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pepemendoza_ecosdevecindad_puertosantamariaDe la presentación del libro 'Ecos de Vecindad'. 

Sepan que quien nos presenta su  libro  es un impostor. Sí, un impostor. Con i de im y p de postor. Y sepan que su verdadero nombre es José Francisco González Mendoza, vecino de esta vecindad. Un auténtico peligro con patas que ha perpetrado cienes y cienes de artículos en el Diario de Cádiz, estando por ello buscado y rebuscado por las autoridades. Quienes le acompañan en la mesa, los también falsos doctores Fernando Santiago (prologuista y ex presidente de la Asociación de la Prensa) y Eduardo Albaladejo (editor de El Boletín), habrán de ser considerados cooperadores necesarios.

La ficha policial de José Francisco González Mendoza, alias Pepe Mendoza, no tiene desperdicio. Nació en El Puerto, en una calle peligrosa, la calle Curva, junto a la plaza de la Cárcel, como no podía ser de otra forma. Su infancia transcurrió en la calle San Sebastián, en una Casa Vieja en la que hoy no se le permite la entrada, y después en la barriada Maestro Dueñas, conocida en los ambientes policiales desde su llegada como el Distrito 21. Estudió primero en la SAFA y luego en San Luis Gonzaga, donde consiguió que le aprobaran todas las asignaturas gracias a su habilidad para la persuasión a través de la escritura, sin duda su arma más peligrosa. Un solo párrafo suyo en un examen era capaz de tumbar al profesor más inflexible. Y con medio folio encandilaba a diario al director.

ecosdevecindad_puertosantamariaSu carrera criminal continuaría luego en el Ejército español, donde prestó servicio militar y aprendió el manejo de otro tipo de armas, desde la navaja suiza hasta el mortero de cal. Aquello fue en Palma de Mallorca, en 1984, el año del 12-1 a Malta, un resultado corto para la España de hoy. La inteligencia militar le encargó la peligrosa misión de infiltrarse en un equipo de fútbol de Tercera División, el Andratx, en cuyas cuevas clandestinas conoció a otros futbolistas espías como Sabido o Zuviría. Fue allí donde comenzó a gestarse la leyenda de su 'zurda de oro', de potente trallazo que sorprendía a los guardametas incautos. Y es que con lo que mejor se maneja este enemigo público número uno es con la izquierda.

 Con la poli pisándole los talones en las islas, a su regreso de la mili (continúa la ficha policial) decidió hacerse hombre de leyes, como llaman los chinos a don Juan Carlos y doña Sofía. Por eso estudió graduado social y se infiltró en la Administración como interino. Luego hizo la carrera de Derecho, lógicamente por la UNED, a distancia, para no ser descubierto.

Licenciado en Derecho parecía que iba a emprender el camino recto pero volvió a las andadas (la cabra tira al monte) y se hizo funcionario, esa peligrosa plaga y rama del hampa que el Gobierno está tratando de erradicar. Trabaja actualmente en la Delegación Territorial de Economía e Innovación, Ciencia y Empleo, que es como se conoce oficialmente a lo que comúnmente es, para los portuenses, el sindicato.

Entre sus aficiones secretas se ha podido comprobar la tendencia a seguir practicando el fútbol en una especie de secta satánica compuesta por algunos falsos profesores doctores que se reúnen a modo de aquelarres los sábados por la mañana en el patio de un colegio de El Puerto, ocultos a la vista del público. Allí sigue pegando patadas a diestro (y sobre todo a siniestro) como forma de liberar sus bajos instintos.

Forma parte, igualmente, de otra secta, en este caso venenosa, llamada Atlético de Aviación o, según la gente moderna, Atlético de Madrid, que también da refugio a uno de los presentes en la mesa, el doctor impostor Santiago. Ambos rinden culto al dios Gárate y a los apóstoles Ayala, Futre y Adelardo. Ya no quieren saber nada del ángel caído Radamel Falcao.

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Pepe Mendoza y Rafael Navas, director de Diario de Cádiz, presentador del primero y autor de estas líneas.

Pero como decía al principio, la actividad que no ha dejado de practicar, y que es la que nos trae hoy aquí, es la de la escritura, eso que se hace con los dedos y se publica en esas cosas llamadas periódicos. Por su condición de quintacolumnista es hoy uno de los criminales más buscados del planeta, hasta el punto de que comparte piso piloto con Salman Rushdie en algún punto ignoto del planeta. Al parecer, según la brigada de información, pretende publicar un libro que reúne sus artículos en un rotativo provincial, con la colaboración de un editor, peligroso, proscrito y tigretón.

… … ...

Soy un amigo de Pepe Mendoza que se ha colado, por la misma cara, en este acto atraído en gran parte por el señuelo del croqueteo posterior. Un proyecto inacabado de periodista que desearía con contar algún día con el don que posee Pepe para escribir y llegar a lo más profundo de las personas. Un admirador, un esclavo, un amigo, un siervo. Lo que viene llamándose un “mendocista” de toda la vida. Bueno, realmente desde que lo conocí pegándole patadas a un balón (sí, yo soy aquel guardameta incauto al que goleó de forma inmisericorde como a un maltés o un haitiano) y más tarde como articulista de la mano de Francis Gallardo y de su hermano Ángel, el escritor y poeta cercano, al que le gustan las fiestas con canciones, las pequeñas posesiones y que investiga las huellas de elefante en la tarrina de mantequilla.

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De izquierda a derecha, Ángel Mendoza, Manolo Morillo, Pepe Mendoza y José María Morillo. Dos colleras de colaboradores de Diario de Cádiz, dos pares de hermanos 'Porque en El Puerto y en Arcos, los escritores se dan por colleras'

Y hasta hoy. No he logrado convencerle de que deje de ser del Atleti ni de que vuelva a dar el salto a las páginas provinciales del Diario, lo que sería dar una satisfacción a muchos más miles de lectores. Hoy, después de la presentación que estoy haciendo de él, pierdo la poca esperanza que me quedaba.

Sus “Ecos de vecindad” son un ejemplo de cómo contar, a través de las vivencias personales y desde un universo tan particular como el de El Puerto, historias que interesan a todas las personas, vivan donde vivan, tengan la edad que tengan. Sus recuerdos de la infancia marcan muchos de sus artículos pero eso no quiere decir que cualquier tiempo pasado fuese mejor pues, como dicen Les Luthiers, cualquier tiempo pasado fue anterior.

Estamos ante una persona que friega platos y rinde culto al Scotch Britte satisfaciendo así sus más bajas pasiones. Una persona que ejerce un gran compromiso social, ese que no tiene necesidad de folclore y pandereta, sino que es ejemplo callado, anónimo. Que se emociona con facilidad y transmite esa emoción a los demás con sencillez, que es el secreto de todo maestro. Sus columnas, sus medios folios, atraen a los lectores como un imán (califato independiente) y afortunadamente cada vez hay más “mendocistas” en el mundo. Ya quisieran Julio Camba o su admirado Manuel Alcántara contar con un club de fans como el suyo. Hoy, El Ratón, El Papi, el otorrino Casimiro, Severo el del carrillo homónimo, Tonino, los seres que pululaban y pululan por los mundos de La Burra o los Pepes, o Ángela Mekel, Mayor Oreja, Neil Armstrong, Rafaela Carra o Albert Camus, entre muchos otros personajes, están aquí para acompañarle. Y, por supuesto, su querido sobrino Alejandro, su superhéroe favorito.

Porque ellos y muchos otros son los protagonistas en “Ecos de vecindad” de 101 historias, como los famosos dálmatas, puestas en negro sobre blanco durante muchos años.

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Firmando ejemplares de su obra ante un público entregado.

El sentido del humor, los juegos de palabras, la fina ironía, el sentido común y el mensaje positivo son las herramientas con las que Pepe Mendoza esculpe cada una de sus obras bajo el epígrafe de “Palabras menores” o “El Alambique”. Ha tenido la suerte de contar con un buen amigo común para el prólogo de su libro, Fernando Santiago, colega periodista, dotado, como él, de esas mismas cualidades y, además, del mismo sentimiento atlético que los convierte en almas gemelas. Pereira y Leivinha juntos en sus mejores tiempos. Es una suerte también que Diario de Cádiz pueda contar con ellos en su nómina de articulistas. Fernando presume de ser un sieso y un antipático, así que como es bien cierto el refrán de “dime de qué presumes y te diré de qué careces”, les aseguro que no es así. Detrás de esa imagen hay una persona comprometida, con un sentido del humor ácido y que ejerce la crítica con valentía, algo tan necesario en estos tiempos. En el lado negativo hay que anotarle que no prueba el vino fino ni la cruzcampo, lo que lo convierte en un eterno sospechoso habitual.

elboletin_logo_puertosantamariaY como Pepe Mendoza no es alguien que deje indiferente a nadie, un avezado y valiente editor de El Puerto, también colega, ha escuchado esos “Ecos de vecindad” y les ha dado forma de libro. Eduardo Albaladejo, un quijote que lucha contra los molinos digitales, sigue creyendo en el papel y en que leer un libro es un placer que no debe perderse. Ahora vuelve a dar en la diana y su editorial “Ediciones El Boletín” se apunta otro gran tanto, como aquel gol de Rubén Cano a Yugoslavia. Enhorabuena y gracias, Eduardo, por tu compromiso con la cultura. Te aseguro que si el libro no se agota, al menos con estas palabras se agotarán los presentes.

Pepe, muchas gracias y enhorabuena por este libro escrito con pasión desde El Puerto para España y la Humanidad. Que sigas cultivando por muchos años el columnismo y que nosotros lo veamos. Y, sobre todo, hazme el favor de ser feliz. /Texto: Rafael Navas Renedo.

Enlace al Blog de Pepe Mendoza, donde se pueden leer sus palabras durante el acto.

Enlace a la web 11500elpuerto.com, donde se puede visionar el acto celebrado en la no extinta Fundación Rafael Alberti.

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LA DELEGACIÓN Y SUS DELEGADOS. De como las canas vinieron a sus sienes.

agustinmerellodelcuvillo_2_puertosantamariaLa historia de la Delegación lo es también la de los siete delegados que ha tenido desde que se abriera en aquel verano de 1988 con Agustín Merello del Cuvillo. Aquel porteño que se había marchado a Cádiz, que era un primer espada en el Diario, volvía a su pueblo a dirigir la Delegación con la experiencia adquirida en la redacción central de Cádiz, y la impregnó de portuensismo porque el llorado Agustín amaba a El Puerto como pocos. Y amarlo desde la distancia de la Bahía de Cádiz de por medio, era todavía mas si se pudiera, pues Agustín era un amante encelado de su Puerto, al que le dolía de forma especial, como ya empezara a relatarlo antes de su marcha a Cádiz con la sección ‘El Ruido y las Nueces’ bajo el seudónimo de Damasceno, que recuperó aquel verano con su nombre y apellidos y otra sección denominada ‘La Fuente de las Galeras’. Se marcharía en 1990 como Redactor Jefe en Cádiz y al año, nos dejó en esta vida. Sus restos, incinerados y esparcidos en la Bahía de Cádiz, los recuerda Francisco Montero Galvache: «Las cenizas tienen alas/ y las de Agustín Merello/ vuelan sobre el mar y cantan».

tilysantiagocossi_2_puertosantamariaTily Santiago Cossi será la nueva Delegada, otra periodista de aquí, nacida en la calle Alquiladores a la que también preocupa su Ciudad. Impulsó en la delegación los columnistas de opinión, y la sección histórica ‘Puerto Escondido’, donde intervinieron entre otros, Luis Suárez, Diego Ruiz Mata, María Jesús Rodriguez-Touron, Paco González Luque, Enrique Pérez Fernández, Paco Giles, … Le gusta reflexionar sobre el alma que, afirma, tiene El Puerto, esa que todavía “no hemos matado del todo” un Puerto “en coma que necesita un líder que recupere lo que queda de casco antiguo”, y abunda: “No hace falta hacer experimentos; podría valer el modelo de Cádiz de recuperación de casas y palacios que se caían y hoy están salvados para el disfrute de quienes vengan detrás”. Permanece en el puesto hasta que una baja maternal de seis meses, le obliga a atender sus obligaciones familiares. En 1994 salió el cuadernillo de la Edición de El Puerto.

jorgebezaresbermudez_puertosantamariaJorge Bezares Bermúdez será un delegado efímero pero intenso, el campogibraltareño desplegará una especial actividad en El Puerto, con atractivos diseños de páginas y nuevos fichajes de columnistas de opinión en agosto de 1995, --entre ellos quien esto escribe--, haciendo de el Diario una referencia constante en todos los aspectos de la vida de la Ciudad. Permanecerá en el puesto hasta diciembre de ese año y recibirá una cálida despedida de cuantos se relacionaron con él. Luego lo veríamos de director de Europa Sur, Delegado del Grupo Joly en Madrid y presidente de la Junta Rectora del Parque Natural de los Alcornocales.

Vuelve Tily Santiago hasta 1997, donde pasará a formar parte de la administración autonómica en Cádiz en la Delegación de Obras Públicas, llegando, mas tarde a ocupar la Dirección General de Medios de Comunicación de la Junta de Andalucía.

rafaelnavasrenedo_2_puertosantamariaEn octubre de 1997, otro portuense, Rafael Navas Renedo será el nuevo Delegado. Nieto del director de Cruzados, Domingo Renedo, el porteño regresará a su Ciudad tras años en Diario de Jerez, donde se formó periodísticamente al finalizar la carrera de Ciencias de la Información. Transformó la delegación y «creó un diario dentro del Diario», en palabras del actual vicepresidente del Parlamento de Andalucía, el izquierdista Ignacio García, en el homenaje que recibió de personas, instituciones, asociaciones y empresas en la multitudinaria despedida que le realizaron cuando lo nombraron Jefe de Sección en Cádiz, en el año 2000. Nuevas secciones, diseño y contenidos vieron la luz en las páginas de El Puerto. Luego sería director de Diario de Jerez y en la actualidad lo es de Diario de Cádiz.

rosaromeroservet_2_puertosantamariaEse año 2000 Rosa Romero Servet, una vasca afincada en El Puerto, ocupará la titularidad de la Delegación, llevando a gala que la edición del Diario de El Puerto fuera la que tuviera más columnistas de opinión: catorce, pues las opiniones empezaron con su paso por la calle Larga, 91, a ser bisemanales. Y tuve oportunidad de colaborar con ella creando una sección de entrevistas breves. Se especializó en cuestiones de urbanismo y ecologismo, dando amplia cobertura al movimiento ecologista local, cogiéndole el periodo final de Hernán Díaz Cortés al frente de la alcaldía.

Francisco Andrés Gallardo llega en septiembre de 2005 a El Puerto como Delegado procedente de Cádiz, donde había ejercido diferentes responsabilidades en la redacción central, con posterioridad a su paso por la de El Puerto, cuya antigüedad se remonta a 1995.

franciscoandresgallardoalvarado_2_puertosantamariaLicenciado en Historia, es otro porteño, también de la calle Alquiladores, al que le duele El Puerto y lo demuestra en sus acciones editoriales y en el día a día, llegando a crear un cuidado suplemento con motivo de nuestro 725 aniversario como El Puerto de Santa María, involucrando de portuensismo la edición y simultaneando su trabajo con las páginas de televisión para los nueve periódicos del Grupo Joly. Creó la sección calle del Sol y calle de la Luna, adquiriendo protagonismo en la información cultural el redactor Carlos Benjumeda. Relativamente breve fue su paso en esta nueva etapa por la Delegación ya que en enero de 2007 le reclaman para centrarse en esa sección y en la de Sociedad, realizándola en la actualidad desde Cádiz y El Puerto para todos los periódicos del grupo, siendo una de las plumas mas influyentes en el panorama televisivo editorial de Andalucía.

teresaalmendrosedeso_2_puertosantamariaEn Enero de 2007 Teresa Almendros Edeso, nacida en San Sebastián pero porteña desde los quince años, regresa a la calle Larga 91 de El Puerto donde había estado de redactora cuando vivirá junto a Rafael Navas la muerte de Alberi, desde las páginas de Cultura del Diario en el que ejercía de Jefa de Sección. Teresa destaca: «Siempre he procurado no perder la buena costumbre de no perder el contacto con la gente, no tener solo como fuentes las notas de prensa y los textos oficiales». Y eso se nota, pues el Diario en El Puerto es y sigue siendo con su labor, el periódico de los portuense, el medio de los porteños, donde todas las voces tienen cabida y donde hasta las malas noticias, Almendros las presenta, además de con rigor, con una sonrisa.

OPINIÓN.

La sección de Opinión de el diario, las columnas se han llamado de diferentes formas: La Casapuerta con Tily Santiago; Las 4 Esquinas con Jorge Bezares; Las 7 Esquinas de nuevo con Tily Santiago; Larga 91 con Rafael Navas; El Candié con Rosa Romero, Bienteveo con Francisco A. Gallardo y El Alambique con Teresa Almendros. /Texto: José María Morillo.

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Un aspecto de la exposición que se muestra en el Centro Alfonso X 'el Sabio' con imágenes tomadas por los fotógrafos del Diario de Cádiz en El Puerto, en estos últimos 25 años. /Foto: José Antonio Tejero.

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En esta fotografía, mayoritariamente de colaboradores del Diario; de izquierda a derecha, José María Morillo, Pepe Mendoza, Juan Clavero, María Fernández Lizaso, Manolo Morillo, Salvador González Mateos, Rafael Sánchez, Jesús Almendros, Antonio Muñoz Cuenca, Vicente Rodríguez, Pipi Gago y José Antonio Tejero junto a la Delegada, Teresa Almendros Edeso. /Foto: Andrés Mora.

rafaelalberti_poeta_puertosantamariaComo si en realidad existiera un Ángel de los Números que fuera contando las jornadas de luto: un año de oscuridad por cada uno de luz, más dos de propina. Cuando salió al exilio, Alberti  tenía treinta y seis años. Cuando volvió, habían pasado treinta y ocho. Casi cuatro décadas dan para mucho. Para más de treinta libros y una hija, para varias casas, para miles de cartas. Para lidiar con el desencanto. No es difícil pensar que la desilusión creciera a medida que los años transcurridos en uno y otro lado, dentro y fuera de la frontera, iban igualándose en la balanza.

Comentaba Rafael Alberti  en una antigua entrevista que, a su llegada a Buenos Aires en 1940, ni él ni María Teresa León querían comprar "ni siquiera una silla", en la confianza de que la situación que se vivía en España sería temporal. De esa aleteante creencia se pasó, al término de la contienda mundial, a considerar lo terrible. A hacer de lo provisional una certeza y a convertir en eterno el sentido de ausencia. Tal vez, en algún momento, Alberti  llegara a pensar que luchaba realmente contra una sinrazón imbatible y que algún poder extraño debía andar tras aquellos que hablaban desde lo alto y que, desde lo lejos, parecían intocables y eternos. Cuatro décadas dan para mucho. En 1941 nacería, bonaerense, Aitana Alberti . La familia permanecería en la Argentina durante veinticuatro años.

la-arboleda-perdida-rafael-alberti_MLA-F-2970565026_072012A Italia llegarían en 1963: pasarían otros catorce años hasta que el poeta pudiera pisar de nuevo suelo español, en abril del 77. Un año después del nacimiento de su hija, Alberti  publicaría en México el primer volumen de La arboleda perdida, su libro de memorias. "Si ha habido un poeta en el destierro que siempre haya recordado a España, ése he sido yo", decía. Una nostalgia que iría plasmándose en libros como Ora marítima o Retornos de lo vivo lejano. Aunque prácticamente no hay obra del portuense en la que no se refleje su necesidad de amarre, su sentimiento de pérdida. Esta herida haría de su nombre y de su imagen, ya siempre, un icono de los intelectuales represaliados.

En Sudamérica, Alberti  publicó títulos como Entre el clavel y la espada, El Adefesio, A la pintura o Noche de guerra en el Museo del Prado. Impartió numerosos recitales y conferencias, recuperó su faceta de pintor, participó en distintas exposiciones y cultivó vínculos imborrables. Visitó varias veces la URSS y algunos países de la Europa del Este. Rafael Alberti  vivía entonces, en realidad, un segundo exilio. El primero, doméstico y premonitorio, lo había experimentado durante su juventud, cuando la familia se trasladó a vivir a la capital de España -"No quería estar en Madrid, no me gustaban sus colores (…) Sentía la nostalgia de la espuma de mar", afirmaba en unas declaraciones a ABC-. Ejercía ya entonces, en su juventud, de andaluz exiliado.

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De izquierda a derecha, Rafael Alberti, María Teresa León y Pablo Neruda.

La otra expulsión, al término de la Guerra Civil, tuvo en París -en casa de Pablo Neruda y la emisora Radio París-Mondiale- su primerísima parada. El cerco alemán obligaría al matrimonio a partir poco después hacia América. "Yo quiero volver a Italia con María Teresa y mi chica. Ahí me siento bien y lleno de cosas. Aquí me muero poco a poco", escribe en una carta de 1951 desde La Gallarda, en Punta del Este. La familia no llegaría a Italia, sin embargo, hasta mucho más tarde, siendo éste un destino que los Alberti  escogieron buscando un país que estuviera cerca de España, escarmentados por las experiencias con la Policía francesa y alentados por la ascendencia italiana del escritor, que incluso recordaba a sus tíos hablando en italiano.

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En Roma, con José Agustín Goytisolo en 1964.

En Roma, en la vía Giulia y en el Trastevere, Alberti  aseguraba haber podido vivir "sin ser molestado". Su estancia en el país italiano le facilitaba, además, el contacto con sus compatriotas. En Italia, el poeta pudo recuperar la luz que había extrañado durante tanto tiempo, pero aún se dolía lo suficiente como para escribir los versos perturbadores de Roma, peligro para caminantes . El regreso y los recuerdos de lo vivo presente

alberti_avion_puertosantamariaAlberti  volvería a pisar suelo español el 27 de abril de 1977. Bajó del avión acompañado de su mujer y de su hija y no paró de repetir, en todo momento, que regresaba a España "con el puño cerrado y la mano abierta". "No quiero decir nada emotivo porque tenéis que daros cuenta de lo que siento ahora -fueron sus primeras palabras-. Estoy igual que cuando me fui o, quizás, mejor que entonces". Entre los títulos más vendidos de la III edición de la Feria del Libro de Madrid, que se celebraba por esas fechas, estaban El Libro Rojo de Mao; Dios y Estado, de Bakunin; la Obra poética de Miguel Hernández y dos obras de Alberti : El poeta en la calle y La arboleda perdida. El escritor, sin embargo, no se dejaría ver por la cita editorial madrileña y tardaría más de un mes, de hecho, en pisar la provincia gaditana: cosa que haría coincidiendo con un mitin organizado por el Partido Comunista en el Paseo de Santa Bárbara.

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Con Santiago Carrillo en un mitin del Partido Comunista.

Alberti  llegaría a El Puerto el lunes 23 de mayo, en el tren que salía desde Madrid. El viaje duraba doce horas, a las que hubo que añadir dos horas más de retraso. El periodista Agustín Merello  lo acompañó durante el trayecto. "Yo he sentido profundamente la lejanía porque, conmigo, se fueron todos los muertos de la guerra, los dolores de los que emigraron", comentaba el poeta.

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Con su sobrino, Agustín Merello, en el viaje en tren de regreso a El Puerto.

A su llegada a Sevilla, les dijo a los que esperaban: "Estoy haciendo el camino de la libertad". Había escrito la Poesía del regreso con la intención de leerla al llegar a su destino, "si es que había alguien" esperándole. Y en El Puerto había tal tumulto aguardándolo que Alberti  apenas pudo salir del tren . A la mañana siguiente, Rafael Alberti  dio un paseo por su ciudad natal, un lugar que encontró bastante fiel a las imágenes que guardaba en su memoria: "Me acostumbré tanto a rodar por el mundo que ya pensaba que no era de ninguna parte -confesaría justo después-, pero los recuerdos vividos esta mañana resultan suficientes para escribir algunos nuevos retornos, no ya de lo vivo lejano, sino de lo presente". /Texto: Pilar Vera

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Mañana lunes, día 17 de junio se cumpliran 60 años de la publicación en ABC del artículo de José de las Cuevas "El Puerto de Santa María, la Ciudad de los Cien Palacios" que  tanto prestigio ha dado a nuestra Ciudad, creando incluso un eslogan que se repite en numerosas referencias periodísticas, turísticas y literarias, haciéndolas suyas infinidad de vecinos y visitantes. Lamentablemente, 60 años después, no están todos aquellos palacios y otros están en peligro de extinción. Es este un buen momento para luchar para la conservación de los que nos quedan. Reproducimos el artículo del 17 de junio de 1953.

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Cuando me han preguntado por el Puerto de Santa María, yo he contestado siempre que se trata de una ciudad elegante; esto quiere decir, de una ciudad pulcra, limpia, con camisa blanca y recién desdoblada. Lo curioso es que la misma impresión han tenido todos los viajeros en todos los tiempos: «Ciudad limpia de calles anchas y algunas tiradas a cordel…» (Suárez de Figueroa, 1617). «Las calles son espaciosas, largas y derechas, tordas cordel, con ricas casas…» (Estrada, 1747). «Bellísima ciudad… excelente empedrado de sus calles» (Ponz 1791).

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Otra impresión permanente es que el Puerto ha debido de ser siempre residencia de señores. En el Puerto se h vivido con gran tren desde hace muchos siglos. Es una ciudad rica de antiguo, no hay en ella precipitaciones ni arquitectura febril de rico nuevo. La Historia parece coincidir con nuestra impresión. Primero, corte de los Medinaceli; después invernadero de nuestras Escuadras --¡que bonita palabra invernadero! Uno supone todas las naves, con arboladuras blancas como magnolias, dentro de los cristales templados de la ría--, la ciudad se llena de veedores, administradores de Aduanas reales, contadores, proveedores de galeras, toda gente de posición y vida asegurad. Por último, tras la aparición de los opulentos cargadores a Indias y de la Capitanía General --no olvidemos a ese capitán general conde de O’Reylli  que planta naranjos a la orilla del río--, la llegada de familias vascas, tan clásica en la Andalucía del XVIII--, los Araníbar, Vizarrón, Eguiarreta, Valdivieso--, todas con apellidos y fortunas probadas, y los hombres de negocios franceses, italianos, irlandeses --los Winthuyissen, Voss, Fleming, Tirry, Cortes, Clauders--, que traen la high life de Europa en sus maletas.

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Ya es sintomático que en los inventarios del XVI aparezcan caballeros del Puerto que han gozado un cintillos de piezas esmaltadas de oro sobre terciopelo negro, o un pomo de plata para perfumes, o sesenta botones de oro para la capa y el sombree, o una cama entera de damasco carmesí, o un tarro de ámbar, o una toalla de Indias… Nada ha faltado nunca al Puerto. En la Crónica Abreviada de los Reyes Católicos, de Mosén Diego de Valera, que escribe en el Puerto a los setenta años, lejos: En este tiempo yo estaba en el Puerto e fui certificado que una nao portuguesa llamada ‘La Borrella’ avía de venir prestamente en Portugal, cargada de arneses de Milán e cubiertas e brocados e otras sedas muy ricas… En el XVIII las naves de los cargadores traen las sedas de Francia; los paños de Inglaterra; la lencería fina, de Holanda; el papel y las pieles finas curtidas, de Génova, y el cristal, de Austria. De vuelta de América, el lastre de los buques es madera exótica para barandales y consolas, y en el retorno a Italia, mármoles de Carrara, mármol blanquísimo; son los primeros buques del mundo estibados con nieve.

...continúa leyendo "1.778. EL PUERTO DE SANTA MARÍA. La Ciudad de los Cien Palacios."

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Alberto Boutellier, flanqueado por José María Morillo y María del Carmen Cebrian, vicepresidenta de la Academia de BB.AA. Santa Cecilia, durante la presentación del libro.

Alberto Boutellier Caparrós nació el 31 de octubre de 1933, en Málaga. Lleva viviendo entre nosotros, desde 1975, es decir desde hace 38 años, casi la mitad de su vida. De su agitada vida juvenil y de la activa vida empresarial ya les hablé hace un año, en la presentación de su novela ‘A pesar del silencio’, el tercer volumen de producción propia tras ‘El Renegado’ e ‘Ipolka2’. Y tiene otro en cartera ‘Cana Maktub’, pero hoy estamos aquí para disfrutar de su cuarta entrega editorial: ‘Volando a media altura’

Vídeo de Gonzalo Díaz Arbolí que sitúa el libro a los lectores...

Créanme si les digo que la historia les va a gustar. Las conversaciones que Alberto mantiene con los personajes –con los iconos de sus estatuas que cobran vida— en el entorno del Castillo donde nos encontramos bien pueden recrear las tertulias que, por las noches se traen entre ellos, con Alberto de privilegiado invitado, hablando de sus cosas que no son sino las cosas de esta Muy Noble y Muy Leal Ciudad, desde que esta adquiere el nombre de Santa María de ElPuerto hace algo mas de 730 años, cuando la antigua aldea mora de Alcanatif empieza a tener protagonismo en la historia de Castilla y León.

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Un aspecto de la bodega del Castillo, durante la presentación.

De lo trivial a lo profundo, nos enteraremos de lo que pudieran vivir personajes tan principales como los que aparecen en la novela: Alfonso X, Juan de la Cosa, Alí el alarife que construye la fortaleza, … y otros personajes que aparecen en las conversaciones y evocaciones, importantes para la historia de la Mezquita Iglesia de San Marcos. Les va a gustar.

volandoamedialtura_puertosantamariaPero es que, también, Alberto nos trae reflexiones, poemas, artículos de una sensibilidad extrema, en una recopilación de su extensa producción literaria, que gracias a Dios, nos está poniendo por escrito haciéndonos pensar, sufrir, disfrutar y vibrar al terminar de leerlas: El Chigüi, el indigente de los perritos, el vendedor de higos chumbos, el Bar Vicente, el gitano canastero, lugares que nos enseña desde su interior de poeta y poesías bilingües o haikus completan el volumen, que seguro disfrutaran seguidores y amigos.

Y me voy a repetir porque mantengo lo que dije hace un año de este hombre, con la particularidad de que al acercarme a él, al agrandarse su figura ante mis ojos, no he visto defectos sino la grandeza de su corazón y el entusiasmo que transmite por El Puerto y su dolor por la incuria de muchos.

Por eso, para mi el Alberto que les traigo sigue siendo un descubrimiento que me produce admiración día a día, conversación tras conversación que mantenemos. Atrás queda el comunicador comercial y de marketing cuando supe de él allá por 1985 –que lo hacía y muy bien-- y se me aparece una persona joven en espíritu pero con una sabiduría que para si quisieran otros desde el Bienteveo de su vida. Como escritor, está sacando afuera todo lo que tenía guardado y es mucho, recibiendo una acogida extraordinaria por parte de nosotros, sus lectores.

...continúa leyendo "1.777. ALBERTO BOUTELLIER. Presentación de su libro ‘Volando a media altura’"

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De izquierda a derecha, María Antonia Martínez Valera, José María Morillo y Luis Suárez, al inicio del acto.

Enlace a la crónica del acto de presentación del libro, de Teresa Almendros, en las páginas de Cultura de Diario de Cádiz.

Texto del autor del libro, leído durante la presentación anoche, en la bodega del Castillo de San Marcos.

Alguien se está descuajaringando en la zona noble y distinguida del mas allá. Lleva poco mas de un año de tertulia con sus hermanos Manolo y Benito, con Juanín Varela Gilabert, con Carlos y Agustín Merello del Cuvillo, con mi padre, Pepe Morillo, con don José, el cura de San Joaquín, con Miguel Marroquín, con sus predecesores en la alcaldía Fernando C. de Terry y Antonio Álvarez, y con tantos con los que disfrutaba de charlas interminables amando a El Puerto. Este pasado año, en Fitur, notamos como nos ayudaba desde el Pabellón del Tránsito a Mejor Vida, a Raul Capdevila, a Antonio Ojeda y a mí en las labores de promoción turística, como vino haciendo durante tantísimos años de ejercicio profesional y político. Esta noche, aquí, con nosotros, nos está recordando a través del testimonio de quienes le conocimos, como era el verdadero Fernando Gago, una de cuyas corbatas, tengo el honor de llevar anudada al cuello, aunque no con la elegancia privativa que lucía el Magistrado.

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Francisco Andrés Gallardo introduce el acto en presencia de la Teniente de Alcalde, María Antonia Martínez, el autor del libro José María Morillo y el del prólogo, Luis Suárez Ávila.

A Fernando Gago le gustaba ser actor. De hecho el decía que tanto en la vida como en la política hacía Teatro, más allá de sus papeles en las compañías de aficionados locales. Fernando hacía teatro cuando se representaba a sí mismo, cuando representaba a la bodega, o cuando representaba alAyuntamiento de El Puerto, desde sus distintas responsabilidades. Sabía hacer el papel que correspondía en cada momento y con cada persona. Siempre dije de él que era como el personaje del Tenorio: «Yo a las cabañas bajé, yo a los palacios subí». Y supo darle a cada funcionario su sitio durante su periodo municipal, bien es cierto que existen dos etapas fernandinas en la Corporación: antes y después de los seis meses que no fue concejal, a finales de 1999.

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Verónica Gago Leyras durante su intervención

De sus habilidades para pasar por la política de un partido a otro sin inmutarse, Fernando tenía claro que lo hacía por el bien de El Puerto y porque le gustaba lo que hacía. Con firmeza, no renunció al acta de concejal ni a la posibilidad deser alcalde, cuando se lo pidieron; decía que el marco del cuadro era del partido, pero que el papel de dentro --el acta-- era suyo. Le daba igual lo que se dijera de él, sobre sus piruetas políticas o incluso que lo llevaran a la mesa antitransfuguismo, afirmando sobre su dictamen que «es papel mojado que no sirve ni para limpiarse los esfínteres». En el libro hablo del ‘Elogio de la Traición’, sirviendo como ejemplos S.M. el Rey que, jurando los principios del Movimiento, los traicionó en aras al cambio hacia la Democracia; o Felipe González que traicionó el marxismo de su partido para convertir el PSOE en una organización moderna y socialdemócrata. Era una persona útil en las tareas de Relaciones Institucionales que hubiera servido –en el mas estricto sentido de la palabra-- para cualquier partido o corporación municipal, bien como concejal o como asesor, dado sus conocimientos acreditados a lo largo de tanto tiempo.

Vídeo sobre la vida de Fernando Gago, estrenado ayer noche.

...continúa leyendo "1.766. PRESENTADO EL LIBRO ‘EL HABLA DE FERNANDO GAGO’."

En la imagen, Agustín Merello, con su tío Rafael Alberti Merello, el 24 de mayo de 1977, en el Talgo procedende de Madrid en el que acompañó y entrevistó al poeta Rafael Alberti en su regreso a El Puerto, tras 46 años de ausencia.

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Ponemos a disposición de los lectores de Gente del Puerto este documental de NODO. A partir del minuto 06:05 se puede ver una evocación poética y nostálgica con la voz del poeta e imágenes de la Ciudad, en la emisión del citado informativo de fecha 12 de septiembre de 1977.

PULSAR EN EL SIGUIENTE ENLACE QUE NOS LLEVA A NODO Y SELECIONAR EL REPORTAJE DE ALBERTI.

 

Muéstrame pueblo mío tus anhelos de torres miradores y nostalgias
las grietas de las casas que cobijan memorias de la gente que amó
por rectilíneas calles divisándose en el río.

Revélame pueblo mío las grietas del viento los balcones y azoteas blanqueadas
las palabras perdidas las mentiras la ropa tendida los celos la alegría
háblame de salicornias y geranios.

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Desde la azotea de San Luis Gonzaga. Finales siglo XX. /Foto: Fito Carreto.

Descúbreme pueblo mío tu corazón abierto y explica las batallas que has vivido tantos años silente
volcado a las riberas frente a la piel temprana
y la vejez herida y taciturna.

Sabes que estoy atento a los avisos que labras en las piedras palmeras araucarias aspidistras
donde los amantes se enamoran sueñan
y la muerte ronda las ventanas.

Distingues pueblo mío de amenazas a gaviotas palomas gorriones mapas y rutas
de esta tierra abierta a la bahía como un vaso
para gozo y dolor de los naufragios.

Percibes pueblo mío que no miento si afirmo que los navíos se estremecen de de las grúas
y también de los carabineros que pasean y otean en tus muelles
mientras pasan las horas mientras fuman sus vidas.

Ábreme pueblo mío las llagas del perro callejero que olisquea las esquinas
al vagabundo ebrio y alunado al caminante que ya no cree en destinos
para poder asirlo y consolarlo.

Dibújame pueblo mío las tiernas caricias los nidos de cigüeñas sobre las espadañas
las locomotoras y helicópteros sobrevolando tu cielo
al niño en bicicleta tu gentío de fiesta.

Exponme las arterias del olvido la tristeza el hambre el infortunio la rabia la nostalgia
la pena la venganza el paro la impotencia y esas frases
que no pronunciaremos por temor al ridículo.

Muéstrame pueblo mío tus anhelos tu corazón ingenuo
avisos
gaviotas
barcos
grúas
vagabundos
caminantes
cigüeñas
olvidos
infortunios
y palabras pues de la misma arena nos hicieron.

Jesús María Serrano
De el libro “Añil” o LIBRO DE LOS AMIGOS

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Vista desde la azotea de San Luis Gonzaga. Siglo XIX.

CODA
Mi pueblo no es el mejor del mundo ni su gente tampoco lo es.
Mi pueblo no tiene grandes puentes ni catedrales excelsas.
Mi pueblo no tiene universidad
Mi pueblo no tiene estación de autobuses
Mi pueblo cada día tiene menos cosas y más población.
Mi pueblo está cercano a los 14.000 desempleados.
No hay industrias, la pesca ha muerto, las bodegas están en cuadros.
Ni vaporcito le queda casi, abandonado en un ERE está.
¿Podremos resistir esta situación?
El problema no es sólo del gobierno y de los gobiernos: ES DE TODOS Y ENTRE TODOS TENEMOS QUE RESOLVERLO. JMS.

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Un pueblo domesticado es el que lo acepta todo de sus gobernantes. Se encuentra anestesiado: porque está de acuerdo con ellos, porque su status le permite no preocuparse o bien ha pasado a formar parte de la masa silenciosa. Los que se benefician del poder de forma directa o indirecta, los egoístas o la gran masa silenciosa, me recuerdan la reflexión del pastor protestante Martin Niemöller de 1946, erróneamente atribuido como poema a BERTOLT BRECHT: ... "Cuando vinieron por los judíos, guardé silencio, porque yo no era judío"...

Cuando se peatonalizó todo el centro de El Puerto sin crear los atractivos..., como yo no era comerciante, guardé silencio. Cuando el miserable picudo rojo asoló nuestro bellísimo Parque Calderón, como yo no suelo pasear, guardé silencio y observé con pasividad cómo se trataba de salvar cien palmeras que al final murieron. Si me hubiese interesado, tal vez hubiera levantado la voz, para sugerir su sustitución, adquiriendo cien nuevas palmeras a un precio de 600 euros unidad y quizá con 60.000 euros o un poco más, el Parque no parecería hoy la suela desclavada que Charlot se comió en aquella película.

Cuando El Puerto era el destino favorito de los moteros del Mundial de Jerez y se les cerraron las puertas de entrada a la ciudad, buscaron otros destinos más receptivos, pero como no soy hostelero, guardé silencio. Cuando vi como cerraban en el centro, los comercios antiguos, y los modernos solo sobrevivían uno o dos años, como no vivo en el centro, guardé silencio.

Cuando vi cómo una parte de la población no sentía la necesidad inmediata de una pasarela sobre el Guadalete y la criticó, como yo no pensaba usarla y como ingenuamente creí que no se hacía con mi dinero, guardé silencio. Cuando comprobé cómo se descarnaba el asfalto del tramo de la N-IV a la altura de Carrefour y se parcheó en tres ocasiones, chapuceramente, cuando una sola vez y bien hecho, hubiera sido más barato..., pero como yo no tengo coche, guardé silencio. Cuando se acometieron obras sin considerar otras prioridades, como no era mi dinero, o por lo menos no tenía conciencia de ello, también guardé silencio.

Ahora vienen a por mí, porque me han subido los impuestos hasta unos niveles imposibles de asumir. No tengo coche, pero debo tomar un autobús, que al botar sobre las descarnaduras del asfalto, hacen crujir mis maltrechos huesos artríticos y además me cuesta más de un euro el viaje.

...continúa leyendo "1.722. LEVANTEMOS EL PUERTO"

El hombre no es de donde nace, sino de donde pace o al menos ese es uno de los refranes preferidos de Luis Mollá Ayuso, nacido en Tarifa y criado y crecido en tantos sitios que se siente más portuense que otra cosa ya que “aquí puse mi casa hace más de veinte años y aquí he visto crecer a mis hijas y he crecido yo en muchas facetas de la vida . Nacido en 1955, el mismo año en que desaparecieron figuras de la talla de Fleming, Einstein, Thomas Mann, Concha Espina o James Dean , y el año que vio nacer dos trofeos futbolísticos de la altura de la Copa de Europa o el trofeo Carranza --de ahí quizás su afición al deporte rey--, Luis Mollá Ayuso es capitán de navío de la Armada y presta sus servicios en la Base Naval de Rota..

Luis, en el centro de la imagen junto a dos hermanos, en una imagen tomada en su adolescencia.

Sexto de una familia numerosa de doce hermanos, vio pasar su infancia en Cartagena, donde entró en contacto con algunas de las historias del mar que más tarde llevaría a los libros y en Guinea Ecuatorial, de la mano de los destinos de su padre, Marino de Guerra. A los doce años se trasladó con su familia a Madrid, donde se educó en el Colegio de Huérfanos de la Armada, el mismo centro donde se preparó para ingresar en el cuerpo de oficiales de la Armada. Estudió en la Escuela Naval Militar entre 1975 y 1980, año en que obtuvo el despacho de alférez de Navío, empleo en el que estuvo embarcado en el Transporte de Ataque "Aragón" con base en Cádiz y en el Patrullero de Altura "Atrevida", estacionado en Las Palmas de Gran Canaria. En este mismo empleo comenzó su formación como piloto naval en la Base de Rota, que completó como teniente de navío, pasando destinado a la Quinta Escuadrilla (Sea King) tras un breve paso por la Séptima (Huey Cobra).

Luis es el sexto hermano de una gran familia, con la que aparece en la imagen.

Después de un destino prolongado en Rota como piloto de helicópteros, sazonado con numerosos embarques a bordo del "Dédalo", pasó destinado a la Escuela de Trasmisiones y Electricidad de la Armada (Vigo), donde se hizo especialista en comunicaciones navales, regresando a continuación a Rota donde pasó destinado al Transporte de Ataque "Castilla", y desde ahí San Fernando como jefe de comunicaciones del Buque Escuela Juan Sebastián Elcano, a bordo del cual realizó dos viajes de instrucción, el primero en conmemoración del bicentenario de la expedición de Alejandro Malaspina, que le llevó a las más altas latitudes del océano Pacífico y el segundo, en otra importante conmemoración con motivo de la Gran Regata Colón 92, en celebración del descubrimiento del Nuevo Mundo. Su último destino en el empleo de teniente de navío fue el mando del patrullero "Cormorán", un prototipo cedido a la Armada por la entonces Empresa Nacional Bazán que fue vendido poco después a la Armada Nacional Colombiana.

El porta aeronaves Dédalo, donde estuvo embarcado en numerosas ocasiones.

Como capitán de corbeta fue jefe de operaciones de la Flotilla de Aeronaves, diplomándose en aquella época en Comunicación Social en la facultad de Ciencias de la Información de Madrid. Posteriormente pasó a hacer el curso de Estado Mayor en la Escuela de Guerra Naval (Madrid), pasando destinado al Estado Mayor del Grupo Alfa de la Flota, a bordo del portaaviones "Príncipe de Asturias" en Rota. Sus últimos destinos en el empleo fueron el mando del Buque de Salvamento de Submarinos "Poseidón" en Cartagena y Jefe de Seguridad de Vuelo en la Flotilla de Aeronaves e la Base Naval, destino para el que recibió la pertinente formación en el Colegio de Post-graduados de la US Navy en Monterrey (California).

Las hijas de nuestro protagonista, Cristina y Carlota.

Como capitán de Fragata fue segundo jefe de la división de Planes del Estado Mayor de la Flota, antes de marchar destinado a Nápoles por tres años como parte de la contribución nacional a la OTAN. De Nápoles marchó por otros tres años a Toulón, donde fue jefe de la División de Planes de la Fuerza Marítima Francesa de Intervención Rápida (HRF-M), también al servicio de la OTAN. Tras un año en Madrid donde fue jefe de la Sección de Oficiales de la Dirección de Enseñanza Naval (DIENA), regresó al ámbito de la OTAN, esta vez en el Cuartel General del Norte, en Brunssum (Holanda), donde permaneció otros tres años antes de pasar destinado a la Base Naval de Rota, donde a día de hoy continúa prestando sus servicios.

Su actividad literaria se dirige en línea: por un lado la creación de novelas de ficción en el ámbito del mar y por otro su actividad como colaborador habitual revistas y prensa de ámbito naval, casi siempre con asuntos relacionados con los misterios de las profundidades del mar. Como él mismo suele decir, "De vez en cuando los medios de comunicación nos informan de los progresos del ser humano en el espacio exterior, donde las sondas que hace años dejaron la tierra han progresado tanto que hemos tenido que inventar nuevas unidades para medir esas extraordinarias distancias, y todo ello mientras el hombre se ha impuesto definitivamente a los picos más altos de la tierra, y en las selvas más intrincadas, inexploradas hasta hace poco, podemos hoy ver por la televisión a los nativos disfrutando de la bebida universal y luciendo una camiseta con el anagrama de las marcas más conocidas... Pero siempre nos queda el mar. Ahí abajo la civilización apenas ha profundizado unos metros y Neptuno sigue siendo el rey. El ser humano aún no ha conseguido imponerse a los océanos, que siguen aprovechando cualquier resquicio para arrastrar al más orgulloso de los barcos a sus profundas simas, donde la arrogancia del hombre apenas tiene alcance. Que no se acabe. Mientras no seamos capaces de arrancar al mar sus misterios podremos seguir escribiendo historias sobre el más indómito de los elementos." /En la imagen de la izquierda, cartel anunciador de su conferencia que pronunciará el próximo día 11 de abril en San Fernando, de cuyo suceso se cumplen hoy 74 años.

Luis está casado con la jerezana Emilia Pérez, con quien aparece en la imagen.

Hasta la fecha tiene publicadas seis novelas de las que tres han sido galardonadas con diferentes premios nacionales. Ha escrito también numerosos artículos en prensa y revistas, habiendo sido galardonado también en diferentes certámenes de relatos cortos. Está casado con la jerezana Emilia Pérez y tiene dos hijas, Cristina y Carlota, entre sus aficiones destacan principalmente la lectura y la escritura y asegura que buena parte de su obra literaria la concibió durante sus largos paseos por las interminables arenas doradas de las playas de El Puerto. Sus dotes de orador le han llevado por media España, habiendo ganado merecida fama como conferenciante de temas marineros. Tiene su propio blog en http://www.el-sextante-del-comandante.es

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De izquierda a derecha, Guiseppe Piccioni, director de cine italiano y Oscar Lapeña Marchena.

Oscar Lapeña Marchena, nacido en El Puerto de Santa María en 1968, es Doctor en Historia,  profesor de Historia Antigua en la Universidad de Cádiz, habiéndose especializado en el género cinematográfico del Peplum (conceptualizado popularmente como cine histórico de aventuras, estando ambientada la acción en la antigüedad, fundamentalmente en Grecia y Roma). Sobre este tema ha publicado diferentes artículos en revistas especializadas como "Habis", "Dialogues d´Histoire Ancienne", o "Índice Histórico Español", además de los libros El mito de Espartaco: de Capua a Hollywood (Hakkert, 2007) y Guida al cinema peplum (Profondo Rosso, 2009). Hizo su debut literario con el libro de relatos La pista búlgara (El ombligo de Tarzán, 1998), siendo seleccionado el mismo año en la antología Almacén de aventuras (Fundación Municipal de Cultura de Cádiz, 1998). En el género de la narrativa corta también ha publicado El suplente (Diputación de Cádiz, 1999). (Texto Juan Carlos Palma).

PEPLUM.
Óscar Lapeña Marchena ha publicado en italiano ‘Guida al cinema ‘peplum', Ercole, Ursus, Sansone e Maciste alla conquista di Atlantide’ una obra de referencia para todos los interesados en el género peplum.

Son 390 páginas, cargadas de información e imágenes, y editadas por la editorial romana Profondo Rosso. Su autor es un reconocido experto en el género peplum sobre el que ha publicado numerosos artículos de investigación. En este libro realiza un recorrido por la historia del género partiendo de su definición, características y motivaciones políticas y analizando a continuación las diversas producciones a lo largo de sus años de oro y también de su decadencia.

El libro posee una buena filmografía y cuenta con interesantes apéndices. Uno a cargo de Luigi Cozzi recoge opiniones de directores de pepla sobre sus obras; el mismo Cozzi explica también su experiencia como director de pepla; otro escrito por F. Familiari analiza las cintas de este género dirigidas por Riccardo Freda y el último, a cargo de M. Maggioni, estudia la película La última legión. En suma una obra de referencia para los interesados en este género que utiliza la Antigüedad con grandes dosis de imaginación. (Texto: Fernando Lillo).

Hijo del poeta portuense José Luis Tejada (1927-1988), ver nótula núm. 1176 en GdP. Licenciado y doctor en Filosofía por la Universidad de Sevilla. Sus primeros poemas aparecen en la antología Seis nuevos poetas gaditanos (Cátedra "Adolfo de Castro", 1987), pero pasará tiempo hasta que publique su primer libro, Costumbre de palabras (Númenor, 1995).

En la imagen de la izquierda, el libro donde aparecen sus primeros poetas, publicado en Cádiz en 1987.

Pasa a dedicarse a su faceta investigadora, y fruto de la misma son Acción y conocimiento en el Fichte de Tena (Herqué, 2003), y Libertades (Herqué, 2005), este último escrito en colaboración con Francisco José Ortega Martínez, además de artículos en revistas como "Etapas", "Reflexión" o "Revista de Filosofía". Muchos años después retoma su actividad poética con Emergencias (Isla de Siltolá, 2010).

(Texto: Juan Carlos Palma).