA. 

El 7 de  Junio de 1964 se casó con María José Pellicer Salas, de profesión peluquera empezando el noviazgo dos años antes en la inauguración de su peluquería. Fueron una familia numerosa de primera, con cinco hijos: María José, Isabel, Rafael, Javier y Raul. Se da la circunstancia de que los dos últimos son actualmente fotógrafos profesionales.

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En la boda de su cuarto hermano, Manolo. De pie, Rogelio y Lola Otero su mujer, Rafa y María José Pellicer su mujer, Purificación Perea España y José Luís, la mujer de Enrique, y Antonio y su mujer. Sentados, Felipe Gómez Moreno y esposa María Antonia Castallo Mancera conocida como Noni, padres de José Domingo Gómez Castallo (ver nótula num. 167 en GdP), la novia Mamen o María Castallo Mancera y Manolo padres de Enrique Pérez Castallo, Secretario de la Fundación Alberti; el niño es Antonio médico residente en Jerez y Enrique, en el restaurante El Resbaladero, el 21 de octubre de 1962.

CUARTO OSCURO Y ESTUDIO.

Rafa, además trabajaba para su casa y hacía muchisimos reportajes de bodas, eventos bodegueros, municipales, --siempre se decía que, hasta que no llegaba Rafa no empezaba un acto público, con objeto de verlo inmortalizado en imágenes y… que saliera la información en el Diario--, etc.

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Rafa, en una imagen tomada en el estudio fotográfico, el 10 de marzo de 1986.

En la década de los 80 del siglo XX debido a que la familia aumentó bastante se decidió a instalar en la planta baja de su casa un estudio fotográfico abierto al público, con lo que tuvo que dejar la exclusividad que tenía con el Diario. En la planta baja de su casa de la calle Cielos, tenía instalado el cuarto oscuro de revelado, donde sus fotografías en blanco y negro nacían después de ser capturadas por su cámara.

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